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La culpa de Lo'ak

Summary:

Tras del inicio de la nueva guerra contra los humanos, Neteyam recibió un disparo en el pecho que atravesó su columna. La escena era horrorosa. Neytiri gritando, Lo'ak presionando la herida de su hermano mayor, sangre por todos lados...

Pero,

Neteyam no había muerto, por suerte y gracia de Eywa. Aunque, algo había salido muy mal. Hasta donde sabían, el joven na'vi se había vuelto prisionero en su propio cuerpo. No había tratamiento conocido para ayudarle a sanar.

Y bueno, desde la perspectiva de Jake Sully, todo eso era culpa de Lo'ak.

Notes:

No he editado este one shot, por lo que puede tener uno que otro pequeño error. Si lo ven, ¡no duden en avisarme (de forma respetuosa) y lo corregiré tan pronto como pueda! Espero que les guste.

*Puede que esté escrito pierda sentido si se traduce del español a cualquier otro idioma, pero intenté no usar muchas jergas para que el traductor automático lo traduzca lo mejor posible*

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Cuatro semanas habían pasado tan rápido desde que la gente del cielo atacó a los tulkun y a los metkayina Cuatro semanas desde que Lo'ak provocó la, casi, muerte de su hermano mayor. Y ni siquiera había ido a visitarlo.

No sabía si sentía dolor, si podía hablar, o si lo odiaba. Pero seguramente era así, ya que él le había quitado la libertad.

Deseaba verlo con todas sus fuerzas. Lo había intentado de verdad, pero cada vez que se acercaba al lugar donde descansaba, Jake le dirigía una mirada llena de decepción y dolor que lo hacía retroceder. En su interior, le estaba agradecido a su padre, porque temía que su hermano le dijera cosas horribles e hirientes, aunque sabía que se las merecía. Y mucho más..

Lo'ak era consiente de que era su culpa que Neteyam no pudiera mover la mitad de su cuerpo. Por más que intentara convencerse a si mismo de lo contrario, no podía negarlo; su propio padre se lo recordaba, no con palabras, pero sí con acciones.

Cada noche soñaba con ese fatídico día. Él, Tuk y Tsireya, atados sin salida, entonces su hermano llega y los libera de la nave humana.

Siempre intenta cambiar el final del sueño, pero no puede. Está destinado convencerlo de volver por Spider. Y no puede evitar odiarse por eso. Neteyam supo inmediatamente que ir por el humano era prácticamente un suicidio. El lugar estaba lleno de personas del cielo armadas hasta los dientes y con facilidad de escape. Y ellos irían a ciegas. Pero su estúpida insistencia lo había convencido de volver, y ahora había perdido todo.

Debió ser él, no Neteyam. Su hermano mayor siempre paga los platos rotos por su culpa, y lamentablemente, este había sido peor de todos.

Lo único que lo alejaba de sus pensamientos autodestructivos era reparar el arco de su madre con la ayuda de Tsireya, y luego pasar las tardes bromeando y nadando en su tulkun; sin duda era la mejor parte de su día.

Las cosas iban mejorando, o eso creía, hasta que el consejo decidió algo terrible. Payakan seguía exiliado, y ahora tenía prohibido volver a acercase a los pueblos de alrededor. Su corazón volvió a hacerse añicos, sobre todo porque su padre se quedó callado, a pesar de que le rogó que dijera algo, lo que sea.

Lo'ak, harto de la situación tan injusta, luchó por su hermano espiritual. No iba a dejar que lo exiliaran después de haberles salvado la vida. Sin Payakan él, Tsireya y Tuk estarían muertos.

Aun después de abogar por su amigo, los ancianos no se retractaron, al contrario parecían más seguros de su decisión.

Llegó un punto en el que Tonowari, más que furioso por la falta de respeto de Lo'ak, ordenó que lo echaran de ahí. Y Jake no dudó ni un segundo antes de tomarlo del brazo y jalarlo con tanta fuerza que lo hizo tropezar mientras lo alejaba de la reunión con los ancianos.

—¿Qué crees que estás haciendo? —preguntó su padre entre dientes. Su voz intentaba sonar tranquila, pero su lenguaje corporal mostraba lo contrario. Lo'ak se soltó de su fuerte agarre y lo miró directamente a los ojos.

—¡Nunca me defiendes! —le gritó en respuesta. Se veía dolido, triste y decepcionado de que su padre no haya tomado partido, de que no haya hablado por él a pesar de saber el fuerte vínculo que tenía con Payakan.

—Ven conmigo. — volvió a tomarlo del brazo, aunque esta vez con menos fuerza que la anterior, y caminaron una distancia prudente de la reunión. —Estamos en guerra, tienes que entender eso. Si desobedeces órdenes, la gente muere.

Lo'ak retrocedió dos pasos, sintió un déjà vu. Sabía hacia donde se dirigía esta conversación. Su padre le expresaría lo decepcionado que está de él, la vergüenza que trae a la familia y todo eso que ya se ha aprendido de memoria.

—Estamos aquí escondidos para pasar desapercibidos, pero ese rebelde está por ahí agitando a los más jóvenes. Hará que toda la RDA nos ataque.

La mirada de Lo'ak, que había comenzado a mostrar indicios de arrepentimiento, se endureció, dejando ver enojo puro.

—Quieres que se vaya, ¿no es así? Por eso no dijiste nada.

—Está fuera de control. Es igual que tú, de hecho. Si no lo hubieras buscado para empezar, si no hubieras desobedecido órdenes, tu hermano no estaría-....

