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La ausencia absoluta de carga hace que el hombre sea más ligero que el aire, se eleve a las alturas, se desprenda de la tierra y de su ser terrenal, y se vuelva solo a medias real, sus movimientos tan libres como insignificantes. ¿Qué elegiremos entonces? ¿Peso o ligereza?
-Milan Kundera
El toque en su puerta cerca de la medianoche debió ser suficiente motivo de alarma para Taehyung.
Sin embargo, Taehyung solo se levanta ligeramente curioso de su sillón, donde está releyendo La Insoportable levedad del ser, una de las pocas novelas impresas que posee, y observa por la mirilla pensando en si tal vez Jungkook o Yoongi olvidaron algo más temprano, pues sus amigos habían pasado a saludar y dejarle algunos víveres.
Taehyung no esperaba reconocer de inmediato a la persona que realmente se encuentra fuera, ni sentir el duro golpe que llega con su presencia, en una mezcla de amargura, dolor e incluso culpa.
Cuando abre y comprueba que sí, Park Jimin en persona es quién se encuentra fuera de su departamento en Daegu, Taehyung se permite mirar a Jimin por unos segundos antes de reaccionar, cuando lo hace sus ojos se afilan de inmediato con una súbita molestía.
“¿Qué haces aquí?” pregunta Taehyung, sin importarle lo poco amistoso que se escucha.
Su mirada recorre a Jimin de pies a cabeza, su ex novio sigue usando el mismo suéter que usaba hace dos años y su cabello sigue estando del mismo rubio dorado. Sin embargo, el suéter luce deslavado ahora y su cabello es más largo, tan largo que Jimin porta una desprolija media coleta para retirar el flequillo de su rostro, —más desprolija de lo común, Taehyung debe admitir—. Empero, lo que en realidad llama la atención de Taehyung, es lo que la postura de Jimin revela y el hecho de que está usando una gorra que oscurece su mirada, mientras que el resto de su rostro se encuentra cubierto por una gruesa bufanda en plena primavera.
Cuando Jimin por fin lo mira, Taehyung puede notar que sus ojos se encuentran hinchados. Ha estado llorando, Taehyung conoce mejor de lo que quisiera la forma en la que Jimin luce cuando ha estado llorando.
“No sabía a dónde más ir,” revela Jimin.
Hay vergüenza en la voz de Jimin, que se entrelaza con el mismo filo de vulnerabilidad y culpa que Taehyung se ha tragado al reconocerlo, en un intento de alejarse de la carga de emociones que Jimin despierta en él.
Jimin no luce cómodo de estar ahí, a mitad de la noche, sin una explicación clara, y tocando a la puerta de Taehyung, a quién prometió jamás regresar, pero sí luce de inmediato como la persona a quién Taehyung aprendió a leer mejor que a cualquiera de sus novelas impresas. Aún ahora, Taehyung podría describir cada alta y baja de Jimin, cómo luce cuando está feliz, ansioso o aletargado, como ríe cuando encuentra algo divertido para sí mismo, o como frunce los labios cuando se corta el dedo índice al pasar las páginas de papel de un libro.
Así es como Taehyung pudo leer el ‘Te amo’ de los labios de Jimin antes de que fuese murmurado, y cuando este se dirigía a la salida de este mismo departamento, Taehyung pudo sentir el repudio y el ‘Te odio’ antes de que Jimin lo gritará.
Al ver los ojos de Jimin llenarse de lágrimas y como este las limpia con recelo, Taehyung se da cuenta de que algo realmente serio debió sucederle, es obvio, de otra forma Jimin jamás hubiese decidido tocar a su puerta.
Lo más alarmante, es que Jimin luce muerto de miedo, lo cual enciende de inmediato una —supuestamente— subyugada sensación en Taehyung.
“Jimin, ¿qué sucede?” pregunta Taehyung.
Decir el nombre de Jimin en voz alta quema su estómago desde dentro, como un letal veneno. Taehyung no había pronunciado el nombre de Jimin con voz propia en más de un año, lo cual había hecho que su recuerdo se desdibujara, como un trazo borrado en una obra sin acabar, incluso Jimin luce desubicado cuando Taehyung lo dice.
Pero esto no solo se trata de Jimin fuera de su departamento y actuando de forma extraña, irrumpiendo en la vida de Taehyung, e infringiendo en el acuerdo silencioso que mantuvieron de desaparecer de la vida del otro. Hay otras preguntas que no terminan de tener sentido aquí, ¿qué hace Jimin en Daegu?, ¿Está aquí de visita?, ¿Ha venido con… alguien?, ¿tal vez algún trabajo lo ha traído a Daegu?, no, ¿por qué un supermodelo del calibre de Jimin vendría a Daegu?
Taehyung se obliga a dejar de pensar en las posibles respuestas y también se niega a reconocer su particular obsesión secreta de revisar las redes sociales públicas de Jimin. Sin embargo, es por estas que sabe que no hay motivo profesional alguno para que Jimin se encuentre aquí.
“Necesito un lugar donde quedarme,” explica Jimin.
Taehyung puede ver como esas palabras son físicamente dolorosas para Jimin, para Taehyung también lo serían de encontrarse en la situación contraria. Pero a diferencia de él, Jimin tiene dinero de sobra para rentar la mejor habitación en el mejor hotel en Daegu, lo cual hace que el hecho de que se encuentre pidiendo este favor, sea aún más intrigante. Eso, sin tomar en cuenta lo orgulloso que es Jimin, no hay nada que Jimin deteste más en esta vida que verse débil frente a quién no quiere lucir débil.
Taehyung sopesa la idea de maldecir a Jimin y echarlo de su edificio, cerrar la puerta en sus narices, así como Jimin echó en cara a Taehyung que no era más que un artículo desechable para él con una simple foto en sus redes sociales, anunciando una vida nueva, la vida de ensueño. Sin embargo, la pequeña sensación incómoda al fondo de la mente de Taehyung le hace soltar el marco de la puerta —que estaba sosteniendo con tanta fuerza que sus nudillos ahora se encuentran blancos—, y por fin le da el paso a Jimin.
Jimin da un paso tentativo dentro, titubeando por un segundo antes de visiblemente alzar la barbilla y caminar con decisión. Taehyung observa la escena con cierto recelo, pero cuando Jimin se dirige a la sala, conociendo perfectamente donde está, el sentimiento se ve reemplazado por un desconcierto avasallante que picotea en el pecho de Taehyung como un ave desgarrado de a poco su piel en busca de su corazón.
Taehyung podría rememorar, más no contar todas las veces que Jimin pisó este departamento y camino hacía la sala de la misma forma. Sin embargo, esta vez al llegar al sitio Jimin duda en donde sentarse, el sillón más grande tiene las almohadas desacomodadas y la frazada que Taehyung usaba hecha un lío en una de las plazas, dejando claro que estaba acostado ahí, así como la novela abierta que Taehyung leía —y que ahora se da cuenta con cierto pánico que es una novela que Jimin le obsequió—. Mientras que el sillón más pequeño está ocupado por la mochila de entrenamiento de Taehyung y sus guantes de boxeo que dejó caer sin cuidado sobre este hace unas horas.
Taehyung puede leer la incomodidad nuevamente emanando de Jimin, pero este trata de ocultarla lo mejor que puede, por lo que para ocuparse finalmente retira la gorra sobre su cabello, no así la bufanda, pues sus dedos caen lentamente de la suave tela hacía uno de sus costados.
“¿Puedo usar el baño?” pregunta Jimin todavía dándole la espalda a Taehyung.
Extraño.
Taehyung hace un sonido afirmativo, por lo que Jimin camina en dirección al baño, al hacerlo Taehyung puede ver mejor su perfil. Es tan rápido que cualquiera podría no haberse percatado de lo que ocurre en el rostro de Jimin, no Taehyung, cuya mirada lo estudia a velocidad récord. Por una parte, es casi por instinto y aquella curiosidad molesta picando en su pecho, y por otra, es porque se da cuenta a regañadientes de lo hambrienta que está su mente de ver el rostro de Jimin en persona y no una pantalla.
Han pasado dos años.
Dos años en los que Taehyung ha visto —y evitado en mayor medida— toda la publicidad en internet, televisión y las calles con el rostro de Jimin, en los que revisar sus redes son una tortura auto inflingida que apaga una necesidad y enciende otra. Por lo que tener a Jimin a unos metros de distancia hace que nada de esa publicidad o publicaciones en las redes sociales importen, porque no se comparan a esto, a la versión real de Jimin, que es humana y horrible en muchos aspectos que no tienen nada que ver con su físico, pero que Taehyung pudo tener de cerca.
Taehyung pudo besar cada peca y conocer cada lunar, pudo acariciar cada curva y enfrentar cada faceta en Jimin, así como desentramar cada parte horrible y amarla en igual o mayor medida que su belleza. Taehyung pudo poseerlo todo, y al serle arrebatado, tratar de luchar con poco éxito con el monstruo que nació al conocerlo.
“Jimin,” se encuentra diciendo Taehyung para detenerlo, el nombre todavía pesado y agrio en su boca.
Es irónico, porque prometió no detener a Jimin de nuevo, pero ¿cómo evitarlo cuando Jimin luce como si acabará de entrar en un ring de boxeo?, cuando es Taehyung quién debería estar luciendo un moretón fresco sobre la sien.
Por supuesto, Jimin no se detiene, entra en el baño y lo cierra, el sonido de la puerta se escucha más fuerte de lo que debería, pero Jimin no coloca el seguro, y eso hace a Taehyung dudar, pues no sabe si Jimin no ha colocado el seguro por lo descolocado que se encuentra o por la promesa que hicieron alguna vez.
