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En este mundo se necesita ser hermoso para prosperar, aunque el sol sea la principal fuente de vida, quienes habitan la tierra deciden las reglas de cómo salir adelante. La humanidad tuvo la fortuna de hallar la evolución suprema en genética para no morir, porque los recursos explotados llegaron a ser escasos, las generaciones fueron acostumbrándose a sólo vivir en el calor y sol hasta que, se adaptaron igual que una planta en cualquier ambiente hostil. Consiguieron ser capaces de absorber las luces ultra violeta como alimento sin ninguna clase de consecuencia maligna, todo líquido ingerido por más contaminado que fuera hidrata mucho, haciendo a la comida una opción y no una obligación de supervivencia. Con los animales restantes, unos países escogieron eliminar la ganadería, otros continuaron su producción bajando la cantidad por menor consumo, devolviendo ecosistemas destruidos, un sacrificio que los llevó a eliminar gran parte de productos contaminantes, porque al alimentarse de sol y agua, el humo dejó de ser admitido, entre otros contaminantes.
La parte mala de la evolución, es que tiene sus excepciones. No afectó de la misma forma en toda la humanidad, muchos mantienen la biología humana al cien, otros nacen completamente evolucionados mostrando piel tersa, musgo, aromas fuertes dependiendo la especie a la que se adaptó el cuerpo, poros abiertos que en casos extremos hacen crecer ramas, pétalos, raíces y flores completas, manchas verdes dependiendo la tonalidad y muchas cosas que se van descubriendo al pasar los años. Hay ciertas personas que les hace bien beber agua purificada, otras necesitan agua reutilizada, agua gris, agua con pequeños contaminantes y en el peor de los casos, agua con jabón. En un mundo con inmunidad al veneno, enfermedades por consumir jabones y demás, jamás fue pensado, la demanda de medicinas disminuyó trayendo muchas inconformidades para los gobernantes, fueron arrinconados para pensar en algo antes de que el monopolio muriese y, pensaron muy bien.
A cualquier persona se le da bien criticar, discriminar o culpar, así que, la jerarquía mundial sufrió de un enorme cambio, se creó un catálogo mundial de preferencia en especies, dividiéndose en: quienes necesitan sólo agua limpia para vivir, los que dependen de agua con carne, agua sucia, agua contaminada, etc. Hasta arriba acabaron los más poderosos y privilegiados, aquellos con atractivas apariencias, familias de dinero, dependientes de agua purificada como rayos de sol; las familias de las flores y plantas medicinales. Los segundos, quienes necesitan agua no tan limpia y eligen la carne: las familias de plantas carnívoras, árboles y plantas industriales, como el algodón. En tercer lugar están las plantas alimenticias (legumbres y cereales), los hongos y las hierbas comunes.
La lista continúa, se basan en la utilidad, en lo que cada persona como planta puede aportar a la sociedad, aumentando la competencia laboral pero disminuyendo muchos trabajos donde hace demasiados ayeres se usaban. No importa si eres una planta acuática o terrestre, lo que quieren los gobernantes es el dinero que ofreces por determinados servicios. Así como muchos trabajos desaparecieron, el ambiente moderno tuvo que regresar al de antes, con algunos ajustes, por supuesto, las casas se pintaron de verde y café por leyes que prohíben ciertas medidas de muros como pisos, materiales, obstrucción y productos dañinos para el aire. El mundo pudo tomar un respiro luego de tanto tiempo, a pesar de tener una humanidad cruel y despiadada que despreció todo lo bueno que regala la vida.
En fin, es así como llegamos a la actualidad, en el año 5014, las casas se mezclan con la fauna o están bajo tierra, otros viven en hogares sobre agua y los millonarios presumen de sus visuales desde la punta de muchísimas montañas. Las personas que nacieron con suerte aparecen en la televisión, tienen cientos de seguidores en las redes sociales, las marcas de moda los llaman para sesiones de fotos, demasiadas personas se interesan en sus vidas irrumpiendo con su paz, llegan al nivel de agredir o insultar a quien sea sin ninguna clase de castigo, lucen sus hermosos patrones de pétalos buscando crear envidia en los feos y en todo momento presumen vivir una vida digna, algo que debería ser un privilegio para todos. Muchas veces ha soñado haber nacido en un mundo donde la humanidad hubiera muerto totalmente o sin evolución genética, sin competencia y capitalismo hay una interminable guerra.
Mira lo que pudo haber sido, si tan sólo no hubiera florecido como un juncus maritimus, una planta que dicta morir en la pobreza sin ninguna posibilidad para alcanzar la libertad, no sería obligado a elegir una digna pareja que en un futuro cambie la genética de su familia y así convertirse en lo que todos añoran, lo que todos le escupen en la cara, expectativas perfectamente pintadas como la ropa cara que usa uno de los perfectos pretendientes. De vez en cuando se cuestiona por qué sus padres invitan a demasiados hombres y mujeres de buena cuna y sangre, cuando no son nadie, son sólo una familia de carroñeros que prosperan gracias a mantener muchas calles limpias.
Si tuviera un milagro en la sangre, le crecerían hermosas flores blancas, como este pretendiente al que no está oyendo su monólogo. Son parientes lejanos, provenientes de la misma planta que se alimenta sin problema con agua sucia, largas hojas fuertes, picudas, abundante en ciertos ecosistemas, con la única diferencia en tonalidades de piel y belleza. Él puede crear pequeñas flores blancas en las puntas de las hojas, eso lo convierte en un hombre guapo de tez pálida, es apto para usar con libertad un traje caro hecho a la medida capaz de remarcar su atractiva figura masculina, se alimenta de agua más limpia y carga una billetera repleta de billetes. Por el contrario, él es más alto de lo que visualmente se acepta, de tez morena, las hojas que genera en sus costillas son tan filosas de las puntas que cortan lo que sea. Hoy, viste el único atuendo caro que es de su propiedad hace unas semanas, para disimular que él necesita un líquido especial como alimento, algo que nadie quiere darle por asco.
—...es por eso que, debes saber lo que conlleva casarte con nuestro hijo.
Esa es la señal, las palabras cortan todo pensamiento que tenía en la cabeza acerca de la envidia que siente de sólo ver al pretendiente, tuerce los labios aguantando decir un spoiler, se lamenta por leer la curiosidad y emoción en sus ojos sabiendo que no durará más aquí, tampoco es como que lo quiera, no le gusta, no es su tipo, prefiere...
—De vez en cuando, necesito ser bañado en orina, o beber sólo un poco—. Suelta la verdad sin remordimiento, duda y vergüenza, ya lo ha dicho varias veces delante de mujeres como hombres hermosos que ha perdido la pena, es fácil afrontar las emociones teniendo un cuerpo abismal que causa terror.
El pretendiente abre mucho los ojos, pestañea dos veces, mira todo el lugar sin saber qué hacer, se cubre la boca usando una palma y tose, tratando de quitarse la incomodidad o evitar verse vulnerable. Suspira de alivio, no va a proclamarlo como su pareja, no se imaginaba besando sus flores blancas ni en cien años, se las arrancaría por envidia hasta matarlo. De fondo, cantan pájaros a lo lejos, ayudan en bajar la tensión, el hombre vuelve a sonreír, se inclina en un gesto formal agradeciendo ser invitado, los presentes como él lo copian, ambos padres le ruegan que llame si está interesado, él no les dice nada, se pone de pie muy elegante, no se despide y se retira de la mansión, añadiendo otra reunión incómoda y fallida en sus vidas.
Sus padres suspiran, temen que no exista la persona dispuesta a sacrificarse por su futuro, más pretendientes asqueados los llevarán al olvido, porque en siete meses dejarán de tener el sueldo mensual por el que tanto lucharon. Trabajan limpiando cualquier ecosistema, recogen lo que se puede ingerir, decoran si los clientes lo solicitan y muy pocas veces han vendido sus cuerpos, son cosas que se hacen en situaciones extremas, como en épocas de floración, semanas sin comida o aprietos médicos. Sí, aunque sean feos, indeseables a primera vista, mal olientes, con ropa descuidada, los perfectos los desean, porque no pueden divulgar el morbo que corre por sus raíces hermosas, las ganas que florecen en sus pieles al tener bajo su poder texturas rasposas o simple necesidad de reproducción.
Cuando la humanidad evolucionó a plantas, los aromas, las texturas y la reproducción se mezclaron en una sola cosa, en la floración. Todo humano, no importa si es flor, hongo, árbol, arbusto o cactus, tiene una época específica para florecer, o sea, brotar nuevas hojas, pétalos, raíces, espinas y aromas en cualquier parte de su cuerpo. Esto los empuja a desarrollarse, en buscar a alguien con quien enredarse, igual que un jardín con un pequeño brote, los humanos se definen como un brote al inicio de sus vidas, llegan a abrirse, por sí solos se estiran brotando nuevas flores, hojas, lo que fuera, pero estando solos, sin duplicarse, es imposible. Eso es lo malo (o bueno) en la evolución, los jardínes se mantienen con una planta si no llega otra durante la floración hasta ayudarla a reproducirse, de ser así, nace un nuevo brote, otra planta o del mismo tipo, y de esa manera el jardín se llena de flores, así el planeta prospera.
