Work Text:
Juan está escondido en su oficina, escuchando cómo Foolish y Vegetta hablar en un tono muy alto en la habitación del líder del Norte.
Podría asegurar que se trata de una discusión si no fuera por la simple razón de que ellos no hacían eso. Foolish y Vegetta solo compartían risas y complicidad, nunca una pelea, por más que dijeran abiertamente que ya no están juntos.
El castaño sabe que ellos tuvieron un pasado, uno que Foolish ha mencionado en varias ocasiones que prefiere olvidar. "To sad memories" le había confesado cuando Juan le preguntó sobre la primera isla. Y aún así, el menor le había entregado una pequeña foto, donde una niña de camisa roja sonreía, sosteniendo la mano de un Foolish muy joven, quien a su vez tenía su mano entralazada con el apuesto rey del norte y esa sonrisa increíble que lo caracteriza.
"She's Leo, my daughter"
Le había confesado una de esas noches en las que ambos se quedaban hasta la madrugada trabajando juntos. Juan con la justificación de que debía minar piedra para las montañas y Foolish con la excusa de que él la necesitaba para su dragón; una pequeña mentira que Juan prefirió ignorar, el castillo de Foolish no estaba hecho de piedra.
Y como se trata de él y su increíble deseo de arreglar lo que nunca rompió, tuvo la estúpida idea de abrir su bocota y animar a Foolish de regresar con el pelinegro. Sin importar que eso rompiera su corazón.
Are you agree with that? Había preguntado el menor, sus ojos esmeralda buscando un tipo de confirmación y cuando Juan de la dio con una sonrisa, Foolish le devolvió el gesto, aún cuando este no llegó a sus ojos.
Y fue así, como poco a poco, Foolish se convirtió en su deseo prohibido.
Y su corazón se volvía cada vez más amargo cuando notaba como las pequeñas interacciones entre Foolish y Vegetta volvían a florecer.
Por su maldita culpa.
No fue hace tanto tiempo que él se atrevió a enfrentar a Vegetta, mientras construían juntos una nueva habitación en la mansión.
"¿Tú sabías que Foolish trabajó para la federación antes?"
"Pasa que Foolish es guapo ¿sabes? él puede hacer lo que quiera."
"Sí, por supuesto..."
"Tú también estás guapo, Juan "Había complementado Vegetta, un alago que había permanecido en su mente durante todo el día.
Y cuando Foolish apareció esa tarde, Vegetta se había despedido de ambos de la misma forma, tomando su hombro antes de dejar un sabe beso en su mejilla.
Foolish tuvo que traerlo a la realidad, soltando un ignore him en un tono monótono, nada comparado a la dulce voz que tiene el de cabello azulado.
—Es una grandiosa idea..
La voz de Vegetta lo trae al presente, esta poco a poco se escuchaba más cerca, lo que indicaba que el par de hombres estaban merodeando por el castillo.
Escucha el gruñido típico en Foolish y su corazón siente la gran necesidad de interferir, por más que su mente le recuerda que es una de las ideas más estúpidas que ha pensando.
Sabe que Vegetta es el líder supremo, que todas las órdenes que él da se deben respetar, pero... él seguía siendo superior a Foolish ¿cierto? su palabra debería de tener un poco de valor en toda la situación.
Los escucha caminar por los pasillos y Juan no puede hacer más que morder su pulga, nervioso, tratando de entender las palabras que Vegetta dice, mientras escucha la voz dura de Foolish, una que solo nunca antes había escuchado.
—Don't drag him into this mess...
Y con una risa divertida, Vegetta lo llama, una, dos, tres veces.
No hay nadie más además de ellos tres en la enorme mansión, todos habían decidido ir a una práctica de PvP improvisada junto a la milicia.
—¿Juan, puedes venir al comedor, por favor?
Juan siente un escalofrío al escuchar esa voz, su cuerpo reaccionando a la orden antes de que su mente pueda pensar con claridad.
Abre la puerta de su oficina con cuidado, mucho más que el que alguna vez tuvo, caminando por los pasillos a pasos pequeños.
Nunca se caracterizó por ser una persona valiente después de todo y el ambiente es demasiado intenso como para no sentir que está en peligro.
Lo primero que observa es a Foolish, sus lindos ojos verdes están llenos de súplica, no de diversión, no de complicidad, solo vergüenza.
Lo ve dar un par de pasos y cuando están frente a frente, la mano de Foolish se posiciona en su estómago, un movimiento que solo debería significar que se detenga, pero la electricidad que recorre todo su cuerpo con aquel simple roce lo hace saber que siempre será algo más.
