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Según sus cálculos, no era tan buena idea estar preparándose para ir a una fiesta con sus amigos. De hecho, según su calendario y algún que otro síntoma leve a modo de advertencia Julián no debería estar pensando en otra cosa que su próximo celo a punto de llegar. Pero no le importo. Por primera vez en su vida estaba desacatando las “ reglas ” y se sentía bien con eso.
— Si sabes que viene tu celo y nos vamos de joda en un lugar donde hay más alfas que omegas ¿Por que mierda no te compraste algo más potente? —Cuestiona Rodrigo De Paul, su mejor amigo mientras veía a Julián tragarse un pequeño supresor para luego, bajarla con agua— Esa cagada te va a durar media hora, encima que tus celos son re fuertes
— Sin contar que ahora va a tomar alcohol y se va a ir a la mierda todo el efecto —Continuo Paulo mirándose al espejo mientras acomodaba su cabello—
— Llevo más en la billetera boludo, no conseguí la inyección esta vez —Respondió el castaño sin hacerse tanto drama— Y voy a tomarme un vasito nomas, no se preocupen, no va a pasar nada. Donde empiezo a sentirme raro, me tomo otra y listo. O nos vamos.
— Apenas entre a la jodita se le va a hacer agua el culo a este —Bromeo Rodrigo nuevamente antes de sacar una pequeña cajita de chicles, convidando a sus amigos por supuesto—
— Bueno dale, vamos
Música fuerte y botellas de alcohol por doquier. La fiesta de Cristian fue un éxito. Enzo estaba parado en una esquina bebiendo vodka junto a él, Leandro y Lisandro. El alfa observaba a todos a su alrededor, más precisamente a los omegas que había en la fiesta. Por el momento, ninguno llamaba su atención, ninguno lo hacía enloquecer a pesar de fingir que sí con sus miradas.
Le encantaba provocar, era su momento preferido de cada salida.
De un segundo a otro su sentido del olfato se agudiza, se enciende por completo, haciendo ladear su cabeza en busca de aquel olor que pareció encender todas sus alarmas por completo. Aquel aroma dulce, podría describirlo como vainilla y fresa . Fernández se relame los labios y nota la llegada de su mayor pesadilla. Su sonrisa se desvanece y frunce el ceño por frustración.
— ¿Qué hace este pelotudo de mierda acá? —Murmura el tatuado señalando con su mirada a lo que Leandro rodó sus ojos quejándose por lo bajo—
— No me la contes la puta madre —Negó el morocho a su lado con su cabeza— ¿Qué hacen acá Dios? Como les gusta el bardo a estos maricones de mierda
— Lo voy a re cagar a trompadas a la primera que me mire eh, les aviso —Advirtió Enzo bajando su vaso con impotencia, casi que preparándose mentalmente para la nochecita que se venía con Julián en el mismo lugar. Lo odiaba. Se odiaban—Yo le avise a este boludo que donde yo esté, no lo quiero metido
— Dah Enzo no nos cagues la noche, olvídate que esta. Además siempre sos vos el que lo busca, el pibe no te da ni pelota —Comenta Lisandro con el vaso entre sus labios para que no se note que estaban hablando de ellos—
— Me mira y lo cago a palos, corta. —Vuelve a repetir el moreno inspirando fuerte para luego, expulsar el aire por su boca en un quejido—
— Nunca entendí por qué se odian tanto igual…
— Mis viejos y sus viejos se odian desde pendejos, así que estamos siguiendo el legado —Responde el moreno encogiendo sus hombros. No entendía porque aquel aroma se hacia más fuerte cada segundo que pasaba, ni tampoco porque lo tentaba tanto— Además mira lo que es, la cara de boludo que tiene, es para hacerle bullying toda su vida el mamerto este
— Si, pero tiene un culo que mamá eh.. —Sonríe Leandro observando el mejor atributo de aquel castaño caminando cerca de ellos—
— Esa carita de omega que tiene —Se burla Licha mirando a Enzo, notando como este lo seguía con la mirada fija— Déjame encerrado en una pieza con este pendejo y sabes como lo educa
— Cerrá el orto estúpido —La voz de Enzo los hace reír. Aquella contestación fue por la bronca que le generaba que sus propios amigos quisieran estar con su mayor rival. Para nada le generó unos celos internos que no tenían sentido alguno—
Menta y pino, mezclado con madera de sándalo . Aquel aroma se impregnó en el olfato de Julián apenas entró a esa fiesta, por supuesto que una mezcla de miles de olores fuertes se encontraban en el aire. Su sentido estaba más expuesto que nunca debido a su próximo celo, pero aquel olor en particular predominaba vaya a donde vaya.
