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P.O.V.

Summary:

Luego de conocer a Jeong Yunho, todo lo que Park Seonghwa creía "estructurado" y "estable" en sus días, daría un tremendo giro, debido a esa desicion acertada de tomar riesgos.

Solo eran un auto y dos hombres, pero eso no complicaría las cosas, el calor de la adrenalina era la protagonista entre ellos, lo que los unió tan cómodamente desde el primer instante, ya que desde su punto de vista nadie podría verlo de la misma manera que él... Con tanta intensiddad y devoción.

Chapter 1: SPEED

Chapter Text

Seonghwa tomó una profunda respiración cuando se animó a avanzar entre la multitud. No supo realmente cómo es que pudo aceptar una propuesta de ese estilo tan rápido, sabiendo que prefería tomarse un largo descanso luego de la ardua sesión de ese día... Esa semana estaba siendo desastrosa para su ciclo de sueño y también, de su cordura, debido a tantos proyectos no tenía tiempo ni siquiera para respirar.

Entre cambios de vestuario, maquillaje y peinado, con las prácticas de pasarela y aquellas sesiones fotográficas que debían hacer en él y sobre sus compañeros, le tenían el humor por los suelos debido a tantos piquetes accidentales que recibía al ajustar la ropa a su delgada y estilizada figura, sus pies dolían por llevar puestos esos infernales tacones durante horas, caminando una y otra vez sobre la pasarela. Seonghwa reconocía que él lo hacía todo de maravilla, pues para eso se preparó durante tanto tiempo... Solo que tenía algunos compañeros que no recordaban algún paso y eso terminaba entorpeciendo la dinámica.

A pesar de eso, uno de ellos se había acercado a él el miércoles para preguntarle si estaba libre el sábado por la noche. Seonghwa no tenía pensado hacer absolutamente nada ese día, fue un error inmenso decir aquello... No tener planes implicaba que podía aceptar una propuesta y fue demasiado tarde cuando ya esas palabras habían salido de su boca imprudente. Llevaba años trabajando junto a Wooyoung, era un buen chico y lo consideraba como un amigo, pero su estilo de vida era completamente diferente al suyo.

El muchacho era enérgico, iba de un lugar al otro sin ningún tipo de problema y se reía tan fuerte ante cualquier cosa que terminaba contagiando felicidad a todo el que tenía a su lado. Seonghwa lo catalogaba como "un germen feliz", pero no en un mal sentido, solo le generaba algo de ternura.

Cuando Seonghwa le dijo que no tenía planes, los ojos de Wooyoung brillaron como si se trataran de fuegos artificiales en el cielo y una sonrisa enorme apareció en su cara... Seonghwa no supo dónde se había metido en ese momento, pero fue muy tarde para poder decir que dormiría durante todo el día y se permitiría romper la dieta aunque eso le traería consecuencias después... Pero solo se quería relajar y tomar un descanso de esa semana tan agotadora.

Pero Wooyoung sí tenía planes, claro que sí. Cuando Seonghwa escuchó la propuesta no pudo evitar interesarse en ello porque... Bueno, no todos los días se recibían invitaciones de ese calibre. Y él como modelo sí llegaba a recibir cartas y regalos por parte de marcas y personalidades que le hacían seguimiento a su carrera, pero... Eso no era un desfile, no se trataba de una cena con diseñadores, era solo una invitación informal y rápida a un sitio completamente ajeno a lo que su oficio le había acostumbrado. 

Wooyoung le decía que él era demasiado serio, que debía tomarse un respiro y asistir a lugares donde pudiera ser él mismo, descubrirse y pasarlo bien... Seonghwa no estaba realmente seguro, no sabía si Wooyoung era demasiado liberal con esos temas, pero Seonghwa se sentía muy... ¿Normal? Solo era un modelo, no tenía una vida ostentosa detrás del foco de las cámaras y las pasarelas, no tenía esa chispa que lo hiciera diferente fuera de la agencia. 

Seonghwa tenía dos personas distintas atrapadas en un solo cuerpo, por decirlo de alguna manera.

Wooyoung le contó los detalles del lugar, le comentó que había asistido un par de veces a ese tipo de eventos y que resultaban ser demasiado buenos. Seonghwa le preguntó cómo era que tenía acceso a algo tan atrevido como eso y su compañero solo le dijo que tenía contactos fuera de SONGZIO, por lo que Seonghwa se sorprendió mucho por ello... Claro, Wooyoung era un ser libre y sociable, seguro se defendía muy bien en cualquier lugar que pisara sin tener que fingir comodidad.

Seonghwa no era tan introvertido tampoco, es solo que... Cuando estaba agotado mentalmente lo único que quería hacer era dormir y olvidarse de todo, pero debía tragarse su descontento. Sonreír y mostrarse lindo era todo lo que le quedaba cuando asistía a los afterparty de cada desfile, como embajador tenía algunos "privilegios"... Seonghwa solo quería el honor de acostarse en su cama por días seguidos, no de seguir trabajando.

Y era gracioso porque le encantaba su trabajo y todas las oportunidades que le había traído para su vida. Era todo lo que quería... Todo lo que soñó desde niño. Podía ver su cara en grandes pantallas por toda la ciudad, su imagen impresa en las revistas donde alguna vez soñó con aparecer, tenía algo con lo cual podía mantenerse por sí mismo y eso era un orgullo demasiado grande... Pero a pesar de eso, también era humano y no veía la hora en la que la temporada terminara para poder respirar un poco más y tener sus merecidas vacaciones.

Aunque estaba ansioso por pasar su noche de sábado tumbado en la cama y tal vez, mirar una película o comer algo rico... La curiosidad fue muchísimo más allá, picando en su consciencia mientras Wooyoung se mantenía hablando rápidamente sobre esos eventos de autos a los que asistía. Seonghwa se preguntó si realmente eran tan buenos como Wooyoung decía, entonces quería comprobarlo.

Y por eso estaba allí en ese momento, en donde algunos pares de ojos se posaban sobre él al verlo llegar, entre la indiferencia de solo recibir una mirada de soslayo y algunas más marcadas, que trataban de escanear su imagen con una insistencia terrible.

Wooyoung le había enviado una invitación ese mismo día en la tarde, la cual le fue suficiente para que lo dejaran pasar unos tipos enormes afuera del recinto. Era un lugar algo... Viejo, la estructura de concreto parecía estar algo abandonada. Había llegado allí en un taxi, el chófer le había mirado extrañado ante la petición de ir hasta ese lugar, quizás no era tan común, pero Seonghwa no podía hacer nada ante su impulso curioso.

Wooyoung no había mentido cuando dijo que realmente le estaba invitando a una exhibición de autos, pero no eran solo eso, eran autos tuneados para ser utilizados en carreras clandestinas. Seonghwa de verdad se preguntó mil veces mientras avanzaba por el lugar, el porqué aceptó asistir... Pero no se veía tan mal a pesar de todo. Había bastante gente, no veía ningún rostro conocido y eso le aliviaba mucho porque no tendría que dar explicaciones acerca de su presencia allí.

Veía muchas chaquetas de cuero y pantalones rasgados que dejaban ver un montón de piel, faldas demasiado cortas sin ningún tipo de protección que dejara algo a la imaginación. Aún así, a Seonghwa le pareció interesante, se sentía como si estuviera dentro de una película, en un entorno en el que jamás había estado.

Sacó su teléfono de su bolsillo, para poder avisarle a Wooyoung que ya estaba allí, la respuesta fue casi inmediata, el enérgico chico se encontraba allí pero en el área de la pista de carreras, luego le dijo en un mensaje escrito de una manera muy torpe que iría a buscarlo. Seonghwa suspiró y miró a su alrededor, estando atento ante cualquier señal de que wooyoung estaba en camino. 

Seonghwa se mantuvo tranquilo, a pesar de estar solo en ese lugar. La música venía desde todos lados, siendo colocada en los autos que estaban considerablemente separados para que el ruido se desplegara por todo el lugar, era como un estacionamiento y más allá, a lo lejos, estaba la pista alumbrada con fuertes focos blancos y algunas luces led que salían disparadas por el cielo.