—Don't listen to him, he's drunk and doesn't even know what he's saying—. Advierte Foolish en su oído, lo cual lo hace sentir más nervioso de lo que ya está, las mariposas en su estómago quieren escapar, en un un suspiro, una exhalación, un gemido. —I'm really sorry for whatever you're going to hear.
—What?—Susurra Juan, tomando parte de la camisa de vestir verde que Foolish lleva puesta, solo para llamar su atención —¿Lo hiciste enojar?
—Not really, he's not angry or something like that—. Foolish lo observa, sus ojos reflejando la misma culpa y vergüenza que hace unos momentos. Sin embargo, cuando Juan empieza a retroceder, Foolish toma su antebrazo para detenerlo. — You aren't in danger, and I'll not allow you to be.
—¿Chicos, están hablando, sin mí?
Ambos salen de su burbuja, colocándose uno al lado del otro, Juan busca a la figura de Vegetta y cuando la encuentra tiene que aguantar la respiración.
Su líder esta sentado en la silla asignada a él, esa que está en el centro de la mesa, con diez espacios a cada lado. Hay una copa de vino en su mano, la cual roza delicadamente una de las mangas de ceda de su bata morada, la gran corona de oro en su cabeza.
—¿Me llamaba, señor?—. Juan susurra y sabe que sus mejillas se están tornando rosadas al observar la sonrisa coqueta que Vegetta le da.
—¡Mírense, se ven tan iguales! —. Es lo primero que dice Vegetta, señalandolos. Juan no se había dado cuenta, pero era cierto; Foolish y él llevaban el mismo uniforme, ambos con la corbata negra y los pantalones cafés y una camisa del mismo color, la cual Foolish se había encargado de buscar entre su clóset, la camisa de repuesto que siempre se encargaba de comprar en caso de que algo le ocurriera a la original, lo que hacía que esta se acentuara en el cuerpo del peli azul, mientras a él le quedaba grande. —Él vive copiándome. —Idiot—. Dice Foolish con una tos fingida, puede ver por el rabillo del ojo que Foolish sonríe, haciendo que el lo haga también. Vegetta les dedica una corta mirada antes de beber de su vino, ignorando por completo su pequeña interacción. —Estuve hablando con mi queridísimo Foolish—. La serenidad en la voz de Vegetta le da una tranquilidad que lo hace tensarse y tener ganas de correr de ese lugar. El puede ser muy chismoso pero toda la situación era tan diferente a las interacciones que ha tenido con su líder que lo hacen sentir un poco inseguro, encendiendo así todas las alarmas en su cabeza. »¿Ustedes dos, se han vuelvo más unidos, cierto? todas esas misiones que te he pedido a ti, Juan, que debes hacerlas personalmente, las haces con Foolish. ¿No se supone que por tu rango deberías tener la capacidad de trabajar solo? Eres demasiado bueno e inteligente, por algo confío en ti para que hagas esas cosas
—Vegetta...—. Advierte Foolish, Juan tiene que contenerse para no observar al chico a su lado.
—Y tú lo defiendes... por supuesto que lo haces.
¿Eso fue un reclamo?
Juan tiene que tomarse unos segundos para rebobinar todo lo que ha escuchado, su mirada pasa de su líder a su compañero y entonces se da cuenta de lo que está pasando ahí.
Vegetta le está haciendo una escena de celos a Foolish.
No, Vegetta le está haciendo una escena de celos a Foolish, por él.
Él tiene muy claras sus batallas y enfrentarse a su líder no es una de ellas. Mucho menos si Vegetta había sospechado de él, no tenía cómo mentirle y tampoco quería enfrentar a ninguno de los dos.
—oh... no, yo no tengo nada que ver con esto. Lo siento señor, pero cuando necesite hablar algo relacionado al trabajo, avísame.
Juan le da una última mirada al hombre de ojos morados, antes de caminar lejos de la mesa, chocando sin querer con el hombro de Foolish, quien ocultaba una sonrisa entre su ceño fruncido.
Su corazón duele, su deseo prohibido es más prohibido de lo que esperaba.
—Ohh mi pequeño Juan, no tienes porque irte, tampoco deberías de estar asustado, bonito.
—¿Có-como me llamaste?—. La pregunta sale de sus labios antes que pueda detenerse. Y por más cerca que estuviera de su oficina, decide retroceder, mirando a su líder.
—Bonito, por qué sabes que eres bonito ¿cierto? Foolish también piensa que eres bonito.
—Él no...
Por un momento olvida que el menor estaba en el mismo lugar. Caminando nuevamente hacia su líder, hasta posicionarse en la punta contraria de la mesa, quedando frente a frente a Vegetta. Lleva sus manos al respaldar de la silla, esperando que este pueda brindarle un poco de estabilidad
¿Él es bonito ante los ojos de ellos?
