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Late night

Summary:

Ryōji Kaji Jr. sintió una gran admiración hacia Shinji Ikari desde que escuchó hablar de él.
Una noche, dos chicos necesitados de afecto.

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Kinktober 2022 by Tabris-XX. Historia #3.

Warning: Explicit fanfic and fanart.

Notes:

Aclaraciones:
- Historia ubicada y desarrollada en el marco de la película "Evangelion: 3.0+1.0 Thrice Upon a Time" pero también se hace referencia a otras líneas de tiempo de Evangelion.

- Mención de relaciones pasadas y otras parejas.

- Actos consensuados/consentidos.

- Hay un fanart NSFW (R18, explícito) personalizado y encargado por mí. Se recomienda discreción.

- Léase las etiquetas con atención. Si este tipo de contenido o ship no es de su agrado, absténgase de continuar.

Work Text:

Un par de curiosos y profundos ojos azules lo escrutaban con impotencia a prudencial distancia. El joven que respondía al nombre de Ryōji Kaji Jr. no sabía cómo actuar en ese momento para intentar tranquilizar un poco a su inesperado huésped, pero dejarlo solo no representaba una opción válida para él.

Los sollozos y gemidos ahogados de Shinji alarmaron a Ryōji en plena madrugada y se levantó tan pronto como pudo. Lo primero que el chico pensó fue que algo malo le ocurrió a su invitado, así que muy preocupado fue hasta la habitación contigua y permaneció en el umbral de la puerta.

Desde ahí, Ryōji vio a Shinji tumbado en la cama, acurrucado en posición fetal y dando la espalda a la puerta. Cuando lo notó agitado y lo escuchó llorar por lo bajo, quiso decir algo pero no consiguió pronunciar una sola palabra.

—Duele tanto escucharlo así -murmuró Kaji Jr. sin poder evitar sentirse frustrado e incluso inútil ante tan penosa situación- Me da la impresión de que extraña mucho a alguien, percibo una gran añoranza en su llanto. ¿Qué debería decirle?

Sentimientos de desesperanza y tristeza calaron hondo en Ryōji; como si pudiera sentir todo el dolor de Shinji, como si comprendiera aquel gran pesar. Sus pies simplemente no le permitieron marcharse de ahí, así que decidió quedarse e intentar cualquier cosa con tal de ayudar.

Si bien el chico no pudo conversar demasiado con su maestro Kensuke Aida, éste le pidió que albergara a Shinji por un par de días en lo que él iba a atender unos asuntos urgentes relacionados con Kredit.

Ryōji Kaji Jr. aceptó encantado hospedar a Ikari en su amplia aunque desordenada residencia. Cuando Shinji ingresó a esa casa tuvo una suerte de regresión, ese lugar era un tiradero y recordó que se sintió así mismo el día que le presentaron a Misato Katsuragi como su tutora y ésta la llevó a su departamento. Y aunque pasó tanto tiempo de aquel acontecimiento, él lo sintió como si hubiera sido apenas ayer.

Mucho escuchó Kaji Jr. acerca de Shinji Ikari, por lo que siempre tuvo ganas de conocerlo, de saber cómo era y de comprobar en primera persona si todo lo que le dijeron sobre él era verdad o no.

A oídos del muchacho llegaron diferentes versiones sobre Ikari, algunas buenas y otras malas. Pero cuando por fin lo tuvo frente a él, la primera impresión fue agradable y sintió una suerte de afecto instantáneo, además de una intrínseca necesidad de querer protegerlo. Ryōji vio a Shinji como una persona incomprendida y merecedora de empatía.

El unigénito de Misato Katsuragi quedó sorprendido al ver que Ikari, a pesar de tener la misma edad de Kensuke, parecía un adolescente como él. No había preguntado a su maestro sobre ese asunto pero suponía que era algo similar a lo que pasaba con la señorita Shikinami, a quien Ryōji solía gastar bromas diciéndole que era una anciana con cuerpo de puberta, lo que le valía tirones de orejas por parte de la ofuscada pelirroja.

Pero ahora que Ryōji estaba a escasos metros de un angustiado e inconsolable huésped a su cargo, decidió que era hora de actuar.

—Disculpe, señor Ikari -el joven ingresó a la recámara dando pasos lentos hasta acercarse a la cama- No quisiera molestar pero... me preocupa que esté así. ¿Hay algo que pueda hacer por usted?

