Chapter Text
Por mucho tiempo Lena fue su propia mejor amiga. Solía mantener las charlas más asombrosas consigo misma.
Mucho antes de L-Corp y de las traiciones familiares, Lena Luthor aprendió que el silencio era su compañero más fiel. Para Lena, la soledad no era un vacío, era un refugio sólido y seguro. Algo en lo que podía guarecerse, donde nada o nadie la dañaría.
En sus años de internado y en sus noches de estudio en Metrópolis, Lena se convirtió en su propia mejor amiga. Se llevaba a cenar a los mejores restaurantes, leía libros en voz alta para escuchar una voz «aunque fuera la suya» y mantenía debates internos fascinantes sobre física cuántica y filosofía. Se conoció cada rincón de su mente, cada miedo y cada ambición, un nivel de introspección propio de un monje budista. Estaba a salvo porque no había nadie a quien engañar y nadie que pudiera dejarla atrás.
"Eres suficiente, Lena", se decía frente al espejo mientras se ajustaba el blazer. Y durante mucho tiempo, realmente lo fue.
Hasta que conoció a Kara Danvers.
Fue justo cuando llegó a National City. Su vida sufría cambios, estaba distraída y vulnerable, quizás fue esa la razón por la que le permitió acercarse tanto a esa reportera con gafas torcidas y de una sonrisa que parecía tener el poder de una pequeña estrella.
Era deslumbrante.
Kara Danvers no solo entró en su oficina sino que derribó las paredes que Lena había tardado décadas en construir. Por primera vez en su vida, las charlas asombrosas ya no estaban consigo misma. Eran con Kara, entre pizzas, nubes de azúcar y confesiones a las tres de la mañana.
Y Lena…
Lena cometió el error más humano de todos. Dejó de ser su propia mejor amiga para hacer de Kara su mundo entero.
Al comienzo Lena pensó que era solo gratitud, entregar su confianza era una remuneración justa para alguien que la quería a pesar de su apellido, para quien la abrazaba sin suponer que su piel era tóxica. Pero luego se dio cuenta de que buscaba la aprobación de Kara antes que la suya propia y el silencio de su apartamento empezó a sentirse frío de nuevo, porque ya no lo llenaba con sus propios pensamientos, sino con el recuerdo de la risa de Kara. Y supo que estaba adentrándose en terrenos peligrosos y pocos conocidos por alguien como ella, el amor.
Con el paso del tiempo, los sentimientos de Lena fueron profundizando. Enterrándose más dentro de cada vez, con cada cita, con cada risa, hasta que irremediablemente terminó enamorada de su mejor amiga.
Entonces, pecando de ilusa, ella intentó que Kara la viera de otra forma. Llenó su oficina de flores, le compró una empresa, cosas simples como esa. Pero todos sus intentos hacían eco sordo en Kara. Y Lena se preguntó si Kara saldría con mujeres, una simple vista era la chica más heterosexual que pudiera haber pisado la faz de la tierra y solo había mencionado a James Olsen y un exnovio de secundaria, pero ninguna mujer.
Así que Lena pronto decidió que aquellos eran solo sentimientos estúpidos y no por ellos iba a perder a su persona, a su mejor amiga. Y «como la genio que es» decidió barrer esos sentimientos bajo la alfombra.
Funcionó.
Hasta que un día Kara conoció a Mike.
Cuando apareció Mike, el retroceso fue lento pero letal. Lena, que siempre había sido una estratega nata, no supo cómo combatir la "normalidad" de una pareja pese a sus intentos, su mundo volvió a cambiar y ella no estaba preparada.
Primero fueron los almuerzos. "Lo siento, Lena, Mike tiene el día libre". Luego las noches de juegos, donde el lugar de Lena al lado de Kara estaba ocupado por él. En las reuniones del grupo de amigos, Lena se encontraba de nuevo manteniendo charlas consigo misma «cada vez más frecuentes», distraída, pensando en nuevos diseños, absorta en problemas de la empresa, pero esta vez en medio de una habitación llena de gente que se mantenía distante, después de todo solo estaba ahí por Kara.