—Él lo piensa... eres su tipo ¿sabes? pequeño, cabello oscuro, ojos llamativos, un rostro demasiado hermoso y un cuerpo delicado, eres perfecto.
Sus mejillas arden y espera no verse tan patético como se siente.
Le cuesta comprender las palabras del mayor, pues si bien él tiene el cabello castaño y es de contextura pequeña, es sumamente diferente a Vegetta, la persona que sí ha estado con Foolish.
Vegetta tiene un abdomen marcado y músculos fuertes debido a todos los años en los que ha dedicado a la construcción. Vegetta era un Dios comparado a él.
Su voz es fuerte, su mente brillante, su belleza inigualable.
Pero la simple idea de saber que una pequeña parte de él puede ser deseada lo tiene temblando.
El aire en el ambiente cambia, demasiado caliente y tenso o tal vez es solo que ahora puede reconocerlo.
—Vegetta, stop. Juan just...—. Juan se atreve a mirar al más alto, notando como los ojos esmeralda le suplican, con un particular brillo en ellos, sus pupilas están dilatadas y puede notar como el pecho del menor sube y baja con lentitud, un ritmo demasiado controlado como para ser automático.
¿Qué significa eso?
—Ohh, Foolish. No tienes de que avergonzarte, los tres sabemos que Juan también piensa lo mismo de ti.
El pánico invade su cuerpo, su mirada deja de estar en Foolish y regresa al mayor, quien lo mira con la cabeza ladeada, sin separar la copa de su boca. Es ahí donde Juan los observa un poco más, notando el tono rojizo oscuro que se apoderó de las labios debido al vino.
¿Acaso había sido demasiado evidente?
Las veces en las que observaba a Foolish se encargó de que absolutamente nadie lo viera. Era su secreto.
¿Foolish lo sabía, por qué no se lo dijo?
—He doesn't think that. You shouldn't make assumptions about other people's feelings.
Y esa respuesta lo hace sentir culpable, de desconfiar del menor y de ocultar sus sentimientos.
Juan se atreve a mirar al chico de ojos color esmeralda nuevamente, notando como su mirada se torna oscura, posicionada fijamente en su líder.
—Todos sabemos que eres hermoso Foolish, cualquiera puede notarlo—. Y por supuesto que Vegetta tiene razón, Foolish es hermoso, así como lo es Vegetta. No por algo fueron la pareja perfecta. —Con tus brazos fuertes y tus pectorales...
Juan tiene que tragar saliva, entendiendo perfectamente a lo que Vegetta se refiere.
Su mente se llena de todas esas imágenes que habitan en su mente por las noches; todas esas veces que observó a Foolish construir o levantar bloques ningún problema bloques, cosas que a él le parecían imposibles conseguir.
»¿No lo crees Juan?
El castaño asiente sin pensarlo, totalmente llevado a un espacio que no había conocido jamás, su ritmo cardíaco aumenta y respirar deja de ser una tarea automática, necesitaba llenar lo más que puede sus pulmones.
»Y no te imaginas lo que puede hacer con sus brazos, él puede doblarte con solo una mano, muy fácilmente.
Juan cierra los ojos, tratando de no imaginar lo que Vegetta dice, pero a su mente resulta demasiado fácil hacerlo.
Su pecho chocando con su escritorio, mientras las manos del rubio se colocaban en su espalda y lo hacen suplicar por él.
Todo su cuerpo arde y tiene que lamer sus labios para poder sentir algo de frío, sintiendo como la excitación invade todo su cuerpo y cuando abre los ojos, su mirada está borrosa, pero puede ver la sonrisa en el rostro de Vegetta.
»Ahí estás, bonito.
Juan observa como Vegetta camina hacia él, sus ojos morados están más oscuros de lo habitual, aún cuando siguen brillando, se siente como una débil presa, por lo que su primer instinto es retroceder.
Su espalda choca contra un pecho que conoce a la perfección y todo su cuerpo tiembla, recordando las imágenes que pensaba hace tan solo unos minutos.
Las manos de Foolish se colocan en su cintura, evitando que él retroceda más y tiene que tragarse un gemido que intenta escaparse de sus labios, totalmente perdido en sus pensamientos.
—This not a good idea—. Juan sabe que Foolish no le habla a él y puede aprovechar ese momento para alejarse, pero no lo hace, disfrutando del tacto del contrario en su cintura. —He shouldn't be part of your whims.
Sin darse cuenta, Vegetta está frente a él y en un breve movimiento, toma su barbilla con su pulgar, la cual acaricia un par de veces antes de levantar su rostro, haciéndolo quedar a solo unos centímetros del suyo.
Sus labios están demasiado cerca y él se encuentra deseando que esa distancia se corte por completo.
