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14 de febrero

Summary:

Itadori Yuji lleva más de un mes pensando en cómo decirle a su ¿mejor amigo? Lo que siente por él, había decidido que por fin era el momento, y ¿qué mejor que el día de San Valentín?

Notes:

Holii, esta es mi primera vez escribiendo así que probablemente sea bastante malo jeje, aún así agradecería que le dieras una oportunidad y me dijeras que tal te parece.

Empecé a escribir esto en una clase aburrida de la universidad y lo termine a las 4am, esta hecho con cariño, 3 cigarros con sabor a melón y mi playlist más triste de Spotify.

El titulo la verdad se lo puse porque son las 5am y ya no puedo pensar en nada más... ( ̄▽ ̄*)ゞ

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

13 de febrero, 2028

 

La cálida luz del sol se filtra a través de las ventanas del apartamento que habían decidido alquilar hace ya 7 años, el inmueble no destaca por su belleza, pero la forma en que el sol de la mañana ilumina todo el lugar lo hace sentir cálido y acogedor, tan cálido y acogedor cómo el abrazo que comparten dormidos en la cama individual, no es la primera vez que yacen así, uno sobre otro, pecho contra pecho, con sus respiraciones y latidos sincronizados, era ya una costumbre de años a la que habían decidido pasar por alto, esperando aquel momento en que fuera oportuno hablar de ello, quizá si sus vidas fuesen más fáciles, más tranquilas y menos arriesgadas, hasta entonces todo es más tranquilo así, sin un nombre, sin llamar la atención, pero con un vínculo inquebrantable lleno de cariño y sacrificio. La luz logra filtrarse por la fina cortina de la habitación de Megumi, a la que Yuji había decidido irrumpir anoche con la excusa de ver la película de una vieja cinta de VHS que había encontrado en una tienda de segunda mano en un paseo por el centro de la ciudad, Yuji ni se inmuta ante la luz puesto que mantiene la cara enterrada en el cuello del pelinegro, a quien por otro lado, el resplandor le baña el rostro, provocando que despierte, aleteando los parpados hasta acostumbrarse, incapaz de moverse debido al peso del otro sobre su cuerpo y negándose a despertarlo no le queda otra opción más que admirar cómo la formada espalda del otro sube y baja debido a la profundidad de su respiración, acerca su mano para acariciarle el degradado de la nuca, mientras entierra la nariz en la parte superior de su cabeza donde su cabello es más largo, y al aspirar percibe el olor que deja el sol en su cabello. Una vez que decide que tiene hambre y ya quiere levantarse, le sacude suavemente el hombro al pelirrosa, quien restriega su cara y murmura algo incomprensible contra su cuello.

-Buenos días-

-5 minutos más-

-Pero tengo hambre-

Con un bufido el pelirrosa levanta el rostro del cuello de Megumi y apoya el mentón en su pecho, provocando que sus rostros queden frente a frente separados por apenas unos cuantos centímetros, se miran fijamente por un rato, ambos desvían la mirada a los labios del otro antes de regresar a sus ojos y finalmente decidir levantarse. Sin ninguna prisa llegan a la cocina, a pesar de ya estar terminando el invierno las mañanas siguen un poco frías así que prenden el calentador eléctrico que Maki les había dado como regalo cuando se mudaron. Desayunan arroz, acompañado de sopa de miso y tamagoyaki, se acomodan uno frente al otro en la mesa del comedor, que es pequeño pero acogedor y está perfecto para dos personas que además no suelen recibir muchas visitas más allá de las cenas dos veces al mes con Nobara, de quien por cierto acababan de recibir un mensaje avisándoles que iría a verlos en dos días, negándose completamente a ir el día de San Valentín, alegando que si bien ninguno tenía planes y sería bastante patético pasarlo en su casa comiendo helado y viendo películas románticas ella sola, sería aún más patético tener que pasarlo con ellos, por suerte para Yuji quien de hecho, ya había pensado en algo para ese día.

