Chapter Text
Una aventura puede llevar a lugares que uno jamás podría imaginar, ya fuera por simple ignorancia o por no estar dentro de lo planeado, pues cosas impredecibles pueden suceder durante la marcha, aunque al mismo tiempo, es ese mismo detalle el que hace cada viaje tan emocionante. De la misma manera, un simple encuentro puede cambiar completamente a una persona, pues lo que uno experimenta es algo único y que al mismo tiempo, puede dar lugar a múltiples posibilidades, al igual que en el proceso, uno llega a conocerse mejor a sí mismo, por no decir que madurar en más de un sentido. En el caso de dos jóvenes, su encuentro trajo una serie de eventos inesperados, todo comenzando con una prueba para cazador, dando lugar a su separación y reencuentro, para eventualmente acabar en medio de una situación peligrosa donde uno de sus conocidos estaba involucrado.
Fueron múltiples imprevistos, los cuales pusieron a prueba tanto su fuerza física como relación, sin embargo, ninguno de ellos se quejó, pues había sido su decisión permanecer juntos, al igual que no mostraban arrepentimiento alguno, ya que era esa aventura lo que hacia su amistad tan emocionante. No obstante, cuando todo eso llego a su fin, retomaron su objetivo inicial, en el cual Gon buscaba una pista sobre el paradero de su padre, lo cual termino llevándolos a una isla bastante peculiar, en la cual se llevaba a cabo un juego del cual ambos eran participantes. Sus pasos los llevaron a una ciudad, buscando algún tipo de información, aprendiendo cómo funcionaba ese lugar, tomándose su tiempo para ajustarse e intentar obtener algo de ventaja, aunque los obstáculos resultaron ser más problemáticos de lo esperado, no solo por otros jugadores, sino las peculiares criaturas que habitaban ese lugar.
Gracias a su buena condición física y habilidades, ambos habían logrado evitar algún peligro verdadero, sin embargo, conscientes de que no conseguirían mucho quedándose en la primera ciudad, decidieron comenzar a explorar, buscando adquirir cartas por su cuenta, siendo en medio del bosque donde fueron emboscados por un grupo de personas. Quizás la palabra correcta seria que habían acudido a ellos, implorándoles que los acompañaran, pues al parecer, todo su grupo, incluyendo el más joven de todos, estaban demasiado enfermos como para trabajar, necesitando dinero, siendo entonces donde fueron evidentes sus intenciones. Con la idea de que eso era un juego y posiblemente un requerimiento para obtener algo valioso, ambos decidieron entregar lo que tenían, sin embargo, el grupo no se detuvo ahí, sino que preguntaron si había algo más que pudieran compartir con ellos, dando lugar a que el par se mirara entre si antes de aceptar, pensando que a final de cuentas, todo valdría la pena.
- No puedo creer esto – gruño Killua molesto.
- Al final nos dejaron sin nada – suspiro Gon decepcionado.
Ciertamente había sido así, pues no solo aquel grupo los convenció de entregarles el dinero que tenían, sino sus prendas, incluyendo su calzado y ropa interior, dejándolos prácticamente desnudos, aunque a modo de buen gesto, les hicieron entrega de algo para que pudieran cubrirse. A decir verdad, un taparrabos no era exactamente lo apropiado para eso, pues la tela apenas ocultaba su entrepierna, al igual que el trasero de ambos jóvenes estaba a plena vista, haciéndoles lamentarse no tener un cambio de ropa con ellos, dando como resultado que salieran de ese lugar con menos de lo que habían llegado. Sus delgadas figuras estaban completamente expuestas, permitiendo a cualquiera apreciar la diferencia de ellos, donde el pelo verde tenía un tono de piel más bronceado, además de que el musculo se marcaba un poco en la zona del pecho y los brazos, aunque claro, no era demasiado al aun ser un niño.
Por su parte, el pelo plata tenía una silueta más delgada, su piel pálida destacaba más bajo el brillo de la luna, al igual que sus rosados pezones, los cuales estaban hinchados y endurecidos por estar expuestos al ambiente, aunque no era lo único que resaltaba a plena vista. Aquel taparrabos era tan pequeño que era inútil, mejor dicho, la hombría de ambos era tan grande que más de la mitad colgaba debajo del límite de la tela, por no hablar de sus pesadas bolas, las cuales colgaban con toda libertad, balanceándose con cada paso que daban. Tal detalle era algo que hacia esa situación mucho más morbosa para el pelo plata, quien en ocasiones, no podía evitar desviar su mirada hacia la entrepierna de su compañero, pues aún si no era la primera vez que lo había visto, jamás dejaba de sorprenderle lo bien desarrollado que estaba, provocando ciertas tentaciones.
Fue durante la prueba del cazador, en ese momento donde compartieron habitación que el calor les hizo abandonar sus prendas, la curiosidad infantil haciendo que se enfocaran en el bulto de la ropa interior del otro, donde contando hasta tres, revelaron su pene al otro, usando una regla cercana para conocer la diferencia entre ellos. Killua aun recordaba como sus 14 cm apenas superaban los 13 cm del pelo verde, aunque el ganaba en grosor, al igual que a diferencia de él, cuyo prepucio aun cubría la punta, el de su compañero estaba parcialmente retraído, dejando ver parte del enrojecido glande, dándole un aspecto mucho más maduro. Gon no parecía preocupado por tales detalles, mucho menos por el hecho de estar semi desnudo, de hecho, el estarlo en medio del bosque traía agradables recuerdos a su mente, motivo por el cual no dudo en comenzar a correr, gritándole a su amigo que no se quedara atrás, sin percatarse de que él tenía la mirada fija en su trasero, el cual rebotaba con cada paso.