—Cariño, él no es solo uno de mis caprichos, también es el tuyo. Y por supuesto que Juan es un chico muy inteligente y entiende perfectamente lo que estamos hablando.
La mirada que Vegetta le da lo hace derretirse un poco y probablemente lo hizo, ya que siente como los dedos de Foolish presionan en la piel de su cintura, sintiéndolo, poseyéndolo, no lo sabe muy bien. Suelta el pequeño gemido que tanto estaba ocultando y las manos de Foolish aprietan un poco más su cintura, mientras conscientemente apoya toda su espalda en el cuerpo del más alto.
No necesita pensar mucho para entender lo que estaba pasando.
Ambos lo desean.
Él los desea.
»¿Verdad que lo entiendes, bonito?
Su corazón es un vuelco ante aquel apodo y rápidamente asiente, cómo si Vegetta tuviera todo tipo de control sobre él.
Y con esa respuesta, la mirada de Vegetta pasa de estar sobre él, para posarse en el hombre que está detrás. Vegetta sonríe, una sonrisa que decía "te lo dije" y Juan entiende que todo esto siempre se trató de él.
¿A caso el universo le estaba por cumplir algún tipo de fantasía que él no sabía qué tenía?
Foolish suelta su cintura y él quiere quejarse de eso, se había acostumbrado al calor que el menor le había dado. Parpadea lentamente cuando el cuerpo de Foolish se posiciona al lado del de Vegetta, quien aún con la mano en su barbilla lo hace voltear su rostro para que este puedas observar al chico de ojos verdes. Juan se siente más pequeño de lo que probablemente es.
—Juan... I understand that you know what's going on, but I feel the need to explain it...—. La mirada de Foolish es suave, totalmente diferente a la coqueta de Vegetta, esta logra trasmitirle sinceridad y paz.
—¡Eso le quita la diversión a las cosas!—. Juan no se toma el tiempo para mirar a su líder, su mirada sigue perdida en el más alto y la forma en la que tensa su mandíbula antes de tragar.
Lo tienen sin aliento.
Juan se ve completamente perdido y aún cuando su mirada estaba sobre Foolish, el de cabello azulado sabe que el mayor no está cien por ciento presente; sus ojos tienen una capa de brillo que puede confundirse con lágrima y Foolish desea con todo su ser que ese no sea el caso, su cuerpo no podría soportar ver al mayor llorar.
Mucho menos si se trata de lágrimas de deseo.
Juan abre y cierra sus labios un par de veces y Foolish desea saber que está pasando por la mente del más bajito de los tres. Sin embargo, el siguiente movimiento que hace el castaño es incluso peor que cuál palabra que pueda decir.
Juan deja salir su pequeña lengua, pasándola descaradamente por sus labios, los cuales lame un par de veces antes de cerrar nuevamente su boca, dejándolos con un brillo que lo hace ver aún más apetecible.
Vegetta silva ante la vista y Foolish lo entiende. Se veía demasiado atractivo, su boca era demasiado apetecible.
Y como si el de cabello negro leyera sus pensamientos, Vegetta pasa su pulgar por los labios del mayor, abriendo su boca, de la misma forma en la que ellos suelen hacerlo. La punta de la lengua de Juan aparece y él tiene que tragar grueso cuando observa como está lame el dedo de su amante.
—I really wanna fuck you. We want.
Las palabras salen de su boca sin el poder controlarlas y la reacción que Juan tiene antes sus palabras realmente lo marea. El castaño parpadea lentamente y cuando sus ojos se encargan de enfocarlos a ambos, no hace más que asentir, su boca sigue abierta y siente la necesidad de besarla.
Pero por más que lo desea, sabe que no es él quien tiene el control en toda esta situación, lo cual lo hace desearlo aún más.
Vegetta le da una corta mirada llena de deseo, la cual él corresponde con una sonrisa. Conocía tan bien el cuerpo y la mente del mayor que sabía perfectamente los siguientes movimientos que el de ojos morados iba a hacer.
En comparación de Juan, quien parece desesperado por tanta incertidumbre, totalmente necesitado de tener más contacto sobre él.
Y es justo en ese momento, cuando los suplicantes ojos miel del castaño se encuentran con los suyos, que Vegetta aprovecha para besar al más pequeño.
Durante un par de segundos, Foolish logra observar la sorpresa del mayor, antes de permitirse disfrutar del contacto, cerrando sus ojos con fuerza.
Nunca, ni en sus más retorcidas fantasías, había imaginado algo parecido a lo que estaba viendo. Su cabeza da vueltas observando como el mayor de los tres besa con rudeza los labios de Juan, jugando con ellos, mientras Juan suspira y corresponde con la misma intensidad.