La respiración de Lo'ak se detuvo por un instante. Las palabras de su padre cayeron sobre él como bloques de construcción. 

''Si no hubieras desobedecido órdenes, tu hermano no estaría [...]''

¿Al borde de la muerte?

¿Paralizado por su culpa?

¿Muerto en vida?

No podía dejar de repetir esa oración en su mente, y cada que lo hacía, dolía más que la anterior.

Intentó hablar, decir cualquier cosa, pero el nudo que se formó en su garganta se lo impidió por unos largos segundos.

—Eso no... —sus ojos comenzaron a picar, las lágrimas que se habían acumulado comenzaron a rodar por sus mejillas. Por más que intentara, no podía controlarlas. —¡Eso no fue mi culpa! —gritó, intentando convencerse a si mismo, mientras lo empujaba con las pocas fuerzas que le quedaban.

Se giró, aturdido por la situación, procesando todo lo que acababa de suceder en cuestión de segundos. Oyó a Jake llamarlo una vez, pero no regresó. Desde el inicio sabía que su padre le echaba la culpa de lo que había sucedido con Neteyam, aunque nunca se lo había dicho directamente.

A pesar de todo, entendía el enojo de su padre; no lo culpaba por odiarlo y decirle esas palabras hirientes en la cara, ya que él mismo las creía. Todo lo que Lo'ak tocaba se arruinaba:
Su hermano mayor no podría volver a caminar, correr o nadar, lo que significaba que no podría vivir plenamente en el arrecife. Y juntarse recientemente con Payakan arruinó más su situación con los tulkun.

Se sentía como una carga para todos los que lo rodeaban, incluida la chica que amaba. Por su culpa, Tsireya había sido reprendida por sus padres delante de otros. No quería que ella también se sintiera una decepción para su familia. Lo'ak, más que nadie, sabía lo doloroso y humillante que era eso. Y aunque intentó ocultar sus verdaderos sentimientos haciéndose el gracioso, esa fachada se derrumbó esa noche.

Lo'ak continuó caminando sin rumbo fijo, hasta llegar al marui donde descansaba su hermano. Debido a que Neteyam necesitaba cuidados especiales y mucho espacio para sus sesiones de terapia corporal, se decidió que tendría su propia tienda, claro, acompañado por uno de los padres, normalmente siendo Neytiri la cuidadora principal.

Lo'ak tomó un gran respiro antes de intentar ingresar, pero inmediatamente se detuvo. No se sentía listo para hablar con Neteyam. Antes lo habría hecho sin dudar, pero después de las palabras de su padre, estaba aterrado de hacerlo.

Sabía que estaba temblando por completo; seguramente se veía como un tonto. 

¿Cómo iba a verlo después de todo lo que le causó?

Seguramente Neteyam lo odiaba. Tal vez lo mandaría a la mierda, le diría lo pésimo hermano que es y lo arrepentido que esta de haber escuchado su estúpida idea.

Cuando se dio la vuelta, decidido a irse, escuchó la voz de su hermano mayor.

—Sé que estás ahí, Lo'ak. Entra.

El menor maldijo en bajo antes de volver a armarse de valor y entrar. No lo miró. Tenía demasiado miedo para hacerlo. Así que mantuvo la cabeza gacha, como un cachorro regañado

—Vamos, ayúdame a sentarme. Llevo unas cinco horas acostado y me arde la espalda.

Lo'ak inmediatamente se acercó y lo abrazó alrededor del torso para poder acomodarlo con cuidado de no lastimarlo. Lo recargó sobre uno de los troncos que sostenían el marui y se aseguró de que estuviera cómodo.

De forma discreta elevó su mirada, notando mejor las condiciones en que su hermano se encontraba. Su pecho, brazo y pierna izquierdos estaban vendados y húmedos con algunos remedios que Ronal le había hecho para ver si eso ayudaba a que recuperara la movilidad en esa parte del cuerpo.

—No me duele, si es lo que te preguntas. —dijo Neteyam mientras sonreía levemente para intentar tranquilizarlo. —Estoy bien.

Lo'ak finalmente lo miró a la cara y sintió que su labio inferior temblaba, indicando que no podría contener las lágrimas por mucho más tiempo. La culpa que sentía en ese momento lo aplastaba.

¿Por qué Neteyam no le grita? ¿Por qué no le recuerda todo lo malo que ha hecho y lo que se merece por ser tan insoportable?

—Perdóname, por favor. —es lo primero que puede decir mientras comienza a llorar nuevamente. —Lo lamento tanto. No debí decirte que volviéramos, tenías razón.

—¿Qué? No. Lo'ak, no tengo que perdonar nada. No fue culpa tuya. Teníamos que volver por Spider ¿Recuerdas? No podíamos simplemente dejarlo con las personas del cielo.

—Pudimos ir con papá e idear un mejor plan. Yo desobedecí órdenes, como siempre, y ahora tú cargas con las consecuencias de mi estupidez. Estás así por mi, yo te hice esto. 

La expresión de Neteyam se entristeció al escuchar la forma en que su hermano se expresaba de si mismo. Le dolía verlo derrumbarse por algo que escapaba a su control. Jamás iba a dejarle la responsabilidad de algo tan fuerte a Lo'ak. Neteyam estaba siendo sincero cuando le decía que no tenía que disculparse. Quería levantarse y abrazarlo, pero la limitación de movimiento se lo impedía, lo que lo hizo sentirse más impotente.