Muy avergonzado, Shinji se obligó a detener su llanto de forma abrupta y enjugó sus lágrimas con la manga del abrigo que Tōji le prestó. Aunque los sollozos continuaron por lo bajo, el castaño se compuso para luego disculparse al creer que interrumpió el descanso de su anfitrión.

—Lamento haberte despertado -Ikari bajó la mirada y habló con la voz casi quebrada- No fue mi intención.

—Para nada, no acostumbro a dormir temprano. Si no se siente bien puedo quedarme a hacerle compañía.

Aunque Shinji no se sentía con ánimos de conversar, no quería ser grosero con ese chico que se portaba tan amable con él y que además lo alojaba en su vivienda.

Recién cuando Ikari hizo un leve gesto de aprobación, Kaji Jr. se sentó en la cama y quedó viéndolo con una latente preocupación.

—Gracias por permitirme acompañarlo. Si necesita alguna cosa, solo dígamelo. ¿De acuerdo?

Ikari no respondió, en realidad no tenía nada que decir pero al otro no pareció incomodarle en lo absoluto. Para Kaji Jr. era difícil ocultar la alegría que la presencia ajena le generaba.

—Estoy muy contento, ¿sabe? -comentó el chico intentando sostener una conversación- Hace tiempo tenía ganas de conocerlo en persona, me siento tan honrado de que esté hoy aquí.

Shinji lo miró dubitativo y replicó de una forma ciertamente apática.

—No lo entiendo. ¿Por qué deseabas conocer a alguien como yo? Solo hice cosas malas, traje dolor y sufrimiento a las personas que quería.

Fue entonces que Ryōji comenzó a comprenderlo mejor; se dio cuenta de que Shinji cargaba un enorme sentimiento de culpa sobre sus hombros, uno que no lo dejaba en paz un solo instante.

—¿Es eso lo que lo tiene tan angustiado, señor Ikari?

Shinji abrazó sus rodillas y su respuesta se limitó a un suspiro. Ryōji trató de darle ánimos de la mejor manera que pudo.

—Ya no tiene caso pensar en lo que hizo antes. Lo hecho, hecho está y no se puede deshacer. Los lamentos ya no sirven y solo provocan más sufrimiento innecesario. No crea que estoy minimizando lo que le pasa, es solo que... no me gusta verlo así. ¡Usted no merece pasar por esto!

Ikari refutó de inmediato al no poder soportar la indulgente sinceridad de ese muchacho.

—Sí, lo merezco. No tienes que preocuparte por mí.

Pero Ryōji heredó la tenacidad de su padre y no se dio por vencido tan fácil, así que prosiguió.

—A mí no me importa lo que usted haya hecho antes, yo quise conocerlo desde que supe de su existencia. ¡Lo admiro tanto, señor Ikari!

—¿A mí? ¿Por qué?

—Porque bien o mal, gracias a usted seguimos vivos y al fin de cuentas eso es lo que en verdad importa. Todo se lo debemos a su valentía y su coraje.

Shinji no podía creer lo que ese chico le estaba diciendo. En su opinión, Ryōji parecía pecar de inocente y tenía un concepto más que erróneo sobre su persona.

—Estás equivocado, nada de eso es verdad -bufó el castaño conteniendo sus ganas de gritar y de destrozarlo todo, lamentó tener que decepcionar a Ryōji de esa manera- Yo... solamente soy...--

—¡Una persona increíble! Alguien digno de empatía y afecto.

Los ojos de Shinji volvieron a llenarse de lágrimas pero aún así se fijaron en el chico, todo lo que quiso en ese momento fue abofetearlo para después arrojarse a sus brazos y romperse en llanto.

Esas mismas palabras ya las había escuchado antes y no quería volver a escucharlas nunca más, estaba tan dolido y destruido que él mismo no se creía merecedor de consideración alguna.

—No sabes lo que dices -Shinji tuvo que luchar con un nudo quemándole la garganta, apenas consiguió seguir hablando con normalidad- No tienes idea de nada.

El joven Ryōji volvió a preocuparse y miró confundido a su huésped ya que éste hablaba muy bajo y a regañadientes.

—Señor Ikari...--

Harto de todo eso, Shinji no pudo contenerse más y levantó la voz asustando un poco a su anfitrión.