Taehyung cumplió esa promesa más veces de las que hubiera querido y se benefició de esta la mitad de las veces, pues no importando cuan enojados estuvieran la puerta nunca tenía seguro, de tenerlo hubiese sido imposible ayudar al otro.
No, Taehyung se obliga a no caminar en dirección al baño, porque cuando hicieron esa promesa estaban en una relación, estaban jodidamente enamorados y en una relación, no eran esta versión de ambos, podrida y confusa, de dos extraños que apenas y pueden dirigirse la mirada, que dicen el nombre del otro con pesadez, y que infligen un dolor que parece empeñado en no desaparecer nunca, como el ave de prometeo devorando a ambos en un ciclo interminable.
Aún así, la mente de Taehyung comienza a correr a toda velocidad, ¿Jimin está herido?, ¿tal vez Taehyung imagino la lesión?, Jimin caminó demasiado rápido.
Y luego, ¿quién hirió a Jimin?, ¿fue un accidente?
Taehyung casi ríe al pensar en esa última pregunta, no, Taehyung conoce perfectamente como luce un golpe infligido por obra humana, ha recibido y otorgado suficientes en su trabajo para saberlo.
Jimin no sale hasta veinte minutos después, Taehyung ha preparado té —de jengibre porque es el favorito de Jimin y el único té que Taehyung aún bebe de vez en cuando—, así que le entrega una taza a Jimin, quién vuelve a pararse en medio de la sala sin decidir donde puede sentarse.
Taehyung debe actuar como si no hubiese oído los pequeños sollozos ahogados de Jimin en el baño, debe actuar como si lo que está ocurriendo fuese algo normal, pero definitivamente no puede actuar como si no hubiese nada fuera de lo normal cuando por fin observa el rostro de Jimin sin ninguna capa que lo bloquee a la vista. No solo es el moretón en su sien, hay moretones en su barbilla, su mejilla izquierda se encuentra de un tono rojizo, casi violáceo y su labio inferior tiene un corte brillando con una costra roja recién formada.
“¿Quién te hirió?” pregunta Taehyung.
Pues no cabe duda que Jimin fue golpeado hace no más de un par de horas. La situación es extraña, aunque Jimin intenté aparentar lo opuesto, no solo por el tiempo que separa su último encuentro, sino porque es la primera vez Taehyung debe ver a Jimin herido y no al contrario. Cierta parte de él comprende ahora lo que Jimin sentía después de una pelea particularmente difícil en la que Taehyung terminaba con más de un moretón, pues ver a Jimin en este estado, no importando cuán ruin sea la actitud de este al presentarse ante Taehyung sin una explicación, remueve algo en sus entrañas. Algo oscuro y espeso, que despierta un feo instinto en Taehyung, uno que pensó muerto hace mucho tiempo, y que alimenta la sensación.
“Nadie, solo déjame dormir aquí esta noche…” dice Jimin. “Por favor,” agrega en un tono bajo sin mirar a Taehyung.
“Puedes quedarte aquí el tiempo que necesites,” asegura Taehyung más rápido de lo que puede procesar sus palabras, y luego vuelve a repetir su pregunta: “¿Quién te hirió Jimin?” esta vez enfatiza cada palabra.
“Solo fue un accidente,” dice Jimin en una débil excusa.
“No es que me importe.” dice Taehyung con voz dura. Es una mentira. “Pero si vas a aparecerte de la nada en mi departamento al menos quiero saber si no traerás problemas contigo.”
Tras esas palabras Jimin luce pequeño, tan pequeño como nunca. Taehyung nunca vió a Jimin como alguien débil, al menos no mentalmente. Jimin podía imponer su presencia en una habitación entera, manipular a las personas a su placer y lograr que todos hicieran lo que deseaba. Esta vez, Taehyung puede ver la debilidad física que estaba compensando, no es que Jimin sea indefenso pero si se topará alguien como Taehyung en una pelea, la balanza no estaría a su favor.
Por lo que la idea de alguien golpeando a Jimin hace que las ideas comiencen a acumularse en la mente de Taehyung. La violencia está reservada para algunas personas, pero Jimin no es una de estas, por lo que los puños de Taehyung se aprietan y no se da cuenta de ello hasta que sus uñas hacen daño a sus palmas.
“No te traeré problemas,” asegura Jimin.
Taehyung puede ver a Jimin luchar contra sus lágrimas y enderezarse, tal vez dándose cuenta de cómo se está viendo, como Taehyung lo está viendo, y la sensación espesa en su estómago solo crece. Quién sea que haya hecho esto a Jimin, es alguien a quién quiere proteger.
“Me iré mañana antes de que lo notes y no me volverás a ver,” agrega Jimin.
Los ojos de Jimin se endurecen y por fin mira a Taehyung. Ahí está, la actitud que atrajo la atención de Taehyung tantos años atrás, la memoria remueve su pecho abierto, aquel pájaro que los persigue ha picoteado la piel de Taehyung hasta exponer su corazón como un banquete para Jimin.
“Ya había escuchado eso,” dice Taehyung.
Luego, Taehyung se mueve para retirar la frazada y el libro sobre el sillón, como una invitación para que Jimin se siente, y para distraer a su cuerpo hirviendo con una necesidad no bienvenida. Eso es la sensación, una mezcla de necesidad, rabia y una cruda posesión.
“Pero todavía no explicas quién te dejó la cara así,” continúa Taehyung porque piensa que es la única manera que tendrá de apaciguar a la bestia despertando dentro de él.
“¿No puedes dejarlo pasar?” dice Jimin y se escucha irritado.
“No, no pienso que pueda dejar pasar el hecho de que estás en mi casa a medianoche luciendo así,” Taehyung lo señala, “y pidiendo mi ayuda sin darme una maldita explicación.”
Taehyung ha elevado la voz, lo cual enciende algo en Jimin también.
“¡Fue una tontería!” exclama Jimin por fin, “Mi novio y sus amigos no sabían que era yo, solo se confundieron…”
Novio.
Conocer al autor de este hecho hace que la chispa en Taehyung por fin se encienda. Porque no solo es saber que, a diferencia de él, Jimin pudo iniciar una nueva relación, una relación perfecta, al menos en apariencia, que Taehyung había visualizado en las redes sociales de Jimin. Pero saber que la persona con la que decidió hacerlo y que se supone debió ser mejor que Taehyung, golpeó a Jimin y lo asustó lo suficiente como para que este huyera, es diferente.
“¿Y es por eso que estás huyendo de ellos?, ¿por qué se confundieron?”
“No los conoces.”
“No, pero sé que golpear a alguien sin una razón no está bien.”
“Oh, ¿lo sabes?”
Taehyung se siente herido por la remarcación, las memorias inundan el caos en su mente, pero se obliga a no caer en la tentación de responder.
“Solo dime que sucedió realmente, creo que al menos debes esa explicación. Después me encerraré en mi habitación, y puedes desaparecer mañana… Solo serás un mal sueño.”
Jimin lo mira, no parece afectado por las palabras de Taehyung pero él sabe mejor, sabe que Jimin se siente tan afectado como él en este momento, y sabe también que está lleno de miedo por lo que le acaba de suceder aunque no lo admita fácilmente.
“Estaban bebiendo en el hotel,” inicia Jimin, “Joonseo tiene un trabajo aquí, por eso vinimos, se supone que iríamos a NOIR esta noche.”
Rápidamente la mente de Taehyung procesa el hecho de que ahora que tiene un nombre y un lugar, NOIR es un club a menos de un kilómetro de aquí, ambos fueron tantas veces, y tal vez por eso puede ver las barreras de Jimin caer por fin. Redondas lágrimas escurren por las mejillas de Jimin mientras continúa narrando lo sucedido, la voz rota y en un estado de incomprensión de lo que acaba de vivir.
“Yo salí de compras todo el día, nos estábamos quedando en la misma habitación de hotel pero cuando llegué, ellos… Ellos creyeron que era alguien que habían contratado, habían bebido mucho pero me reconocieron, al final me reconocieron, aun así…” Jimin suelta un sollozo, “Creyeron que sería divertido vernos a Joonseo y a mí… tener sexo frente a ellos, me negué y él… Él me golpeó… me desmayé unos minutos, debieron irse después de eso, en cuanto desperté salí corriendo de ahí, no pude pensar en otro lugar a donde ir.”
Taehyung puede jurar que un pitido comienza a escucharse en sus oídos.
Las palabras de Jimin no tienen sentido alguno. No lo tienen porque la situación que Jimin acaba de narrar se escucha como una pesadilla. Aquella de la que Jimin siempre insistió en despertar.
La sensación que Taehyung no deseaba reconocer, termina de despertar.
“¿Qué estás haciendo?” pregunta Jimin cuando Taehyung se gira en dirección al pasillo.
“Nada, debo salir un momento,” dice Taehyung, el pitido aumenta, sus palmas cosquillean con un solo objetivo.
Taehyung se coloca su cazadora de cuero, toma sus llaves y revisa su celular.
“¿Qué?, ¡no!, ¡no te atrevas a hacerlo!” Jimin lo alcanza y lo sostiene del brazo.
“¿Hacer qué?” Taehyung lo encara pero ya no puede ver a Jimin.
Pues los golpes en el rostro de Jimin relucen como alertas rojas y Taehyung siente que morirá si no golpea él mismo al agresor.
“Esto, no vayas allá, ellos…”
“No van a recibir nada que no merezcan.”
“No, no lo entiendes, él no… No quería lastimarme, bebió y…”
“¿Y eso justifica que te haya hecho esto?”
“Tu harás lo mismo sin haber bebido.”
