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No se había comunicado con Ilya en horas, desde lo acontecido en el departamento del ruso; después de que en un ataque de nervios y también de claridad se diera cuenta de que estaban llegando demasiado lejos. Tanto que antes de alcanzar un punto sin retorno donde obviamente era él el único que iba a sufrir y salir lastimado, decidió poner límite a lo que tenían.
Lo que no sabía entonces era cuánto dolería igual el proceso de llevarlo a cabo.
Shane temió así, al tratar de proteger su corazón haber terminado por rompérselo él mismo.
Ilya por su parte, confundido por su repentina actitud y resentido, no perdió la oportunidad de desquitarse con él al día siguiente durante el partido en que se enfrentaban sus dos equipos… Algo que a vista de todos fue tan solo un capítulo más de su afamada rivalidad, afianzando el odio que supuestamente se tenían… Aunque Shane sabía que era en realidad una secreta (y desesperada) manera de llamar su atención.
-Demonios! ¡La próxima vez que el cabrón de mierda de Rozanov se meta contigo, juro que voy a agarrarlo del pescuezo! - J.J. manifestó furioso durante uno de los entretiempos, luego de ver como Ilya no una, sino varias veces, había intentado buscarle problemas para desconcentrarlo, por ratos hasta parecer como si estuviese en una contienda directa con él en lugar de luchando por el buen desempeño de los Boston Raiders, siendo su capitán. Llegando incluso hasta estrellarlo fuerte en una de las paredes para evitar que hiciera un pase.
Sus compañeros se habían percatado bien de la mala onda sobrecargada que ese día parecía haber entre los dos.
Shane, no obstante, siendo también el capitán de los Montreal Metros intentó ante todo conservar la calma, evitando que las acciones de su después de todo contrincante le afectaran tal como él quería.
-Ese malnacido de Rozanov es un salvaje- corroboró también Hayden -Quizá deberíamos escribir una queja a los directivos de la NHL para que lo sancionen-.
Su propuesta de inmediato, para asombro de Shane, empezó a tomar peso, por lo que tuvo que apresurarse a intervenir
-Descuiden muchachos, mejor enfoquémonos en las cosas importantes…- argumentó, agradecido por los buenos amigos que tenía, que demostraban cuidarle las espaldas e inclusive estar dispuestos a defenderlo de darse el caso; pero necesitando que en esos momentos se concentraran en las estrategias del equipo, les orientó de lleno a ello.
No podía permitir que perdieran por sus problemas personales.
-En definitiva, tienes un buen corazón hermano- opinó Hayden impresionado, dándole unas palmaditas en la espalda
- ¡Y una paciencia de santo!... Diría yo que demasiada- añadió JJ, a modo de crítica -Yo en tu lugar lo someto…-
Mas Shane teniendo que carraspear, insistió enseguida en que se concentraran en sus posibles jugadas antes de volver a la pista, para evitar que siguieran caldeándose los ánimos.
Con todo, no les alcanzó para conseguir la victoria en aquella ocasión.
Una falla de él mismo al turbarse observándole a Rozanov realizar uno de sus movimientos felinos, sumado a una de sus intensas miradas, dio la oportunidad de que en un condenado instante le robara el disco y una nueva anotación no tardara en suceder. Al final acabaron perdiendo el partido por un gol de diferencia.
Maldijo entonces esa última vez que aceptara encontrarse con él porque le había terminado confundiendo más que todas las anteriores… Así como el haber aceptado durante esta quedarse a dormir y disfrutar aparte del delicioso sándwich de atún que le preparara, pareciéndole un gesto adorable.
Lo tenía jodido, esa era la pura verdad, y aquello distaba mucho de la competencia o la comparación de sus habilidades en el juego. Empero, ya había tomado una decisión al respecto, para ponerle solución, y no podía dar vuelta atrás, aunque su corazón para esas alturas ya enfermo, contaminado por su causa, le gritara desesperadamente que se detuviera y retrocediera sobre sus pasos, causándole una profunda tristeza.
Debía continuar con su plan de alejarse para no terminar de perderse…
Esa noche apenas pudo con las posteriores entrevistas, agobiado como se sentía. Sin embargo, al estar a la cabeza del equipo de Montreal, no podía negarse. Él y el entrenador Theriault, fueron, por lo tanto, los últimos miembros de los Metros en abandonar el territorio rival.
