Actions

Work Header

Like Sunburn: Prequel & Side Stories (Versión Español)

Summary:

Antes de que todo comenzara, había un departamento pequeño, tres hermanos y el caos organizado que llamaban hogar.
Una colección de historias del universo de Like Sunburn — momentos que ocurrieron antes del fic principal, los que no caben en los capítulos y los que simplemente merecían ser contados.

Chapter 1: Es cuestión de perseverancia

Chapter Text

La decisión de vivir juntos fue natural, simple y sencilla. Ace y Luffy estuvieron a cargo de Dadan luego que el abuelo de Luffy expresara que no tenía el tiempo suficiente para hacerse cargo de ambos.

 

Crecieron juntos, y en algún punto, llegó Sabo. 

 

Si se ponen a pensar con detenimiento no recuerdan muy bien cómo llegó o cuándo, pero lo importante era que había llegado, y el vínculo formado entre los tres era más que un grupo de amigos.

 

Ellos eran hermanos.

 

El tiempo pasó, y con ello la independencia, Ace y Sabo fueron primero, cerca de los 16 años. Comenzaron a trabajar de medio tiempo, Luffy con sus 13 años siempre protestaba que él también era capaz, pero sus hermanos mayores le decían —Sabo principalmente— que no se preocupara.

 

Dadan les había proporcionado un departamento del complejo que administraba. No era una gran maravilla, de hecho dejaba mucho que desear, pero estaba bastante bien. 

No pagaban renta, el compromiso era que la pagarían cuando cumplieran los 18 años, pero los servicios básicos sí debían costearse por sus propios medios.

 

Al cumplir los 18 y Luffy con sus 15 años, ya estaban viviendo los 3 en ese departamento y la dinámica simplemente se afianzó más, donde Sabo era quien establecía las reglas, los horarios, y cocinaba. Ace y Luffy se encargaban del aseo, Ace reparaba las cosas. Luffy fiscalizaba que la comida estuviera en buen estado. 

 

En parte funcionaba, eso era lo importante.

 

El tiempo pasó, y la dinámica de hermandad entre ellos seguía su curso, fortaleciéndose cada día, como hoy.

 

— Quiero un perro —Fue un comentario al aire por parte del menor mientras miraba de cabeza la televisión, un programa de concurso de animales— pero no cualquier perro, uno rápido así que haga fium~ y pueda ganar todas las competencias 

 

—No

 

La voz de Sabo fue directa, firme pero cálida. Una negativa que no dejaba espacio a las dudas.

 

— Saboooo

 

—Dije que no

 

— Pero por queeee —las vocales se alargaban constantemente en un reproche infantil mientras se asomaba desde el sofá, mirando de forma acusatoria, cuestionando aquella decisión como si su poder de convencimiento fuera mayor a la estructura de Sabo. 

 

—Luffy, vivimos en un departamento de un dormitorio, apenas logramos mantener el orden entre los tres, el espacio es pequeño y aún así ustedes lo invaden cada 5 minutos

 

—Es Ace quien ocupa mucho espacio con sus motores esos.

 

—No es no

 

—¿Y si logramos cambiarnos a un departamento más grande? Dadan dijo que el del tercer piso estaba disponible. Así cada uno se hace cargo de su cuarto

 

Sabo detuvo su lectura por un momento y llevó una de sus manos al mentón, pensativo.

 

—Tendríamos que evaluar el arriendo, los gastos, pero creo que podría ser posible

 

— ¿Entonces puedo tener un perro?

 

—Que no —Sabo mantuvo su postura.

 

Luffy chasqueó la lengua e hizo un puchero infantil, ante la negativa de su hermano.

 

Cuando Ace llegó al departamento, la idea se volvió a plantear. No la del perro, quien Sabo volvió a rechazar cuando Luffy intentó convencer a Ace, aunque él apoyó la idea de Sabo, la del departamento.

 

— Podríamos hablarlo con Dadan, creo que todos necesitamos nuestro espacio, llevamos unos meses viviendo los 3 juntos y si se nota mucho la diferencia 

 

— A mí me gusta dormir con ustedes, shishishi

 

—Yo preferiría no recibir tus patadas en mitad de la noche Luffy 

 

—Secundo a Ace. Además Ace ronca, me gustaría poder dormir más tranquilo 

 

— ¡Yo no ronco! —Exclamó Ace ofuscado.