—¡¡¡Ya deja de llamarme así!!!

El arrepentimiento de Ikari fue instantáneo, no pudo sino sentirse desagradecido y miserable al desquitarse con ese pobre muchacho. Esa actitud tan mala y desagradable le recordó a Asuka, lo que lo llevó a cuestionarse enseguida y a reconocer que él no era ni quería ser así.

—Lo lamento -Shinji se disculpó de inmediato mientras unas lágrimas cayeron y resbalaron por sus mejillas- Soy un completo idiota.

Lejos de molestarse, el joven Kaji se sintió apenado y frustrado al saberse incompetente. Dejó salir un suspiro de resignación y se atrevió a hacer una última pregunta.

—¿Prefiere que lo deje solo?

Esa pregunta dejó a Shinji algo inquieto, apretó sus labios y dudó un poco en responder; en realidad no deseaba que el otro se fuera de ahí, no quería quedarse a solas. Levantó la vista hacia Ryōji y por fin se animó a observarlo con atención, lo encontró físicamente muy parecido a Misato aunque su personalidad amable y considerada le rememoró a Kaji.

—Disculpa por haberte gritado, no debí reaccionar así -las palabras de Shinji se escuchaban muy sinceras y cargadas de arrepentimiento- Será mejor que me marche de aquí ni bien amanezca, estoy causándote demasiados problemas.

—¡Para nada! Usted puede quedarse en mi casa todo el tiempo que guste, prometo que no lo molestaré.

—Te lo agradezco mucho, Ryōji. Solo quiero pedirte un favor.

—Claro. Lo que usted quiera.

—Llámame Shinji y háblame de tú.

El chico asintió con una sonrisa, el castaño le dio permiso de referirse a él con más familiaridad y eso lo colmó de una enorme alegría.

—Está bien, Shinji. Me agrada mucho tenerte como invitado -el joven se sonrojó un poco al darse cuenta de que volvió a expresar su admiración con efusividad, por lo que intentó ensayar una explicación coherente- Quiero decir, me gusta tener compañía. Desde pequeño he estado muy solo y casi no tengo amigos aquí.

Shinji se conmovió al descubrir que tenía algo muy triste en común con Kaji Jr., algo que aún después de tanto tiempo lo solía mortificar. Lidiar con el abandono y el desapego de los padres desde corta edad no era nada fácil.

—¿Tú también? -preguntó Ikari un tanto inseguro, temiendo resultar ofensivo al tocar un tema tan personal y delicado-

La respuesta y la actitud de Ryōji dejaron a Shinji por demás sorprendido. Ese chico era más maduro e inteligente de lo que pudo imaginar, éste esgrimió un argumento que se oyó hasta inverosímil para alguien de su edad.

—Mi padre murió antes de que yo naciera y si bien me hubiera encantado poder estar con mi madre, entiendo que ella desempeña un papel de vital importancia al frente de WILLE y yo solo entorpecería su trabajo. No la culpo ni la juzgo por haberme dejado aquí, pero no todo es tan malo porque nos mantenemos comunicados gracias al señor Aida y a la señorita Shikinami que nos sirven de intermediarios.

Pese a esa razonable postura asumida, Shinji no pudo evitar aborrecer a Misato y sentir un total desprecio tras escuchar las palabras de su hijo.

"¡Qué egoísta es Misato! Ella está haciendo con su hijo lo mismo que su padre hizo con ella, lo mismo que mi padre hizo conmigo. La diferencia es que Ryōji entiende sus razones e incluso la justifica. Pobre chico, en verdad está tan solo como yo...".

—¿No odias a tu madre?

Ryōji ladeó un poco cabeza y esbozó una bonita sonrisa al recordar a su adorada aunque ausente progenitora.

—Para nada. Yo quiero mucho a mi mamá y a pesar de no verla, intento hacer bien las cosas para llenar sus expectativas y no causarle problemas. Deseo que ella se sienta orgullosa de mí.

—Ya veo -replicó Shinji y se abstuvo de opinar al respecto, después de todo ese asunto no era de su incumbencia por más que le molestara debido al hecho de sentirse dolorosamente identificado-

"Alguna vez yo también quise la aprobación de mi padre, pero nada de lo que hice fue suficiente para él. ¡Nada valió la pena!".

