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El predio de la AFA en Ezeiza había sido testigo de cientos de concentraciones de la Selección Argentina, pero la previa de un Mundial siempre tenía ese sabor distinto para los 26 jugadores y el cuerpo técnico, no importaba cuantas veces el seleccionado haya jugado el mundial, siempre se trataba con la misma emoción propia de una selección sacada del país mas futbolero posible. Había más cámaras, más periodistas, más nervios pero sobre todo, una sensación compartida de que ese mes podía cambiarle la vida a cualquiera de los 26 jugadores.
Para Nicolás Paz (mas conocido para los amigos y hasta para su propia camiseta como Nico Paz) y Valentín, el "Colo" Barco, sin embargo, había otra tranquilidad: no llegaban solos. Se conocían desde hacía años. Las primeras charlas habían sido en las convocatorias juveniles. Sub-17, Sub-20, entrenamientos, giras, torneos. Y fueron sobrevivientes de aquella guerra de Vietnam conocida como el Mundial Sub-20 cuando fueron dirigidos por Mascherano, sin duda esa experiencia los unió mas que antes. Nunca habían sido los mejores amigos, pero siempre terminaban juntos en los viajes porque compartían edad, humor y esa mezcla de ilusión e incertidumbre que tenían todos los chicos que todavía intentaban hacerse un lugar entre los grandes. Con el tiempo, la confianza apareció sola. Si en una convocatoria había que esperar dos horas un vuelo, ellos terminaban jugando al truco. Si había un entrenamiento liviano, competían para ver quién metía más tiros libres. Y cuando alguno debutaba o pasaba un mal momento en su club, el otro siempre era de los primeros en escribirle.
Cuando Scaloni dio la lista definitiva para el Mundial 2026, ambos se llamaron apenas unos minutos después del anuncio.
—¿La viste? —preguntó Nico con su acento canario aún marcado.
—Boludo... —Valentin dejó una pausa, ya que todavía no procesaba ver su nombre y el de su amigo en una lista tan importante en la que cualquier futbolista deseaba ser parte— Estamos.
Hubo un silencio con el que no hacía falta decir nada más. Los dos sabían lo que significaba un Mundial con la Selección Argentina. pero lo que lo hacia aún mas especial era que iban a vivir su primer mundial juntos y Argentina era la campeona defensora, era el ultimo mundial de Messi e iban a ser finalmente dirigidos por Scaloni y vivir muchas experiencias alocadas con sus compañeros.
Kansas – 31 de Mayo de 2026
La concentración comenzó con caras conocidas y otras nuevas. Los históricos seguían marcando el ritmo. Messi; De Paul; Otamendi; Paredes; Cuti; Enzo; Julián; Mac Allister; Dibu. Pero también iniciaba ese grupo de los más jóvenes que querían ganarse un lugar. Nico; El Colo; Medina; Senesi; Simeone; Flaco Lopez. Eran los "pibes", como les decían los más grandes.
La primera noche, cuando Marito, el reconocido e histórico utilero de la selección repartió las habitaciones, el Colo levantó la vista.
—¿Con quién me toca?
Marito revisó la hoja donde estaba toda la distribución y finalmente le dijo —Con Nico Paz
El Colo se dio vuelta enseguida para mirar a Nico y ambos sonrieron automáticamente.
—Bueno, por lo menos no me tocó con uno que ronque —bromeo Barco.
—Espera a escucharme después de cenar.
—¿Vos roncás?— Pregunto casi espantado el colorado ya que nunca se imagino ni escucho que su amigo roncase
—No.— Dijo Nico simplemente como si fuese un dato de menor importancia.
—¿Entonces?— Barco trato de seguir indagando ya que no entendía a que se refería el rubio.
—Pues que hablo dormido— espeto en su acento canario que trataba de disimularlo ahora que estaba con la selección.
—Dale, pelotudo. No seas mentiroso.— El colorado estaba acostumbrado a que en el ambiente de esta selección se bromease, por eso no tomaba enserio lo que su amigo le estaba diciendo.
—Preguntale a Giay.
—Pero si ese se la pasa pegado al Flaco en todas las concentraciones que tuvimos, no se despegan un segundo.— Refuto el colorado.
