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Sleepless

Summary:

—Es una respuesta al trauma —intentó explicar Tails aun adormilado. —Creo que tiene miedo de reconocer que no siempre podrá protegernos.

El héroe de Mobius no ha dicho ni una sola palabra desde que llegó. Lo único que parece importarle es tener a Tails y a Shadow cerca.

El agente de G.U.N. no tiene ni idea de cómo terminó ahí.

(...)

O... Sonic tiene mutismo selectivo, y lo que lo detona es pensar que está a punto de perder a alguien.

Chapter 1: 01

Chapter Text

Pedazos de concreto volaron hacía él. Shadow apenas fue capaz de usar control caos para materializarse a unos cuantos metros lejos para evitar ser apuñalado. Con rapidez y suma precisión asestó una patada que destruyó por completo la máquina que estaba a punto de dirigir otra tanda de misiles hacía los hogares de aquella villa.

Hace tan solo unas horas, él y Rouge se encontraban en su departamento compartido, durmiendo cada quien en sus habitaciones como haría cualquier ser sanamente pensante en la madrugada. Hasta que les llegó un comunicado de Tails pidiendo por refuerzos. Parece ser que Eggman había decidido que atacar una villa costera a las 3 de la mañana era la mejor forma de empezar un domingo.

Y aquí estaba. Salvaguardando a los civiles que huían aterrorizados tomando a sus seres queridos de la mano. Ver aquello, solo hizo que su rabia por las acciones del doctor aumentaran.

—¡Hey, Shadow!— una voz familiar llamó su atención. Se trataba del pequeño zorro de dos colas. Venía corriendo desde una de las calles principales hacía él. Rápidamente escaneó la zona, asegurándose de que ningún peligro acechara al niño prodigio. Todo despejado.

—Ponme al tanto, Miles —le ordenó Shadow una vez el mencionado llegó a su lado, pese a lo serio de la situación, igualmente el híbrido no pudo evitar suavizar su voz con el pequeño de Sonic.

—Me alegra que vinieras, muchos de los aldeanos no pudieron evacuar a tiempo. Eggman, él los amenazó diciéndoles que si salían de sus hogares destruiría la aldea. Tomó a todos por sorpresa al ser de madrugada, —empezó explicando el zorro angustiado. —Knuckles está en el norte y Amy en el sur protegiendo a los que quedaron atrapados.

—¿Y Sonic?

—Cerca del puerto, luchando contra un cangrejo robot gigante. —Tails resaltó el gigante exprensandolo al estirar sus brazos todo lo que pudo hasta el cielo. —Yo estaba con él, pero me obligó a retroceder aquí. —Tails clavó la mirada al suelo al terminar de hablar.

Para Shadow, no pasó inadvertida la tristeza que arrastró el final de su relato. Llegados a este punto, conocía muy bien al chico para saber que su mente lo estaba llevando a conclusiones crueles. Sin pensarlo dos veces, se inclinó hasta quedar a su altura y con suavidad apoyó una mano en su hombro.

—No te preocupes, niño. Tú quédate, la gente te necesita aquí, yo iré a ayudar a tu hermano — le dijo con un tono tranquilo mientras sus ojos le aseguraban que podía confiar en él.

No era la primera vez que compartía un momento así con él. Tantos años compartiendo el mismo círculo social y participar en misiones conjuntas resultó en que ambos se acercaran el uno al otro. Tails fue el primero en acercarse, admiraba al agente de G.U.N. por todos los ángulos, le parecía un erizo fuerte, inteligente y estratégico. Para Shadow fue difícil mantener distancia del pequeño zorro quien en muy poco tiempo se hizo un huequito dentro de su violenta vida.

Estima al chico. Su admiración y pasión le recordaban a ella.

Sin embargo, ambos compartían la misma incógnita de no saber muy bien como etiquetar su relación. ¿Compañeros? ¿Amigos? Para Shadow, sonaban a una excusa de poder hablar de inventos, tecnología y mecánica. Pero había momentos como este en el que Tails pegaba sus orejitas a su cabeza, arrastraba sus dos colas y le compartía sus miedos. Lo hacía porque sabe que Shadow siempre tiene las palabras correctas para hacerle sentir que todo iba a estar bien.