No solo eso, sus bolas también lo hacían, mientras que su pene se balanceaba, golpeando suavemente sus muslos, una erótica vista que únicamente el pelo plata podía apreciar, pues en esos momentos, habían abandonado el campamento de aquel grupo enfermo, donde aun cuando habían dado mucho, no habían conseguido recompensa alguna. Peor aún, ya no tenían dinero, ropas y las provisiones en sus mochilas solo durarían un día, por lo que para poder recuperarse, tendrían que hacer un esfuerzo para derrotar bestias, convertirlas en cartas y venderlas en la ciudad de la cual habían venido, aunque claro, era más fácil decirlo que hacerlo. La oscuridad de la noche no les ayudaba, aun cuando Killua tenía buena visión nocturna, estaban en territorio desconocido, por lo cual no era extraño que terminaran dando vueltas, momento donde el pelo verde opto por escalar un árbol, buscando tener un mejor panorama del terreno, dándole sin pretenderlo una gloriosa vista a su compañero tanto de su trasero como su apretado agujero que sabía, no era virgen.
Tragando saliva, el pelo plata trato de apartar cualquier lascivo pensamiento, siendo difícil por como no podía apartar la mirada, sobre todo cuando Gon estiraba su pierna para apoyar su pie en una rama, permitiéndole apreciar sus pesadas bolas al igual que su hombría, ocasionando que su boca se llenara de saliva. Una vez en la cima, el pelo verde observo a su alrededor, encontrándose con un mar de árboles, solo que en un extremo, pudo visualizar las montañas, de modo que descendiendo, señalo en una dirección y ambos comenzaron a correr, pensando que podrían llegar antes de amanecer. Durante el trayecto, decidieron hacerlo más divertido con una apuesta, donde el perdedor debería cumplir el capricho del otro, siendo una carrera por ver quien llegaría primero, siendo quizás una mala decisión, pues en cuanto a velocidad, era Killua quien destacaba.
Como tal, Gon intento usar el terreno a su ventaja, balanceándose entre diferentes ramas, sacándole la lengua a su compañero cuando lograba superarlo, solo para hacer un puchero al ser alcanzado, incluso intentaban sabotearse mutuamente, sonriendo de manera desafiante al negarse a perder. Tampoco perdían oportunidad para disfrutar la erótica vista del cuerpo semi desnudo de su amigo, su trasero rebotando, el sudor cayendo por su piel, sobre todo cuando en un movimiento, la tela del taparrabo era apartada, dejándoles apreciar su entrepierna, ocasionando un agradable cosquilleo en su pelvis. No obstante, la diversión llego a su fin cuando comenzaron a agotarse, sus pasos volviéndose más lentos, viéndose obligados a detenerse, cuestionándose en ese momento si siquiera seguían en línea recta, por lo que tras escalar uno de los árboles, el pelo verde confirmo que se habían desviado del camino.
- Que problema – gimoteo el pelo plata, sabiendo que era culpa de ambos por estar jugando.
- Ni modo, pasaremos aquí la noche – suspiro Gon, buscando un sitio adecuado para ello.
No era la primera vez que acampaban a la intemperie, aunque esta vez estaban un poco más preparados, pues usando sus libros, sacaron algo de comida enlatada, al igual que una manta en la cual sentarse, lamentando no haber comprado ropa adicional, siendo otro motivo por el que estaban determinados a cazar monstruos para venderlos. Usando sus mochilas como almohadas, se acostaron uno al lado del otro, mirando hacia el cielo estrellado, riéndose por como hacían figuras con ellas, intentando adivinar algunos nombres, solo para discutir y reírse, discutiendo sobre lo que harían el día siguiente, volviendo a apostar sobre quien llegaría primero a la zona montañosa.
Para ellos, esa situación no era incomoda, ya que estaban acostumbrados a la compañía de su mejor amigo, de hecho, era una de las cosas que esperaban, nunca llegara a cambiar, pues esa aventura no sería tan divertida sin el otro, por no hablar de que en el tiempo que habían estado juntos, un sentimiento se había desarrollado entre ellos. Fue por ello que Killua se sintió un poco ansioso, en esa situación, no podía negar que estaba esperando que sucediera algo, no un simple abrazo o un beso, sino cosas que solía ver en las películas para adultos, aunque con lo distraído que podía ser su compañero, sabía que si no lo proponía no sucedería nada.
- Hey Gon, quieres…-
Las palabras del pelo plata se vieron interrumpidas, pues el pelo verde ya se encontraba dormido, roncando de manera suave, su expresión relajada mostraba que no tenía preocupación alguna, ignorante de que podrían ser atacados en la noche, no solo por criaturas salvajes, sino por su compañero. Inflando las mejillas en un puchero, Killua considero la idea de sentarse en su cara o frotar su pene contra su boca en venganza, aunque pronto, una gatuna sonrisa adorno su rostro, pues si lo pensaba bien, esa situación tampoco era mala, ya que tenía acceso completo al cuerpo de su amigo. Como tal, se acercó un poco más, inhalando con gusto la peculiar fragancia de Gon, una que era mucho más fuerte por como al correr tanto había sudado, provocándole un escalofrió al pelo plata, guiándole a reducir la distancia entre sus cuerpos.