Y eso no es todo, como cada planta tiene una floración, poseen necesidades o exigencias específicas, por ejemplo, los girasoles dictan tener sexo bajo el sol para que su hermoso amarillo perdure en la próxima generación, quienes son plantas carnívoras ordenan morder alguna extremidad de su pareja o tener una pila enorme de carne para alimentarse durante el sexo, los árboles exigen ser pisoteados en las raíces para hacerse más fuertes al comienzo de sus orgasmos, etc. No todo girasol puede desear copular bajo el sol, no todo árbol ruega ser pisoteado en las raíces, hay variedad, hay gustos, hay costumbres.
—¿Cómo te sientes? —Le pregunta su madre, estirando una mano para acariciarle la espalda en consuelo, luego de haber dejado ir al pretendiente.
—Siento picazón en mis muñecas, apenas está comenzando—. Explica calmado mirando sin interés la ventana, por donde ve salir al hombre que envidia, mientras se rasca la muñeca izquierda sin tanta fuerza.
—Bueno, te daré tu pomada, para que no sufras—. Asegura dejando de palmearlo, no mira a donde observa, sólo da media vuelta, con la cara de siempre, tan seria, no muestra emociones.
Su madre asume que sufre en la época de floración, porque ha escuchado de sus amigas que los hombres sufren algún clase de dolor en sus floraciones al no ser siquiera olfateados por otro individuo en esos días, eso es mentira, no siente dolor, sólo comezón, mucha comezón, calor en toda su espalda y nuevas raíces creciendo por sus caderas. Su padre no le ha contado cómo debe de ser la floración en hombres de su especie, cómo debe actuar o qué debe evitar, nada, tal vez no le interesa al ser uno más del fracaso, así como el abuelo lo despreció, el cuidado infantil no lo conoció, sólo aspira a que cambie el linaje, que lleve un futuro prometedor en los hombros el resto de su vida y se bañe en dinero. Ha tenido muchas ganas de pisotear sus esperanzas, porque están a unos meses de vivir en las alcantarillas.
Su celular suena, se acerca al mueble donde lo dejó reposando durante la reunión y lee en la pantalla de bloqueo el mensaje en particular que le escribió su contacto favorito. No sabe si debe llamarlo así, si es apropiado o indecente, porque lo que sea que tengan, hace que olvide la picazón, esta se desplaza a sus bolas, las raíces de las caderas pican y todo arde por dentro, devolviéndolo mentalmente a los escenarios sexuales que compartieron.
Hay un secreto enorme y vergonzoso que guarda, por seguridad y dignidad... sí, es eso, no es porque se venda, esté urgido de amor o lo que sea, podrá ser pobre y desempleado, pero no recurre a él por eso, no, no le vende su cuerpo, es al único que desea, el único tipo que ha disfrutado sentir su pene, aunque sea mortal, literalmente.
"¿Ya terminó tu reunión?" Fue lo que escribió Minhyuk inocentemente, a través de su celular caro, en medio de una obra de teatro de la cual se está aburriendo como la mierda. Sabe que Hyunwoo se la vive encerrado en su mansión deprimente por culpa de sus padres, buscándole futuras parejas que los saquen de la pobreza, algo inútil y cansado que no entiende, porque ellos habrían salido de ahí desde hace dos años si no fueran tan tercos, no hay nada de malo hacer vomitar a su hijo cada que se ven. No lo culpen, hay contexto verídico, uno muy jugoso que tendrá sentido cuando se encuentren y vuelvan a hablar de eso, porque, de verdad, los padres de Hyunwoo luchan para que no se encuentren. Ja, ilusos, si supieran que es al primero que llama en su época de floración.
—¿Por qué no me contestas? —Reclama Hyunwoo yéndose a alguna habitación abandonada para no ser encontrado por su madre, porque Minhyuk no le contestó la primera llamada y ella no debe saber que tiene agendado a su enemigo mortal.
—¿Qué?, ¿te desesperas si no te contesto? —Lo provoca en un tono coqueto torciendo los labios en una sonrisa malévola, imaginando cómo debe verse la atractiva cara del moreno al escucharlo decir eso afuera del show de teatro al que fue invitado—. ¿Piensas que estoy con otro haciendo lo que te hice?
—Voy a colgar—. Lo amenaza frunciendo sus gruesas cejas oscuras, echando un vistazo desde un agujero en la puerta al pasillo, confirmando que su madre lo está buscando sin prisa.
—Ya, ya, quise decir, ¿puedo verte hoy? —Cambia de semblante caminando a los baños para tener la misma privacidad, aunque no se mete en problemas si lo descubren hablando con Hyunwoo, el codiciado soltero por su cuerpo atractivo pero mala opción matrimonial debido a su necesidad.
—No, hasta que te disculpes conmigo—. Ordena tajante el más alto cerrando la puerta con seguro, se recarga en esta bajando una mano a su pantalón, así lo desabrocha con dificultad, ya respirando fuerte a través de la bocina que deleita el oído agudo en la otra línea.
—¿Vas a pedir tu deseo tan pronto? Vaya, Hyunwoo-ssi —Sonríe luciendo los dientes blancos, refiriéndose a una noche que compartieron y que sólo ellos saben qué ocurrió, sabiendo por su respiración lo que va a hacer, así que lo copia al colocar seguro en la puerta del baño—. Te pido mil disculpas, fui malo contigo, ¿o no?
Suspira de gusto al oír eso, se ahorra las palabras emitiendo un jadeo como agradecimiento de ser obediente, se acomoda lo mejor posible separando las piernas para bajarse un poco el pantalón y liberar el pene, al aire, lo sostiene desde la mitad como acostumbra hacer durante la floración, la sensibilidad que obtiene facilita mucho el placer, así este vergonzoso momento será muchísimo más corto, casi como todas las veces que hacen sex call.
Luego de conocerse, Hyunwoo se sintió hipnotizado por Minhyuk casi a las horas, no se sintió atrapado al estar debajo suyo y que sus padres le advirtieran el mal pretendiente que era, desactivó su instinto de supervivencia, acabando a su lado como uno de sus hombres. Él apareció en su casa usando un carro lujoso, de color gris, bajó luciendo un traje hecho a la medida lleno de estilo, sin mangas, color chocolate o algo similar, todos los bordes brillaban gracias al sol, sus brazos pálidos presumían del ejercicio que hace en el gimnasio con biceps enormes, llevaba una pulsera de plata en la muñeca izquierda, su cabello era corto, teñido en un naranja casi zanahoria, vestía botines oscuros súper limpios y su cara, fue la mejor parte. Él no lucía como un humano evolucionado, no tenía ninguna marca en toda la piel expuesta, su confianza brillaba igual a un diamante en sus ojos penetrantes, su sonrisa de hombre mimado con aires de grandeza casi lo hizo odiarlo, sólo contuvo el odio por cómo lo saludó.
La mayoría de hombres y mujeres adineradas lo saludan besándolo primero, en una mejilla o directamente en los labios, los más cretinos se creen desde el minuto uno su dueño y no le preguntan si quiere un beso, se lanzan directo, para probar a qué sabe, o si tiene un aroma. A veces cree que también lo hacen por lo guapo que es, todos halagan los pomposos labios con los que nació, ¿pero eso ya les da el derecho de besarlo? No. Minhyuk destacó al no quitar su sonrisa, no dejaba de pensar en que sería igual al resto hasta tenerlo de frente, se inclinó cincuenta grados sin importarle arrugar su caro traje, mantuvo los brazos bien posicionados a los costados como un militar, y desde ahí le expresó respeto, admirando su linaje tanto como su decisión para darle el buen visto. Eso hizo que sus raíces se agitaran, se sonrojó de las orejas sin saber qué hacer y se preguntó internamente cuál es su planta, porque no lucía ninguna.
Minhyuk no se sentó hasta que el resto en la sala lo hiciera, también no se sentó como el mimado que es, cruzó la pierna izquierda inclinándose al frente, mostró interés en el discurso de sus padres al agradecerle en venir, hacía movimientos exagerados con las manos al hablar de vuelta y cuando le confesó lo que ahuyenta a todos, se carcajeó, rompiendo toda clase de códigos en la alta sociedad. Ese día, tan guapo como siempre, frunció las cejas, hizo una sonrisa agradable y se enderezó, pasando un dedo por uno de sus pómulos, buscando crear calor, o una distracción a lo que vendría.
—Estoy seguro que leyeron sobre mí, lo malo que soy en la sociedad —Agranda su sonrisa cerrando un momento los ojos, dejando brotar algo del pómulo—. Me sorprende lo descarados que son al no advertirle al señor Hyunwoo qué soy, yo les diré.