“Lo haré porque no vas a demandarlos, porque vas a proteger sus identidades, porque jamás haría esto a alguien que no lo merece y lo sabes, ¡estuviera jodidamente borracho o no!”
Al darse cuenta que ha alzado la voz de nuevo Taehyung se detiene, respira y vuelve a mirar a Jimin.
Es risible que el año de terapia de Taehyung acabe de tambalearse tan rápido, que la horrible bestia que logró dormir, haya despertado de nuevo en un par de minutos.
“¿Y tú?, ¿qué va a pasar si te demandan a tí?” pregunta Jimin sin soltar su brazo.
“No será la primera vez.”
“De eso estoy hablando, mierda, ¿no fue suficiente?, ¿no fue suficiente acabar con nosotros?”
Jimin está llorando de nuevo.
“¿Yo acabé con nosotros?” Taehyung sonríe con ironía.
“No, mierda, yo no… No hablemos de eso ahora.”
“¿De qué estamos hablando, Jimin?, estás siendo tan obtuso como siempre.”
Jimin respira y también parece recuperar la compostura, incluso con lo que Taehyung ha dicho.
“Solo te pido que no vayas ahí.”
“Dame una buena razón para no hacerlo.”
Los ojos de Jimin tiemblan un poco, luego se cristalizan nuevamente pero Jimin contiene las lágrimas.
“Porque incluso aunque los demandará no ayudaría en nada, tu sabes mejor que nadie lo que significa tener contactos, esta no es la primera…” Jimin se interrumpe.
La visión de Taehyung se vuelve roja de inmediato.
Esta no es la primera vez.
Esta no es la primera maldita vez.
Taehyung no puede creer —no quiere imaginar— que Jimin ya haya lucido así antes, esta vez no dice nada más, solo se aleja en dirección a la salida.
“Mierda…” dice Jimin detrás de él.
Taehyung lo puede escuchar caminar en su dirección pero no vuelve a detenerlo. No lo detiene porque Jimin también lo conoce mejor que nadie, y sabe que ahora no hay vuelta atrás, no importa qué haga o diga, Taehyung irá al club y golpeará al novio de Jimin y sus amigos.
“Dame tu tarjeta de acceso del hotel,” dice Taehyung deteniéndose frente a la puerta, su voz es firme y seria.
“¿Qué?, ¿para qué la necesitas?”
“Tus cosas están ahí, ¿no?”
Jimin abre la boca para decir algo pero finalmente le entrega la tarjeta.
“Si algo sucede no iré a la estación por tí,” le avisa Jimin, “si me vieran ahí…”
“Sería noticia nacional, lo sé. El supermodelo favorito de la nación pagando la fianza de un maldito boxeador clandestino, no es un encabezado que gane puntos de popularidad, ¿cierto?”
“Taehyung, estoy hablando jodidamente en serio.”
“Lo sé, pero tú mismo lo has dicho, también tengo contactos…” Taehyung observa a Jimin una última vez.
Taehyung quiere decir algo más, hacer algo más, pero es tanto lo que quiere hacer y decir que prefiere evitar formarse ideas.
“Puedes usar la ducha, sabes donde está todo. Usa la ropa que necesites, y puedes tomar la habitación para dormir, hay comida en el refrigerador y dinero en el mismo lugar de siempre.”
Se siente como una despedida, así se sentía cada vez que Taehyung subía al ring de boxeo. Jimin vuelve a abrir la boca para hablar pero al final no dice nada. Taehyung está por darse la vuelta pero una conocida fuerza gravitacional lo detiene, el rostro herido de Jimin vuelve a atacar su corazón de una forma diferente, de aquella forma en que lo atacó hace cinco años.
Antes de procesarlo una de las manos de Taehyung se ha elevado y acomoda un mechón rubio fuera de lugar detrás de la oreja de Jimin, este contiene el aliento, los dedos de Taehyung dejan una caricia fantasma sobre el golpe en la sien de Jimin al retirarse.
“No esperes despierto,” dice Taehyung antes de finalmente salir.
.
Jimin gira sobre la cama por quinta vez en los últimos veinte minutos, han pasado dos horas desde que Taehyung se fue, dos horas en las que Jimin, por supuesto, no ha podido conciliar el sueño. La caricia que dejó Taehyung sobre su sien todavía arde, pesada con su historia.
No solo se trata de la situación actual, Jimin aún no sabe que lo impulsó a tocar la puerta de Taehyung hace unas horas, cuando había jurado jamás regresar, —tanto por él como por Taehyung—, pero se supone que sus caminos nunca volverían a cruzarse. Sin embargo, el miedo había invadido a Jimin al despertar del desmayo, el olor a sangre fresca torturando su nariz, el dolor de los golpes mermando su razón, Jimin había sentido que iba a morir, y el único lugar en el que pudo pensar para escapar fue este.
Jimin había corrido por las calles de forma automática, se sabía el camino de memoria, el departamento de Taehyung se ubicaba cerca del centro de la ciudad, en la dirección opuesta a la opulencia, justo en el límite donde de una calle a otra las paredes perdían color, los anuncios se avejentaban y el ruido comenzaba a aumentar de volumen, el bullicio de puestos ambulantes, motocicletas y sueños frustrados.
Jimin cierra los ojos, no hay nada que pueda hacer ahora, solo esperar la mejor situación, es decir, que Taehyung regrese, no ileso, pero por lo menos sin una nueva demanda detrás de él. Las imágenes de lo que Joonseo le hizo a Jimin atraviesan su mente, así que abre los ojos con pánico y se incorpora, su visión se cristaliza, Jimin se siente tan avergonzado. Está piel no es suya, aunque Jimin la talló hasta dejarla roja e irritada, este cabello, estas manos y este rostro tampoco son suyos. Esta es una versión de él que pensó haber evitado al irse a Seúl.
Jimin creyó haber escapado de la pesadilla de una vida mediocre para luego entrar al verdadero infierno.
Jimin nunca fue bueno en la escuela —tampoco es que a su madre le importará—, pero si hay algo de lo que siempre se enorgulleció es que no importando cuantos exámenes fallará nunca perdió la compostura. Jimin siempre se movía con confianza, con la vista al frente y la barbilla en alto, y las personas lo respetaban por eso.
Eso sin mencionar su evidente belleza física, la cual Jimin supo reconocer a tiempo y explotar a su conveniencia.
La forma en la que Taehyung lo miró hace unas horas cuando descubrió los golpes en su rostro hizo a Jimin sentirse tan pequeño e inútil, de la forma en que siempre había evitado ser mirado. Una rosa marchita, herida por la tormenta de una vida triste, nacida de una madre adicta y un desfile de trabajos a tiempo completo en cadenas de comida rápida y supermercados.
Jimin odio sentirse así, ya no por su pasado, sino porque podía leer el desprecio en Taehyung, un desprecio que no tenía que ver con Jimin, sino con lo que este había permitido que pasará.
‘Te fuíste para ser alguien, ¿es esto lo que lograste siendo alguien?’
Jimin podría reírse porque nunca creyó que para ser alguien, debía despedazar su cuerpo, su mente y su alma, y entregarla a un mundo hambriento.
Y también, ‘¿Cómo dejaste que te hicieran esto?’
Jimin pudo leer todas las preguntas que Taehyung ni siquiera se atrevió a formular. Pero además de desprecio, Jimin sintió una particular satisfacción al ver otras emociones cruzar los ojos de Taehyung, emociones que habían existido antes y que al parecer no se habían extinguido del todo. Apego, compasión y la misma rabia que Taehyung nunca pudo controlar en el pasado cuando se trataba de Jimin. Una rabia protectora que les trajo tantos problemas durante su relación, y que Jimin disfrutó reconocer más de lo que esperaba.
Jimin conoció a Taehyung en el territorio de este, es decir, el ring de boxeo clandestino Daegu. Para ese momento Taehyung ya se había hecho de un nombre en el peligroso círculo ilegal, se había ganado un par de enemigos y un lugar en el mundo subterráneo, conformado por el desecho de la sociedad.
Por supuesto, Jimin no sabía nada de boxeo, y por lo tanto nada del famoso Kim Taehyung, en ese entonces Jimin vivía una vida que no podía permitirse, en el lado opuesto al ring. Pero una noche Song Jieun, la única amiga que Jimin conservaba de la secundaria, lo había invitado a presenciar una de las peleas de Taehyung.
Al inicio, Jimin no estaba convencido de asistir, era un sitio peligroso y Jimin estaba convencido de que si evitaba asistir a los sitios que no iban acorde a su aspiración de vida de élite —la vida de ensueño—, llegaría a esa vida más rápido. Sin embargo, Jieun había prometido que sería divertido, lo cual en su idioma significaba que habría chicos calientes y —lo que es más— la oportunidad de acostarse con uno de ellos, lo cual también significaba, si Jieun invitaba a Jimin, que entre los chicos calientes habría chicos gays —o chicos supuestamente heterosexuales dispuestos a ‘experimentar’—.
Se había escuchado como una oportunidad de oro, después de todo, Jimin también era un hombre gay, un hombre gay que nunca se había acostado con un boxeador, por lo que la idea de ser sometido por uno de esos musculosos chicos había sido un motivante suficiente para aceptar.
El ring de boxeo era como Jimin lo imaginó, un enorme sótano y un edificio de dos plantas sobre este, escandaloso, ruín, y con un potente olor a cigarrillo, orina vieja, y desinfectante.
Estando ahí, Jimin se enteró que Jieun era amiga de Taehyung, en realidad, eran amigos con beneficios.
‘Taehyung folla con muchas mujeres, solo soy su amiga porque soy de las pocas que no se ha enamorado de él.’