De manera cautelosa, deslizo su lengua por el cuello del pelo verde, limpiando esas saladas gotas, las cuales solo hicieron su apetito más fuerte, llevándole a descender hasta su pecho, enfocándose en uno de esos apetitosos botones, el cual estimulo suavemente, escuchando un pequeño jadeo de parte de su compañero, aunque eso no le preocupo. Muchas veces había podido confirmar que tenía el sueño pesado, algo que Killua aprovecho para chupar ese delicioso botón, atraparlo con sus dientes, succionarlo como si quisiera sacar algo, liberándolo una vez estuvo duro para proceder a hacer lo mismo con el otro, riéndose de manera traviesa, pues sin duda alguna, cuando Gon se despertara se llevaría una agradable sorpresa. No satisfecho con ello, el pelo plata se acercó a la axila de su amigo para frotar su nariz contra esta, inhalando con gusto su fuerte fragancia, incluso se atrevió a lamerla, escuchando unas suaves risas de su parte, haciendo su deseo más fuerte y por ello, acerco su mano al taparrabos de su compañero.
Con un gran sigilo, retiro la tela, apreciando los 13 cm del pelo verde en toda su gloria, sus pesadas bolas, una vista que le hizo relamerse los labios, sintiendo su propia hombría cosquillear, solo para ponerse rígida en el momento que acerco esa prenda a su rostro, inhalando profundamente esa intoxicantemente adictiva esencia a hombre. Jadeando, Killua bajo la mirada, apreciando con orgullo como tenía una erección, unos admirables 18 cm, el prepucio se había retraído, dejando el rosado glande expuesto, el cual estimulo con uno de sus dedos, riéndose de manera traviesa. Suavemente, su mano comenzó a estimular su dureza, deslizándose por el largo, delineando la vena marcada, llegando hasta la base para ascender, masturbándose mientras continuaba olfateando el taparrabos de Gon, incluso, se atrevió a lamer la tela que tuvo el honor de rozar la entrepierna de su compañero, no obstante, aquello estuvo lejos de darle el placer que deseaba.
Mas bien, hizo que toda duda desapareciera de su mente, por lo que sin más, el pelo plata se acercó a la entrepierna de su compañero, frotando su mejilla contra esos cálidos 13 cm, le dio uno ruidoso beso a la punta, sintiendo su boca llenarse de saliva por el peculiar sabor, uno que era de su agrado y que solo le hizo querer más. De manera suave, comenzó a lamer el largo, descendió hasta sus sudadas bolas, las cuales comenzó a degustar como si fueran caramelos, chupo el escroto, reemplazo esas saladas gotas con su saliva, incluso metió una de estas en su boca para masajearla con su lengua, todo mientras su mano continuaba estimulando su dureza. No tomo mucho antes de que sus acciones tuvieran consecuencias, mejor dicho, el pelo verde comenzó a reaccionar, su hombría palpito para alzarse lentamente, creciendo cada vez más en largo y grosor ante la mirada emocionada de Killua, alcanzando su cenit, estando completamente erguido en toda su gloria.
El pelo plata se estremeció por ello, pues sabía que al igual que el, Gon tenía un buen tamaño, sin embargo, desde que habían aprendido nen, su tamaño se había incrementado también, alcanzando así unos masivos 22 cm, cuyo grosor era comparable con 4 de sus dedos. Las venas se marcaban en el largo, el prepucio se había retraído para dejar expuesto el enrojecido glande, mientras que sus bolas también aumentaron de tamaño, obligando a Killua a apartarse, jadeando para admirar como ahora eran más grandes, conteniendo litros de la semilla fértil de su compañero. Relamiéndose los labios, el pelo plata se posiciono sobre el regazo del pelo verde, haciendo sus 18 cm frotarse contra esa enorme dureza, sintiendo una descarga de emoción por como ahora era su compañero el más grande y grueso, siendo una tentación que simplemente no pudo resistir, por lo que acostándose boca abajo en su lugar, comenzó a lamer la polla de su amante.
- Ahhh…mmm sabe mucho mejor ahora –
Sonriendo de manera traviesa, Killua se deleitaba con el fuerte sabor de los 22 cm de Gon, uno que estaba más concentrado en el grueso glande, el cual degusto con toda dicha, deslizando su lengua en círculos, presionando la uretra, incluso froto sus dientes contra esa zona, escuchando los suaves jadeos de su compañero. De la misma manera, sus manos estimulaban el largo ahora cubierto por su saliva, masturbándolo mientras mecía su cadera, frotando su verga contra la manta, mojándola en gotas de precum, las cuales delataban lo excitado que estaba y realmente, para el pelo plata era inevitable, sobre todo con la situación en que estaba con el pelo verde. Fue ese mismo detalle el que le hizo dejar los juegos, rodeando la punta con sus labios, la introdujo en su boca, estremeciéndose por como aplastaba su lengua, se frotaba contra la zona interna de sus mejillas, haciendo que babeara por como el sabor quedaba impregnado en sus papilas gustativas, provocando que quisiera más.
Empujando su cabeza, Killua comenzó a tragar un centímetro tras otro, sintiendo como el glande tocaba su garganta y lo invadía, expandiéndola, provocando una fricción que le hacía tener agradables escalofríos, animándole a continuar, sabiendo que no necesitaba preocuparse por atragantarse, pues era una de las ventajas de haber sido entrenado como asesino. De manera firme, el pelo plata continúo tragando, temblando por como la polla de Gon se deslizo hasta su esófago, haciéndole ver estrellas, disparando una gran cantidad de precum cuando su nariz se hundió en su pelvis, sintiendo cosquillas por los vellos presentes, anunciando que tenía todo dentro. Cerrando sus ojos, Killua se deleito en ese momento, degustándolo con tanto gusto que creía poder hacerse adicto a ello, llevándole a chupar con fuerza, escuchando un gruñido de parte del pelo verde y entonces, esa dureza palpito para disparar un gran chorro de precum.