—Creo firmemente que un día las cosas serán distintas -añadió el joven Ryōji sin dejar de sonreír- Siempre hay esperanza.

"Siempre hay esperanza..."

Esas palabras resonaron de pronto en la mente de Shinji y de nuevo, la nostalgia y la tristeza hicieron añicos su corazón. Escuchar a Ryōji intentado infundirle esperanzas lo hacía recordar a aquella persona que tanto había amado y su ser entero se inquietaba.

—Creo que ya estás un poco mejor -comentó el adolescente con una gentil sonrisa y se puso de pie- Por favor, intenta descansar. Buenas noches, Shinji.

Ni bien Ryōji volteó dispuesto a salir de la habitación, sintió un agarre en su muñeca derecha. Shinji lo sostuvo impidiendo así que avanzara y se marchara. Aunque el chico quedó un tanto desconcertado, se volvió hacia su contrario.

—¿Qué pasa? -cuestionó el confundido joven y se sentó en la cama de nueva cuenta mientras que Ikari solo atinó a hundirse en su lugar sin responder a la pregunta ajena- ¿No quieres quedarte solo?

Los orbes azules de Ryōji se encontraron con los de Shinji, entonces ambos pudieron percibir esa clara tensión que se generó entre ambos. El adolescente se ruborizó un poco pero no se sintió para nada incómodo ni cohibido.

—Está bien. Me quedaré contigo con mucho gusto si me lo permites.

Shinji asintió aunque no supo dejar de lado su actitud tímida. En realidad Ryōji le causaba algo que no podía explicarse y todo lo que quería en ese momento era su cercanía. Para sorpresa del castaño, el muchacho tenía iniciativa.

—Eres una persona muy linda -le dijo Ryōji y se acercó más al rostro ajeno, Ikari se sorprendió pero no se alejó y dejó que todo fluyera- Estoy feliz de tenerte aquí, Shinji. Puedes visitarme todas las veces que quieras y si no encuentras un lugar en donde quedarte, puedes venir a vivir conmigo.

—E-eso es muy amable de tu parte pero...--

—No es necesario que respondas ahora. Solo considera mi propuesta, por favor.

Shinji volvió a asentir, la mirada intensa de Ryōji le provocó un sonrojo notorio e instantáneo. Ninguno dijo una sola palabra hasta que el adolescente no pudo más con toda esa tensión acumulada, rompió la distancia para juntar sus labios con los de su invitado en un tierno beso.

En realidad Ryōji no sabía muy bien lo que hacía, estaba actuando por impulso pero ya no le era posible seguir ocultando lo mucho que Shinji le gustaba y le atraía. Tal vez su acción había sido precipitada y sumamente atrevida, mas no pensaba dar marcha atrás.

Ikari demoró unos segundos en procesarlo, no entendió de buenas a primeras lo que ocurrió, sin embargo no quiso apartarse de aquellos labios suaves y juveniles.

Era evidente que se trataba del primer beso de Ryōji, un tanto torpe e inseguro. La inexperiencia de ese chico despertó un sentimiento de ternura en Shinji y se vio en la necesidad de infundirle un poco de motivación para continuar.

Shinji nunca tuvo tanto apremio de contacto físico y afecto como en ese momento, por lo que no se cuestionó demasiado. Quizás terminaría arrepentido al día siguiente pero no quería desaprovechar el momento, después de todo Ryōji lo estaba consintiendo.

El castaño se acomodó abriendo las piernas y atrajo al otro para que se posicionara en medio de ellas. Shinji terminó recostado en la cama con el cuerpo de Ryōji sobre el suyo, en tanto el beso se reanudó esta vez de un modo mucho más tórrido y profundo.

El contacto de la exquisita boca de Shinji provocó una reacción casi inmediata en la zona baja de Ryōji, una notoria erección comenzó a pulsar dentro de su ropa interior.

—¡Lo siento! Lo siento tanto, Shinji -murmuró el avergonzado muchacho temiendo haber molestado a su huésped aunque ignorando que el deseo ajeno ya despertó por completo- No quiero incomodarte pero...--

—Sigue -pidió Shinji con el rostro todo ruborizado y acalorado- Sigue, por favor.

—¿Quieres seguir, Shinji? ¿En verdad quieres...--?