-Menos mal la diferencia fue mínima, pero pudo ser peor. Confío en que nos levantaremos en la próxima fecha. Los Ottawa Centaurs no son rivales para nosotros. Pero eso sí, te quiero presente de lleno entonces Hollander. No puedes dejar que tus problemas personales, sea lo que sea que te está afectando, interfieran con tu buen desempeño. Vencer esa barrera completa a un buen deportista. Tenlo en mente- el dirigente, aunque no del todo enojado, de forma estricta le hizo ver. A lo que Shane no rebatió, acarreando en su interior la culpa.
Theriault para esto, recibió una llamada, pidió disculpas y se adelantó. Lo que le dejó tiempo al joven mitad asiático para meditar en soledad hasta salir, cargando el peso de sus aflicciones.
Fue así, que cabizbajo al avanzar por el solitario corredor, no se dio cuenta de que en un lado oscuro había alguien escondido acechándolo y solo reaccionó cuando se vio de pronto halado fuertemente de un brazo para ser conducido a un cuarto de conserjería.
-Pero ¡qué diablos! - protestó y al encenderse la luz vio entonces, para completar su asombro, a Rozanov arrimándose enseguida a la puerta al cerrarla.
Este, con una sonrisa ganadora en la cara, conforme de haberlo asustado, se tomó su tiempo para observarlo. Todo, mientras Shane sentía que sus latidos se disparaban en cuestión de instantes a mil por hora.
- ¿Todo bien Hollander? – el europeo demandó saber, mientras su afilada mirada escrutándolo, a la espera de lo que tenía para argumentar sobre los dos, le hablaba primero sin necesidad de palabras de lo débil que lo consideraba al respecto.
“Pero qué se creía, que estaban dentro de una estúpida película romántica para atreverse a actuar así”. Shane con coraje, pensó, decidiendo al momento no dejarse amilanar, ni permitir que descubriera lo mortificado que se sentía por su resolución de dejarlo; de manera que se escudó en modo defensivo
- ¿Qué haces? ¿Es que no te importa irrespetar tu propio estadio? -
Ante aquello, Ilya ladeó la cabeza de un lado al otro con una mueca pensativa, como sopesando la idea, y al final con seriedad dijo:
-El estadio puede esperar si lo que tengo por resolver para mí es más importante-
Shane al oír eso solo pudo bajar la mirada y, por ende, Ilya prosiguió
-Entonces, ¿tan malo fue lo que hice “sin darme cuenta” para merecer que me quites hasta el habla? –
-No tiene que ver contigo…- trató de explicarse de inmediato Shane, negando con la cabeza, preocupado ya también de que se sintiera mal al respecto -Soy yo… quien no puede seguir con esto... Necesito un tiempo para aclarar mis ideas, … para saber quién en realidad soy. Quiero que lo entiendas. Esto se ha puesto demasiado extraño y sé que tú también lo sientes… Por ello tenemos que detenerlo-
Ilya sin embargo, lo contempló de manera burlona
- ¡Vaya!, no sabía que para asuntos menores fueras tan cobarde-
Shane en esos momentos no supo si se expresaba de tal modo para protegerse así mismo, pero su indiferente mofa profundamente le hirió, haciendo que por poco le saltaran lágrimas que para esas alturas se estaba esforzando por contener.
- “Asuntos menores”, ¿así es como le llamas?... ¡Cuando hemos estado involucrados en esto por años! – tuvo que protestar
- ¿Te puedes calmar? La verdad a mí no me importa, pero comprendo en tu caso cuánto lo necesitas- el rubio se hizo el indiferente, lo que hizo explotar a Shane.
- ¡No me pidas que me calme, por un demonio! ¡Vete al carajo Rozanov! ¡Eres un imbécil! –
-Bueno, veo que estás demasiado alterado para conversar. Debe ser también por el resultado de hoy, es entendible. Mejor no te quito más tiempo. Nos vemos Hollander-
- ¡Vete al infierno! –
-Como quieras-
Shane vio de tal manera que se llevaba las manos a los bolsillos de su chaqueta para asemejar que todo lo acontecido le daba igual, aunque algo en su interior le dijo que en realidad solo estaba fingiéndose fuerte.
-¡Bye!- levantó una mano a forma de despedida pero sin voltearse antes de salir, llevándose consigo como si nada su historia y Shane supo que iba a extrañarlo.
Observando la puerta que quedara abierta, su cuerpo entero clamó en esos instantes por seguirlo; pero sin poder moverse llevado por la tristeza y el reconocimiento responsable de lo que debía de hacer, permitió que se marchara…
Ilya había planeado ese improvisado encuentro, aún con su personalidad despreocupada y socarrona, buscando arreglar las cosas; habiendo estado pendiente por lo visto de sus pasos durante todo el partido y después…, y él simplemente lo había dejado ir.
Esa fue la primera vez que Shane Hollander lloró por Ilya Rozanov.