—Hermanito, no fue tu culpa. Yo decidí ir por mi cuenta; no me obligaste. Y, para ser sincero, no me arrepiento de nada. Lo haría una y mil veces más para demostrarte que, sin importar las consecuencias, siempre estaré ahí apoyándote, junto con cada idea que cruce tu mente.

Lo'ak, por primera vez en mucho tiempo, dejó ver una pequeña sonrisa sincera, y algo en su interior pareció liberarse un poco del gran peso de culpa que sentía.

—Tú no me apuntaste con esa arma. No fuiste el que me disparó. Tú no mereces cargar con ese peso, porque, Lo'ak, en realidad salvaste mi vida. Eso es en lo que deberías pensar, la forma rápida en que reaccionaste al llevarme con papá y la Tsahìk. Fuiste muy valiente ante una situación de alto estrés, y por eso estoy aquí. Vivo.

El menor de los dos limpió su rostro, quitando el rastro de lágrimas  antes de arrodillarse junto a su hermano y abrazarlo con todas sus fuerzas. Neteyam soltó un ligero quejido de dolor, antes de abrazarlo con la misma intensidad con su brazo sano.

—Te amo, bro.

Neteyam soltó una risita antes de responderle:

—Yo también te amo hermanito. —Lo'ak parecía no querer soltarlo pronto, y el mayor no se quejaba. Habían pasado muchos años desde que el más joven aceptaba cualquier tipo de contato físico con su familia. —Skxáwng. —dijo mientras lo abrazaba aún mas fuerte.

—Tengo que irme. —murmuró mientras intentaba finalmente alejarse, pero Neteyam lo detuvo.

 Se sentía como una despedida definitiva.

—¿Adónde vas? —su voz sonaba preocupada, por lo que Lo'ak comenzó a bromear intentando calmarlo.

—Ya, bro. Que te demuestre un poco de amor no significa que me quedaré contigo todo el tiempo.

—¿Vas a regresar, no? —Aun estaba preocupado por la forma abrupta en que Lo'ak cambió de comportamiento.

Lo'ak se levantó del suelo y fingió no escuchar, ya que no tenía una respuesta clara para eso.

—¿Vas a estar bien?

—Por supuesto que sí. No te desharás tan fácilmente de mi.

Esas palabras no lo dejaron para nada tranquilo, pero no pudo hacer mucho más debido a que Lo'ak ya se había ido del lugar.

▹▹⁕◃◃

 

Lo'ak aún no había decidido qué hacer consigo mismo. Dejaría que las cosas se calmaran y pensaría detenidamente antes de tomar una decisión que pudiera afectar a los demás. Para distraerse de los pensamientos negativos, finalmente decidió devolverle el arco restaurado a su madre. Seguramente estaría muy orgullosa de él y, francamente, no necesitaba nada más.

 

Aunque decidió ir primero a ver a Tsireya para animarse. Ella siempre sabía qué decir en esas situaciones. Caminó con calma hacia su marui, y cuando la chica lo vio, saltó del suelo emocionada y corrió hacia él.

 

—¡Lo'ak!

 

—Hey —saludó con esa sonrisita que solía mostrarle solo a ella. —¿Estás ocupada?


—No, pero ¿estás bien? ¿Lloraste? — preguntó claramente preocupada. Sus manos acariciaron suavemente el rostro lleno de marcas de tristeza de su chico en un intentó de hacerlo sentir mejor.

Lo'ak recargó su rostro en las manos de Tsireya, dejándose consolar. Ella era la única persona que lo veía, y con quién realmente podía ser medianamente normal. Tsireya fue la única que no lo juzgó por ser un alien; lo ayudó a adaptarse de forma paciente, sin prisas. Y no pudo evitar caer perdidamente enamorado de ella.

 

—Estoy bien. Fui a ver a Neteyam.

 

—¿Está todo bien entre los dos?


—Sí. Él y yo hablamos del tema. Él se mostró comprensivo; no me culpa por lo que hice.

—Lo'ak, tú no hiciste nada malo. Salvaste a alguien que es como un hermano para tí. Hiciste lo que creías correcto en ese momento, y está bien. —la más joven sonrió de forma cálida mientras soltaba suavemente el rostro de Lo'ak y tomaba una de sus manos. —Ahora que ves la realidad de las cosas y sabes que Neteyam jamás te ha culpado, ¿estás más tranquilo?

Lo'ak asintió enseguida, pero solo fue para tranquilizarla, ya que, aunque las palabras de Neteyam trajeron calma a su corazón, lo que su padre le había dicho seguía en su mente. La culpa lo habia atormentado tanto tiempo que incluso el 'perdón' de su hermano no fueron suficientes para hacerlo desistir de ello. En el fondo, solo quería que su padre lo viera de forma sincera, y dijera por sus propias palabras que no había sudo su culpa.

—Sí, fue un gran alivio. Pero, justo ahora quiero entregarle el arco a mi madre. Creo que es el momento indicado.

—Me alegro muchísimo, Lo'ak. Neytiri estará encantada. Vamos a dónde está escondido.

La metkayina apretó con más fuerza la mano de Lo'ak mientras ambos se dirigían a una pequeña parte del pueblo donde no había demasiado movimiento. Desenterraron con cuidado el arco escondido y le quitaron la arena que pudiese tener encima. Tsireya dobló el pequeño tapete que cubría el arma antes de comenzar a caminar de regreso.

—Tsireya, espera...

El omatikaya la tomó del brazo y la atrajo delicadamente hacia él.