Una flor color rosa pálido de cinco pétalos floreció, de un tamaño pequeño, tan fresca, hermosa, con hojas irregulares, porque no es lisa, es ondulada, una especie con descendientes de Japón. El rosa pálido no le queda a Minhyuk, ese día le demostró que es un hombre colorido, con un gran sentido de la moda, educado y carismático. No recordó el nombre de esa flor, qué hacía, qué pedía, en qué lo convertía, sólo se emocionó, cayó por su carisma, estuvo a segundos de pedirle que fuera su marido, sin embargo, sus padres se sobresaltaron y le exigieron que saliera. No volvió a verlo, quiso respuestas, y todos los rumores le llovieron encima.
Minhyuk tiene por naturaleza actitudes educadas, las lleva encima como sus sacos caros de marca, su altura y belleza hacen que la gente olvide las cosas malas que hace y finalmente, sus flores pequeñas desprenden un aroma hipnotizante que embriaga a cualquiera, consiguiendo lo que sea en segundos, borra todo mal que hizo gracias a la labia que pulió durante años, transformándolo en la persona más carismática del mundo. El más duro, rehacio, conflictivo y hetero termina con el culo alzado para Minhyuk por su naturaleza; la más educada, religiosa, tímida y leal, termina en sus brazos permitiendo que la extravie, y así hay más historias sobre él. Todo aquel que conoce al joven millonario, cae en sus encantos, incluso deseando que repita el uso que les dió, a pesar de haberlos dejado en el piso con sus vómitos, con poco dinero, sin ropa, desmayados, todo debido a ver una bendita vez las hermosas flores color rosa. Todos ruegan verlas otra vez.
Finalmente, delante de sus ojos, halló al verdadero hombre de sus sueños, no le importa ser uno más a su lista, se casarían, y es el único ser en la tierra que está dispuesto a cumplir con su necesidad, cargando la sonrisa más carismática en la cara al hacerlo. Lo buscó, en todos los bares de lujo siempre había alguien que le advertía de él, mujer u hombre, le decían que él los tomaba de la cintura, no decía nada y de un simple beso, los tumbaba en el suelo mareados; en las tiendas de ropa la gente le decía que cada prenda que usaba acababa bañada con el polvo de unas flores en su espalda, de sólo ver el color hipnotizaba a cualquiera, y con olerlo te hacías adicto, con el riesgo de desmayarte al inhalar demasiado; en los restaurantes de lujo, le comentaron que todos los cubiertos usados acababan exageradamente brillosos, su saliva no olía, pero si probaban, hacían a cualquiera sangrar de la nariz; y su obsesión por descubrir más historias suyas lo llevó a buscarlo por todos lados, acabando en un teatro lujoso.
Su amado no ha tenido sexo con medio mundo en la ciudad, sólo ha besado muchas veces, porque cada vez que intenta escalar las cosas, las personas reaccionan mal, vomitando, mareadas, desmayadas o sangrando de la nariz, y ganó fama porque, a pesar de causar tantos malestares con tan poco, su carisma los atraía de nuevo, anhelando completar sus pasos de seducción, superarse cada vez más hasta llegar a donde él dictara, pero nadie pasa de sus besos, nadie es apto para lo letal que es, de ahí su apodo, Mr. Carisma.
Eso se creía hasta que ambos se acorralaron detrás del teatro dándose el primer beso. Lo primero que sintió Hyunwoo fueron los perfectos labios calientes dándole una sensación eléctrica, después la lengua adormeciendo la propia, la saliva le causó ardor y el aliento debilitó sus piernas, cayendo ruidosamente al suelo. Minhyuk creyó que hasta ahí llegarían, iba a disculparse como siempre lo hace, agradeciendo su esfuerzo, sonriente, pero le calló la boca con un tirón salvaje en el pantalón, era la cuarta vez en su vida que llegaría más lejos con alguien, quién diría que ese alguien sería el hijo de la familia que lo exhilió de su propiedad por el resto de su vida, una persona tan rechazada, con bajos conocimientos en la intimidad y poca vida social, le daría una mamada después de tanto.
—Sí, no puedo evitar ser malo, es mi naturaleza. Me gusta ahogarte, que mi simple aliento debilite tus sexys piernas.
Susurró muy despacio y sensual Minhyuk a través de la otra línea, aunque estuviera lejos, encerrado en un cubículo dentro del baño de hombres, le importa causarle orgasmos a uno de los pocos hombres que está dispuesto a tener sexo con él. No es un pacto, tampoco una amistad, son simples plantas que se buscan en temporadas de reproducción, es por eso que Hyunwoo lo llamó, ha empezado Junio, y casi se le olvida que es su mes de nacimiento, así que querrá cientas de llamadas sexuales para disminuir su deseo reproductivo un tiempo, al menos antes de encontrarse clandestinamente y acabar vomitando todo el polen que le entregó sin cuidado alguno en el retrete, el lavamanos y mayormente en el suelo, porque sin
recibir su orina hace que sus defensas bajen, su cuerpo rechaza el polen y expulsa todo una vez toman una pausa en cada ronda.
Las mujeres deberían de ser su pareja ideal, ellas sí pueden soportar su polen; este viene mezclado en su semen, si una mujer lo prueba no vomita, tal vez le sabría demasiado amargo en la lengua; así que no hay riesgos, el detalle es que de la especie a la que pertenece las obliga a no tener contacto sexual, porque se desmayan y sus semillas acaban afectadas por unos días, incapaces de poder crear vida dentro de sus úteros. Son cosas que no entiende del todo, hay toda una ciencia detrás de eso, tiene muy pocos detalles porque Minhyuk se excusa en que lo ahuyentará si le habla de los efectos secundarios de seguir teniendo sexo. A veces piensa que está saliendo a escondidas con un asesino serial, debería ser ilegal que camine libremente por las calles atrayendo a tanta gente inocente a su muerte segura, pero hay una voz gentil que lo convence de lo contrario en su consciencia. Está orgulloso de ser el único en su bandeja de plata, él puede devorarlo las veces que sea y usarlo.
—Justo como tu primera vez mamando, ¿recuerdas? Caíste en mis piernas, parecías un lisiado aferrado a mi pene.
—No era mi primera... —Le reprende jadeando más fuerte, moviendo toda la mano como un engranaje alrededor del miembro, llevando el placer a la punta.
—¿No? Apenas la tocaste sangraste demasiado de la nariz.
Es extraño que, él lo comente tan carismático, feliz, y en susurros. A nadie le gusta el sexo con sangre, es peligroso y poco higiénico, aunque Minhyuk lo lleva en su naturaleza, ha visto a cientas de personas sangrar de todo el cuerpo y el más hermoso en su opinión, es Hyunwoo, no hay nadie como él que se aferre a demostrar su garganta profunda con la barbilla ya escurriendo gotas de sangre. No es agradable saborear algo tan salado con un líquido nocivo y metálico, debido a su carisma sus ganas por no rendirse estallaron, acabando sucio y con la boca adormilada al cabo de unos cortos minutos de rodillas. Le gusta recordar ese momento, ese día en que liberó su semen después de tanto tiempo dentro de alguien, y qué mejor en la boca del hombre musculoso con labios de mamador.
—Será mejor que bailes conmigo después—. Lo amenaza acelerando el movimiento en la mano ocupada, el presemen gotea hasta el suelo avisando del orgasmo, todo mientras habla agitado, sabiendo que eso no le gusta.
—Bien, baila... baila conmigo, cariño.
El semen sale despacio por la uretra. Respira pesado, el placer crece en su pelvis relajando sus manos, los dedos delgados y morenos se ensucian gracias a la esencia expulsada, los desliza hacia abajo removiendo las bolas con vello, y abandona el placer que consiguió hace unos segundos porque no se quiere aferrar sólo a eso, a Hyunwoo le gusta tocarse en otra zona donde no ha tenido tiempo con Minhyuk para explorar, una tan especial e infravalorada que está debajo de sus bolas. Su muñeca se dobla un poco, pasa de largo las bolas separando más los muslos y ejerce fuerza con sus uñas para rascarse en su perineo, la carne blanda y esponjosa que marca distancia entre su pene y su ano.
Ser estimulado ahí le da un plus a su placer, agacha más la cabeza evitando que el celular caiga de su otra mano para mirarse a sí mismo en el espejo que hay en ese cuarto, no le gusta tener raíces por su cadera hasta su pelvis, son delgadas, más oscuras que su piel, no tienen ningún chiste porque se frotan fuerte contra la tela de su ropa que ha pasado por momentos vergonzosos con Minhyuk al bajar su bóxer para ser penetrado, son sensibles cuando le pone las uñas encima y no les crece alguna flor, cree que estas asesinar lo poco atractivo que tiene: su culo y muslos. Ni hablar de las hojas que tiene por sus costillas, son largas y le dan problemas al ponerse ropa apretada. Las raíces parecen que nacen desde sus rodillas, no tienen armonía al momento de expandirse y no son estéticas como las pequeñas raíces verdes en la espalda de Minhyuk. Ignora la fealdad en su cuerpo rascando más el perineo, gimotea claro en la llamada impulsando al contrario a ponerse tan duro que los pantalones le aprieten.
