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Experimentando el amor

Summary:

Hirose Aiki se niega a admitir que está enamorado de Nakamura Okuto, no porque sea desagradable, sino que no acepta el hecho de que le gusten los chicos. Por ello en un intento desesperado por aclarar este sentimiento le propone a Nakamura una especie de experimento, un travieso juego para afirmar o descartar su homosexualidad.

Notes:

Es la primera vez que escribo de esta pareja, así que espero haber capturado su esencia, advierto que solo he visto el anime que se está transmitiendo, cuando tenga tiempo leeré el manga. Deseo que disfruten su lectura, de antemano gracias por su atención. ( ˘ ³˘)♥︎

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

La mayoría que conocía a Hirose coincidía al describirlo como alguien bastante distraído, y no se equivocaban al hacerlo, porque el joven de dulce apariencia, de carácter afable y amistoso parecía no ser muy consciente de lo que pasaba a su alrededor muchas veces, un detalle que Nakamura consideraba uno de los mayores encantos de su personalidad. Pensaba que siendo distraído le resultaba conveniente porque así sus intentos por llamar su atención más allá de una amistad no serían tan obvios. Amaba mucho a Hirose, lo amó desde el instante en que lo vio, estaba seguro que él era su alma gemela y el gran amor de su vida, con quien aspiraba tener un futuro, aunque por ahora era consciente que este sentimiento y anhelo era unilateral, porque él no tenía idea de sus verdaderas intenciones.

No le molestaba adorarlo inmerso en este callado sentimiento, un amor que gritaba en su mente con extrañas fantasías de los dos juntos, se conformaba al deleitarse a la distancia de su radiante presencia, le era preferible vivir de sus furtivas muestras de amistad y amarlo en secreto que no tenerlo cerca ni siquiera como amigo. Sin embargo, lo que Nakamura no imaginaba es que su distraído Hirose no era tan distraído como aparentaba ser, era más consciente de las señales en su entorno de lo que parecía, una buena táctica para no mostrarse tal como era en realidad y evitar exponer algunas de sus preferencias que pudieran desagradar a su familia y amigos.

Nadie podía enterarse de la lucha interna que en su ser se libraba al no admitir que eran los chicos quienes lo atraían de manera romántica, una atracción que se intensificó al conocer en especial a un muchacho de su misma clase. Le fue imposible no notar los esfuerzos de Nakamura por estar cerca suyo, al mostrarse atento a pesar de su timidez, un introvertido con quien podía hablar tranquilo y ser escuchado sin sentirse juzgado, la adolescencia ya era complicada de sobrellevar, pero a su lado se sentía comprendido, extrañamente a salvo. Siempre le sacaba una sonrisa con sus gestos y titubeos raros, era muy adorable a su manera y más auténtico a diferencia de los demás, pensaba en un suspiro.

Aún así al notar sus nerviosas reacciones por momentos dudaba si realmente le gustaba a Nakamura de forma romántica o era muy tímido y deseaba ser solo su amigo sin otro tipo de intención, sus acciones solían confundirlo y enamorarlo. Entonces, ¿qué debía hacer para aclarar su mente y corazón? ¿Era posible que no le gustaran los chicos de esa forma? Había la posibilidad de que por su edad estuviera pasando por una etapa normal de curiosidad al descubrir su sexualidad. Pero no ganaba nada al agobiarse en estas dudas, ¿por qué no aclararlo de una vez? Así que se propuso que la próxima vez cuando Nakamura hiciera una de sus inconscientes insinuaciones, no dudaría en seguirle la corriente.

—Nakamura, ¿te gustaría ir juntos de camino a casa? —Sugirió con una sonrisa abordándolo a la salida de la escuela, sabía que él jamás le pediría algo así, aunque lo quisiera. Notó como su sonrisa se amplió ante la simple invitación, su mirada se iluminó y sus mejillas se tiñeron en un fuerte rubor, al ver ese gesto de absoluta felicidad le hacía pensar que lo tenía muy enamorado, lo que era un poco vergonzoso.