Un rubor adorno sus mejillas mientras ese espeso liquido descendía hasta su estómago, el sabor siendo tan fabuloso que no pudo permanecer quieto, una de sus manos sujeto las bolas de Gon, estremeciéndose por como estaban mojadas en su saliva, masajeándolas en ansias de que liberara más de ese preciado líquido. De la misma manera, el pelo plata comenzó a mover su cabeza, retirando ese largo, succionando cada centímetro, sintiendo con gusto como palpitaba en respuesta, escuchándose un húmedo “pop” cuando abandono sus labios, resonando junto a los agitados jadeos del pelo verde, quien fruncia suavemente el ceño pero aún no era capaz de despertar. Tomándose un momento para apreciar esa extensión mojada en su saliva, Killua volvió a tragarla, temblando por como invadía su garganta, su esófago, llegando a la base, solo para repetir esa acción, marcando un ritmo constante que lentamente, comenzó a tomar más velocidad.
Con su mirada opacada de placer, el pelo plata se encontraba a la merced de esa gratificante sensación, una que solo mejoraba a cada segundo, disfrutando plenamente ese morboso acto donde sabia, estaba tomando ventaja de su amigo, aunque al mismo tiempo, no era su culpa que el tuviera una verga tan deliciosa. No creía que fuera a molestarle tampoco, después de todo, ambos eran lo suficiente cercanos como para haber experimentado eso antes, Gon solo haría un berrinche por no haberlo despertado, aunque tenía maneras de calmarlo, por lo que continúo chupando con todo gusto, deleitándose en como cada vez liberaba más de esos salados chorros. Fue en medio de ese lascivo acto que las orejas de Killua enrojecieron, pues pudo sentir como su entrada anal cosquilleaba, se contraía, como si pidiera atención, un claro reflejo de que deseaba, aunque lamentablemente, debería esperar un poco, ya que en ese momento, su estómago gruñía en ansias del jugo masculino de su amante.
Sus manos estimulaban esas pesadas bolas, su cadera se movía al compás de su cabeza, frotándose contra la manta que habían colocado, sintiendo escalofríos por como esta se encontraba mojada de precum, haciendo la fricción mucho más agradable, estando tan enfocado en ello que el pelo plata apenas era consciente de los sonidos alrededor. Un extraño morbo se hizo presente al ser consciente de que estaban en un lugar abierto, donde en cualquier momento, algún otro jugador o criatura lo podría encontrar en esa situación, saboreando la enorme verga del pelo verde, provocando que ahogara un gemido y apartara sus piernas, como si quisiera exhibirse aún más. Perdido en ese momento, Killua creía que estaba en la cúspide del placer, para su sorpresa, todo subió a otro nivel cuando Gon arremetió su boca, haciendo que se estremeciera y alzara la mirada, pensando que finalmente había despertado pero no, el aun dormía, aun así, movía su cadera con firmeza, forzando unos centímetros más, follando su boca de un modo que le hizo imposible contenerse.
- Mmm!! –
Con un grito ahogado, el pelo plata termino alcanzando el orgasmo, manchando la manta y su entrepierna con su semen, la pegajosa sensación enviando un placentero espasmo por su columna, haciéndole babear mientras que las arremetidas a su boca solo hacían ese momento mucho más satisfactorio, al punto que creía ver estrellas. Por reflejo, chupo más fuerte, escuchando con gusto como los jadeos de Gon se hacían más roncos, sintiendo su verga palpitaba en su garganta, disparando enormes chorros de precum al mismo tiempo que el descargaba sus bolas, haciéndole consciente de que sucedería y era algo que anhelaba, por lo que uso su nen para liberar una leve descarga tanto en esa dureza como sus bolas. La respuesta fue casi inmediata, pues los músculos del pelo verde se tensaron, el libero un ronco jadeo y empujo su cadera, como si quisiera forzar su polla tan profundo como pudiera en la boca de su compañero antes de hacer erupción, expulsando un enorme chorro de su jugo masculino, el cual descendió directamente al estómago de Killua.
Ahogando un grito de éxtasis, los ojos del pelo plata rodaron en su cabeza, anonadado y fascinado por la enorme cantidad que expulsaba su compañero, el modo en que ese espeso liquido descendía con facilidad, el sabor haciéndose presente, uno tan intenso que prolongo su orgasmo y la satisfactoria sensación que le recorría. No era el único, pues aún dormido, Gon parecía experimentar placer, siendo evidente por la tonta sonrisa en su rostro, el cómo fruncia el ceño con cada chorro que expulsaba, inconsciente de que estaba alimentando a su compañero con su preciada semilla, una que amenazaba con desbordar su esófago en cualquier segundo. Consciente de ello, Killua se vio forzado a apartarse, jadeando en cuanto la verga de su amigo abandono sus labios, cerrando los ojos cuando ese liquido espeso impacto su rostro, más que eso, mancho su cabello, su pecho, abdomen, el pelo verde lo estaba bañando con su jugo masculino, una sensación que sin poder evitar, le hizo estremecerse de gusto.
Sacando la lengua, el pelo plata intento atrapar el semen de Gon, queriendo seguir saboreándolo, relamiéndose los labios mientras lentamente, su orgasmo perdía intensidad, los chorros volviéndose simples gotas, la pegajosa sensación en su entrepierna provocándole escalofríos, mientras que su agujero se contraía ansioso. El clímax del pelo verde duro unos segundos más, poco a poco perdiendo fuerzas para concluir, aun así, su hombría se mantuvo firme, reflejando su gran resistencia, un detalle que Killua sabia y que le fascinaba, pues sabía que la diversión apenas comenzaba, de modo que usando su propio taparrabos, limpio su rostro, anhelando continuar. Fue en ese momento, donde los placenteros espasmos recorrían su entrepierna que Gon abrió los ojos, aturdido y confundido, soltó un suave gemido, estremeciéndose por como sus pezones estaban muy sensibles, su cuerpo caliente, su polla dura como roca y palpitante, aunque claro, nada se comparaba con la vista frente a él.