Seonghwa se extrañó mucho por la imagen, quizás lo clandestino era utilizar un sitio abandonado como punto de reunión, realmente no entendía nada de lo que estaba sucediendo a su alrededor.

Mientras caminaba podía ver los autos que exhibían allí, realmente no sabía mucho sobre marcas de lujo y cualquier cosa que tuviera que ver con esas máquinas. Lo suyo eran las telas delicadas, las texturas y matices, no tenía idea de motores y ese tipo de cosas. Pero eso sí, los autos eran muy llamativos, algunos tenían personalización, como grafittis y ese tipo de manualidades que Seonghwa pensó que se veían excéntricas.

Pero entre tantos coches, uno llamó su atención de una manera positiva, no tenía alguna calcomanía extraña o un graffiti obsceno alrededor, tenía algunos rasguños y abolladuras, eso sí, pero eso no le quitaba el hecho de que se viera como si fuera prácticamente nuevo.

Seonghwa se acercó a ese auto, ignorando por completo a quienes pasaban cerca de él y otros que le observaban de soslayo. Seonghwa se concentró en el auto frente a él, mientras detallaba con su mal ojo para ese mundo, cautivado por las curvas de la carrocería y la forma tan llamativa en la que las sombras lograban formar aún más carácter en ese vehículo de un azul metálico demasiado precioso, que rozaba el cobalto y el carbón de una manera que le parecía fascinante; y la ausencia de techo gracias a la capota de lona, en ese momento perfectamente plegada, le otorgaba una silueta aún más limpia y agresiva. 

Era el auto más lindo que alguna vez haya visto, al menos, para su gusto le parecía así. Seonghwa no pudo resistirse y sacó su teléfono para poder tomarle algunas fotos, buscando el ángulo correcto para que la cámara capturara lo mismo que él. Le sorprendía que nadie estuviera viendo los autos, si para algo estaban allí... Luego pensó que tal vez eran personas acostumbradas a esos eventos, eso tenía sentido pero... Ese auto era muy bonito como para no verlo, se sentía como un desperdicio.

Miró las fotos que sacó y sonrió levemente, luego debía enseñárselas a Wooyoung. Se distrajo nuevamente mirando el coche, rodeando el mismo y acercándose un poco más para seguir admirando ese color tan precioso, le gustaban mucho los colores oscuros, pero que llegaban a brillar con un encanto propio.

Al hacerlo pudo sentir miradas sobre él, o quizás era solo paranoia por la expectativa que su cuerpo creaba ante la soledad y la espera de que Wooyoung le encontrara entre tanta gente.

—Si te gusta, puedes subirte.— Escuchó una voz muy cerca, más de lo que se pudo haber esperado, haciéndolo saltar por el repentino susto.

Seonghwa soltó una corta exclamación que contenía todo el asombro por la interacción directa. Frente a él un muchacho alto que seguramente era de su misma edad, se mostraba sonriente como si no le hubiera dado un susto terrible, el cabello revuelto de un azul opaco le daba una presencia despreocupada. Seonghwa se llevó las manos al pecho tratando de mantener quieto a su corazón que se aceleró bastante, juntando eso con los bajos estridentes de la música, todo parecía jugarle en contra.

—Oh... L-Lo siento... ¿Es tuyo?— Sus palabras salieron atropelladas al tratar de excusarse, no supo porqué se sintió tan cohibido bajo la mirada de ojos marrones y algo ojerosos, no parecía que estuviera enojado por su presencia pero Seonghwa era demasiado nervioso cuando se trataba de algo ajeno, mirar ese coche con tanta atención seguramente causó alguna mala espina, o eso era lo que le hacía pensar su pobre cabeza llena de ideas locas. Vio al contrario sonreír levemente, Seonghwa estaba apenado.

—Lo es, no tienes que disculparte, solo estabas mirando.— El muchacho pálido habló con tranquilidad, haciendo un gesto con su mano derecha, restándole importancia al asunto que los envolvía. Aún así, Seonghwa no pudo evitar que sus mejillas se llenaran de calor debido a su atrevimiento, miró al coche y luego al peliazul, sintiendo como su cara se ponía cada vez más caliente.  —Pero te gusta el auto, ¿Verdad? Es impresionante.— Seonghwa asintió ante la pregunta, realmente no sabía cómo socializar con personas fuera de su mismo entorno, podía hablar con cualquiera que se le acercara en los eventos y las cenas de lujo a las que era invitado por su jefe, pero esto... Era un ambiente tan distinto para él que realmente no sabía cómo dejar los modales de lado solo por un instante, para ser él mismo.

—Es... Muy bonito, sí.— Pero lo intentó, dijo eso con la voz algo temblorosa, manteniendo sus manos juntas para tratar de guardar la serenidad que tanto estaba necesitando. —¿Qué marca es...? No sé absolutamente nada de autos.— Seonghwa no quería verse como un ignorante, pero de verdad no tenía idea y tampoco quería fingir algo solo por agradarle al otro, preguntar era la mejor estrategia para su supervivencia en ese lugar.

—Es un Mustang EcoBoost Convertible.— Respondió él, con una sonrisa tenue que mostraba el orgullo de cargar con un coche así, Seonghwa se impresionó bastante, aunque no tenía idea. —Lo compré el año pasado, aunque está modificado internamente, algunos detalles en el motor para hacerlo más rápido y ese tipo de cosas, tampoco quiero decir mucho para no agobiarte con tanta información— Seonghwa lo veía muy seguro de sus palabras, se notaba que él podía explayarse hablando sin parar acerca del coche, pero a la vez, era lo suficientemente consciente como para no continuar.

Seonghwa agradeció eso porque con tanto ajetreo cercano y ruido ensordecedor, no le entendería ni una sola palabra, pero de todos modos mostró su interés para que el contrario no se sintiera incómodo.

—Eso es increíble, ¿Y lo modificaste tú?— Su curiosidad no cesó... Y luego de detallar el auto, de perderse en la carrocería y el color tan hipnótico, mantuvo su vista fija en el desconocido. Quién le observaba atento, sonriendo en grande ante su cuidadosa pregunta. Seonghwa sentía que sus manos temblaban ligeramente porque no tenía idea de cómo estaba siendo capaz de aguantar tanta presión de conocer a alguien completamente nuevo de un segundo al otro, a lo que el ambiente se refería.

—Algunas cosas sí las hice yo, yo mismo elegí el color y lo pinté. Pero en otras cosas recibí ayuda, como en la liberación de peso para hacerlo más ligero...— Seonghwa hizo de su boca una circunferencia, debido a lo interesante de la información. El muchacho parecía que de pronto se pondría a saltar de emoción al decir todo eso, era como si tuviera un monólogo preparado en caso de recibir una pregunta así, pero a Seonghwa no le molestó... Eso causó más curiosidad. —Aunque no sea un modelo apto para carreras, es pesado, pero todo esto se trata de tener una buena estrategia para usar eso a favor... Incluso estoy ahorrando mucho para poder comprar otro auto.— Hablaba sin parar, sonriendo inmensamente con completa felicidad.

—Eso es increíble... Es como si quisieras armar una colección.— Seonghwa sonrió, pero a su vez se encogió de hombros debido a que al estar escuchando a Yunho, más miradas se posaron en ellos de una manera demasiado intensa. ¿Qué demonios se creían que eran para no ocuparse de sus propios asuntos? —El color es precioso.— Comentó, para poder soltarse un poco más. El contrario rió por lo bajo, mirándolo con esa misma atención que no paraba... Como si estuviera tratando de descifrar o descubrir algo. Seonghwa no se sintió intimidado por él, al contrario, tener compañía en ese lugar desconocido le daba algo más de calma... Quienes le descolocaban eran las personas alrededor que avanzaban no sin antes echarles un vistazo.