Lena fue desplazada de forma imperceptible para todos excepto para ella. Así, la soledad que sentía había desaparecido retornaba, encarnando de nueva cuenta en su piel.
Veía a Kara reír con Mike y sentía cómo su "mejor amiga" se convertía en una extraña que solo la llamaba cuando necesitaba un favor tecnológico, una entrevista, un comentario para un artículo. Y Lena, estaba tan emocionada por ser visible para Kara que aceptaba cualquier pretexto, cualquier tiempo que la reportera quisiera darle. Ella aceptaría cualquier cosa.
Patético o solitario.
Hasta que …
Después de un tiempo…
Cuando el cauce inevitable de las cosas sucedió…
Y finalmente, luego de cientos de citas canceladas, almuerzos solitarios y noches de juegos donde Lena ya no tenía pareja «razón por la que dejó de ir, porque aunque Alex insistía en que la extrañaban a Kara realmente no parecía importarle», Lena se puso los pantalones como la niña grande que es y dio un paso al costado.
Sus amigos «Kara» la habían reemplazado y Lena decidió, por su bien, seguir adelante. L-Corp nunca estuvo mejor, patentes, diseños e inversores, estaba casi duplicando sus ingresos diarios y la junta está complacida, por lo menos alguien era feliz.
Lena seguía extrañando aún a su mejor amiga pero estaba resignada a realmente no poder hacer nada. No se puede obligar a las personas a tiempo pasar contigo si no es su deseo, a incluir, a extrañarte solo porque tú los echas de menos.
Esa noche sin embargo, luego de que Jess le entregara la invitación a la boda de Kara. Donde además le pide que sea parte de sus damas de honor. Lena suspira como si aún pese a todos sus esfuerzos hubiera mantenido un ápice de esperanza y ahora su corazón finalmente estaría completamente roto.
Ese dolor inconfundible en su pecho.
Esa noche cuando National City duerme y L–Corp está vacío, ella se sirve un vaso de whisky y se sienta en el balcón a beber con ella misma.
Esa noche en L-Corp, con la invitación a la boda sobre su escritorio de obsidiana, Lena saludó a la vieja amiga que había abandonado por Kara.
"Hola de nuevo", susurró Lena al vacío. "Teníamos razón. Solo nos tenemos a nosotras". Le dio un trago a su bebida. "Bueno, tarde o temprano esto sucedería" sonríe. Una sonrisa triste y serena, resignada.
La vida le demuestra una y otra vez que ella no es suficiente. Nunca será suficiente.
**********
Así pasa una semana entera «entre noches de whisky en su balcón y la soledad de su laboratorio» con la invitación olvidada en el cajón de su escritorio como una daga envenenada.
Pero el destino es bastante curioso.
Y en ese estado de resignación total, mientras asiste a la reunión orquestada por Alex para los preparativos de la boda, Lena conoce a Imra Arden la mejor amiga de Mike.
«su contraparte»
Cuando aparece Imra Arden, no es solo "la amiga de Mike". Es un espejo. Al igual que Lena, Imra es brillante, ha viajado y conoce la sensación de ser un pez fuera del agua. Al verla incluso parece que comparten el mismo estadio mental «expectante y desconcertada» ambos habitantes de otra realidad.
Kara que había insistido en que todos se reunieran en un café local para "unir al equipo", como era de esperar, terminó enfrascada en una discusión particular con Mike sobre el sabor del glaseado, dejando a Lena e Imra en un rincón de la mesa, separadas por un muro de indiferencia accidental.
No era como si no se hubiera acostumbrado a convertirse en un fantasma, en otra parte del mobiliario de la habitación pero ojalá hubiera traído su tableta para distraerse.
En cambio, Lena jugueteaba con su cuchara, observando el remolino de café con la mirada perdida que suele tener a alguien que está presente esencialmente, pero a kilómetros de distancia emocional.
– ¿Sabías que el movimiento de ese remolino sigue la secuencia de Fibonacci?–preguntó una voz suave y profunda a su lado.
Lena parpadeó, saliendo de su trance, y se encontró con los ojos verdes de Imra. No había burla en ellos, solo una curiosidad genuina y una inteligencia afilada.