A Jimin le sonó como el estúpido prototipo de chico heterosexual que evitaba en la escuela, engreído y tan lleno de sí que no miraba dos veces a nadie al caminar, un poco como Jimin, pero con una confianza aún peor.
‘Se escucha jodidamente encantador,’ había respondido Jimin con tanto sarcasmo que Jieun había reído.
‘Es lo que piensas y también lo que no pensarías.’
Jimin no había entendido que se refería Jieun con esa frase, al menos no en ese momento.
El bastardo era jodidamente caliente, es lo primero que pensó Jimin de Taehyung, sin embargo, había suficientes hombres calientes ahí, de hombros anchos y firmes músculos, y aún así Taehyung destacaba de los demás. Era guapo, pero Jimin había conocido —y follado— hombres aún más guapos. No, lo que hacía a Taehyung destacar del resto era la forma en que se movía por la vida.
No era orgullosa y desafiante como Jimin, sino despreocupada y llena de aquella despreciable confianza natural que Jimin había presentido. Además, Taehyung era consciente de cómo lucía y también de sus capacidades, así que parecía no poseer miedo alguno.
Jieun los había presentado antes de la pelea de Taehyung. Se sintió como si un interruptor se encendiera, pero con el foco explotando e incendiando todo en llamas, con la fuerza gravitacional que atrae meteoritos a la extinción del planeta entero. Taehyung no había sido cortante con Jimin pero tampoco amable o cordial, lo había saludado como si fuese cualquier otro encuentro intrascendente, y aún así Jimin pudo sentir un extraño magnetismo instantáneo entre ambos.
Sin embargo, Jimin había descartado la sensación de inmediato, pues había pensado que Taehyung debía ser innegablemente heterosexual. No solo por lo que había dicho Jieun, sino porque no había mirado a Jimin con ninguna apreciación en particular, y eso había molestado a Jimin más de lo que pudo admitir. En ese momento Jimin era un modelo en ascenso, cualquier persona, heterosexual o no, podía reconocer su belleza, andrógina, inocente y corrompible, la fantasía de cualquier estúpido hombre promedio. No de Kim ‘Soy muy heterosexual para mirarle el culo a un hombre’ Taehyung, al parecer.
La pelea había iniciado en medio de estruendosos gritos y cerveza derramada, y es cuando Taehyung había desestabilizado la controlada confianza de Jimin por primera vez.
Taehyung era bueno en lo que hacía, había dominado la pelea desde el primer round, había recibido los vítores de la persona como un rey, extendiendo los brazos y bramando al final de cada round, por supuesto, también había ganado. Los aplausos eran ensordecedores, todas las personas miraban a Taehyung con admiración o envidia —o ambas—, pero después de que el referí le alzara la mano en señal de victoria, y Taehyung actuará como sino hubiese sido difícil, con sudor escurriendo de su estúpido rostro atractivo y un brillante golpe rojo en su labio haciéndolo aún más atractivo, Taehyung había buscado a alguien en la multitud.
Jimin aplaudía con desinterés y se abstenía de rodar los ojos. A su alrededor habían comenzado a derramar cerveza, por lo que Jimin estaba seguro de no poder soportar un minuto más en ese lugar.
'Eso ha sido un poco caliente, ¿verdad?’ había dicho Jieun y luego se reía, sí, lo había sido, pero Jimin no lo admitiría.
Mientras ella reía, Taehyung había localizado lo que buscaba, que era la zona donde Jieun y Jimin estaban sentados, pero no había mirado a Jieun, había mirado a Jimin.
Jimin le había sostenido la mirada de regreso y eso había hecho sonreír a Taehyung, luego le había guiñado un ojo a Jimin y el momento de tan solo un par de segundos había terminado, tan corto que nadie lo había notado, pero tan avasallante que Jimin sintió sus rodillas temblar.
Qué carajos.
Cuando inició la siguiente pelea, Jieun y Jimin habían ido tras bambalinas de nuevo, seguramente Jieun esperaba follar con Taehyung esa noche. Mientras que Jimin no quería otra cosa más que irse de ese sucio sitio y olvidar lo débil que se había sentido ante Taehyung por una sola sonrisa, lo mucho que había querido montarse sobre él y mostrarle que sucedía con aquellos que se creían inmunes a su belleza.
Jieun no folló con Taehyung esa noche.
Lo que es más, Jieun no volvió a follar con Taehyung luego de esa noche.
Taehyung había hablado con ambos con la misma actitud no cortante-no amable del inicio, nuevamente sin prestarle ninguna atención en particular a Jimin, luego se había despedido diciendo que tenía planes con algunos amigos para esa noche, dejando a Jieun solo ligeramente decepcionada y a Jimin totalmente confundido.
¿Quién carajos se creía Taehyung para mirar a Jimin de esa forma y luego actuar como si nada hubiese pasado?
El orgullo de Jimin se había encendido como pólvora, estaba seguro de que sus labios debían estar fruncidos, formando un puchero que te recordaba al de un niño haciendo berrinche. Afortunadamente, se habían marchado luego de eso y Jimin se sentía feliz de no tener que regresar a ese sitio o de tener que volver a ver a Kim Taehyung.
‘Seguramente follará con alguien más esta noche', había dicho Jieun mientras caminaban a sus hogares.
Su amiga no lo decía con celos o anhelo, Jieun era demasiado bonita e inteligente como para preocuparse por alguien como Taehyung. Esta vez Jieun lo decía conspirativa, porque lo que Jieun tenía de bonita también lo tenía de entrometida.
‘Estoy segura que follará con un hombre esta noche,’ agregó Jieun.
Esa frase es la que había hecho a Jimin detener su caminata por una milésima de segundo, otros no lo habrían notado, pero Jieun sí, así que su amiga había sonreído y luego procedido a hablar en voz baja.
‘No lo parece ¿no?’ murmuró Jieun divertida, ‘Taehyung es bisexual, y según he oído, prefiere a los hombres después de que gana una pelea como esta.’
Jieun había reído, pero Jimin… Jimin sentía su orgullo ardiendo tan alto que cualquier movimiento en falso podría generar una explosión. Porque Kim ‘Jodido’ Taehyung era jodidamente bisexual y al parecer jodidamente no interesado en Jimin.
Qué. Jodido. Idiota.
Jimin lo odiaba, lo odiaba porque había herido su orgullo tres veces en una sola noche, y para alguien como Jimin, que había construido un escudo impenetrable para las personas, eso era una declaración de guerra.
Así que dos semanas después, cuando Jimin pensó que el incidente estaba enterrado para siempre, y Jieun llegó con la noticia de que Taehyung los había invitado a otra pelea, Jimin pudo comprobar que la llama seguía encendida. Pensó en negarse a ir, pues el ring no era un lugar al que Jimin hubiese disfrutado ir, sin embargo, otra parte de él ansiaba hacerlo, esta vez con una nueva actitud que logrará desestabilizar a Taehyung como este lo había desestabilizado a él.
Jimin quería mostrarle que no era el único que podía ganar una pelea.
‘Wow, te ves caliente,’ lo había halagado Jieun cuando se encontraron a mitad de camino al ring, ‘¿Viste a alguien interesante la vez pasada?’
‘Puede ser,’ es lo único que había dicho Jimin.
El ring seguía apestando igual que la vez pasada, los gritos, la cerveza, la violencia, todo estaba igual. Pero Jimin no vió nada de eso, cuando Jieun los llevó tras bambalinas y Taehyung se acercó a ellos, Jimin habló primero.
‘100,000 wones si derribas a tu oponente antes del sexto round,’ dijo Jimin.
‘Jimin-ssi, bienvenido,’ saludó Taehyung fijando sus ojos en él y sonrío con cierta diversión, ‘no te tomaba por un apostador.’
Escuchar su nombre siendo pronunciado por Taehyung había hecho a Jimin retroceder todos los espacios que creía haber ganado, pues tuvo que obligarse a no sentir satisfacción con el hecho de que Taehyung recordara su nombre, además, el sufijo formal se había escuchado tan afilado y burlón en la voz de Taehyung que Jimin sintió sus dedos temblar con furia. Al fondo, Jieun saludo a Taehyung disipando la súbita tensión.
‘Me alegro de que hayan aceptado mi invitación,’ continuó Taehyung aún mirando a Jimin, ‘reserve asientos para ustedes en la mejor sección.’
Jimin podía sentir a Jieun analizar la situación con velocidad, pero se obligó a no apartar sus ojos de los de Taehyung, pues la mirada de este seguía en la suya en el primer round de la noche.
‘La mejor sección incluye no ser echados como plaga después de la pelea, supongo,’ dijo Jimin.
‘Supones bien, están invitados a NOIR con mi grupo cuando termine.’
Jimin no pudo decir nada más pues alguien llamó la atención de Taehyung en ese instante, dada su vestimenta Jimin pensó que debía ser uno de sus entrenadores, aunque lucía demasiado joven para serlo.
Sin embargo, antes de alejarse y con Jieun girando para salir en dirección a los asientos, Taehyung se había inclinado cerca de Jimin.
‘¿Qué pasa si ganó antes del cuarto round?’ murmuró directamente en el oído de Jimin.
La voz grave y baja.
La pregunta flotó como una advertencia en el aire cuando Taehyung se alejó, confiado y sonriendo con autosuficiencia, pero Jimin no se dejó intimidar por esto.
Sin embargo, una vez en sus asientos Jimin había caído en cuenta de que Taehyung no había mirado a Jieun ni una sola vez, y de que en la mirada de este no sólo había un peligroso reto, sino la apreciación faltante de su primer encuentro.
