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¿Como terminaron así? No lo sabian, igual que las otras 6 veces que había ocurrido.
Sanji a cuatro, sosteniéndose fuerte de la Yukata que Zoro había dejado en el almacén. El peliverde no soltaba su cintura, arremetiendo meticulosamente con sus caderas y moviendo las contrarias para que sus embestidas sean profundas y den en el punto dulce del cocinero.
Sanji siempre acababa con el pecho en el piso y el trasero levantado, gimiendo y mordiendo la tela verde oscuro que había puesto para no lastimarse las rodillas; su camisa estaba abierta y sus pantalones habían desaparecido por alguna parte del almacén.
-Oye, ricitos… dime, ¿te gusta?- Zoro tomó un manojo de cabello rubio y lo jalo para levantar su destruido rostro. -¿Pero que pregunto? Mírate, lo estas disfrutando. Amas cuando te rompo el culo y no mientras peleamos, ¿eh?- Zoro le jadeo en el oído mientras aumentaba la velocidad de sus embestidas.
El interior de Sanji se apretó más y sus gemidos se ahogaban en su garganta, claro que disfrutaba pelear contra el espadachín; pero esta forma de des-estres era mil veces mejor que pelear a puños (patadas). Su vagina se mojó aún más cuando Zoro rodeó su cuello con su fuerte y lastimada mano izquierda.
-Te encanta que te trate como una zorra, ¿no?- Vió el rostro del cocinero, llorando, salivando, con una boba sonrisa en la cara. -Quien diría que el tipo que ama y venera a las mujeres estaría llorando por el placer que le da un pene… Debería sacarte una foto y mostrársela a todos los que se te acerquen.- Arremetió otra vez, sacándole un gemido ahogado al rubio.
Zoro apretó más fuerte sus delgadas caderas y las movió, encontrándose a media embestida y entrando más profundo en el mojado agujero del cocinero pervertido. Sanji soltaba gemidos con la boca abierta y la lengua de fuera derramando saliva sobre la ropa del moreno, sus ojos se voltearon a la parte superior de su cabeza mientras sentía el placer acumularse en su pelvis.
Zoro apretó su cuello, cortándole el suministro de aire mientras lo penetraba fuertemente, con una última embestida se corrió dentro del rubio, quien también terminó con un ahogado gemido y las piernas temblorosas; una vez el moreno le dejó hasta la última gota de semen dentro, soltó su cuello haciendo que tomara una bocanada de aire y jadeara, tratando de recuperarse del orgasmo.
Zoro lo abrazó y repartió besos por toda la espalda y hombros, lamiendo y dejando suaves caricias en su cuello.
-No… no creas que con eso… voy a perdonarte, marimo.- La voz de Sanji estaba ligeramente rota, tanto por los gemidos, el apretón en su cuello y la felación que le había echo al espadachín apenas habían entrado al almacén. -Te recuerdo que estabas de vigía.-
-Si, pero tu quisiste quedarte conmigo hoy.-
-Para cocinarte, no para que me cogieras en el almacén, maldito espadachín sin cerebro.-
-Es lo mismo.- Dejó un chupetón en la parte trasera de su cuello que le dio un escalofrío al rubio, arrancándole un gimoteo.
Zoro salió del contrario justo cuando la puerta se abrió bruscamente.
-¡Sanjiiii! ¡Mi snack mañanero no está preparado!- El capitán demando, haciendo que sus tripulantes lo miraran. -Oh.-
Los tres se quedaron en silencio, mirándose fijamente hasta que el rubio reaccionó.
-¡Quítate, marimo!- Lo empujó, safandose del abrazo y usando la yukata manchada de fluidos para cubrir sus partes íntimas. -Ca-capitán… a-ahora iré a la cocina, solo déjeme cambiarme.- Hablo nervioso por la situación.
-No.-
-¿Eh?-
-No.- Fue lo único que dijo antes de sentarse frente a la puerta cerrada del almacén.
-… ¿A que mierda te refieres con “no”?- Preguntó ligeramente irritado el rubio.
-Lo que estaban haciendo, es sexo, ¿no?-
Ambos hombres dieron un salto de sorpresa, a ver, era un adolescente y debería de saber sobre esos temas, si; pero con su personalidad relajada y hasta cierto punto infantil, era difícil para ellos comprender que él sabía sobre esos temas.
-Ah, así que lo sabes.- Preguntó Zoro, que se había mantenido callado hasta ese momento.