Fue la sonrisa de Miles lo último que registró al mirar atrás por última vez. Para cuando llegó al puerto, el dichoso cangrejo robot gigante ya estaba echo pedazos. Pero su ansiedad no se tranquilizó hasta que lo vio. Vivo. Un enorme suspiro escapó desde lo más profundo de su pecho.

—¡Hey, Shads! —lo saludó, como si nada, desde arriba de lo que alguna vez fue un invento funcional de Robotnik. Como si su rostro no estuviese lleno de golpes, sus brazos y piernas con raspones y un camino de sangre no descendiera de su oreja derecha. —Eggman nos hizo madrugar, eh.

—¿Dónde está Eggman? —Shadow ignoró tanto el saludo como el comentario humorista del cobalto. No iba permitir relajarse hasta saber todos los detalles.

—Se fue llorando en cuanto aplasté su estúpido crustáceo, —Sonic saltó hacia el pavimento del muelle y Shadow pudo notar lo difícil que debió ser esa simple acción para el magullado cuerpo del héroe —todo está bien ahora —le aseguró.

Sonic caminó despacio hasta quedar frente a él. Sus ojos nunca dejaron al otro. Ni siquiera cuando los primeros rayos de sol se posaron sobre ambos erizos y el denso mar. Por un momento, con esa vista que parecía haber sido pintada solo para él, le creyó. Creyó en él, y en que todo se encontraba bien ahora.

Hasta que no lo fue.

Lo último que escuchó fue la voz de Sonic gritando su nombre.

Luego todo fue negro.

[...]

Fue el olfato el primer sentido que recobró, y como no hacerlo cuando el típico olor lúgubre de hospital llenó sus fosas nasales. Como lo detestaba. Después, los incesantes pitidos de máquinas que proyectan los latidos fue lo que lo terminó despertando. Sus párpados se sentían pesados, pero aun así los abrió.

—¡Shadow, cariño!

Ver a Rouge no fue ninguna sorpresa.

—¿Qué pasó? —preguntó presionando su sien, ¿por qué la luz del hospital siempre es tan desagradablemente brillante y blanca?

—No lo sé, Amy me llamó diciéndome que Sonic te trajo corriendo hasta aquí.

Sonic. Cierto, estaba con él. En el muelle. Estaban hablando y él... recuerda haberse sentido aterrado. Ese miedo solo lo había sentido tan intenso hace mucho tiempo, sin embargo hace unas horas atrás, inexplicablemente para él, lo volvió a revivir.

—¿Sonic está bien? —Fue lo único que atinó a decir de todo el desastre que era su cabeza en ese momento.

—Sí, cariño, todos están bien.

Un peso que no tenía idea que cargaba en sus hombros se aligeró. Y ahora era consciente de la innecesaria cantidad de aparatos monitoreando su salud. Sin decir nada, comenzó a desconectarse de ellos.

—Veo que tú también te sientes bien —observó su mejor amiga.

—Soy la forma de vida definitiva, no necesito estas cosas —objetó con obviedad. Creía un desperdicio que toda esa tecnología, esa cama y ese cuarto estuviesen siendo ocupados por él y no por alguien que los necesitara de verdad. Estaba a punto de ponerse de pie cuando la palma abierta de Rouge se posó frente a él.

—Alto ahí, chico. Ordenaron que debes quedarte toda la noche.

—Estoy bien.

—Lo se, créeme que yo también se lo dije, pero no hubo manera de que cambiara de opinión — dijo Rouge en ese tono que Shadow reconocía muy bien. Algo le estaba ocultando.

—Llama al doctor, yo mismo le diré que estoy bien y que no nece-

—Oh, cariño. No fue el doctor quien insistió en que te quedaras. —Rouge sonrió divertida. —Solo descansa, G.U.N ya está enterado de la situación y te dieron la semana libre, que bien por ti, aprovecha esta oportunidad para no ser un trabajador explotado por una vez en tu vida.

