Actions

Work Header

Rating:
Archive Warning:
Category:
Fandom:
Relationship:
Characters:
Additional Tags:
Language:
Español
Stats:
Published:
2024-02-27
Completed:
2024-03-06
Words:
9,162
Chapters:
4/4
Comments:
69
Kudos:
45
Bookmarks:
4
Hits:
496

Todo lleva a River

Chapter 4: Capítulo 4

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

Chapter Text

Apenas lograron despegarse el uno del otro, volvieron afuera con una felicidad inexplicable, sus rostros lo demostraba, sonrisas inamovibles, los cachetes rosados. Felipe había insistido en tomar su mano mientras estuvieran en el palco pero el mayor tuvo que negarse por razón del entorno en el que se encontraban, sabía lo hirientes que podían ser otros hombre al ver algo diferente.

Cuando llegó el empate a manos de Blanco, la decepción apareció en el rostro del menor acompañado de un pequeño grito de frustración. Colocó una mano en el hombro del más joven en un intento por reconfortarlo aunque sea un poquito.

El 1-1 hizo que los nervios jugaran un partido aparte, especialmente en los jugadores de River ante la impaciencia de su gente, que sintió el impacto de la crecida de Boca. En los últimos quince minutos, los equipos, por los cambios de ambos entrenadores, jugaron a todo o nada. El mediocampo no tuvo dueño y el partido entró en zona de definición por detalles.

El silbatazo final del árbitro dejó un aura de decepción en todo el Monumental, se sentía todo pesado. Esteban creía que en más de una oportunidad podrían haber ganado el partido pero claramente no se le dio lamentablemente.

Siguió al menor hasta adentro, observando como se tapaba la cara a la vez que se sentaba con pesadez.

— La próxima van a jugar mejor, nene. —  Se sentó a su lado, tomando sus manos para que destape su rostro, mostrando una expresión triste una vez que lo hizo. — Quedate tranquilo.

A pesar de que sentía vergüenza por mostrarle cariño, le dio un pequeño beso en el cachete, aunque cuando quiso alejarse Felipe lo atrajo a un beso de labios que gustosamente aceptó, poniendo su mano sobre su cuello. Siempre tuvo esa necesidad de tocar durante un beso, como si eso le garantizara que era real.

Se mantuvieron varios segundos besándose hasta que la voz de los parlantes decía que un niño se había perdido, rompiendo totalmente su momento romántico.

— ¿Cómo te perdes acá?

— Preguntale al nene.

Estuvieron unos minutos más disfrutando del frescor del aire acondicionado, sentados demasiado pegados, Felipe se había encargado de eso. Ambos juntaron sus cosas, metiendolas en la mochila.

— ¿Vamos? — Pipe se le acercó, robándole un beso más y luego salió corriendo, dejándolo con ganas de continuar el beso. Tuvo que rodar los ojos mientras salía del cuarto, intentando buscar al más joven.

A mitad del camino se lo encontró, mostraba una enorme sonrisa, le hacia acordar a un perrito solo le faltaba mover la cola. Luego de aquella tonta escena, salieron del estadio, oyendo las quejas de otros hinchas. Subieron al auto, donde iniciaron otra ronda de besos, cuyos besos fueron subiendo cada vez más de tono, tanto que casi Esteban termina en el regazo ajeno pero a último momento recordó dónde se encontraban e intentó alejarse del más joven.

Después de unos segundos, en los que intentaron tranquilizarse cada uno en su asiento, emprendieron viaje hacia algún lado para comprar comida y luego irse al parque que estaba a algunos minutos en auto. Decidieron bajarse en un supermercado.

— Ojo con lo que haces, debe haber hinchas boca andando por ahí, no te vayas a pelear. — Le advirtió señalandolo con un dedo contra su pecho, tenía miedo que se ponga a discutir con alguien en plena vía pública, Felipe solo respondió con una risa y un beso, como si eso le fuese a garantizar algo.

Recorrieron los pasillos, mirando qué comprar. Pipe enseguida lo arrastró hacia el pasillo de lo dulce, atacando los chocolates, cosa que sorprendió al mayor, según él, Felipe no tenía pinta de ser muy fan de los chocolates o de lo dulce en general.

— No te podes llevar todo, Feli. — El nombrado lo miro como si hubiese dicho que Boca era mejor que River, se acercó los chocolates al pecho, en total estado de negación.