– Lo sé, –respondió Lena, recobrando su compostura de CEO. –Es la prueba de que el caos tiene un orden intrínseco. Aunque a veces desearía que el caos fuera simplemente... caos.
Imra excitante, y fue una sonrisa que llegó a sus ojos, algo que Lena no veía ya a menudo en el círculo de sus amigos. – O quizás,– continuó Imra, inclinándose un poco más hacia ella, ignorando por completo el ruido de los demás. –es que intentas encontrar patrones en todo para no tener que sentir lo que el caos te está haciendo. Yo hacía lo mismo en Saturn City. Mi mente era mi único refugio hasta que aprendí que el silencio también puede ser una prisión.
Lena sintió un escalofrío. Era como si Imra hubiera leído el manual de instrucciones de su alma para desconfigurar a Lena Luthor. Por primera vez en años, Lena no tuvo que explicar por qué estaba triste o por qué se sentía sola, Imra simplemente lo sabía.
En ese instante, la risa estrepitosa de Kara resonó en el local.
– ¡Oh, vamos Mike! ¡El chocolate es la única opción lógica! – exclamó Kara, dándole un empujoncito juguetón a su prometido.
Lena giró la cabeza instintivamente hacia Kara, esperando que ella la incluyera en la broma, que buscará su mirada con complicidad como solía hacer antes. Pero Kara no lo hizo. Estaba demasiado perdida en el mundo que había construido con Mike y otro punzada de decepción se clavó en su pecho.
Cuando Lena volvió la vista hacia Imra, se encontró con que la mujer no le había quitado los ojos de encima. Imra no estaba mirando a los novios, estaba estudiando la reacción de Lena con una mezcla de comprensión y algo que parecía... protección.
– Ella no se da cuenta, ¿verdad?–susurró Imra, tan bajo que solo Lena pudo oírla. Imra había reconocido esa misma mirada en ella cuando miraba a Mike.
– ¿De qué? –preguntó Lena con la voz quebrada. Sabía lo innecesario que era esa pregunta, intuía perfectamente a qué se refería Imra.
– De que tiene frente a ella el motor que hace que su mundo gire, y lo está tratando como si fuera una pieza de repuesto.
Lena sintió que el calor le subía a las mejillas. Nadie le había hablado con tanta honestidad y vulnerabilidad en mucho tiempo. Imra estiró la mano y, con una delicia casi eléctrica, rozó el dorso de la mano de Lena sobre la mesa.
–Yo…
– Me encantaría hablar de física contigo, Lena. O de lo que sea que te haga sonreír de esa manera que escondes tanto. Sin bodas, sin novios y sin ruidos de fondo.
La CEO la miro, la voz de Kara distorsionando el ambiente. “¿Lena?” Creyó escuchando pero no estaba del todo segura, Imra seguía frotando el dorso de su mano en círculos.
Fue entonces cuando Kelly soltó esa risita y Alex, desde el otro extremo, les dedicó un guiño cómplice. –Woow, es raro que alguien logre que Lena no se aburra después de dos segundos de conversación– dijo Alex haciendo que Lena se sonrojara.
–Bueno eso es halagador– respondió Imra pese a la mirada que les daba la pareja de futuros esposos.
Lena la miró sin poder responder adecuadamente. El hechizo se rompió cuando Kara, captando la conversación y el silencio arrepentido de su mejor amiga, frunció el ceño y carraspeó con fuerza, sintiendo una punzada de algo frío y amargo en el estómago que no supo identificar.
– Sí, como sea –interrumpió Kara, con la voz extrañamente tensa intentando que la mesa se centrará en el motivo de la reunión. –Necesito ayuda con las flores y pensé que sería mejor hacer equipos.
Pero ya era tarde. El hilo invisible que unía a Lena con Kara se había estirado un poco más, mientras que un cable de acero nuevo acababa de conectarse entre la CEO y la mujer que, por primera vez en meses, la veía de verdad.
"Hola" sonríe Imra ignorando la petición de la novia distrayendo de nuevo la atención de Lena hacia ella, «quizás por su tono de voz o por el guiño en el ojo de Alex que las mira encantada» la CEO se sonrojo aun mas.