Al orgullo en llamas de Jimin se añadió lo que había ignorado con todas sus fuerzas la última vez. Un irreverente deseo por Taehyung. La anticipación había florecido de forma consecuente, la advertencia de Taehyung, espesa como lava ardiente, quemando todo a su paso.
De un momento a otro, la pelea había terminado con la victoria de Taehyung, quién hizo un knockout a su oponente durante el tercer round. Jimin ni siquiera fue consciente del estruendo de la multitud, su enfoque entero estaba en el boxeador al centro del ring luciendo como el dueño del mundo.
El club NOIR destacaba por su discreción, así que a pesar de no ser un lugar de élite, ubicado en la zona pobre de Daegu, muchas personas de alta alcurnia acudían ahí. El grupo de Taehyung tenía reservada una zona en la planta alta aquella noche, donde Jimin vió transitar soju y billetes de 50,000 wones, pero también pequeñas pastillas y laminillas de colores para colocar sobre la lengua, no Taehyung, quién solo sorbía whisky al centro de todo.
Jimin se había sentido impasible a los pocos minutos, pues estando dentro del club, parecía que había vuelto a malinterpretar la actitud de Taehyung. Además, la vista de las drogas también lo había puesto incómodo, con el fantasma de su madre sintiéndose cerca.
‘Vayamos a bailar,’ había dicho Jimin a Jieun después de rechazar cortésmente una pastilla.
El estúpido Kim Taehyung podía quedarse con su estúpida zona privada y súbditos drogados hasta el cielo, murmurando en voz baja con su supuesto entrenador y otro fornido chico, que apesar de estar lleno piercings no lucía como alguien con edad legal para beber, pero que bien podría ser el gurdaespaldas de Taehyung.
‘¿Qué ocurrió allá?, antes de que iniciará la pelea,’ había preguntado Jieun.
Jimin sabía que su amiga debía haber estado aguantando esa pregunta toda la noche.
‘Nada, solo pienso que Kim Taehyung ya tiene suficientes lamebotas a su alrededor.’
‘El chico de la derecha es su entrenador,’ había dicho Jieun mientras se mecían con la música, seguramente porque había notado la mirada inquisitiva de Jimin.
‘Se llama Min Yoongi, también peleaba en el ring hasta que casi le destrozan el hombro una vez. El de la izquierda es Jungkook, no sé su apellido, pero es de los pocos amigos cercanos a Taehyung.’
‘Además de tí.’
‘No diría que soy cercana.’
‘¿Cómo lo conociste?’
‘Aquí, salí con unas amigas hace unos meses, una de ellas conocía a alguien de su grupo.’
‘Apenas y puedo tolerarlo, eres demasiado lista para alguien como él.’
Jieun se había reído.
‘Es un maldito caparazón, no sé nada de él por su propia boca, cuando follamos solo fue eso.’
‘¿Al menos es bueno?’ Jimin se atrevió a preguntar con mofa.
‘Si no lo fuera no habría regresado.’
Jimin trató de no sentir algo de celos al ver la reacción de Jieun, lucía tan satisfecha, incluso cuando seguramente no había follado con Taehyung en semanas. El tipo debía ser malditamente bueno si lograba generar esa reacción en su amiga, quién toleraba las fanfarronerías tan bien como Jimin.
Continuaron bailando cerca, como hacían cuando salían juntos, llamando la atención de varias personas con el despliegue de sensualidad de ambos. Jimin no necesitaba de apuestas o advertencias vacías para divertirse, bebió con Jieun de una botella que habían tomado de la zona de Taehyung y comenzó a disfrutar de la noche evitando pensar en Taehyung de nuevo.
‘No pagaré por esto…’ había dicho Jimin en medio de risas con respecto a la botella de soju de gama alta que sostenía.
‘No, yo pagaré.’ había dicho una voz a sus espaldas.
Taehyung.
El corazón de Jimin había dado un vuelco en su pecho contra su voluntad.
‘¿Se están divirtiendo?’ preguntó Taehyung sin escucharse irónico, sino genuinamente interesado.
Su mirada estaba otra vez sobre Jimin, pero también en las palmas de Jieun descansando sobre el pecho de Jimin.
‘Podría necesitar otra de estas,’ dijo Jieun señalando la botella de soju.
‘Dile a Jungkook, puedes ordenar lo que quieras.’ ofreció Taehyung. ‘También puedes pedirle que te conduzca a tu departamento.’
El silencio se extendió por un par de segundos luego de eso. Jieun se alejó de Jimin, sus manos cayendo de su pecho, no hacía falta mencionar que Taehyung estaba pidiendo a Jieun de forma implícita que se marchara. Jieun había mirado a Jimin, quién asintió ligeramente y entonces ella estaba fuera.
‘Creo que tenemos una apuesta pendiente,’ dijo Taehyung entonces, su voz había caído algunas octavas, escuchándose sugerente y tibia.
‘¿La tenemos?’
‘Luces molesto.’
‘Acabas de ahuyentar a mi compañía.’
‘Luces molesto desde antes de eso.’
‘¿Te incomoda?’ Jimin había sonreído con falsa cordialidad.
‘Yo no te agrado,’ adivinó Taehyung pero también sonrió.
‘No,’ admitió Jimin sin tapujos.
‘Bien,’ dijo Taehyung, no lucía ofendido sino todo lo contrario.
‘Eso incluye que no me agrada ser observado para recibir remarcaciones como esta,’ agregó Jimin.
‘Me es difícil creer eso.’
‘¿Qué cosa?’
‘Que te desagrade ser observado.’
Oh.
‘Lo dice quién trabaja para el espectáculo.’
‘Las personas ven lo que quieren ver, ¿o no?’
Jimin se había sentido sobrepasado como pocas veces en la vida.
‘¿Cobrarás tu apuesta o solo viniste a verme?’
Jimin pudo sentirlo desde esa primera conversación, estaban destinados a la ruina.
Los dos eran demasiado orgullosos y volátiles, pero Jimin ignoró la sensación en su pecho, porque tenía tantas ganas de estar con Taehyung, y de probarle algo. Jimin no estaba seguro de qué era ese algo, solo sabía que su deseo eclipsaba cualquier razonamiento, y que las manos de Taehyung sobre su cintura se sintieron profundamente bien.
Bailaron cerca. Taehyung olía bien, su cuerpo entero se sentía firme contra Jimin, capaz de consumirlo por completo. Los dedos de Jimin se aferraron a los dorados músculos que lo rodearon, y las manos de Taehyung apretaron cada curva en Jimin con decisión. Taehyung sabía que hacía y se jactaba de ello, pero Jimin también sabía que hacer, así que tentar al otro se magnificaba aún más. El segundo round había iniciado.
‘¿Por qué no me miraste la vez pasada?’ se atrevió a preguntar Jimin en un murmuro cerca del oído de Taehyung.
Taehyung había sonreído y luego se había inclinado cerca, sus labios a punto de tomar la boca de Jimin, sin embargo, este lo había evadido al girar para quedar de espaldas contra el pecho de Taehyung. Jimin quería hacer sentir a Taehyung la misma anticipación que él había sentido, y pudo percibir victoria al escuchar a Taehyung maldecir en voz baja y sonreír sobre su hombro asombrado, luego, las callosas manos del boxeador se habían colocado sobre el abdomen desnudo de Jimin para acercar sus cuerpos y guiarlos en un suntuoso vaivén. Jimin agradeció haber usado aquella playera de corte alto esa noche.
‘Tienes a suficientes hombres comiendo de tu palma, ¿o me equivoco?, debía llamar tu atención de la forma en que se llama para alguien como tú.’
‘¿Y eso es?’
Jimin había girado su rostro cuando los dedos de Taehyung subieron a su cuello, dando total acceso a la boca del contrario sobre su piel. Para cualquiera que mirara no cabía duda de lo que estaba ocurriendo, pero Jimin no había sentido vergüenza alguna por estar semiduro en su ropa interior, pues Taehyung también lo estaba contra su trasero.
‘Hiriendo tu orgullo.’ murmuró Taehyung contra su oído y luego mordió el lóbulo de Jimin.
La voz de Taehyung había erizado por completo la piel de Jimin, su erección respondiendo dentro de sus pantalones rasgados, por lo que sus labios se abrieron en un pequeño gemido, y supo que no había vuelta atrás.
Aunque ahora Jimin puede reconocer cada rincón del departamento de Taehyung con los ojos cerrados, la primera vez que estuvo ahí apenas y reparó en su alrededor. Pues luego de por fin dejar que Taehyung le besará los labios en NOIR, Jimin había pagado su apuesta, cuya recompensa era fácil de adivinar.
‘Según he oído, prefiere a los hombres después de que gana una pelea como esta…’
Jimin odiaba la idea de pertenecer a ese porcentaje. Darse cuenta meses después de que al final no solo no había pertenecido sino que había roto la costumbre entera, sólo había intoxicado aún más su vínculo con Taehyung. Pues se suponía que no se agradaran, Taehyung había aceptado su atracción por Jimin solo porque sabía que Jimin no lo soportaba. Al final ninguno había ganado los rounds siguientes.
‘Me encanta la gente bonita, eso no es un crimen,’ explicó Taehyung la cuarta vez que follaron, cuando Jimin preguntó por el rumor.
‘¿Así que piensas que soy bonito?’
‘Pienso que eres hermoso, hay una diferencia.’
‘¿Cuál?’
‘No lo sé, solo la hay.’