Siente su pantalón apretarse y tiene que acomodar su cabello para mantenerse calmado, sabiendo que hasta que Vegetta no le indique, no tiene permitido tocar al más bajito.
Una regla justa que habían instalado en su extraña relación desde que comenzó. Vegetta siempre ha tenido todo el poder sobre él y cuando este notó la forma en la que Foolish observaba al castaño, tuvo la grandiosa idea de juntarlos, a los tres.
Siente un fuerte jalón en su corbata y no tiene que ver de quién se trata para saber que es Juan quien está pidiendo por él, ya que lo escucha gimiendo su nombre cuando el par de chicos terminan su beso.
—Foolish, nuestro lindo chico te está llamando ¿y no estás haciendo absolutamente nada?—. La voz de Vegetta le demuestra que el mayor solo está jugando con él y su paciencia. —Bonito, ¿podrías decirnos qué quieres?
Juan vuelve a jalar de su corbata y él podría caer de rodillas ahí mismo con ese simple movimiento.
—Yo...—. Juan susurra, sus ojos están tan brillantes, sus mejillas están demasiado rojas y sus labios más hinchados que hace un momento. —Necesito que él me bese, señor.
Vegetta toma su corbata y lo acerca hacia Juan, para luego hacerlo chocar sus labios con los de Juan. Siente una caricia en su espalda, mientras un par de manos se colocan en su cabello y lo jalan, acercándolo aún más al castaño, sus pechos chocan y él aprovecha el movimiento para tomar con sus manos la cintura del menor, Juan suspira en sus labios antes de separarse por un momento.
Sus ojos se encuentran y lo que Foolish observa es una mirada que pide permiso. El de cabello azulado no entiende muy bien la razón, sin embargo asiente, totalmente fascinado con el mayor y cuando lo observa sonreír y siente las manos del castaño tirar de su cabello para sellar sus labios es él quien gime.
Siente la risita de Juan contra sus labios antes de sentirlo tomar el control del beso, mordiendo sus labios con desesperación y él no hace más que disfrutar todas las sensaciones que el mayor le provoca, sus párpados se cierran con fuerza cuando siente como una delicada mano toma su barbilla y abre su boca, sus dientes chocan y Foolish tarda un segundo en entender lo que el mayor quiere, así que sin pensar saca su lengua y él podría venirse ahí mismo al sentir como el mayor la chupa con tanto deseo que consigue mareando.
—Dios, son tan hermosos, todo míos.
Foolish busca con su mano el pecho del de ojos morados, haciéndole saber que él también es parte de todo esto, sin embargo, él mayor es más astuto y rápidamente toma su mano para llevarse un par de dedos a su boca, acción que lo hace tomar más fuerte la cintura del castaño, quien no para de gemir contra su lengua.
Se siente totalmente utilizado y eso le encanta, teniendo a un par de hombres disfrutando de su cuerpo y que le hacen saber que lo desean.
Vegetta deja sus dedos para dejar pequeños besos, en su muñeca, luego en su antebrazo, su hombro, su cuello, justo en ese punto que ambos saben que le gusta.
—Llévalo a la cama—. Lo escucha susurrar en su oído antes de molder su lóbulo, dejando un par de besos en su cuello antes de separarse por completo.
Y cuando el menor sabe que el pelinegro ha abandonado el gran comedor, se permite llevar su mano desocupada al trasero del más pequeño, donde aprieta un par de veces, necesitado del contacto.
—Vegetta is waiting for us in his room—. Logra decir cuando se separan en busca de aire.
La mirada desespera y perdida de Juan lo hace sentir la necesidad de protegerlo y su mayor forma para demostrarlo es llevando una de sus manos a la mejilla del mayor, donde deja una caricia antes de sonreírle.
»If you want to stop, tell me...
—Estás idiota si piensas que voy a negarme a lo que podría ser la mejor experiencia de mi vida.
—Bastard piece of...—Juan no lo deja terminar de hablar, besándolo nuevamente. Su peso se siente más ligero, así que Foolish aprovecha y toma el cuerpo del más pequeño entre sus brazos para alzarlo.
Rápidamente Juan envuelve sus piernas en su cintura y Foolish suelta un gemido cuando siente su miembro chocar contra el trasero del castaño, quien se encarga de presionar un par de veces, haciéndolos gemir a ambos.
Vegetta sonríe encantado, observando lo pequeño que se ve el cuerpo de Juan en contraste con el musculoso cuerpo de Foolish, quien entra a pasos grandes a su habitación.
Las manos de Foolish aprieten el trasero del mayor, su rostro esta escondido en el cuello del castaño, mientras este arquea la espalda, totalmente extasiado con la sensación .