—No, que ya se, pues si juegan juntos en el Palmeiras, ¿cierto?— Cuando vio que el colorado le asintió, prosiguió— Bueno, una concentración al Agu' le toco compartir cuarto conmigo y al día siguiente me dijo que ni un ojo pudo pegar de lo que me pasaba hablando solo hasta se ha asustao'
El colorado negó con la cabeza ante el descabellado relato, supuso que era cosa de realmente comprobarlo ahora en el mundial. Los dos se reían mientras empujaban las valijas por el pasillo.
La habitación del hotel en Kansas donde se hospedería la Selección durante su trayecto en el mundial era sencilla con solo dos camas, dos mesitas de luz, un escritorio, una televisión, un ventanal enorme con vista al predio.
El Colo dejó caer la mochila sobre una cama. —Bueno... ojalá que sea por un mes viviendo juntos.
Nico abrió el placard. —Si llegamos a la final, más.
—Llegamos.— Dijo el colorado con una seguridad que hasta a él mismo le sorprendió por lo involuntario que le salió la respuesta automática.
Nico lo miró. —¿Tan seguro?
—Sí.— Le dijo el Colo mirandolo serio trantandole de convencerlo con su convicción.
—¿Y después?
El Colo sonrió. —Después vemos.
Los días previos a los dos amistosos que el seleccionado tenia planificado estuvieron llenos de entrenamientos intensos en el predio instalado en Kansas.
Scaloni mezclaba constantemente los equipos con jugadores juveniles que había convocado para estos dos encuentros como Beltrán, el nuevo arquero juvenil que erasensación en el arco de River Plate; Giay, el flamante defensor del exitoso club brasileño, Palmeiras, etc. Probaba variantes y cambiaba los miles de esquemas que tenia planificados en su libreta. En varios trabajos tácticos, Nico y el Colo compartían equipo. Obvio que esto no era casualidad, el cuerpo técnico quería observar cómo respondían juntos. El primero aportaba pausa y visión. El segundo, velocidad y desborde.
6 de junio – Argentina vs. Honduras
El primer amistoso sirvió para empezar a darle ritmo al plantel. Scaloni sorprendió tanto a los hinchas argentinos como a los periodistas y medios. Varios titulares descansaron ya que la gran mayoria del plantel arrastraba lesiones de sus clubes y la pelearon para poder llegar al Mundial, y para el técnico argentino era fundamental que estos se recuperasen y estén en forma cuanto antes.
En el once inicial apareció tanto Nico Paz como el Colo Barco y desde el inicio. Cuando Scaloni terminó de leer la formación para todo el equipo, el proveniente de Boca le pegó un codazo suave al del Como.
—Mirá vos, che...— Le dijo mirándolo con esa sonrisa traviesa que significaba que siempre algo bueno se avecinaba
—Nos toca, compa— exclamo el del Como con su aún acento canario presente pero tratando de argentizarse.
—Hay que aprovechar.— El colorado se puso la camiseta titular mientras trataba de aguantarse la risa de los nervios
—Siempre.
Durante el calentamiento, De Paul pasó cerca de ellos.
—Disfruten muchachitos, es una oportunidad única. No todos debutan como titulares en la previa de un Mundial.
—Gracias, Rodri.— dijo el colorado en representación de los dos, ya que sabia que Nico era tímido y todavía le costaba un poco interactuar con los pesos pesados de la Selección por una cuestión de respeto y admiración.
—Y recuerden — dijo mientras agarraba del hombro de los dos— no se caguen.
El Colo respondió enseguida. —Eso nunca.
¿Cuál fue el resultado? El partido terminó con una victoria cómoda de Argentina 2-0 con goles de Lautaro y Giulano.
Nico mostró personalidad, pidió todas las pelotas sin pudor alguno y se movió entre las líneas como si fuese titular hace años en la Selección. En cuanto al Colo, este fue una constante salida por la banda izquierda.
Después del encuentro, ya cuando todos estaban más cómodos en el vestuario sacandose toda la "tensión" del encuentro, Messi se acercó hacia donde estaban ambos mientras se secaba el pelo con una toalla.
—Bien los dos.—les dijo con ese tono de voz que transmitía una confianza que solo Messi tenia que te hacia creer que podías mover hasta una montaña.
Nico levantó la cabeza al escuchar tal cumplido del numero diez e histórico jugador y referente como lo era Leo —¿Sí?
—Sí — Sostuvo Leo mientras asentía con la cabeza — Jugaron simples, no se complicaron. Eso siempre es lo más difícil en los primeros partidos que uno tiene en la Selección mayor.