—Soy Yunho, por cierto.— Dijo él de repente, acercándose un poco más, parecía ser naturalmente sociable y con un montón de energía que buscaba drenar de alguna manera. Seonghwa notó como el peliazul le observó de arriba abajo solo por un instante, pero lo dejó pasar. —Tu cara se me hace conocida de algún lado, siento que ya te he visto varias veces.— Entonces con eso, Seonghwa supo a qué se debía ese escrutinio silencioso, una risa apenada brotó de su garganta al escuchar aquello, mientras bajaba la mirada un momento para poder pensar en la respuesta que daría.

No le pasaba muy seguido que alguien lo reconociera en la calle cuando iba solo, realmente no tenía mucho de qué preocuparse pues solamente utilizaba prendas y nada más, pero a veces sí se conseguía gente que conocía a las personas del mundo de la moda y cuando se daban cuenta que él era uno de los modelos de SONGZIO, se sorprendían y le pedían autógrafos como si fuera una celebridad o algo así, Seonghwa no tenía su ego hinchado por ello... Era un sentimiento algo extraño.

—Ah... Eso... Es que soy un modelo.— Aunque su vergüenza era mayor a su lado más extrovertido en ese instante, todo por la presencia de Yunho, quien le miró sorprendido ante la confesión. —Quizás me viste en algún anuncio del centro... O en una revista.— Seonghwa se sentía tan... Expuesto ante él, de alguna manera.

—¡Sí! Ya me acordé.— Yunho alucinó con la idea, era como si tuviera a alguien famoso en frente o algo por el estilo. —Mi hermana se la pasa mirando desfiles y compra un montón de revistas, quizás por eso es que tu cara se me hace tan conocida...—El entusiasmo era contagioso, por lo que Seonghwa no pudo evitar sonreír de una manera genuina... Tenía días sin sonreír así, debido al cansancio que mantenía en su ser durante esa temporada tan dura.

—¿Y cómo es eso? ¿No es algo muy cansado? Pienso que sí, supongo que siempre debes mantenerte impecable.— El muchacho hablaba sin parar, como si la emoción estuviera recorriendo su ser por completo. —Incluso ahora parece que vas a un desfile y no a presenciar una carrera.— Seonghwa casi hizo un puchero, mirándose a sí mismo, su elección de vestimenta era lo más informal que pudo conseguir en su armario, unos jeans oscuros sin ningún tipo de rajadura y una camisa de botones satinada blanca, era algo demasiado básico como para catalogarlo como algo deslumbrante.

—Es lo más desaliñado que llegarás a verme, créeme.— Yunho se rió ante aquellas palabras que dijo el modelo, viendo lo sonrojado que estaba y lo brillantes que se mantenían sus grandes ojos bajo el lacio flequillo negro peinado perfectamente en forma de libro. Le parecía algo... Inusual ese rostro, como si no fuera real... Yunho sintió que estaba mirándole mucho pero no pudo evitarlo. —Y sí... Puede ser muy agotador por todos los cambios entre las prácticas, ajustar las coreografías para cada una de las pasarelas, todas las sesiones de fotos que llevan varios cambios de vestuario, maquillaje y peinado... Son muchas... Cosas.— Frenó poco a poco sus palabras cuando se dio cuenta de que estaba hablando demasiado, se apenó por ello, pensando que quizás era demasiado.

Yunho se interesó mucho más, realmente le gustaba escuchar las experiencias de vida ajenas, le hacía sentir que podía vivir un poco lo que la otra persona tenía que atravesar para poder mantenerse. Y... Seonghwa le parecía un ser muy simpático, es que con ese rostro que se cargaba, parecía un ángel en medio de ese sucio lugar lleno de locos drogadictos y ludópatas.

—Pero supongo que es lo que más te apasiona, ¿No?— Quería demostrar que no era solo querer indagar, realmente estaba atento a cada reacción y palabra. Cuando lo vio asentir un par de veces con la cabeza, Yunho no pudo evitar pensar que era adorable, sonrojado hasta las orejas y tratando de mostrarse serio. —No somos tan distintos, tú en esas pasarelas y apareciendo en revistas, y yo con la carretera y la horrible pista de allá atrás... De alguna manera tenemos un sueño compartido.— Seonghwa rió ante eso, Yunho parecía ser bastante entusiasta.

—¿Le dices eso a todos los que conoces?— Seonghwa no supo porqué dijo eso, pero por la risa que Yunho expresó, pensó que quizás su atrevimiento no fue tomado a mal. —Pero... Lo que yo hago no se compara a estar detrás del volante y manejar tan rápido... Ese tipo de adrenalina es muy diferente.— Y aunque sentía que estaba hablando demasiado, pensó que quizás eso era lo que quería el peliazul, todo parecía ser tan espontáneo y rítmico que Seonghwa estaba asombrado de sí mismo por no cortar la conversación y salir corriendo.

Esos ojos le observaban atentos, como si quisieran descubrir algo más allá de las cosas que él decía. Yunho parecía analizar todo, antes de responder o de siquiera reaccionar. 

—No he conocido nunca a un modelo, así que mi comparación es única.— La pregunta inicial fue contestada con total plenitud y tranquilidad, fue como si Yunho estuviera en un mundo paralelo al suyo, donde no existían presiones ni tormentos, solo él y sus palabras sueltas, relajadas. Seonghwa en cambio, sentía su interior revolucionado ante lo acelerado que se encontraba su corazón, era increíble que no estuviera en el suelo tratando de recuperarse, debido a lo sonrojado que se sentía. —Y definitivamente la adrenalina es distinta, pero de todos modos hay mucho sentimiento detrás. Además... Modelar no debe ser nada fácil, menos si hay tantas temporadas para cada estilo y todo eso, ¿No? Algo sé gracias a mi hermana.— Seonghwa se impresionó por la manera en la que Yunho se expresaba, era demasiado... Natural, muy fresco.

Yunho se acercó a su auto para sentarse sobre el capó, metiendo las manos en los bolsillos de su chaqueta de cuero, mirando a Seonghwa con interés. El modelo se acercó un poco más, pero de todos modos se mantuvo a una distancia prudente para poder mirarlo bien.

—Si... Es bastante fácil mirar un desfile y creer que es sencillo, pero es horrible estar sobre unos tacones durante todo un día y que te den pinchazos accidentales en el cuerpo con agujas gigantes.— Incluso en ese momento, sus pies se sentían pesados, a pesar de que tenía puestas sus botas más informales porque eran cómodas, sus talones punzaban al estar de pie, estaba tan adormilado durante el día que ni siquiera quiso hacerse un masaje o algo, solo estuvo todo el día meditando sobre aceptar de una vez por todas la invitación a ese lugar... Seonghwa respiró profundamente el olor a gasolina y humo del lugar, combinado con su propio perfume que brotaba de su ropa, luego suspiró con pesar.

—¿En tacones?— Yunho le miró estupefacto. Seonghwa asintió como si nada, dejando a Yunho aún más sorprendido. —¿Y no pierdes el equilibrio?— Seonghwa rió, la curiosidad era tan clara que no podía llegar a imaginar que Yunho fingía, de verdad se notaba más fascinación reflejada en su voz y en la expresión de su cara.

—Son muchos años de practica, no son un problema en ese caso, pero hay algunos que sí son bastante incómodos... Es que hay muchos estilos, materiales y diseños que afectan de diferentes maneras a los pies, pero es cuestión de adaptarse y ensayar mucho para tolerar la incomodidad... De todos modos el resultado es impecable cuando se domina.— Escucharse a sí mismo hablar así le transmitió paz, Seonghwa adoraba su trabajo a pesar de que en esas fechas le estuvieran exprimiendo como si fuera una naranja.