- K-Killua?, que? – gimoteo el pelo verde, agitado por cómo no entendía que sucedía.
- No es obvio?, mira cómo me dejaste – señalo el pelo plata, mostrando como estaba prácticamente empapado en su semen fresco.
- Pero yo mmm!! – antes de que pudiera reaccionar, Killua se sentó en su rostro, provocando que se estremeciera por el contacto de sus suaves nalgas.
- Ahora, como castigo, vas a tener que prepararme bien – sonrió el pelo plata de manera gatuna, pues por más fuerte que fuera, sabía que necesitaría un poco de ayuda para recibir los 22 cm de Gon.
El pelo verde no pudo evitar sonrojarse por la situación en la que se encontraba, los agradables espasmos aun recorrían su entrepierna, mientras que el detalle de su hombría mojada en saliva dejaba en evidencia que había sucedido, haciéndole fruncir el ceño, ya que le hubiera gustado estar despierto para poder disfrutarlo. Sin embargo, le era imposible estar molesto, sobre todo cuando el suave trasero de Killua se frotaba contra su rostro, más que eso, su nariz hacia contacto con su entrada anal, donde el solo inhalar su erótica fragancia hizo que su boca se llenara de saliva, su verga se pusiera más dura y disparara un chorro de precum. La manera en que el pelo plata movía su cadera demostraba que estaba ansioso, por lo que decidiendo dejar sus quejas para más tarde, Gon sujeto las redondas nalgas de su compañero, las apretó y aparto, dejando expuesto ese agujero que no dudo en estimular con su lengua, escuchando como su amante gemía en respuesta.
Temblando ante ese peculiar estimulo, Killua cerro sus ojos para deleitarse en como su hombre preparaba su entrada anal, sintiendo cosquillas por su cálida respiración, la manera en que delineaba su agujero, mojándolo con su saliva antes de rodearlo con sus labios, chupándolo de un modo hambriento que le hizo gritar de placer. Con una habilidad que delataba experiencia, el pelo verde forzó su lengua en el estrecho pasaje anal de su compañero, sonriendo ante el hecho de que no presentaba resistencia alguna, permitiéndole deslizarla tan profundo como podía, haciendo movimientos circulares para estimular esas deliciosas paredes anales que pronto, recibirían su hombría.
Jadeando, el pelo plata no podía evitar derretirse ante esos fabulosos estímulos, al punto de que su pene erecto nuevamente liberaba gotas de precum, siendo opacado completamente por la verga de Gon, la cual disparaba enormes chorros de ese liquido pegajoso, al punto de empapar tanto su pelvis como abdomen. Ese mismo detalle era el que hacía a Killua vibrar de emoción, llamar el nombre de su hombre, gimiendo de gusto ante cada chupada que enviaba una descarga por su columna, consciente de que a ese paso, tendría un orgasmo por ese intenso rimjob, de modo que contra su voluntad, tuvo que incorporarse, suspirando en cuanto esa lengua abandono su agujero, el cual se contraía implorando seguir siendo estimulado.
- Ahhh…podías haberme despertado – murmuro el pelo verde, sin ocultar su fastidio por perderse parte de la diversión.
- Tú sabes que soy un chico malo – sonrió el pelo plata de manera traviesa - Merezco un castigo – añadió, posicionándose en cuatro para menear su trasero de modo seductor hacia su amante.
Aun con la poca iluminación que daba la luna, Gon pudo apreciar en detalle ese provocativo acto, siendo aún más erótico cuando Killua aparto sus nalgas, enseñándole su dilatado agujero, el cual estaba mojado en su saliva, ocasionando que sus 22 cm palpitaran y expulsara un chorro de precum, el cual mojo tanto las redondas nalgas de su compañero como parte de su espalda. Estremeciéndose ante ello, el pelo plata sonrió al ver como su hombre se incorporaba de su lugar, posicionándose tras él, frotando su cálida dureza contra su trasero, liberando más de esos pegajosos chorros, una cantidad tal que mojaba todo a su paso, siendo tanto un reflejo de excitación como su anhelo de follarlo. Incapaz de contenerse, el pelo verde sujeto con firmeza las nalgas de su compañero, posicionando el grueso glande contra esa apetitosa entrada anal, comenzó a presionar, estremeciéndose por la agradable fricción, soltando un pequeño gruñido cuando resbalo por todo el precum que liberaba, mientras que Killua hacia un esfuerzo por no reírse.
Fue tras un par de intentos que finalmente, la punta consiguió penetrar ese húmedo agujero, ocasionando que el pelo plata se estremeciera en su lugar, un jadeo escapo de sus labios por como su anillo muscular había sido expandido de tal manera que le provoco escalofríos, pues sabía que la diversión estaba por comenzar. De manera firme, un centímetro tras otro invadió su pasaje anal, donde por más que Killua se apretaba, era incapaz de detener su avance, sobre todo por como disparaba ese pegajoso líquido que ahora actuaba de lubricante, permitiéndole deslizarse con mayor facilidad, mientras que la fricción enviaba espasmos por todo su cuerpo. Junto a ello, se hizo presente una deliciosa mezcla de dolor y placer, la cual hizo al pelo plata apretar la hierba bajo el, sacar la lengua por como esa cálida dureza se deslizaba cada vez más profundo, al punto de que en cosa de segundos, la punta toco el fondo de su recto, al igual que su próstata, haciéndole gritar el nombre de su hombre.
