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Damian sabe que no está siendo del todo racional al catalogar París como una ciudad a la que no querría regresar solo por un pequeño y concreto hecho que tenía muy pocas probabilidades de repetirse en el futuro.
A él no le importa lo suficiente.
El pequeño y concreto hecho, muy molesto, de ser perseguido y acosado por dos mocosas presumidas, mimadas y con audición selectiva (porque él sigue diciendo que no, no quiere bailar con ellas, ni pasar el rato ¡Ni nada! Pero sigue siendo ignorado por la rubia malcriada y la castaña oportunista) lo tiene al límite de su paciencia. A punto de hacer algo que su familia probablemente no aprobaría.
Damian mira hacia los últimos miembros de su familia que no ha comprobado para que intervengan antes de que él resuelva su problema a su propia manera. Pero Cassandra y Brown están rodeadas por, al menos, cinco mujeres mayores, trabajando diligentemente para encantar a las esposas trofeo de posibles inversionistas para la nueva sucursal de Wayne Enterprisse en París, cuya inauguración era la causa tras la presencia de su familia en la ciudad de las luces, y su molesto problema actual.
Padre y Drake están socializando y encantando al equipo directivo de la nueva sucursal. Damian sabe que son cinco hombres y tres mujeres, en edades desde los 27 hasta los 35.
Richard está atrayendo y persuadiendo a los invitados para convertirse en futuros inversionistas, al igual que las chicas.
… Y a Damian le molesta admitir que le perdió la pista a Todd hace, al menos, media hora. El segundo mayor podría haberse escapado del evento, por todo lo que el Robin actual sabe. Y lo odia, porque desearía estar fuera de esto, pero había un número decente de adolescentes entre los invitados, y se supone que Damian debe “integrarse”.
Hasta ahora, eso solo ha significado una única charla decente con el heredero de una empresa cinematográfica que está de visita desde Londres, y estas dos sinvergüenzas que no lo dejarán en paz.
El balance no es exactamente positivo.
Se dirige hacia la mesa de aperitivos en un último intento de alejarlas sin faltar a las ‘cortesías sociales’ pero la castaña es persistente.
— ¡Ahí estás! Lamento tanto la tardanza, ya sabes lo quisquilloso que puede ser el tío J —una tercera chica lo abordó y, aunque esta no intentó invadir su espacio personal ni tocarlo inmediatamente, Damian estaba listo para renunciar a la buena actuación, lo estuviera ella confundiendo con otra persona o no — ¿Listo para-? ¡Oh! Rossi, no esperaba verte aquí.
Ahora, esto resulta interesante. La recién llegada parecía tener alguna animosidad con sus dos molestias, porque se había interpuesto entre ellas y Damian con un movimiento que pudiera parecer inconsciente para el ojo inexperto, pero para él claramente tenía algún propósito. Decidió quedarse callado y ver qué ocurriría.
—Dupain-Cheng —la rubia responde primero, a pesar de que la recién llegada se había dirigido visiblemente a la castaña —Parece que te equivocaste de atuendo ¿No deberías estar sirviendo bocadillos como la plebeya que eres? —se burla con la barbilla en alto y una mano bajo ella. Muy parecido a las chicas de clase alta en Gotham.
—Chloe —Damian tomó nota de que la recién llegada se sentía mucho menos a la defensiva con la rubia. Parece identificar a la morena como una amenaza y a la otra como una mera molestia —estoy aquí con un invitado, al igual que tú con tus padres. No es que tenga que explicarme con nadie más que los organizadores de este evento —la llamada ‘Dupain-Cheng’ mira a la rubia como a una niña pequeña molesta mientras se lleva las manos a la cintura. En ningún momento lo miró, lo cual hace que Damian se pregunte si realmente lo confundió con alguien más. De repente, los ojos azules de la recién llegada se abren para acompañar una expresión de falsa alarma —Dioses, Chloe ¿Nadie te ha dicho que tienes el maquillaje corrido? —la rubia chilla de indignación, un sonido que casi hace sonreír a Damian, especialmente cuando Dupain-Cheng sigue adelante sin dejarla protestar — ¿Qué clase de amiga eres, Lila? No le avisas que su rímel le está manchando la sombra de ojos. Una Bourgeois no debería ser vista así ¿Qué diría tu madre?