Luffy asintió. -Ace me explico lo básico antes de irse de viaje. Y en las ciudades donde paraba siempre había gente hablando de ello. No se que le ven al sexo, no se ve divertido.- Hizo un puchero, cruzándose de brazos.
Zoro y Sanji cruzaron miradas, una sonrisa malvada se plantó en la cara del peliverde y un escalofrío recorrió la espalda del rubio mientras se aferraba con su vida a la tela.
-Oye, Luffy… ¿quieres que te demos una clase de sexo?-
-¿Ah? ¿Una clase de sexo?-
Zoro asintió, tomando de la cintura al cocinero mientras este se removía y le decía cosas como “suéltame” y “quítame las manos de encima, hijo de puta”.
-Si, es algo que todo pirata debe saber, ¿no? Tu mismo lo dijiste, todos hablaban de eso. Así que, ¿que te parece una clase con demostración?-
-¡Marimo, no! ¡Quítame las manos de encima ahora, no voy a hacerlo!-
-¿Enserio?-
-Enserio.-
-¡No!-
-¡Ok! ¡Su capitán les ordena que le enseñen más sobre el sexo!-
Sanji dejó de resistirse ante aquello, soltó un suspiro y le dio una no tan fuerte patada a su acompañante. -Eres un hijo de puta, te salvas solo porque convenciste a Luffy.- Se soltó y se sentó de nuevo en el suelo sobre la yukata. -¿Que tanto sabes sobre el sexo, Luffy?-
-Huummm… que es algo que dos personas pueden hacen, y que sirve para reproducirse.- Se llevo una mano al mentón, tratando de recordar cuando su hermano le dio una corta charla sobre “abejitas y flores”.
-Bueno, al menos sabes lo básico… El sexo también puede hacerse por placer, ¿alguna vez te has masturbado?- A pesar de sonar calmado, las manos de Sanji temblaban, y sus mejillas se pintaron permanentemente de rosa.
-¿Que es eso?-
Sanji iba a hablar cuando escucho la risa de Zoro, lo miro con un seño fruncido. -Marimo, explícale tu.-
-Luffy, la masturbación es cuando te das placer tu solo. En nuestro caso, usamos nuestras manos.- Zoro no parecía afligido, simplemente disfrutaba de lo absurdo que era aquello. También puede ser porque se había tomado dos botellas de sake mientras su capitán y Sanji hablaban. -¿Nunca lo has hecho tu solo?-
-Bueno, hasta hoy sólo sabía que era para reproducirse, ¿como iba a reproducirme yo solo?-
-Ah, tiene un punto… Bueno, básicamente te agarras el pene y mueves tu mano, y se siente bien.-
-Ahhhh, ya veo.-
-¿Nunca has tenido una erección?-
-¿Erección?-
Zoro contuvo una risa. -Así se le llama a cuánto tu pene está así.- Señaló su miembro, que seguía duro y visible, escapando de sus pantalones. -Esto es una erección.- Luffy soltó un suave “ohh” al ahora saber el nombre de eso.
Sanji le golpeó la cabeza al peliverde. -Eres un vulgar y un pervertido.- Le susurró con enojo.
-Capitán, ¿sabe lo que es una vagina?- Sanji sabía a donde quería llegar con eso, y quería escapar de ahí cuanto antes. Luffy asintió.
-Se lo que es, pero nunca he visto una.-
-¿Quieres ver una?-
-¡No! ¡No, ni se te ocurra marimo estúpido! ¡Déjame, hijo de puta, suéltame!- La cara y cuello del rubio se pintó de un rojo intenso, tratando de zafarse del peliverde que estaba aplastando su cuerpo.
Al final, Sanji quedó doblado, con sus rodillas en sus hombros y con Zoro tomándolo fuertemente de los muslos para que no se moviera, sus piernas quedaron a los costados de su torso.
-Eso es una vagina, Luffy. Mírala.- Sonrio altanero, abriendo las piernas del cocinero para que su intimidad quedara a la vista del capitán del barco.
Sanji sentía su corazón latir fuertemente, retumbando en su pecho y sus oídos, la vergüenza lo envolvió y solo pudo cubrir su cara con sus manos; no quería ver nada, no iba a poder soportarlo. Luffy se acercó gateando, hasta quedar frente a la intimidad del rubio; sus ojos marrones quedaron pegados a ese lugar, rosa, mojada, perfectamente limpia pero con poco vello rubio que se perdía en su pálida piel. Trato de memorizar el como se veía, parecía una papaya, si tenía que compararlo con alguna comida.
