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Characters:
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Language:
Español
Stats:
Published:
2026-05-30
Updated:
2026-06-20
Words:
8,714
Chapters:
4/?
Kudos:
3
Hits:
89

Eren x Annie, el amor de dos titanes

Summary:

Este fic no es particularmente nuevo, pero quise hacerlo a mi manera y todo por un pensamiento impulsivo de una madrugada

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Chapter 1: Eren x Annie, el amor de dos titanes (Capitulo 1).

Chapter Text

Eren x Annie, el amor de dos titanes (Capitulo 1).

Era una noche calurosa, de esas que te hacen replantear tus decisiones. En la cama de un dormitorio compartido con una docena de reclutas, Eren se movía de un lado a otro; el ambiente en la habitación era tan sofocante que le costaba conciliar el sueño, la atmosfera tan abrasadora y opresiva que se cernía en el interior de aquellas paredes era demasiado incluso para alguien tan obstinado como él. Eren se levantó de su cama movido por la idea de salir a tomar un respiro. El chico intentó ser lo más silencioso posible, ahora era tener una discusión con cualquier otro compañero que se encontrara irritado por el calor.

—¿Por qué hace tanto calor? creo que mejor saldré a tomar algo de aire.

Pese a mi sumo cuidado por no hacer ruido alguien a mi lado pareció notar mi movimiento, bajo la oscuridad de la calurosa habitación pude divisar una figura que se alzaba para verme.

—Oye Eren, ¿a dónde vas? Es raro verte despierto tan tarde y más si estás escabulléndote tan sigilosamente.

Las palabras de Armin llegaron a mis oídos como un susurro apenas perceptible, era obvio que hacía lo posible por no despertar a nadie.

—Solo voy a tomar algo de aire, siento que voy a derretirme por culpa del calor.

Su rostro ya vencido por el sueño mostró una expresión de preocupación; escuchar mis palabras pareció encender una pequeña alerta en él.

—Ten mucho cuidado, Eren. Sabes perfectamente que puedes meterte en problemas si el instructor Shadis se da cuenta de eso, ¿aún estás seguro de querer salir?

Asentí levemente en respuesta a su pregunta; Armin pareció divisar mi gesto porque, casi de inmediato se dejó caer de nuevo sobre su cama. Antes de salir completamente primero me asome para asegurarme de que no hubiera ningún guardia cerca. A decir verdad, Armin tenía razón, así que debía ser muy cuidadoso para no ser visto mientras estaba afuera; poder respirar algo de aire fresco fue un gran alivio. Bajo la fría brisa de la noche mi cuerpo sofocado parecía expresar su gratitud por medio de leves temblores involuntarios. Por mi mente pasó el pensamiento de aprovechar que ya estaba afuera para caminar un poco por los alrededores, aunque ¿en serio era buena idea hacerlo?, bueno no sonaba como una mala idea para mí. Total solo era tener algo de cuidado.

Eren caminó silenciosamente por los pasillos de la base que era residencia de la 104, el ambiente tan frío y solitario de lo noche acompañaba al castaño con cada paso que daba. La tranquilidad del silencio le permitía relajarse por completo. Mientras seguía con su pequeño paseo, tal vez por casualidad o incluso solo por reflejo sus ojos se posaron en el paisaje nocturno. Aquel cielo de primavera estaba adornado por cientos de estrellas que parecían pequeños destellos en el firmamento, la hermosa luna estaba especialmente brillante durante aquel momento, esa imagen tan espléndida quedó grabada en lo más profundo de su memoria, pero Eren no era el único que observaba las estrellas esa noche y pronto el joven se daría cuenta de eso.

Era un paisaje hermoso, era todo lo que pasaba por mi cabeza al contemplar el cielo estrellado, mientras seguía mi camino pude divisar una figura a lo lejos, ¿Era un guardia de turno? ¿Fui tan descuidado? Casi que por reflejo me oculté detrás de una esquina observando aquella silueta. Era un poco más baja que yo y de contextura delgada, por su figura tan despreocupada parecía ser una cadete, su cabello suelto no llegaba más allá de sus hombros, intenté hacer lo posible por recordar su nombre. Creo que era Annie o eso es lo que puedo recordar de su presentación esta mañana frente al instructor Shadis. No creo tener la confianza para acercarme a hablarle, por lo que recuerdo no es de muchas palabras. ¿Acaso también estaba en medio de un paseo nocturno? Annie contemplaba el cielo con evidente interés, la luz de la luna se reflejaba suavemente en su cabello rubio dándole un aspecto único, y para ser sincero creo que era una escena hermosa e irrepetible. Mis ojos estaban fijos en su figura contemplándola minuciosamente; un ruido a la distancia me hizo recobrar los sentidos, al parecer ella también escuchó los pasos porque empezó a caminar en dirección al dormitorio de las cadetes; Ver esa escena fue una señal que me indicaba que era hora de volver a los dormitorios. si seguía vagando tan libremente por los pasillos como lo estaba haciendo solo sería cuestión de tiempo hasta ser atrapado.