Su compañera de trabajo tomó su bolso color vino que descansaba en un sofá para visitas. Después se dirigió con él y le plantó un amistoso beso arriba de su cabeza. Un gesto que hace ya mucho tiempo él había dejado de intentar detener. Shadow comenzaba a entender que no podía controlarlo todo. Sobretodo cuando se trata de sentimientos.

—Tengo que irme al trabajo, no seas un dolor de cabeza para el hospital y descansa. Vendré a recogerte en la mañana cuando te den el alta.

—No es necesario.

—Lo sé, cariño —con un guiño en el ojo y una sonrisa gentil se despidió Rouge de él.

Una vez solo en el cuarto siendo consciente que al menos G.U.N. no estaría sobre su cuello esos días, se dejó persuadir por las palabras de su mejor amiga. Tal vez, un pequeño descanso no le haría mal.

A través de las cortinas del pequeño ventanal que da al pasillo del hospital pudo observar al personal pasar de un lado al otro. El sonido de sus pisadas llegaban a su habitación con un eco incómodo.

No pudo conciliar el sueño. Solo se quedó ahí recostado.

_Toc, toc, toc_

Antes de poder decir algo, la puerta ya se había abierto dejando pasar a un erizo color azul.

—¿Sonic?

El héroe le regaló una ligera sonrisa al escuchar su nombre. Sin molestarse en cerrar la puerta, se adentró más a la habitación hasta llegar al borde de la cama.

Shadow esperó su voz. Pero nunca llegó.

—¿Qué pasa, erizo? ¿Se te perdió tu cuarto? —comenzó a impacientarse al no poder entender la actitud del cobalto. Quien por cierto, seguía teniendo sus heridas sin atender. —Estás en un hospital, Sonic. Ve a que te parchen. —cruzó los brazos en un intento de denotar autoridad, pero parece que a Sonic poco le importó, ya que en vez de irse o responder, lo que hizo lo descolocó aún más.

Una mano enguantada lo estaba invitando a ser tomada.

—¿Qué pasa?

—Ven —dijo Sonic al fin.

—¿A dónde?

—Tails.

Shadow no pudo evitar reflejar la sorpresa en sus ojos. Por un segundo temió lo peor, pero aquello no tenía sentido ya que Sonic se encontraba sonriendo con los labios sellados frente a él esperando pacientemente a que tomara su mano.

No podía estar mas perdido. ¿Era esta una nueva especie de broma entre los jóvenes? ¿Alguna tendencia estúpida de esas redes sociales? ¿Cómo se llamaba... tis tos?

—¿Por qué necesitas que vaya con él?

Pero Sonic volvió a su estado mudo. No respondió. Seguía con su mano estirada, expectante. Shadow ya exasperado por la falta de respuesta, decidió tomarla. Pensó que ese sería el camino mas rápido para entender lo que sea que Sonic quería de él. En cuanto sus manos se encontraron, Shadow pudo notar que la sonrisa del cobalto llegó hasta sus ojos. Algo dentro de él dio un brinco ante tal vista. Se dejó guiar, Sonic nunca lo soltó.

Aun con los músculos adormilados caminó detrás de él. Desde el inicio Shadow había soltado su mano, pero Sonic no dejó ir la suya. No encontró la energía para protestar, ni tampoco el disgusto de tener su toque.

Él y Sonic no eran exactamente amigos. Al contrario que su hermano menor, Shadow no creía que el héroe azul compartiera el mismo interés por él. La rivalidad entre ellos nunca se esfumó, sin embargo el tiempo y la madurez los llevó a tolerarse más cuando la situación lo ameritaba. Y desde el momento cero, Sonic notó la relación que él y Tails estaban construyendo. Nunca dijo nada, al menos no a él.