Taehyung había besado a Jimin por largos minutos una vez que llegaron a su departamento, y Jimin recuerda haber pensando en lo extraño del gesto, pues en NOIR, Taehyung había lucido ansioso de follar a Jimin. Las piernas de Jimin habían rodeado la cintura de Taehyung apenas se había cerrado la puerta, luego, su boca y labios habían sido probados y lamidos de todas las formas posibles. Lo mismo había ocurrido una vez que Taehyung comenzó a desnudarlo, sus manos viajaban sobre cada pedazo de piel con cierta curiosidad, con demasiada atención. Era como si Taehyung quisiera exprimir cada sensación posible en ambos, así como cada sonido y gesto en Jimin, y tal vez así acabar con el sofocante deseo que lo invadía.
‘Él es posesivo,’ se quejó Jimin con Jieun tres meses más tarde.
‘Lo es contigo.’
‘Dijiste que había hecho lo mismo cuando follaban.’
‘Lo hizo solo la primera vez y no fue tan… explícito, pero contigo…’
‘¿Qué?’
‘Parece no tener suficiente.’
Los dedos de Taehyung habían acariciado los labios de Jimin y habían penetrado su boca, largos dígitos haciendo espacio dentro, probando su reflejo nauseoso. Cuando los dedos habían sido reemplazados por la erección de Taehyung, Jimin había gemido al sentir el peso sobre su lengua y comprobar con su boca que el tamaño sobrepasaba la capacidad de sus comisuras, no así su entusiasmo. La erección de Taehyung había ido profundo en su garganta, ambos perdidos en la sensación. Jimin había instado a Taehyung a empujar fuerte en su boca, y aunque este lo había hecho, no esperaba las caricias en su cabello, el enorme contraste sacudiendo su estabilidad.
‘Así que, ¿tu marica logra hacer garganta profunda?’ molesto uno de los oponentes de la noche a Taehyung.
En un instante Taehyung tenía al hombre contra una pared, su mano apretando la garganta de este, impidiendo el paso del flujo de aire a sus pulmones.
‘Dime, ¿qué sientes en la garganta ahora?’
Taehyung había sido alejado por Yoongi del altercado.
‘No puedes seguir haciendo esto Taehyung,’ le había reclamado Yoongi en un sitio apartado. ‘Las peleas en el ring son una cosa, pero fuera sabes que podría haber consecuencias.’
No era la primera vez que Taehyung reaccionaba a una provocación, pero últimamente cuando incluían a Jimin en la ecuación la situación se salía de control demasiado rápido. Además, había dejado de ser solo el hecho de que insultaran a Jimin, ahora, el aprecio por Jimin emanando de otras personas también alteraba a Taehyung.
‘Creo que me estoy volviendo loco hyung…’ había dicho Taehyung.
Conocía a Jimin desde hace diez meses y ellos estaban intentando algo diferente con su relación las últimas semanas, pero eso estaba metiéndose con la mente de Taehyung.
‘Entonces, no solo estás follando con Jimin, ¿cierto?’ preguntó Yoongi con precaución.
Su amigo y entrenador no presionaba a Taehyung a hablar, pero parecía que esta vez Yoongi debía conocer lo que estaba pasando dentro de su mente.
‘Me siento terrible, hyung. Creo que estoy jodidamente enamorado…’
Ver sorpresa en el rostro de Yoongi era tan extraño como Taehyung sintiendo todo esto por una persona.
Mierda.
Jimin maldijo en alto cuando sintió a Taehyung ir más profundo dentro de él, por fin penetrándolo por completo, el placer que lo recorrió había derribado la fuerza de sus rodillas pero Taehyung sostenía sus caderas con firmeza por lo que Jimin no se desplomó sobre la cama.
Taehyung se había sentido tan grande, no solo en su erección dentro del trasero de Jimin, sino también en sus manos rodeando su cintura como un cinturón de seguridad, y luego su torso, haciendo que la espalda de Jimin se encontrará con el firme pecho de Taehyung, la erección pulsando dentro de él chocando contra su próstata y generando un pulso eléctrico que erizó la piel de Jimin. Taehyung también era grande en su fornido cuerpo de boxeador, tibio contra el de Jimin, su caliente aliento chocando contra su cuello, entibiando las palabras que murmuraba en crudos halagos para Jimin.
Luego, los labios de Taehyung habían besado el hombro izquierdo de Jimin con suavidad antes de empujar dentro de él con una fuerza brutal, el contraste nuevamente intoxicante. Jimin había sentido como sus párpados se llenaban de luces con una intensa sensación, su agujero se sentía tan bien, lleno y usado, pulsando con una necesidad salvaje.
‘Quise follarte desde nuestro primer encuentro, pero quería besarte aún más.’ dijo Taehyung con cierta timidez contra el hombro desnudo de Jimin. ‘No sabía si estaba haciendo lo correcto para llamar tu atención.’
Jimin se había reído. Llevaba conociendo casi un año a Taehyung, y esta faceta tierna y suave seguía pinchando su corazón como las espinas de una perfecta rosa.
‘Lo hiciste bien.’
‘Estoy un poco asustado', reveló Taehyung y miró a Jimin.
Jimin le acunó el rostro con una mano, sus cuerpos desnudos estaban cerca, la cama que compartían tibia con el calor de sus cuerpos juntos. El pulgar de Jimin acarició el lunar bajo el ojo de Taehyung. Las sensaciones entre ellos eran tan sofocantes que pesaban por día en sus mentes.
‘¿De qué?’ preguntó Jimin.
‘¿No crees que cualquier emoción que se siente demasiado puede dañar?, incluso el amor.’
‘Creo que dañar por amor es mejor que dañar por cualquier otra emoción.’
‘Sigue siendo daño, sin embargo.’
‘¿Me amas tanto como para dañarme?’ bromeó Jimin.
‘Sí. Te amo.’ dijo Taehyung sin seguir la broma.
Jimin lo miró. Su corazón entero estaba rebosando con tantas emociones. Taehyung no había dicho nada tan crudo antes. Realmente era terrorífico.
‘Yo también.’ dijo Jimin.
No sabía si lo había dicho porque también amaba a Taehyung o porque también lo iba a dañar. Tal vez ambas.
Tener sexo con alguien, no es lo mismo que dormir con alguien, Jimin había leído eso en su novela favorita, se preguntó que significaba poder tener ambas cosas con la misma persona.
Jimin se había corrido primero, al tándem de la mano de Taehyung acariciando el largo de su erección y empujando dentro de él. Pero Taehyung seguía tan duro, había colocado a Jimin sobre su espalda en la cama, lo había observado mientras recuperaba el aliento, y luego había hablado. Los ojos de Jimin estaban cristalinos con la bruma de su orgasmo, sus mejillas rosadas gritando el calor de su cuerpo, y su mirada aún bebiendo del cuerpo de Taehyung sobre él.
‘¿Puedo correrme sobre tí?’ había preguntado Taehyung.
Jimin había aceptado la petición, él mismo había quitado el condón de Taehyung y lo había acariciado embelesado. Luego, Jimin se había recostado de nuevo, había abierto sus mulos y sus labios, exhibiéndose, mostrando que estaba dispuesto a tomar el semen de Taehyung donde sea que este lo quisiera depositar.
Taehyung había gemido bajo cuando comenzó a masturbarse sobre Jimin, la oscura mirada observando su cuerpo, pero regresando siempre a sus ojos, a la llama de poder emanando de las pupilas de Jimin. Era un reto, pero ninguno conocía las reglas del mismo, tal vez por eso ninguno había ganado. Pronto, el cuerpo de Taehyung se había tensado, sus ojos se habían entrecerrado y se había corrido sobre el cuello y las clavículas de Jimin. La piel de Jimin luciendo dos purpúreas marcas de Taehyung se pintó con tiras del espeso líquido de este, luciendo como una obscena obra de arte.
El calor del líquido había hecho que incluso la gastada erección de Jimin pulsará. Jimin quería probarlo, y como escuchando su deseo Taehyung había reunido con la punta de sus dedos el semen escurriendo de las clavículas de Jimin, lo había llevado dentro de su boca y luego había besado a Jimin para que ambos lo saborearan.
Jimin recuerda no haber experimentado nada tan erótico antes.
Pero con Taehyung todo era tan intenso y pesado, ese había sido un problema desde inicio. La forma en que congeniaron durante el sexo fue evidente para ambos, por lo que repetirlo se escuchaba como algo simple, y lo fue, al menos durante los primeros meses. Ninguno contaba con las pequeñas risas, las largas conversaciones o las caricias que llegaron después del sexo, que nacíeron casi de forma natural, y que se sentían como un capricho.
Cuando aparecieron los sentimientos, como todo en ellos, se transformaron en algo letal.
Peleaban por todo y por nada la mitad del tiempo, pero se amaban a tiempo completo.
El orgullo de Jimin sacaba lo peor de Taehyung, una pequeña provocación externa hacía a Taehyung interceder, una intensa posesión controlando sus acciones. Jimin se enfadaba tanto cuando eso sucedía y, al mismo tiempo, disfrutaba de la enfermiza sensación que eso provocaba.
‘¡No soy débil!, ¡deja de actuar como un maldito desquiciado!’
‘¡Deja de exponerte al peligro entonces!’
‘No saldría nunca de aquí, pero eso te gustaría, ¿no?, estás… Estás enfermo.’
Pero Jimin besaría a Taehyung con fuerza después de eso. Era como si cada discusión reforzará su apego aún más.
Tal vez ambos estaban enfermos.
Sus pasados, que los habían transformado en estas flores marchitas, relucían en los peores momentos, amenazando con destruirlos a ambos.
La única vez que Jimin colocó el seguro en el baño luego de meterse ahí en un ataque de ansiedad, y Taehyung tuvo que romper la cerradura para sacarlo después de que Jimin tragara un frasco entero de medicina. Prometieron evitar las barreras físicas. No hablar de las mentales fue un error.