—Yo —sabía que quería decir, pero no encontraba las palabras correctas para expresarlo. —Quiero agradecerte por ayudarme. Y no me refiero solo a lo del arco, sino que, tú sabes que no soy el mejor en muchas cosas, pero, a pesar de eso tú estuviste conmigo en cada paso sin esperar nada a cambio. No había conocido a una persona tan cálida, amable y linda. Bueno, yo lo que quiero decir es...

Tsireya se cubrió la boca, ocultando una risita nerviosa antes de interrumpirlo.

—También me gustas. —Confesó antes de plantarle un casto beso a Lo'ak.

Las mejillas de ambos enrojecieron, pero eso no detuvo a Lo'ak de volver a juntar sus labios con los de la metkayina. Fue un beso corto, pero lleno de sentimientos tiernos y puros. Solo dos almas enamoradas.

Los dos chicos pasearon un rato por la playa; la noche era hermosa, casi perfecta. Pero nada es eterno. Tsireya tenía que regresar para ayudar a su madre, y Lo'ak finalmente le entregaría la preciada arma a la suya.

El más pequeño de los Sully se sentía un poco mejor, como si cada cabo suelto fuera reacomodándose. Todo pintaba a qué la noche seguiría igual de tranquila, hasta que llegó al marui de sus padres. Estaban peleando, otra vez. Se acomodó detrás de un tronco que sostenían la tela de la choza, y se quedó escuchando qué cosas decían.

Ellos habían estado así desde que se mudaron al arrecife, y empeoraron con la situación de la nave humana, el secuestro de Spider y el casi fallecimiento de Neteyam.

Para nadie era un secreto que Neytiri odiaba a Spider, no solo por el hecho de ser un "Piel rosada", sino que también por ser el hijo biológico del hombre que hirió a personas importantes para su ella; su hermana, su padre, Tsu'tey, la doctora Grace, su bosque. Su hijo.

Ese tipo de discusiones entre Jake y Neytiri eran más habituales de lo que Lo'ak quería admitir. Pero esta vez hubo una nueva pregunta, una que su padre nunca se había atrevido a hacer. Dolorosa, cruda y llena de dudas.

—¿Odias a tus hijos? —cuestionó con un tono más brusco de lo habitual. —Con sus dedos de alien.

—No... —algo en su voz hizo que Lo'ak apretara el arco que tenía entre sus manos.

¿Acaso su madre estaba mintiendo?

—¿Te avergüenzas cada vez que se equivocan? ¿Cada vez que son diferentes? Eso es por el humano que llevan dentro, ¿no?

Neytiri no dijo nada, pero su llanto comenzó a hacerse más evidente. Se veía alterada, como si lo que fuera a decir a continuación fuera peor que desearle la muerte a alguien.

—Sí.

El corazón de Lo'ak terminó de hacerse añicos. Incluso su madre lo odiaba. El arco se le resbaló de las manos, pero no hizo demasiado ruido sobre el suelo de tela. No lo recogió; simplemente se fue. No quería oír más de lo que Neytiri pudiese decir. Estaba claro que nadie de su familia lo apreciaba por completo. Siempre había un "pero". Incluso su madre, quien creía lo amaba incondicionalmente, sentía repulsión por él.

El sentimiento lo estaba ahogando; no podía respirar bien. Quería correr y gritar. Pero se contuvo un instante, pues no podía montar una escena que llamara la atención. En ese momento, tenía que pasar lo más desapercibido posible.

Sin pensarlo dos veces, se dirigió hacia el lugar donde su padre guardaba todas las armas que estaban pendientes de limpiar  y tomó la que tenía mejor aspecto. La limpió lenta y minuciosamente, y luego tomó un cartucho. Al terminar, se colgó el arma en el hombro y llamó a su ilu para que lo llevará lejos de ahí. Si iba a hacer lo que había planeado, lo haría lo más lejos posible, donde ya no pudiera perturbar la paz de la gente.

Llegó a un cayo cerca de la isla principal y comenzó a caminar débilmente hacia la orilla dejando caer poco a poco el arma hasta llevarla arrastrando. El agua, que antes lucía calmada, ahora estaba revuelta. Las olas se elevaron, quizá era por la hora, tal vez Eywa enviando señales para que se detuviera, pero en ese momento estaba tan sumido en su dolor y desesperación que decidió ignorar lo demás.

Se dejó caer sobre la arena, el arma quedó a un lado, pero él la tomó con fuerza. La observó unos segundos con la vista borrosa debido a las lágrimas, antes de acomodarla debajo de su mentón.

Respiraba con dificultad, con la mente llena de todas las cosas malas que le habían sucedido en la vida. Siempre había sido un bicho raro, un extraterrestre de cinco dedos. Incluso en su pueblo natal, la gente lo miraba con extrañeza; no tenía amigos, era imprudente y sus padres se avergonzaban de él. Neteyam afirmaba no odiarlo ni culparlo, pero Lo'ak no podía evitar pensar que estaría mejor si simplemente nunca hubiera existido. No tendría que culparse constantemente, sus problemas serían menores y, lo más importante, no habría perdido la movilidad en su cuerpo.

Siempre había sido una carga para todos sus hermanos. Y aunque intentó ignorarlo y convencerse de lo contrario, finalmente abrió los ojos. Ya no soportaba el dolor en su pecho. Tenía miedo de morir, pero también de seguir viviendo. 

¿Qué diría Eywa de las acciones de Lo'ak? Él mismo sabía que el veneno de las armas de metal había aniquilado su razón. Quizás sus ancestros tampoco lo apreciarían. Después de todo, no era un verdadero Na'vi.

