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Las ventajas de la desconfianza

Summary:

Alastor se tomó unos días libres, Lucifer decidió curiosear en su habitación y se encontró con el pecador en pleno celo, gimiendo mientras buscaba cualquier tipo de alivio.

Una mejor persona se hubiera dado la vuelta, pero Lucifer era el diablo, rey del infierno, y hay te tentaciones a las que ni siquiera él puede resistirse.

Notes:

El fic trata de una escena no consensuada consensuada de ante mano, como tal Alastor se resiste y dice textualmente que “no”, pero incluso dentro de la narración de hace claro que es una escena.

Personalmente creo que es bastante manso, pero avísenme si necesito agregar alguna etiqueta o advertencia.

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Había sido extraño cuando Alastor le dijo a Charlie que no estaría durante una semana, ambos planificando todo cuidadosamente y en completo secreto, su hija poniéndose nerviosa cada vez que estaba en una habitación con Alastor.

 

Algo era extraño, muy extraño, y muy sospechoso. Quién sabía cuáles eran los planes del degenerado demonio, lo mejor era que Lucifero investigase por su cuenta.

 

Al segundo día de que Alastor supuestamente iba a estar “ausente” cumpliendo con unos “recados” Lucifer salió al amplio pasillo del último piso y giró no en dirección de su torre sino en dirección a la torre de Alastor, torre que debería supuestamente estar vacía.

 

Lucifer colocó su mano sobre la cerradura, Alastor había puesto algunos sigilos que evitaban a los invitados no invitados, pero todo el nuevo hotel había sido construido por él y no fue difícil hacer que la puerta se abriera. 

 

Él había sospechado que el demonio no se había ido en realidad, sus sentidos todavía sintiendo su presencia merodeando en los bordes como una sombra, pero los gemidos que se oían fue una desagradable confirmación que le recorrió la columna con una sensación de presentimiento.

 

Con pasos mesurados y silenciosos Lucifer se dirigió al área donde salían los sonidos dentro del pantano. Al acercarse se dió cuenta que los gemidos desesperados no eran sonidos de dolor y las súplicas no eran de un desconocido sino de la voz sin filtro de Alastor.

 

El pecado se encontraba en una cama en medio de un claro, sus ojos cerrados y susanos agarradas a la cabecera mientras movía infractuosamente sus caderas en busca de liberación.

 

La boca de Lucifer se secó cuando a la deliciosa imagen se le unió el olor almizclado y picante de un pecador en celo, no exactamente una rareza para los pecadores animales.

 

Dió un paso al frente y pisó una ramita. Alastor detuvo sus movimietos, completamente tensó a excepción de sus orejas que se movían en todas direcciones buscando la fuente del sonido. Finalmente la cabeza de Alastor se giró en un ángulo antinatural permitiendo que Lucifero viera el apenas fino anillo rojo en los ojos brumosos de Alastor.

 

“¿Tú madre nunca te enseñó a tocar?” le gruñó el pecador y Lucifer no pudo evitar reírse divertido y acercarse más al pecador. Era muy obvio que Alastor no era tan sagaz como siempre.

 

“¿Qué madre?” Le señaló su error y Alastor lanzó un chirrido de molestia parecido a un balido. Ninguna de sus distorsiones de radio. Probablemente lo mejor para no trasmitir accidentalmente. Aunque a Lucifer no le molestaría tanto que todo el infierno escuchará lo que iba a decir, lo que Alastor iba a aceptar .

 

“Fuera. Lárgate” le dijo cuando Lucifero finalmente llegó a la cama.

 

“¿Por qué? ¿No quieres que nadie te vea actuar como la perra necesitada que eres?” Alastor se giró para encarar a Lucifer y en su lugar sólo le mostró su torso cubierto de pelaje abundante que empezaba a escacear al acercarse a su zona inferior.

 

“Ya te dije que te marches” exigió intentando taparse con las sábanas. Lucifer clavó sus garras y tiró para evitar que lo consiguiera. En su lugar Alastor intentó cubrirse con su mano mientras intentaba mantener la compostura y un sonrojado de vergüenza cubría las mejillas ya rojas por la exitación.