Sus piernas parecían temblar sintiendo la mirada de la mayoría de los alfas que se encontraban en aquel lugar. Sus celos eran potentes y era difícil ocultarlo con un supresor de poca cantidad. Pero a la vez, ese era su mayor atributo. Necesitaba a alguien esta noche y no dudaría en buscarlo.
— Uh mira quienes están acá la concha de mi madre —Murmuró Paulo por lo bajo corriendo su mirada rápidamente. Julián intenta girarse pero Rodrigo lo detiene abrazándolo por los hombros—
— No mires boludo, que nos están viendo justo
— ¿Quién está?
— Enzo y su grupito
— ¿Me estás jodiendo? Daaa —Se quejo el cordobés rodando sus ojos— Está en todos lados el culiado ese loco, ni una fiesta en paz podemos tener
— Si los ignoramos no pasa nada, no le des bola —Le dice De Paul con tranquilidad— Tomemos y pasémosla bien, vos no tomes tanto igual pelotudo. Pero ignóralos, olvídate.
Alrededor de la madrugada, Julián observa su vaso vacío. Su tercer vaso vacío.
Se relame los labios y cree que ya es hora de parar. Sus ganas de orinar le estaban advirtiendo que la cantidad de líquido era suficiente y el calor en su cuerpo comenzaba a hacerse presente.
— Amigos.. —Balbucea quitándose la campera— Voy a mear un toque, ¿Me tienen la campera? —Pregunta acercándole la prenda a Paulo, quien asiente con su cabeza—
— Te acompañamos dale
— No, quédense acá —Negó— Mira si encuentro un alfa lindo en el camino.
— Trola que sos eh —Sonríe Rodrigo—
— Les dejo el celu y la billetera, ahí vuelvo.
El oriundo de Córdoba terminó de orinar no sin antes lavar sus manos y cuidar su higiene por si “algo sucedía” esa noche. Pero al mirarse en el espejo se dio cuenta que su piel estaba un poquito más rojo de lo normal en algunas zonas de su cuello y brazos. El alcohol le pegaba lo suficiente para no notarlo antes, pero ahora su temperatura corporal era más alta de lo normal y repentinamente, unos pequeños dolores bajo su vientre se hacían presentes.
Salió del baño acomodando su cabello y sintió como un aroma completamente excitante lo golpeado como una bofetada en su rostro.
— Mira donde te vengo a encontrar.. —La voz de Enzo se hace presente notando como este parecía estar olfateando por los demás, casi sin poder controlarlo. Pero continuó su “charla” sin que aquella fragancia se interponga— ¿Qué te dije la última vez que nos vimos?
— La verdad me chupas tanto un huevo que no me acuerdo, permiso
Fernández lo tomó del brazo estampando al omega con fuerza contra la pared de un empujón, haciendo que sienta cómo su corazón latía cada vez más fuerte por el miedo, ya la vez, por su dolor en sus partes íntimas que irían en ascenso segundo a segundo.
— Donde yo esté, no te quiero a vos metido —Le repite cerca de su rostro tal y como se lo dijo en la fiesta anterior— ¿No entendes boludito? ¿Y qué más te dije esa vez?
El castaño le mantuvo la mirada respirando agitado. Las pupilas de Enzo se dilatan un poco ya que el olor de Julián era demasiado fuerte, demasiado irresistible, demasiado apetecible. No entendía por qué estaba sintiendo eso si lo único que quería era arruinarlo.
— Enzo déjame en paz —La voz suave de Julián lo hace bajar la mirada hacia sus labios— No te estoy molestando, quiero venir a pasarla bien. Ignórame, así como yo te estoy ignorando a vos. Ignorame
— No te puedo ignorar con la cara de pelotudo que tenes, me haces dar mucha bronca, anda a otro lado a hacerte la trolita, maricón de mierda
— Ándate a la concha de tu madre, villero de mierda —Responde Álvarez sin miedo alguno, su dolor interno comenzaba a volverse insoportable, necesitaba tomar aquel supresor nuevamente y sabía que Enzo una vez que comenzaba, no paraba—
Julián lo empujó con la poca fuerza que tenía, lo cual hace que Fernández sonría a modo de burla para empujarlo nuevamente con más brutalidad. Pero el castaño no dudo en responder, y con todo el odio acumulado que tenía, estiró su brazo para pegarle una piña en medio de su boca haciendo que el moreno gire su rostro y luego, lentamente, lo mire con odio.
Para su buena suerte (o mala) Leandro y Licha aparecen en escena para frenar a Enzo, quien intentó abalanzarse contra Julián para iniciar una pelea. Pero sus amigos estaban cansados de eso, así que, entre miradas cómplices decidieron dar fin a la situación. Al menos en esta fiesta.