Cerró los ojos y se dejó guiar por los sonidos del mar y el viento. Sus manos se acomodaron para sujetar mejor el arma; uno de sus dedos se posó en el gatillo y lo presionó suavemente, pero luego lo soltó. Su cuerpo temblaba, no solo por el frescor de la madrugada, sino por todas las emociones mezcladas que lo golpeaban a la vez.

—¡Deja de ser un puto cobarde! —se dijo a si mismo mientras volvía a poner el dedo en el gatillo. —Lo siento tanto.

No sabía a quién se lo había dicho exactamente. Si a su familia, o a él mismo. Pero esta vez no se detuvo, y detonó el arma.

¡BANG!

El sonido de un cuerpo golpeando la arena resonó en el aire.

Y luego nada.

—¡Lo'ak! —gritó Kiri intentando correr lo más rápido que podía, siendo seguida por Tsireya.

Al llegar a donde estaba su hermano se quedó paralizada unos instantes. Comenzó a negar con la cabeza mientras se acercaba más.

—No, Gran Madre, no. ¿Por qué...?

La metkayina llegó unos segundos después, sus ojos se agrandaron al ver la horrible imagen del chico que amaba. Dejó escapar un grito desgarrador al desplomarse junto al cuerpo sin vida de Lo'ak. Tomó una de sus manos y la colocó contra su pecho, cerca del corazón, acariciándolo en busca de algo. Sabía que no serviría de nada, pero no sabía qué más hacer.

La reciente detonación, junto con los fuertes gritos y llantos, alertó a los miembros del clan, quienes comenzaron a acercarse lentamente. Kiri se quitó el chal y cubrió la cabeza de su hermano; quería preservar su dignidad.

La noticia llegó rápidamente a los oídos de los líderes, quienes se vieron en la difícil posición de darle aviso a Jake y Neytiri lo que había ocurrido con su hijo menor. Ronal fue la primera en hablar cuando finalmente estuvieron frente a frente. Su voz, normalmente fría y distante, salió más débil de lo que esperaba.

—No nos gusta ser portadores de noticias tristes, pero me temo que es inevitable comentarles lo que ha sucedido con Lo'ak.

—¿Ahora qué hizo ese rebelde? Juro que esta vez si va a escucharme.

Jake se levantó de inmediato, con el rostro cansado y lleno de ira. Estaba listo para ir a buscarlo y regañarlo, pero Tonowari lo tomó del hombro y negó lentamente con la cabeza, con expresión triste. Neytiri pareció comprender al instante lo que querían decir. Sintió que se le cortaba la respiración, emitiendo un gemido lastimero al hacerlo.

—Nuestra hija y Kiri lo encontraron hace unos minutos en el límite del arrecife y el mar abierto.

—¿Está bien? ¿Está herido ¡Llévennos con él, ahora! —exigió el omatikaya.

—Jake Sully, debes tranquilizarte primero. La forma en que está es muy...

Neytiri no esperó a que Ronal terminara de hablar cuando ya estaba prácticamente corriendo en busca de Lo'ak, siendo seguida por su esposo. Los líderes suspiraron y caminaron detrás de ellos, a pesar de que las mujeres no se llevaban bien, ella y su esposo no iba a dejar que pasaran la peor experiencia del mundo solos.

Jake y su esposa se abrieron paso entre la gente hasta llegar a donde se encontraba Lo'ak. La sangre de su hijo menor adornaba el suelo, mientras que el arma aun se encontraba en una de sus manos. Los puntos de su cuerpo ya no brillaban con la ausencia de luz. Se había ido, pero no podían aceptarlo.

Kiri estaba llorando en silencio mientras que Spider la consolaba, él tampoco ocultaba su tristeza. Tsireya estaba con su frente recargada en el pecho de Lo'ak mientras Ao'nung la sostenía de los hombros intentando alejarla para que su familia pudiera acercarse.

Neytiri fue la primera en hacerlo. Se arrodilló a su lado e intentó descubrirle el rostro, pero Kiri no se lo permitió. Estaba irreconocible, así que no tenía sentido mirar. A pesar de las súplicas de su hija, Neytiri le quitó el chal a Lo'ak.

La omatikaya lloró de inmediato al ver la realidad de la situación. Había intentado negar la muerte de su hijo, pero al verlo de esa forma, ya no pudo hacerlo. Su llanto era tan agonizante que su esposo tuvo que tragarse el dolor e intentar consolarla, pero fue imposible. 

Por respeto, la gente se dispersó y les dio espacio, pero a pesar de eso, el llanto de Neytiri aún se escuchaba a lo lejos.

—¡Mi hijo! No, Gran Madre, por favor. No mi niño. —Jake intentó apartarla del cuerpo, pero ella lo empujó y se aferró a Lo'ak. Acarició el cabello ensangrentado del chico, mientras le rogaba a Eywa que se lo devolviera.

Jake, por otro lado, no dejaba de pensar en las últimas palabras que le dijo. Él lo había orillado a tomar esa difícil decisión. Él había matado a su hijo, y tendría que cargar con esa culpa para siempre.

Sabía que debía ser fuerte para su familia, pero no pudo evitar llorar ante la pérdida. No sabía qué hacer exactamente, así que se quedó junto a su mujer hasta que esta se calmara un poco.

No supo cuanto tiempo pasó, pero supuso que mucho debido a que comenzaba a amanecer, además que la Tsahìk se ofreció a ayudarles a preparar lo del ritual fúnebre. La pareja se mostró inconforme al inicio, pero entendieron que entre más tiempo pasara sería peor para su hijo.