Gruñendo como un animal salvaje, Gon sentía como el sentido común era opacado, el modo en que el cálido pasaje anal de Killua se cerraba alrededor de su verga era fabuloso, el cómo estimulaba el largo, incluso el cómo parecía succionarlo enviaba una placentera sensación por su entrepierna que se extendía por todo su cuerpo. El morbo de apreciar como su pene erecto desaparecía en ese pequeño agujero, el cómo encajaban a la perfeccione era algo que le fascinaba, pues había sucedido en su primera vez y seguía experimentando la misma satisfacción que en ese entonces, sobre todo cuando la punta toco el fondo de ese pasaje anal. Sumado a ello, la manera en que llamaba su nombre le encantaba, pues el pelo verde no deseaba que su amado compañero pensara en alguien más, quería ser el único que tuviera el privilegio de causarle tal dicha, aunque claro, para poder disfrutarlo plenamente, primero debía meterlo todo.
- Killua…aquí va –
Las palabras de Gon hicieron que el pelo plata se estremeciera, pues él también era consciente de que apenas tenía la mitad dentro, un detalle que le fascinaba, abrumaba y excitaba al punto que su verga mojaba la hierba con su precum, experimentando un escalofrió de emoción cuando sus manos sujetaron sus hombros. Manteniéndolo firme en su lugar, el pelo verde continúo empujando, haciendo que el grueso glande presionara el fondo de ese húmedo recto, el cual, por más que trato de impedir y establecer un límite, fue incapaz de detenerlo, ya que con una fuerte arremetida, introdujo su verga aún más profundo. El erótico grito de Killua hizo eco en aquel bosque, retorciéndose en su lugar, sentía como esa dureza se forzaba en su pasaje anal, deslizándose hasta el punto de que una sensación se hizo presente en su abdomen y al momento siguiente, se pudo apreciar un visible bulto, el cual parecía hacerse más grande con cada segundo.
Con un ronco gemido, Gon introdujo los últimos centímetros, cerrando los ojos en un gesto de éxtasis y triunfo, sonrió al escuchar los eróticos gemidos de su amante, el cómo ese húmedo pasaje estimulaba cada uno de sus 22 cm, al igual que el agradable tacto de sus pesadas bolas contra esas suaves nalgas, una prueba de que todo estaba dentro. Jadeando abrumado, la mente del pelo plata hacia cortocircuito, la saliva caía por el borde de sus labios, sus piernas y brazos temblaban, haciendo un gran esfuerzo por mantenerse firme, ajustarse a ese tamaño pero sin poder evitarlo, termino orinándose por como esa dureza presionaba su vejiga, mojando la hierba bajo el con su liquido caliente. Tal detalle hizo que el ego del pelo verde creciera, pues sabía que era la evidencia de que su compañero se sentía bien, siendo exactamente eso lo que le hizo saber, era momento de moverse, pues no había podido disfrutar el cómo chupaba su verga, de modo que tenía mucho por compensarle.
Dándole una fuerte nalgada que resonó en el lugar, Gon sujeto la cintura de su amante para retirar su enorme verga, estremeciéndose por como su pasaje anal se cerraba, como si quisiera impedirlo pero su precum le permitió deslizarse sin problemas, la pegajosa fricción enviando un agradable espasmo por todo el largo que le hizo suspirar. Una vez la mitad estuvo fuera, el pelo verde la introdujo de golpe, atravesando sin piedad alguna el recto de Killua, quien no pudo contener un grito mientras expulsaba un enorme chorro de orina, balbuceando cosas que su hombre no podía entender, quien repitió esa acción una y otra vez para marcar un ritmo. Cada arremetida hacía que una descarga recorriera cada fibra del pelo plata, el cual estaba a la merced de esa abrumadora sensación, donde su entrenamiento de asesino era una bendición disfrazada, pues cualquier rastro de dolor únicamente se sumaba al abrumador placer que le dominaba.
Aquello era inevitable, pues la verga de Gon estaba aplastando su próstata, enviando placenteros espasmos por cada parte de su cuerpo, mientras que la presión en su abdomen le provocaba un excitante morbo, imaginando como se marcaba la silueta del glande, mientras que el hecho de que le hubiera hecho orinarse solo le recordaba lo intenso que podía ser su hombre. Podía confirmarlo con cada impacto de esas pesadas bolas contra sus nalgas, el fuerte sonido daba la ilusión de estar recibiendo nalgadas, un detalle que hacia las orejas de Killua arder por como lo disfrutaba, aunque lo que más le excitaba en esos momentos, era el modo frenético en el que su amante montaba su trasero. Desde la primera vez había sido así, cuando se excitaba, el pelo verde demostraba un lado mucho más dominante y salvaje, similar a un animal en celo que en esos momentos, se apareaba con su pareja, clavando su enorme verga lo más profundo que podía, liberando precum como si fuera una fuente, anunciando así su deseo de inseminarlo.
La sola posibilidad hacía que el pelo plata babeara, un prueba de que había perdido la cordura, mejor dicho, que estaba sometido ante ese abrumador placer, siendo reflejado en cómo tras soltar las ultimas gotas de orina, estas fueron reemplazadas por precum, donde sus 18 cm rebotaban al compás de esas fuertes arremetidas. Fue en un momento que todo paso a otro nivel, pues Gon se inclinó en su lugar, apegando su fornido torso a su espalda, haciendo un contacto más íntimo, donde el roce de sus pieles provoco un agradable escalofrió en ambos, siendo aún más intenso cuando sujeto el mentón de Killua para besarlo. No fue un gesto romántico y suave, sino húmedo y apasionado, donde la lengua de ambos se encontraron, su saliva se mezclaba, cayendo mientras sus eróticos gemidos eran ahogados entre sus labios mientras que ese húmedo contacto solo aumentaba la temperatura de sus cuerpos, haciéndoles querer más.