— Siempre los mismos dos pelotudos locos, ¿Por qué no se encierran en un cuarto y se cagan a piñas sin cortarle la fiesta a los demás? —Dice Paredes furioso, su sentido del olfato también estaba advirtiendo sobre algo en específico. Un olor diferente, que a pesar de estar en medio de una pelea no podía dejarse pasar así como así—
El omega estaba adolorido y expuesto entre tres alfas que comenzaban a notar su “pequeño problema”. Necesitaba huir de rápido ahí.
— Enzo, perdónanos, tenes las de ganar pero sos insoportable la concha de tu madre —Lisandro tomo a Julián del brazo mientras que Leandro empujaba a Enzo contra la habitación cercana de Cristian, el dueño de la casa—
— ¿Qué hacen pelotudos? ¡Suéltenme! —Exige Julián a los gritos para ser empujado dentro de aquel cuarto junto con Enzo, quien tampoco estaba entendiendo bien la situación ni la actitud de sus amigos—
—Ahí está, en un rato volvemos a Enzo. Ponele los puntos a este gil
— ¡LEANDRO VENÍ ACÁ!
La puerta del cuarto se cierra, incluso pueden escuchar una llave del otro lado girar dos veces. El moreno frunció sus cejas dando fuertes golpes contra esto.
— ¡PELOTUDOS DEL ORTO ABRAN! ¡QUE MIERDA HACEN! —Exclamó el alfa a los gritos mientras sus amigos reían del otro lado—
— ¿Y ahora qué hacemos Licha? Se supone que el cuti nos dio la llave para nosotros, para traernos un omeguita lindo.
— Enzo lo caga a palos un rato y volvemos, vayamos a seguir buscando mientras —Ambos sonríen completamente ebrios alejándose de aquel cuarto—
El menor intentó forzar la perilla de la puerta pero era imposible, la música fuerte de afuera posiblemente tape sus pedidos de ayuda. Y el olor en ese cuarto era inconfundible, se hizo más potente, no podía equivocarse. Aquel olor que desprendía el omega a pocos metros suyo lo estaba enloqueciendo.
Julián comienza a sentir cómo las gotas de transpiración caen por su frente, mientras su cuerpo temblaba poco a poco. Necesitaba esas pastillas con urgencia, su olor comenzaba a sobresalir, así que tanteó los bolsillos de su pantalón donde creyó haberlas dejado pero no. Los supresores habían quedado en su campera, la que le dio a Paulo, junto a su celular.
Comienza a respirar agitado y jadeo ante el dolor imposible de soportar. Su celo estaba a flor de piel. Había iniciado.
Y el aroma de Enzo, no ayudaba en absoluto.
— Llama a tus amigos que nos abran ¡YA! —Le reclama el omega sentándose en aquella cama mientras aprieta el colchón con fuerza— ¡YA, ENZO! ¡TENGO QUE SALIR YA!
— ¡Todo esto es tu culpa la concha de tu madre! ¿Te pensas que podes reclamar algo ahora?
—Estoy en pleno celo, pelotudo. —Confesó con desesperación— ¡QUE VENGAN YA, NECESITO LOS SUPRESORES E IRME A LA MIERDA DE ACÁ!
Aquella palabra lo hace tragar saliva. Ahora comprendía porque el olor de Julián le parecía tan irresistible, estaba en su celo. Y eso, lo había tentado peor aún.
— ¿Qué carajo haces en una fiesta en pleno celo? Sos más pelotudo de lo que pensé, Julián
El más bajo estaba sumamente agitado, así que no dudo en correr hacia esa puerta para golpear fuertemente en un intento de que al menos ALGUIEN pueda escucharlos. Pero esa cercanía erizo todo el cuerpo de Fernández.
— La concha de tu madre Julián, aléjate —Él mismo lo hizo. Dio 4 pasos hacia atrás en un intento de tomar distancia ya que la cercanía lo estaba matando—
— ¿Y qué mierda queres que haga, pelotudo?
— Dios, no lo soporto más —La voz débil de Julián con la mezcla de sus quejidos hicieron que el más alto comenzara a desesperarse también—
— Ni yo —Murmuró por lo bajo— No se que hacer..
El castaño abrazaba su propio cuerpo como si aquello pudiera calmarlo. Enzo respiraba agitado apretando sus puños con fuerza. Su instinto primitivo le rogaba por hacerlo suyo.
— Ayúdame —Susurró el omega nuevamente—
— ¡¿Qué?!
— Es humillante esto, pero ayúdame. — Repite totalmente sonrojado por la vergüenza— No voy a poder soportar este dolor hasta que nos abran teniéndote al lado, por favor, hace algo, tu olor me hace mierda, ayúdame
— ¿Con que preguntas que te ayuden?