La segunda peor parte de la situación no sería preparar todo lo necesario para despedirse de su hijo por última vez, sino contarles a Tuk y Neteyam lo sucedido. Quizás el mayor comprendería mejor la situación, pero para la pequeña Tuktirey no sería fácil comprender por qué Lo'ak había muerto tan repentinamente. No iban a decirle la verdad. Al menos no por ahora, tal vez cuando fuera mayor.

Primero le dijeron ella. Lloró durante horas, nada podía contentarla, ni siquiera nadar con ilu o charlar con sus amigas. Estaba devastada, pero eso no la detuvo de ayudar a su madre y la tsahìk a organizar las cosas necesarias para el funeral de su hermano.

Neteyam, obviamente tampoco lo tomó bien, sobre todo porque él comprendía mejor lo que había sucedido, y por eso le afectó tanto. Sabía que Lo'ak se había suicidado por la culpa y el dolor que había cargado durante años. Se sentía responsable de todo, creyendo que debería haber hecho mucho más por él. En su opinión, le había fallado como hermano mayor. Kiri, sin embargo, lo contradijo, pues conocía la historia desde otra perspectiva. Estaba furiosa con Jake, porque ella, junto con muchos otros, lo había visto culpar a Lo'ak del accidente de Neteyam. Había sido cruel con él cuando más necesitaba ayuda.

—Lo humillaste delante de todo el clan, papá. Lo'ak solo buscaba tu aprobación, tu ayuda. Payakan fue exiliado por segunda vez, ¡y en lugar de apoyarlo, lo culpaste por todo lo que había sucedido!

—Lo siento, no pensé que... 

—Pedirme perdón a mi no hará que mi hermano regrese. Incluso si te disculpas con su espíritu no hará que cambie el hecho de que lo mataste. —interrumpió bruscamente antes de dejar al marui sin terminar de vendar el pecho de Neteyam. No podía soportar ni un segundo más en el mismo lugar que su padre

Jake sintió como si le hubieran dado un puñetazo en el estómago. Su hija tenía razón, nada de lo que hiciera enmendaría ese gran error que cometió. Intentó hablar también con Neteyam mientras terminaba el trabajo que Kiri no había hecho, pero este esquivó su mirada. Había algo en sus ojos que lo hizo sentir peor. Él también lo culpaba.

—Neteyam...

—¿Es verdad? ¿Le dijiste que por su culpa estoy así? 

—Sí, lo hice —admitió mientras se pasaba una mano por el rostro, intentando secar sus lágrimas. —Pero no fue lo que quise decir. Estaba demasiado enojado, no solo con él, sino que también con la RDA. Tú casi mueres, y él seguía desobedeciendo órdenes y retando al olo'eyktan. Simplemente llegué a mi límite.

—Solo estás justificándote. Lo'ak es... —un nudo se formó en su garganta cuando se dio cuenta de lo que dijo. Las lágrimas empezaron a escocerle los ojos, pero continuó hablando. —Era un buen chico. Solo quería hacerte sentir orgulloso. Quería ser como tú. Lo vi esforzarse al máximo para conseguir un cumplido tuyo, y en lugar de eso, simplemente lo regañaste. No pensé que pudieras ser más cruel, pero incluso lo culpaste por lo que me pasó, cuando yo no lo culpo. Lo'ak no me hizo esto. Tú sí. 

No era lo que Neteyam quería decir, pero él también estaba dolido. Sabía que su padre había hecho todo lo posible por protegerlos, pero no podía evitar sentir un poco de resentimiento hacia él; quería hacerle sentir lo mismo que él había hecho sentir a su hermano. Aunque eso también era cruel, Jake ya tenía suficiente con haber perdido a Lo'ak.

—Hijo...

—Por favor, retírate, papá.

Intentó decir algo, pero no lo hizo. Sabía que tenía que respetar los límites de Neteyam si no quería perder otro hijo.

▹▹⁕◃◃

 

Las horas que pasaron se sintieron como años, todo se sentía irreal, como si fuera un mal sueño del que pronto despertarían.

 

Neytiri y Jake se encargaron de limpiar y ''vestir'' el cuerpo de Lo'ak. Su cuerpo tuvo que ser envuelto en una especie de tela especial para que no se pudiera ver  la forma en que había quedado. Por respeto a la dignidad del difunto y a la familia. Ronal y Tsireya ayudaron a la familia Sully a pintarse adecuadamente para el funeral.

 

Las pertenencias de Lo'ak se dividieron entre la familia para que cada uno pudiera tener algo tangible de él. Neytiri conservó su songcord y su arco; Neteyam, su collar favorito; Tuktirey, las cuentas para el cabello, una de las cuales era la que ella le había regalado en el pasado. Kiri conservó el brazalete favorito de Lo'ak, y Jake, el cuchillo de caza.

 

El momento del funeral había llegado, el clan entero se había reunido alrededor mientras que los Sully nadaban para poder llevar a Lo'ak en medio de la caleta. Neteyam era ayudado por Spider y Kiri paara que no se hundiera. Era riesgoso que estuviera ahí, pero no iba a faltar. No se perdería el último adiós a su hermanito.

 

Sus padres bajaron a Lo'ak de la tela en la que lo llevaban y nadaron hasta el fondo, donde descansaría eternamente. Las raíces sagradas lo envolvieron, y finalmente se unió a los ancestros y a Eywa, quienes lo cuidarían hasta que se reencontraran en el más allá.