El resto de la mañana transcurre de forma tranquila y habitual, lavan los platos del desayuno, hacen la cama, lo que en algún punto termina en una pequeña guerra de almohadas que finalmente ninguno gana, barren los pisos y limpian los muebles del apartamento, no les toma mucho tiempo puesto que suele estar bastante limpio, una vez que se sienten satisfechos con la limpieza Yuji se dispone a preparar el almuerzo, se decide por hacer shogayaki, comienza por cortar las chuletas de cerdo en la tabla de madera procurando que queden finas y uniformes, una vez que está cortado prepara la salsa mezclando la soja, el mirin, el sake, el azúcar, y como ya se había vuelto una costumbre, una buena cantidad de jengibre. Cocina el cerdo hasta que se dora y añade la salsa, una vez que la carne está brillante y cubierta por la salsa, lo retira del fuego, elige acompañar el shogayaki con arroz y repollo. Simultáneamente Megumi se encarga de la ropa, introduce las prendas de colores oscuros a la lavadora, pone detergente en polvo sobre la ropa y vierte un chorro de ese suavizante que se había vuelto su favorito puesto que dejaba la ropa extremadamente suave y con un rico aroma a algodón, mientras la maquina hace su trabajo, el pelinegro dobla y guarda la ropa que habían dejado secando en la pequeña terraza el día anterior, cuando la lavadora emite la canción dando aviso al término de su tarea, tiende la nueva ropa mojada en la terraza, procurando ponerla del revés para que no se destiñera con la luz del sol, luego de terminar con la ropa se dirige a la cocina a ayudar a Yuji a poner las cosas en la mesa, la comida huele increíble y tiene muy buena pinta, comen en un silencio reconfortante.

Itadori Yuji lleva más de un mes pensando en cómo decirle a su ¿mejor amigo? Lo que siente por él, había decidido que por fin era el momento, y ¿qué mejor que el día de San Valentín? Tenía planeado cocinar juntos, quizás podrían preparar albóndigas, aquellas que habían sido el primer platillo que prepararon juntos hace ya casi 10 años, luego verían una película que ya tenía preparada e incluso ya sabía el momento exacto de la película en el que se giraría a mirarlo a los ojos y le diría todo lo que siente, lo tenía todo perfectamente planeado, excepto que no sabía exactamente que decirle, increíblemente luego de haber pasado por tanto juntos, luego de que el dedo maldito que se comió hace una década entrelazara sus vidas para siempre, y habiéndose dado cuenta de sus sentimientos luego del incidente de Shibuya, aun así no encontraba las palabras para verbalizar aquel sentimiento, el cómo ver su rostro todas las mañanas se había convertido en aquello que le daba la fuerza para seguir en pie, el cómo se le oprime el pecho cada vez que llega herido de alguna misión, o cada vez que nota ese brillo triste en sus ojos como cuando van a visitar las tumbas de Gojo y Tsumiki, o el cómo se le acelera el corazón cada vez que se quedan viendo fijamente a los ojos en silencio, cada vez que despiertan abrazados, era imposible negar el hecho de que se gustaban mutuamente, pero ¿estaría Megumi dispuesto a dar el siguiente paso con él?

Fushiguro Megumi lleva casi un año replanteándose su relación con Itadori Yuji, no creía en el cliché del amor a primera vista, pero definitivamente el pelirrosa logro llamar su atención desde la primera vez que lo vio, no fue hasta que lo vio morir frente a sus propios ojos, con el corazón arrancado del pecho, que se dio cuenta de que sentía algo por él, la vida (o más bien el plan malvado de Sukuna) le había dado una segunda oportunidad para estar con él, y no estaba dispuesto a desperdiciarla, a pesar de lo mucho que le gustaría, no le importa si jamás llegaran a oficializar nada, siempre y cuando puedan permanecer juntos no necesita nada más, a veces se permite soñar con una vida distinta, una en la que él y Yuji no tienen que exorcizar maldiciones, una en la que son una pareja oficial y viven en una casa en el campo, lejos del bullicio de la ciudad, quizás podrían tener un perro o más, a Itadori también le gustaban los perros, recuerda con cariño como hace años Yuji insistía en que invocara a los perros divinos para jugar con ellos cómo si fuesen mascotas, sin embargo luego de la destrucción del perro divino blanco decidió que “Totalidad” era demasiado grande como para jugar con él, aunque a veces a pedido del pelirrosa lo invocaba de todas formas para que se acurrucara con ellos en el sofá, sonríe al pensar en aquellos momentos domésticos tan preciados para él, están muy lejos de ser la realidad en la que le gustaría vivir, pero supone que es lo mejor que puede tener en esta, por eso se reúsa a dar el primer paso, no quiere ser quien meta la pata y arruine la forma en que conviven ahora, Fushiguro preferiría morir antes de tener que alejarse de Itadori.