—¿Qué pasa?, ¿te sigues viniendo? —La voz que sonaba segura y demandante al principio se apaga un momento, normalmente su amante respira tembloroso y cuelga la llamada para encontrarse.
—Me urge tenerte conmigo… —Aclara la situación sin parar de rascarse, se muerde el labio y cierra los ojos, hay calor acumulándose en sus raíces.
—Yo también, pero no puedes venir conmigo, hoy te tienen muy vigilado—. Se apresura en caminar para alejarse aún más de la multitud, le duele la cabeza de sólo pensar que no podrá saborearlo en su floración.
—Si no vienes a mi casa, y no me follas… —Lo amenaza con una voz embriagada, baja el celular colocándolo delante de su cara y susurra—. Van a traer a alguien más que pueda atenderme.
Su amante no siente temor por eso, tampoco celos, sólo el estrés de no llegar a tiempo. Han pasado por esto algunas veces, ya está acostumbrado, por eso Hyunwoo es conocido como un hombre joven al que desean mucho, porque él no se vende como una puta, sólo se ofrece como un depósito humano para orina, esparciendo el rumor de que se ve hermoso bañado en oro, y no puede negar eso, su lujuria explota cuando lo ve en el máximo punto de placer apenas unas gotas chocan en su piel desnuda, es tan glorioso.
La llamada acaba, piensa en qué hacer para no ser pateado fuera de la casa de los Son apenas ponga un pie adentro, golpea su celular contra la puerta del cubículo y el ruido provoca un grito de susto en alguien. Gracias a eso recuerda que está en un lugar donde cualquiera pudo haberlo escuchado en medio de la llamada sexual, desde vejestorios a hombres de su edad que están asegurando sus millones de dólares, y eso le devuelve un poco la calma, aunque no le baja el calor a su pobre erección que no podrá darle los honores al menos por unas horas. Se acomoda la ropa antes de salir, guarda el celular y respira antes de abrir la puerta para preparar su cara de farsante a quien sea que lo esté espernado, sin esperar que hallaría al peor tipo del mundo.
Distingue con sus propios ojos a quien asustó. Un hombre algo más pequeño que él lo mira de manera engreída, tuerce sus cejas expresivas con molestia y arranca papel del rollo que cuelga en la pared para secarse las manos, intimidando por su porte serio y dominante al hacer bolita ese papel en sus manos y lanzarla como un balón al bote de basura, que está unos dos metros lejos suyo y atinó exitosamente. Al haber ganado, su cara cambia, sonríe como si fuera la persona más amigable al sacarle un gruñido al hombre más alto y le da la espalda, dispuesto a irse para dejarlo con las palabras en la boca al creerse demás.
—¿Vas a decirle a alguien lo que escuchaste? —Lo reta Minhyuk al estirar sus mangas para lavarse las manos, sonriendo de lado con incomodidad.
—Acuéstate con las putas que gustes, eso no es mi problema—. Le respondió en un tono alto al empujar la puerta para retirarse, pero lo detuvo al último segundo debajo del marco costoso al contraatacar.
—Esta vez es diferente, es el indicado—. Soltó al aire enjabonando las manos, no escuchó la puerta ser cerrada y sonrió más confiado, echando un vistazo a su rival que espera una aclaración.
—¿Cómo lo hiciste? —Pregunta indignado, porque no esperaba eso de él, no en estos momentos y con los chismes pisando sus talones en las revistas.
—Bueno, querido Kihyun… A pesar de ser rechazado, sabes que siempre regresan a mí, y él no es la excepción—. Termina de lavarse las manos, arranca el papel para secarse y se pone de pie delante suyo, presumiendo su logro.
—Deja tus estupideces y dime quién es—. Kihyun lo mira tan, tan, tan enfurecido que sería capaz de perforar la frente con sus ojos asesinos, sin embargo, está muy contento de ser observado de esa manera.
—No, es mío y sabes que yo no comparto, no después de lo que hiciste con Hoseok—. Le echa en cara algo del pasado que empeora su humor, Kihyun lo toma del cuello y es empujado a los espejos lujosos que hay en las paredes, cortando su respiración un momento.
—No tienes derecho a decir su nombre—. Le escupe furioso en su cara, sus dedos quedan marcados en su cuello pálido y lo lanza al suelo, para abandonarlo ahí y retirarse enseguida.
Minhyuk vuelve a recuperar el aire, mueve la cabeza para hacer ejercicios en el cuello, suspira de alivio por ahuyentarlo lejos de su verdadero interés romántico y se pone despacio de pie, pensando una vez más en lo que haría para llegar con Hyunwoo. Recuerda cómo se besan, todas las veces que han coincidido en sus floraciones para devorarse mutuamente, lo poco que han hablado juntos al final de cada ronda para saber del otro, y… hay unos destellos muy diminutos que lo devuelven al pasado, los días en donde temía tener intimidad con alguien, hasta que conoció a su primera pareja sexual, alguien que recuerda de vez en cuando justo al sentir las raíces de Hyunwoo entre las yemas de sus dedos.
Tuerce los labios, borra la melancolía al verse una vez más en uno de los espejos para arreglar su apariencia, esta vez su cabello es más largo y es azabache, acomoda su camisa blanca y se dedica una sonrisa coqueta para conquistar una vez más al hombre que quiere dedicarle tiempo, a Hyunwoo.
Sale con calma del baño, mantiene su porte elegante como siempre al ver que está rodeado de tanta gente porque la obra ha terminado, pestañea dos veces antes de asimilar hacia dónde debe de salir con el pestañeo disparejo y emprende camino a las puertas francesas elegantes. Evita que la gente lo toque o le hable cuando notan por el aroma de su flor en la espalda que está dejando caer polen, algunos tosen y otros se cubren directamente la nariz. No soporta ver demasiadas plantas, no le gusta estar hasta el cuello de tantos pétalos porque huele tantos aromas agradables que quiere vomitar, y eso sólo lo apresura para llegar enseguida con su hombre.
—Lee Minhyuk, ¿qué le..? —Cuando puso ambos pies afuera, no puso atención en quien quería entrevistarlo y lo empujó a un lado, sin importarle las consecuencias que eso tendría en un futuro.
—Bueno… El joven millonario está ocupado, no lo molestaremos. —El famoso y guapísimo periodista se paró recto delante de la cámara que graba internacionalmente, sostuvo mejor el micrófono y continuó hablando—. En esta noche estelar, la obra da su primera función vendiendo todos los boletos, detrás de backstage mostramos que no existía ni un asiento vacío, y el político más joven en la historia del país ayudó al director Im Changkyun regalando boletos de primera fila a estudiantes interesados en este hermoso arte que ha perdurado durante siglos… Ah, de hecho, viene por acá.
—Buenas noches—. El joven político se coloca al lado del periodista, presume de su hermosa sonrisa y el traje lujoso que porta hoy al agitar una mano en el aire de manera amigable, puntos que lo ayudan en su imagen pública.
—Buenas noches, y que la luna ilumine sus pétalos, señor Yoo—. Lo halaga el periodista, de un gesto indica que enfoquen el inicio de la nuca atractiva que no deja ver muy bien la orquídea de garzas blancas que crece desde ahí abarcando casi toda su espalda, que debido a la ropa, los pétalos están escondidos.
—Igualmente, joven Hyungwon… —Lo saluda más formal al palmear su pecho delgado una vez, el periodista no pierde el equilibrio y le señala el ojo derecho, de donde crece internamente la única flor con la que nació—. Pero a usted la luna le favorece aún más.
—Oh, pero soy una flor de loto azul que no está expuesta al mundo… Me gustaría que mis pétalos sintieran la brisa. En fin, ¿le gustó la obra? —Evita profundizar en ese tema al darle el micrófono, el político sonríe de lado y mira a la cámara, listo para dar un discurso.
—Todas las plantas deben de ser iluminadas por la luna, no importa en cuál rango sean consideradas, el mundo tiene que verlas, apreciarlas y considerarlas, así todas las vidas tienen un propósito. Curiosamente, ese tema lo tomó mi querido Im Changkyun, quien vivió la discriminación en carne propia. Me duele ver que existan personas abandonadas, por eso, yo, seré como el protagonista Lee Jooheon: haré que todos sean felices por medio de una lección—. De manera profesional, Kihyun dio su discurso, estrechó su mano con Hyungwon mientras es aplaudido por las personas de sociedad que lo escucharon y se retira agitando la mano en el aire.