-¿Esto es una vagina? Es linda.- Sanji ahogo un gimoteo de vergüenza. Zoro soltó una risa desde su garganta.
-¿Verdad que si? La vagina del cocinero es preciosa.- Y sin ningún tipo de remordimiento, el espadachín bajo la cabeza y le dejo un beso en su clitoris, arrancándole un gemido al otro. -Tócala.- Sanji ahogo un gemido de sorpresa.
-¿Puedo hacerlo?-
-Puede hacer lo que quiera, capitán.-
-Bien… con permiso.- Y llevo una de sus manos a la intimidad del cocinero.
Con su dedo índice tocó un pequeño bulto que sobresalía, haciendo temblar todo el cuerpo del otro con un gemido ahogado.
-Ese es el clítoris, si lo tocas lo harás sentir bien.- Luffy lo hizo, tocándolo y moviéndolo sintiendo el cuerpo tembloroso de su cocinero. -Aprende rápido, capitán. Siga así.-
El azabache movió su dedo índice sobre el clitoris de Sanji, haciendo pequeños círculos y aplicando un poco de presión que le hacía temblar. Podía ver como la entrada del otro se contraía y se mojaba más, mientras Zoro veía aquel espectáculo con un brillo en los ojos y mordiendo su labio inferior con una sonrisa.
-Luffy, usa tu otra mano.- El menor lo miro. -Mete uno de tus dedos en el cocinero. Hazlo.-
El azabache acató la orden, sentándose sobre sus piernas y llevando su mano izquierda hasta la entrada del rubio, apenas tocando y sacándole un gemido y temblores al otro; Luffy siguió moviendo su mano derecha suavemente mientras tentaba su entrada con su mano izquierda, hasta que uno de sus dedos resbaló y se adentró en Sanji, quien soltó un agudo gemido.
-Luffy, escucha. Mueve tu dedo hacia adentro y afuera.- Hablo el peliverde, el azabache lo hizo, sintiendo como las paredes del rubio lo apretaban y todo su cuerpo temblaba. -Aprieta, ¿no? Tranquilo, es una reacción normal. Tu sigue así.-
Unos minutos después, Zoro le indicó a Luffy sobre meter otro dedo, cosa que hizo y otro gemido fue arrancado de la avergonzada cara del rubio; ambos chicos observando como la vagina del cocinero se contraía y se mojaba ante las acciones, creando sonidos de chapoteo que solo eran audibles en la habitación donde estaban.
-Ahora, curva tus dedos hacia arriba, sentirás algo abultado.- Luffy lo hizo, sintiendo lo que su segundo al mando decía. Asintió.- Apriétala.-
Luffy y Sanji saltaron ante la orden.
-¿Puedo?-
-Créeme, al cocinero le fascina, le harás un favor.-
El azabache tocó con la punta de sus dedos ese lugar y apretó un poco, sacándole un gimoteo; luego comenzó a abusarla, aplastándola y apretándola con fuerza mientras sentía el cuerpo pálido del cocinero temblar, sus gemidos ya no podían esconderse tras sus manos y llenaron la cabeza de los otros dos hombres.
-E… espera, Luffy… ahh… No, espera, para. Mhg~ e-espera… ¡Ahhh! ¡Para para, voy a…- Sanji volteo sus ojos celestes hasta la parte de atrás de su cabeza cuando el orgasmo lo atacó, haciéndolo temblar.
Los dedos de Luffy se mojaron completamente, siendo aprisionados por el estrecho interior del rubio, quien gemía y suspiraba; el azabache no podía mover sus dedos del interior del otro, pero seguía tocando y jugando con su clitoris, haciéndole sentir la sobre estimulación.
-Lu… Luffy, Luffy… Para, ahhhh… No, espera espera esperaespera. Ahhhh~ deja, deja de tocarme. Basta… Lu- Mgahhhh~- Balbuceos salían de su boca, sus piernas no dejaban de temblarle.
-Ok, deja de tocarlo.- Hablo Zoro, el azabache retiró sus manos del otro.
Otro gemido le fue arrancado cuando el espadachín comenzó a comerlo, limpiando los rastros de su orgasmo y chupando, creando sonidos obscenos bajo la atenta mirada del capitán. Zoro se alejó con una sonrisa una vez había terminado de saborear al rubio, miró al azabache, que los miraba a ambos con los ojos ligeramente abiertos.
-¿Quieres probarlo?- Hizo una seña a sus dedos húmedos. -Sabes que al cocinero no le gusta desperdiciar comida.- Luffy miro su mano, y la llevo a su boca para saborearlo. Era dulce, con un toque ligeramente ácido, pero era delicioso. Luffy quería más.