No hace falta más que un chasquido con sus labios para que Foolish salga del cuello del más pequeño y lo mire directamente a él, tan obediente como siempre.
Con un movimiento con su índice le indica que se acerque y Foolish lo hace, caminando hacia la cama. El de cabello azulado deja un beso en los labios de Juan antes de sentarlo en las piernas de Vegetta, mientras él también sube a la cama, posicionándose a su lado izquierdo.
—¿Foolish te está haciendo sentir bien?—. Susurra en el oído del castaño, quien asiente enseguida. —¿Sabes que vamos a hacer ahora?
—No, señor.
—Foolish te va a desnudar y luego tú lo desnudarás a él.
Los ojos de Foolish brillan, cómo si le hubieran dado el mejor regalo de todos los tiempos y lo siguiente que pasa es que la boca del más alto de los tres está sobre la suya. Vegetta corresponde el beso en seguida, mientras acaricia con una de sus manos el muslo del más bajito y con su otra mano los abdominales del menor.
Se sentía totalmente extasiado con los dos cuerpos encima suyo, sin embargo, sabe que la diversión podía ser más, así que por más que le doliera, se separó de los labios de Foolish, indicándole con la mirada que tenía un trabajo que hacer.
Obediente, Foolish se acerca a Juan, ambos comparten una mirada antes de que las manos del peliazul quiten la corbata del castaño, para luego iniciar a desabotonar la camisa del mayor.
Los movimientos son tan lentos y perezosos que Vegetta puede sentir el cuerpo de Juan estremecerse contra el suyo con cada uno de ellos, su respiración es tan pesada que todos en la habitación pueden escucharla y el pelinegro cree que en cualquier momento el castaño explotará de la impaciencia.
Él ya lo hubiera hecho.
—You're so fucking slow—. Susurra Juan, con una extraño tono vacilante en su voz que Vegetta solo ha escuchado cuando es dirigida a Foolish.
Los ojos de Foolish están llenos de una mezcla de oscuridad y diversión. Vegetta lo ve apretar su mandíbula antes de desabrochar dos botones con un simple movimiento.
—Happy?—. Susurra, con su mano en una de las caderas del castaño, donde aprieta un par de veces en busca de una respuesta.
—You could do much better.
Y con eso, Foolish suelta el último botón de la camiseta, el pecho de Juan queda al descubierto y Vegetta siente la necesidad de tocarlo, llevando sus manos hacia las mangas de la camiseta para así quitarla de una vez por todas.
La piel de Juan es pálida y suave y Vegetta no puede evitar llevar sus labios hacia su hombro, dejando un pequeño beso que continúa su camino hacia el cuello del castaño.
Juan inclina su cabeza para poder besarlo y Vegetta no duda en corresponder el beso de inmediato, llevando sus manos hacia el pecho izquierdo del hombre en su regazo. Se encarga de acariciarlo, mientras escucha como él gime contra sus labios, debido a sus caricias y por la forma en la que Foolish quita su pantalón, dejándolo únicamente con unos diminutas bragas rojas.
Vegetta debe de separarse para poder observarlo más detenidamente y poder agradecer a los Dioses por permitirlo apreciarlo. Sabe que Foolish también lo hace, por la forma en la que su mirada observa todo el cuerpo delgado del hombre entre ellos.
Y cómo el ser de caos que es, Foolish no duda ni un segundo en llevar sus labios al cuerpo del mayor, está sobre sus pechos, su vientre, su cuello y Vegetta no duda en acompañarlo en la desgustación, llevando sus labios a la espalda desnuda del chico entre sus brazos.
Vegetta le da un par de toquecitos en el muslo a Juan, indicándole que tenía una tarea pendiente sin resolver, tarea que Juan no tarda en realizar, llevando sus manos temblorosas a la camisa del menor de los tres, donde comienza a desabotonar con una precisión sorprendente.
Nunca ha sido un rey justo y su forma de demostrarlo es adentrándose en las bragas del menor, quien suelta un gemido mientras intenta quitar un botón el penúltimo botón de la camisa del más alto.
—Lo estás haciendo bien, bonito—. Sin pensarlo mucho, sus manos bajan aún más, sintiendo la humedad, acariciando un par de veces para disfrutarla aún más. —Te sientes tan bien.
Los movimientos de Juan se detienen en seco, así que él lo imita y la queja que escucha no es del castaño, sino del peliazul, quien tiene su vista fija en la zona que Vegetta ha dejado de tocar. —Por favor, señor. —Continúa tu trabajo.
Y Juan lo hace, mientras empuja sus caderas hacia la mano del mayor. Cuando las manos del castaño llegan al cinturón del peli azulado, los tres suspiran, cómo si supieran lo próximo que está por ocurrir y cuando el pantalón deja el cuerpo del menor, Vegetta debe morder sus labios ante la increíble vista, recordando todas las veces en las que Foolish ha estado dentro de él y lo bien que se siente.