Guiado por ese deseo, el pelo verde alzo en sus brazos a su amante, acorralándolo contra uno de los árboles cercanos, le hizo apoyar ambas manos en el tronco, apartar sus piernas y alzar su trasero para arremeterlo sin piedad alguna, clavando sus 22 cm con tal intensidad que parecía querer romperlo. El mismo pensamiento cruzo la mente del pelo plata, quien hundía sus uñas en la corteza de ese árbol, gimiendo abrumado por como sus piernas temblaban ante cada impacto, apenas logrando mantenerse firme mientras que su pene palpitaba sin control, disparando chorros de precum que delataban estar acercándose a su límite. Un escalofrió le recorrió, pues por la manera en que la verga de Gon palpitaba dentro de él, era evidente que también se acercaba al orgasmo, donde el modo frenético en el que lo follaba era una señal de que no planeaba detenerse, que iba a llenarlo con su jugo masculino, tal como lo había hecho en incontables veces y la sola idea causo un poderoso espasmo que le hizo incapaz de contenerse.
- Ohhh!! –
Con un erótico grito, Killua termino eyaculando, manchando el tronco y las raíces del árbol frente a él con su semen, sacando la lengua en un gesto de éxtasis, pues ese delicioso espasmo se hacía mucho más intenso por las constantes presiones en su próstata, al punto que sus bolas vibraban al expulsar su contenido. Torciendo los dedos de sus pies y enterrando sus garras en la madera, el pelo plata hizo su mayor esfuerzo por mantenerse firme, siendo imposible por como con cada arremetida y chorro que expulsaba, sus fuerzas se desvanecían, llevando a que finalmente, terminara de rodillas. Aquello no fue un obstáculo para Gon, de hecho, tomo ventaja de la situación para sujetar los brazos de Killua, obligándolo a mantener su trasero alzado hacia el para montarlo con más fuerza, ocasionando con ello que su amante babeara y se retorciera en su lugar por los placenteros espasmos que amenazaban con romper su cordura.
Una lasciva sonrisa adorno el rostro del pelo verde, reflejando su deleite por esa situación, el cómo disfrutaba dominar a su compañero, provocarle ese placer, reclamarlo como su propiedad, unirse en ese placentero acto que resultaba tan natural, como si estuvieran hecho uno para el otro, destinados a estar juntos. El modo en que su pasaje anal succionaba su dureza era otra prueba de ello, ocasionando que Gon inclinara su cabeza hacia atrás, dominado por esa placentera sensación, apoyo sus manos en el abdomen del pelo plata, sintiendo el enorme bulto en esa zona, como sus 22 cm palpitaban como un volcán a punto de hacer erupción, liberando tanto precum que llegaba a formarse espuma en los bordes del agujero de su amante. No era posible detenerse, mucho menos resistir ese agradable cosquilleo en su pelvis, donde para el momento en el que Killua alcanzo el fin de su clímax al disparar un último chorro de semen, el pelo verde forzó su palpitante extensión lo más profundo que pudo para rugir con toda la fuerza de sus pulmones.
- Killua!!! –
Los ojos del pelo plata rodaron en su cabeza cuando su hombre exploto dentro de él, expulsando un enorme torrente de ese liquido espeso que había saboreado y sido bañado, ahora inundo su pasaje anal en el primer segundo, al punto de que para el siguiente, era evidente que iba a desbordarlo pero su única salida estaba ocupada. En consecuencia, todo se deslizo más profundo en él, al punto de que Killua creía que ingresaba a su estómago, ocasionando que se retorciera en su lugar, jadeando mientras su pancita lentamente comenzaba a expandirse, haciéndole experimentar un éxtasis que le hizo ver estrellas. A la merced de esa poderosa sensación, el pelo plata balbuceaba el nombre de Gon, como si quisiera hacer al mundo saber quién le había provocado semejante dicha, al punto de que creía en cualquier segundo, tendría otro orgasmo.
Tal deleite era compartido por el pelo verde, quien tenía una expresión de triunfo en su rostro, deleitándose en como su hombría se hinchaba y sus bolas vibraban cada vez que expulsaba otro chorro de su preciada semilla en su compañero, estando tan profundo que no tenía duda alguna que esta vez conseguiría inseminarlo. Sus fuertes brazos rodearon la figura de Killua, como si quisiera mantenerlo en su lugar, obligarlo a recibir su jugo masculino, apreciando con morbo como su pancita se expandía, como si quisiera confirmar su fantasía, su gran anhelo, el mismo que le llevo a continuar moviendo su cadera, queriendo asegurarse de que todo terminara lo más profundo posible. Jadeando, Gon no podía evitar temblar ante esa fabulosa sensación, la cual se extendía por todo su cuerpo, haciendo sus músculos vibrar y relajarse, las fuerzas abandonarle pero su resistencia le permitía mantenerse firme, disfrutando ese fabuloso momento el cual parecía extenderse por una eternidad.