Nakamura asintió con la cabeza, que el mismo Hirose le pidiera ir juntos con esa bella sonrisa, era tocar el cielo, pensaba mientras su corazón latía con fuerza y los nervios le invadían, su mente de inmediato trabajaba en los temas de conversación para no aburrirlo y se volviera una rutina el caminar juntos después de clases. Salieron juntos de la escuela, en medio de una charla animada caminaban por las calles en esa fresca tarde, Hirose le dedicaba una que otra mirada mientras sonreía de sus ocurrentes ideas, Nakamura por su parte trataba de disimular su embelesamiento, realmente él era hermoso cuando reía así que se esforzaría por entretenerlo, aunque era muy fácil hacerlo reir.

Estando en plena confianza, se cuestionaba internamente si debía arriesgarse a insinuar que le gustaba para empezar, no podía lanzarle la verdad de que lo amaba más que a su vida misma a la primera oportunidad, con esa declaración lo espantaría. Ya antes había previsto esta situación y lo más acertado era lanzarle un halago, algo como: “Hirose es tan lindo que podría gustarle incluso a los chicos” Entonces si la reacción de Hirose era lanzarle una mirada rara o de asco solo respondería, “es broma” y se echaría a reír o correr, dependía de cómo su cuerpo reaccionara en ese momento. Así que aprovechando que estaban bromeando, ejecutaría su plan al decirle aquel halago y así lo hizo, lo que no esperó es que Hirose le diera la respuesta que estaba entre laqs opciones en su lista de improbables.

— ¿Conoces a algún chico que le guste? porque podría intentarlo.

Ante sus palabras su mente colapsó por un instante, sus piernas se detuvieron impidiendo su andar, incluso sintió que su respiración se paralizó, no se impresionaba tanto por lo dicho, sino por su gesto, estaba dedicándole una mirada de extraña complicidad junto a sus mejillas que se tiñeron de un rubor inusual, ¿acaso se le estaba insinuando de forma descarada? No podía creer que los dioses lo hubieran notado y un milagro le fue concedido, incrédulo pensó que quizás solo estaba malinterpretando su actitud o estaba alucinando más intensamente de lo normal.

—Podría haber alguien… —Musitó nervioso, casi sin pensarlo, ¿qué era lo peor que podría pasar? Si Hirose le estaba coqueteando, no podía perder esta valiosa oportunidad, aún si corría el riesgo de perderlo todo. Lo siguiente que sintió fue como Hirose sujetaba su mano y avergonzado desviaba la mirada.

—Nakamura, creo que me gustan los chicos, me siento confundido.

Un extraño silencio se formó entre ellos, Nakamura debía decir algo para que no se sintiera mal por expresar su confusión, por experiencia propia sabía que confesar aquello no era sencillo, además era una valiosa oportunidad para fortalecer el lazo que los unía y tal vez que pasara algo más entre ellos.

—Ah, yo… yo me siento igual… —Acertó a decir titubeante, no solo por empatía, era una verdad a medias porque podía confundirse en muchas cosas en la vida, pero su sexualidad no, tenía muy claro que le gustaban los de su mismo sexo, aunque no cualquiera, solo el hermoso chico que tenía delante suyo en esa calle desolada.

— ¿Hay alguien que te guste?

—Si, pero no va a nuestra escuela…

—Oh, ¿y tienes una relación con ese chico? ¿Cómo sabes que te gusta de esa manera?

—Uno lo sabe cuando encuentra a esa persona especial… En realidad, el corazón no decide a quién debe amar, simplemente ama y ya— Respondía con una extraña sabiduría, aunque en parte tenía razón, la etiqueta de homosexualidad no era importancia si había genuino amor de por medio.

Su mente era clara con ese pensamiento, aún si Hirose no sabía que era a él a quien se refería de alguna forma se sentía aliviado por liberar este sentimiento, a la vez por un momento le invadió el miedo al rechazo y se inventó a ese “alguien” inexistente, pero ¿qué más podía hacer? La valentía no le alcanzó para decirle a la cara que era él objeto de todos sus afectos, maldecía su propia falta de agallas en silencio, sin sospechar que la tímida sonrisa que Hirose le dedicaba escondía algo de frustración, pues no podía creer que Nakamura tenía a alguien y ahora se sentía como un idiota por creer que era de su gusto.

