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Como un fiel devoto

Summary:

Fizz se retorció buscando cualquier tipo de alivio, todos sus nervios hormigueaban y todavía no era suficiente.

“Ozzie” le rogó y su amante puso una calida mano en su mejilla, sus labios ocupados todavía dejando un rastro de besos “por favor”

“shh, amor” le dijo con infinita ternura “prometiste que podía tomarme mi tiempo”

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

La encarnación misma de la lujuria era, por supuesto, un demonio en la cama. Nunca un momento aburrido con Ozzie y el pecado podía seguir por horas y horas hasta que sus amantes olvidaban donde estaba arriba y donde abajo y lo único que recordaba era el nombre de Asmodeo para repetirlo como una oración rota y desesperada. 

 

Fizz había probado muchos de los prototipos (una vez obtenido el visto bueno de seguridad) antes de que salieran al público y había realmente pocas cosas a las que su Ozzie le pusiera un límite duro (¿Los Fizz-bots? ambos los harían volar al olvido si pudieran), pero suponer que a Ozzie sólo le gustaba el sexo duro sería un error. 

 

De vez en cuando Ozzie le pedía a su amante que lo dejara atarlo, cuando por lo general era al revés. No sucedía muy a menudo porque Fizz tenía que estar de un ánimo particular para permitirse estar confinado. 

 

La confianza que tenía en Ozzie ayudaba.

 

En esas noches subiría la sensibilidad de sus prótesis robóticas y trabaría la función de extensión para que no hiciera “trampa” cuando se desesperaba al no tener suficiente contacto. Fizz estaba confinado a aceptar únicamente las caricias que Ozzie le daba y su Ozzie era tortuoso esas noches.

 

El demonio de la lujuria pasó las garras con delicadeza por las articulaciones de la prótesis, suaves chispas de electricidad viajando a su cerebro y ayudando con la ligera opresión. Labios suaves empezaron a dejar un pequeño rastro a medida que él subía hasta su entrepierna ligeramente dura por sus juegos anteriores. Al llegar a la parte donde el metal se incertaba en la articulación Ozzie lamió y Fizz suspiró. Ozzie se saltó la parte de Fizz que clamaba por atención y se dirigió a la otra pierna para repetir el proceso.

 

Fizz cerró los ojos disfrutando de las sensaciones, el placer aumentando lentamente bañando por la genuina adoración de Ozzie. Ser amado por el pecado de la lujuria ciertamente era otra cosa.

 

Al volver a subir Ozis puso sus manos en las caderas de Fizz y el diablillo levantó sus caderas para darle acceso a su trasero, pero aunque el pecado aprovechó para apretar las mejillas un par de veces pronto lo abandonó para subir por su flaco, acariciando con dedos expertos a través de piel suave y cicatrices. 

 

Fizz aprovechó que ahora una de las piernas de Ozzie estaba entre las suyas para provocarlo llamando su atención sobre su necesitada exitación.

 

“Fizzy” lo regañó Ozzie divertido.

 

“Dime, mi amado pecado” le respondió con falsa inocencia arqueando su espalda todo lo que las ataduras le permitían. Ozzie solo se rió entre dientes.

 

“Paciencia, amor” Fizz se quejó pero no dijo nada cuando Ozzie se estiró empequeñeciendolo para llegar a sus manos unidas.

 

Ozzie besó las articulaciones de la muñeca y lamió su camino hacia abajo. Los ojos de Fizz se cerraron cuando la prótesis tradujo la presión húmeda en destellos de electricidad agradables, silenciosos suspiros de aprecio salieron de sus labios para mostrar lo complacido que estaba. 

 

Al llegar a su cuello Ozzie empezó a mordisquear y chupar prestando especial atención a la unión entre el hombro y la garganta donde Fizz era especialmente sensible. Una de sus manos sobre las de Fizz anclandolos a ambos y la otra recorriendo perezosamente el interior se sus muslos metalicos, arriba y abajo, siempre cerca pero nunca tocando. El aluvión de sensaciones mareando.

 

Fizz se retorció buscando cualquier tipo de alivio, todos sus nervios hormigueaban entre el calor de Ozzie, su lengua húmeda y la sobreestimulación que transmitían las protesis y todavía no era suficiente.