— Pero son chocolates, por favor. — Cambió su rostro a uno donde su puchero y ojos celestes resaltaban, esa cara que mostrabas a tus papás de pequeño para obtener algo que querías. Esteban no se pudo negar ante aquellos hermosos ojos, lo único que logró es que llevaran las versiones pequeñas de todos los chocolates que quería.

Continuaron caminando por el lugar, mirando las cosas que vendían. Esteban no logró contenerse a mirar los libros, mientras él leía uno que se veía particularmente interesante, Felipe desapareció excusándose con que iba a buscar algo.

Pasaron varios minutos en los que aún leía su libro, decidiendo internamente si era lo suficientemente interesante para comprarlo. De un momento a otro sintió la presión del pecho de Felipe contra su espalda y sus brazos rodeando su cintura, luego su mentón en su hombro para mirar qué leía el mayor.

— Sos muy pegajoso.

— Porque me gustas, Estebi.

El corazón del mayor comenzó a latir con más fuerza después de aquellas palabras, claramente no se esperó eso, una sonrisa se formó en su rostro, intentando ocultarla miró hacia otro lado pero al parecer Felipe ya la había notado, porque presionó una mano contra su estómago para pegarlos más si fuese posible.

— No me ocultes tus sonrisas, no tengas vergüenza. — Habló suavemente contra su hombro, dejando pequeños besos allí, formando un pequeño caminito invisible hasta su cuello, Esteban sintió sus mejillas calientes, realmente pensaba que este pibe lo iba a llevar a la ruina.

— Soltame, Pipeta, tenemos que seguir viendo que comer. — Intentó apartar el tema, porque sino su rostro iba a competir con un tomate si seguían así. Sintió al menor negar contra su hombro, sin intenciones de, al menos, dejar de apretarlo tanto. — Deja de apoyarme todo, Felipe, soltame, dale.

— ¿No te gusta que te apoye? — Notó el tono burlón en que lo dijo, Esteban en su mente no lo había dicho con ese sentido, pero se ve que Felipe tenía una mentalidad de adolescente aún, porque pegó más sus caderas contra él, acentuando su punto.

— ¡Felipe! Estamos en el supermercado, comportate. — Sus cachetes ardían a este punto, no sabe en qué momento pasó de creer que no tenia ni una oportunidad a poder besarlo y tenerlo apoyando toda su entrepierna contra él.

Felipe pareció estar satisfecho luego de haberlo torturado tanto, le dio un pequeño beso ruidoso en el cuello y se separó de él como si no hubiese pasado nada. Apenas logró darse vuelta para mirarlo a la cara, le pegó suavemente con el libro, mirándolo completamente serio, cosa que Pipe se hubiera tomado en serio si no fuera porque tenía hasta las orejas coloradas.

— Ahora por alzado te vas a quedar sin besos, pendejo.

Luego de eso, dejó su libro dentro del canasta, comenzando a caminar fuera del pasillo de libros, Felipe enseguida lo persiguió, llevando su canasta en una mano, queriendo tomar la mano ajena con la otra pero esta fue negada, así estuvieron gran parte del camino hacia los snacks.

Al final Felipe se resignó a solamente seguirlo con cara de perrito pateado. De vez en cuando le iba mostrando cosas para comprar a Esteban, la mayoría eran papitas o cosas así. Fueron hasta la zona de enfriamiento donde estaban los sándwiches, se llevaron dos y dieron por terminada la compra.

— ¿Kuku, no te enojas si te digo algo? — Mientras esperaban en la fila de gente que había para pagar, Felipe decidió hablar, continuó cuando oyó un ruido que emitió Esteban para que siga hablando. — Te veías re lindo todo colorado.

Una sonrisa invertida se mostró en los labios del mayor, sentía un poco de vergüenza por las palabras ajenas, tenía ganas de que no haya gente para abrazarlo con todas sus fuerzas y ocultar su rostro en el pecho de Felipe.

Esteban no respondió nada, solo tomó su mano, entrelazando sus dedos como había querido Felipe hace unos minutos. El chico apretó su mano, tironeandolo discretamente para que se acerque más.

Su turno en la caja llegó, acomodaron las cosas en la cinta, Felipe aprovechó un momento en el que Esteban hablaba con el cajero para agregar una caja de condones sin que se diera cuenta. Cuando el chico encargado pasó la pequeña caja, los miró a ambos con las cejas levantadas, provocando una pequeña risa por parte del más joven.