Esta era una situación confusa entre verdades a medias que surgió por las reacciones naturales de dos chicos sin experiencia en el amor, compartiendo sin saberlo el miedo a exponer sus verdaderos sentimientos; uno por temor al rechazo y el otro por no creerse capaz de enfrentar el qué dirán. Aún así Hirose creía que era muy valiente por parte de Nakamura admitir que tenía esa clase de sentimientos por alguien del mismo sexo, un motivo más para encender su corazón con el calor de este afecto. Un silencio incómodo los invadió, pero que se rompió cuando los dos al unísono murmuraron un “yo…”

—Dilo tú primero… —Pedía Hirose con una tranquila sonrisa, Nakamura dudó por un segundo si era correcto lo que diría, pero en este punto sentía no tener más opciones.

—Yo… Yo no terminé de responder tus dudas, mi relación con ese chico no es tan importante.

— ¿Qué quieres decir?

—Ahh, cómo decirlo, es una relación física. —Con la cara toda roja mentía para no crear una brecha entre ellos, en realidad solo lo dijo sin pensar, Hirose quien no parecía entender su respuesta desviaba pensativo la mirada— Quiero decir, solo hacemos cosas…

Terminó de decir notando de repente una mirada curiosa por parte de Hirose que había analizado sus palabras por unos segundos. —Entonces, como tienes experiencia en esto debes ayudarme a saber si soy gay o no, será como una especie de experimento.

Ante tan repentina petición Nakamura no sabía qué decir, esta situación había dado un giro repentino que no esperaba porque pensó que lo había arruinado al decir aquello, no creía que Hirose fuera tan atrevido al acotar tal respuesta, incluso con disimulo pellizcaba su brazo para confirmar que no estaba soñando. Tal vez no era correcto enfrentar este amor a base de una mentira, pero no tenía otra opción, además no podía negarle nada a Hirose si se lo pedía con esa dulce carita.

—No te culpo, si no quieres… Soy un tonto… —Murmuró avergonzado Hirose notando su silencio— Por favor, no se lo digas a nadie.

—Lo haré, te dije que mi relación con ese chico no es tan importante, pero lo que hago con él puedo hacerlo contigo… Ahhh, lo siento, no debí decirlo tan fríamente.

—No, está bien. Que no haya sentimientos de por medio es lo mejor. es que yo también tengo un chico que me gusta, pero no quiero confesarle mi amor sin estar seguro de que soy gay.

Nakamura no sabía si esta situación tenía sentido, parecía muy irreal aún así los celos que lo embargaron al escuchar esa aclaración se sentían muy reales, los que disimuló con una sutil sonrisa. Solo imaginar que uno de los idiotas de su salón era el afortunado al cautivar su bello corazón, así que lo maldecía con todo el odio de su alma, sin la mínima sospecha de que era a él mismo que se lanzaba esas maldiciones.

—Nakamura, deberíamos empezar haciendo algo, ¿no?

—Y, y, ¿y qué quieres hacer?

—No lo sé, tú eres el experto.

—No soy tan experto.

—Pero al menos sé habrán besado, o ¿a qué te referías al decir que hacen cosas?

—Ah, si, si… Nos besamos todo el tiempo.

—Pues hagamos eso. —Con un entusiasmo inusual Hirose pedía, parecía emocionado por un beso. Nakamura no sabía qué hacer, ya que no tenía experiencia alguna en besar a alguien, no creía que en esta supuesta experiencia contara los muchos besos que practicó en su mano imaginando que eran los dulces labios de Hirose los que besaba.

— ¿Ahora?

—Si, vamos a un rincón del parque más adelante.

—Si…

Nakamura afirmó titubeante mientras deliraba internamente porque solo a unos escasos minutos se cumpliría uno de sus mayores anhelos, dar su primer beso de amor a Hirose, quien con prisa caminaba al lugar indicado antes. Una vez que llegaron allí buscaron un rincón desolado cerca de los baños, no era precisamente el lugar más romántico, sin embargo, no podía ponerse exigente para cumplir su anhelo, Nakamura trataba de mantener la compostura, pues si mostraba lo nervioso que estaba, solo revelaría que su experiencia era una farsa y lo perdería para siempre por jugar con su confusión.

