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Tu Color Favorito Ahora Me Hace Pensar en Tí

Summary:

Satoru odiaba tanto, pero tanto el color favorito de Suguru, que lo último que esperaba este año fué que poco a poco le comenzara a... ¿Agradar?

Quizá no sea tan malo ver las cosas de otra manera.

Notes:

¡Feliz primero de junio!

Este fanfic está dedicado para una persona muy especial para mí, justo pensé en algo que tuviera que ver con colores y en un mes tan colorido, dije ¿Por qué no? Si mi pareja siempre me pide que escriba algo en español, así que le haré caso.

Cambié algunas cosas, sé que el color favorito de Suguru sería el morado y que a Satoru le gusta Digimon, pero quise hacerlo más "personal" ya que es una dedicatoria.

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Un día como cualquier otro, temprano en la mañana, podía sentirse algo en el aire... Después de todo, quizá no era el típico día rutinario de siempre... ¿Puede que sea... Primero de junio?

Satoru se estiró en la cama, trató de ver por su ventana, pero pronto recordó algo... Él carecía de una.

"Quizá, algún día..." Pensó para sí. No era muy fan del sol.

Rápido, tomó su teléfono celular de la mesita de noche, donde tenía algunas cosas nerd de Pokémon. Prosiguió a mandarle un mensaje a su novio Suguru.

"Ah, sí... Me aburrí durmiendo." Se puso a contarle a su amorcito mientras se preparaba unos huevos con espinaca y un pan.

Suguru, seguía sin entender cómo alguien podría aburrirse durmiendo, pero trataba de entenderlo porque lo amaba, o quizá solo no le quedaba de otra que aceptar sus locuras que siempre eran bien impredecibles. O sólo era brujería.

"Buenos días cariño." Le respondió a su mensaje con amor, ya que no sabía bien cómo responder a lo anterior y era mejor solo continuar como si nada.

"Amor, quiero una Nintendo Switch." Respondió Satoru con total seriedad. Él había querido una desde que salió la primera, pero por cuestiones del destino, no había podido adquirir una.

...

Suguru ya se lo esperaba. Esto era una de sus ocurrencias cotidianas. Ambos sabían perfectamente que él jamás cedería ante tal deseo. Había cosas más importantes en las cuales usar el dinero. Ceviche, por ejemplo.

"NO TENDRÁS UNA NINTENDO." Suguru recalcó en mayúsculas, aún sabiendo que era seguro que Satoru repetiría su misma frase celebre dentro de un rato.

Sin más que añadir ante semejantes palabras altisonantes, solo se limitó a poner emojis llorando, porque reflejaban lo que su alma quería transmitir en ese momento: drama puro y duro.

Decidido a continuar con su día como si nada hubiera pasado, ya que él sí quería esa consola, se dispuso a ir a trabajar a una zapatería de una persona que no soportaba, pero no le quedaba de otra.

Aquella pequeña zapatería le pertenecía a una familia muy rara, que casualmente vivían cerca del domicilio de Satoru. Esos dichosos vecinos eran muy odiados por Suguru, ya que siempre que había algún problema cerca, estaban ellos involucrados. Sin embargo, él era el primero en preguntar el chisme más reciente. Era interesante ver qué tanto hacían, algo así como Los Locos Addams versión pobre (y sin estilo, ni gracia).

Satoru se acercó a la tienda, donde siempre se oían gritos de la mandona de Meila, a la cuál le decían Mei Mei de cariño… ¿Quién podría tenerle cariño a esa tipa?

La visita fué rápida, pero llena de tortura. Tener que aguantar a esa mujer y sus complejos de “nadie me quiere, todos me odian, mejor me como un gusaniiito…”. En fin, el pobre salió medio sordo y con montañas de catálogos de zapatos que realizar.

“Soñaré con que me llueven zapatos que son espeluznantemente similares…” Murmuró el pobre Satoru mientras se dirigía de regreso a su casa.

Lo único que le daba consuelo al pobre, era que de noche abrazaba un suéter que su novio le dió, el cuál era blanco con rayas de color verde, el color favorito de Suguru.

A Satoru nunca le había gustado dicho color, pero con el paso del tiempo aprendió a amarlo, porque era como una extensión de su bebesito, sobre todo cuando éste se encontraba muy lejos.

Procedió a empezar inmediatamente con los catálogos, era tedioso cuando los zapatos eran muy similares, pero se diferenciaban con alguna línea o por el modelo. Como siempre los querían para último minuto, estaba corriendo contra reloj y muchas veces se pasaba alguno por alto.

 

Al ser de ojos muy sensibles a cualquier tipo de pantalla o luz, se le irritaban muy rápido los ojos, poniéndose rojos al cabo de unas pocas horas. Muy probablemente se olvidaba de parpadear a menudo, porque hacía hiperfoco y se olvidaba de cosas importantes, como descansar, por ejemplo.

Suguru a cada rato lo reñía por esto, su pareja no sabía cuándo parar cada que se ponía manos a la obra con algo. Era impresionante, pero también dañino para su salud.

“¿Ya te pusiste las gotas para los ojos?” Le preguntó a través de mensajes de texto.

“Claro que sí, pero siguen irritados.” Respondió Satoru, mientras seguía con los ojos pegados a la pantalla. De vez en cuando, le daban mini mareos por la vista cansada y se ponía a ver borroso, pero aún así, nada lo detenía.

Logró terminar un par de catálogos antes de que el día acabara. Incluso, se quedó con ganas de seguir, pero ya sería demasiado agotador y se quemaría. Ese día durmió temprano, y claro que soñó cosas raras, y digo… ¿Quién rayos sueña a menudo con que un zapato gigante quiere pisotearlo?