Para ambos se sentía así, pues no eran capaces de pensar, estaban a la merced de esas abrumadoras sensaciones que les hacían jadear, donde el hecho de que su compañero fuera el causante de ello les provocaba una gran dicha, haciendo aún mejor ese momento, el cual, lentamente comenzó a perder intensidad. Los chorros se volvieron simples gotas, aun así, la cantidad que el pelo verde había liberado podía competir con un caballo, el modo en que la pancita del pelo plata estaba abultada, al punto de estar en cinta de un mes era la prueba, un detalle que hizo sonreír a Gon, quien acaricio su abdomen mientras atrapaba sus labios con los suyos. Esta vez, aquel beso fue uno más suave pero breve al estar agitados, aun así, se podía ver en su mirada como lo disfrutaban, permaneciendo de esa manera por unos momentos más, queriendo disfrutar la sensación de estar unidos, juntos como algo más que simples amigos, pues desde hace mucho, habían decidido ser compañeros de vida.
- Gon…ahhh – abrumado, Killua sentía como todo a su alrededor daba vueltas, aun así, se podía apreciar una sonrisa de satisfacción en su rostro, pues le era inevitable disfrutar de esa fabulosa experiencia.
- Te amo –
Las palabras de su amante hicieron que el pelo plata se sonrojara, aun así, no dudo en repetirlas, disfrutando como se acurrucaba con él, sin molestarse en retirar su hombría, queriendo permanecer unido a él, evitar que su semilla saliera mientras lo rodeaba con sus fuertes brazos, compartiendo su calor corporal para protegerlo del frio de la noche. Killua sabía que a la mañana siguiente se despertaría empalado en la erección matutina de Gon, aunque ese detalle estuvo lejos de preocuparle, pues era un recordatorio de cómo no debían rendirle cuentas a nadie, podían ir donde quisieran, hacer lo que quisieran, una placentera aventura que realmente, esperaba que nunca terminara.
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Las cosas nunca se mantienen igual, pues un simple encuentro daba lugar a una serie de eventos, los cuales resultaron para el beneficio de ambos, permitiéndoles terminar el juego de Greed island, obtener el medio para cumplir el objetivo del pelo verde, llevándolos a recorrer una larga distancia para que finalmente, encontrara a quien tanto buscaba. No obstante, ese encuentro también fue una despedida, pues tan fácil como les fue encontrarlo, para el fue escapar, un momento donde el pelo plata temía por su compañero, sin embargo, él se veía sereno, incluso satisfecho, pues aun si fue por un simple momento, había logrado dar con su padre. Con su meta cumplida, Gon decidió que lo mejor seria buscar algo mas por lo cual vivir, invitando a Killua a acompañarlo y el no dudo en aceptar, después de todo, sabia que a su lado todo seria mucho mas divertido, por no hablar de que realmente, ninguno quería decir adiós.
Fue así que con el dinero que habían conseguido iniciaron un viaje por todo el continente, viviendo nuevas experiencias, disfrutando, riendo, follando, volviéndose mas fuertes, capaces de sobrevivir por su cuenta y sin duda alguna, fue una época en la que su relación se hizo mucho mas fuerte. Años después, ambos tomaron la decisión de instalarse en un lugar, al menos, de manera temporal, llevándolos a donde Gon se había criado, la isla ballena, pues era el sitio donde más se sentían cómodos, por no hablar de que estaba lleno de buenos recuerdos, por lo que seria ideal para la siguiente aventura que comenzarían.
Mito estaba feliz de recibirlos en su hogar nuevamente, sin embargo, ambos se rehusaron, pues se habían acostumbrado a ser independientes, al igual que vivir bajo sus propias reglas, motivo por el cual decidieron hacer una cabaña en el bosque, buscando tener un poco de tranquilidad. Acostumbrarse a esa vida resulto ser mas sencillo de lo pensado, podían salir a explorar los alrededores, pescar en el lago o el muelle, comer en alguno de los restaurantes, aunque lo mejor de todo, era que cada día, al abrir sus ojos, lo primero que observaban era a su amante a su lado.
- Jeje –
Una suave risa hizo que Killua volteara a mirar a su hombre, solo para estremecerse cuando una mano acaricio su abdomen, haciendo que un leve rubor adornara sus mejillas, al igual que una sonrisa se hizo presente en su rostro, sobre todo cuando se acercó para besarlo, dándole los buenos días. Múltiples aventuras habían dado lugar al desarrollo de ambos, su nen generando cambios en sus cuerpos, los suficientes como para producir que una vida comenzara a gestarse dentro del pelo plata, una noticia que les había tomado por sorpresa, sin embargo, lejos de estar asustados o preocupados, lo aceptaron con una sonrisa. Para Gon, aquello era una oportunidad de enmendar sus errores, pues había estado determinado en encontrar a un hombre que, por duro que fuera de aceptar, no deseaba verlo, peor aún, era que parecía desafiarlo a buscarlo, hacerse mas fuerte en el proceso, como si lo pusiera a prueba y por duro que fuera, entendía que no valía la pena buscar la aprobación o tener una relación con alguien así.
Ya había alguien que lo amaba incondicionalmente, dispuesto a seguirle donde fuera y tener a su hijo, por lo que el pelo verde estaba determinado a ser el mejor esposo y padre posible, una idea que entre mas repasaba en su mente, no podía evitar sonreír, sobre todo al acariciar el abultado abdomen de su pareja. El pelo plata pensaba de manera similar, durante mucho tiempo, se había dedicado a tomar vidas como su familia le había enseñado, ahora, el hecho de tener una creciendo dentro de el era su acto de redención, una manera de romper ese ciclo de sangre, enseñarle ese mundo de colores que había descubierto al lado de su amante. Como cada día, abandonaron la cama juntos, sus cuerpos desnudos quedando al descubierto, sin preocuparles por como en ese lugar, solo eran ellos dos, jóvenes que ahora estaban a punto de conocer la paternidad, un acto que algunos podían tachar como reprochable o descuidado, sin embargo, para ellos no era nada mas que un nuevo inicio.
Su más grande aventura.