Hyunwoo apaga la televisión después de ese discurso, se frota las palmas en la cara para calmar su ansiedad mezclada con las ganas de tener sexo y revisa la hora por décima vez en el reloj de pared de su gran sala. Minhyuk aún no ha llegado, la crema que su madre le entregó no hace efecto y esos temas sobre clases sociales lo estresan aún más, ya que ve más cerca la calle a que un buen hombre como Minhyuk se case con él para terminar los problemas económicos en su casa. Por supuesto, no está dispuesto a quedarse de brazos cruzados si es que los corren antes de tiempo a la calle, no va a dedicarse a ser gigoló ni de chiste, esa vida es indeseable, un hombre tan poderoso como Yoo Kihyun son capaces de agarrarlo del cuello y arrebatarle la vida por tener ese oficio muy clandestino.
Borra esos escenarios cuando en su celular escucha una notificación, estira su cuerpo desbloqueando la pantalla y lee el mensaje corto de Minhyuk que le ha avisado que está esperándolo afuera de su casa. Su pene se emociona más que él, el placer le rodea las bolas, sus raíces dejan de tener comezón por unos segundos y jadea excitado guardando el aparato en su bolsillo trasero. Nadie tiene que enterarse que va a comenzar a tener sexo como un animal con la persona menos indicada en el mundo y en estas circunstancias. Corre como un loco a su habitación, se quita toda la ropa elegante que lo obligaron a usar hoy en el suelo incluído su bóxer y se viste como si fuera a salir a correr, con una bermuda grisácea que llega a sus rodillas, tenis deportivos, un suéter delgado blanco y una bandana en la cabeza que recoge su cabello. Sus padres apuestan a que va a ejercitarse, permiten que los guardias lo dejen irse y él corre a donde supone que debe de estar, escondido en el estacionamiento del edificio que tiene enfrente.
No da muchos pasos. Al cruzar la calle, no ve el carro estacionado desde afuera, siente algo de preocupación al no oler el aroma embriagante de la flor azalea en el ambiente, traga saliva al pensar que ha sido engañado y unas luces lo iluminan de más lejos borrando esos pensamientos. Levanta una mano para cubrir sus ojos ante tanta luz, escucha unas llantas moverse ágilmente y de repente, una camioneta oscura se pone delante suyo abriendo una puerta, dejando de ser iluminado. La idea de ser secuestrado reemplazó su tristeza por Minhyuk, iba a huir hasta que lo miró sentado al fondo, le regaló su sonrisa tan limpia y en un gesto elegante con las manos lo invitó a subir. No lo pensó, subió y cerró la puerta, echando un pequeño vistazo a su casa antes de alejarse por la carretera. No le importa el regaño que vaya a tener cuando regrese, sólo desea ser atendido lo suficiente para relajarse una semana y media, total, sus padres no lo quieren y sólo hace algo cuando hay una visita.
Deja de mirar por la ventana y fija su atención en Minhyuk, su gran salvador que está sumergido en su mundo o cumple muy bien el papel de millonario en camino de tener sexo con su amante. Tiene muchas ganas de preguntarle por qué hoy vino en compañía y no tuvieron sexo instantáneo dentro de la camioneta en el estacionamiento, pero le daría información gratis al chófer, cosa que no debe de ocurrir porque al mínimo descuido, lo descubrirán sus padres y la reputación de su familia empeorará. Minhyuk suspira, separa más las piernas acomodando la manga derecha de su camisa como el tic molesto que siempre tiene, tuerce su sonrisa desprendiendo el aroma de la flor en su espalda y lo mira sólo un segundo, parece que lo desprecia, pero él sabe que se está muriendo de ganas en desnudarlo y tener sexo juntos, ambos se desean tanto y él está perdiendo la paciencia. No tose ante ese aroma fuerte y refrescante, sólo aprieta los muslos recargándose mejor en el respaldo, lleva la mano izquierda a su entrepierna y se masajea despacio, esperando que eso lo vea para tranquilizarlo.
No se da cuenta, está en su mundo arrugando la manga, eso le saca un gruñido que lo ayuda en llamarlo y mete la mano debajo del pantalón, los ojos oscuros del millonario se concentran en todo el movimiento suavizando la fuerza en los dedos contra la manga, Hyunwoo elige no tocarse el pene porque hay otra zona que le interesa atender, su perineo. Estando sentado no lo ayuda en llevar la mano hasta allá abajo, tiene que estirarse al frente removiendo a un lado las bolas para rascarse un poco usando las uñas, ahoga un jadeo del gusto disfrutando de ver que el pene de Minhyuk se erectó lo suficiente para crear un bulto en su pantalón muy notable, respira mucho aire para eliminar la vergüenza que siente al estar haciendo cosas sucias con un tercero presente y se aprieta las bolas, desafiando al más carismático en empeorar las cosas. De repente dan un gran giro, se mueven provocando que Hyunwoo vaya contra él y olfatee mejor su aroma, esta vez es tan intenso que tose, se sostiene el pene sin tardar en moquear luchando por controlar las ganas de chupársela allí mismo, su cara se sonroja tanto que el calor lo sofoca y moquea recuperando la postura un momento, lejos de la tentación.
Minhyuk ve cómo el moreno se relame los labios gozando en silencio los efectos secundarios que provocan al oler su aroma inusual, se retira la mano del pantalón limpiándolo contra la rodilla derecha y Minhyuk resopla molesto pensando si es conveniente sacarse el pene con el chófer manejando, pues ha decidido tener sexo con Hyunwoo en otra parte en caso de que Kihyun desee molestarlos, no sabe de qué es capaz después de lo que vivieron en el pasado. Mira por la ventana, ve que ya están cerca y se alivia al reconocer todas las tiendas de ropa enormes con sus luces cegadoras, desvía la mirada al hombre fornido que va a follar dentro de poco y estira una mano para llamarlo tocando su hombro, mientras que la otra se ocupa de buscar bajo su pantalón su erección para lucirlo al aire libre en un segundo.
Hyunwoo atiende el llamado, esperaba ver todo menos que Minhyuk en verdad se haya propuesto sacarse el pene en medio de un viaje con un chófer privado adelante, con el fin de… invitarlo a tener sexo oral indecentemente o aumentar sus ganas para tener sexo. Su mente se vuelve un caos, no sabe qué hacer, sus manos se aferran al asiento extenso de la camioneta sin poder apartar la vista del pene que tiene a menos de un metro de distancia, con un dueño tan elegante y ardiente que lo toca bajo su mirada provocadora, el pedazo de carne le hace ojitos al estar un poco brilloso gracias a las luces de afuera, de ese modo se ve aún más glorioso su amante y la boca le pica, desea que lo haga sangrar de la nariz como la primera vez y que adormezca toda su cavidad oral sin ser capaz de decir una sola palabra.
Hyunwoo no revisa al chófer, se agacha despacio acercándose en silencio directo al pene que poco a poco alcanza a oler su aroma pesado y apestoso, es tan característico en él que ya puede saborear la dureza con el paladar, pestañea una vez colocando una mano en la rodilla izquierda de su amante como apoyo y la otra rodea la base del pene pegostioso, sus yemas se llenan del líquido que ha desprendido desde hace no sabe cuánto y lo esparce aún más sabiendo perfectamente que eso va a enrojecer la piel en sus manos. Minhyuk observa eso dudando en dónde dejar las manos porque no esperaba que se ofreciera tan rápido a tener sexo oral en medio del viaje, jadea una vez observando lo guapo que se ve su amante fortachón al abrir la boca sin pedir permiso antes de dirigir la punta muy despacio a la zona débil, el glande traspasa sus labios y hace las manos puños disfrutando en sentir el espacio reducido y mojado rodearlo, el músculo empapado le saca otro jadeo que parpadea un par de veces para ver su cara repleta de alegría al conseguir algo de sexo después de una larga espera e intercambia ojeando que el chófer no se dé cuenta. Se ve tan concentrado que el alivio le domina el pecho unos cortos segundos, porque Hyunwoo deleita su paladar con tan mal pero buen sabor del pene que mete en su boca, agitando la cadera en consecuencia.
Hyunwoo cierra los ojos, acaricia la rodilla de donde se sostiene para no caerse al frente y hace las mejillas pequeñas para asegurar una mejor mamada. Respira una vez moviendo la lengua internamente en círculos alrededor de todo el glande en busca de probar más del fluido oloroso, sus labios se calientan por tener mucho contacto en eso y su paladar procesa el sabor salado que viaja por su garganta causando un ligero ardor, los labios se le empapan y no se rinde en succionar más fluidos, está dispuesto a tragar todo y dejarle el pene bien limpio como cualquier otro. Decide ir más lejos sin importar qué, mete despacio el resto de centímetros perdiendo aire en consecuencia, respira una vez con la nariz procesando que tiene la mitad en la boca, aún no llega a su garganta pero es lo de menos, lo pegostioso se está apoderando de toda su boca y traga de inmediato todo, consiguiendo un suspiro anhelante de su amante.