—Eso es increíble... Es como los asientos de un carro nuevo.— Yunho comparó, aunque sabía perfectamente que la sensación no sería exactamente igual. Aunque Seonghwa asintió, como si le diera la razón. —Al principio son incómodos y el cuero te aprieta por todos lados, pero con el tiempo se vuelven parte de ti, te ayudan a mantenerte firme y sentir el coche como una extensión de tu cuerpo... Al final de cuentas, no tenemos muchas diferencias.— Sonrió con suficiencia, encontrando una manera de hacer coincidir sus vidas de una forma equilibrada. 

Seonghwa rió con más ganas, debido a que nunca esperó que alguien tan diferente a él se detuviera a hacer una comparativa así, era algo nuevo. No le molestaba en lo absoluto, en cambio, quiso escuchar un poco más, saber qué otras cosas podía llegar a pensar el conductor.

—Aunque nunca podría atreverme a conducir un auto así, ni siquiera tengo licencia.— Bufó, mirando el coche, atreviéndose a acercarse un poco más, hasta apoyar sus manos tímidamente en la puerta del piloto. Echó un vistazo al tablero y a los asientos de cuero negros, de verdad se fascinó mucho por lo bien cuidado que estaba el interior. 

—Bueno, no es obligatorio tener licencia para subirte alguna vez a dar una vuelta, para eso conduzco yo.— Yunho se inclinó lo suficiente para poder mirarlo a la cara al decir aquello, claramente estaba coqueteando con él, dejando en evidencia su atracción hacia el modelo.

Seonghwa despegó sus ojos de los asientos para poder mirar al peliazul como si se hubiera vuelto loco, pero una risa brotó de sí, esos eran los nervios que le estaban dominando los sentidos de una manera agobiante. Yunho sonrió, sin flaquear ni un solo segundo y mucho menos arrepentirse de haber dicho aquello, porque ese sentimiento negativo no existió debido a que su objetivo no era espantarlo... Aún así, se dijo a sí mismo que debía calmarse.

—¿Esa es una indirecta para invitarme a salir o algo así?— Seonghwa alzó una ceja, sin saber si él era aún peor por preguntar algo como eso. Yunho pareció estar afectado por ello, debido a que un sonrojo leve apareció poco a poco en la pálida piel de su rostro.

—Claro, ¿Por qué no lo sería, uhm?— Yunho escaneó la figura frente a él nuevamente, impresionado por lo que sus ojos veían cada vez que se paseaban descaradamente por el cuerpo contrario. —No tenemos caminos distintos... Tu pasarela es mi carretera, ¿No crees, chico lindo?— Que le llamara de esa manera le hizo reír lleno de nerviosismo, sus manos estaban temblando debido a lo que provocaban sus palabras y esa mirada que buscaba algo más que solo observar superficialmente.

—Oh, por favor...— Seonghwa se llevó una mano a la cara para tratar de cubrir su sonrisa, que no paraba de crecer, ya le estaba doliendo el rostro debido a ello. —Que atrevido, apenas nos conocemos... La velocidad te consume, literalmente.— Yunho asintió una vez al escuchar eso, era bastante acertado, además... Se estaba dejando expuesto para que Seonghwa fuera capaz de ver todas y cada una de sus intenciones.

—Piensa en lo que haría un conductor sin la rapidez tanto en la carretera como en la vida misma... Nada tendría sentido.— Seonghwa escuchó su filosofía o su palabrería, cualquiera de las dos opciones para describirlo bastaban. Lo vio acercarse más, mirándolo directo a la cara, sin dudar o flaquear... Cada palabra era fluida, ligera, con ese toque de profundidad por la voz gruesa que acompañaba a esa respuesta acertada. —Si yo tengo la velocidad corriendo por mis venas, entonces tú tienes un encanto intenso, porque no es casualidad que no pueda dejar de mirarte.— Yunho miró esos ojos negros, la forma en la que los párpados estaban levemente maquillados le parecía fascinante, junto con ese color rojizo en las mejillas del modelo por producto de un sonrojo bonito, que lo hacía ver aún más llamativo .

—Increíble.— Murmuró Seonghwa, pero con esa sonrisa puesta en su rostro de todos modos. —Oh... Por cierto, soy Seonghwa... Park Seonghwa.— Se presentó rápidamente, recordando que no lo había hecho.

Alzó una de sus manos para marcar su saludo de buena manera, siendo correspondido casi de inmediato, el agarre de Yunho fue cálido y bastante firme.

—Lindo nombre.— Yunho se atrevió a comentar, sin ningún tipo de aviso ni duda. Seonghwa se sorprendió mucho por ello, pero de todos modos, una sonrisa leve apareció en su cara por ese tono travieso en la voz levemente gruesa del más alto. Retiró su mano, pero cargando consigo un extraño sentimiento que le hizo sentir algo de... ¿Confort, tal vez? —Espero que mi atrevimiento no te incomode... Es que hubiera sido un crimen no hablarte.— Volvió a hablar, manteniéndose a raya esta vez para no decir una tontería que arruinara todo... Aunque esas palabras ya eran suficientes para hundirlo o salvarlo, dependiendo del punto de vista.

Seonghwa negó con la cabeza, realmente no le disgustaba para nada, aunque fuera demasiado repentino como para poder procesar cada una de las palabras que brotaban sin parar de Yunho, pero de alguna manera, que le tratara de esa manera tan... Audaz y al mismo tiempo amable, era algo que le agradó de cierto modo. Y también le estaba haciendo reír así que eso le sumaba varios puntos a su interacción, la verdad no esperaba entablar conversación con alguien más que no fuera Wooyoung por esa noche.

—Es bastante... Repentino, pero no me incomoda, en serio.— Se sinceró, pues no tenía razón por la cual sentirse presionado por el peliazul, si el contrario estaba sonriendo tanto y hablando con toda la confianza, como si no existiera en él ni una sola pizca de miedo escénico... Eso le daba un grado de comodidad que incluso para sí mismo, era sorprendente. —Podría considerar lo de dar una vuelta contigo alguna vez.— Aquello brotó por sí solo, sin tener tiempo a procesarlo en su cabeza para saber si sería lo correcto, pero al ver cómo Yunho pareció animarse mucho más le hizo saber que efectivamente, dio justo en el clavo.

Yunho pensó que Seonghwa lo rechazaría y que le pediría que lo dejara solo, pero al escucharlo aceptar su propuesta improvisada, no pudo evitar reírse y sentirse realizado... ¿Ser arriesgado estaba funcionando, en serio? No lo podía creer, si ese muchacho se veía tan fino y delicado, como un tulipán.

Con solo verlo de lejos mientras le sacaba fotos a su auto le generó mucha curiosidad saber quién era, no se estaba arrepintiendo de ello. 

—¿Te gustaría tomar ese riesgo?— Preguntó mientras se perdía como un idiota en esos ojos tan negros como la noche, en la mirada de Seonghwa que era fuerte pero al mismo tiempo tan suave, una mezcla de dulzura y compasión que le comenzó a cautivar cada vez más, con mucha intensidad. ¿Era normal ser tan lindo, acaso? No lo entendía, como si se hubiera flechado desde el primer segundo.

—Pues... No es una propuesta que reciba todos los días, ¿Sabes?— Seonghwa apoyó el peso de su cuerpo en la puerta del Mustang, tomando el atrevimiento de deslizarse un poco más cerca de él. ¿Qué demonios le estaba sucediendo? Se sentía como si nunca hubiera tomado clases sobre moral y buenos modales, estaba invadiendo el espacio personal de Yunho como si le conociera de toda la vida. —Y... Soy alguien demasiado tranquilo, no creo que haya problema si acepto algo así, al menos una vez en la vida.— Se encogió de hombros solo un poco, sintiéndose algo tímido ante las cosas que estaba diciendo y la forma en la que Yunho le observaba, como si estuviera tratando de leerle la mente.