Kara consciente de esto frunce el ceño más profundamente y carraspeó de nuevo. Pero, Lena ahora parece no poder quitarle la vista de encima a Imra.
–¡Disculpen!– insiste Kara con voz firme. Cuando sus ojos se encuentran y Lena sigue sonrojada «un color que Kara creía que solo ella podía provocar» la atmósfera en la habitación cambia. –Dije que necesitaba ayuda con las flores.
–Lo siento– dice Lena apartando a regañadientes la mirada de Imra.
–Como decía, necesito ayuda con las flores y pensé que sería mejor hacer equipos. "Alex y Kelly" "Nia e Imra" y "Yo y Lena"
Pero Alex se inconforma. –Creo que deberías hacer equipo con Nia, trabajan juntas y sus horarios podrían ajustarse mejor.
Kara duda, lo que dice Alex tiene sentido pero ella y Lena son un mejor equipo. –Bueno, eso no…
Lena mira de reojo a Imra que parece tan nerviosa como ella por la sugerencia de Alex ¿Que sabe Alex que no sabe Lena? Esa es la intriga. –Creo que Alex tiene razón. –dice finalmente.
–Si a ti te parece bien pues..
–Por mi esta bien– interrumpe Imra que ahora solo parece tener ojos para la CEO.
Ellas intercambian número de teléfono y Kelly suelta una risita, que hace que Kara se estremezca. ¿Qué es tan divertido?
“¿Qué fue todo eso de ahí Alex?” Kara cuestiona apenas se marchan.
"¿A qué te refieres?" Alex finge inocencia.
"Lena e Imra" fruncen el ceño. "Me parece que quiero emparejarlas"
"Bueno creo que a Imra le gusta Lena" dice desenfadada y casi le provoca un infarto a Kara.
"¿Qué?, eso es ridículo antes de hoy no la conocía"
"Si, bueno. Lena aparece en revistas todo el tiempo e Imra pues, digamos que quedó impactada desde el número de Forbes, empezó a ir a las noches de juegos con la esperanza de conocerla pero justo entonces Lena comenzó a estar más ocupada”
El rostro de Kara pasó de la confusión a una palidez casi traslúcida antes de encenderse en un rojo furioso. Se detuvo en seco a mitad de la calle, obligando a Alex a detenerse también.
–¿Forbes? –repitió Kara, su voz subiendo una octava. –Esa entrevista fue sobre filantropía y tecnología biónica. Nadie lee Forbes para buscar... citas. Es una revista profesional. Lena es una científica, Alex, no un modelo de catálogo.
Alex soltó un largo suspiro, apoyando una mano en la pared. A veces, la ceguera de su hermana era casi un superpoder en sí mismo.
–Kara, por favor,–dijo Alex con calma. –Lena salió en la portada con aquel traje de seda verde esmeralda y el cabello hacia atrás. Hasta que tuve que recuperar el aliento. Imra no solo leyó el artículo; ¡Ella tiene la revista!– enfatizó –Me confesó que fue lo que la convenció de mudarse a National City para trabajar en la coalición de Mike. Quería estar en la misma ciudad que la mujer más brillante y elegante de la década.
Kara sintió un peso muerto descendiendo desde la garganta hasta entrar en el estómago. Recordaba perfectamente ese traje verde. Ella misma había estado en el set de fotos, llevando café y donuts, pensando en lo orgullosa que estaba de su amiga. Nunca se le ocurrió que el resto del mundo estaba mirando a Lena con ojos hambrientos.
–Y las noches de juegos...–continuó Kara, atando cabos desesperadamente– Ella vino a las últimas dos. Mike dijo que era porque se sentía sola, pero se pasó todo el tiempo preguntando dónde estaba Lena.
–Exacto, –asintió Alex, cruzándose de brazos. –Y tú le dijiste que Lena estaba ocupada, cuando ambas sabemos que Lena dejó de ir porque tú y Mike no dejaban de besuquearse sobre el tablero de Monopoly. Imra se engañó mucho. Por eso hoy, cuando la vio en persona, no perdió el tiempo.