Hirose por su parte de pie frente suyo lo miraba tímidamente esperando que diera la iniciativa en ese beso, sabía que era una estupidez lo que hacía porque el solo hecho de estar ansioso por ser besado por otro chico, era una clara señal de su homosexualidad, así que su confusión siendo el objetivo de este aparente experimento no tenía sentido alguno, esperaba que el otro no lo notara. Despacio Nakamura acercaba su rostro al suyo, era un sueño tener cerca esa bella carita que lo hacía suspirar cada día y noche al pensarlo, inmerso en un interno manojo de nervios trataba de no temblar, lo que le alentaba era pensar que si Hirose no tenía experiencia no sabría que lo besaría con la torpeza propia de un primer beso.

Sus labios rozaron en esa cercanía, ambos se estremecieron por esta atrevida caricia que se regalaban mutuamente, el tenue movimiento de sus labios se acoplaba al ritmo de ambos, disfrutando de esta calidez nunca antes sentida, sin notarlo sus cuerpos se unieron en un abrazo para profundizar este beso. Nakamura sentía estar a punto de desmayarse, pero no podía arruinar tan sublime momento por su debilidad, debía controlarse y seguir percibiendo la suavidad de sus labios, con firmeza lo besaba deleitándose del exquisito sabor de su boca cuando en un impulso sus lenguas empezaron a rozarse entre sí.

Un poco orgulloso de sí mismo, no podía creer que tenía talento natural para besar, o solo parecía hacerlo bien porque era Hirose que provocaba este ímpetu en su interior. No podía precisar en cómo terminaría este “experimento” pero lo que durara lo disfrutaría, acumularía estos recuerdos para vivir feliz toda su existencia, si en algún momento él solo lo dejaba. Sus labios se separaron después de un intenso primer beso, Hirose jadeante sentía que su ser entero explotaría, Nakamura era realmente lindo y le provocaba tantas sensaciones nuevas, así que se convencía que este sentimiento no era un gusto pasajero. Avergonzados desviaron la mirada por ese intercambio de saliva, no lo admitirían directamente, pero algo en ambos se encendió por ese contacto, aún así debían mantener el control de sus impulsos adolescentes.

—Gracias, Nakamura, debo volver a casa… —Dijo para no caer en la tentación de seguir besándolo, no quería parecer desesperado y revelar que esa confusión era una mentira, pues sus sentimientos eran bastante claros.

—No agradezcas, tu casa está en la otra dirección, ¿verdad?

—Si…

—Oye, Hirose, espero no haberte confundido más, lo siento si fue así.

—Está bien, todavía sigo algo confundido —Con una traviesa sonrisa respondía tomando sutilmente su mano la soltó enseguida— ¿Mañana nos vemos de nuevo después de clases?

A su pregunta solo respondió asintiendo con la cabeza, para su propio deleite podía seguir confundido toda la vida si quería, no alcanzó a decir nada al verlo correr, aún con todo lo sucedido todavía creía estar soñando. Al perderse de su vista empezó a saltar eufórico preso de la emoción, ya podía imaginarse una vida entera a su lado, el primer beso con el primer amor era un buen presagio, era lo que evocaba con ilusión su mente enamorada. Tan ensimismado en su alegría estaba que no notó como unos niños que aparecían por allí se burlaban por sus saltos ridículos al sentirse morir de felicidad y celebrando haber besado al amor de su vida.

Esa noche no pudo conciliar el sueño al tener todavía la cosquilleante sensación de su boca junto a la suya, ni siquiera comió para no borrar los rastros de ese beso, ilusionado pensaba en cómo sería su relación a partir de ahora y se imaginaba muchos escenarios juntos en la comodidad de su cama, si así de apasionado fue su primer beso no quería imaginar lo que harían después con algo más de confianza, en su mente algunos pensamientos obscenos aparecían y los trataba de apartar de su mente para no inquietar el cuerpo.

Al día siguiente los dos se trataron como lo hacían normalmente, no debían levantar sospechas de ningún tipo, esa fue la advertencia que hizo Hirose apenas se vieron esa mañana, le advirtió que si quería seguir con el experimento debían mantener lo que hacían en absoluto secreto. Nakamura lo aceptó sin dudar, tampoco tenía opción a negarse, pensaba en lo difícil que sería mantenerse concentrado en clase cuando había tal cercanía entre ellos, tendría que poner de su parte para mantener las apariencias y todo lo haría por amor. Esa tarde buscaron otra calle para besarse, después de la conmoción del día anterior se lo tomaron con más calma, incluso Hirose cariñoso acariciaba su rostro mientras sentía como sus brazos se estrecharon a su cuerpo después de besarse.