 

—Por supuesto que no, es simplemente nuestro 4to roomie

 

—¿Alguien más vive con nosotros? 

 

Sabo y Ace se miraron entre sí, suspiraron y rieron al mismo tiempo  ante la ingenuidad de su hermano menor.



.

.



Cerca de 2 meses más fue el tiempo que tardaron en organizar la mudanza, y las finanzas, por sobretodo las finanzas.

 

Como Luffy seguía sin trabajar, ya que Ace y Sabo se negaban a dejar esa pesada carga al menor de la familia, —y porque las propuestas de Luffy de trabajar en alguna cafetería implican más gastos que beneficios— La logística del departamento requirió ajustes.

 

Ace trabajaba tiempo parcial en un local de carne asada, como mesero, el fin de semana, y en la semana ayudaba a Franky en el taller automotriz, que ese sujeto decidiera estudiar oficialmente ingeniería mecánica al igual que él, era una ventaja.

 

Por su parte Sabo había comenzado a ser ayudante docente, sus profesores le tenían alta estima, y sus notas reflejaban su gran habilidad, a pesar de ir en primer año. Un peligro logístico como lo llamaban sus hermanos, o un dictador cuando decidía poner orden en la casa.

 

Garp también ayudó, no permitió una negativa de parte de sus nietos, adoptivos o no. Y eso alivió la carga que podría ser en un futuro los trabajos de medio tiempo, porque solo iban en primer año, posiblemente los siguientes cursos serían más intensos en la universidad.

 

El mayor problema fue la mudanza, crónica de una muerte anunciada, Sabo siempre lo supo, pero había decidido hacer oídos sordos y la vista gorda durante muchos meses, hasta que la realidad tocó su puerta.

 

—Luffy no puedes llevarte una caja de pizza…vacía 

 

Recalcó con mayor énfasis de lo normal esa última palabra mientras veía al quinceañero abrazar la caja de pizza con una necesidad ilógica.

 

—Pero es la caja de la primera pizza que comimos juntos viviendo solos

 

—¿Guardaste una caja de pizza de hace más de 3 meses? 

 

La incredulidad en la voz de Ace no se hizo esperar mientras traía consigo dos cajas impecablemente empacadas a la sala.

 

—Tú tienes tus herramientas tiradas y yo no te digo nada

 

—Porque son herramientas, no un inútil pedazo de cartón.

 

— ¡La caja de pizza no es inútil!

 

—¡Claro que sí, es basura!

 

— ¡Los repuestos en mal estado también son basura!

 

—¡Los arreglaré en algún momento y verás que sirven de algo!

 

La discusión escaló en una batalla entre llaves de lucha libre con las cajas que Ace había cargado, abandonadas en algún lugar junto a la caja de pizza.

 

Sabo miró al par de hermanos y se cuestionó seriamente cómo era que Ace tenía su misma edad, y era capaz de rebajarse ante Luffy. Prefirió no decir nada. En silencio tomó la caja de pizza, y revisó la caja de repuestos de Ace.

 

Basura. Y lo tiró a la bolsa mientras seguía limpiando y ordenando.

 

Como dos animales, sus instintos se activaron para ver al rubio con molestia, y él les regresó la mirada con una advertencia letal.

 

—Que tengamos más espacio en el nuevo departamento no significa que lo llenaran de cosas como esos vídeos de personas que solo pueden acumular

 

—Traidor

 

—Sabo eres un egoísta, tú también guardas basura 

 

La voz de Luffy sonó acusatoria, acompañada de su dedo índice apuntándole. Sabo iba a protestar, tenía un argumento preparado, pero el menor de los hermanos ya había tomado un montón de papeles agitándolos con energía.

 

—Tienes estos apuntes escritos mil veces, tú cambias la letra y la estructura. Si ya pasaste los apuntes tira los antiguos.

 

—Es cierto, acumular demás no es bueno Sabo, no queremos que el nuevo departamento termine como los de esos programas que dices —agregó Ace.