— ¡Con mi celo, Enzo! ¿Sos pelotudo? —Su desesperación hablaba por sí sola—
— Pero..
— ¡Si ya se! Ya lo se, no tengo tiempo de pensar en eso, necesito que hagas algo, tu olor me esta enloqueciendo, verte así de agitado también, y sabes perfectamente que estos boludos no nos van a abrir hasta que se les cante el culo a ellos.
— Julián me das asco, no te tocaría ni con un..
El castaño comienza a sentir su piel quemarse, así que no dudó en quitar su remera en un intento de aliviarse a sí mismo, antes de meter su mano dentro de su pantalón para acariciar su miembro suavemente a pesar de sentir la peor humillación de su vida. Podía soportar las burlas del tatuado al día siguiente si quería, pero no soportaba la necesidad que su cuerpo le imploraba.
— Mmmh —Jadeo el mayor desesperado, mordiendo su labio inferior mientras las gotas de transpiración caían por su frente. Enzo lo miraba anonadado, había quedado sin palabras, jamás había visto el cuerpo tan marcado de Julián, y mucho menos verlo en ese estado—
La respiración de Fernández se agita cada vez más y sus pupilas se dilatan por completo. Sus labios se separan quedando entra abiertos por la excitación, no necesitaba tantear su bulto para darse cuenta de que ya lo tenía duro como una piedra, tanto que podía sentir los latidos de sus venas y como el dolor por necesidad se hacían presentes. Su alfa interno imploraba por hacerse cargo de aquel omega, satisfacerlo, ayudarlo.
Pero eso sería ir en contra de su “odio”, de aquella relación tan particular entre ambos, donde estar en una situación sexual no era parte del contrato.
— ¿Qué haces forro? —Susurró en un hilo de voz sin quitar sus ojos de Julián, quien continuaba con su trabajo—
— Cállate la boca —Ordenó entre dientes tirando su cabeza hacia atrás por placer—
— ¡Que mierda haces dios! —Se quedó el moreno frunciendo sus cejas desesperado. Su lucha interna contra el odio que sentía por Julián no era más fuerte que sus ganas de destrozarlo ahí mismo—No me podes estar haciendo esto..
Julián gimió alto, el solo escuchando su voz lo prendió aún más. Pero su cuerpo no tardó en reaccionar de un salto cuando sintió un fuerte agarre en su cintura, al abrir sus ojos vio a Enzo completamente transformado, agitado y con hambre de él. Podía notarlo, podía sentirlo, aún más por la manera en que sus grandes manos lo tomaron como si tuviera experiencia sobre su cuerpo, recorriendo toda su piel.
— Estás hirviendo, Julián
— Sí —Asintió agitado. Todo dentro suyo palpitaba. No iba a contradecirlo en nada—
— Yo te odio, te juro que te odio, sos el omega más insoportable que conocí en mi vida pero no puedo verte así, me estás matando pendejo de mierda.
— Olvídate que nos odiamos por esta noche nomas, piensa en nuestra naturaleza por favor, sabes bien lo que se siente estar en celo y no tener a tu alfa acá
— ¿Y quien dijo que no lo tenes acá?
— Enzo..
En ese entonces, el moreno acorta la distancia rompiendo los pocos centímetros que le quedaban para devorarlo. No fue suave, no fue sutil, no fue paciente. Enzo lo estaba devorando. Abrió su boca lo más que pudo para tragarse los labios del omega aplastado contra su cuerpo y la puerta detrás suyo, olvidándose por completo de todas las peleas, de todas las puteadas, de toda la bronca que le tenía. Sus dientes blancos raspaban incluso la barbilla del castaño, ni hablar de sus pequeños labios, finos y suaves, que no tenían ni la más mínima posibilidad de poder defenderse. Julián sintió como su boca era succionada y mordida a niveles dolorosos, haciendo lloriquear pero sin poder alejarlo porque eso era todo lo que estaba necesitando.
El castaño se aferró a la espalda del más alto dando paso a su lengua, acto que hizo gemir de placer a Fernández, quien sujetó el rostro de Julián con ambas manos controlando todos los movimientos que este podía hacer. Una fuerte sensación de ahogo los obliga a separarse, y Enzo notó como la boca de Julián se puso roja e hinchada debido a su brutalidad. Sus ojos marrones parecían estar débiles y brillosos. Ambos se miran agitados sin poder creer lo que estaban haciendo.
Pero lo más increíble de eso, era que ninguno pensaba detenerse.