Sin mas que agregar, Messi sonrió y antes de seguir caminando les palmeo la espalda a cada uno en modo de felicitaciones.
El Colo esperó unos segundos antes de hablar. —Che...
—¿Qué?— Pregunto el del Como que aún miraba fijo donde estuvo anteriormente Messi hablandole a ambos.
—¡Messi nos acaba de felicitar, boludo!— Exclamó el colorado tratando de aguantarse la emoción que evidentemente no podia.
—Sí.— Enunció simplemente el rubio que seguia disociando mirando a lo lejos.
—Nico... — Manifesto el colorado tratando de encontrar la mirada de su amigo— no sé si dimensionaste esto.
Nico soltó una sonrisa, finalmente mirando al colorado que se notaba la felicidad que cargaba hasta en sus poros —Creo que lo voy a procesar en tres años.
9 de junio – Argentina vs. Islandia
Tres días después del partido ante Honduras, ni ellos sabían cómo pero volvieron a ser elegidos como titulares por Scaloni. Excepto que esta vez el partido fue más físico y demandante ya que Islandia, que no perdía nada al no formar parte de las 48 selecciones que participaban en este mundial, presionó alto durante varios pasajes.
Una muestra de prueba de esto fue que el Colo terminó lleno de raspones al igual que Nico que termino con marcas en su piel de los tapones de los botines de los rivales. Cuando el árbitro marcó el final, Nico lo encontró sentado en el banco del vestuario.
—¿Qué ahora tu vives en el piso?— pregunto mientras le extendía la mano.
El colorado miró derrotado a su amigo pero lo tomo de la mano para levantarse —Me pegaron hasta los alcanzapelotas, boludo.
— Bueno, pero que tu también te ha tirao' dos veces tu solo también. — Afirmó el rubio mientras se reía de lo caradura que era su amigo.
—Estrategia, no lo entenderías.— Así fue como el colorado partio rumbo al vestuario caminando un poco rengo.
Sin perder un segundo, el rubio fue tras él riéndose de la mente de su amigo —Claro, estrategia...
En el vestuario, estaban repitiendo la misma rutina que se realiza tras finalizar un partido siempre. Ambos se estaban vistiendo el conjunto de Adidas de la Selección. Scaloni entró unos minutos después. No era un técnico de hablar demasiado ni de darle demasiadas vueltas a un asunto, era directo y al punto. Esa noche, dio prueba de ello cuando se acercó a ellos y los miró detenidamente.
—Buen partido.— Le anuncio a ambos con ese tono que a ambos se les puso la piel de galllina.
Por supuesto que de inmediato, los dos levantaron la vista, hasta poniendose rojos por el "cumplido" y sosteniendo la respiración.
—Los dos entendieron exactamente lo que les pedimos. Sigan así, chicos. — Así como vino Scaloni con esa presencia que se siente en cualquier lugar en el que esta, se fue.
Si bien fue una frase corta y mas una observación que otra cosa, para aquellos chicos de 21 años fue mucho más que eso. Fue más que suficiente para levantarles la confianza y aumentarles la manija por este mundial del que iban a formar parte que sin duda iba a ser inolvidable.
Salieron del vestuario sintiendo que podían comerse el mundo, y, ¿cómo no? Contaban con el respaldo del entrenador de la actual Selección campeona del mundial y les hizo creer que, quizá, el Mundial tendría más protagonismo para ellos de lo que se estaban imaginando.
Días previos al debut mundialista de Argentina.
Luego de aquel amistoso frente a Islandia, el grupo finalmente se dió por concentrado a lo que todos habían venido a hacer en el Mundial que era defender el título vigente en busca del bicampeonato.
El clima en el predio de Kansas era más parecido al de un viaje de egresados que al de una concentración mundialista. Las risas y las jodas nunca faltaban; incluso en los entrenamientos armaban juegos y se retaban a prendas para boludear entre ellos.
—Perdió el equipo de Enzo en el entrenamiento, así que todos los de su equipo van a tener que cantar una canción arriba de la mesa —gritó De Paul durante un almuerzo. — Preferentemente de Tini.
Ahí empezaron los gritos, las risas, las cargadas hacia de Paul, que tenía una muy obsesión notoria con su prometida.
—Ni en pedo, Rodrigo. Encima, ¿nos quieren hacer cantar una canción de Tini? Tomatela —respondió Enzo entre risas.
—Las reglas son las reglas.— Enunció Paredes con una seriedad que solo se le ve en la cancha mientras le señalaba la mesa libre.