 

Las lágrimas de todos se mezclaron con el agua. Cada uno fue recordando algo vivido con Lo'ak.

 

Neytiri recordó el día de su nacimiento; la primera vez que lo sostuvo en sus brazos, cuando formó con él el tsaheylu¹ para crear un vínculo entre madre e hijo. Neteyam y Kiri recordaron su primer día de caza juntos como hermanos. Lo'ak fue perseguido por un prolemuris, y sus dos hermanos mayores lo salvaron. Tuk revivió el día en que Lo'ak la ayudó a tejer su nuevo taparrabos para el clan Metkayina.

 

Y Jake no puede dejar de pensar en la vez que le enseñó a usar un arma. Recuerda a un Lo'ak de once años emocionado por pasar tiempo con su padre, esforzándose por hacer las cosas bien. Y para sorpresa de Jake, entendió cómo funcionaba con solo una explicación. Era bueno apuntando, y aunque el sonido del arma lo sobresaltó al principio, dio en el blanco al segundo intento.

 

Cuando todo finalizó, pudieron ir al árbol espiritual para reencontrarse con sus ancestros, y claro, Lo'ak.

 

Neteyam lo encontró junto a su ikran, lucía feliz, libre y lleno de paz. No pudo evitar sonreír, puesto que era lo que más deseaba para él.

 

—Vamos, bro. ¡Te voy a ganar!

 

—Ni en tus sueños, hermanito. 

 

Neteyam se subió a su propio banshee y se unió a la carrera. Se sentía mejor que nunca, estaba junto a su hermano y finalmente podía moverse con total libertad. 

 

 —¡Eres muy lento, bro! —Neteyam parecía tener mas experiencia al volar, pero eso o detuvo a Lo'ak. Pasó muy cerca de él, haciendo que su ikran se desoriente. 

 

—Hey, eso es trampa.

 

—Ups, no te vi. —Neteyam rio e hizo lo mismo, haciendo que Lo'ak casi caiga, y no pudo evitar soltar una carcajada. 

 

Continuaron dando vueltas, ambos quedaron empatados, querían hacer una revancha debido a que se estaban divirtiendo al máximo, pero el cansancio del cuerpo real de Neteyam los hizo dejarlo para después.

 

El mayor no quería irse, no estaba listo para despedirse de su hermano menor. 

 

—Te amo, hermanito —murmuró Neteyam mientras lo abrazaba con todas las fuerzas de su cuerpo.

 

—Hey, bro, suéltame que asco. —bromeó mientras intentaba alejarlo, pero al ver que Neteyam se veía realmente triste se detuvo. —¿Por qué estás llorando?

 

—No es nada. Simplemente quiero demostrarte lo importante que eres para mi. 

 

Lo'ak sonrió enternecido y lo abrazó con la misma fuerza. 

 

—Yo también te amo.

 

Neteyam sentía como la conexión se debilitaba cada vez más, así que no tuvo más opción que despedirse.

 

—Tengo que irme ya, espero volver pronto.

 

—Bien, pero respóndeme algo antes de que te vayas. —su expresión se volvió un poco más seria, como si temiera hacer esa pregunta. —¿Cómo morí?

 

—Tú..—sintió como las palabras se esfumaban cuando intentaba decirlo, ¿por qué arruinarle las cosas? Se veía tan tranquilo y sereno sin el peso de la culpa, que no pudo decirle la verdad —No lo sé. No estuve ahí cuando sucedió. Pero creo que lo hiciste en paz, se nota.

 

Lo'ak asintió y le dio las gracias en voz baja antes de que la conexión se cortara bruscamente. Rotxo y otro joven del clan estaban sacando a Neteyam del agua; este había empezado a ahogarse cuando su kuru se desprendió del árbol debido a sus heridas. Estaba bien, pero tendría que tener más cuidado al visitar a los ancestros.

 

▹▹⁕◃◃

 

Neytiri y Jake estaban en el bosque, observando desde la distancia a Lo'ak apuntar con su arco a su presa. El niño de ocho años temía que el animal le saltara encima. Le temblaban las manos, lo que provocó que la flecha se resbalara y la presa huyera.

 

—Lo siento, lo arruiné. —susurró avergonzado mientras tenía la cabeza gacha. —Mis dedos son raros, y por eso no pude tirar bien de la cuerda.

 

—No, claro que no mi niño. Está bien equivocarse, de esa manera aprendes —le consoló su madre mientras se acercaba a él y lo abrazaba. —Tus manos y dedos son perfectos, hermosos de hecho. 

 

—Los demás niños me tienen miedo por eso.

 

—Los demás niños no saben de que hablan, cariño. Cada cosa de ti es inigualable, y aunque no lo creas, el quinto dedo puede ser muy útil a la hora de montar un ikran. Te ayuda a sostenerte mejor.

 

—¿De verdad?

 

—Por supuesto. —intervino Jake, que estaba detrás de unos arbustos observando en silencio. —Y te lo digo yo, que también tengo un dedo extra —sonríe, y su hijo también lo hace.

 

—Cuando sea más grande seré el mejor montando ikran. ¡Ya veran!

 

Ambos padres sonrieron con nostalgia y estuvieron de acuerdo. Lo'ak, con la confianza recuperada, tomó otra flecha y apuntó al fruto de un árbol. Falló, pero estuvo muy cerca. Estaba a punto de entristecerse, pero su padre empezó a celebrar.

 

—¡Lo hiciste increíble, hijo!

 

—Pero no le di.

 

—Casi lo logras, estuvo a unos escasos centímetros. Estoy orgulloso de ti.