En estos momentos le encantaría ver cómo Minhyuk se estira en el asiento y disfruta de lo que hace debajo suyo, porque se ve poderoso y carismático, tan intacto a lo que suceda en el mundo. Olvida ese detalle escupiendo de una manera grosera el pene, este se tambalea un poco estando limpio sólo de donde chupó, lo atrapa cuando se tambalea en dirección a sus labios y engulle todo hasta probar la base, la dureza es un pequeño problema en su boca porque debe abrir aún más la mandíbula y el glande acaricia tan cerca de su garganta que se ahoga unos segundos pegando la nariz en el pelvis de Minhyuk. Lo que queda de pegajoso pintan sus labios, huele con todas las ganas del mundo el aroma fuerte de las bolas y su ropa interior, la garganta le vibra y se acostumbra a su manera al picor extremo que se extiende por toda su boca, se muere de ganas en toser pero soporta todo a costa de no ser atrapado haciendo esto.
Su compañero sabe su límite cuando le entierra las uñas en la rodilla y arquea la espalda soltando un gruñido demasiado perceptible para el chófer, esperaba verlo enderezado en un segundo pero ocurrió lo contrario, el chófer miró por el retrovisor y Hyunwoo engulló con todo y dientes el pene, aferrándose con toda su vida al pedazo de carne. Carraspea alto y claro para no gritar, tironea bruscamente del cabello al otro y le da un manotazo en la nuca como castigo, cargando el corazón muy alterado, además del pene más limpio. Hyunwoo chilla por no tener más de ese pene en su boca, sus labios pegajosos se estiran derramando saliva mezclada con la esencia pegostiosa que no pudo tragar al ya no tener fuerzas en la lengua, su nariz está roja en reacción al picor derramando moco a sus labios, las mejillas están rojas por haber durado más tiempo engullendo el pene y sus ojos parpadean desorbitados. Se ve glorioso, menos jodido de lo que le gusta.
—¿Qué mierda te ocurre? —Le reprende en voz alta para que el chófer suponga que están peleando, Hyunwoo vuelve a chillar al caer en cuenta que tira sin cuidado de su cabello y le sujeta la muñeca con ambas manos.
No puede responderle, al intentarlo la lengua se mueve dentro de su boca, abre la mandíbula mostrando que la boca se llena de saliva y su barbilla es víctima de eso mojándose entre hilos y gotas. Quiere pedirle disculpas, pero en este estado es imposible, aunque le sorprende que con tan pocos segundos mamando su pene haya acabado así. Se queja por el dolor en el cabello, Minhyuk no lo ve gentil ni lujurioso, de verdad luce enojado y empeora la fuerza en el tirón para torturarlo, un gesto que lo hace reflexionar en sus acciones.
En un segundo, la mano lo obliga a mover su cabeza hacia abajo, queda erguido al frente peor que un camarón, su cabeza se golpea con el asiento de adelante y al no poder cerrar más la boca o controlarla, toda la saliva se cae por gravedad al suelo del transporte privado. Ve cómo cada gota cae en medio de sus tenis, no tan lentas pero no muy rápidas, el líquido se mueve en base al movimiento del transporte y no quiere ver eso, porque está dejando evidencia en que estuvo ahí.
—Buen chico. —Lo felicita Minhyuk mientras se remueve por el asiento, los malestares se suavizan al ser llamado así y trata de relajar sus latidos para entender lo que va a decirle—. Que no hables y te quedes así de quieto, te convierte en el mejor de mis cachorros.
Suspira feliz al oír eso, tose una vez porque toda la saliva se ha derramado mojando la suela de sus tenis y su garganta se reseca rápido ante el picor que no desaparece. Confiesa que esta es una de sus debilidades, el cabello no le duele más que las raíces palpitando en sus caderas por ser hablado de una manera gentil, le gusta oír halagos y cosas bonitas porque vive en un ambiente tan apagado que nada ni nadie lo pone tan feliz como ser considerado bueno en algo, que sirve para hacer ciertas cosas y que su vida vale algo en este mundo, por eso Minhyuk lo sacó a la luz para defenderse de la fuerza que esconde en los brazos fornidos. No le molesta ser un perro para él, sabe que es el único que ha llegado tan lejos con él y su corazón se relaja con escuchar las palabras que necesita para sanar sus heridas de infancia y emocionales, especialmente por ese carisma con el que las pronuncia.
—Eso es, lo haces muy bien. —Minhyuk le habla contento y pausado, está planeando algo al acercarse a él de su lado acariciando su rodilla derecha con dos dedos—. Tan bien…
Se menea hacia atrás y vuelve a suspirar pegándose en la cabeza unas dos veces, ya se están estacionando en el mejor momento, los dos dedos tentadores se deslizan por dentro de su bermuda gris alcanzando los vellos que deja crecer a unos centímetros del pelvis para que nadie lo vea y un dedo presiona el borde de ese hueso picando en medio de dos raíces ansiosas que lo hacen temblar de las rodillas y mover el culo como un degenerado, de abajo hacia arriba. Minhyuk se excita con eso, más al descubrir que no lleva bóxer. Unos mocos logran ser tan resbaladizos que caen al piso del auto junto al resto de saliva, lloriquea por piedad apretando el ano al cansarse de estar tanto tiempo arqueado que la nuca le duele, va a sollozar si continúa jugando con él sin decirle que están estacionados en el lugar misterioso que eligió y el pene le está doliendo por rozar con su bermuda a la espera de ser atendido.
Tironea de su cabello enderezando otra vez, una oreja acaba cerca de la boca caliente de su amante y se estremece al oír su respiración fríamente controlada a pesar del momento candente por el que están pasando. Debe de asimilar en dónde están, qué va a hacerle y por qué lo somete tan salvaje, pero tiene la cabeza en otro lado, como en las líneas de saliva que se detienen en su barbilla y su nariz goteante que ha parado en derramar moco líquido directo a sus labios.
—Que bonito te ves, me gustaría tenerte así de camino al penthouse. —Lo halaga cariñoso el millonario, toma papel y le limpia la cara sin cuidado alguno, llegando a irritar la piel en la nariz al quitarle los mocos—. Pero dirán que no sé cuidar a mi cachorro.
El apodo y el trato volvieron a cegarlo, no supo cuándo le abrieron la puerta y bajó con ayuda de su amante, confirmando que están en una penthouse. Debe ser donde vive Minhyuk, es raro que lo invite a tener sexo en su casa, jamás acordaron un lugar obvio por la situación que los obliga a ser clandestinos y a pesar de eso, en su floración se atrevió a traerlo aquí. Aprieta los dientes para tener la boca cerrada, respira irregular al caminar al lado del dueño que se desenvuelve como un pavo real en su territorio, el portón le abre el paso automáticamente y sus flores por la espalda abren sus pétalos maduramente al reconocer el lugar, porque posee un jardín de Azaleas sumamente cuidado.
Siente que camina en las nubes por ver tanto blanco en el ambiente, las flores reconocen que ha llegado el amo de la casa abriendo ligeramente sus pétalos, estas desprenden un aroma casi similar al suyo y hacen estornudar por un segundo al invitado, quien tensa los hombros sin saber qué hacer con el exceso de aroma agradable tentando a su nariz, que arde en el fondo de las fosas nasales amenazando en sangrar como la primera vez. Se siente como un inocente cayendo en la boca del lobo apenas pasa por la puerta principal y accede a la casa, con la excepción de que él no es inocente y esto lo anhela a muerte.
Minhyuk deja de escuchar los pasos detrás suyo, guarda la tarjeta que ayuda en abrir el ascensor y se voltea a ver cómo Hyunwoo usa la mano izquierda para alzar su suéter blanco y la mano derecha en tocarse el pene debajo de la bermuda gris. Las cosas más inesperadas que hace en esta ocasión lo dejan impactado, Hyunwoo no se ve en sus sentidos, su cara se derrite de placer al tocarse tan mal y como un tonto en medio del pasillo que guía al elevador, deja ver sus raíces a las que guarda con tanto repelo enrojeciendo las partes que él mismo deseaba enrojecer personalmente en una cama. Ríe una vez en tono burlón, se recoge el cabello al alegrarse de haber enviado lejos al portero esta noche y camina despacio en dirección al necesitado hombre que parece estar cerca del orgasmo por unos pequeños gemidos solitarios que suelta de su boca menos adormilada.
—¿Hyunwoo? —Busca sacarlo de ese estado de trance llamándolo por su nombre, este no reacciona por buscar el orgasmo con más desesperación, bajando en consecuencia su bermuda a la altura de los muslos.
Minhyuk ya está llegando a su límite de placer. No le gusta que con tan poco Hyunwoo lo haga venir, pero es un efecto que aprecia con el alma porque así sabe que son tan compatibles. Baja con orgullo el cierre de su pantalón, específicamente sonriendo como un ganador y separando las piernas en una postura firme, con la frente en alto para presumirle al aire el pene erecto. Rodea con la mano derecha su extensión, apunta a la bermuda gris que considera anticuada pero tierna en su osito moreno y hace lo que tanto anhela para llegar al orgasmo, orinarlo encima.