 

Se encuentran sentados en el sofá uno a lado del otro en un silencio que por primera vez se siente un poco raro, hay una tensión en el aire, cómo si ambos quisieran hablar, pero ninguno se atrevía a romper el silencio primero, finalmente Yuji decidió hacerlo.

-Oye Fushiguro, había pensado que quizás mañana podríamos-

No alcanzó a terminar ya que se vio interrumpido por el sonido del celular de Megumi, quien se disculpó y contestó enseguida al ver que la llamada provenía de la academia de hechicería.

-Claro, me iré enseguida-

Colgó la llamada y se giró hacia Itadori.

-Lo siento, quieren que vaya a las afueras de la ciudad a verificar una situación extraña, ¿qué querías decirme? –

-Nada importante te lo diré después, ¿quieres que te acompañe? –

-No es necesario, es sólo una revisión del lugar, además si solo me llamaron a mí no creo que sea algo tan grave, no me tomará mucho tiempo-

- ¿Estas seguro? – dijo un poco inseguro, el otro le respondió con un asentimiento y se adentró a su habitación para ponerse ropa más adecuada para salir, una vez que estuvo listo se acercó al pelirrosa.

-Todo va a estar bien, volveré rápido y quizás podríamos ver otra película de nuevo esta noche-

-Ten mucho cuidado- El pelinegro rodó los ojos y en un arrebato de confianza le beso la mejilla al otro antes de salir rápidamente por la puerta con el corazón acelerado.

 

Abajo ya había un auto esperándolo afuera, para llevarlo al lugar, durante el viaje le explicaron más o menos de que se trataba, al parecer se trataba de un bosque en el cual últimamente estaba de moda ir a jugar a las escondidas a mitad de la noche, sin embargo, muchos habían desaparecido sin dejar rastro, la policía bloqueo el acceso, pero no han logrado dar con la causa, por lo que se sospecha que lo más probable es que se trate de una maldición. Cuando llegan al lugar baja del auto y se despide del conductor viendo el auto alejarse por la carretera, aún no es totalmente de noche, pero la niebla provoca que sea un poco difícil ver por lo que decide avanzar cautelosamente a través del bosque.

 

Yuji se queda paralizado mirando la puerta, mientras se lleva una mano a la mejilla, no es muy recurrente pero tampoco es la primera vez que se besan las mejillas, sin embargo, sumado a la ansiedad que siente por el día de mañana, ese beso basta para ponerlo muy nervioso, ¿y si no sale bien y Megumi decide alejarse de él? Entonces nunca más volvería a sentir sus labios en su mejilla o su respiración en su oído, pasa toda la tarde dando vueltas por el apartamento pensando en que haría.

 

La niebla se vuelve cada vez más espesa a medida que se adentra más en el bosque, por lo que decide invocar a su perro divino para hacer más fácil el rastreo, continúa caminando buscando algún indicio de algo extraño, sin embargo, no logra encontrar nada, quizás la maldición solo se muestra en situaciones específicas, intenta fingiendo jugar a las escondidas, pero sigue sin funcionar, continúa pensando en cual podría ser la causa de la aparición de la maldición, ¿el miedo quizá? Trata de pensar en cosas que le asusten, pero no se le ocurre nada en el momento, en el último segundo el pensamiento que había tenido esta tarde de Itadori y el separándose cruza su mente, apenas alcanza a sentirse mal cuando de repente ya no logra sentir la presencia del perro demonio, no sabe si fueron separados, si le paso algo al perro o si es alguna especie de truco, así que decide disipar al shikigami por el momento, continúa caminando cuando de repente siente que se le mueve todo el suelo y cae de frente contra el piso, siente algo tras suyo y logra rápidamente apartarse antes de que unas garras extremadamente afiladas le atraviesen la espalda, lanza un par de ataques contra la maldición pero no atina ninguno, apenas logra defenderse, por lo que decide invocar una avalancha de conejos para ganar un poco de tiempo, analizando la situación llegó a la conclusión de que la maldición debía ser, como mínimo de grado 1, sintió que ya se acercaba y agradeció haber olvidado poner una barrera, ya que aún tenía un poco de señal, logro rápidamente enviarle su ubicación a Yuji antes de salir y pelear otra vez.

El pelirrosa se encontraba aún perdido en sus pensamientos cuando recibió el mensaje de Megumi, cuando vio que se trataba únicamente de la ubicación y no estaba acompañada de ningún mensaje, supo de inmediato que algo no andaba bien, todos los pensamientos de antes desaparecieron de su mente y salió rápidamente en camino a la dirección.