Sanji fue soltado y pudo estirar sus piernas que se estaban entumeciendo por la posición, respiro agitado y sus ojos soltaban suaves lágrimas, ¿que estaba pasando? ¿Cuanto más pasaría entre esas cuatro paredes?
Zoro tomó sus piernas con destreza, jalándolo y dejándolo frente a él, arrodillándose y poniendo una de sus fuertes y enormes piernas sobre su hombro izquierdo, apretando su tobillo. Sonrío y una corriente eléctrica le recorrió la espalda al rubio.
-Capitán, ¿quiere ver un poco de sexo?- Sanji trato de huir, pero fue aprisionado por el peliverde.
Luffy asintio, sintiendo un calor en su vientre bajo, sintió la cara arderle por algún motivo, pero quería ver más, quería saber más. Necesitaba ver eso.
Zoro sonrió de lado al observar lo desesperado que se veía su capitán por verle joder a su cocinero, sus ojos oscuros brillaron con emoción y sus pantalones comenzaron a crear una pequeña (por ahora) carpa en el frente. El peliverde se acercó al rubio, bombeó un poco su miembro para esparcir todo el presemen que había expulsado cuando vio a Luffy dedear al rubio; la cabeza de su pene comenzó a frotarse entre los pliegues de Sanji, quien tembló ante la exitación de ser penetrado (otra vez) bajo la mirada de su capitán.
-Mire capitán, tiene que ser delicado. Pero con este tipo…- Zoro lo miro, completamente destrozado y soltó una risa. -Puede olvidarse de cualquier amabilidad.- Y lo penetró de una embestida, sacándole un gemido agudo.
Sanji apretó la tela bajo suya con sus manos, sosteniéndose mientras sentía las embestidas de su amante en su apretado interior. Los ojos oscuros de Luffy veían todo con concentración y entusiasmo, viendo el pene de su segundo al mando entrar y salir de la vagina de su cocinero; pronto también se hicieron presentes los sonidos de chapoteo y choque de pieles junto con los jadeos, gemidos y suspiros pesados de ambos hombres.
El calor lo invadió, sintió algo extraño en su vientre bajo y en su entrepierna, pero lo ignoro ya que estaba concentrado en ver el sexo frente a él. Sanji volteó su mirada hacia el azabache, viendo la evidente carpa en sus pantalones cortos; una idea se plantó en su cabeza y sonrió de lado, soltando gemidos por las sensaciones que Zoro ya sabía como sacarle.
-Capitán… ¿Porque no prueba a masturbarse?- Luffy lo miró con las mejillas sonrojadas. -Puede hacerlo mientras, oh Dios si justo ahí… hmmmm, mientras este marimo hace lo suyo.- Se apoyo en uno de sus brazos para verlo con una sonrisa ladina y jadeando.
Luffy por fin miro sus pantalones, su pene estaba erecto, y sentía que debía hacer lo que él rubio le decía o iba a explotar; trago saliva y llevo sus manos al cierre, deshaciéndolo y bajándolo lo suficiente para liberar su miembro excitado bajo la atenta mirada de los otros dos. Sintió un alivio al liberarlo de sus pantalones por fin, llevó su mano a su miembro y lo envolvió, soltando un jadeo ante la sensación que él mismo se daba; movió su mano de arriba a abajo lentamente, soltando suspiros mientras regresaba su mirada hacia los otros dos que seguían en lo suyo.
Luffy movió su mano lentamente, apoyándose en el piso con la otra y suspirando, luego tomó un ritmo más rápido tratando de ir a la misma velocidad que el espadachín (cosa que no consiguió). Se sentía tan bien, ¿porque Ace no le había hablado sobre la masturbación? ¿Y que eso podía hacerse solo por placer y sin necesidad de reproducirse? Oh dios, iba a volver a hacerlo, se sentía increíblemente bien.
Pequeños jadeos y gemidos salieron de su boca, uniéndose a la sinfonía que los amantes ya habían creado, Zoro movió sus caderas con intensidad persiguiendo su propio orgasmo, Sanji llevo una de sus manos a su intimidad para masajear su clítoris y soltar gemidos más agudos. Luffy movía su mano rápidamente al sentir el calor acumularse en su vientre bajo.