Al día siguiente, se levantó temprano y apenas desayunó, continuó con su trabajo, incluso con los ojos pidiendo auxilio cada que pegaba otra imagen de un zapato.

“Este zapato se ve bien bonito, quisiera unos así.” Exclamó para sí. Eran unos zapatos de color verde, cosa rara ya que su color favorito era otro. Jamás había tenido zapatos de un color así y más cuando prefería colores más neutrales como negro, blanco y en ocasiones, el azul.

No le dió mucha importancia y siguió haciendo los catálogos, hasta que una idea fugaz pasó por su mente. ¿Será verdad eso que dicen que tu pareja influye en tí y tus gustos?

Quiso dejarlo pasar por alto, pero poco a poco se dió cuenta que el color le agradaba más, que lo usaba más y que ya no lo veía con los mismos ojos que antes. Anteriormente, habría preferido mil veces usar un color más de su gusto en diseños o edición de vídeos, que era lo que más le solía gustar, pero ahora notaba que hasta en videojuegos usaba aspectos que tuvieran ese color predominante.

Esa idea era linda, y algo gay podría decirse. Lentamente darte cuenta que te agrada algo que antes no te gustaba solo por el simple hecho de que te recuerda a alguien a quien amas mucho.

Justo darse cuenta de eso, cuando inicia el mes donde todo se vuelve más colorido y gay, también era algo chistoso y quería que Suguru lo supiera, pero había algo mucho mejor que simplemente decir algo cursi… Molestarlo.

Procedió a abrir Photoshop y a editar una imagen, puso su comida favorita bajo una caja y le mandó un audio similar a como llamarías a un gatito.

“Pssst, pssst…” empezó a grabar con el celular aquel sonido.

Le envió la imagen con la comida bajo una caja que era sostenida por un palo, una trampa “infalible”. La trampa atrapa Sugurus.

Después, procedió a escribir algo muy gay ya que también, cumplían mes el primer día del mes. Sólo a Satoru se le ocurriría pedir ser novios en el día de los inocentes del año pasado. El primero de abril.

Y todo, simplemente para terminar también enviándole una imagen de una Nintendo Switch photoshopeada en su mano.

“Bebé, hice algo muy malo…” Le escribió al final de tanta palabrería cursi.

Apenas Suguru vió eso, cayó redondito. Estaba que le salía humo por los oídos, ¿cómo podía ser que se haya gastado el sueldo en eso habiendo cosas más importantes que necesitaba en el momento?
Satoru notó la molestia de su novio casi de inmediato. Quería que la broma durase más, pero era claro que si se esperaba un par de minutos más, no viviría para contarlo.

“¡ES BROMAAA!” escribió rápidamente, antes de que estallara.

Suguru al principio no le creía y ya estaba que le terminaba, pero cuando Satoru le enseñó el archivo, se calmó un poco.

“Casi te termino.” Le confesó después de ver las pruebas.

Satoru sabía que él era extremista, pero no se esperaba que a tal punto. Aunque ya ambos estaban aliviados, se le hacía un poco gracioso lo rápido y fácil que había caído con una imagen mal Photoshopeada.

Se burló de eso y siguieron hablando un rato. Aunque no le dijo lo que había estado pensando más temprano acerca del color verde, sí le comentó que dormía con el súeter que le había regalado hacía varios meses atrás.

“Eso es muy gay.” Le dijo Suguru, mientras seguían manteniendo su charla diaria.

“Y eso no es lo único gay que vas a leer hoy.” Respondió, riéndose para sí mismo.

A pesar de su vista cansada, siguió trabajando, recibiendo elogios y felicitaciones de su amorcito por ser tan responsable a pesar de las circunstancias y de que últimamente había estado más estresado de lo habitual.

Como cada mes que cumplían, siempre le regalaba algo a su novio, aunque Suguru le había comentado que después de cumplir un año, la mayoría de las parejas ya no solían regalarse cosas cuando cumplían mes, Satoru estaba muy en contra de eso y prefería mil veces darle algo significativo, así fuera un dibujo o algo similar.

Y esta vez no sería la excepción, a pesar de tener mil cosas que hacer, se propuso a escribirle algo, ya que sabía que a su novio le encanta leer, más si son cosas hechas a mano. Y en el último mes, él se había quejado de que lo tenían muy descuidado, así que para salir de la rutina, decidió escribirle una historia de ambos, expresándole con su típico humor y ciertas indirectas, su amor de una manera muy única, escribiéndole un fanfic. Igual que como cuando se conocieron, que fué a través de historias y comentarios, Satoru pensó que esta sería una idea muy especial, además que él tenía rato que no escribía algo, más que todo por falta de tiempo y de motivación, pero incluso bajo presión, decidió escribir algo con mucho cariño para su bebé.

Apenas terminó de escribir la historia, junto con detalles que sabría que le gustarían y que antes no le había contando su opinión actual sobre el color verde, procedió a enviarlo, esperando impaciente a el comentario de su amado que sabría que pronto vendría, ya que él se “devoraba” todo lo que le escribía. Más tardaba el pobre Satoru en escribirle algo con cariño y que fuera lo suficientemente largo para ser disfrutado un rato, que lo rápido en lo que Suguru lo leía. Era realmente un superpoder, pero al final, valía mucho la pena porque sabía que alguien disfrutaba de lo que hacía, incluso por más pequeño que fuera.

El color verde me recuerda a tí.

Notes:

Espero que les haya gustado. Esta historia tiene cosas que solo mi pareja entenderá, pero igual me pareció divertido publicarlo. Cuidense mucho, nos veremos pronto con otra historia. Creo que traduciré las que tengo escritas en inglés, las terminadas al menos.