 

“¿Por qué no me obligado” Lucifer empezó a gatear sobre la cama, medio mareado por el olor y su boca casi salivando “¿Por qué no convocas a tus sombras y tus tentáculos” Alastor se removió y se alejó, Lucifer agarró su pesuña y tiró de él para acercarlo, sus manos subiendo a sus muslos para retenerlo. “Creo que quizás no puedes. Quizás estas indefenso.”

 

Alastor gruñó e intentó desprenderse de su agarre, Lucifer apretó con suficiente fuerza para dejar moretones. Molesto ante su propia impotencia Alastor se lanzó adelante con la intención de golpear su cabeza con la suya. Lucifer se retorció y giró luchando por el dominio del belicoso pecador. Ambos casi cayeron de la cama y Lucifer estaba seguro que de tener tabique Alastor se lo hubiera roto, pero al final había conseguido empujar al pecador de rodillas, con el rostro contra las almohadas y sus manos apresadas en el agarre de hierro de Lucifer.

 

“¡Suéltame!” Exigió Alastor retorciéndose. Lucifer sólo se rió entre dientes.

 

“Quién diría” murmuró con alegría recostandose hasta que su polla vestida y dolorosamente atrapada se frotó contra el trasero desnudo del pecador haciendo que Alastor se tensara “que tendría al Demonio de la Radio todo indefenso debajo de mí” 

 

Lucifer usó su mano libre para acariciar el trasero de Alastor, apretando la escasa carne antes de empujar juguetonamente. 

 

“Te ves bien de rodillas” le dijo agarrando la base de una bonita cola de venado con la punta en forma de corazón que ocultaba la piel de abajo. Alastor se tensó todavía más “Te queda mejor que toda esa maldita actitud de superioridad. Deberías recordar más a menudo cuál es tu lugar”

 

“¡Jodete!” Le gritó Alasfor intentando volver a liberarse, pero Lucifer tiró de la cola esponjosa y el sonido de furia se transformó en un quejido vergonzoso.

 

“Creo que prefiero cogerte”

 

“Pues yo no” se quejó petulante el ciervo y Lucifer volvió a tirar de la cola ganándose otro encantador sonido. Decidiendo que esto era demasiado incómodo chasqueó los dedos y se quitó la ropa, liberando su erección goteante.

 

“Comprobémoslo ¿Sí?” su mano se dirigió por el trasero de Alasfor hasta llegar a los muslos húmedos que acarició burlón antes de rozar los pliegues húmedos. La respiración de Alastor se tensó “vaya, ¿qué es esto? Alguien parece muy emocionado”

 

Lucifer empujó un dedo y Alastor maulló, sus caderas moviéndose hacía la mano de Lucifer, respiraciones pesadas llenando la habitación.

 

“¿Qué vas a hacerme?” Preguntó Alastor sin aliento. Lucifer tiró de él para que sus torsos se pegaran piel con piel, todavía moviendo su dedo lentamente y empezando a morder ligeramente para provocar escalofríos con sus dientes afilados.

 

“Bueno, quiero cogerte” le confesó agregando otro dedo, el cálido agujero cogiendolo con gusto “, pero quizás debería detenerme” dejó su mano quieta y disfrutó del sonido de consternación de Alastor. “Podría llevarte al borde del orgasmo” empujó un tercer dedo y empezó a bombear rápidamente el sudor cubriendo sus cuerpos. Lucifer no pudo resistirse a lamer una gota que resbalaba por la espalda de Alastor y el pecado se arqueó en su toque. “Podría joderte estúpido”

 

Lucifer empujó a Alastor se vuelta contra la cama y sacó sus desdos. Alastor se giró consternado. Con los ojos fijos en el pecador que parecía todavía indeciso puso una mano en su cadera y se alineó empujando de golpe.

 

Alastor aulló ante la sensación, su espalda se arqueó y sus ojos giraron. Lucifer agarró un puñado de cabello para obligarlo a torcerse y acercar sus rostros.

 

“Quizás debería hacer realidad tu sueño” dijo contra los labios de Alastor, robándose los gemidos que salieron cuando Lucifer comenzó a mover sus caderas en movimiento cortos y duros “Dijiste que querías ser papá, ¿Nunca te has preguntado por qué los pecadores tienen celos?”

