Actions

Work Header

Into The Unknown

Summary:

cRoier amaba con toda su alma al villano de la novela que estaba leyendo... y quizás ese amor le hizo despertar dentro de la historia.

---

「 isekai obsesseduo au 」

Notes:

— La historia es solo sobre los PERSONAJES FICTICIOS.
— NO es sobre los streamers.

Chapter 1: Prólogo

Summary:

Roier tenía sus ojos fijos en la pantalla, su dedo pulgar subiendo y bajando, intentando actualizar la página.

¿Eso era todo? No podía terminar así…

Notes:

ADVERTENCIA POR:
— Menciones de heridas autoinfligidas.
— Muerte.

Chapter Text

「 Cellbit sintió como la vida se le escapaba, pero aun con una espada clavada en su pecho, le mostró una sonrisa llena de dientes afilados a su adversario.

— Mi muerte no cambiará nada, tú… pronto estarás en mi lugar, y yo te estaré esperando en el infierno.

Los ojos del príncipe se afilaron, y clavó con más fuerza su espada. Podía escuchar los huesos crujir bajo sus botas, el filo de su espada rasgando músculos, un charco de sangre bajo el cuerpo del duque.

Cellbit Balanar estaba muerto.

— Tower of Bones - Volumen 6 [Terminado]

Anuncio de Hiatus: Queridos lectores, … 」

 

 

Roier tenía sus ojos fijos en la pantalla, su dedo pulgar subiendo y bajando, intentando actualizar la página.

¿Eso era todo? No podía terminar así… No con la muerte de su personaje favorito, mucho menos a manos del asqueroso protagonista, y mucho menos con otro anuncio de pausa.

Las ganas de lanzar su celular contra la pared no le faltaban, pero definitivamente sería regañado por romperlo, especialmente porque era uno nuevo… luego de haber destrozado el anterior.

Pero, no era su culpa, ese maldito autor hacía su sangre hervir, ¡y ni hablar de los fans del protagonista!

El moreno salió del capítulo; antes de entrar a los foros, se detuvo a leer la portada del libro.

[Tower of Bones: Demon Ways]

Autor: Anónimo 

1,543 capítulos.

“Tower of Bones” era una novela dividida en, por ahora, 6 volúmenes — para diferenciar los arcos, aunque a Roier solo le pareció extremadamente innecesario, y muy presuntuoso de parte del autor, quien a leguas se veía que era un amateur.

Roier no sabía cómo había logrado oficializar su escrito, quizás sus editores tenían el mismo mal gusto.

Y si era tan malo, ¿por qué Roier leyó los 1,543 capítulos, sin perderse ni una sola actualización?

Fácil.

Roier abrió la sección de los foros, sus manos en automático abriendo las discusiones de los últimos capítulos de Tower of Bones — ahí, sus ojos se centraron en un tema en concreto.

‘Cellbit Balanar: El peor villano de la historia'.

‘Cómo NO crear un antagonista: analizando a Cellbit Balanar.’

‘HOT: #TOB1543 SPOILERS’

Cellbit Balanar.

El antagonista principal de Tower of Bones, algunos lo llaman villano, aunque la mayoría del fandom estaba de acuerdo en que era un fraude, un personaje reemplazable y que no estaba a la altura para ser el rival del protagonista.

Toda novela tenía un villano al que el fandom odiaba, pero Roier jamás había visto un villano que fuese odiado por todo el fandom, como lo es Cellbit.

Por supuesto, todos menos él.

Para Roier, Cellbit era un personaje con mucho potencial pero extremadamente malgastado por el autor — no tenía sentido una historia tan horrorosa ser tan popular, que hasta alguien como él sabía de su ranking online.

Porque él no estaba acostumbrado a leer novelas, a pesar de que sus padres tenían una biblioteca gigante en casa, él prefería los videojuegos.

Fue su hermana menor, Leo, quien le comenzó a mandar links de webnovelas que ella leía. Roier sabía que era porque nadie más de su círculo social era tan… ella.

El moreno había comenzado ese nuevo pequeño pasatiempo, hasta que comenzó a genuinamente interesarse.

Así fue como encontró Tower of Bones, 4 años atrás.

Y decir que se había quedado enamorado con Cellbit en su primera aparición era decir poco — era mucho más que un enamoramiento con un personaje ficticio.

Roier no era como esos fans que se enamoraban de un personaje y llenaban sus dormitorios con posters y mercancía, no era de los fans que se colocaban fanarts como fotos de perfil.

Él no se imaginaba conocer a Cellbit y que se enamoren y vivan felices por siempre, no escribía fanfics y tampoco comisionaba arte de algún personaje que se pareciera a él.

Eso era insignificante comparado a lo que Roier sentía.

Ni siquiera se asemejaba a lo mucho que Roier amaba a Cellbit.

Roier sabía que él no estaba exactamente bien mentalmente — no era estupido, ni delirante, sabía que no era normal el nivel de obsesividad que llegaba a tener respecto a ciertos intereses.

Por eso sabía que había comenzado a perder la cordura nuevamente cuando sus brazos se habían llenado de rasguños hechos por sus propias uñas cada vez que leía, cada vez que su amado personaje sufría porque un autor imbécil no sabía escribir bien una historia.

El dolor ficticio de Cellbit lo lastimaba físicamente.

Y ahora, el autor había matado a Cellbit.

¿Qué se suponía que debía hacer ahora?

Entre lágrimas que comenzaban a mojar sus pestañas, el moreno hizo su rutina de siempre: insultar a cualquiera que se atreviera a hablar mal de su personaje favorito.

No dejaría que nadie dijera que su muerte era merecida, o que debió haber sido mucho más cruel.

Roier lloró esa noche como nunca antes habia llorado en su vida, mojando su almohada de lagrimas y manchandola de maquillaje negro.

Su pecho ardía, no le llegaba aire a los pulmones, podía sentir como si su cabeza estuviese a punto de estallar, sus uñas se clavaban en su las palmas de sus manos, sacando sangre de sus heridas.

Llegó a un punto en donde no podía escuchar ni su propio llanto, o sus propios latidos, que antes habían inundado sus oídos.

Roier no sabía si se había desmayado, o si simplemente se había quedado dormido al agotar toda su energía, pero sintió como si hubiese estado una eternidad en el vacío.

Se dejó llevar por el repentino silencio, la sensación de que su cuerpo ahora estaba liviano, y que el dolor de cabeza había desaparecido.

Sí, quizás debía dormir más, solo un poco más.

 


 

Cuando volvió a estar consciente, su cabeza daba vueltas, y dolía como el infierno. Lo primero que pensó fue ‘mierda, me dí una migraña horrible’.

Le costó abrir los ojos, aunque era extraño, no los sentía hinchados, a pesar de cuánto había llorado la noche anterior.

Y, ¿era eso… luz en su dormitorio? Imposible, sus cortinas black out impedían que siquiera un rayo de sol entrara por su ventana… Sus padres tampoco se molestaban en abrirlas, ¿por qué…?

Roier se sentó rápidamente, mirando a su alrededor, no podía negar que estaba ligeramente asustado.

… Porque esa definitivamente no era su habitación.