— Ningún omega merece sufrir tanto —Dijo el menor bajando los pantalones de Julián hasta sus rodillas, luego, metió su mano dentro del bóxer de este sin poder evitar bajar su mirada ya que lo que toco ahí era muy duro y horrible— Ah bueno.. Te la tenias guardada a esta eh
— No empieces con tus pelotudeces, ahora no, por favor.
— Te lo digo bien —Se muerde los labios antes de envolver sus dedos contra el tronco de la pija del omega y masajear lentamente— Como no te va a doler si mira lo que es..
Julián soltó un suspiro entrecortado al sentir un poco de calma. Enzo lo estaba masturbándose, y lo hacía demasiado bien como para no admitirlo. Movía su mano tatuada de arriba hacia abajo, intercalando movimientos cortos y largos, rápidos y lentos, pasando su dedo pulgar por todo el glande para esparcir todo el líquido pre seminal que se había acumulado. Aunque no pudo soportarlo demasiado, el moreno bajó el bóxer del mayor con su mano libre para poder ver con más claridad todo. Una erección hinchada, venosa y rosada. Se le hizo agua la boca en ese instante.
— ¿Mejor? —Pregunto ansioso. Julián asiente con su cabeza sin parar de gemir—
— Si, así, justo así
— ¿Logre calmarte un poquito, Julián? —Sonríe contra la mejilla del contrario sintiéndose un poco victorioso ante esa imagen. Podría estar emocionado por estar viendo al omega en ese estado, pero también se sintió muy bien de saber que era gracias a SU ayuda— Contame..
— Cállate y seguí, pelotudo —Fue una súplica, enojado, pero una súplica en fin—
— Háblame bien a mi, la concha de tu hermana —Le responde con un poco de bronca pero con su voz entre cortada de excitación— Que si yo quiero te suelto la pija y te dejo lloriqueando como el puto que sos
— No vas a poder —Afirmó el castaño bajando su mano hacia la entrepierna de Enzo, donde comenzó a acariciar aquel bulto por encima de su ropa— Estas igual que yo, o peor
Enzo cerró sus ojos ante el contacto, donde lo obligó a meter aquella mano suave dentro de su pantalón para sentir aquellas caricias a flor de piel. Julián, por supuesto, no se negó a esa idea. La calentura lo podía mucho. Demasiado. A ambos.
— Toca bien si vas a tocar —Ordenó el alfa con soberbia—
— Vos tampoco te quedadas atrás eh..
— ¿Sí? ¿Sobre qué?
— La tenes tan dura y estoy tan caliente que te chuparía toda la pija hasta que se te den vuelta los ojos
— No me digas eso hijo de mil puta —El moreno comenzó a masturbarlo más rápido, más brusco, más determinado. Julián cierra sus ojos tirando su cabeza hacia atrás dejando al descubierto todo su cuello, su fuente de olor y aquella zona tan sensible donde Enzo se obligó a sí mismo para no marcarlo en ese preciso momento— A Propósito me lo haces, sos un forro, te odio Julián, te odio
— Enzo, voy a acabar..
— Acaba.. —Murmura contra su piel antes de besarle el cuello por completo, sus fosas nasales quedaron hipnotizadas por su aroma, haciendo gruñir de placer— Acaba de una vez, dale, quiero ver como me tiras toda la leche en la mano sabiendo que fui yo el que lo provocó.
—Dios, Enzo..
— Y espero que aunque acabes te siga doliendo porque te quiero romper todo el orto contra la cama, te juro
— ¿Sí?
— Si, te voy a sacar el celo a pijazos, hasta no hacerte llorar no paro, me cansaste, voy a descargar todo el odio que te tengo a cogidas
Julián pone sus ojos en blanco para eyacular justo encima de su mano, donde chorros y chorros hacen entender la calentura que llevaba encima y la necesidad que tenía de ayuda.
— ¿Contenta putita? —Se burló el moreno bajando su mirada hacia su mano, que estaba empapada de semen—
— No, hijo de puta —Negó Julián arqueando una ceja— Quiero más
La sonrisa de Enzo se desvanece sintiendo como el omega lo empuja hacia atrás tirándolo hacia la cama, bajando sus pantalones con una rapidez que no podía creer. Su bóxer queda entre sus muslos y luego su boca se abre dejando escapar un gemido ahogado cuando sintió la boca del castaño chupar su erección con devoción. Parecía experto en ello, los ojos del menor se ponen blancos de una manera que no pudo controlar. Su respiración se entrecorta causando leves espasmos por todo su cuerpo, la calma era tanta que se había olvidado que estaban encerrados en un cuarto. De hecho, estaba agradecido por ello.