Sanji fue el primero en correrse, apretando su interior y gimiendo alto, apretando sus manos en los brazos del espadachín mientras arqueaba su espalda y sus piernas temblaban. Luffy lo siguió, apretando su miembro y liberándose con un gemido alto, mientras el semen salía expulsado y el orgasmo le hacía temblar; eso fue jodidamente espectacular. Zoro finalmente dio una embestida profunda para enterrarse en el cocinero y correrse en lo más profundo de su ser, llenándolo como lo había hecho ya incontables veces; soltó un jadeo y apretó las caderas del rubio, seguramente dejaría moretones.
Los tres hombres jadeaban en busca de aire, la habitación se sentía pequeña y caliente, demasiado caliente. Zoro salió de Sanji, un pequeño sonido de pop se creó cuando se separó y pronto la intimidad del rubio estaba desbordando el líquido blanco y pegajoso que le habían puesto dentro, lo sentía bajar y manchar la tela que estaba bajo suya, necesitaba darse un baño. Trato de levantarse cuando Zoro empujó su pecho y lo volvió a recostar, lo miro con confusión, los ojos grises miraron hacia el azabache y de vuelta al rubio; le tomó unos segundos entender y una expresión de sorpresa le invadió la cara. No lo estaría pensando… ¿o si?
-Luffy.- El nombrado volteó, aún jadeando bajo. -Dime, ¿te gustaría tener sexo?- Los ojos oscuros del menor se abrieron en sorpresa, ¿podía?
-¿Puedo?- Su voz era baja pero audible, Zoro asintió. -Entonces… me gustaría.- Una suave sonrisa invadió su cara y Sanji pudo ver el brilló en sus ojos, soltó un suspiro.
-Acércate.- Hablo esta vez el rubio, sorprendiendo a los otros dos, Zoro se movió quedando cerca de la cabeza del cocinero, mientras el capitán gateaba hasta quedar entre sus piernas abiertas. Trago saliva al ver la vagina del rubio chorreando con el semen del espadachín. -Escucha, sigue mi voz, vamos a guiarte en esto. Pero, lo importante es que ambos lo disfrutemos.- Sonrío, viendo como el adolescente asentía.
Oh Dios, estaba por tener sexo con su capitán, el adolescente de 17 que era más hiperactivo que un cachorro recién nacido; ¿era buena idea? No lo sabia, pero el fuego extendiéndose en todo su cuerpo le impedía pensar mar allá.
-Agarra tu pene.- Lo hizo. -Y acércate.- Luffy se acercó más, sin apartar su mirada de la intimidad del rubio. -Entra, pon la punta adentro y ve a tu ritmo. No tienes que apresurarte.- Sanji pudo levantarse un poco del suelo para removerle los cabellos negros, Zoro se acercó a la espalda del rubio para hacerle de apoyo.
Luffy levantó la mirada unos segundos, viendo como el cocinero le asentía. Volvió a bajarla y pegó la cabeza de su miembro a la intimidad del rubio, estaba caliente y húmeda, se sentía increíble. Suspiro y empujó sus caderas suavemente, Sanji ahogo un gemido cuando entró; empujó un poco más, tomando de las suaves y estrechas caderas al rubio para impulsarse un poco y entrar más, escuchando los sonidos que salían del otro.
-Usa tus caderas. Pon fuerza en tus caderas y piernas, es más fácil.- Zoro miraba desde cerca, jugando con las hebras rubias del chico.
Pronto, las caderas de Luffy chocaron contra las de Sanji, quien lo envolvió con sus piernas mientras soltaba un gemido y echaba la cabeza hacia atrás.
-Mierdaaa… Ahhhh, Dios…- Se mordió el labio, sus manos se fueran tras su cabeza para rasguñar los fuertes brazos del espadachín. -Jodeeeer… ¿se siente bien?- Sanji lo miro agitado, no era más grande que el de Zoro, pero demonios, por alguna razón se sentía increíble.
-Sanji…- La voz de Luffy se escuchaba intoxicada, soltó un jadeo y respiro excitado. -Tu vagina se siente increíble.- Sus ojos oscuros brillaban en placer.
El rubio sonrió mordiendo su labio inferior y arqueando las cejas, por algún motivo eso le calentó más, quería escuchar más. Ambos se quedaron quietos, Luffy tratando de acostumbrarse al calor y lo apretado que están su cocinero, ¿Zoro podía tener eso cuando quisiera? Tenía que hablar seriamente con su mano derecha por no haberle informado de lo caliente y satisfactorio que era el sexo. El azabache sintió el calor, pero trato de ignorarlo, no quería que todo terminara si apenas estaba empezando.