La tarde que un cazatalentos encontró a Jimin y le ofreció un contrato de modelaje en Seúl, fue el inicio del fin.
Jimin retrasó su salida de Daegu por meses, pero el anhelo de cumplir su sueño comenzó a envenenar su deseo de quedarse.
‘Ven conmigo,’ le pidió Jimin a Taehyung.
‘Me gusta nuestra vida aquí, estamos bien, ¿no es eso importante?’
‘¿Esta vida?, mira tu alrededor Taehyung, es lamentable, vivimos una vida que busca escapar de todo, todo el tiempo, además, ¿acaso solo quieres…?’
‘¿Pelear toda la vida en el ring?, ya sé, no todos tenemos la oportunidad de dejar esta ciudad. Lamento si mi trabajo no encaja con tu vida de ensueño.’
Jimin intenta no pensar en las discusiones que vinieron después, en lo agotado que se sentía después de cada una, en lo mucho que detesto a Taehyung, y al amarlo, ese desagrado era aún peor. En las muchas veces que debieron dejar la puerta sin seguro para el otro. Era cierto, Taehyung no encajaba con la visión de ensueño de Jimin, y ese era el problema, porque incluso sin encajar, Jimin no quería otra cosa más que a él.
Es irónico que dos años después, habiendo probado la vida que siempre soñó, teniendo más dinero del que alguna vez pensó tener, habiendo dejado atrás a Taehyung y disfrutado del proceso, en una venganza personal que lo llevó a consumir y hacer cosas que nunca imaginó, a entregarse a otros cuerpos, y pensar en cada uno como una victoria en contra de Taehyung. Al conocer el infierno de la vida que se suponía debió estar libre de bestias y fantasmas, y sucumbir a la ligereza que creyó le haría dejar de estar marchito.
Jimin se da cuenta de que aún lo ama, quiere a Taehyung, lo necesita, y es un deseo tan brutal que lo despedaza.
Estos horribles sentimientos que desarrolló por Taehyung siguen intactos, comiendo de sus entrañas, alimentándose de su amor y transformándolo en apego. Un apego que solo dos personas acostumbradas a la soledad pueden desarrollar.
Jimin se acurruca aún más en la cama, olisquea el aroma de Taehyung impregnado en las almohadas e imagina la piel desnuda de este sobre las sábanas, por lo que Jimin restriega su cuerpo en ellas, por fin, la suciedad invisible desaparece, la ligereza llena de fantasmas, las marcas de otros cuerpos, el efecto de otras sustancias.
Jimin se siente bien de estar aquí, no se había sentido tan bien en meses, entonces piensa en la reacción de Taehyung a los golpes y su corazón se acelera. Lo odia, odia que Taehyung siga siendo más fuerte que él, pero también lo ama, y se regocija en el hecho de que Taehyung parece tan atrapado como él en esta relación.
Cerca de las cuatro de la mañana Jimin escucha a Taehyung regresar.
.
Taehyung entra en su departamento, los moretones frescos en su cuerpo duelen sólo ligeramente, pero cuando los observa en el espejo, como una evidencia de lo que acaba de hacer, dejan de ser una molestia. Su labio está partido y hay un raspón bajo su ojo izquierdo, ninguno es algo que no haya portado antes. Taehyung mete las manos bajo el agua del grifo, tallando con una barra de jabón la sangre impregnada en sus nudillos, el agua rojiza hace remolinos hacía el drenaje, girando con gracia, y su baile se ve interrumpido sólo cuando Taehyung escucha a Jimin trás él.
“Estás de regreso,” dice Jimin con cierta sorpresa.
Taehyung lo observa a través del reflejo del espejo, incluso ahora, Jimin aún luce una piel más magullada que la de él. Jimin ha deshecho la coleta, por lo que mechones rubios enmarcan su suave rostro y una de las playeras de Taehyung cae de sus hombros, demasiado amplia, aún más que cuando estaban juntos, el cuerpo de Jimin es tan delgado ahora que podría desaparecer y convertir esta noche en una simple ilusión.
“Tú no…” Jimin mira a Taehyung de pies a cabeza, ojos amplios y consternados.
“Lo hice, obviamente. Pero no, no me van a mandar a prisión si es lo que preguntas.”
Jimin luce tan consternado, Taehyung puede leer todas las preguntas que cuelgan de su lengua, sin embargo, Jimin las traga, y su rostro gana un aspecto reservado.
“Ve a la sala, te curaré ese raspón,” indica Jimin.
El botiquín aún se encuentra en un gabinete del baño, y Jimin lo toma con practicada calma. Taehyung sale del baño y se sienta en uno de los sillones, minutos más tarde Jimin trae consigo el botiquín, agua tibia, jabón en barra y una pequeña toalla. Este es un escenario que vivieron muchas veces en el pasado, luego de una pelea particularmente violenta de Taehyung, por lo que casi podrían imaginar que aún son esas versiones del pasado.
Las pertenencias de Jimin que Taehyung rescató del hotel se encuentran abandonadas en el pasillo, Jimin las observa en su camino a la sala pero no parece ansioso por recuperarlas.
En su lugar se sienta frente a Taehyung, los ojos de ambos se encuentran pero el enfrentamiento de miradas es más bien confuso, porque esto se siente tan normal, una actividad que pertenecía a su cotidianeidad. Sin embargo, en este momento hay demasiada historia de por medio, demasiada rabia consumida y lágrimas derramadas, Jimin es el primero en bajar la mirada, pero lo hace sólo para dirigir sus manos al cierre de la cazadora de cuero de Taehyung.
Sus dedos bajan el cierre y luego suben a los hombros de Taehyung para retirarla, Jimin está conteniendo el aliento, su manzana de adán se mueve y Taehyung se da cuenta de que está tenso, así que obliga a su cuerpo a relajarse, la magulladura en sus costillas lo agradece, al relajarse puede ver el cuerpo de Jimin también perder tensión.
El aire entre ellos está cargado de preguntas, pero también de algo más denso, de aquello que nunca pudieron eliminar entre ellos, la gravedad que hace a los cuerpos celestes colisionar.
La cazadora cae sobre el sillón, los dedos de Jimin bajan a la camiseta de Taehyung, toman el dobladillo y su piel roza con el abdomen de Taehyung, el punto de contacto es pequeño pero hace a ambos detenerse un segundo, el contacto quema, revelando un denso deseo aún vivo. Por lo que Jimin aleja los dedos y prefiere abrir el botiquín.
“Más tarde revisaré las otras heridas…” dice Jimin, más para sí mismo que para Taehyung.
Jimin humedece la toalla en el agua tibia, toma un poco de jabón y limpia la sangre seca de las heridas del rostro de Taehyung. Jimin está tibio, y Taehyung no puede dejar de mirar las pecas en sus mejillas o la forma en que sus labios se entreabren solo un poco para dejar escapar aire, no puede dejar de ver los moretones y querer absorberlos para sí mismo. El toque de Jimin es suave sobre su boca cuando limpia el corte, la toalla corre por el labio inferior de Taehyung y luego por el superior, aunque no hay ninguna herida que limpiar.
“Dime que sucedió,” pide Jimin para llenar el silencio y aleja la toalla, esta vez toma antiséptico y comienza a aplicarlo en las heridas.
“¿De verdad quieres saberlo?”
Jimin toma un respiro.
“¿Qué tan mal están?”
“No irán al hospital, eso sería peligroso para mí.”
“¿Entonces?”
“Solo hice que ellos iniciarán la pelea, bebían fuera del bar, seguramente los habían echado.”
Taehyung había entrado a NOIR y había buscado por media hora, conocía a casi todos ahí, la mayoría lo saludo, extrañados de su presencia al azar, pero ninguno preguntó, los asuntos de Taehyung se tomaban con reserva bajo un silencioso respeto.
“Estaban ebrios, fue algo lamentable, pelear con ebrios es casi insultante… ouch,” se queja Taehyung cuando Jimin aplica el antiséptico en el corte más grande bajo su ojo.
Jimin coloca un pequeño pedazo de gasa sobre el corte y lo adhiere con cinta papel, sus manos se mueven de forma experta, sus ojos revelan el deseo de querer hacer otra cosa.
Cuando Taehyung se disponía a ir al hotel, irritado de que ahí podrían complicarse las cosas, había visto a un grupo de hombres de aspecto adinerado en la lateral del bar, y de inmediato supo que eran ellos. Solo había hecho falta empujar ligeramente a uno y maldecirlo para revelar el frágil ego del grupo y su equivocado sentido de poder sobre el mundo, al instante se dispusieron a golpear a Taehyung, sin saber a que se estaban enfrentando en realidad.
“Namjoon estaba de turno, llame a Yoongi luego de golpearlos.” dice Taehyung, “Jimin, sabes porque nadie llamó a la policía, y porque nadie va a hablar.”
Sí, Jimin lo sabe, Joonseo y sus amigos habían cometido el mismo error que Jimin.
Conocer a Taehyung en su territorio.
‘No te acerques a él de nuevo,’ escupió Taehyung en el rostro del hombre que tras los gritos y fotos de instagram había reconocido como el novio de Jimin, sus dedos aferraban el cuello de la camisa de este con furia.
‘Y no regresen aquí, no tienen poder en esta zona, ¿entiendes eso?’ el hombre había asentido, su cuerpo entero temblando.
Taehyung lo dejó caer con fuerza sobre el pavimento.
‘Si-siempre supe que pertenecía a este sitio,’ titubeo Joonseo desde el piso, ‘el lugar de las ratas…’ dijo por lo bajo y escupió sangre.
‘Te equivocas,’ dijo Taehyung mirándolo desde arriba, ‘ Jimin pertenece a mí.’