Kaji Jr. se detuvo y miró sorprendido a su acompañante que asintió en respuesta. La emoción de estar así con el chico que le gustaba era demasiada, pero Ryōji tenía que ser sincero y confesar que en realidad él jamás había tenido intimidad con nadie, no quería que Shinji terminara decepcionado.

—Shinji, escucha... -el adolescente bajó la mirada por unos instantes y decidió hablar con la verdad- Yo nunca...--

Pero Ikari se adelantó para facilitarle las cosas, lo tomó del rostro con ambas manos y por más que intentaba darle confianza, le costaba mucho desprenderse de su postura sumisa.

—Tú... eres virgen, ¿cierto?

La mirada de Ryōji viajó de nuevo hasta el rostro de su huésped, quedó embelesado al encontrarlo tan hermoso y perfecto. Ahí comprendió que ya no se trataba solo de una mera atracción física, él se había enamorado de Shinji Ikari y necesitaba ser franco y sincero.

—Lo soy, pero...--

—¿Entonces estás completamente seguro de esto, Ryōji?

—¡Claro que sí! -aseguró el chico y a la par, se atrevió a lanzar una confesión- Me gustas, Shinji. Quiero todo esto y mucho más contigo, solo contigo.

Ya teniendo la absoluta certeza de que todo implicaba un mutuo consentimiento, ambos volvieron a besarse una y otra vez. Conforme los segundos transcurrían, los recíprocos deseos de querer ir más allá también aumentaban.

Expectante por lo que iría a ocurrir, Shinji no dejaba de preguntarse cómo sería hacerlo con un chico virgen. La última vez que mantuvo relaciones sexuales fue con Kaworu después de una práctica de piano y pensaba que jamás volvería a acostarse con alguien. Mucho menos imaginó que ese alguien sería Ryōji Kaji Jr.

Ahora los besos iban acompañados de jadeos y roces atrevidos entre sus intimidades por encima de la ropa. Ikari se sintió un poco culpable al rememorar que en ciertos momentos de su vida se vio involucrado con los padres de ese muchacho.

Inoportunos y desagradables recuerdos asaltaron a Shinji, como las insinuaciones sexuales de Misato y aquel horrible "beso de adultos". Irónicamente ahora él disfrutaba de los besos del hijo de Katsuragi.

Shinji también recordó que tuvo sus queveres con el padre de Ryōji en más de una ocasión, aunque eso sí fue consentido y correspondido por él. Si bien ellos dos no llegaron al sexo 'completo', solían verse a escondidas para besarse, manosearse y, algunas veces, practicarse mutuas felaciones.

El panorama parecía repetirse para Ikari como si se tratara de un muy extraño y curioso ciclo, la diferencia radicaba en que ahora lo acompañaba una persona distinta.

Impacientes y ansiosos, ávidos de un mayor contacto, ambos fueron desnudándose hasta quedar sin una sola pieza de ropa. Shinji se encendió al notar el buen tamaño del miembro de su nuevo amante; se dijo a sí mismo que, sin duda alguna, ese atributo Ryōji lo había heredado de su apuesto padre.

Shinji todavía no estaba seguro sobre lo que debía hacer. Él nunca había asumido el rol dominante y aunque no se cerraba a la posibilidad de experimentar su lado más versátil, desconocía lo que Ryōji buscaba en su primera vez.

En medio de constantes caricias, el castaño hizo recostar a su anfitrión antes de apartarse y descender recorriéndole el torso con tiernos besos y lamidas. El cuerpo de Ryōji se tensó enseguida y como prediciendo lo que pasaría enseguida, separó sus piernas para dar acceso a Shinji.

Una vez que Ikari estuvo cómodo y se sintió en total confianza, abrió la boca e introdujo la punta del erguido miembro ajeno. Un quejido de sorpresa escapó del adolescente y su respiración comenzó a acelerarse al sentir la mano de su acompañante sujeta a la base de su pene.

La hábil lengua de Shinji empezaba a estimular esa sensible zona delineando la hendidura que ya expulsaba fluidos abundantes. En tanto, Ryōji jadeaba entrecortado a medida que su sexo iba siendo envuelto por esa caliente y húmeda cavidad bucal.

—Ahhh... Shinji... -susurró el desesperado chico sintiendo espasmos en su zona baja a medida que su pene era absorbido y apretado entre esos exquisitos labios- Ngh... ahhh...