Con ese pensamiento Eren se escabulló sigilosamente hasta el dormitorio que compartía con los demás cadetes varones. Luego de acostarse en su cama el joven no concilió el sueño de forma inmediata, por el contrario, su mente divagó libremente durante algunos minutos antes de rendirse ante el cansancio.

—Eren despierta, ya se hace tarde por lo que debes levantarte

Comencé a sacudir a Eren que dormía profundamente, al parecer anoche había vuelto muy tarde, se suponía que solo tomaría un poco de aire, ¿Por qué parece que vagaste por media instalación?

—Deja de zarandarme Armin, ya estoy despierto así que puedes parar de una vez.

Esas fueron mis palabras dirigidas a Armin que me sacudía de forma violenta, ¿ya había amanecido? Tan solo cerré los ojos por un momento; haber dado ese paseo fue una mala idea.

—Eren, ya se está haciendo tarde, date prisa.

Solté sus hombros para darle espacio, Eren parecía ya estar completamente despierto por lo que no había necesidad de seguir sacudiéndolo.

Con un último bostezo me incorporé por completo para ir a tomar una ducha; definitivamente no volveré a vagar en las noches.

Armin que no quería arriesgarse a que su amigo volviera a dormir, lo esperó pacientemente. En cuanto Eren estuvo listo, siendo acompañado del rubio caminó hasta el comedor, donde una Mikasa ya los esperaba desde hace algunos minutos; al verlos entrar la asiática les hizo un pequeño gesto para que sentaran con ella. Luego de tomar sus respectivas bandejas, ambos se acercaron a la mesa en donde Mikasa ya les reservaba sus asientos.

—Buenos días Armin, buenos días Eren. —Buenos días Mikasa. —Respondieron ambos chicos al unísono.

Los tres amigos intercambiaron esas palabras mientras Eren y Armin se sentaban en frente de la asiática.

—¿Cómo durmieron anoche ambos?

Esa fue la pregunta de Mikasa para sus dos amigos, por su parte Armin fue el primero en responder seguido de Eren.

—Muy bien, fue mejor de lo que esperaba.

Luego de responder a la pregunta de Mikasa, comencé a comer mi desayuno; este era sencillo: constaba de una papa hervida, medio pan y un vaso de agua. Ese era el estándar para todos los cadetes sin excepción; tal vez no era lo mejor, pero sin duda prefería esto a no comer nada.

—Dormí bien, aunque a medianoche el calor estaba acabando conmigo.

Tal vez se debía a la falta de sueño, pero me sentía totalmente agotado. Juro que no volveré a dar paseos nocturnos. Aunque debo admitir que la imagen de aquella chica seguía grabada en mi mente; movido por eso, comencé a buscar la figura de Annie entre los demás cadetes del comedor; me llevó unos segundos encontrarla. Ella estaba sentada en la misma mesa con un chico de cabello rubio; este contaba con una contextura más robusta y era más alto que yo. ¿Realmente tenía solo 12 años? El otro recluta en la mesa de Annie era un chico de cabello oscuro, era bastante delgado, pero sobre todo muy alto; pese a intentarlo no logré recordar sus nombres. Ellos hablaban entre sí, aunque por su parte Annie no hacía el mínimo esfuerzo por intentarlo, contrario a sus compañeros, a ella no parecía agradarle la compañía de ambos; su ceño estaba fruncido y sus ojos azules denotaban una sombra de irritación y fastidio. Bueno por lo menos el que era visible, su ojo derecho estaba oculto bajo un flequillo, su cabello estaba recogido en un moño alto y desprolijo; su rostro daba miedo. ¿Realmente era la misma chica de anoche? ¿Me equivoqué de persona anoche? Aquella figura estaba de espaldas a mí, por lo que puede ser posible que mi conclusión en ese momento fuera errónea. Mientras seguía atrapado un tirón de Armin en mi camisa me trajo de vuelta a la realidad.

—Eh, ¿qué pasa Armin? —Oye Eren, ¿qué es lo que tanto miras?, no has tocado tu desayuno en lo más mínimo.

Aquellas palabras de Mikasa resonaron en mis oídos. Parece que en vista de que no le respondía, hizo que Armin quien estaba a mi lado, me sacara de mis pensamientos.

—No es nada Mikasa, solo es que estoy un poco cansado; por cierto ¿qué era lo que decías?

Miré a Eren con desconfianza, por más que esté cansado, no era normal que su mirada estuviera tan fija en un mismo punto; en su lugar parecía estar observando a alguien, bueno… será mejor dejarlo pasar.