Caminaron hasta la planta baja del edificio. Llegaron al pasillo central que encamina a la entrada del hospital, ahí pudo visualizar por fin al pequeño zorro durmiendo en una camilla pegada a la pared, a su lado, Amy hablaba con una doctora. Ambas mujeres solo notaron la presencia de ambos erizos al detenerse lo suficientemente cerca, dejando el espacio pertinente para no interrumpir su conversación. Fue ahí que Shadow, con un poco de brusquedad, rompió el agarre con Sonic al no querer dar una idea equivocada.

—¡Shadow, ¿estás bien?! —preguntó Amy al verlo.

—Por supuesto que estoy bien —respondió casi ofendido.

—Menos mal, todos estábamos preocupados por ti.

¿Todos? ¿Es que no saben que él cuenta con una regeneración avanzada? ¿Qué se trata del epitome de la bioingeniería?

Prefirió callar. Solo él sabe la incesante cantidad de veces que ha intentado hacerles entender que su consternación hacia su salud es totalmente innecesaria.

—¿Tails está bien? —el zorro no parecía sufrir ningún malestar en su descanso.

—Sí, no te preocupes. Solo que ek cansancio pudo con él y cayó dormido hace unos minutos —le explicó Amy. Todos observaron con ternura al mencionado que ya hacía hecho un ovillo. —Solo tiene unos raspones en las rodillas, pero la doctora ya ha tratado sus heridas.

—Perdón por interrumpir, pero ya he terminado con el registro, son libres de llevarse al pequeño. Recuerden cambiar la venda cada día, en una semana estará como nuevo —la doctora sacó de su bolsillo un caramelo y se lo entregó a Amy con una sonrisa amable.

—¡Muchas gracias!

La mujer en bata se despidió con la mano y se marchó.

—Por cierto, ¿qué haces aquí? Creí que estabas internado. —La eriza dejó el caramelo en la camilla a solo unos centímetros de Miles.

—Sonic me trajo.

Ambos dirigieron su mirada al susodicho erizo que solo parecía tener atención para su pequeño hermano.

—¡Sonic! ¿Por qué molestas a los pacientes? Es más, tú deberías ser uno, mira como estás.

El regaño no pareció importarle en absoluto. No mostró ninguna reacción a la voz de quien Shadow supuso se trata de su mejor amiga. En vez de eso, el héroe pareció decidir que era el momento perfecto para irse ya que cargó a su hermano dejándolo descansar en sus brazos. Cuando Miles continuó sus ligeros ronquidos. Sonic al fin reconoció la existencia de ambos erizos y habló.

—Casa.

Amy y Shadow, completamente desconcertados, siguieron al héroe y trataron de cuestionarlo en voz baja para no perturbar el sueño del menor. Sin embargo, Sonic nunca respondió. Amy fue la primera en rendirse en entablar diálogo y solo ofreció llevarlos a todos a sus hogares en su vehículo.

Él intentó rechazar la oferta, ya que técnicamente seguía internado y debía esperar el alta, pero una vez el zorro se encontraba recostado en la parte trasera del coche y con un Sonic con las manos libres, le fue difícil escapar.

Quería gritarle al idiota de Sonic que hablara con él, que dejara de tomarle la mano con tanta confianza. E iba a hacerlo. De no ser porque en esos ojos verdes creyó ver una angustia con la que no pudo evitar simpatizar.

Ven.

Esos mismos ojos que le pidieron tomar su mano. ¿Por qué lucía aterrado?

No supo como negarse, otra vez.

—Los dejaré primero a ellos dos, ¿está bien?

Se limitó a solo asentir. Amy condujo en silencio por la carretera que llevaba a las conocidas colinas de Green Hill. Reconoció el camino ya que durante todos esos años, puede que haya asistido una que otra vez a ciertas fiestas de cumpleaños que se celebraron en la cabaña de los hermanos. Ya solo faltaban unas cuantas vueltas cuando Amy rompió el silencio.

—Creo que sé lo que le pasa a Sonic —habló en voz baja. Shadow estaba de copiloto y no le fue difícil escucharla.

—¿Sabes por qué está actuando así? —preguntó en el mismo timbre de voz.