Bourgeois, el apellido del alcalde, notó Damian en el fondo de su mente.
Y, ni bien Dupain-Cheng terminó esas palabras, la rubia salió disparada, dando pisotones con sus pequeños tacones dorados, en busca de un baño o un espejo, probablemente.
La pequeña risita entre dientes por la victoria le sienta bien a la oji-azul, pensó Damian, hasta que la molestia de pelo castaño les recuerda que sigue allí —Bonito truco de fiesta, Maribrat —los ojos oliváceos giran de una forma muy dramática —no esperes que funcione conmigo. Estás siendo muy grosera frente a- —la tal Rossi intentó pasar a un lado de Marinette para alcanzarlo una vez más, pero Damian, como decidió antes, ha terminado con las actuaciones.
Sin embargo, antes de que pudiera reprenderla adecuadamente, Dupain-Cheng lo sacó del alcance de la castaña, pellizcando la tela de su saco sin llegar a tocarlo realmente —De verdad, Lie-la, empiezo a pensar que tienes alguna obsesión enfermiza conmigo —Dupain-Cheng de nuevo exagera su tono y expresión, pero no deja de actuar como si esta chica fuera una amenaza real, y los hace retroceder otro paso —tu ridícula guerra escolar es una cosa, pero ¿realmente llegas al punto de investigar y molestar a mis amigos fuera de la escuela? —ella sacude la cabeza.
—¡Por favor! Es más probable que Adrien se interese por ti, a que seas amiga de un Wayne —Rossi sisea por lo bajo, manteniendo una expresión de superioridad, como si tuviera el control de la situación a pesar de que Dupain-Cheng no daba ninguna reacción de estar asustada, excepto por la forma en que los estaba alejando de ella.
Dupain-Cheng apenas parpadeó ante la mención de su apellido, aunque sí se estremece ante la mención del tal Adrien — ¿Estás hablando de ti o de mí? Oh, y Adrien también está aquí ¿Lo sabías? ¿Por qué no vas e intentas colgarte de él en lugar de mi amigo? Después de todo, siempre lo haces en la escuela, seguro que Adrien está más que feliz de jugar a fingir contigo —la castaña extiende una mano con uñas largas de color calabaza para agarrar a Dupain-Cheng. Damian lo toma como la excusa perfecta para actuar, finalmente; si su familia se queja después, tendrá un testigo que avale la necesidad de su ‘descortesía’.
— ¿Por qué no vamos a buscarte algo de beber? —finalmente habla, mientras actúa como si fuera perfectamente casual la forma en que colocó una mano en la espalda de la oji-azul y la atrajo hacia sí mismo —esperaba que pudiéramos ponernos al día antes de recorrer la ciudad. Ha pasado un tiempo.
Dupain-Cheng parpadeó hacia él con sorpresa fugaz, pero se adaptó rápidamente, colocando una mano en el hueco de su codo con holgura. Damian decide que no es un contacto insoportable —Por supuesto, Cher. Ojalá no te vea luego, Rossi.
Ambos siguen hacia la mesa de bocadillos a la que Damian ya se dirigía, aunque Dupain-Cheng mantenía un ojo sobre su hombro, para asegurarse de que Rossi no los siguiera. La chica tiene carácter y es precavida. Damian decide que será una buena compañía por el momento.
—Disculpa si me entrometí —Damian inclina ligeramente la cabeza cuando Dupain-Cheng susurra en su dirección, aparentemente convencida de que Rossi no intenta hacer nada más —pero te veías incómodo, y sé muy bien lo que es ser el blanco de esas dos malcriadas, así que no podía quedarme al margen sin hacer nada.