Kara comenzó a caminar de un lado a otro. –Es una oportunista, –sentencia Kara, señalando al vacío. –Es una fanática. No puedes dejar que Lena salga con una fan, Alex. Es... es peligroso. ¿Y si solo quiere sus secretos industriales? ¿O si solo quiere estar cerca de una Luthor por el prestigio? ¡Tengo que anunciarlo!
Alex puso los ojos en blanco con tanta fuerza que casi le dolió. –Imra Arden es una diplomática con tres doctorados y una cuenta bancaria que no necesita nada de los Luthor, Kara. Lo que ella quiere es a Lena. Y por la forma en que Lena le devolvió la mirada hoy, creo que Lena finalmente está lista para querer a alguien, ya sabes de esa manera.
Kara no respondió. Se quedó mirando hacia la avenida, con los puños apretados. En su mente, la imagen de Imra rozando la mano de Lena se sintió como un incendio forestal.
–Tengo que ir a L-Corp–murmuró Kara.
–Tienes una prueba de vestido en veinte minutos– recordó Alex.
Kara se detuvo, dividida. Por primera vez, la idea de probar su vestido de novia se sintió como una obligación asfixiante, mientras que la idea de Lena e Imra intercambiando mensajes de texto se sintió como una emergencia similar a un meteorito que amenaza con extinguir a la humanidad.
**********
Días después Kara realmente no pudo evitarlo, seguía pensando en Lena e Imra pero sobre todo en las palabras de Alex. La emergencia de los arreglos florales se convirtió en su excusa perfecta. Aunque Alex le había registrado sus compromisos, Kara terminó la prueba de pasteles en un tiempo récord «literalmente tragándose las muestras sin saborearlas» y corrió hacia la florería donde se suponía que Lena e Imra estaban trabajando en los centros de mesa.
Cuando entró, el aroma a jazmines y rosas la golpeó, pero ese golpe no fue tan fuerte como la imagen que vio al fondo del local.
Lena e Imra no estaban simplemente eligiendo flores. Estaban compartiendo un par de auriculares, cada una con un audífono, inclinadas sobre una mesa llena de lirios blancos.
– ¡Hola!–exclamó Kara, su voz resonando demasiado fuerte, haciendo que ambas mujeres saltaran del susto.
Lena se quitó el audífono, ajustándose su impecable blazer. – Kara. Pensé que estarías eligiendo entre red Velvet o vainilla con Mike.
– Terminamos temprano. Mike tenía... cosas de Mike– mintió Kara, acercándose con pasos pesados. Se colocó justo en medio de las dos, rompiendo la burbuja de intimidad. –¿Qué están haciendo? ¿Ya eligieron las peonías? Son mis favoritos, ¿recuerdan?
Imra alarmante con una paciencia que irritó a Kara aún más. – En realidad, Lena me estaba mostrando una lista de reproducción de jazz experimental que ayuda a la concentración. Y estábamos pensando que para tu boda, los lirios son demasiado... tradicionales. Lena sugirió algo más arquitectónico, como las calas negras.
– A Lena no le gusta el jazz experimental, –soltó Kara rápidamente, mirando a su amiga. –Te da dolor de cabeza, ¿verdad, Lee?
Lena arqueó una ceja, manteniendo una calma gélida. – En realidad, Kara, me gusta cuando estoy con la compañía adecuada. Imra me estaba explicando la estructura matemática de las composiciones. Es fascinante.
Kara sintió un pinchazo de celos. ¿Acaso no es la compañía adecuada? Ella era la que conocía los gustos de Lena «o eso creia». Ella era la que sabía que Lena prefería el silencio. ¿Quién era esta mujer para venir y "enseñarle" a Lena a disfrutar de algo nuevo?
– Bueno, ¡Qué bien! Pero las flores son importantes,–dijo Kara, tomando una de las rosas que Imra estaba cortando. –Esta está marchita. Y esto también. De hecho, creo que este lugar no es lo suficientemente bueno para mi boda. Deberíamos irnos a otro, Lena. Conozco un lugar en el centro…
– Kara– interrumpió Lena, colocando una mano firme sobre el brazo de su amiga. Su toque, que antes era el refugio de Kara, ahora se sentía como una advertencia. –Imra ya reservó este lote. Y nosotras estamos pasando un momento muy agradable. Si estás aquí para ayudar, ayuda. Si no, deja que los profesionales trabajemos.