 

Alastor se quejó negando con la cabeza.

 

“Lucifer… no…” le pidió Alastor, una de sus manos se aferró al hombro de Lucifer, las largas garras sacando sangre, mientras que la otra rasgaba la madera.

 

Lucifer sólo se burló soltando a Alastor después de un último toque en sus labios para saborearlo dulcemente antes de empezar a cogerlo de verdad. Agarró sus caderas con fuerza y salió antes de entrar de golpe, embistiendo el interior del pecador con fuerza, gruñendo ante la sensación de su cálido agujero apretándolo.

 

“¿No? Mira lo bien que me tomas” Lucifer estaba sin aliento, la sensación en su vientre se apretaba y tensaba, preparandose para un orgasmo magnífico “Mira lo mucho que lo quieres” una de sus manos se dirigió a dónde estaban unidos, agarrando un poco de los jugos de Alastor “Prácticamente estás goteando y gimiendo como una perra en celo” 

 

Alastor se mordió el brazo intentando ocultar sus gemidos, Lucifer no tendría nada de eso. Agarró la mano de Alastor, alejándola a la fuerza de los crueles dientes que casi no cedieron hasta que Lucifer gruñó el nombre de Alastor y lentamente dirigió sus manos entrelazadas hasta el vientre de Alastor.

 

“¿Lo sientes? ¿Puedes sentirme?” Le preguntó a Alastor sin aliento y Alastor gimió impotente apretando su agujero y empujando sus caderas hacía él.

 

“Lucifer” le rogó intentando girarse y buscar sus labios, gracias a su flexibilidad lo logró.

 

“¿Puedes imaginartelo?” Lucifer apretó su mano más contra la piel sobre el utero de Alastor “lleno de mi semilla, llevando a mi hijo” uno de ellos gimió o quizás fueron ambos “un pequeño principe o princesa”

 

“Por favor, por favor” le rogó Alastor, su voz casi quebrada por la pasión.

 

Te tendría así todos los días” le juró Lucifer besando sus hombros, ya al borde del orgasmo, sólo tenía que aguantar un poco más “Calentar mi cama y cuidar a nuestros hijos, esa sería tu única responsabilidad” Alastor gimió especialmente fuerte cuando Lucifer volvió a tirar de su cola “¿Eso te gustaría?”

 

“Sí… sí…por favor, Luci…” 

 

Lucifer se perdió ante el apodo, la escena ya medio olvidada hace mucho. Salió y giró a Alastor para ver el rostro de su amor antes de volver a entrar, una de las piernas se Alastor sostenida sobre su hombro.

 

Alastor, con una sonrisa temblorosa por los gemidos, tiró de él y lo besó largo y sucio antes de quedarse sin aliento y separarse.

 

“Luci, estoy cerca” le dijo.

 

Los movimientos de ambos se descordinaron, pero Lucifer quería ver a Alastor venirse primero.

 

“Entonces, qué esperas. Correte para mí, pecador” le dijo con su voz demoníaca, sus cuernos saliendo y su cola azotando detrás de él.

 

Alastor abrió los ojos ante la vista, su propia forma cambiando en respuesta y luego, con un último gemido ahogado, su espalda se arqueó y se corrió.

 

Las réplicas del orgasmo de Alastor apretaron la polla de Lucifer empujándolo a su vez. La vista de Lucifer se tiñó de blanco y los sonidos se desvanecieron.

 

Cuando se recuperó estaba todavía dentro de Alastor, dedos largos de pianista acariciando su cabello sudoroso.

 

Renuente levantó la vista y miró a su amor que le sonreía con suavidad.

 

“Mmm…” fue todo lo que pudo articular, sus miembros todavía pesados. La sonrisa de Alastor se amplió y lo abrazó.

 

Por el momento no necesitaban palabras, podían quedarse abrazados disfrutando del resplandor.

Notes:

Escuchenme reír como maniaca ante la oportunidad de practicar smut y participar en este evento mientras también participo en radiorose mucho más dulce 🤣

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