—¿Tranquilo, dices?— Yunho alzó una ceja y sonrió suavemente tras escuchar y procesar lo que Seonghwa había dicho, con esa voz melodiosa y refinada que sonaba por debajo de la música y el bullicio del lugar. El modelo se sonrojó hasta las orejas, parecía que no podía dejar de teñir de rojo esa piel lindamente bronceada. —Lo único que le hace falta a tu vida es adrenalina, nada más... Estoy dispuesto a cumplirlo pero no podré por la estúpida carrera de hoy aunque... ¿Otro día estaría bien? ¿Qué dices?— Dijo sus palabras con un toque más aireado y relajado, para bajarle un poco a la intensidad de su interés por ese rostro bonito y así no agobiarlo con atrevimientos. Debía guardar sus armas para las ocasiones perfectas y... Por lo menos había captado la atención de Seonghwa, eso era algo para él.

Seonghwa no podía creer la osadía del corredor, es que nunca presenció que alguien le tratara de esa forma tan confianzuda en menos de diez minutos, toda esa conversación se trataba de... Un descarado coqueteo, el cual no tenía idea de cómo estaba siendo capaz de continuar. Su corazón estaba tan acelerado, yendo a mil por hora por el simple hecho de estar en una situación así.

Pero quizás... Seonghwa tenía la confianza consigo mismo, la suficiente, como para permitirse algo así... Aunque solo fuera una invitación.

Así que asintió con la cabeza, no tenía palabras suficientes y al mismo tiempo, sentía que si abría la boca diría alguna estupidez de la cual se podría morir de vergüenza después.

Yunho soltó un suspiro, aunque no era por aburrimiento, realmente se sentía cómodo al mantenerse así, en una tranquilidad absoluta.

—¡Seonghwa! ¡Por fin te encuentro!— Seonghwa saltó asustado cuando escuchó una voz conocida detrás de él, casi gritó por la impresión pero ese reflejo se lo tragó por el simple hecho de tener a Yunho frente a él. Solo se llevó las manos al pecho y se giró sobre sus talones, sintiendo como el cuerpo de Wooyoung chocó contra el suyo y por lo tanto, haciéndolo apoyarse bruscamente en el Mustang ajeno. —¡¿Por qué no contestabas el teléfono, eh?! ¡Estás loco! Llevaba rato buscándote por todos lados y estás aquí... ¿Con Yunho?— Seonghwa miró a su compañero y luego al conductor, los tres teniendo la misma expresión de confusión bien marcadas en los rostros.

—Pero te dije que estaba aquí.— Se quiso defender, notando como Wooyoung seguía como en estado de shock. —Estuve esperándote todo este tiempo, Yunho me estaba acompañando... ¿Verdad, Yunho?— Seonghwa sonrió, asintiendo con la cabeza para que Yunho pudiera decir algo más que solo quedarse ahí pasmado. Llevaba todo ese rato hablando sin parar y en ese momento estaba mudo, como si de repente se hubiera tragado su propia lengua.

—Oh... Sí, por supuesto que sí.— Yunho asintió, saludando a Wooyoung con un sentimiento de cabeza que el modelo correspondió de la misma manera.

—¿Acaso no sabes quién es él? ¡Pff cómo vas a saber!— Wooyoung preguntó y se contestó a sí mismo, a ojos de los otros dos parecería un desquiciado mental seguramente. 

—¿Y cómo voy a saber si es la primera vez que me invitas? ¿Tú lo conoces?— Seonghwa frunció el ceño y luego bufó una risa, realmente su amigo estaba algo chiflado de la cabeza.

—Yo sí lo conozco pero él no me conoce a mí.— Wooyoung dijo como si quisiera restarle importancia al asunto. Seonghwa lo miró fijamente, luego alzó una ceja y se cruzó de brazos.

—¿Y quién soy? Si puedo saber.— Yunho intervino, sentándose de mejor manera sobre el capó de su auto, poniendo mucho interés en el chico de ojos asimétricos. —No te preocupes Seonghwa, no soy un delincuente... Creo.— Y se rió de sí mismo por su torpeza, notando como Seonghwa le observó en silencio, aunque sus ojos expresaron muchas cosas. 

—Es uno de los mejores corredores de este sitio, ha ganado más de veinte veces las carreras que se hacen allá atrás, es increíble que estés hablándole.— Wooyoung se explicó de la mejor manera que pudo, la verdad es que siempre quiso acercarse a Yunho y hablar con él porque lo admiraba mucho al verlo conduciendo, pero que Seonghwa tuviera como ese "privilegio" le llenó de mucho asombro y emoción. —Es insólito, te traje para que vieras la carrera y te encuentro hablando con él... Y eso que no querías venir.— Se burló de su amigo, viendo como la cara se le puso tan roja como una  manzana madura.

Seonghwa le dio un empujón leve y Wooyoung se rió sonoramente, devolviéndole el gesto con la misma fuerza controlada.

—¿No querías venir, uhm? Qué malo.— Yunho hizo un puchero muy exagerado, mientras miraba como interactuaban y aprovechándose de la burla inocente que el pelinegro más bajito hizo, le escuchó reírse nuevamente. —Pero lo que dice tu amigo es verdad, he ganado varias veces pero no es para tanto... Solo es un hobbie.— Seonghwa y Wooyoung le miraron con extrañeza, como si él fuera el punto focal más extraño de todo el lugar.

—¿Sólo un hobbie? ¡Si al correr tienes la mejor técnica!— Wooyoung exclamó, sonriendo enormemente. Yunho rió al escucharlo, estaba un poco avergonzado.

—Y para ganar tanto se necesita mucha técnica, ¿No?— Seonghwa se interesó, no estaba hablando con un aficionado cualquiera, Yunho era alguien bastante aclamado en el lugar por lo que podía notar. Lo vio asentir ante la pregunta, mientras esos ojos le observaban atentos. —Eso es impresionante, la verdad.— Seonghwa no solía sorprenderse mucho por cosas ajenas a su mundo de pasarelas y vestuarios excéntricos, pero que ese muchacho tan atrevido fuera bastante reconocido allí le llenaba de más curiosidad.

—He ganado porque me dejo llevar, realmente... Pero no estoy ni cerca de ser como un conductor profesional, aunque estoy buscando las maneras de entrenar mucho y aumentar mi capacidad.— Yunho se expresó con soltura, a pesar de los dos pares de ojos que le miraban con interés.

Se rió por lo bajo, le halagaba mucho que el amigo de Seonghwa lo considerara como uno de los mejores en lo que hacía, ese tipo de comentarios le llevaban a creerse lo que quería ser. 

—Pues si lo haces tan bien por "dejarte llevar", no me quiero imaginar lo que harías si te lo tomaras en serio y entrenaras aún más duro... Es algo bastante alucinante, imagina las posibilidades.— Dijo Seonghwa con una sonrisa alentadora, dejándose guiar por el asombro y la realización de lo que era Yunho. Jamás pensó que podría conocer a alguien de ese calibre. —Y si has ganado tanto entonces tienes un talento natural, Yunho.— Halagó el modelo, y Yunho alucinó por la manera en la que esa sonrisa apareció en ese rostro, la forma que tenía Seonghwa de mantenerlo hipnotizado debía ser de estudio.

—Exacto, en verdad serías imparable.— Añadió Wooyoung, asintiendo con entusiasmo, Seonghwa sonrió, dándole confianza a Wooyoung para que siguiera hablando. —Con ese potencial, seguro que llegarías a ser un profesional si te lo propones... Te lo digo como alguien que admira mucho lo que haces... Seonghwa solo te lo dice porque te está coqueteando.— Seonghwa frunció el ceño y le dio un empujón leve para hacerlo callar y que no dijera entra estupidez, la risa de Wooyoung brotó, tan lleno de energía.

Yunho les miró, con una sonrisa ladeada marcada en los labios y las mejillas ligeramente sonrojadas debido a tantos halagos recibidos. Miró a Seonghwa a la cara y cuando esos ojos se encontraron con él otra vez, no pudo evitar reírse con más ganas.

—Gracias a los dos, de verdad. Me dan más ánimos.— Yunho dijo con seguridad, guiñándole un ojo a Seonghwa para sellar su gratitud. El modelo apretó sus labios entre sí para poder contener una sonrisa apenada que quiso brotar sin permiso.