—Nakamura, ¿y esa persona te ama? Porque sería malo si es así.

—No lo creo, parece que sale con alguien más.

—Ya veo, ¿y te molesta eso?

—No, porque yo estoy con alguien más también —Cuestionó dedicándole una traviesa sonrisa al mirar sus labios humedecidos después de compartir un apasionado beso— Sería hipócrita de mi parte enojarme por ello.

—Supongo que sí.

—Y tú, con esa persona que te gusta, ¿qué pasa?

—Nada, seguimos siendo amigos…

Diciendo aquello tomaba la iniciativa en besarlo de nuevo, no quería profundizar en el tema de esa persona inventada, no le gustaba mentirle aunque no podría considerarlo una mentira como tal. Sus propios prejuicios no evitaban sentir lo reconfortante que era estar en sus brazos, lo agradable de saborear los besos de su boca, Nakamura le gustaba, disfrutaba estar a su lado y le alegraba verlo feliz también. Ciertamente Nakamura se sentía el ser vivo más feliz del mundo por tener a su amor de esta manera, su sueño se había vuelto realidad, aunque a veces temía levantarse y saber que todo este romance era sólo un sueño cuando eso no pasaría. Así con el tonto pretexto de la confusión de Hirose con el pasar de los días ambos se volvieron cercanos, sus compañeros alrededor empezaron a notar la preferencia de Hirose con el chico raro del salón, estaban juntos más de lo normal, era una amistad un tanto incomprensible.

Compartían bocadillos, almuerzos a veces a solas, en ocasiones con los demás amigos de Hirose, quien parecía tratar de incluir a Nakamura a su grupo social, aunque sinceramente prefería tener encuentros solo los dos. Las llamadas y mensajes también eran frecuentes, era inevitable no querer estar pendiente uno del otro, el experimento que incitó su relación era algo absurdo en este punto, no había confusión porque los dos estaban enamorados.

—Hirose me invitó a su casa a dormir, aprovechando que sus padres no estarán… —Hablaba entre nervioso y emocionado Nakamura a su querido pulpo esa tarde de sábado— Creo que quiere hacer “eso”… Pero…

A pesar de emocionarle la idea de tener sexo por primera vez, le aterraba hacerlo, no debió decirle días antes que también tenía esa experiencia, lo dijo más por presumir, sin embargo no pensó que a Hirose le despertara la curiosidad por querer ese tipo de intimidad. Esto ya no era cuestión de dudas, llevaban más de un mes en esta relación de besos y caricias, no se quejaba solo que parecía ser tiempo de aclarar las cosas entre ellos, quería que Hirose fuera solo suyo porque de qué servía estar aprendiendo juntos esto de saciar las ansias si iba a hacerlo después con esa persona que él se negaba a revelar su identidad.

Por momentos sus pensamientos eran invadidos por la cordura, pero también se dejaba llevar por su propia locura, si Hirose quería tener sexo no se lo negaría, el problema estaba en que no sabía cómo lo haría, en teoría conocía el proceso, en cuanto a la práctica no estaba nada seguro de cómo desenvolverse una vez que estuvieran solos en la cama desnudos. Solo imaginar su virginal cuerpo desnudo le hacía perder la compostura, cómo se suponía que reaccionaría al verlo en directo, dispuesto y sumiso, incluso el imaginar su gesto excitado y la mirada cargada de deseo hacía que su nariz sangrara.

Tal vez la clave era no pensarlo demasiado, dejar que el asunto fluyera sin preocuparse por los detalles, ya lo hacía cuando se besaban por largos minutos y a Hirose le gustaba lo que hacían, incluso le halagaba lo bien que se sentía besarlo. Aún así era inevitable no sentirse nervioso, quería que la primera vez para ambos fuera inolvidable, un hecho memorable, del que pudieran sonreír años después al recordarlo porque estaba seguro que estarían juntos para siempre. Así que para la gran noche en su mochila en un bolsillo secreto llevaba lo que sería necesario para la velada perfecta, unos preservativos y un pequeño frasco de lubricante, además se bañó muy bien para que Hirose tocara y besara cualquier parte de su cuerpo, un pensamiento lascivo que lo hizo sonreír perversamente.