Los labios de Julián se deslizaban sobre la totalidad de su erección hasta tocar la piel de su pelvis, incluso tanteaba sus testículos con la lengua, absorbiendo y humedeciendo toda su zona erógena. El alfa se retorcía contra las sábanas elevando sus rodillas, moviendo poco a poco su cintura para adentrarse aún más en la garganta del omega. Sus gemidos no estaban siendo controlados, simplemente se dejó llevar en su totalidad.
— Dios Julián pará..
El omega debajo suyo ahuecaba sus mejillas absorbiendo con antojo. Su saliva chorreaba por los costados de su boca, y los sonidos mezclados con sus propios jadeos estremecían a Fernández. Alzó sus cejas manteniendo su mirada con la del moreno mientras pasaba su lengua por toda la punta, su glande rosado parecía estar por explotar. Saboreo su frenillo con delicadeza mientras sonreía. Enzo se mordió los labios apoyando ambas manos entre los rulos del omega y hundir su boca una vez más causándole arcadas y una lágrima cayendo por su mejilla.
Julián sacó su boca rápidamente mientras tosía.
— Me vas a matar culiado
— Si, de la cogida que te voy a meter, vení acá —Le advirtió tomando su brazo con fuerza para traerlo encima suyo, sentándolo en su regazo con ambas intimidades al descubierto— ¿Así que estás en tu celo, bonito?
“Bonito”
Julián se enterneció por un segundo. Asintió con su cabeza dejándose estar. Si Enzo le hablaba así de lindo seguidor podría permitirse este tipo de cosas con él.
El moreno abrió sus glúteos con ambas manos rozando sus dedos por toda su abertura totalmente lubricada, tenía su agujero chorreando de excitación, moviéndose en círculos sobre aquellos dedos implorando sentirlos dentro suyo de una vez, pero el alfa lo estaba gozando.
La punta de su dedo índice amagando con entrar, y Julián encima suyo temblando de anticipación. Intentó moverse hacia abajo para acabar con aquella tortura pero Enzo sujeto su cintura con fuerza impidiéndolo.
— ¿Qué haces? —Le sonríe. Amaba verlo tan desesperado a pesar de estar en las mismas condiciones— Quédate quieto
Con sus manos lo movió de adelante hacia atrás, generando aquel roce que los estaba enloqueciendo. Cada vez más fuerte, cada vez más rápido, con más fricción, con más desespero.
El castaño tomó la erección de Enzo con sus manos acomodándose contra su agujero mientras se mordían los labios mutuamente.
— No tengo forro, pero te puedo meter los dedos —Advierte siendo un poco precavido. Solo un poco—
— Qué dedos pelotudo, cógeme ya
— ¿Seguro?
Julián estaba desesperado, así que no dudó en enterrar el miembro del contrario de un solo sentado dentro de suyo, haciendo que el alfa apriete su piel soltando un gemido ahogado contra sus labios.
— ¡Julián la concha de tu hermana! —Jadeó al instante en que sintió el culo del omega rebotando contra sus muslos—
— Cógeme Enzo, cállate y cógeme
El moreno se sentía en el cielo, pero no tenía el control total y eso le jugaba en contra. El omega se movía tan bien encima suyo, saltando con desespero, intercalando sus movimientos con círculos, de adelante hacia atrás e incluso dando profundidad al asunto. ¿Cómo aprendió todo eso? Estaba intrigado, ningún omega había sido tan dominante con él y eso le generaba ganas de venirse dentro de suyo.
Pero a la vez, su ego necesitaba demostrarle que podía ser mejor que eso. No era un omega cualquiera, era su principal rival. Debía descargarse un poco, aunque eso sea lo más placentero que haya hecho en su vida.
— Pará enfermo, pará —Jadeó frenando los movimientos del castaño con sus manos— Tranquilo que no nos apura nadie..
— Es que necesitaba esto —Contesta entre gemidos en forma de súplica. El omega intentaba moverse pero Enzo no lo dejaba, mientras tanto, este besaba todo su pecho hasta lamer sus pezones rodeándolos de manera delicada y estirando suavemente— Quiero más Enzo, por favor
— Yo te voy a dar más, déjame disfrutar como súplicas pija —Sonríe soberbio, sujetando su cintura para voltearlo contra la cama. Elevó su culo hacia su propia cintura y notó lo húmedo y rojo que estaba su agujero—MI pija
— ¿No te parece demasiado tenerme así? —La respiración del mayor estaba agitada, su rostro pegado a la cama y su espalda totalmente arqueada, dando una figura perfecta desde la perspectiva de Enzo, quien no dejaba de admirar el culo del omega y lo preparado que parecía estar. Sus pliegues se abrían poco a poco, Julián estaba esperándolo con ansias— ¿Encima queres que ruegue?