 

Habían usado su lógica en su contra. Y si bien solía ser la voz de la razón entre los tres, no significaba que no se molestara. 

 

Ahora la batalla de lucha libre fue entre tres.

 

Luego de casi una hora de discusiones absurdas, objetos moviéndose de un lugar a otro, terminaron en el suelo, mirando al techo.

 

— Nadie llevará nada innecesario al nuevo departamento

 

—Bien

 

—Bien

 

— Y haremos lo posible por no acumular cosas y así mantener un espacio limpio y ordenado 

 

—Bien

 

—Para que así nuestro perro tenga espacio

 

Ambos mayores voltearon a ver a Luffy de forma sincronizada y hablaron al mismo tiempo.

 

—¡Que no tendremos un perro!

 

—Shishishi



.

.



Octubre llegó en un abrir y cerrar de ojos y con eso el otoño. Siendo ya la mitad del segundo semestre, Sabo y Ace comenzaban a notar los primeros cambios académicos reales. Los horarios eran diferentes, y Luffy, quien era el único que continuaba en la escuela, era el reloj para organizar los planes. 

 

Sabo aprendió que antes que la mesa ligeramente coja que se mantenía con un pequeño cuaderno para mayor estabilidad, la biblioteca era, en definitiva, su mejor aliado. 

 

Ace por su parte, descubrió que su extraña condición, que le permite dormirse en cualquier parte y momento, a veces cambiaba el rumbo a tener un insomnio terrible, posiblemente por el café que había comenzado a consumir con mayor frecuencia, sumada a las bebidas energéticas, donde cualquier médico se preocuparía por su sistema cardiovascular.

 

Luffy era un asunto diferente, aparte, peligroso. Pues descubrió que, con los horarios tan diferentes entre sus hermanos mayores, si Sabo en la mañana decía sí, Ace podría en la tarde decir no. O que las notas en el refrigerador podían perderse casualmente un par de horas.

 

Los momentos cruciales eran en los momentos donde iban a clases y él regresaba, o cuando uno de los dos tenía fatiga post estudio, como lo era el día de hoy. 

 

—¡Aceeee! déjame ir al parque

 

— ¿Qué dijo Sabo? 

 

—1 hora y regresar para la cena 

 

Omitió la parte de terminar sus deberes, ya los haría luego. 

 

—Bien, una hora entonces.

 

Solo esa hora bastó. Unos simples 60 minutos que cambiaron el curso de las siguientes 2 semanas. 

 

Ace estaba durmiendo con el rostro sobre los libros, en la mesa del comedor, por lo que no lo notó de inmediato. Sabo llegó cerca de las 8:30pm a terminar de cocinar la cena, por lo que tampoco lo notó. 

 

Las sospechas comenzaron con la comida, pues incluso Ace comió más lento al ver como Luffy seleccionaba y separaba con una determinación inesperada. 

 

— Tu… ¿No tienes hambre? —preguntó Ace, con los ojos entrecerrados.

 

— ¿eh? N-No es eso, claro que tengo hambre, siempre tengo hambre, la comida de Sabo es siempre la mejor 

 

Había parte de verdad en sus palabras, pero el hecho de que ocultaba algo era evidente. 

 

— ¿No hiciste tus deberes? —esta vez fue Sabo quien preguntó.

 

Un escape.

 

— ¡Ah! lo olvidé, sí eso, eso. Los deberes… Fui a entrenar y a jugar con Zoro. Te prometo que los hago ahora Sabo. Estoy separando carne para darme energía después.

 

Un suspiro, silencioso, pero que liberaba el peso de la responsabilidad.

 

—Bien, si tienes dudas me preguntas a mi o a Ace

 

— Yo tengo examen de Álgebra lineal, no me busques. 

 

— Ace…

 

— Bien, pero si no entiende es porque es estúpido, no mi problema. 

 

— Cuando me pidas ayuda con las asignaturas humanistas te diré lo mismo. 

 

Eso dio por zanjada la conversación. Luffy tomó su plato con carne y se dirigió a su habitación. Todo iba bien hasta que se escuchó un ladrido. La mirada de Sabo fue precisa mientras Luffy temblaba y silbaba. 

 

—¿Qué fue eso? 

 

— ¡Mi estómago! No comí suficiente 

 

Otro ladrido. 