—Solo haré lo que él quiera que haga, no quiero presionarlo de ninguna manera, él ha sido tan lindo conmigo estas semanas, me hace sentir como si flotara en una nube esponjosa de color castaño… Si ya sé que te digo esto cada día, pero así me siento… Lo amo, lo amo y lo amo, pensé que solo amaba el Hirose perfecto que aparenta ser, pero aún con sus pequeños defectos que he descubierto en estos días juntos, siento amarlo más… Ahh, de verdad lo amo… —Emocionado hablaba sin parar, dándose cuenta de la hora se disponía a salir— Bien, ya me voy, deséame suerte…

Era la despedida de Nakamura a su mascota esa tarde antes de que empezara a oscurecer, pensaba en que al volver a pisar su habitación ya no sería tan solo un chico, sería todo un hombre. Un pensamiento que lo hizo emocionarse, esperaba no regresar llorando si todas las expectativas de esa velada que llevaba en mente no se cumplieran por su nerviosismo y timidez. A los pocos minutos llegaba a la casa de Hirose, hasta ahora solo la conocía por fuera cuando lo acompañó días atrás, siendo recibido por su bella sonrisa ya sentía alucinar, ¿por qué él era tan perfecto?

—Oh, preparé la cena… No es gran cosa, solo unos bocadillos y bebidas. —Le decía con alegría mientras lo tomaba de la mano para que entrara— ¿Vemos una película? ¿O qué quieres hacer?

—La película está bien.

—Si, claro, la vemos mientras cenamos. Vamos a dejar tus cosas a mi habitación, ven te llevo.

Nakamura se dejaba llevar por su entusiasmo, entonces al subir las escaleras hacia su habitación Hirose se detuvo abruptamente para voltear a verlo. Acercándose lo besaba en los labios, un beso que no dudó en corresponder, amaba el calor que su cuerpo sentía cuando tenían esta cercanía al besarse de forma tan efusiva.

—No te había saludado como lo hacemos usualmente. —Susurró sobre sus labios humedecidos al separarlos un poco— Nakamura… creo que han sido obvias mis intenciones sobre esta noche, ¿verdad? No creas que soy así con cualquiera, solo contigo.

—No he pensado que seas fácil.

—Que lo digas así, me hace pensar ahora que lo soy. Es solo que… Quiero saber que se siente hacer eso, si lo disfrutaré.

Tal como había sospechado, Hirose no era tan inocente como parecía y no le molestaba que mostrara ese lado pervertido suyo si solo era para él. Sin dudarlo fueron a su habitación, no tuvo tiempo de reaccionar al verla, porque Hirose se colgó de su cuello y lo llevaba directo a la cama, parecía bastante ansioso, dispuesto a tomar el control de la situación cuando se supone que debía ser lo contrario, si seguía así se delataría. Una vez recostados en la cama siguieron besándose a media luz en la habitación, Nakamura temblaba al sentir la presión de su cuerpo junto al suyo estando abrazados de una forma más atrevida, un intenso calor le invadía sobre todo al roce de sus entrepiernas en esa posición.

— ¿Me quito la ropa o lo haces tú?

—Hazlo tú, así es más sensual. —Respondió Nakamura con una sonrisa sentándose en la cama para verlo desnudarse, una audaz respuesta pues sentía que sus manos temblorosas no serían capaces siquiera de quitar su camiseta, mucho menos bajarle los pantalones. Vio como Hirose no dudó en quitarse la ropa quedando solo con la prenda que cubría sus partes bajas, suponía que esa debía quitársela él cuando estuviera listo en el calor del momento.

Con timidez Hirose sonreía una vez que quedó semidesnudo a sus ojos, sonrojado le dedicaba una esquiva mirada, Nakamura no podía creer que finalmente veía partes de su cuerpo que usualmente eran cubiertas por su ropa, ahora quería sentir su suavidad y calidez de su piel. Acercándose lo recostaba de nuevo a la cama, empezando a rozar con firmeza sus manos en su pecho, abdomen y piernas, Hirose se estremecía y jadeaba con sus caricias, un gesto de disfrutaba le hizo sentir un poco más seguro de lo que hacía. ¿Por qué conformarse con el roce de sus manos cuando podía usar su boca para saborear su piel desnuda?