Acaricio suavemente la cadera del rubio, era muy suave, pero sus muslos eran enormes y jodidamente fuertes, había visto (y sentido) lo que eran capaces de hacer; sentirlos en la palma de su mano (literalmente) le hizo soltar otro suspiro excitado.
-Ne, Sanji…- El mencionado abrió los ojos (¿cuando los había cerrado?) y lo miro. -¿Puedo moverme?- Pregunto en una súplica. El rubio sintió una corriente eléctrica en todo su cuerpo al verle suplicar, con las cejas arqueadas, sonrojado, jadeando… mierda.
Asintió frenéticamente. -Si, muévete Luffy. Ahora puedes hacer lo que se te plazca, eres mi capitán de todas formas, ¿no?- Sonrío, apretando los antebrazos del moreno tras suya.
Zoro era un espectador, no le importaba. Para nada, menos si eso significaba ver de primera mano como iban a destruir a su cocinero; sabía que Luffy iba a hacerlo una vez tomara su ritmo. Estaba ansioso de ver que tipo de destruida cara iba a tener ese mujeriego una vez el capitán terminara con el.
El azabache apretó ligeramente la cadera del rubio antes de empujar un poco y luego salir, para volver a entrar lentamente, sacándoles a ambos suspiros pesados; Luffy acercó un poco más su cuerpo antes de tirar hacia atrás la cadera y volver a entrar, repitiendo el movimiento unas cuantas veces. Sanji no podía despegar la mirada de la unión del adolescente y suya, conteniendo gemidos en su pecho.
-Intenta ir un poco más rápido.- Zoro habló, mientras seguía jugando con las hebras rubias.
Cuando Luffy volvió a penetrarlo lo hizo más rápido, acelerando un poco sus movimientos y tirando la cabeza hacia atrás con un gruñido excitado; su cabello oscuro se alejó de su cara dejando al descubierto lo roja que estaba y como sus cejas se arqueaban, además de sus ojos a medio cerrar. Su respiración era pesada, se sentía jodidamente maravilloso. En serio, ¡¿porque nadie le dijo que el sexo era una jodida maravilla?!
Su próxima embestida fue más dura, arrancándole un gemido al rubio, quien respiraba con la boca abierta ante la necesidad de aire; Luffy volvió a hacerlo, arrancándole otro gemido, y lo hizo una vez más, obteniendo el mismo resultado. Así, sus embestidas eran duras y profundas, dándole escalofríos al cocinero. Luffy llevo su mirada a la unión con su chef, se veía increíble, él como chorreaba cada vez que lo penetraba y el sonido de chapoteo que se creaba le nublaron la mente. Subió una de sus manos por el costado de Sanji, tocándolo y creándole escalofríos, subió hasta tocar su mano, donde entrelazó sus dedos y volvió a bajarla. Sanji sonrió, aceptando el cariño y uniendo sus manos restantes.
El ritmo e intensidad no bajo, Luffy daba embestidas duras que le revolvían la cabeza al rubio, todo bajo la atenta mirada grisácea del espadachín; a quien se le había ocurrido una fantástica idea.
-Oi, Luffy.- El pelinegro lo miro con los ojos nublados de la excitación y la respiración pesada. -Crees que… ¿puedas usar tus poderes allá abajo?- El azabache abrió un poco los ojos, deteniendo sus movimientos. -Trata de estirarte.- Le indicó con una sonrisa ladina.
El adolescente lo pensó unos segundos, no sonaba a una mala idea, de echo, sonada fantástico. Cerró los ojos y tomó una respiración para concentrarse, enfocándose en su entrepierna y poder estirarla como lo hacía con el resto de su cuerpo; Sanji se apretó y respiro agitadamente cuando sintió como se abrían paso en su interior, tocándole la entrada del útero, soltó una de sus manos y la aferró con fuerza en el antebrazo del moreno detrás suya, tirando la cabeza hacia atrás y arqueando la espalda. Luffy soltó un suspiro y dio una embestida experimental.
Un grito excitado fue su respuesta, así que dio otro, y otro, y otro, y otro, creando un patrón de embestidas que le sacaban gemidos altos al rubio; Sanji tenía la boca abierta, respirando agitadamente y los ojos desenfócados, se sentía jodidamente bien. Zoro pudo ver como con cada embestida el abdomen del cocinero se abultaba un poco, eso le dio una corriente eléctrica por toda la espalda y le hizo tragar saliva.
Luffy sostenía la mano derecha y la cadera del rubio, suspiros y jadeos era lo único que soltaba, concentrándose en hacer sentir bien a su nakama; el peliverde se movió un poco, haciendo que el rostro a medio destruir del rubio quedara en su entrepierna, Sanji lo miro hacia arriba y Zoro sonrió.