Las carcajadas no tardaron en inundar el comedor al ver a Enzo, Senesi, Simeone, Cuti y Nico, todos juntos parados re duros en una mesa haciendo karaoke de "posta" de Tini. Este recuerdo quedo obviamente guardado en cada cámara de celular que los grabó, y el Colo sabía que podia usar esto para descansar a su amigo de por vida.
Había muchas cosas en el predio que hacían que los jugadores se sintiesen que estaban realmente en Argentina; pero la más fuerte fue sin duda el olor permanente a asado que quedo dentro de las 4 paredes del predio, que era el almuerzo o cena habitual en el plantel por cortesía del Chiqui.
Antes de este mundial, Nico no conocía demasiado el "mundo" del asado; ahora ya era un experto diferenciando todos los cortes, todas las carnes y tipos de cocción. En cambio, el colorado juraba que si veía al Dibu cocinar otra provoleta más, se iba de la concentración por cuenta propia.
—¿Otra vez provoleta? —preguntó Barco mirando al Dibu con preocupacion una noche al verlo en la parrilla.
—Nunca hay demasiada provoleta —respondió el Dibu con total seriedad mientras giraba el otro lado del queso en el fuego.
Eso le basto al ex-boca para volver a su lugar en la mesa y tomar asiento junto a su amigo que miraba el celular.
—Te lo digo en serio, Nico —murmuró en la oreja del rubio mientras dirigía su atención otra vez a la parrilla—. Esta haciendo otra provoleta, me voy a volver a Buenos Aires nadando.
Nico soltó una carcajada. —Vamos, no seas exagerado. ¡Que está buena!
—¿Buena? Tal vez para vos que no estabas acostumbrado a comer asado casi nunca—Afirmó el colorado— Ya con esta, van a ser cuatro veces que comemos provoleta en cinco días.
—Bueno, ¿pero qué no es la cábala?— Preguntó confundido el rubio con miedo a haberse mezclado toda la jerga que había aprendido estos días.
Al Colo le dio algo de ternura, ver a su amigo tomarse con tanta seriedad las jergas argentinas.
— Si, es la cábala— Respondió para que su amigo se quede tranquilo— Pero por mas cábala que sea, me va a terminar matando el colesterol.
Finalmente esa noche, el Colo y el canario terminaron comiendo provoleta hacha por el Dibu otra vez como también una buena porción de asado hecho tanto por Lautaro, Giulano, el Chiqui y los cocineros.
Aun así, ambos sabían que, si se querían adaptarse al plantel y que los tomen de enserio, tenían que comer asado si o sí. Era gran parte de lo que caracterizaba a la Selección a fin de cuentas y, sobre todo, de una cabala que ninguno se atrevía a romper.
Las únicas personas que más o menos parecían entender realmente dónde estaban parados eran los integrantes del cuerpo técnico. Scaloni, Aimar y Samuel, luego de los entrenamientos, prácticamente desaparecían. Se pasaban horas y horas analizando videos, formando variantes y estudiando a los rivales que le tocaría a la Selección enfrentarse en esta fase de grupos que eran Argelia, Austria y Jordania.
El resto del mundo podia pensar que estos eran rivales mas que accesibles, pero el plantel argentino sabe que nunca había que subestimar al rival. La lección había quedado grabada a fuego tras aquella derrota contra Arabia Saudita en el debut del Mundial de Qatar en 2022, un golpe que terminó funcionando como un baño de realidad para todos.
—No existe el “partido fácil” en un Mundial —les había repetido Scaloni en una de las primeras charlas—. El que se relaja, pierde.
Y nadie discutía esa idea.
Lo que parecía pesar más en el ambiente, incluso por encima de la ilusión de defender el título obtenido en el mundial pasado, era que varios referentes de la Selección no estaban en su mejor forma física para disputar el torneo.
La gran mayoría de los jugadores había llegado con molestias que arrastraban desde sus respectivos clubes. El Cuti arrastraba una lesión que sufría desde la mitad de temporada que disputó como capitán en el Tottenham; Julián había jugado infiltrado en la semifinal de Champions con el Atleti ante el Arsenal; el Dibu estaba conviviendo con una fractura en el dedo anular tras la final de la Europa League ganada con el Aston Villa y se había negado a operarse con tal de no perderse el mundial.
—¿Y no te has operado aún? —preguntó Nico curioso una tarde mientras le cebaba un mate al arquero.