De repente, una alarma resonó por el lugar, amplificada por un megáfono gigante que buscaba llamar la atención de todos los presentes, Seonghwa se cubrió las orejas con ambas manos, debido a lo cerca que estaba el tipo con esa cosa escandalosa.

—¡Atención, atención! La carrera está a punto de comenzar. ¡Todos los corredores, por favor, diríjanse a la pista para prepararse!— Gritaba el hombre al caminar rápidamente, la voz en el megáfono sonaba saturada y fastidiosa, Seonghwa gruñó y al verlo alejarse, bajó las manos y suspiró mientras miraba a la gente salir a pie del lugar poco a poco, estaba claro que la mayoría estaba allí aprovechando la música y el alcohol.

Algunos se volteaban a verlos, haciendo caras o simplemente manteniendo la expresión neutra, al verlos estar con Yunho cerca de su coche. Seonghwa bufó, frunciendo el entrecejo a medida que se iban alejando, luego de que el flujo de gente era menor, los autos exhibidos comenzaron a abandonar el lugar lentamente, teniendo cuidado con la gente.

—Súbanse, los llevaré hasta allá.— Yunho suspiró, sacó la llave del bolsillo de su chaqueta, para luego estirar sus brazos hacia arriba para poder alejar la tensión en los musculos de su espalda.

Seonghwa se movió solo, no quería perder la oportunidad de subirse a ese auto tan maravilloso, Yunho le invitó a subirse mientras él lo hacía, saltando dentro del coche como si se tratara de una pieza que encajaba realmente bien en el tablero del rompecabezas. Seonghwa y Wooyoung hicieron lo mismo, subiéndose, primero un pie y luego el otro, hasta recostar la espalda en el asiento. 

Los motores arrancaban y hacían sonidos estridentes, demasiado invasivos, igual de irritantes que el megáfono infernal del tipo que siguió anunciando la carrera. Yunho arrancó el motor y este rugió de una manera muy suave, Seonghwa no pudo evitar sentir algo de emoción debido a lo surrealista de la situación, es que... Si alguien le hubiera dicho que le pasaría todo eso en una sola noche, no lo hubiera creído. 

Como pensó, el trayecto no tomó más de tres minutos desde el estacionamiento abandonado hasta el lugar en donde había una enorme pista de carreras en ese terreno de tierra, asfaltado de una manera hasta rústica. Seonghwa estaba realmente impresionado por como manejaban las cosas en ese sitio, para ser algo que supuestamente debía ser "secreto" parecía ser bastante cuidado y detallado, no lo veía discreto en lo absoluto, las medidas de seguridad le preocupaban... Aunque al parecer, a toda esa gente que hasta esas alturas de la noche ya estaba borracha y con ganas de acción, parecía no importarle demasiado, solo querían un espectáculo digno de un buen fin de semana.

—Espero que ganes.— Dijo Seonghwa justo antes al bajarse del Mustang, las gradas estaban esperándolos para poder observar la carrera. Yunho se rió, lleno de confianza. —Quiero ver esta belleza llevándose un premio esta noche.— Y no supo de dónde sacó el atrevimiento para decir eso, pero al hacerlo se sintió algo realizado, debido a la mirada tan entusiasta del corredor.

—Tu interés solo está en el auto y no en quien lo maneja, ¿Cierto?— Yunho le pidió que se acercara, aprovechando que Seonghwa seguía montado en el coche. El modelo frunció el ceño, pero de todos modos se inclinó lo suficiente.

—Tú entiendes perfectamente lo que quiero decir.— Seonghwa se defendió a sí mismo, escuchando a Yunho reírse por lo bajo. —Obviamente, que gane el mejor, pero si tú ganas entonces será perfecto.— Terminó con sus palabras, notando como los ojos de Yunho le observaban con una atención que a cualquier otra persona le hubiera generado angustia... En cierto modo extraño, le agradó que los ojos marrones le observaran así.

—Si gano me darás tu número, ¿Hacemos un trato?— Yunho vaciló, escuchando los llamados eufóricos de los organizadores para que todos se centraran en la pista. Seonghwa se rió por ese nuevo atrevimiento, una apuesta la cual él ni siquiera tuvo previsto que podría llegar a surgir... Pero le llamó mucho la atención, por lo que alzó una de sus manos para que Yunho la tomara, y al hacerlo, la palma caliente rodeó la suya que temblaba por la expectativa.

—Trato, así que espero verte ganar.— Seonghwa sonrió, apretando más ese agarre antes de deshacerlo tan rápido como fue formado, para luego bajarse del coche. Yunho miró la forma en la que cada movimiento era realizado con gracia y delicadeza, como si buscara dejarlo cautivado con el mínimo esfuerzo. —Suerte.— Dijo Seonghwa, acomodándose la ropa para luego, irse hacia las gradas junto a Wooyoung, que le miraba con curiosidad y picardía en los ojos.

Seonghwa tenía el corazón en la boca, por el simple hecho de estar comprometido de esa forma. Wooyoung le tomó de la mano y entrelazó sus dedos para hacerle caminar entre la multitud que también buscaba un lugar en las gradas para poder ver todo con lujo de detalles. Seonghwa haciendo lo posible por andar sin perder el ritmo acelerado de Wooyoung, pero al llegar a un punto bastante alto en el cual pudieran observar sin ningún tipo de obstrucción, tomaron asiento en el concreto duro y frío.

—Entonces... Yunho.— Dijo su amigo, sonriendo en grande mientras trataba de sacarle información. —Te veías tan cómodo hablando con él, ¿Acaso te llamó la atención?— Wooyoung era un descarado al preguntarle eso, Seonghwa se sintió como si estuviera encerrado en una sala de interrogación. 

—Él se me acercó primero, me vio observando su coche y empezó a coquetear conmigo desde el primer segundo... Es un idiota.— Murmuró lo último, tratando de contener una sonrisa estúpida, pero Wooyoung era un observador profesional, por lo que ya sabía cosas sin siquiera tener la decencia de preguntar... Pero era un entrometido, así que lo haría de todas maneras para saber qué opinaba Seonghwa de todo eso, su amigo tenía un brillo en los ojos muy particular y era algo que le alegraba. —No sabía que a los corredores se les podía alzar tanto el ego solo por decir que su coche es lindo.— Bufó, sintiéndose sonrojar por el simple hecho de tener presente la forma en la que Yunho se acercó, interesado en él y en lo que tenía para decir.

—Pues claro, de eso se trata. De todos modos me sorprende que Yunho se haya atrevido a hablar... En las oportunidades que he tenido de verlo siempre está solo, o si está con alguien ni siquiera habla, solo se ve entretenido cuando está con su mejor amigo por eso me sorprendió tanto verte con él.— Wooyoung comentó, mirando entre la gente que seguía buscando sus asientos con rapidez, el bullicio era demasiado y la música reventaba los oídos de todos en ese instante.

—¿Debería preocuparme por eso o...?— Seonghwa jugó con sus manos, visiblemente nervioso. —Ni siquiera sé en qué estaba pensando cuando lo traté así también, Dios... Qué vergüenza.— Se llevó las manos a la cara para tratar de cubrir el nuevo sonrojo que se extendió por sus mejillas.

Escuchó reír a su compañero, aunque no era un gesto burlón, sino algo de genuina ternura, Wooyoung jamás había visto así a Seonghwa desde que se conocían y le parecía una faceta que cualquiera que le conocía se merecía descubrir.

—Si te sirve de consuelo... Creo que deberías animarte a vivir algo nuevo, conocer a alguien no acabará con tu vida.— Wooyoung le palmeó la espalda con cariño, para darle ánimos. Seonghwa respiró profundamente al sacarse las manos de la cara, el olor a hierva era algo molesto incluso al estar al aire libre, junto al humo y la gasolina. —Y dependiendo de lo que pase puedes poner límites, con tal de que te sientas cómodo es suficiente.— Al parecer, Wooyoung tenía bastante experiencia como para decirle eso de la manera más relajada posible.