Empezó a repartir besos en su cuello bajando lentamente por su pecho, sus pezones se veían tan apetecibles que en un atrevido acto de valentía y perversión los besaba, escuchando sus tímidos sonidos de placer entendía que estimular esa parte despertaba más su deseo, así que no pretendía detenerse. Se quedó allí, para seguir jugando con ellos, su excitación provocaba la suya.

—Nakamura, no…

—Perdón, no quería morderte, ¿te lastimé?

—No, es que se sintió… —Avergonzado murmuró después de sentir sus dientes mordisquear esa parte sensible, en realidad su “no” no era una advertencia para que se detuviera, solo que el bochorno por sentir su cuerpo calentarse obligó a su boca negar lo que su ser realmente deseaba, haciendo un puchero desviaba la mirada— Si digo que no, no lo tomes en serio… estoy excitado.

—Si, entiendo… Es que si lo mordí un poco fuerte, sabe delicioso…

—Ahh, no lo digas así.

Un poco alterado decía, de inmediato ambos se rieron, Hirose le pidió quitarse la ropa también, no era justo ser el único medio desnudo de los dos, además quería sentir el calor de su piel rozar la suya al abrazarse. Nakamura dudó un instante, odiaba que su timidez le hiciera titubear en este momento crucial, porque de igual forma quería sentirlo, pero solo pensar en mostrar su cuerpo desnudo le llenaba de vergüenza, una fuerza innata muy intensa que lo obligó a contenerse. Hirose notando su leve incomodidad se bajaba la última prenda que cubría su entrepierna, pensó que eso lo animaría, así lo alentaría a no sentirse avergonzado por verse desnudos, porque era algo natural para quienes se querían.

Nakamura abría sus ojos al ver el miembro viril de Hirose exponerse lentamente mientras quitaba el trozo de tela que lo cubría, era la escena más hermosamente obscena que había visto en su vida, jamás creyó llegar a este punto de su existencia tan pronto. Su amado Hirose estaba desnudo en una cama, dispuesto a entregar su cuerpo con absoluta sumisión, serían uno solo en esta intimidad impulsada por este sentimiento, su corazón aceleró sus latidos, nervioso temblaba sin apartar la vista de quien amaba tanto y pretendía tomar como suyo no solo en esta vida, sino por la eternidad.

— ¡Nakamura! — Le llamó al verlo como se desplomaba casi encima suyo, por un momento creyó que era parte de su táctica de seducción, pero al ver que no reaccionaba lo sacudía para que despertara, ¿tanta había sido su emoción que colapsó? No era lo que pretendía al desnudarse por completo, aún con la vergüenza por el bochornoso momento, reía bajito, no esperaba menos de su querido Nakamura. Unos cuantos segundos pasaron para que en un sobresalto este reaccionara, se maldecía por este desmayo y no sabia donde esconder la cara por la vergüenza, incluso parecía querer llorar, había arruinado la velada perfecta. Hirose a su lado había cubierto con la sábana sus partes bajas, lo que menos quería era provocarle otro desmayo.

—Tranquilo, no tienes que avergonzarte.

—Pero, Hirose…

—Está bien, creo que yo me precipité, lo siento. —Acercándose acariciaba con ternura su cara tan roja como un tomate, en realidad no se sentía molesto por su reacción, al contrario le parecía halagador que su desnudez provocara tal respuesta. Nakamura siempre era así, tan intenso y le gustaba la forma en que lo hacía sentir, a sus ojos no había nadie más, por eso si antes de este juego le gustaba, ahora que habían reforzado más su relación sentía estar completamente enamorado, no importaba si todo el mundo pensara que Nakamura era un bicho raro, él lo amaba así.

—Nakamura, debo confesarte algo.

— ¿Qué? —Cuestionó titubeante después de tan humillante suceso, no le sorprendería que le dijera lo desagradable que era, que no quería estar cerca suyo por lo patético que podía ser, que ni siquiera servía para darle lo que deseaba, pensamientos que su propia inseguridad provocaba se soltaban como eco en su mente.

—El chico que dije que me gustaba, eras tú, siempre fuiste tú… Estoy enamorado de ti.

— ¿Me amas? ¿Fue amor a primera vista?

—Tampoco así. —Respondió tajante, no eran las preguntas que quería escuchar después de confesarle la verdad de su corazón enamorado.

—Que malo decirlo de esa manera.