—Después del Mundial.— Contesto el marplatense mientras miraba a lo lejos todo el predio.
—¿Y si empeora?— Volvio a insistir el canario, mientras le pasaba el mate al arquero.
—Después del Mundial.— Sostuvo el Dibu.
—Pero, ¿Y, si…?
—Nico— Lo miró ahora serio el arquero— ya te dije, después del Mundial, me quedaré sin mano pero no los voy a dejar en banda— Finalizó el marplatense agarrando el mate y llevandoselo a su boca para dar por finalizada la conversación.
Aunque dentro del grupo intentaban mantenerse positivos, la preocupación era evidente. No solo por si llegaban fisicamente bien o no a tiempo, sino también por cuáles serían las soluciones que Scaloni tendría bajo la manga para manejar todas esas situaciones. Arriesgar demasiado a los jugadores mas importantes del plantel podía costar carísimo, mas teniendo en cuenta el trayecto que aun les quedaba.
El grupo de los "pibes", aquellos que estaban viviendo su primer Mundial, seguían todas estas situaciones con atención y cierta angustia. Si bien todos soñaban con sumar minutos y representar a la albiceleste dentro de la cancha, lo más importante era que que el grupo estuviera completo y en condiciones de competir por el objetivo máximo y repetir la hazaña histórica de 2022.
Tanto Nico como el Colo sabían que sus posibilidades de ser titulares en esta Copa del Mundo eran minimas. Por eso aspiraban, al menos, a entrar algunos pocos minutos en un segundo tiempo y ayudar cuando el equipo los necesitara. Por lo tanto, tomaron la decision de disfrutar al máximo de una experiencia única, la de formar parte de un plantel mundialista representando al país con el que habían soñado desde chicos. Después de todo, estaban disputando un Mundial con la camiseta de Argentina. No había mucho más que pedir.
En los entrenamientos previos al debut frente a Argelia, Nico y el Colo ya se habían acostumbrado a recibir la pechera de suplentes. Mientras los titulares trabajaban los movimientos tácticos y las jugadas preparadas, ellos quedaban del otro lado de la cancha, formando parte del equipo alternativo.
Apenas comenzaban los trabajos tácticos, Scaloni repartía los colores y ellos ya sabían qué les iba a tocar.
—Tomá, Nico.— dijo el de Pujato mientras le entregaba la pechera de un color con el que ya soñaba.
Era una pechera naranja.
—Gracias.—Afirmó el rubio igual de contento que si le hubiesen dado en mano mil dolares.
El técnico argentino siguió caminando, esta vez deteniéndose en el colorado
—Barco.
Era otra pechera naranja.
—Gracias— Contestó por lo bajo el defensor.
Mientras ambos se ponían por encima de la cabeza la pechera, el Colo aprovecho para susurrarle a su amigo
—Qué sorpresa
—¿Qué pasó? —preguntó el canario.
—Otra vez suplentes.— Lo miró con resignación al rubio.
El centrocampista en un intento de subirle los animos a su amigo contestó —Pues… alguien tiene que hacer de rival, no?
—Pensé que hoy nos iba a dar la de titular.— Manifestó el colorado mientras miraba hacia sus botines.
—Claro.—dijo el hispanoargentino mientras lo llevaba a su amigo hacia la zona de conos en la que se tenían que formar.
—Tenía fé.— Afirmo el ex-boca mientras miraba a su amigo
—Pues, se nota.— Bromeó el rubio.
Los dos se rieron mientras se acomodaban junto al resto de los suplentes.
Sin embargo, el del Como se quedo pensando en las palabras de su amigo y no se podia quedar con los brazos cruzados sin intentar darle aunque sea un mínimo de esperanza, así que trato de acordarse de alguna frase motivacional que alguna vez leyó en Pinterest.
Nico lo miró de reojo y le dio un pequeño empujón con el hombro.
—Oye— Le llamo la atención al colorado que enseguida dirigió su mirada hacia el rubio —Nos va a tocar. Y cuando nos toque, tenemos que estar listos.
Esa frase quedó dando vueltas en la cabeza de ambos durante el resto del entrenamiento, mientras observaban cómo Scaloni detenía constantemente la práctica para corregir detalles del equipo que debutaría tres días después frente a Argelia.
Aunque todavía no lo sabían, a ambos chicos de 21 años les faltaba muy poco para que el destino les mostrara algo mucho más importante que unos simples minutos en la cancha