-Anda, chúpamela mientras el capitán te folla.-
El rubio abrió la boca para que el erecto miembro del espadachín entrara en su cavidad bucal, haciéndole una felación que el otro controlaba al sostener sus hebras rubias y mover sus caderas; Zoro soltaba pequeños gemidos y jadeos al sentir la calidez y humedad de la boca del rubio, diablos era magnífico, todo del cocinero era jodidamente increíble.
Luffy iba a su ritmo, embistiendo con sus caderas y sosteniéndose del piso para apoyarse, viendo el pecho del rubio y como todo su cuerpo rebotaba con cada embestida que daba impulsándole a dar penetraciones mas fuertes y rápidas. Zoro tenía una de sus manos tras la cabeza del cocinero, impidiéndole moverla y metiéndole el miembro hasta la base, viendo como enterraba su nariz en los vellos púbicos que crecían sobre su pene, cogiéndole la garganta otra vez.
Sanji estaba destrozado, total y absolutamente destruido. El capitán le daba placer increíble con su ahora estirado miembro y el poco aire que recibía gracias a las penetraciones que el espadachín le daba en la boca le hacían volar, el calor se acumulaba en su vientre bajo, indicándole que pronto tendría un orgasmo; el rubio volteó los ojos hacia arriba, viendo como el marimo disfrutaba de su boca.
Apenas unos minutos después, Sanji no pudo más y se corrió, apretando sus piernas en la cadera de Luffy al igual que sus manos y su interior, su otra mano la apretó sobre el muslo del moreno y todo su cuerpo tembló en placer. El adolescente seguía embistiéndolo, persiguiendo su propio orgasmo y respirando agitadamente; al final dio una profunda embestida en la parte más profunda del cocinero y se vino dentro suya, llenándolo de semen una vez más y abultándole el abdomen, soltando un gemido de pura satisfacción, apretando con firmeza su cadera.
Zoro embistió duramente en su boca una última vez para correrse en su garganta, soltando un quejido de satisfacción y suspiros pesados, se alejó una vez se derramó en su boca, lentamente, queriendo verlo y admirarlo.
Su flequillo fue apartado de su rostro, sus ojos celestes se voltearon hacia atrás, con las redondas cejas curveadas y un hilo de sangre bajándole por la nariz, la boca abierta y cubierta de líquido blanco; tomó una bocanada de aire en cuanto el moreno se alejó, respirando agitadamente y tosiendo un poco. Su cuerpo temblaba, sus piernas no soltaban al azabache y su mano dejaría una marca en el muslo del peliverde.
Luffy lo miraba con ojos de admiración, ¿como no se dio cuenta de que su cocinero era tan bonito? Quería besarlo, ¿podía besarlo?
“Ahora puedes hacer lo que se te plazca, eres mi capitán de todas formas, ¿no?” Eso le había dicho Sanji, entonces… podía besarlo, ¿no? Porque enserio quería hacerlo.
Soltó la delicada mano y cadera del rubio y llevó sus manos hacia las mejillas rosadas, sosteniéndolo para unir sus labios en un beso completamente sucio por los fluidos. Pronto sus lenguas se unieron, compartiendo todo lo que había en sus bocas y creando ruidos sucios que llegaban a los oídos del peliverde, quien los miraba en sorpresa.
Luffy no soltó al rubio hasta que estuvo satisfecho con el besuqueo, separándose con un hilo de saliva y semen que se rompió a los pocos segundos, ambos respirando agitadamente; Luffy se lamió los labios con una sonrisa y le dejó un pequeño beso en la mejilla para sonreírle como solo el sabía hacerlo.
Zoro los miraba en confusión y asombro por el beso que compartieron, el nunca había besado al cocinero en sus sesiones de sexo a escondidas, se quedó con la boca abierta y no reaccionó cuando el azabache lo agarró también a él de las mejillas y unió sus labios, compartiendo también un beso lleno de saliva y uniendo sus lenguas. Era menos desordenado que el que compartió con el rubio, pero de igual manera salían sonidos sucios de ellos.
Luffy se separó, rompiendo el hilo de saliva cuando se relamió los labios con una suave sonrisa, Sanji aguantó una risa al ver la confundida expresión en el espadachín.
Luffy sacó su ahora flácido (y sin estirar) miembro del rubio, sacándole un jadeo y viendo como el semen comenzaba a salir de la intimidad del mayor; Sanji soltó un suspiro, las piernas le temblaban y juraba que podía sentir el semen dentro suya, puso una mano en su vientre y pudo sentir el charco de semen que se formó bajo suya.