Juan es tan bueno que merece saberlo también.
Todo es caos luego de eso y Vegetta siente que puede morir al sentir la piel del menor contra la suya, por lo que rápidamente sale de sus bragas para así tomar las caderas del castaño y sentarlo sobre su entrepierna, las manos del castaño se posan en su cabello, donde jala un par de veces, haciéndolo soltar un gemido.
—Vegetta, I need...—. El nombrado abre los ojos, sin saber en que comento los había cerrado y cuando observa la mirada vidriosa del tótem, sabe que puede aceptar cualquier cosa que él le pida. —May I... please?
—What, darling?
—I need to taste him... please, Sir.
Sabe que el cuerpo de Foolish lo traiciona cuando lo observa llevar su pulgar a la zona íntima del castaño, quien gime de inmediato y toma el rostro de Vegetta entre sus manos. Sus pupilas dilatadas lo hacen saber que él quiere lo que Foolish está pidiendo.
Y él no es alguien tan malvado que hace sufrir a sus súbditos, por lo que rápidamente asiente, dando un beso en la frente de su menor antes de retirarse de la cama, acomodando al más pequeño en el centro de esta.
La vista es incluso mejor, la bandana roja desordenada contra la frente de Juan, sus mejillas rosadas y sus labios totalmente rojos producto a sus besos. Su pecho sube y baja con dificultas y las piernas abiertas, a la disposición de ellos dos.
Es un total encanto.
Foolish está sentado a su lado, observando lo mismo que él, sus labios están abiertos mientras su mirada está fija en ese pedazo de tela mojada que cubre la intimidad de Juan.
—Voy a morir si ninguno de ustedes hace algo—. El castaño gime, restregando su trasero en Vegetta.
—Fucking Brad...
—¿Nos gusta eso, Foolish?—. Su voz suena más dura de lo que esperaba y por un momento duda si está siendo demasiado, sin embargo, la reacción que tiene Juan ante sus palabras le hace saber que está bien con eso.
Con el dolor del alma, Vegetta se posiciona a un costado del cuerpo del castaño, mientras Foolish se encuentra abajo, justo entre las piernas de Juan.
Quien finge falsa inocencia con ambos movimientos.
—He's being a little piece of shit.
—Yes, yes... y yo que pensé que te gustaba seguir mis órdenes.
Vegetta observa como los labios de Juan se abren y cierran un par de veces, sus ojos conectados a los suyos brillan, haciendo que el tono miel se vea incluso más claro de lo que originalmente es. Juan muerde los labios antes de asentir con su cabeza y vegetta sonríe en respuesta.
»Buen chico...
Es lo único que dice antes de volver a tomar los labios de Juan contra los suyos, siendo esa la señal que Foolish necesita para obtener lo que tanto pidió.
Juan siente un par de labios en su cuello, otros en su cadera, donde dejan pequeñas mordidas y se siente completamente en las nubes, teniendo que sostener las sábanas cuando las sensaciones son demasiadas.
Los labios de Vegetta y Foolish están tan en sintonía que ambos bajan al mismo tiempo, unos posicionándose en uno de sus pechos y otros en su ropa interior, ambos lamen y succionan y él no puede hacer algo más que tensar sus piernas, permitiéndose sentir todo lo que ambos hombres quieren darle.
Foolish disfruta tanto la sensación de su lengua sobre Juan, la forma en la que el mayor aprieta sus piernas en su cabeza y cómo se sienten sus músculos entre sus manos. Siente una mano en su hombro y por la fuerza logra identificar que se trata de Vegetta, quien da pequeñas caricias y apretones, haciéndole saber que el está disfrutando esto también.
Los tres lo hacen.
Y Juan desea que la única tela que lo cubre sea quitada lo más pronto posible, necesitado de sentir la boca de Foolish cien por ciento sobre él, por lo que agradece cuando Vegetta da la orden, separándose brevemente de su pecho izquierdo antes de colocarse en el derecho, donde le da la misma atención, besando, succionando, chupando, de una forma que nunca antes había experimentado.
El miembro de Foolish arde contra su bóxer, por lo que rápidamente lo libera, disfrutando del aire que lo recorre, todo esto sin separase de Juan, quien con una mano lo mantiene cerca de él.
—Foolish... quítalas, por favor, necesito sentirte.
Y por más que algo en su interior quiere llevarle la contraria al mayor, como tanto ama hacer, la desesperación en su voz y el como pide por él, lo hacen seder, quitando rápidamente la única prenda que cubría al castaño.