“¿Realmente estás a salvo?” pregunta Jimin sin mirar a Taehyung, ocupándose en acomodar lo que ha usado en el botiquín.
“Si hablamos solo de ellos, entonces sí,” dice Taehyung.
Lo dice sin fanfarronería, solo como un estamento, siendo sincero con Jimin respecto a la vida que mantiene, aún no es la persona que Jimin quiso que fuese por mucho tiempo.
Jimin, por su parte, no puede evitar soltar una pequeña risa amarga.
“No puedo creer que hayas hecho eso por…” Jimin se interrumpe y sus mejillas se ruborizan.
Taehyung ve las manos de Jimin hechas puños en su playera y sus muslos denudos abriéndose para hacer espacio.
Oh.
“Aún lo encuentras caliente, ¿cierto?” dice Taehyung y también sonríe.
“Yo nunca…”
“Jimin, ya no estamos juntos, ni debes probarte que eres perfecto. Tu pequeño orgullo puede reconocer lo mucho que te gusta ser el centro de atención de esta forma.”
Las cejas de Jimin se fruncen con frustración.
“No se trata de eso, siempre creí que ambas cosas eran contrarias, yo siendo perfecto y… nosotros estando juntos.”
“¿No lo son?”
“Fuí una mejor versión de mí viviendo aquí que viviendo la vida de ensueño,” revela Jimin.
El gastado nombre por fin se escucha como algo triste y no como un gatillo para Taehyung.
“Lo lamento,” dice Taehyung con sinceridad.
Parte de su agonía fue pensar que Jimin estaba viviendo mejor sin él, pero es una agonía aún más grande saber que no fue así, porque el mundo de Taehyung es realmente inestable y sucio, una carga para cualquier vida. Parece que el lado contrario también lo es, pero de una forma distinta, ligero en apariencia, pero corroído por otro tipo de perversiones.
“Eras caliente incluso cuando no peleabas por mí,” admite Jimin, “pero saber que hay alguien que puede hacer eso por ti…”
Las manos de Jimin vuelven a dirigirse al dobladillo de la camiseta de Taehyung, y esta vez la retiran en un solo movimiento lento.
“Es jodidamente mejor,” Jimin lo dice observando el torso desnudo de Taehyung, lo cual hace que el abdomen de este se apriete.
Hay solo una magulladura a nivel de las costillas y algunos moretones en los costados, pero Taehyung puede ver el súbito deseo en los ojos de Jimin, quién toma una pomada fría y la unta en los moretones, luego en la purpúrea mancha sobre las costillas izquierdas de Taehyung. Los pequeños dedos de Jimin acarician la zona suavemente y luego se detienen, el tiempo corre lento, Taehyung puede sentir el calor bajar del punto de contacto hacía su entrepierna, y como sintiendo lo mismo la caricia de Jimin deja las costillas de Taehyung y comienza a subir por uno de sus pectorales.
Taehyung contiene el aliento, es por instinto que su mano sostiene la muñeca de Jimin, deteniendo la caricia. Jimin lo mira, hay pánico en sus ojos y algo vulnerable mezclándose con cierta furia.
Esto es tan desconcertante para ambos.
“Jimin…” exhala Taehyung.
Su mano aún sostiene la de Jimin, suspendida entre ambos, dándoles la oportunidad de retroceder.
Entonces se están besando.
Taehyung suelta la mano de Jimin y lo acerca con un brazo que le rodea la cintura, mientras que Jimin le sostiene la cara con ambas manos. El beso es duro, se siente como un castigo, sabe a sangre porque los labios de ambos están heridos, pero duele porque aquello roto entre los dos no se ha arreglado mágicamente, sino que los afilados pedazos crujen en sus entrañas y se clavan rompiendo las cicatrices.
Ninguno está dispuesto a alejarse.
Pronto los muslos de Jimin están sobre el regazo de Taehyung, Jimin gime en medio del beso cuando las manos de Taehyung aprietan las curvas de su trasero para ponerlos a ambos más cerca. La lengua de Taehyung lame dentro de la boca de Jimin, luego le lame los labios, y el rastro de sangre escurriendo por su barbilla. Jimin ladea el rostro por lo que Taehyung continúa bajando, su boca prueba la piel a su disposición y Jimin exhala, su cuerpo entero temblando cuando empuja hacía abajo y sus abultadas erecciones se friccionan juntas.
“Por favor…” murmura Jimin.
Taehyung besa y muerde la piel del cuello de Jimin, su nariz acariciando cada centímetro cuando su rostro se mueve hacia un nuevo punto. Es desesperado, Taehyung está famélico por Jimin, el deseo que nunca pudo desaparecer brotando de sus pieles.
Taehyung quiere follar a Jimin tanto como la primera vez, tal vez aún más, porque aún está molesto y herido, y piensa en todas las personas que tocaron a Jimin después de él. Pero quiere besarlo aún más, eliminar el tiempo y atrapar al ave que los persigue en una jaula.
Los dedos de Jimin se mueven por el cabello de Taehyung, también desesperados, sus caderas girando y presionando contra la erección de Taehyung, la tela que los separa es incómoda y pesada, hace a Jimin sentirse aún más desesperado. Cuando los dedos de Jimin bajan hacía la bragueta de Taehyung, este se aleja de su cuello y hace espacio para que Jimin pueda bajar sus pantalones y ropa interior. Taehyung besa las mejillas de Jimin, besa el golpe en su sien y gime cuando por fin siente la mano de Jimin rodear su erección.
¿Jimin está haciendo esto por la misma oscura perversión de Taehyung o lo hace para recompensarlo?
En todo caso es un castigo. Taehyung no pudo moverse de Jimin en todo este tiempo, tenerlo de esta forma otra vez hará que jamás pueda hacerlo.
Jimin baja su propia ropa interior, escupe sobre su mano y toma ambas erecciones, acariciando frenéticamente y gimiendo contra la mejilla de Taehyung, este aprieta la carne del trasero de Jimin, le besa la boca y uno de sus dedos se dirige al agujero se este, el cual tienta hasta poder introducir la punta del dedo índice.
“Ahhh…” gime Jimin empujando hacia atrás, “sí, sí…” dice.
Taehyung besa sus labios.
“No, no puedo follarte ahora.”
“No me importa sí duele.”
“Lo hará mañana, ya tienes suficientes golpes de los cuales preocuparte.”
Jimin parece recordarlo, el dolor en su cuerpo palpitando junto al placer.
“Mierda…” dice Jimin.
Taehyung sustituye la mano de Jimin rodeando sus erecciones, y continúa acariciando.
“Podemos hacer otra cosa.”
Taehyung gira a Jimin y lo acuesta boca abajo, luego lo hace sostenerse de uno de los reposabrazos del sillón, y se cierne sobre él, finalmente acomoda su pesada erección en medio de las mejillas del trasero de Jimin. Taehyung comienza a moverse sobre Jimin de arriba a abajo, frotando su erección entre ambas mejillas, la punta y luego el largo pasando de vez en cuando sobre el agujero de Jimin, llegando hasta el inicio de sus testículos atrapados contra el sillón, lo cual hace a Jimin gemir desvergonzadamente.
El sudor se acumula en sus frentes, la erección de Jimin, también apretada contra el sillón, pulsa con cada fricción entre sus mejillas. Taehyung lo repite hasta sentir su orgasmo apretado en su abdomen, entonces se detiene, su boca besa la nuca de Jimin, sus dedos acarician la curva de su espalda.
Regresa a ambos a la posición inicial, y vuelve a acariciarlos en tándem, esta vez es lánguido, sus respiraciones están aceleradas, sus corazones palpitando fuertemente entre ellos, sus frentes juntas. Jimin se corre primero, al tensarse, su cuerpo duele por un momento y luego se relaja con el placer estallando por todas partes.
Jimin rodea el cuello de Taehyung, su rostro sobre el hombro de este mientras baja de su orgasmo, Taehyung suelta la sensible erección de Jimin y da tres caricias más a la suya antes de también correrse, el semen de ambos escurre de su mano hacía su regazo.
Jimin me pertenece a mí.
Taehyung besa a Jimin, su palma manchada de semen le sostiene el rostro, ensuciando la piel contraria, pero Jimin devuelve el beso, se aprieta contra Taehyung y se hace pequeño en su agarre. Por lo que cuando se alejan el rostro de Jimin está cubierto de rastros de semen en sus mejillas, barbilla y parte de su cabello, y la vista es totalmente satisfactoria para Taehyung, quién se inclina cerca y lame el espeso líquido de una de las mejillas.
“Abrázame,” pide Jimin en un susurro.
Taehyung tiene suficientes razones para no hacerlo, puede detener esto, alejarse y pedirle a Jimin que cumpla su promesa y desaparezca mañana, pues lo que acaba de suceder es sólo producto de la terrible posesión que los maldice.
Sin embargo, al escuchar el ruego de Jimin, Taehyung lo rodea en sus brazos, sintiéndose pleno por primera vez en dos años, y los mantiene así por largos minutos, hasta que siente a Jimin comenzar a dormitar sobre su hombro, solo entonces lo lleva hasta su habitación y se recuesta junto a él.
Jimin se pone de costado, sus ojos apenas abiertos.
“¿Esto es una carga para tí?” pregunta Jimin.
“Lo es,” Taehyung lo acerca para que Jimin pueda acurrucarse en él, y sus labios besan el cabello rubio.
“Bien,” murmura Jimin satisfecho.
Se quedan dormidos en los brazos del otro, rodeados de la oscura carga que pesa sobre sus vidas cuando están juntos, que mantiene vivas las raíces de pétalos marchitos, y alimenta de corazones a un ave de rapiña.
No es insoportable.
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