Él tararea un sonido neutral —Fuiste entrometida, de hecho —responde —pero tu indiscreción me ahorró impartir repercusiones con las que mi familia no estaría de acuerdo, así que no voy a reclamarte por ello.
Dupain-Cheng parpadea dos veces hacia él, luego se ríe entre dientes —Eres brutalmente honesto, ya veo —Damian no cree que su señalamiento ocupe una respuesta, aunque sí toma nota de lo inusual que era su tono. La mayoría lo reprendía por ser ‘grosero’ cuando simplemente señalaba hechos —Es un gusto conocerte. Me llamo Marinette, por cierto.
Marinette Dupain-Cheng. Damian lo recordará para investigarla más tarde. No estaba en la lista de invitados, pero es la acompañante de alguien, según sus propias palabras —Soy Damian.
La chica hizo una pausa para servir un vaso de refresco, se lo ofrece, y luego se sirve otro cuando Damian acepta el primer vaso — ¿Así que realmente eres miembro de la familia que organiza este evento? —la oji-azul inclina casualmente la cabeza después de tomar un primer sorbo. Damian responde con un asentimiento —en ese caso ¿No debería ser más fácil para ti decirles a Chloe y Lila que te dejen en paz?
—Mi padre y algunos hermanos han calificado mis métodos de poner a las molestias en su lugar como ‘excesivas’ y han amenazado con castigos tediosos a los que me niego a someterme —Damian definitivamente no va a quedarse tres semanas sin patrullar por un par de trepadoras sociales melindrosas —Además, me exigieron socializar con los invitados de mi edad.
Su acompañante temporal lo mira con sorpresa —Vaya, la mayoría de adolescentes de familias poderosas que conozco son mimados y caprichosos que nunca reciben consecuencias ni castigos cuando hacen lo que quieren y se meten con otros, justo como Chloe. Probablemente mi amiga Kagami es la única que no actúa así. Debería encontrarla pronto, los presentaré si gustas.
El nombre inusual para la ciudad resaltó para Damian, solo había una familia de origen japonés en su lista de invitados — ¿Tsurugi? —Dupain-Cheng asiente —estudiamos su compañía como posibles colaboradores mientras se establecía esta sucursal.
—La única alianza comercial que han hecho, desde que se establecieron aquí, es con la casa de modas Gabriel —Dupain-Cheng hizo una mueca —para un artículo que, según su equipo de publicidad, se lanzará este mes entrante, así que les deseo suerte.
Damian se burla. La corporación Tsurugi es una empresa exclusiva de tecnología, a la vanguardia en el desarrollo de inteligencias artificiales para la compensación de discapacidades físicas sí, pero con poca flexibilidad; si ignoran su oferta de colaboración pronto se verán eclipsados por las diferentes ramas de Wayne Enterprisse — ¿Qué hay de ti? ¿A quién acompañas aquí?
Dupain-Cheng le responde con una sonrisa pícara —Digamos que hago parte del sector de las artes —su tono era bromista, casi con camaradería, mientras se contonea de modo que su vestido color índigo se balancea con una fluidez notable alrededor de sus rodillas —Jagged y Penny insistieron en que los acompañara —señala con la cabeza hacia la izquierda y Damian la sigue con la mirada.
Jagged Stone, el cantante que dominaba los rankings de música francesa, y sostenía una notable presencia internacional estaba, de hecho, hablando con Padre, Grayson y Drake en ese momento; sus hermanos intentaban esconder cierto entusiasmo frente al músico mientras que la manager de cabello rosa intenso en realidad parecía estar hablando en negocios con Padre.
—Hm. ¿Música entonces? —Damian vuelve su atención a su acompañante.
—Oh, no. Soy su diseñadora —ella lo corrige. Es entonces cuando Damian le encuentra el sentido a su movimiento de antes, probablemente luciendo su propia creación —hice las portadas de sus últimos dos álbumes, sus accesorios de escenario, algunas piezas para conciertos en vivo y su guardarropa para eventos de trabajo como este —explica, aun mirando en su dirección —De hecho, ambos llevan mis diseños ahora mis- —Damian se tensa instintivamente, en respuesta a cómo la chica se congela y mueve ligeramente entre él y la mesa —Dioses, por favor, dime qué no me vio.