—¿No sería imprudente para la empresa?— Murmuró su pregunta, lo hizo para sí mismo, pero Wooyoung solo se rió con más ganas. —¿De qué te ríes?— Seonghwa frunció el ceño.

—¡No pienses en eso! Que estés trabajando en esto no significa que no puedas vivir en paz... También tienes el derecho de algo así.— Wooyoung exclamó con despreocupación, mientras sonreía hermosamente. —Aprovecha esto, ¿Ya tienes su número, no?— Seonghwa se le quedó mirando por unos cuantos segundos, antes de apartar la mirada para distraerse. Mientras que Wooyoung procesó esa acción nerviosa por parte de Seonghwa.

—Pues... No.— Wooyoung respiró profundamente para luego suspirar, llevándose una mano a la frente para tratar de guardar la cordura, escuchar eso fue como un golpe a la realidad, Seonghwa realmente no sabía ligar y hasta sintió lástima por él, peor no lo culpaba, debía tomarse su tiempo. —Apostamos que si gana le daría mi número... ¡Fue él quien lo dijo, yo solo lo acepté!— Se defendió de esos ojos que le observaron con horror.

—Son unos estúpidos... ¿No puedes dejar de ser tan competitivo solo por una noche, uh?— Wooyoung negó con la cabeza. Seonghwa abrió su boca ofendido, mirando a su amigo con la cara llena de indignación y vergüenza, sintiéndose sonrojar. —Supongo que eso le agrega más emoción a todo esto, viendo que se llevaron tan bien.— Enfatizó, para luego fijar su vista en la pista, donde los siete coches se encontraban ordenados en diagonal en el asfalto opaco y marcado.

—No quiero hacerme ilusiones.— Susurró, sintiéndose algo apenado por el pensamiento. Wooyoung respiró profundo otra vez, dándole más palmadas suaves en la espalda a Seonghwa para darle confort, no quería que sus ánimos bajaran solo por no saber manejar esa nueva situación... Tampoco quería ser él quien lo presionara a algo si no quería, pero de verdad podía ser de apoyo.

—Lo mejor es ser tú mismo, sin presiones ni tormentos, mira el lado bueno... Puedes distraerte del trabajo si te animas a conocerlo.— Wooyoung buscó la manera de consolarlo, hablando con más tranquilidad. Seonghwa le miró y sonrió levemente, por lo que esa reacción fue suficiente para poder seguir hablando. —Además, eres lindo, tienes un encanto natural... No me extraña que se haya quedado embobado contigo, te estaba coqueteando tan claramente que no sé cómo no fuiste capaz de darte cuenta de como te estaba mirando.— Seonghwa se rió con pena, recordando sue Yunho había dicho algo como eso... Y sí, por su puesto que se dio cuenta de la forma en la que ese muchacho le observaba durante ese pequeño lapso de tiempo.

—Haré lo mejor que pueda.— Necesitaba creerse lo que Wooyoung estaba diciéndole, para así llenarse de un poco más de confianza. Su amigo le abrazó por los hombros y se mantuvo cerca de él, como si quisiera darle fuerzas para poder mantenerse estable ante tantos pensamientos y estímulos.

La iluminación era dramática y cruda en ese lugar, con focos potentes suspendidos desde las gradas y el centro de la pista, tiras de LED que delineaban las curvas de las carrocerías, con los neones de colores que brillaban sobre el asfalto gastado y marcado, delineando los límites y las zonas de derrape. Seonghwa era capaz de ver todo a la perfección desde esa posición, el Mustang de ese precioso color azul metálico se veía aún más imponente al tener la capota cerrada para la carrera.

El simple hecho de recordar como se sintió estar sentado por menos de tres minutos en ese asiento de cuero le llenó de un sentimiento tan imponente, le hizo sentir un escalofrío por el simple hecho de pensar que Yunho estaba allí a punto de darlo todo para ganar.

La muchedumbre era un rugido constante que penetraba sus oídos, junto con la música que reventaba contra la brisa fuerte que existía esa noche, marcando carácter para la ocasión... El contraste con el silencio de su propio mundo de pasarelas y sesiones de fotos no se comparaba al movimiento voraz y el ruido de esa carrera, Seonghwa estaba viviendo un enorme contraste de su vida en ese momento.

—¡Atención, damas y caballeros! ¡La espera ha terminado! ¡Prepárense para la adrenalina, para la velocidad, para el rugido de los motores!— Una voz gruesa retumbó en todo el lugar, los aplausos y silbidos se intensificaron, la gente volviéndose loca. Seonghwa solo podía quedarse quieto mientras trataba de no despegar sus ojos del Mustang. —¡¿Están listos para ver cómo devoran el asfalto?!— Una ovación ensordecedora, y el corazón de Seonghwa dio un vuelco ante la sobrecarga auditiva, tuvo el impulso de cubrirse los oídos, pero estaba paralizado ante la expectativa.

Una luz verde parpadeó y, al instante, un sonido parecido a varios truenos surgieron de los motores, los vehículos rugiendo con una furia contenida. El olor a gasolina quemada y neumáticos calientes llenó el aire mientras los autos, convertidos en pura potencia, se lanzaban hacia adelante, dejando una estela de humo y la promesa de velocidad. Las vibraciones de los motores se sentían hasta en el pecho de Seonghwa, y el griterío de la gente era hasta ese punto, algo insoportable junto con la ansiedad de estar al pendiente de lo que ocurría.

"¡Ahí va el Mustang!" Gritaban a su alrededor, las voces distorsionadas ante la euforia de todos aquellos que apoyaban a alguien distinto en esa carrera. Señalaban con entusiasmo al verlos arrancar.

Primero con una lentitud insufrible para una primera vuelta, donde algunos aprovechaban para adelantarse, mientras poco a poco, iban acelerando por la pista inmensa.

Seonghwa miró todo con algo de confusión, aturdido por la sobrecarga sensorial, pero sus ojos buscaron instintivamente el azul metálico del coche de Yunho. El sonido de los motores acelerando era un crescendo apocalíptico que rompía todo tipo de sentido para alguien como él, en su primera vez presenciando y viviendo algo como eso.

Los focos bajaron la intensidad por un instante y luego estallaron en un brillante verde. Permitiendo a los corredores arrancar con todo lo que daban sus motores. Una mancha de colores moviéndose a una velocidad voraz en la pista.

El Mustang de Yunho, con su distintivo tono azul, se lanzó con una agilidad sorprendente, ganando terreno rápidamente en las rectas. La gente coreaba su nombre incluso, otros trataban de hacer eco con el nombre de otro corredor, algunos traían pancartas o simplemente lanzaban cerveza como unos energúmenos, Seonghwa no tenía idea de cómo procesar todo ese caos sin perder de vista a Yunho.

Y por lo que lograba procesar, la carrera estaba reñidísima, entre el Mustang de Yunho estaba hombro con hombro de un coche verde lima chillón y otro negro que parecía una sombra. Si supiera lo mínimo sobre marcas podría deducirlo mejor. Los tres se disputaban la delantera, derrapando con precisión milimétrica en los giros cerrados. Y por el simple hecho de verlos tan cerca uno del otro le generó un sentimiento de agobio impresionante.

Los neumáticos chirriando levantaban nubes de humo. Cada vez que pasaban cerca, una ráfaga de aire caliente y el olor a goma quemada golpeaban el rostro de Seonghwa, pensaba que solamente él era capaz de notar cada una de esas sensaciones por estar quieto en su sitio, callado al tener el corazón en la mano ante su preocupación.

Las luces de neón parpadeaban, mientras los coches entraban y salían de las secciones más cerradas de la pista. En un giro especialmente ajustado, el coche verde se pegó peligrosamente al Mustang de Yunho. Parecía que el conductor desalmado estaba intentando bloquear su avance o en todo caso, hacer frenar a Yunho de una manera brusca al pegarlo a la pared, si frenaba corría el riesgo de chocar con el coche negro que se mantenía detrás de él en todo momento.

