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The moon represents my heart

Summary:

Ya tienen tiempo juntos, sobretodo después de la vigilancia atadados mutuamente por las cadenas, solo me imagino como sería que pasaran la noche juntos cotidianamente

 

Gracias a Light, L moderó su insomnio (Light sufrió sin dormir como debería por eso) aunque no por completo

Notes:

Holaa, quiero comentar que tal vez el fanfic será algo... raro? o muy cursi más bien (para mi jaja), pues pensaba mucho en lawlight con cierta canción china tan bonita que encontré: 月亮代表我的心 (The moon represents my heart)
No sé, se me hizo tan linda y me recordó mucho a Light por la radical de 月. Aparte tenía muchisimas ganas de volver a escribir, si quiera algo corto para pasar el rato después de tanto estrés que eh tenido en estos días. Muamuak

Work Text:

L andaba en la computadora, leyendo, escribiendo, dando actualizaciones y papeleos ante un nuevo caso. Light se encontraba en la cama, esperando a L mientras leía, tan solo una pequeña distracción según él. Pasando de página y viendo los reportajes del día se puso a pensar en lo mucho que extrañaba de volver a tener ese cuaderno en sus manos, haber cambiado al mundo, crear ese nuevo mundo, gobernando todo a la palma de su mano.
Ser respetado, admirado, temido.

Ser Dios.

Pero tenía que llegar él... Llegó a romper lo que él planeaba con tanta idealización,
pero fue aún más tonto él por enredarse, sin escapatoria alguna de los brazos de L, ese lazo tan duro como el acero.

Cada reporte recordandole a Light todo su plan frustrado. Lo único que podía hacer era fruncir el ceño con cada crimen que se documentaba sin poder darle una lección inmediata a los criminales que se lo merecían
-“Yo podría haber acabado con esto en cinco segundos”- pensó, sintiendo el tacto invisible del papel de la Death Note en sus dedos. Pero entonces, miró hacia la puerta. L había cambiado el destino del mundo por el capricho de tener a Light a su lado. Y Light, de manera humillante, prefería estar en esta habitación vigilada que en un paraíso sin él.

-

L seguía y seguía, perdiendo la noción del tiempo contra la pantalla, las siglas.
Light en cambio no hizo nada, en cuanto terminó de leer se quedó viendo la puerta de la habitación.
-vendrá?- pensó. Esperó aunque al otro lado de la puerta seguía el sonido de los tecleos a los que ya se había acostumbrado, ese pequeño sonido blanco y el zumbido leve y sutil de la computadora. le recordaban que su captor —su amante, su rival, su todo— seguía ahí.

-Estúpido- susurró Light para sí mismo, refiriéndose a L por no matarlo, y a sí mismo por haber dejado que el detective se volviera el centro de su corazón

No pasó tanto tiempo para que Light se levantara de la cama para observar a L por una pequeña apertura de la puerta que daba justo a la sala, pensando en que capaz y L seguirá en la computadora, y aún así... esperaba que dejara lo que estaba haciendo para que viniera con él.

lo cazaba con la mirada, penetrante, sabiendo que tal vez no lograría nada.

pocos minutos bastaron para que Light se adentrará en la oscuridad de la habitación, dejando a L en silencio, hundiéndose en las sábanas frías y dejando ese espacio vacío en la cama.
cerró sus ojos para no llegar a conclusiones previas, pues le dolería. Ya bastante tiene con no tener la libreta y estar con su enamorado rival como para sobrepensar más.

-

Pasaron las horas, hacía frío en la habitación y era un cambio repentino, L volteó a ver su alrededor hasta dirigir su mirada a un reloj que se encontraba cerca

1 : 36 a.m

Suspiró, dejando caer los hombros. Por un momento, pensó en ir a la cocina por un café cargado con terrones de azúcar, pero un vacío en el pecho lo detuvo.
Miró hacia la habitación.

-Light...- susurró

Culpabilidad, ese sentimiento que solía pensar como algo ajeno, permaneció en su garganta, una opresión en el pecho. ¿Por qué? una sensación de vulnerabilidad quizá, una leve autocrítica llegó a su ser. Lo estará viendo por esa abertura?... lo miró? no lo duda.

y ahora buscaba su presencia.

Se levantó con movimientos torpes y descalzos, entrando en la habitación en penumbra. El frío de la noche se filtraba por las ventanas, y el cuerpo de Light era el único punto de calor en el lugar.

-

L se deslizó en la cama con cuidado. Light no se movió, pero su respiración se volvió rígida. L estiró un brazo y rodeó la cintura del castaño, pegando su pecho a la espalda de Light.

-Sé que no estás dormido, Light-kun- murmuró L, hundiendo el rostro en el hueco de su cuello.

-Llegas tarde- respondió Light con voz gélida, aunque no hizo el menor intento de apartarse. Al contrario, se tensó más cuando sintió las manos de L, esas manos que alguna vez lo esposaron, ahora acariciándolo con suavidad posesiva.
-El caso era complejo- se justificó L, apretando con sutileza el agarre-. Pero el frío me recordó que mi lugar está aquí.

Light soltó un bufido de desdén.

-Crees que con venir ahora borrarás el hecho de que me tienes encerrado… contigo-

L sonrió contra su piel. Sabía que Light necesitaba ese ligero drama, esa resistencia propia de él. Con un movimiento lento, L obligó a Light a girarse para quedar frente a frente.
La luz de la luna entraba por la cortina, iluminando los ojos de Light —esos ojos que L había salvado una oscuridad total.

-Me preguntas qué tan profundo es mi amor por ti- susurró L, usando un tono inusualmente suave.
-A veces parece que no sé expresarlo, pero mi amor es real.-
Light lo miró con escepticismo, pero sus mejillas se tiñeron de un rojo suave. L continuó, rozando sus labios contra la frente de Light:

-Mira por la ventana, Light. La luna representa mi corazón. Es constante, está ahí incluso cuando no la ves, y te pertenece.
Mi nombre es la sombra, pero tú eres la luz que la define.
Mi amor no cambiará y mi afecto no flaqueará, aunque el mundo siga girando sin tu juicio.-

Light guardó silencio, impactado por la cursilería de aquel hombre tan racional. Quiso replicar con algo sarcástico, pero la calidez de L y la paz de la habitación bastaron para desarmarlo.
Suspiró, relajando los hombros y escondiendo su rostro en el pecho de L.

-Eres un idiota, Ryuzaki- susurró, aunque sus manos se aferraron a la camiseta blanca de L. -Pero supongo que puedo dejarlo pasar por hoy.-

L no respondió. En su lugar, tomó el mentón de Light y dió un beso suave, lento, que sabía a azúcar y a una rendición mutua que ninguno de los dos se atrevería a admitir ante el mundo.