 

“Ozzie” le rogó y su amante puso una cálida mano en su mejilla, sus labios ocupados todavía dejando un rastro de besos “por favor”

 

“shh, amor” le dijo con infinita ternura “prometiste que podía tomarme mi tiempo”

 

Fizz sólo pudo soltar un pequeño quejido. Se sentía abierto y vulnerable estando en esta posición, incapaz de retorcerse y soltarse mientras Ozzie tocaba cada pedacito de él con infinita ternura y reverencia. Cada toque calmaba la parte oscura y con dudas de su mente, la que a veces lo hacía sentir roto e insuficiente, como si fuera partes torpemente unidas, apenas mejor que los robots que llevaban su rostro.

 

Asmodeo podía tener a quien quisiera compartiendo su cama y podía hacer lo que quisiera, pero elegía tener a Fizz colmandolo de amor y cuidado.

 

Sus ojos se nublaron y su pecho se apretó con una emoción demasiamado grande para ser sostenida. 

 

“¿Color, Fizz?” le pidió Ozzie deteniéndose brevemente, una mano acariciando lo que sería la articulación de su muñeca derecha y la otra sosteniendo su pierna para colocarse entre ellas.

 

“Verde” le aseguró con voz temblorosa cuando quería decir otra cosa. Te amo, gracias por cuidarme, gracias por quererme, gracias por enviar a Blitz hoy y defenderme . Pero las palabras parecían demasiado en este momento. Asmodeo ya le había demostrado que lo amaba y no se avergonzaba de él esta noche, era todo lo que Fizz podía pedir y más. Su Ozzie. Su amado.

 

Ozie asintió y volvió a bajar sus labios deslizándose esta vez por su torso, una mano en su cadera y la otra firmemente en su pierna. Muchos no veían sus prótesis como una parte de él, lo consideraban roto y arruinado por su accidente (en los días oscuros donde no soportaba ver su reflejo Fizz también lo hacía y odiaba a Blitz por arruinarlo y abandonarlo, sin saber cuál pecado era peor), pero sus extremidades metalicas eran parte de él tanto como lo habían sido las de carne, incluso en los días que apenas podía mirarlas y se sentían extrañamente pesadas e invasivas. Muchos evitaban tocarlas, apartando las manos con torpeza y apartando la mirada con lastima cuando se daban cuenta. Los susurros compasivos o juzgadores lo seguían por donde iba y Fizz solo podía sonreir intentando ser perfecto y fingir que no lo afectaban.

 

Hasta Ozzie. Ozzie que veía cada parte de él; las buenas, las graciosas, las crueles y las rotas y amaba todas y cada una. Ozzie que no lo tocaba como si se fuera a romper sino como si fuera un regalo maravilloso. 

 

Su amado llegó hasta su entrepierna y le sonrió con picardía, Fizz se quejó y alzó sus caderas rogando por más atención.

 

“Oz-zie~ no seas cruel conmigo” le pidió con un puchero. Un dedo travieso se movió en espirales por su pierna, sus músculos se tensaron buscando más y su cadera se elevó tentadoramente, empujando su polla cerca del rostro del pecado. “por favor, papi~”

 

Ozzie besó su muslo, la presión justa para que Fizz rodará sus ojos y gimiera. Se sentía bien, muy bien.

 

“Si me lo pides tan bien cómo podría negarme” le dijo con calidez el pecado y finalmente sus labios se cerraron sobre su erección, las manos de Ozzie dirigiéndose a los neurotransmisores ocultos para acariciarlos con presteza. 

 

Fizz empujó su liberación mientras que la lengua diabólica de su amante hacía un trabajo experto. Ozzie le permitió marcar el ritmo hasta que sus caderas se volvieron erraticas y él llegó con un gruñido, su visión teñida de blanco y las dulces endorfinas corriendo por su sistema y borrando el resto de sus preocupaciones y malestares de esa noche.

 

Ozzie se separó con un sonido húmedo y soltó sus piernas y brazos. Él besó con suavidad a Fizz y entre suspiros Fizz reactivó las funciones de extensión de sus extremidades y los volteó hasta sentarse a horcajadas sobre el demonio más grande.

 

“Mi turno~” ronroneó Fizz sosteniendo las manos más grandes contra la cama y buscando a ciegas por el lubricante y uno de sus juguetes.

 

Ozzie simplemente se alzó levemente buscando sus labios para un apasionado beso.

Notes:

Sabía lo que quería, pero no estaba segura de la pareja, al principio pensé en Lucifer y Lilith luego de la caída, luego pensé en Stolas y Blitz y luego en Fizz y Ozzie, mis dos chicos merecen cosas bonitas <3