Cuando llegó el momento de pagar, ambos tuvieron una pequeña discusión con la mirada porque los dos querían pagar, habrán estado así unos segundos pero Esteban puso más rápido la tarjeta que el otro así que no hubo más discusión, Felipe se concentró en guardar las cosas dentro de un bolso que tuvieron que comprar porque no tenían más nada, metió la caja de condones discretamente mientras el otro firmaba unas cosas.

Salieron del supermercado, tomados de la mano, Pipe se sentía en una nube, no podía creer que todo esto estaba pasando, quería que el día jamás terminara. Gracias a Esteban el resultado del partido había pasado a segunda plana.

Dejaron el bolso en los asientos de atrás una vez que llegaron al auto. El mayor estaba muy dentro de sus pensamientos como para notar la mirada ajena insistente sobre él. Se acercó para robarle un beso pero el otro enseguida le apartó la cara.

— Dale, gordo, dame un beso. —

Intentó nuevamente juntar sus labios, esta vez saliendo victorioso. Esteban colocó una mano sobre la base del cuello ajeno, queriendo controlar que se mantenga en su lugar. El beso fue más corto de lo que hubiese querido Felipe. El mayor lo miraba con seriedad como si fuese a retarlo.

— Sigo pensando que no podes hacer esas cosas en público.

— ¿Por qué no? No había nadie cerca. — Dejó un camino de besos desde sus labios hasta su cuello, aprovechando que Esteban no lo apartaba, mordió la carne tierna donde el hombro se conectaba con el cuello.

— Ay, salí gata en celo. — Lo tironeó de forma brusca del cabello para alejarlo de su cuello, Felipe un pequeño ruido de decepción, sentándose cruzado de brazos. — ¿Pero y sí si había alguien? Ponete en el lado de la otra persona, a vos no te gustaría estar comprando y ver algo así.

Felipe formó un pequeño puchero, sabiendo que tenia un poco de razón, sería incómodo ver algo así pero él no había pensado eso en el momento de hacerlo. Aunque sobre analizando las palabras creyó entender que al mayor solo le molestaba que lo haga en público, no la acción en sí. Prefirió guardarse el descubrimiento.

Continuaron conversando sobre otros temas mientras Pipe conducía hacia el parque más cercano. Estuvieron varios minutos intentando encontrar un lugar para estacionar. El conductor comenzaba a desesperarse, cada lugar que era posible estacionarse estaba ocupado por otro vehículo, Esteban vio un lugar a lo lejos, decidieron dejar el auto allí, aunque tendrían que caminar mucho para volver.

Caminaron por el parque buscando un lugar para acostarse con la sábana que extrañamente Felipe había guardado en el auto, con eso Esteban dudaba que tan espontánea es esta salida. En un momento se alejó del menor, sin darse cuenta y este aprovechó para tomarle una foto de espaldas, donde resaltaba su camiseta de River, además de que se notaba muy obviamente el apellido en ella. Felipe se sintió orgulloso de lo bonita que había quedado la foto, tanto que con un par de toques la configuró como su fondo de pantalla.

Al fin lograron encontrar un lugar para tirar la sábana, lejos de la gente pero cerquita de las luces porque la noche caía muy rápidamente. Tiraron la sábana al pasto y se acostaron sobre ella uno al lado del otro.

— ¿Te gustó salir conmigo? — Habló Pipe después de estar varios segundos en silencio, acomodándose de costado con la cabeza apoyada en su palma.

— Me encantó, lástima que perdimos nomás. —

— Si, pero me refiero a salir... conmigo, yo, Pipe, el que está enamorado de vos desde hace meses.— Se notaban los nervios de su voz, aunque haya intentado ocultarlos, ahora creía que era el mejor momento para decirle lo que sentía.

Esteban mordió su labio, conteniendo las ganas de taparse la cara con las manos, tenía ganas de gritar, saltar, besarlo, todo eso a la vez.

— Si, amé salir con vos, me encantaría hacer cualquier cosa o ni hacer nada capaz pero mientras sea con vos, todo. — La vergüenza se mostró en su rostro, le daba cierta sensación extraña tener que decirle cosas así a Felipe, solo porque era él.

