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La melodía de llamada de su teléfono lo despertó de un salto, arruinando su plan de dormir toda la noche sin interrupción alguna.
Estiró su mano para tomarlo, quejándose del estruendoso sonido que generaba. Miró la hora "03:45" y luego el nombre de identificación "Pipe" que destacaba en toda la pantalla, haciendo que siente en la cama automáticamente, contestando la llamada enseguida.
— ¡Kuku! ¿Estás despierto? — Fue lo primero que oyó y sintió enormes ganas de cortarle la llamada por hacer preguntas estupidas.
— No, sigo durmiendo, que pregunta, eh. —
Se mordió el labio, negando con la cabeza, queriendo no reírse mientras se levantaba de su acogedora cama, caminando hacia la cocina para buscar algo que comer.
— Te quería preguntar algo re importante. — Sonaba sospechosamente serio para ser Felipe, apartó el teléfono de su oreja mirándolo con duda antes de dejarlo sobre la mesa, colocándolo en altavoz y emitiendo un sonido para motivar al menor que continue. — ¿Querés venir conmigo a la cancha?
Esteban frunció el ceño, él no era mucho de mirar partidos, menos de ir a la cancha, las veces que fue las podías contar con una mano sola. Con lo fanático que es Felipe teme que lo tire de la platea por no gritar un gol. Temía realmente por su vida.
— Yo no soy tan fanático como vos, Pipe, no preferís ir con Fer mejor.
Aunque deseara con todas sus fuerzas ir con él, creía que a Pipe no le gustaría verlo quedarse callado ante un gol o no protestar ante una falta mal cobrada.
Y con Fernando eran amigos desde la universidad, sabía que él si era muy futbolero, además si mal no recordaba ellos ya fueron a ver un partido juntos.
— Yo quiero ir con vos. Dale, Kuku, la vas a a pasar bien, por favor. — Se oía como un niño caprichoso intentando que los demás se unan a sus planes extraños. Esteban se derritió por el tono que usó para hablarle, tenía una imagen mental de su rostro cuando usaba esa voz, varias veces la había utilizado contra él y claramente siempre había accedido, esta vez no sería diferente.
— Bueno pero sólo si no me sacudís como enfermo cuando hagan gol. —
Recordaba las veces que miraban los partidos durante el rodaje, Felipe se sentaba al lado suyo, decía que era su cábala, cuando hacían gol, él lo tomaba del brazo y comenzaba a sacudirlo violentamente mientras gritaba eufórico. Detestaba cuando hacia eso, más de una vez le encajó un almohadonazo para que no jodiera más.
— Te lo prometo, no te sacudo nunca más. — Ambos sabían que era mentira pero fingieron demencia como los mejores. Esteban hizo un montoncito con los dedos sacudiendolo como si Pipe pusiese verlo. — Mañana te paso a buscar, te llevo una de mis camisetas y cuando termine el partido te saco a comer algo. Te quiero mucho, nos vemos.
Esteban quiso negarse antes esta última invitación pero ni siquiera alcanzó a contestar que el menor ya le había cortado, se quedó con las palabras en la garganta, tal vez Felipe lo hizo a propósito para que no pudiese decir que no.
Agarró un alfajor de la heladera, llevándoselo consigo hasta su habitación, donde se lanzó tranquilamente en su cama con el teléfono en mano.
Al tener que analizar la salida de mañana se detuvo a pensar en la relación que tenía con Pipe. ¿Eran amigos? ¿Felipe lo consideraba como su amigo? ¿Esteban quería ser solamente su amigo?
Este tipo de preguntas le atormentaba la cabeza desde hace meses, cuando comenzó a ver a su compañero de rodaje con otros ojos.
Cuando comenzó a memorizar ciertos rasgos en el rostro ajeno, como sus pecas en la nariz, que hay un poquito de dorado en el azul de sus ojos. La forma en que arrugaba su nariz cuando exageraba la "R", cosa que según él le había quedado de interpretar a un personaje en una serie.
Tenía cierta tendencia a sobrepensar casi todo, como algunos comentarios tirados al azar que ha hecho Felipe y él ha estado horas pensando en qué quería decir con eso.
Ayer cuando se encontraba en la casa de Felipe Ramusio, principalmente escapando de aparecer frente a la cámara de Juani, Pipe apareció de la nada mientras él cocinaba algo para los chicos más jóvenes que habían comentado que no comieron nada y lo abrazó por la espalda. Apoyando todo su cuerpo contra el suyo. Esteban agradecía que no pudiera verle la cara porque estaba completamente sonrojado. El menor lo seguía cuando se movía para buscar ingredientes, aún abrazados de esa forma, mientras le hablaba por sobre su hombro, haciendo que escalofríos recorrieran su espalda ante la cercanía del caliente aliento ajeno y su cuello.
Lo más probable es que Felipe ni siquiera sea consciente de lo que genera en él y si lo supiera, cortaría todo contacto.
Todo era confusión con él, cuando creía que Felipe de verdad sentía lo mismo que él, aparecía Juani e inocentemente le contaba que había rumores de que andaba saliendo con alguna chica o se besó con alguna. Eso literalmente le tiraba toda la felicidad al piso porque primero: no sabía la sexualidad de Felipe, segundo: los rumores podían ser verdad, él jamás sintió nada y solo tenía una personalidad cariñosa con sus amigos.
Además se sentía idiota por pensar que un chico joven como Felipe podría llegar a interesarse por él, que ya tenía más de treinta y dos años.
Esteban se quedó dormido luego de terminar su delicioso alfajor, sintiéndose angustiado por sus pensamientos.