Damian parpadea despacio ante el cambio abrupto —... ¿Quién?
—Cabello rubio, ojos verdes más claros que los tuyos, sonrisa de comercial y traje blanco con dorado —ella detalló rápidamente. Damian toma un sorbo de su refresco mientras mira a su alrededor casualmente. Encuentra a un chico consecuente con la descripción de Dupain-Cheng en cuatro segundos: bien podría ser el gemelo perdido del británico con el que habló un rato antes, sus únicas diferencias radican en la postura, presencia y peinado. Tararea un sonido bajo mientras lo evalúa, el otro chico claramente busca a alguien en el salón —ese es Adrien.
Damian no sabría señalar, esta vez, si ella está más molesta, incómoda o incluso preocupada, por su tono de voz, pero se mueve de forma que su espalda y estatura cubran a la diseñadora, cuando el rubio en cuestión arrastra la mirada en su dirección —Lo mencionaste antes, igual que Rossi —recordó, en voz baja. Se asegura de que el rubio les ha dado la espalda antes de volverse hacia su compañera temporal, levantando una ceja para exigir respuestas.
Dupain-Cheng echa un vistazo por encima de su hombro antes de sentirse lo suficientemente segura para enderezarse —Somos todos compañeros de escuela. Adrien… solía gustarme, cuando inició en mi clase el año pasado —admite, sonrojándose. Damian hace una mueca, sin querer ser arrastrado a un drama amoroso adolescente —pero la forma en que lidia con Rossi arruinó por completo cualquier sentimiento que tuviera por él. Sabe que ella miente constantemente, pero no le interesa hacer nada al respecto, e incluso actúa como si fueran amigos cuando a ella le conviene… La cosa es… creo que alguien le dijo lo que sentía por él —ella titubea levemente, desviando la mirada al suelo —porque últimamente intenta invitarme a salir sin importar cuántas veces le diga que no estoy interesada en tener una relación con él.
Cuando ella termina su explicación, la mueca de Damian se convierte en un ceño fruncido. Si Dupain-Cheng había dicho claramente que no estaba interesada, la situación se convertía en acoso, algo que ninguno de los murciélagos de Gotham toma a la ligera. Y, aunque también es evidente que la chica no le está contando toda la verdad sobre la situación, cree que podrían llegar a un arreglo que los beneficiara mutuamente.
Damian termina su refresco, desecha el vaso en la papelera junto a la mesa de bocadillos y le tiende el brazo a la chica.
— ¿Mm? —Dupain-Cheng termina también su bebida, mirándolo con curiosidad.
—Quid pro quo —establece Damian, mientras ella desliza nuevamente una mano en el hueco de su codo con holgura —las cortesías sociales implican que no deberían molestarnos en medio de una actividad en pareja —un cuarteto de cuerdas se había convertido en la fuente de música ambiental hacia menos de media hora, y algunos asistentes ya estaban en el centro del salón, bailando. Damian camina hacia allí, con Dupain-Cheng siguiéndolo del brazo.
La oji-azul se sonroja una vez más, cuando se paran frente a frente, a una distancia razonable de las cinco o seis parejas danzantes —Una advertencia justa: N-no tengo mucha experiencia bailando —anuncia ella, claramente avergonzada, mientras pone una mano en su hombro y él coloca la suya en el centro de la espalda femenina.
Damian la descartó con un chasquido de lengua. Él tampoco tiene mucha práctica en baile de salón (ni en ningún otro tipo) pero es un Wayne, criado como príncipe AlGhoul: aprende y ejecuta lo que se propone, y lo hace a la perfección. Siempre —Tt. Es una cuestión de ritmo. Solo sígueme.
Damian le tiende la mano libre, y ella coloca la suya, ligeramente temblorosa, encima. Está claramente nerviosa.