— Déjame sacar un poco de provecho de esto, Julián.. —Sus manos acariciaban todo el glúteo con veneración, para luego, dejar sus diez dedos marcados en cada lado— Déjame disfrutarte un poquito más
— “Disfrutarte” —El castaño dejó escapar una risita con intenciones de burla. Enzo corrió su mirada hacia él ya que este se giró un poco con su cabeza— Míralo al que no me quería cerca..
— Más de una vez se me cruzó por la cabeza garcharte hasta dejarte llorando así dejas de romper las pelotas un poco, lo admito
El moreno inclinó su cuerpo para dejar un rastro de besos por todo su glúteo, absorbiendo con fuerza y dejando muy sutilmente la marca de sus dientes debido al pequeño mordisco que hizo estremecer al omega debajo suyo. No le importo que hayan tenido sexo segundos atrás, iba a complacerlo de todas las maneras posibles.
— Más de una vez imaginé lo mismo.. —Confesó Julián antes de poner sus ojos en blanco ya que sintió la lengua de Enzo hundiéndose contra su abertura necesitada— Dios Enzo, si. Si así, por favor.
Su sabor era dulce, casi igual que su aroma. El alfa abrió con ambas manos el culo del cordobés lo más que pudo para saborearlo como si estuviera enfermo por ello. Desquiciado, desbordado. Lo embistió poniendo la punta de su lengua dura y luego lamió nuevamente como si quisiera memorizar cada pliegue de este. Escupió, absorbió su propia saliva y volvió a lamer con devoción.
Julián no paraba de gemir contra el colchón, abriéndose a disposición de aquel alfa, quedando sumiso ante su boca. Podría hacerle lo que quisiera, él se dejaría hacer absolutamente todo. Lo estaba complaciendo como nadie lo había hecho jamás.
El alfa colocó su glande en el agujero del omega viendo como se abría paso dentro de este, notando lo estrecho que estaba, lo caliente, lo lubricado. Los gemidos del castaño eran lo que más disfrutaba, el estar haciendo gritar de esa manera era lo más placentero de todo. También notó como este arrugaba las sábanas con ambas manos mientras lo embestía con movimientos rápidos y bruscos, no sintió piedad alguna, no le importó si dolía o no.
— ¿Esto querías? ¿mmh?
— ¡Sí! ¡Si así! Seguí Enzo por favor —Afirmó con desespero sintiendo como todo dolor se convertía en placer, calmando sus ansias de la manera que más esperaba—
— Jamás en la vida pensé que podía tenerte así, Julián —Confesó a mitad de las fuertes cachetadas que dejaba en sus nalgas, marcando los cinco dedos de su mano una y otra vez— Es mejor de lo que esperaba..
El moreno agarró el trasero del omega con ambas manos, estirando un poco su piel para sujetarse mejor y sentir aquel rebote chocar contra su cuerpo. La fuerza era tanto que el castaño debajo suyo comenzó a lloriquear apretando sus ojos y mordiendo sus labios para evitar ser escuchado.
Eso molestó un poco a Fernández, quien estiró su brazo para sujetar su cabello obligando a que este inclinara su cabeza hacia atrás.
— No quiero que te contengas la concha de tu madre, ¡Gemí!
— En.. Enz..o
— ¿Qué bebe? ¿Qué? —Escuchar su nombre de esa manera sobre los labios de Julián comenzaba a volverse una debilidad— Gemí hermoso, te quiero escuchar, dale
— Me encanta Enzo —Respondió obedeciendo sus palabras, a pesar de estar sintiendo como su espalda dolía de tan arqueado que estaba— ¿Qué voy a hacer en mis próximos celos ahora? Quiero esto
— Me buscas a mí, eso haces. Desde ahora quiero ser el único que te tenga así ¿Me escuchaste?
— ¿Sí? —Su voz estaba entrecortada de intentar respirar con normalidad. Enzo lo estaba destrozando— ¿Qué te hace pensar que dejaría que eso pase?
— La manera en la que te estás dejando hacer de todo, pendejo atrevido de mierda
Julián sonríe. Realmente estaba disfrutando todo, el sexo, las palabras, la situación en general. Las embestidas estaban nublando su vista, incluso sus pensamientos.
Estaba tan a gusto siendo reclamado por Enzo que enderezó su cuerpo para pegar su espalda contra el pecho del alfa, tomando con su mano parte del rostro de este, acercándolo de manera intencional a su fuente de aroma, a su débil punto, a su cuello.
El moreno respiró agitado aferrando su mano izquierda a esta zona tan particular y tan riesgosa en una situación como tal. Olfateó a gusto y pasó su lengua por toda su piel, ambos seguían moviéndose para no perder el ritmo pero el alfa comenzaba a enloquecer.