El chorro de orina moja primero en unas cuantas gotas el suelo, después toma fuerza y en una línea recta moja en grande la bermuda, la mano que está asomando el pene desesperado en llegar al orgasmo, un poco del pelvis y las raíces del lado izquierdo de Hyunwoo. La bermuda se oscurece en donde la orina moja a su paso, Minhyuk lamenta que no esté usando una bermuda del mismo color del suéter porque así vería claramente el color amarillento de su orina, en cambio, es recompensado con el espectáculo de su amante retorciendo entre quejidos y jadeos agudos a todo volumen por exprimir una teta gorda en el acto, soltando un borbón de semen en dirección al suelo, que perezosamente no llega lejos y se une al desastre de orina en la bermuda ensuciando demás.
Hyunwoo detiene la mano, transpira al sentir con tanta claridad cómo sus raíces están absorbiendo la orina que alcanzó a mojarlas y cae en cuenta lo mucho que lo mojó incluso por los muslos escurriendo gotas calientes por sus piernas hasta las calcetas de sus pies. Abre y cierra la boca un par de veces, se siente cobijado y acalorado a pesar de que hay rastros de orina dentro de la bermuda porque se está deslizando a la altura de sus rodillas por temblar tanto que no controla el límite de la prenda. Sus ojos reaccionan al captar el chorro de orina caliente que recién hidrató a su cuerpo, suspira triste porque ha perdido potencia y está regresando a su dueño, hasta que desaparece. Acepta ese destino masturbando su pene menos duro, huele el aroma ligeramente amoniacal de la orina que se está esparciendo por el pasillo y mira cómo han quedado las gotas de semen y orina en el suelo, rodeándolo únicamente a él. La necesidad de tener más orina en su cuerpo aumenta, gruñe una vez y trata de caminar a algún lado para tener en dónde sostenerse.
Minhyuk queda más que anonadado con lo que observó, le quedó claro que Hyunwoo es el hombre de su vida y nunca lo dejará ir por el bien de su poca humanidad en su alma (las ganas de tener sexo eternamente). Traga saliva, aprieta la base de su pene al contener la descarga de semen que iba a salir y persigue al contrario, que le cuesta caminar con la bermuda arrastrándose en el suelo, trayendo el culo y sus apetecibles piernas a la vista.
—¿A dónde vas? Me diste un gran espectáculo, ¿no quieres más orina? —Minhyuk consigue atrapar su atención al ofrecer lo último, Hyunwoo se detiene en el escritorio del portero y lo mira perdido, escondiendo el hambre de ganarlo.
—Sí, por.. favor… —Hyunwoo arrastra las palabras, pestañea una vez y reposa las manos en el escritorio arqueando la espalda para sacar el trasero, sin dejar de mirarlo.
—Mmmh, separa bien las piernas, como a ti te gusta—. Lo manipula a base de palabras bañadas de miel (maldad) mientras se acerca sigiloso por detrás, sin bajar el pene.
Las nalgas redondas están a unos centímetros, no puede verle el ano a menos que use las manos para separarlas, eso lo hace hasta asegurarse con la mirada en que Hyunwoo no tenga ganas de moverse para buscar sacarle orina de otra manera, apunta el miembro a su trasero y lo desliza por la mitad, ensuciando la raja con su esencia pegostiosa robándole un gemido agudo. El moreno no piensa en que debe de estar limpio su pene, se desespera haciendo las manos puño en el escritorio porque su libido se ve afectado dándole un poco de energía a su pene flácido.
—Tendrás que hacerme otra limpieza, estoy pegajoso otra vez. —Dijo más firme y directo al presionar el glande en el anillo anal, quien esperaba desde hace horas su llegada como para abrirse obediente—. Sabes dejarme el pene taaan reluciente… como lo haría tu hinchado ano.
Hyunwoo se estremece por los halagos, deja de verlo por encima del hombro y se concentra en la intromisión, decepcionado por no tener más orina encima. Su anillo no está tan mojado, pero esa esencia siempre lo ayuda en que el sexo con Minhyuk sea placentero, nunca lo deja mojado, todas las veces termina pegajoso o chicloso, y vaya que le encanta, tiene el semen tan caliente que roza con lo peligroso. El glande lo traspasa, siente que el anillo se estira y poco a poco va metiendo más, un poco de dolor aparece porque ya llevan un tiempo sin hacerlo, se traga los quejidos removiendo los pies en el suelo hasta que llega a la mitad y se pone de puntillas, cerrando un ojo como reacción. Su pene se siente caliente, pero lo que lo hace particular es que su ano tendrá los mismos efectos que sufrieron sus labios y lengua, pero más instantáneo, o sea que el picor va a comerlo vivo.
Minhyuk gime del gusto por sentir que el anillo lo aprieta, coloca las manos en su cadera que no tiene raíces y admira cómo el ano lo succiona aún más, tragando los centímetros que faltan. Se lame los labios, escucha que gime y en su caso, se siente refrescante como asfixiado de abajo, ve cómo las nalgas ya se menean inquietas porque ha absorbido todo lo malo y lo molesta arrematando una embestida rápida pero corta en ese enorme culo, haciéndolo gritar un segundo y empeorar los temblores en sus rodillas. Le gusta escucharlo gemir, en parte, hay algo especial en hacerlo cuando están en medio del pasillo que envía a diferentes penthouses con el peligro de que otro residente aparezca por la puerta a molestarlos. El anillo anal se enrojece, palpita un poco y el dueño ruega por otro golpe murmurando en voz baja, al mismo tiempo que vuelve a voltear un poco la cabeza para mirar al hombre que lo hace sentir tan bien.
El que viste elegante respira hondo, prepara la cadera y las rodillas para el sexo intenso y comienza a moverse rápido de adelante hacia atrás sin dudar, cruzando miradas con el hombre fornido y alto al que está follando. Hay picor en las paredes anales al ser raspadas por un pene pegostioso que contagia todo con su líquido a su paso, se crean pequeños pedos que resuenan bajo en el pasillo y el culo se menea moviendo la carne de las nalgas al ritmo de la cadera pálida que abusa de su poder, las nalgas se menean tanto que se ve claramente cómo la carne se agita, cada golpe resuena más alto que el anterior y eso no es capaz de silenciarlo ninguno, gritan con sus cuerpos que están teniendo sexo descaradamente a la vista de cualquiera y el primero en ceder es Minhyuk, quien separa los labios para gemir en voz baja al ritmo de su poderosa cadera.
—Tu agujero de mierda está soltando pocos gases. —Articula eso sin pudor alguno, sujeta el borde de su ropa para subir la camisa y ver aún mejor cómo penetra al moreno—. Vamos, eres excepcional, pedorreate como te gusta.
Hyunwoo chilla una vez, porque a decir verdad, en esta ronda de sexo sólo sirve para gemir. Tuvo su momento de lucidez con las primeras embestidas, pero que dijera eso lo hace hiper consciente en que está recibiendo todo su pene apestoso, recuerda que el ano le queda chicloso tanto como oloroso y se sobre estimuló en los pezones gritando gemidos agudos, que quieren convertirse en gruñidos y jadeos rasposos. Todavía su lengua no es capaz de pronunciar algo coherente, no le gusta hablar mal en el sexo, prefiere decir con todas sus habilidades liinguisticas que ama ser follado o que lo esté envenenando.
Se curvea todavía más, su cara queda casi pegada al escritorio porque usa los codos como soporte, el pene arremete en su culo sin parar haciendo que el miembro se menee debajo suyo y al querer ver sus movimientos, se gana una nalgada que le ordena quedarse quieto. No desobedece, es incapaz de pensar para poner en duda esa orden, en su lugar da lo mejor para obedecer gimiendo con la cabeza una vez más alzada, el pene escarba más las paredes anales que se está acostumbrando, el aire se acumula paciente dentro suyo ayudando en crear un pedo sonoro y eso le gusta tanto a su amante que es premiado con un beso en la nuca, un gesto pequeño que lo alienta lo suficiente para apretarlo. Escucha que gime, pestañea dejando de ser embestido, el pene se desliza tan estrepitosamente de él que derrama una gran gota pegostiosa de su esencia, el ano le palpita al estar vacío y ve con morbo que esa gota no hizo ruido porque cayó dentro de su bermuda ya mojada.
—Mételo… por favor… —De nuevo arrastra las palabras, creyó que no convencería a Minhyuk porque le masajeó el trasero y olfateó triste su aroma, sin esperar lo siguiente.
De repente le azota una nalgada tan potente que le dolió el hueso del pelvis, tambalea exageradamente de las rodillas dando unos pasos a lo bobo, abre las palmas apretando el ano por tragar todo ese dolor y eso causa un sonoro pedo que lo hace sacar una gota gentil de la esencia pegostiosa. Se avergüenza de sí mismo, quiere cubrirse el ano por haber hecho eso pero no puede al recibir de un sólo golpe todo el pene de regreso, quien le causa tanto calor como para dejar de mover los pies y llegar al orgasmo, mojando el suelo y un poco de la bermuda abandonada.