 

Luffy…

 

Media hora después, el menor de los hermanos estaba sentado de rodillas, con expresión de regaño, a su lado un labrador —o al menos un perro del tamaño de uno— movía la cola de un lado al otro con un rostro feliz. Ace había golpeado a Luffy, y Sabo simplemente suspiraba con una mano en el rostro. 

 

— Quiero una explicación

 

— Estaba solo en el parque. Ace me dejó ir 

 

— Fue solo una hora y la idea es que entrenaras o algo, no que trajeras un perro contigo —se defendió el pecoso.

 

— ¡Pero estaba solo Ace! 

 

— ¡Pero no podemos cuidarlo! 

 

— De hecho, parece bien cuidado, creo que tiene dueño. 

 

Ambos miraron a Sabo y luego al perro, quien ladró en respuesta y movía su cola. Dos de tres miradas eran de cachorro suplicante, y era evidente quiénes eran. 

 

— Solo hasta que encontremos su dueño

 

— ¡Bien!/ ¿Seguro?

 

Ambos hermanos respondieron al mismo tiempo y Sabo solo señaló al menor quien conversaba animadamente con el perro. 

 

— Si bueno… aunque le dijeras que no posiblemente el perro regresaría. —reflexionó Ace al entender el gesto.

 

— Exacto. Así que me ayudarás a buscar el dueño. Apenas podemos con los tres, no podemos tener un gasto adicional, sería irresponsable 

 

Así dio el inicio de la búsqueda. 2 semanas fue que tardaron, 2 semanas con las que Sabo reafirmó su decisión, no podían tener una mascota, al menos hasta que Luffy pudiera ser responsable consigo mismo y el sentido común.

 

Luffy cuidó al perro 3 días, a quien llamó “Elizabello” —por algo que había aprendido en su clase de historia— pero los cuidados quedaron en el olvido en la primera discusión, donde Elizabello se había comido su proyecto de ciencias, que Sabo había ayudado con tanto esmero a realizar.  

 

Ace lo cuidó 3 días más. A regañadientes al ver la discusión que tuvo con su hermano menor, donde sinceramente no entendía cómo Luffy había discutido, simplemente no tenía paciencia. Pero al parecer él tampoco era un buen referente. Intentó sacarlo a pasear, pero era un caos como sacar a Luffy a correr, y destrozó unos zapatos por lo que había ahorrado mucho dinero para comprarlos. Sabo tenía razón, no podían tener una mascota a menos que tuvieran todas las condiciones.

 

Sabo terminó cuidándolo los 8 días restantes, alimentándolo, sacándolo a pasear. Luffy seguía ocupándose de limpiar las necesidades que hacía “Elizabello” en el departamento, porque él lo había traído, a pesar de las quejas.

 

— Sabes Elizabello, realmente espero que encontremos a tu dueño, debe estar muy preocupado por ti 

 

Sabo había sacado a pasear al can, mientras este ladraba y se comportaba, caminando a su lado. En eso vio un cartel de se busca, y era la foto del perro, leyó el nombre y se lo dijo al perro, quien respondió emocionado, descubriendo que efectivamente, como eran sus sospechas, estaba perdido. 

 

Esa noche fueron por Elizabello. 

 

— ¡Panqueque!

 

¿Panqueque? Ace y Luffy miraron extrañados, el nombre definitivamente no quedaba, pero el labrador parecía bastante feliz mientras veía a su dueño. 

 

— ¿Está bien llamar a una mascota con el nombre de comida? —susurró Luffy de forma muy poco disimulada.

 

— Bueno “panqueque” parece bastante feliz —Ace lo miró de reojo, respondiendo.

 

— Es mejor el nombre que le elegí yo. Elizabello es un rey y boxeador, lo aprendí en clases.

 

— Definitivamente panqueque es mejor 

 

Sabo ignoró los murmullos malogrados, y le sonrió a la persona, disculpándose por toda la situación. La persona, agradecida les ofreció la recompensa, una bastante elevada, al parecer su mascota era muy apreciada, y eso era bueno. Al menos podrían todos tener un final feliz, con parte de la recompensa compraría carne y Luffy olvidaría pronto la situación.