— Eras vos.. —Susurro débilmente el alfa contra su piel—
— ¿Qué cosa? —Respondió igual de débil el omega girando un poco su rostro para mordisquear el labio inferior hinchado de Enzo—
— En un momento sentí un olor que me volvió loco. Es este. Eras vos. —El castaño sonriendo sintiendo como las manos del morocho recorrían su cuerpo en su totalidad. Acariciando como si fuese suyo, sin impunidad, completamente desvergonzado—
La piel blanquecina y suave de Julián no lo hacía pensar con claridad, deseaba morderlo en ese instante, deseaba con todas sus fuerzas marcarlo, que sea suyo. Estaba a punto de eyacular y no pudo detenerse. El omega no ayudaba demasiado a la situación, mientras se masturbaba para llegar al segundo orgasmo estiraba su cuello y se restregaba a gusto como si quisiera ser mordido.
— Julián basta —Le advierte contra su oído, mordiendo suavemente su lóbulo, en un intento de controlarse—
— Dios, tengo unas ganas inmensas de que me abras la piel ahora
Enzo jadeó de solo imaginarlo. Su estómago se retuerce de ansiedad y sus manos ejercen presión contra su tráquea cortando la respiración del contrario.
— Basta.. —Murmuró entre dientes, rozando sus colmillos contra su piel, estremeciendo el cuerpo del omega—
— Un poquito, por favor.. Mordeme.. Márcame alfa, soy tuyo..
— Ni empedo sería “poquito” —Los ojos del omega se ponen en blanco, y Enzo quitó su mano del cuello para seguir masturbando a Julián por sí mismo— ¿Sabes lo que significa si lo hago, no?
El castaño asiente con su cabeza, poco le importaba el significado, lo ético o lo moral. Poco le importaba las consecuencias de tal acto, simplemente quería ser tomado en ese momento. Había algo que lo deseaba, que lo empujaba a aceptar ese destino.
— Quiero ser tuyo.. —Insiste—
— Basta por favor —Volvió a suplicar el alfa intentando poner su mayor esfuerzo en no hacerlo, pero también había algo que lo impulsaba, el deseo era absoluto. Pero morderlo significaba sellar su unión, establecer un vínculo entre ambos. Lo extraño era que Enzo si quería hacerlo, y al parecer, Julián también— Cállate
— ¿No queres? Decime que no queres entonces
— Me muero de ganas de hacerte mierda, Julián —Confesó aumentando el ritmo de su mano mientras se masturbaba al castaño— Me muero de ganas de morderte y que seas mío, todo mío. Absolutamente mío. No quiero que nadie te mire, que nadie te toque, que nadie se te acerque —Su voz ronca y débil en el oído de Julián lo llevaban al placer extremo, haciendo que este eyacule nuevamente en las manos del alfa quien sintió todo el líquido caliente chorreando entre sus dedos— Ahora que te conozco de esta manera no puedo permitir que alguien más te vea, quiero ser yo y solo yo. —El moreno inclinó la cabeza del omega con fuerza, dejando el espacio perfecto para clavar sus colmillos en él— Y vos sos mío. Te quiero todo para mí, día y noche, las 24 horas para mí.
— Soy tuyo Enzo, soy todo tuyo, déjame ser tuyo —Suplicó con urgencia el omega sintiendo la explosión de placer de su orgasmo— Ayúdame, por favor, quiero tu nudo mi amor, hazlo
“Mi amor” dijo. Los ojos de Enzo se dan vuelta de placer.
— Julián.. —Susurro tembloroso, sin poder contenerse un segundo más—
— Acábame adentro, ya que no me mordes —Sonríe entre gemidos dolorosos— Quiero estar lleno de vos. Hacelo, por favor alfa, hazlo.
De solo imaginar esa vida donde Julián sería suyo para siempre y aquellas súplicas por su nudo, Enzo eyaculó dentro de suyo. Su pene se hinchó generando aún más placer en el omega, sintiéndose lleno, jamás lo habían reclamado de esa forma, jamás había dejado que suceda, pero con Enzo parecía ser diferente a pesar de no entender el por qué.
Eran enemigos, se odiaban, apenas se miraban a los ojos y si lo hacían, desencadenaba en un conflicto, una pelea, una discusión.
¿Por qué ahora estaba rogando por crear un lazo con él? ¿Por ser suyo? No lo entiendo.
Solo sabía que el acto sexual con Enzo había sido demasiado bueno como para ser algo de una vez. No podía serlo. Tenía que ser algo más .
Ambos estaban seguros de que era algo más…
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—ʟᴏʟɪɪ