—Eso es, son los gases que me gustan. —Habla lleno de orgullo en voz alta y con una sonrisa macabra que lo lleva a agarrarlo del cuello y estirar su cabeza para atrás—. Buen chico, mi Hyunwoo.
Los ojos se le humedecen, quiere gemir porque le ha gustado escuchar eso pero se entrecorta al nuevo ritmo de azotes, son martillazos potentes que lo hacen empujar el escritorio del portero a la vez que pelea con su próstata. El glande pega justo en su carne banda y no tan escondida, siente que las extrañas se derriten por lo satisfecho que lo hace sentirse, los brazos le flaquean permitiendo que este hombre menos fornido que él acabe con su cuerpo hecho para resistir, entre lágrimas. Lucha por no dejar ir el escritorio, parpadea asimilando que ve la cara llena de gloria que pone su amante antes de llegar al orgasmo y se entrega al final, de puntillas, el pene tambaleando debajo suyo, sus tetas agitándose bajo su suéter y su culo enrojecido con la marca morada de la nalgada anterior.
El contrario carraspea, aprieta los ojos un segundo y sonríe apretando todos los dientes, para acumular fuerza de voluntad y salir sin control alguno del ano apetitoso antes de que sea tarde. El ano ha expandido la hinchazón y el enrojecimiento, causando que le cueste retirarse por un momento, Hyunwoo se pone a gruñir como un oso en celo y un poco de semen ardiente y pegajoso le llena el ano, el resto se esparce por fuera entre sus raíces, que agradecen el detalle desapareciendo por completo la comezón que lo ha atormentado tanto. Se siente en el cielo por ser usado al antojo de Minhyuk, suaviza los gruñidos buscando aire debido al agarre en el cuello y apenas lo suelta, se pone a temblar de cuerpo completo aferrando las manos en el borde del escritorio. Se hace pequeño, no siente frío en el ano a pesar de estar vacío, deja caer el cuerpo hacia adelante y gruñe un poco al pujar para sacar el semen que le quedó adentro, es tan pesado y denso que se acumula al borde, el anillo anal lo recibe y en segundos que parecen eternos, acaba por salir de él escurriendo por el perineo.
Se encoge de las piernas, transpira más fácil sin haber salido aún del trance con Minhyuk observándolo serio y le pasa una mano por su cabello, con el pene aún enrojecido y duro.
—Mírame, Hyunwoo-ssi… Fuiste bueno, te llenaré de más orina—. Le avisa de su premio sin prisa alguna, le quita la bandana y acaricia la frente enrojecida.
Hyunwoo se mueve lento, respira fuerte demostrando que quiere ser premiado cuanto antes y como si estuviera drogado, se menea en el suelo de rodillas, resopla por la nariz recargándose de un hombro contra el escritorio y le señala con una mano sus raíces, luciendo tan perfecto al seguir perdido en el placer a pesar de haber sido complacido.
Cualquiera caería contra eso, pero sólo Minhyuk va a hacerlo. Respira hondo al volver a apuntar a sus raíces, siente un poco de dolor en el pelvis y un chorro de orina llena a ambos de esperanzas mojando más las raíces que rogaron por este momento. Hyunwoo cierra los ojos, no sonríe y se deja llevar por el momento, gozando de ser mojado una vez más con la orina que huele más amoniacal a la anterior descarga, se relame los labios y se lamenta cuando ya nada deja de mojarlo. Está sumamente empapado de los muslos, su bermuda quedó arruinada en el suelo y siente que su suéter le estorba porque se pega en su piel sudorosa. Minhyuk jadea, lo atrae usando una mano como guía y Hyunwoo la sigue ciegamente sin dudarlo, aunque otra vez la bermuda no deja que camine bien. Minhyuk se encarga de eso, le quita la bermuda, la abandona en alguna parte del pasillo y desnuda a Hyunwoo de arriba, ansiando ver más de su lujurioso cuerpo.
—Ah, Hyunwoo-ssi… Adoro que seas tan cariñoso conmigo—. Dijo repleto de honestidad el millonario, quien ahora lo sujeta de las rodillas contra la pared.
De un momento a otro pasaron a esta escena. Minhyuk lo alzó con sus manos, lo acomodó como a una rana y lo pegó a la pared, para empezar a follarlo con intensidad, con los pies colgando y las rodillas tocando su pecho. No sabe por qué, pero siente que puede soportar más y que no debe dejarlo ir. El pene de Minhyuk lo está martillando una vez más, usa los brazos para abrazarlo y le gime en la cara, aunque ya puede hablar, pero el aire se le va en tan dificultosa pose.
—Más.. Dame más! —Ruega frunciendo el ceño, su instinto animal está desbordándose al enterrar las uñas tan fuerte en el traje costoso que lo consigue rasgar.
Minhyuk es débil cuando escucha la tela rasgarse, de sólo saber que está haciendo sentir más que bien a Hyunwoo. Es la mejor gloria que ha festejado en su vida, es adicto a la vulgaridad que este hombre posee con su rostro inocente y actitud obediente ante la sociedad como familia. Siente el orgasmo cerca, la espalda baja del moreno se golpea con más fuerza contra la pared que se queja, estira el rostro para ofrecer un beso sucio sacando la lengua y el moreno reacciona al segundo copiando lo que hace, sacar la lengua para hacer que se toquen sus puntas, las pegan hasta hacer que dancen en el aire tentando la cercanía que nunca aparece al evitar que los labios se toquen, se escucha el sonido húmedo de ambas lenguas peleando y Hyunwoo se frustra porque lee con toda la claridad del mundo cuánto lo extrañó su amante al golpear su maltratada próstata. El culo le gotea, hace una cara vulgar moviendo la cabeza para besarlo y es torturado sin que le concedan ese deseo, en cambio, sus piernas son más alzadas, levantan más su cuerpo porque estaba cayendo y una sola arremetida le deja claro que es dependiente del esperma de este hombre que lo folla como nunca. Minhyuk deja su huella una vez más adentro suyo, sólo que no detiene la cadera, el esperma se esparce al fondo al mismo tiempo en que se escurre por fuera entre gotas divididas, no llegan al suelo porque se mezclan con la descarga anterior que le han ensuciado las bolas y al descargar todo, Hyunwoo pide más en un inútil lloriqueo.
Tiene que acceder, no puede rendirse a esa bella cara. Se estira para besar al moreno y consolarlo, él se alegra tanto que chilla de emoción tratando de enredar las piernas alrededor de su cadera. Le gusta mucho su saliva, pero no quiere dormir de nuevo su lengua o que tosa ante tanto consumo de todas sus esencias.
—¿Quiere que entre, y tome fotos del amante de Minhyuk?
—¿Por qué no? Eso lo ayudará en conseguir la nota, joven Hyungwon.
Afuera, Kihyun permanece con total calma observando el portón del penthouse de Minhyuk desde su auto lujoso en presencia del periodista más guapo del país, que oculta su inteligencia para pasar desapercibido. Lo conoce muy bien como para deducir en dónde llevaría de paseo a su nueva puta, que debe admitir, no esperaba que fuera Hyunwoo, un hombre que está a nada de perder todo su estatus por bajos fondos. No sabe su historia, así que busca la ayuda de Hyungwon para desencadenar la mala suerte en su eterno enemigo, Minhyuk, por coraje y venganza, en parte, no merece disfrutar de un hombre tan guapo y de bajo rango como Hyunwoo.
—No voy a exhibir al señor Minhyuk como un traficante de drogas, Hyunwoo es su pareja y está consciente del efecto narcótico de su flor.
Ya que Hyungwon no lo quiere apoyar, lo amenaza con la mirada. No vale darle dinero, eso no da satisfacción en un periodista como él, lo que necesita son notas importantes que exploten su fama y lo hagan el dueño de todos los canales de noticias. Piensa a detalle, en por qué no cede al ofrecerle algo tan grande como ensuciar la imagen de Minhyuk al conseguir esclavos sexuales por abusar del efecto narcótico de su peligrosa flor. Hyungwon no quita su postura, suspira lleno de odio para mantener la apariencia profesional sin sacar a gritos la verdadera razón por la que no desea ayudarlo: No quiere que use a Hyunwoo para apoyar su carrera política y lo desaparezca como trató con su lindo Hoseok.
—Bien, para ganarme tu confianza, entonces te ofrezco esta exclusiva. —Kihyun tiene una idea, truena los dedos para pedirle a su guardaespaldas un objeto, este se lo da en su palma y lo muestra al periodista—. Puedes tomarle foto, si deseas.
Hyungwon traga saliva, teme por esa cajita pequeña que reposa en esa mano demoníaca, no sabe por qué hay gente confiando en él, si torturó a muerte a Hoseok y lo llevó al hospital. Aprieta las manos en puños, iba a insultar hasta que la cajita se abre y luce un costoso anillo de matrimonio.
—Voy a casarme con Son Hyunwoo.