 

Megumi lucha con todas sus fuerzas, la mayoría de sus shikigami ya fueron derrotados, se está quedando sin opciones y, aunque había logrado desgastar bastante al espíritu maldito, el también ya se encontraba bastante cansado, finalmente con todas sus fuerzas se abalanzo junto con su perro divino contra la maldición.

 

Para cuando Yuji llegó al lugar Megumi ya había logrado exorcizar a la maldición, sin embargo, se encontraba acostado en el suelo sangrando, el espíritu maldito había logrado perforarle el estómago, el pelirrosa corrió rápidamente a su lado.

- ¡Fushiguro! ¿estas consciente? ¿me escuchas? – su voz sonaba desesperada.

-Itadori, llegaste- logró decir apenas, entrecortadamente.

Rápidamente Yuji puso un brazo en su espalda y el otro bajo sus rodillas y lo levantó en sus brazos, disculpándose ante el quejido de dolor del pelinegro, salió corriendo lo más rápido que pudo repitiendo en voz alta que todo iba a estar bien, ya no sabía si se lo decía a Megumi o a sí mismo. Luego de unos dos minutos corriendo Megumi comienza a forcejear y gritar.

- ¡Itadori espera detente! – intenta moverse, pero no tiene muchas fuerzas, y el agarre de Itadori es muy fuerte, de manera desesperada y con todas sus fuerzas alza su mano para agarrar su mandíbula y obligarlo a mirarlo, el pelirrosa frena en seco para no caerse, y se quedan así, ambos mirándose fijamente con lágrimas cayendo de sus ojos, Megumi comienza a acariciar la mejilla del contrario y a barrerle las lágrimas con el pulgar.

-Por favor perdóname, pero necesito hablar contigo y no voy a llegar- dice apenas.

-No te disculpes, y por supuesto que vas a llegar, solo necesito correr más rápido- dice alzando la mirado y apretándolo más fuerte, listo para correr otra vez.

- ¡YUJI MIRAME! – el nombrado baja la mirada enseguida con los labios entreabiertos y con una lluvia torrencial de lágrimas en sus ojos.

-Megumi, yo-

-Te amo- lo interrumpe el pelinegro, mirándolo a los ojos.

-Y-yo también- dice inundado en llanto tratando de procesarlo todo.

Megumi toma su cara con fuerza y lo atrae para besarlo, el beso es tan tierno como amargo, su primer y último beso tiene sabor a sangre y lágrimas, es repugnante, pero ninguno de los dos quiere que termine, cuando finalmente se separan ahogados, Yuji entierra su cara en su cuello como esta mañana y repite sin cansancio te amo contra su piel, mientras Megumi le acaricia el cabello y le habla.

-Voy a estar esperándote, pero no te apures demasiado, tú me diste una razón más para vivir, ahora necesito que vivas todo lo que puedas por mi ¿sí? – sus caricias se hacían cada vez más lentas.

- ¡Te amo!, ¡Te amo!, ¡Te amo!, ¡por favor quédate conmigo! – Pero el corazón de Megumi ya había dejado de latir hace algunos segundos y su piel ya estaba extremadamente pálida fría.

 

Fushiguro Megumi falleció a las 00:29 del 14 de febrero de 2028, a la edad de 26 años.

 

 

 

La fría luz se posa sobre su cuerpo, mientras se encuentra sentado frente a frente con Shoko Ieiri en la sala de examinación.

-Felicidades, vivirás al menos 300 años más- No hay felicidad alguna en la manera en que dice esas palabras, tampoco hay ironía, sus palabras son tan vacías y monótonas cómo los ojos a los que mira fijamente mientras las pronuncia. Yuji no dice nada, simplemente se levanta y se retira en silencio, sale a dar un paseo y como cada vez que sale a caminar termina parado frente a la tumba de Megumi.

-Al menos 300 años más- Repite en voz alta.

Notes:

Lo siento mucho (っ´ω`)ノ(╥ω╥) Prometo que la próxima vez que escrba algo tendrá un final felíz.

Yo misma lloré escribiendo esta mierda, de hecho en un momento me sentí tan mal y consideré dejarlo vivir, pero luego se reprodujo Die with a smile en Spotify y lo maté, así que todo esto es culpa de Lady Gaga y Bruno Mars.

Me gustaría saber su opinion acerca de la escritura, tanto lo que no les gustó como lo que sí, así sabré que mejorar y que seguir haciendo, Muchas graciaas.