Empiezan despacio, tanteando y adaptándose al paso del otro, encontrando la sincronización adecuada. Solo les lleva unos segundos sentirse lo suficientemente cómodos como para dejar de mirar sus pies y volver al rostro de su acompañante. Damian casi se sorprende de encontrarla aún ruborizada —S-se te da muy bien esto.
Si el pecho de Damian se hincha ligeramente ante su elogio, es algo que nadie, ni él mismo, reconocería —Te adaptas rápidamente —responde a sus palabras, aunque no se siente como una cortesía realmente. Solo señala un hecho.
Dupain-Cheng, aún sonrojada, desvía la mirada por encima de su hombro, y su expresión ligeramente nerviosa se transforma en una pequeña sonrisa —Puedo ver a Rossi rabiando en un rincón —una pequeña inclinación de labios es toda la satisfacción que Damian demuestra externamente, pero solo dura unos segundos, hasta que Dupain-Cheng se estremece en sus brazos y aprieta levemente la mano que está en la suya —Um… también nos están mirando otras personas ¿Creo que son tus familiares? Ciertamente actúan como anfitriones… Damian ¿Por qué me miran como si hubiera pateado al cachorro de alguien?
Ella dejó de mirar por encima de su hombro para encontrar sus ojos. Luce tan nerviosa y preocupada que Damian siente el familiar impulso de atacar a sus molestos hermanos adoptivos… Curioso, dicho objetivo nunca había surgido en respuesta a la reacción de otra persona. Damian decide ignorar eso —Tt. Te sugiero que los ignores. Mis hermanos y hermanas mayores parecen vivir en base a una competencia sobre quién tiene la reacción más exagerada y estúpida cuando hago algo ‘nuevo’ o ‘de adolescente normal’.
Ella lo mira con sorpresa por unos instantes, antes de soltar una melódica risa que parece luchar por contener, inclinándose brevemente hacia adelante, hasta que su rostro casi se escondió en el pecho de Damian —Suena a que nunca tienen un momento aburrido en casa.
Damian no está seguro de qué le ha causado gracia, pero asiente —Ni un momento de tranquilidad —completa.
Su acompañante se ríe entre dientes esta vez, claramente esforzándose más por cubrirlo —Soy hija única, así que no puedo decir que lo entienda —ofrece en cambio.
—Tienes suerte —Damian murmura por lo bajo, antes de decidir algo —sostente —e, inmediatamente, mueve la mano que tenía en la espalda femenina para rodearla con el brazo y levantarla unos cuantos centímetros por encima de su cabeza. Dupain-Cheng chilla de sorpresa, pero se estabiliza casi de inmediato con ambas manos en sus hombros; mientras tanto, Damian los gira despacio, en el mismo lugar, aprovechando el movimiento para echar un vistazo a su familia.
Tal y como le informó Dupain-Cheng, los están mirando con asombro, casi todos boquiabiertos. Cassandra y, sorprendentemente, Drake, son los que mejor disimulan. Ni siquiera Padre se molesta en cubrir su mirada de incredulidad.
Que irritantes.
Cuando completa el giro y deja suavemente a su compañera sobre sus pies, nota que ella está sonrojada una vez más, con un atisbo de asombro y algo adicional que Damian no puede nombrar en su expresión, coronada por una sonrisa suave —Está bien, no esperaba eso… aunque fue divertido —ella suelta sus hombros y vuelve a tomar su mano. Damian responde haciéndola girar antes de atraerla de vuelta a la posición original. La falda de su vestido azul oscuro se arremolina alrededor de ella de forma elegante, definitivamente un vestido hecho para mostrar en la pista de baile —Vi a Kagami, por cierto. Y a Chloe tratando de arrastrar a Adrien a bailar.
Damian la hace girar una vez más, despacio —Terminemos la pieza, entonces —aún con la mano de ella en la suya, inclina levemente el torso hacia ella.