 

Lo'ak se giró para ver a su padre, esta vez siendo su ''yo'' de catorce años. Su mirada reflejaba felicidad absoluta, no podía creer que realmente lo había escuchado decir esa palabra.

 

—¿De verdad?

 

—Sí, en serio, Lo'ak. Siempre estoy orgulloso de ti. Incluso cuando les gastas bromas a los demás. Cada vez que haces algo, por pequeño que sea, me alegro de ser tu padre. Te amo, hijo. Aunque a veces sea un poco tonto y no lo demuestre, nunca lo dudes.

 

—Gracias, papá, mamá. Yo también los amo...

 

▹▹⁕◃◃

 

Al llegar a su marui estaban más tranquilos. Aun tenían cosas qué hablar entre todos, pero nada que no pudiera solucionarse hablando con la mente fría.


—Los niños solo están enojados, Jake. Ya se les pasará, y tendremos que estar preparados. —sonaba tranquila, pero no podía verlo a los ojos.

En su corazón había ira y dolor, pero no podían seguir peleando, o terminarían muy mal. Lo que necesitaban era unidad, no odio

—No lo sé. Lo que dijo Kiri es verdad. Yo lo empujé a...

—No pienses en eso ahora, Jake. —no lo contradijo, y aunque no lo decía con esa intención, sus palabras podrían malinterpretarse.

—Tienes razón, no puedo hacer caso a ese tipo de pensamientos ahora. Tenemos que ser fuertes.

Ella asintió, se acercó a él y se abrazaron, disfrutando de su mutua compañía. Ambos se sentían incompletos. No sabían cómo seguir adelante, pero tenerse el uno al otro lo hacía más fácil.

Se quedaron así hasta que Tsireya los interrumpió sutilmente.

—Lo siento, pero encontré el arco tirado afuera.

Neytiri se giró para verla, y casi se resbala por la impresión, como si el suelo se moviera bajo sus pies.

—¿Cómo...?

—Lo'ak lo arregló. Por su expresión puedo adivinar que no se lo entregó personalmente. —sonrió ligeramente, aunque no pudo ocultar la tristeza en su expresión. —Aquí tiene, esto le pertenece a usted.

—Gracias, Tsireya. —la chica simplemente le entregó el arco antes de despedirse respetuosamente y marcharse, sintiéndose más tranquila.

—Oh, mi dulce Lo'ak. —en su interior, los sentimientos de dolor y culpa que había intentado reprimir se agitaron. Aunque no sabía que Lo'ak la había oído decir que se avergonzaba de su humanidad (en un ataque de ira y dolor), el mero recuerdo de esas estúpidas palabras la hicieron llorar. Lo sentía mucho, porque no era cierto; era solo su odio por los humanos, nunca por sus hijos.

Pero tenía un último y hermoso regalo como consuelo. Ese arco no solo era un recuerdo de su padre, sino que también simbolizaba el gran amor que su hijo sentía por ella.

Jake, sin decir nada observó el gran detalle de su hijo. Recordó cuando lo regañó por sacarlo del agua, y agradecía demasiado que lo haya desobedecido, después de todo eso le trajo un gran consuelo a Neytiri.

Ahora, tras haberlo perdido, comprendía a su hijo. Pero ya era muy tarde, y eso lo estaba matando en vida.

Deseaba regresar en el tiempo y evitar herirlo tanto. Él fue quien atrajo a la RDA en primer lugar, él fue el responsable de la parálisis de su hijo, él fue el responsable del suicidio de Lo'ak. Lloró en silencio y rezó a Eywa por la paz de su hijo.

Aunque su esposa intentara mostrarse tranquila, Jake sabía que lo culpaba también. Las armas humanas eran lo que le había arrebatado a su familia, incluyendo a su hijo menor, y lo que había herido a otro. Ella siempre había dudado en usarlas, y ahora, después de tanto tiempo, entendía por qué. Su lado humano siempre lo llevaba a cometer errores, o quizás solo estaba usando su humanidad para justificarse y sentirse un poco menos responsable de todo.


Sabía que, incluso si Lo'ak no hubiera hecho eso, no merecería su perdón. Fue un terrible ejemplo y un peor padre.

Lo irnónico de la situación, es que Jake Sully ahora sería quien viviera con la culpa, no Lo'ak.

Notes:

El vínculo con la madre : Inmediatamente después del nacimiento, los recién nacidos Na'vi realizan su primer tsaheylu con su madre para formar un fuerte vínculo emocional con ella. (info sacada de avatar wiki). Esto incluso se puede ver en AFAA, cuando Ronal da a luz a Pril :D. El Tsaheylu no se reduce a lo sexual, ¡es algo mucho más profundo y lindo!

Okay, espero que les haya gustado este pequeño one shot. Sinceramente llevaba más de un mes con la idea, pero no podia darme el tiempo para escribir jajaja.

 

ugh, tengo que confesar que, aunque AMO a Jake Sully, no soportaba que regañara de esa forma a Lo'ak. Quienes lo justifican y dicen que es un buen padre idealizan demasiado el maltrato psicológico de un chico de 14 años. Sí, entiendo que estaba triste y asustado, pero eso no justifica cómo trató a Lo'ak, y no, tampoco voy a decir que Lo'ak sea un ángel, pero hasta cierto punto entiendo que quería hacer algo "bien" para enorgullecer a Jake. 

En fin, hasta aquí mi reporte, Joaquín jajjaaja. Adióósss

 

(SIN EDITAR)