Sus ojos quedan hipnotizados ante la vista, Juan está completamente mojado y Foolish necesita probarlo, así que lo hace, sumergiendo su lengua entre los pliegues de Juan, disfrutando de los sonidos que esto provoca en el mayor.
Mientras Vegetta continúa disfrutando de los pezones del más bajo, quien aprieta su rostro contra ellos con cada lamida que él les da, turnándose con agilidad. Rápidamente busca su mirada, notando que ya Juan lo estaba observando, con una sonrisa de placer en su rostro y él se siente complacido, por lo que luego de corresponder su sonrisa decide desviar su mirada, fijándose esta vez en Foolish, quien sostiene los muslos de Juan contra sus hombros, lamiendo con total necesidad el clitoris del castaño.
Sus miradas se conectan al cabo de unos segundos, cuando Foolish se separa brevemente del mayor para poder lamer sus labios, ambos se sonríen antes de volver a lamer el cuerpo del más delgado, quien con cada una de sus manos los maneja a su antojo, dejándole saber mediante gemidos cuánto lo disfruta.
—Vegetta...—Juan separa su cabeza de sus pechos, suplicándole con la mirada que le preste atención a sus palabras. —Yo, no puedo más.
—Hazlo, Foolish estaría encantado de que te vinieras en su boca.
Foolish suelta un gemido ante aquella afirmación y por la forma en la que los ojos de Juan se cierran, sabe que el menor ha aumentado la velocidad.
Vegetta deja su anterior posición para llevar un par de sus dedos al clitoris del castaño, sintiendo como la lengua de Foolish los toca ambos, sus dedos se mueven en suaves círculos y los gemidos de Juan son tan altos que hasta el mismo Régimen podría escucharlos.
—Más, por favor, más.
Juan implora y Vegetta y Foolish no dudan en complacerlo, aumentando sus movimientos, presionando todo su ser.
Foolish se siente mareado debido a todo el ruido y todo la excitación que invade su cuerpo, por lo que no duda usar una de sus manos para tocarse a sí mismo, masturbarse con la misma fuerza con la que su lengua se adentra en el mayor.
Los gemidos de Juan se entrecortan y Foolish siente como sus caderas se mueven hacia ellos, frotándose contra su lengua y los dedos de Vegetta que en ningún momento se han detenido.
Foolish sabe lo que viene y siente tanta ansiedad por tenerlo que no duda en empezar a tragar todo el líquido que sale de Juan, cerrando los ojos al disfrutar de ese sabor y al pensar en lo bien que su cuerpo se sentiría al estar dentro de ese pequeño cuerpo.
Los movimientos con su mano empiezan a fallar y eso lo hace saber que también está cerca, cómo si fuera un maldito adolescente experimentado el mejor sueño húmedo de su maldita vida.
Y probablemente lo es.
Las pierdas de Juan se tensan en su cabeza, los dejos de Vegetta desaparecen y él puede disfrutar del sabor del castaño en su boca, haciéndolo venirse con tanto disfrute.
Los movimientos continúan y él no se detiene, tragando, saboreando, disfrutando de lo bien que se siente la piel del castaño contra su lengua y cuando todo se detiene, siente la necesidad de saborear más.
Vegetta los observa, Juan tiene los ojos cerrados mientras mantiene un agarre en su cabello. Foolish sale de su escondite, su boca totalmente manchada y sus labios se ven tan brillantes que Vegetta no duda en tocarlos, sus dedos todavía con la corrida de Juan sobre ellos. Foolish toma sus dedos con deseo, lamiéndolos como si su vida dependiera de ello.
Rápidamente el pelinegro de inclina hacia Foolish, necesitado de probar sus labios y cuando lo hace, gime en la boca de Foolish, todo es tan maravilloso justo ahora. Se besan por lo que parece una eternidad y Vegetta quiere gritarle lo agradecido que está con él por permitirles esto.
Cuando ambos se separan en busca de aire, observan al chico acostado en la cama, sus ojos se abren y cierran un par de veces mientras intenta llamarlos con su voz rapsoda debido a todo el ruido que había soltado.
Los hombres más grandes se acuestan a su lado, Vegetta a su izquierda toca con suavidad su frente descubierta, debido a que la bandana ha desaparecido en algún momento, mientras que a su derecha, Foolish se encarga de rodearlo con uno de sus grandes brazos, dejando pequeñas caricias en su vientre.
Ambos hombres se encargan de darle cariño y por más que su mente quiere recordarle que probablemente ese momento jamás se vuelva a repetir, él se permite disfrutarlo.
Cierra los ojos, escuchando como Vegetta y Foolish conversan entre ellos mientras dejan pequeños besos en su cuerpo.
Y en segundos, se encuentra dormido, anhelando que nada de esto sea un sueño.