Dupain-Cheng corresponde a su cortesía tomando un lado de su falda para realizar una reverencia igual de breve y acompañada, una vez más, por el sonido suave de una risilla. Después de eso, ella lo guía en dirección a la heredera Tsurugi.
Tsurugi resulta mucho más tolerable que las dos primeras chicas, más parecida a su primera interacción aquí, y aunque parecía tener una visión más amplia del panorama empresarial que su madre, aún mostraba reservas ante la idea de una alianza, Damian descubre rápidamente, gracias a infructuosas y desacertadas negociaciones con Lex Corp un mes antes de decidir establecerse en París.
Damian se burla. La ética empresarial de Wayne Enterprisse no tiene nada que ver con la burla que es Lex Corp. Las Tsurugi lo aprenderían más pronto que tarde.
La conversación, que se había desviado hacia la esgrima, se ve abruptamente interrumpida por la intromisión del chico que Dupain-Cheng había estado tratando de evitar. A Damian le molesta admitir que el rubio fue lo suficientemente sigiloso como para no notarlo hasta que estuvo cerca de ellos.
Agreste agarra la mano de Dupain-Cheng, y tira de ella, para alejarla unos centímetros y girarla en su dirección — ¡M’Lady! —el susurro emocionado es tan bajo que Damian apenas lo capta —te he estado buscando desde que escuché a Jagged decir que estabas aquí. Que suerte coincidir en este evento.
—Adrien —a pesar de su actitud anterior, Damian descubre que Dupain-Cheng no parece tener reparos en regañar al muchacho por su comportamiento inapropiado. Ella le frunce el ceño y sacude su mano fuera del agarre claramente no bienvenido —No me llames así ¿Y no ves que estaba en medio de una conversación?
El rubio parpadea dos veces, como si recién hubiera notado que no eran solo ellos dos en la habitación. Que inconsciente —Uh, lo siento. Hola, Kagami —él se sonroja, de vergüenza, aparentemente —ha pasado… un tiempo.
Tsurugi también parece tener una impresión poco favorable del rubio, ya que su expresión serena cambia a un ceño fruncido, igualando a Dupain-Cheng —Adrien —responde de forma escueta.
Los ojos verde-claro pasan entonces a él. Damian observa el reconocimiento, la curiosidad y, finalmente, desafío en la forma en que entrecerró los ojos en él. Quiso burlarse del patético muchacho, pero mantuvo su expresión en su ceño fruncido y reprobatorio.
—Ah, él es Damian Wayne, uno de los anfitriones del evento —Dupain-Cheng repite la presentación que ya había expresado a Tsurugi un par de minutos antes, mientras retrocede más lejos del rubio, cuando este intenta volver a tomarle la mano ¿Cómo no asimila el evidente rechazo? Damian extiende el brazo levemente, justo cuando ella llega a su lado, para detener su retroceso, colocando la mano en su espalda, como antes —Damian, este es Adrien Agreste, modelo principal, e hijo del dueño, de la casa de modas Gabriel —concluye.
Damian asiente hacia ella cuando la siente apoyarse un poco más en su mano —Agreste — ‘saluda’ de forma incluso menos receptiva que Tsurugi.
La expresión de desafío se deslava en una sonrisa amistosa, casi tan fácilmente como Padre entrando en la personalidad ‘Brucie’ para los periodistas o la alta sociedad. Hace sonar alertas para Damian —Mucho gusto, es genial conocerte, Damian —miente descaradamente, lanzando una mirada fugaz al brazo que se desliza tras la espalda de Dupain-Cheng.
En respuesta, Damian da un paso más cerca de ella. El rubio se tensa inmediatamente. Tt, un pésimo actor, a comparación de su familia.
Dupain-Cheng trata de volver la conversación a los próximos juegos Olímpicos en Brasil donde competiría Tsurugi, pero Agreste no aguanta ni un minuto antes de volver a exigir su atención, cuando la otra chica toma la palabra.