—Tails me contó que, cuando él era más pequeño, le dio una fiebre horrible, dice que nunca había visto a Sonic tan asustado hasta ese momento. Yo creo que pensó que estaba a punto de perder a su hermanito menor. —Amy tomó una pausa para mirar por el retrovisor a los pasajeros en la parte trasera, Shadow la imitó. Tails seguía durmiendo tranquilamente descansando la cabeza sobre el regazo de Sonic quien tenía la mirada perdida en la ventana. No les prestaba atención. —Tails dice que cuando se recuperó, Sonic no se le despegó por toda una semana.

—Pero Tails está bien ahora. No le pasó nada esta vez.

—¿Tal vez solo se asustó? Tails me dijo que hoy lo obligó a retroceder a media pelea contra Eggman.

—Cuando me encontré con Sonic en el muelle no parecía asustado —observó él.

—Puede que no lo creas, pero Sonic... él... no suele hablar mucho de lo que siente. Desde hace un tiempo lo he notado muy ansioso, he intentado hablar con él y que se abra conmigo sobre lo que lo tiene tan preocupado, pero dice que todo está bien. Me miente, yo lo sé. Puede engañar a otros, pero no a mi —Amy apretó la mandíbula en un intento de controlar la tensión que sacudió sus nervios.

Shadow no ignoró el tono molesto y decepcionado con el que esas últimas palabras fueron deliberadas. Él no era el mas cercano al héroe como para decir que lo entendía. Solo podía suponer con la idea que había construido de Sonic en todos esos años.

—Yo creo... que Sonic tiene la mala costumbre de siempre estarlos protegiendo. Los protege incluso de sus propios miedos. —Shadow no lo estaba justificando, pero al menos esa era su lógica para entender el por qué de no expresar sus pensamientos... para nada se estaba proyectando él mismo. —Él piensa que está haciendo bien al no decirles.

Por unos segundos el silencio se adueñó del viaje.

—Gracias, Shadow.

El vehículo se detuvo y la conversación con él.

Todos bajaron del coche para encontrarse en la entrada de la cabaña. Antes de que Shadow pudiese protestar, Sonic le estaba dejando a Tails en sus brazos para él poder sacar las llaves de entre sus púas. Una vez abierta la puerta, Sonic aun mudo entró y desapareció en el interior. Estaban a punto de seguirlo cuando una canción pop demandó por atención.

—¿Hola? Habla Amy Rose —contestó con el teléfono pegado a la oreja, la voz al otro lado del teléfono hablaba rápido y contundente. —¿Ahora? Estoy en casa de Sonic, Shadow está aquí también.

El mencionado frunció el ceño y una oreja se contrajo incomoda al no poder ser capaz de escuchar toda la conversación.

—Ahora voy contigo, espera —Amy colgó sin decir más.

Shadow la miraba expectante aun con el niño en brazos. No le gustaba para nada a donde estaba yendo esta línea de sucesos.

—Perdón Shadow, tengo que regresar al hospital por Knuckles, no podré llevarte a casa.

—Regreso contigo.

La chica presionó sus labios en una fina línea intentando encontrar las palabras correctas. —Aprovechando que ya estás aquí... ¿Crees que puedas quedarte con ellos? Me preocupa Sonic, ambos sabemos que no está siendo él mismo en estos momentos.

Escucharon ruidos provenientes del interior, parecían muebles siendo arrastrados de un lugar a otro. Ninguno se molestó en mirar adentro.

Shadow quiso negarse. Absolutamente no iba a quedarse con el ser más fastidioso que alguna vez conoció. Por más que su dinámica se había relajado en estos últimos años, Sonic seguía siendo un idiota que siempre terminaba exasperandolo a niveles que ni el mismo podía creer alcanzar.

—Creo que Sonic sabe perfectamente cómo cuidarse él solo, por más que odie admitirlo.

—Sé que no son el erizo favorito del otro... pero de verdad me preocupa, por favor, tómalo como el favor que te estoy cobrando de la otra vez.

Mierda.