Por un instante, Shinji cerró los ojos y recordó lo mucho que disfrutaba satisfacer a Kaworu de esa manera, lo que lo llevaba a esmerarse todavía más en su labor. El hecho de estar ahora con Kaji Jr. en la misma situación ya no le generaba un conflicto interno, había decidido a darle al chico una experiencia agradable.

Shinji se detuvo expulsando de su boca el miembro de Ryōji, sus labios quedaron un poco inflamados aunque no dejaba de proyectar una imagen adorable. El joven Kaji estaba impactado y muy ansioso de continuar, mas no sabía si Ikari deseaba penetrarlo o cuál sería su siguiente movimiento.

Después de todo, Ryōji tenía un muy limitado conocimiento práctico sobre esas cuestiones. La única situación que le tocó vivir fue una noche cuando accidentalmente vio a Kensuke y Asuka teniendo sexo en el taller.

—¿Debo hacer lo mismo que el señor Aida hacía con la señorita Shikinami? -se preguntó el muchacho por lo bajo aunque las acciones de Shinji le darían la contestación que buscaba-

Dada la inexperiencia de Ryōji, Shinji sabía que no debía sobreestimularlo con una felación ya que lo haría venirse demasiado pronto. Además no quería desperdiciar la oportunidad de tener ese pene virgen en él.

Sin perder más tiempo, Shinji se posicionó sobre la pelvis del anfitrión ubicando el miembro de éste en el lugar exacto para dar inicio a una penetración lenta y delicada. Una vez que el glande se adentró en el dilatado orificio, el castaño fue bajando su cadera para tomarlo cada vez más en su interior.

En medio de su éxtasis, Ryōji notó que a Shinji le fue bastante fácil albergar su pene y se mostró entusiasmado viéndolo disfrutar. Claramente el castaño se encontraba preparado a consecuencia de sus solitarias sesiones de autoplacer, en esas que intentaba recrear las maravillosas sensaciones que experimentaba cuando Nagisa le hacía el amor.

Shinji sintió las manos de Ryōji posarse su cintura y se acomodó mejor antes de iniciar movimientos de arriba para abajo, sintiendo el pene ajeno deslizándose en él hasta llenarlo una y otra vez.

—Ahhh... ahhh... s-sigue así, lo estás haciendo muy bien -Ikari gemía e intentaba guiar al chico lo mejor que podía, disfrutaba de cada embestida lenta y cuidadosa- Puedes ir más rápido si quieres, Ryōji.

Emocionado e impresionado, el muchacho decidió acelerar. La imagen de Shinji masturbándose mientras gustoso se montaba en su pene era demasiado estímulo para todos los sentidos de Kaji Jr., su máxima fantasía se estaba realizando frente a sus ojos.

—Ah Shin, Shinji... me encantas...

Al verlo y escucharlo en ese estado, Shinji se sintió conmovido y quiso retribuir al chico de alguna manera, por lo que se inclinó sobre él y lo besó con intensidad sin dejar de moverse a un ritmo vertiginoso.

Ryōji fue incapaz de entender y de canalizar todo ese placer en simultáneo que su cuerpo comenzó a experimentar de repente, se aferró a Shinji cuando su orgasmo lo sorprendió en medio de aquel apasionado beso. Y al poco tiempo, Ikari siguió el mismo camino antes de desplomarse por completo sobre su amante.

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Shinji despertó rodeado de unos protectores y cálidos brazos que hasta hacía poco le eran desconocidos. Al enfocarse y notar quién era el joven que dormía plácidamente a su lado, sonrió enternecido y, muy por el contrario de lo que creyó en un principio, no experimentó culpa alguna.

La noche anterior pudo comprobar que Ryōji Kaji Jr. y él tenían demasiadas cosas en común. Y aunque Ikari no tenía idea de cómo iría a tratarlo de ahí en adelante, había decidido aceptar la cordial invitación de quedarse a vivir allí por algún tiempo.

Shinji volvió a cerrar los ojos y se acomodó para disfrutar un rato más de la compañía de Ryōji, quien después de todo solo era un chico desprotegido y necesitado de afecto. Un chico justo como él.

FIN

★★★★★

Artista: yoshiprika

https://www.instagram.com/yoshiprika/

Ilustración encargada por mí (No usar/resubir)

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