Felipe sintiendo que iba a explotar de la emoción, volvió a acostarse, tomando la mano ajena para entrelazar sus dedos y llevarla a su pecho. Esteban inconscientemente acariciaba con su pulgar la piel ajena.

— ¿Te acordás que una vez te quedaste en pedo en mi depa? Yo te había dicho que no me dijiste nada, pero si soltaste un par de cosas. — Giró la cabeza para mirarlo mientras hablaba. — Me dijiste que te gustaba alguien, también lo describiste, y yo pasé toda la noche pensando que te gustaba Blas.

El rostro sereno de Pipe cambió a uno horrorizado, jamás vio a Blas de otra manera que no fuese su amigo, se sentía ofendido que Esteban pensara que gustaba de otra persona cuando él nunca fue muy discreto, tirando piropo por acá, abrazo por allá, su mayor muestra de amor fue cuando le dio un chocolate de su reserva privada durante la dieta.

— ¿Pero qué te dije para que pensaras eso? —

Por el tono en el que hablaba, Esteban se sintió muy tonto de repente por pensar eso, aunque en su defensa Felipe no fue muy específico con su descripción.

— Me dijiste que tenía los ojos marrones oscuros y estaba lleno de pecas... — Esteban quiso continuar pero se vio interrumpido por la risa de delfín del más joven, haciéndolo sentir más tonto aún.

— ¡Sos re boludo! Vos tenes ojos oscurisimos, pecas por todos lados y venís a pensar en Blas. —

— ¡Conocemos muchas personas con esa descripción, podía ser cualquiera!

Felipe se pasó el rato burlándose del mayor, quien quería cavar un hoyo y tirarse allí. En ningún momento pasó por su mente que se refería a él aquella vez, aunque lo hubiese hecho no sabía si tendría el valor de decirle algo.

Estuvieron un tiempo acostados en silencio, admirando el cielo con sus estrellas, ni siquiera sabían que hora era, no se habían preocupado por ello, preferían darse más atención entre ellos.

Luego de unos minutos el hambre se hizo presente en ambos hombres, viéndose obligados a sentarse para decidir que comían, Esteban llevó la bolsa de super a su regazo, mirando su contenido, sacó un par de cosas como la coca cola, papitas y los dos sándwiches pero algo dentro de la bolsa hizo que se frene en seco.

— Felipe, jodeme que compraste condones. — Sostuvo la pequeña caja frente a él, mirando al menor de manera acusatoria. De repente le dieron fuertes ganas matarlo. — Que wacho alzado sos.

— Pero van a servir... a menos que quieras sin condón. — Levantó y bajó las cejas de manera sugerente, provocando que los colores se le suban al rostro del mayor.

— Estoy saliendo con un adolescente hormonal, que castigo. — Negó con la cabeza dramáticamente, qué era la vida sin drama además. Eso para nada le molestaba, se imaginaba cómo sería el otro hombre en referencia a ese tema.

— Ya pasé la adolescencia me parece pero no creo que te quejes cuando te co-

— ¡Bueeeno! ¡Unas ganas de comer me dieron de repente! — Interrumpió enseguida antes de que terminara la palabra porque si lo hacía tenía miedo de morir de la vergüenza.

Luego de eso, comieron tranquilamente entre pequeñas bromas subidas de tono del menor, sonrojos y cortos besos porque a Esteban le disgustaba la idea de besar a alguien correctamente después de comer.

Durante un momento, en el que Esteban casi se quedaba dormido con la cabeza apoyada en los muslos ajeno, siendo acariciado por sus dedos, Felipe hizo la gran pregunta.

— ¿Estebi, querés ser mi novio?

Notes:

Bueno gente, la historia llegó a su final, originalmente la historia solo sería un solo capítulo larguísimo pero por ansiedad decidí subir el primer capítulo de prueba para ver si a alguien le gustaba Y SI LES GUSTÓ, así que me propuse seguirla. Cuando me arrancaron a pedir que escriba el coso de Pipe ebrio me sorprendió porque yo ni le había prestado atención a esa parte, para mi solo fue un párrafo para darle sentido a otra cosa más importante pero bueno, hasta acá llegamos, los quiero mucho Y UN APLAUSO PARA ESTA PAREJA QUE ESTÁ ENAMORADAAAAA.

Notes:

Si tienen críticas ofensivas o constructivas, están los comentarios a su disposición.