Imra soltó una pequeña risita y le dedicó a Lena una mirada cargada de admiración. – Eres tan eficiente cuando te pones en modo CEO, Lena. Es muy atractivo.
Kara casi aplasta la rosa que tenía en la mano. ¿Atractivo? ¿Acababa de llamar atractiva a su Lena frente a ella?
– ¡Uy! ¡Mira la hora!–dijo Kara, finciendo mirar un reloj inexistente. – Es casi la hora de la cena. Imra, Mike dijo que necesitaba que lo ayudaras con... eh... ¿las invitaciones pendientes? Sí, eso. Yo me quedaré aquí con Lena terminando esto.
Imra miró su teléfono, confundida. –Mike no me ha enviado ningún mensaje, Kara. Y de hecho, Lena y yo planeábamos ir a cenar después de esto. Hay un bistro francés nuevo que ella siempre ha probado querido.
Kara sintió que el suelo desaparecía bajo sus pies. El bistro francés «ella lo recordaba». Lena le había mencionado ese lugar hace meses, y Kara siempre le decía, "Sí, vamos pronto", pero luego terminaban yendo a comer hamburguesas con Mike porque era lo que a él le gustaba.
– Oh– dijo Kara, su voz perdiendo su fuerza por un segundo. –Ese lugar es... difícil de conseguir reserva.
– Yo no necesito reserva–dijo Lena, mirando a Imra con una sonrisa suave que Kara no había visto en mucho tiempo. –Imra conoce al chef –
Lena tomó su bolso, le dedicó a Kara una mirada de despedida «una que decía claramente que sabía exactamente lo que Kara estaba intentando hacer» y salió de la tienda del brazo de Imra.
*********
Imra admiraba a Lena Luthor, la mujer poseía una de las mentes modernas más brillantes y que casualmente fuera la mejor amiga de Kara Danvers fue lo más emocionante que ha vivido desde que llegó a National City.
Había estado intentando conocerla pero parecía que la mujer se había separado del grupo de amigos. “Es una persona muy ocupada” le dijo Kara avergonzada como si Lena la hubiera dejado plantada. Imra no le dio importancia a todas las otras veces que Lena canceló, hasta que la conoció en el almuerzo de la cafetería. Hasta que vio como miraba a Kara y supo exactamente como se sentía.
“Vaya qué coincidencia” pensó, las dos mejores amigas de los novios están enamoradas de ellos. Ambas parecían estar pasándola igual de mal e Imra decidió intervenir pese a que nadie las había presentado.
Lena agradeció la distracción y habían estado enviándose mensajes sobre ciencia y tecnología; y más recientemente sobre música y libros. Y cuando la CEO de L-Corp mencionó ese bistró francés que se moría por probar, Imra no pudo evitar invitarla.
¿No merecían ambas un poco de vino y buena compañía si van a tener que someterse a la tortura de esa boda?
–¿Estás bien?– le pregunto Imra después de que el mesero dejará los menús.
–Sí, yo solo. Problemas de la empresa, ya sabes cómo es
–Se exactamente como es–dijo pero no estaba hablando sobre la empresa.
Lena la miró por un segundo antes de que Imra regresara la vista a su menú, negoció con la cabeza, son ideas suyas o acaso Imra también…
“No. No Lena deja de crearte historias en la cabeza solo para sentirte algo mejor”
–Sabes me alegra que nos pusieran en el mismo equipo en esta boda– soltó Imra. –Nadie podría entender lo que siento respecto a las peonzas mejor que tú
Y entonces Lena se rió dejando escapar toda la aprensión que sentía en su pecho. –Prefiero las plumerias– dijo aún sonriendo.
–Narcisos– dijo Imra. –Mike me regaló un ramo antes de que me mudara a Saturn City, desde entonces son mi flor favorita –confesó sin despegar la vista del menú.