—Oye, Mari, sé que dijiste que estabas ocupada —empezó en voz baja, tratando de pasar un brazo sobre los hombros de la oji-azul —pero ya que terminaste con el atuendo de Jagged para el evento, mañana parece un buen momento para ir a esa cita que hemos estado posponiendo ¿No lo crees?
Dupain-Cheng le agarra el brazo y lo baja despacio, con más delicadeza de la que Damian cree que Agreste merece —No he estado posponiendo nada, Adrien, te dije que no quiero una cita. Y aún sigo ocupada, el final de curso está a menos de dos meses, te recuerdo que soy la delegada de clase, y ni siquiera son los únicos compromisos que tengo.
—Sabes que siempre podemos encontrar tiempo —Agreste insiste, haciendo girar un robusto anillo plateado entre sus dedos.
Damian siente a Dupain-Cheng tensarse y estremecerse. Incluso se mueve un paso más cerca de él. Tsurugi también parece ponerse un poco más alerta, mientras termina de hablar sobre el parque donde generalmente entrena con su madre. Damian elige rápidamente un curso de acción —Creo haber visto fotografías de esa plaza ¿Quizás puedas enseñármela mañana durante ese tour del que hablábamos? —se inclina hacia un lado, hasta que su costado queda presionado contra el brazo de Dupain-Cheng, dejando en claro que habla con ella.
Para su sorpresa, Dupain-Cheng se relaja contra su cuerpo, como si él realmente le transmitiera seguridad a pesar de no tener idea de que estaba siendo amparada por un justiciero.
La presencia de Robin generaba seguridad en la gente, nunca la de Damian. Esto representa una completa novedad.
Una novedad agradable.
—Oui- es decir, por supuesto. Podemos ir a todos los sitios que quieras visitar —parece que le costó solo un segundo recordar las excusas que le habían dado a Rossi para dejarla atrás. Dupain-Cheng se adapta fácil y rápidamente al juego, demuestra ser una cómplice adecuada —después de todo, te prometí un recorrido.
Agreste vuelve a darle esa mirada inhóspita y de desafío, a la que Damian no le da importancia, principalmente porque se distrae con el metafórico agujero en su nuca que está siendo quemado por la mirada fija e intensa de Richard.
Por una vez, su hermano mayor no tiene tan mal sentido del tiempo.
Damian le dirige una breve excusa a Tsurugi, a modo de despedida, antes de presionar ligeramente la mano que aún tiene en la espalda de Dupain-Cheng, quién le está remarcando a Agreste que ya tenía compromisos previos, para llamar su atención.
—Mi familia parece querer que nos acerquemos un momento ¿Te importaría? —explica, en cuanto ella lo mira.
—Ah, por supuesto. Sería una descortesía total ignorarlos —asiente enfáticamente, antes de inclinarse hacia adelante para abrazar a Tsurugi —nos vemos luego, Gami. Adrien.
Damian le ofrece el brazo tan pronto como ella se separa de su amiga, y Dupain-Cheng lo toma inmediatamente sin dudar. El movimiento se está volviendo familiar sorprendentemente rápido.
—Gracias —ella le susurra con intensidad, y mucho peso en tan corta palabra, cuando los considera lo suficientemente lejos de la audición de Agreste.
Damian resopla —Si deseas agradecerme, convirtamos en verdad ese recorrido por la ciudad que seguimos usando de pretexto. De esa manera, no me veré arrastrado a cualquier trampa para turistas que mis hermanos deseen visitar —propone. Su familia seguramente estará anonadada de verlo interactuar con una joven de su edad por iniciativa propia. Una cómplice más que adecuada, de hecho.
Ella lo mira con sorpresa, probablemente asimilando que el ir con su familia no era una excusa más —Si realmente quieres hacer eso, estoy dispuesta —al terminar sus palabras, un delicado sonrojo se esparce por sus mejillas.
Damian le dirige una mirada de burlesca superioridad a Richard, quién los está mirando, y claramente luchando por no dejar caer la mandíbula hasta el suelo —Tenemos un plan, entonces.
Fin.