-Ey.- Ambos voltearon a su capitán. -¿Porque nadie me hablo del sexo? Nunca me dijeron que era tan intenso y jodidamente bueno.- Hablo cruzando los brazos y con una expresión enojada. -Y Zoro.- El mencionado se sorprendió al ver al menor apuntarle con el dedo. -¿Porque nunca me dijiste que tenías sexo con Sanji y que era tan bueno? Eso no se hace.- Hizo un puchero, recibiendo una risa de parte de los otros dos hombres.
-Lo siento, Luffy. No es algo que se debería ir diciendo así como así.- Hablo Zoro con una sonrisa.
-Digamos que… todo lo relacionado al sexo, como la masturbación, debe quedarse en privado. No puedes ir gritándolo por ahí, Luffy.- El rubio se sentó, revolviendo sus cabellos oscuros una vez mas. Luffy hizo otro puchero, sacándole una risa al mayor. -Pero… puedes hablarlo con nosotros ahora que lo sabes.- Le sonrió.
-Oi, cocinero.- El mencionado volteó hacia el peliverde, el moreno le susurró algo en su oído que Luffy no pudo escuchar, mientras el rubio seguía acariciando sus hebras negras.
-Oh.- Soltó cuando el peliverde se alejó, y soltó un pequeño suspiro asintiendo. -Tienes razón… Luffy.- El otro abrió los ojos, escuchándolos y prestándoles atención. -Esto que hicimos, el sexo… ¿te gustó?-
Asintió frenéticamente. -Fue increíble, me encanto.- Sanji sonrió.
-Bien, entonces… ¿que te parece hacerlo otra vez?- El azabache se sorprendió. -¡Ah! ¡Hoy no! Hoy ya fue suficiente para mi. Pero, cuando quieras hacerlo, ven a buscarnos. O solo a mi, esta bien.- Ambos sonrieron, la mano lastimada de Zoro se unió a la de Sanji en su cabello, dándole caricias.
Las mejillas de Luffy se pintaron de rojo y asintió con una sonrisa. -¡Ok!- Se les tiro encima y los abrazo, cosa que los otros dos aceptaron, creando un abrazo entre los tres.
-Bien… ahora necesitaré ayuda para limpiarme, mis piernas no dan más por hoy.- Habló el rubio.
-¡Yo te llevo!- Levantó la mano entusiasmado el azabache, levantándolo como una novia, sacándole un grito al rubio que se aferró a su cuello.
-Oí! ¡Al menos avísame!- Sus ojos celestes miraron al peliverde en el suelo. -Marimo, limpia aquí mientras yo me aseo. Cuando acabes, ven al baño para que también te laves.- Zoro asintió, viéndolos salir por la puerta del almacén.
Sus ojos grises escanearon el lugar, la tela verde empapada de semen al igual que el piso de madera, junto a algunas manchas de sudor. Miro su entrepierna y algunas manchas de sangre estaban en su vello púbico, seguro cuando le follo la boca al cocinero; soltó una risita y acomodó sus pantalones, yendo a recoger la tela que lavaría y luego volvería a tirar en el almacén.
Luego de “limpiar” el lugar, fue al cuarto de los chicos con cautela, sacando un poco de ropa para el, el cocinero y el capitán con cuidado de no despertar a Usopp y Chopper. Camino rápidamente hacia el cuarto de baño y dió dos toques para luego entrar, cerrando la puerta tras el.
-Les traje ropa.- La dejó a un lado de las toallas y se sacó sus vestimentas para entrar a la bañera con los otros dos.
-Sanji se durmió.- Ambos vieron al cocinero durmiendo, recargado en el menor. -Creo que fue demasiado para el.- Rio nervioso.
Zoro acarició el suave cabello de Sanji y sonrió. -Tranquilo, es normal que te canses luego del sexo. Después de todo, es una actividad física.- Luffy asintió.
Al final, fue trabajo del peliverde llevar a los otros dos a sus camas ya que habían caído rendíos con el agua tibia de la bañera. Los vistió y seco, saliendo del baño con ellos y acostándolos en sus camas con cuidado. Luffy abrió los ojos un momento y pidió que Zoro durmiera con él por esa noche, ¿y quien era él para negarle algo a su capitán? Se metió en su cama y miro al azabache dormir con una sonrisa.
(Es verdad, estaba de guardia esa noche…)