La comprensión golpeó a Lena agitando las aguas mansas en su pecho. No está sola en aquel tormento, hay alguien más que sufre igual que ella. –Llene de plumerias la oficina de Kara como agradecimiento hace unos años.
Esto hace que Imra deje el menú a un costado y miré a Lena. Imra simplemente sonríe. –En fin, oí que la tarta de chocolate aquí es espectacular.
********
«Mantén la calma Danvers» se dijo así misma.
«Es natural que Lena sienta curiosidad por una nueva amiga, pero conoces a Lena, no todas las personas son capaces de mantener su atención» pensó.
«Ella se terminará aburriendo de esa mujer pronto y volverá a ser tu mejor amiga» había concluido.
Solo que…
Lena no se aburrió.
Esa misma noche Mike se quedó mirando el último mensaje en su teléfono y soltó un suspiro. Imra había salido de nuevo con Lena.
–Es raro, ¿no? –le dijo a Kara, que terminaba de ordenar la cocina después de la cena. –Imra y Lena... –continuó cuando su prometida lo miró por encima del hombro.
¡Por fin! Alguien que lo entendía. Kara sintió un vuelco en el corazón, conteniendo las ganas de saltar de la emoción.
-¡Perder! Ellas no pintan nada juntas.
-Si. No es por ofender, pero Lena no parece para nada el estilo de Imra –comentó él, negando con la cabeza.
«Es Imra la que no parece para nada el estilo de Lena», pensó Kara, pero se llamó el comentario.
–Me preocupa –admitió ella, mordiéndose el labios mientras cruzaba la sala para acomodarse al lado de Mike en el sofá.
–Tienes razón. Si terminan mal antes o después de nuestra boda, tendremos que tomar partido –Mike se frotó las sienes, visiblemente frustrado–. Realmente no sé en qué están pensando, son tremendamente egoístas.
–¿Verdad? –Kara exhaló un suspiro de alivio, sintiendo el enorme peso de que, finalmente, alguien viera lo mismo que ella.
–Quizás... no sé, deberíamos separarlas sin que se den cuenta –propuso Mike, bajando la voz como si planeara un complot–. Imra es demasiado terca, si le digo que se aleje de Lena, simplemente no me escuchará y hará justo lo contrario.
–Sí, tienes razón. Ellas no lo ven, pero nosotros sí –coincidió Kara rápidamente, aferrándose a la idea–. Somos sus mejores amigos, nadie las conoce tan bien.
El par de futuros esposos podía inventarse cualquier noble para justificar su plan, pero la realidad era otra. Ambos estaban perdidamente enamorados de sus respectivas mejores amigas, aunque eran lo suficientemente estúpidos como para no darse cuenta.
–Bien –dice Mike con entusiasmo desmedido–. ¿Cómo las separamos?
Conoció a Imra durante su época más rebelde. Su mejor amiga realmente había sido muy paciente con él, y él esperaba pasar más tiempo con ella antes de casarse con Kara. Pero verla reír tan cómodamente con Lena Luthor le revolvía el estómago de una forma que no sabía explicar. Tal parece que Lena es su nuevo interés amoroso, y eso era peligroso. Si salían mal, el grupo se destruiría, la boda sufriría las consecuencias. Sí, seguro era por eso que le molestaba tanto.
Kara lo observa, sintiendo una opresión idéntica en el pecho que se negaba a etiquetar como celos. Ella amaba a Mike, iban a casarse, todo estaba en orden. Pero ver a Lena mirar a Imra con esa fascinación tan suya... la ponía de malas.
–Hasta ahora solo han conversado y se han dado cuenta de las cosas que tienen en común –dijo Kara, cruzándose de brazos. –Hay que buscar la forma de que vean lo diferentes que son. Piensa en el desastre que sería si empiezan a salir, se pelean y luego nosotros quedamos en el medio. Tendríamos que tomar partido, Mike. Sería incómodo.
–Exacto, es por el bien de todo el grupo –coincidió Mike rápidamente, aferrándose a esa lógica como a un salvavidas–. No podemos arriesgarnos a que se lastimen. Hay que distanciarlas para protegerlas antes de que sea tarde.
¡Kara nunca ha amado más a su futuro esposo!