—Les preguntaba a ti y a Armin ¿qué tan difícil creen que será el entrenamiento? — No creo que sea tan difícil. Además no importan que venga juro que hare todo para acabar con todos los titanes. — Esa fue la respuesta proporcionada por Eren.

En ese momento, los cadetes no tenían ni la más mínima idea del infierno que les vendría encima. Los siguientes 6 meses fueron una tortura, tanto psicológica como física para muchos. Durante las mañanas, todos asistían a una clase donde se les enseñaba lo básico: el funcionamiento de los muros y la historia detrás de estos. De igual manera, los jóvenes eran atiborrados de teoría necesaria para el funcionamiento del equipo de maniobras tridimensional; se les enseño cómo lidiar con titanes y su única debilidad. En las tardes los cadetes eran llevados al límite por Shadis; bajo su estricta dirección cada recluta entrenaba hasta el borde del colapso. Shadis no era blando con ellos y en reiteradas ocasiones los colmaba de insultos para quebrar su moral; para muchos la presión tan sofocante sumado a los constantes ultrajes verbales de Shadis, se convirtieron en razones más que suficientes para renunciar. Otros simplemente, tras no poder cumplir con las expectativas impuestas, fueron descartados y forzados a retirarse. Fue así como al finalizar esos primeros seis meses en la base solo quedaban los mejores cadetes.

Fueron unos meses difíciles para Eren y Armin; por su parte, Mikasa parecía adaptarse a todo de forma natural. Armin era bueno en las clases teóricas, pero en los entrenamientos la historia era distinta, el rubio apenas podía completar las expectativas de Shadis. Su situación era similar a la de Krista Lenz, quien a pesar de ser bastante ágil tenía una resistencia muy precaria. Al principio Eren solo era uno más del montón y, comparado con algunos, era solo una mota de polvo; la 104.ª era una división con una gran cantidad de monstruos físicos; de entre los cuales los más fuerte y resistentes eran: Sasha, Ymir, Annie, Bertholdt, Reiner, y la misma Mikasa quien contaba con cualidades que simplemente eran inhumanas. Esa situación no era algo con lo que Eren estuviera conforme; por eso el castaño solía esforzarse de sobremanera para compensar su falta de talento con entrenamiento pesado. Con el final de las clases teóricas, para los cadetes restantes llegaría un último reto: de este dependería si realmente podrían quedarse en la base; la prueba era sencilla de entender. Los cadetes debían permanecer en equilibrio en una estructura especifica, está cumplía la función de emular el movimiento y la sensación el equipo de maniobras tridimensional. Parecía ser una prueba sencilla, o ese fue el pensamiento de los cadetes antes de presentarla; lograr mantener el equilibrio era mucho más difícil de lo que parecía, no era cómodo y menos fácil, muchos de ellos estaban agitados, movían sus brazos de forma desesperada intentando no caer; era realmente difícil…, o ese era el pensamiento de la mayoría; Mikasa no parecía opinar lo mismo; la asiática permanecía suspendida en el aire de forma tan natural que resultaba difícil de creer, de igual manera para algunos cadetes  como Reiner, Bertholdt, Jean e incluso Annie la prueba no representaba problema alguno. La prueba era una completa pesadilla para la mayoría, pese a esto todos lograban mantenerse en el equilibrio. Bueno al menos la mayoría podía hacerlo. Eren, por su parte era el único de los cadetes que no conseguía equilibrarse, el castaño hacía lo posible por retomar el control, para estabilizarse agitaba sus manos e incluso pataleaba; aun así este no encontraba forma de recuperar el equilibrio. Mientras Eren se encontraba de cabeza, sus ojos se encontraron con los del instructor Shadis de pie frente a él. La mirada de Shadis hizo que a Eren se le estremeciera la espalda; antes de que el chico formulara cualquier sonido las palabras provenientes de Shadis lo estremecieron de sobremanera.

—Cadete Yeager, ¿qué está haciendo de cabeza? ¿Acaso no puede mantener el equilibrio?

—N-no yo… yo solo

—¡Silencio! No me interesan sus excusas inútiles; cadete Yeager, si no puede hacer algo tan básico como mantener el equilibrio no debería estar aquí.

—Pero, yo… yo solo

—Cadete Yeager; usted es una deshonra para este escuadrón, no hay lugar para un inútil como usted en este campo de entrenamiento. Si para mañana a primera hora no logra mantenerse correctamente, usted deberá irse, no soy tan benevolente como para permitirle estar aquí solo porque quiere matar titanes.

Tras las palabras de Shadis, todo el campo quedó en completo silencio; sin miramientos el instructor se alejaba dejando a un Eren devastado en el césped, el castaño temblaba parcialmente dado que las palabras de Shadis fueron claras, y eso era algo que el mismo sabía, su sueño de acabar con todos los titanes pendía sobre un hilo.