—Creo que algunos nos enamoramos mientras se conoce a esa persona especial, eso no es malo.

—Entiendo, yo si me enamoré a primera vista de ti, y me enamoro más cada día a tu lado. —Recuperando el ánimo se sentaba en la cama para entrelazar sus manos a las suyas al confesar finalmente su amor. Hirose esbozaba una linda sonrisa a tan dulces palabras, no había duda que era él a quien amaba, aunque tal vez no con la misma intensidad que Nakamura lo hacía— Te amo más que a nadie en esta vida, te amo tanto que siento que se me parte el pecho.

— ¿Tanto así? Yo también te amo, pero no creo que todavía sienta que se me parte el pecho. —Con tono burlón decía antes de besar sus labios y caer juntos de nuevo en la cama, tener sexo esa noche ya no era la prioridad, parecían ser felices con el solo hecho de abrazarse— Espera, ese alguien con el que hacías cosas sucias no existe, ¿verdad?

—No existe, lo inventé… Por favor no te enojes conmigo por mentirte.

—No me voy a enojar porque yo hice lo mismo, además lo sospechaba.

— ¿En serio? ¿Fui tan obvio?

—Un poco, incluso ahora fuiste bastante torpe, así como los primeros besos que nos dimos… —Decía con una traviesa sonrisa sin dejar de abrazarlo, tampoco quería hacerlo sentir mal al restregarle su falta de experiencia, de alguna forma se sentía aliviado por experimentar todo esto por primera vez entre ellos.

—Pero ahora que no estás confundido, ¿este experimento terminó? —Dudoso cuestionó, Hirose esbozó una risita al oír su duda un poco absurda, ¿no había sido lo suficientemente claro que el experimento era solo un pretexto para acercarse?

—Es obvio que no, tontito. Experimentaremos cosas nuevas.

Con una risa tonta asentía con la cabeza a su animada respuesta, estaba tan feliz que esta realidad parecía un sueño, solo que no era un sueño, Hirose acarició su cabello negro antes de empezar a buscar su ropa mientras trataba de que la sábana no se le cayera.

—…Lo siento, arruiné la noche.

—No, es la noche perfecta. La verdad es que me sentía muy nervioso para hacerlo. Y creo que tú estabas igual…

—Si, es que no lo he hecho...

—Aprenderemos poco a poco, no hay prisa, cuando estemos listos los dos lo haremos y será perfecto.

—Hirose, ¿quieres decir que somos novios ahora? —Con timidez preguntó al sentir que él parecía asegurar un futuro en su relación.

—Supongo que si, me viste desnudo, ¡y no te atrevas a contárselo a nadie!

— ¿A quién se lo diría? Tú eres mi mejor amigo y ahora mi novio, jeje…

—Nunca cambies porque así te quiero, rarito y todo… —Dijo sobre sus labios con una sonrisa, realmente amaba a Nakamura tal y como era, no le cambiaría nada, viendo como sus ojos se le llenaban de lágrimas sonreía, sabía que nunca hallaría nadie que lo amara tan devotamente— Oye, espera, no…

—Tú dijiste que no tomara en serio tus “no”… —Susurró sobre sus labios después de tumbarlo a la cama de nuevo a pesar de que Hirose no se había vestido todavía. Nakamura viendo su puchero molesto, no tenía duda que él era el gran amor de su vida, así que preso de este sentimiento lo besaba con ímpetu. Ninguno de los dos sabía si estaban listos para profesar su amor de esta manera, probablemente no llegarían a más de besos y caricias por su inexperiencia u otro desmayo. Tampoco sabían qué futuro les aguardaba, lo que tenían ahora era este sentimiento y querían disfrutarlo el tiempo que pudiera durar, semanas, meses o años, si había este sentimiento de por medio los prejuicios propios o ajenos eran lo de menos mientras experimentaban el más alocado y sincero amor en la flor de su juventud.

Notes:

Debo suponer que si llegaron hasta este mensaje leyeron toda la historia, si es así lo agradezco mucho y espero la hayan disfrutado al leer como yo al escribirla. Tengo un pequeño borrador de una historia miren de ellos, estaba pensando si hacerla como continuación de esta o aparte, sus opiniones ayudarían. Si les gustó esta historia no olviden dejar su ♥︎ y un comentario. ◍˃ᵕ˂◍