"¡Maldición, lo está acorralando!" Gritaron detrás, cualquier persona familiarizada con más carreras tenían el sentido de aquella rivalidad marcada, su rostro estaba tenso ante la imagen. 

Seonghwa no entendía nada y eso era lo peor, la tensión estaba matándolo y solo podía aferrarse al brazo de Wooyoung, quien también gritaba junto a los que apoyaban a Yunho, siendo igual de escandaloso. La carrera se desarrollaba a una velocidad agobiante. Y Yunho en su coche, a pesar de la presión constante, no cedía.

Se movía con una fluidez asombrosa, esquivando, acelerando en cada oportunidad que podía para completar las vueltas. El público enloquecía con cada adelanto que lograba hacer y también gritaban cuando el Mustang era acorralado una y otra vez contra la pared que dividía la pista de las gradas. Cada derrape al borde del descontrol total de su manejo.

Yunho conocía el estilo de manejo de Jonh Seo, era un tipo agresivo que vivía al límite en cada una de las carreras, buscando siempre la mínima apertura para presionarlo. Pero Yunho solamente podía permitirse pensar en que debía aferrarse bien al volante si quería continuar viviendo para contarlo. Su mente era un constante: Vuelta, curva a la izquierda, freno, acelerar, que le estaba volviendo loco como en cada carrera, pero era eso mismo, la presión y la adrenalina lo que le llevaban a estar en el borde de un colapso en medio de la carrera al ser acorralado de esa manera.

Sus ojos fijos en la carretera, acelerando más. El aire se rompía ante cada una de las curvas y era capaz de sentir el agarre de los neumáticos en cada milímetro de asfalto desgastado. Si John lo seguía acorralando así y el otro idiota le rozaba los talones por detrás, no tendría más opciones que mantenerse así, rayando la carrocería al rozar contra la pared por segundos.

Apretó los dientes, manteniendo la línea, sintiendo cómo el Mustang respondía a cada mínimo ajuste de su volante. La pista era traicionera; los parches de humedad, los cambios de superficie entre cada recta y curva exigían una concentración absoluta, no había margen para el error y si se distraía por un segundo, podría salir disparado por los aires.

La última vuelta. Los rugidos de los motores eran insoportables. El Porsche y el Mustang estaban casi pegados, mientras que el Nissan GT-R había perdido terreno cuando Yunho aceleró mucho más de lo que daba. El Porsche, con una maniobra audaz y al límite de lo permitido, se le cruzó de nuevo en la última recta, obligando a Yunho a bajar la velocidad bruscamente para evitar una evidente colisión que quería ejecutar ese desalmado. 

La multitud pegó un grito al cielo en una reacción al unísono, mientras que Yunho dentro de su coche maldijo en voz alta ante el repentino roce del Porsche contra su Mustang que le hizo patinar por la carretera, pero no frenó del todo, eso sí, por aquella reacción perdió unas preciosas milésimas de segundo.

El Porsche cruzó la meta primero, un rugido de victoria de una sección de la multitud.

Seonghwa se quedó sin aliento, observando cómo el Mustang se detenía justo después de cruzar la meta, pegado a la pared, aún humeante debido a las más de cincuenta vueltas. La luz roja, una bandera a cuadros alzándose por un tipo eufórico subido en una plataforma.

Había sido... Brutal. No supo en qué momento se había llevado las manos hasta las orejas para tratar de cubrir sus oídos que ya estaban saturados ante tantos gritos y los sonidos furiosos de los autos. Y a pesar del segundo lugar, había sido una demostración de pura maestría y nervios de acero, incluso estaba temblando por el simple hecho de haber apretado un freno mental todo el tiempo.

Cuando todos los conductores cruzaron la línea de meta, la gente aplaudió, algunos más contentos que otros, dejando en evidencia a quienes apoyaban realmente.

Seonghwa miró a esos hombres salir de sus coches envueltos en la adrenalina total, pero Yunho se tomó un poco más de tiempo para salir de su Mustang. Seonghwa miró desde su posición como el muchacho se sacaba el casco y caminaba al centro de la pista donde el animador gritaba cosas al micrófono, la voz raspada resonando en todo el lugar, pero Seonghwa no lograba entender ni una sola palabra.

—Segundo lugar, nada mal.— Comentó Wooyoung a su lado, aunque no parecía muy conforme. —Pero él iba a ganar, si no fuera por el degenerado de Seo... Por poco provoca un accidente.— Seonghwa miró a su amigo, y luego miró sus propias manos que estaban temblando como locas.

—Siento que me voy a morir.— Murmuró, tragando saliva ante la sensación de terror que le invadió al ver el Mustang derrapar en la pista. Wooyoung le miró y luego a sus manos temblorosas, las cuales fueron tomadas con firmeza para darle estabilidad.

—Él sabe controlarlo, Seonghwa. No tengas miedo.— Para él era fácil decirlo, realmente no tenía idea de cómo era sentir todo lo que existía en su interior ante las escenas que presenció. Seonghwa no se había tapado los ojos para no ver más debido a lo pasmado que estuvo al no saber realmente cómo debía reaccionar a la carrera, pero si hubiera podido, lo habría hecho para no ver más.

Unas medallas fueron entregadas a los corredores, Yunho recibiendo la del segundo lugar. Realmente no le importaba tener un lugar en específico, le daba igual si ganaba o no... Pero esa noche sí quería el triunfo, solo se quería lucir en frente de Seonghwa y que el chico lindo viera lo que era capaz de hacer por su atención y por su número de teléfono.

¿Se sentía como un estúpido por ese pensamiento? Sí, pero ese era su único objetivo esa noche y se lo habían arrebatado.

Bufó, pero fingió que solo estaba riéndose, para no parecer un mal perdedor... Cuando claramente lo era ante una apuesta tan inocente como la que él mismo propuso, la medalla alrededor de su cuello era como una burla para sí mismo.

Habría otra carrera, pero en esa no participaría, así que solo ignoró las palabras que Seo le estaba diciendo con altanería, para poder recoger su Mustang y salir de la pista, trataría de buscar a Seonghwa aunque realmente, tenía ganas de huir, pero eso no le vendría bien para nada. ¿Irse sin ganar y para colmo, sin despedirse de ese chico lindo? No lo creía justo.

Seonghwa le dijo a Wooyoung que ya quería irse, no porque Yunho haya perdido, sino porque de verdad se sentía bastante saturado de tantos sonidos que habían a su alrededor, los gritos, la música y la brisa molesta, ya le tenían en una sobrecarga de emociones. Wooyoung le tomó de la mano con toda la confianza, para ayudarlo a caminar por las gradas de concreto con cuidado, yendo en el mismo camino por el que habían llegado.

—Ahí viene Yunho.— Comentó Wooyoung al ver el Mustang, la carrocería tenía nuevos rasguños. —¿Vas a querer hablar con él?— Preguntó con cautela, mirando a su amigo, estaba preocupado por esa expresión de fastidio que se notaba en el rostro de Seonghwa, de todos modos era él quien lo había invitado a ese sitio sabiendo lo sensible que era el mayor a los sonidos fuertes.

—Yo... No sé, creo que sí.— Aún con eso, Seonghwa aceptó porque incluso si tenía los pensamientos revueltos, la conversación que tuvo antes con Wooyoung seguía resonando en su mente, debía enfrentar nuevos desafíos y Yunho era uno bastante claro.

El Mustang se detuvo a unos metros de ellos, Yunho salió del coche mientras estiraba su cuerpo tratando de aligerar su propia tensión. Wooyoung y Seonghwa se acercaron a él con lentitud, pero al estar allí, los ojos redondos del peliazul se posaron instantáneamente en el pelinegro más alto.

—¿Qué tal?— Se mostró entusiasta, a pesar de que estaba sudando y temblando ante la adrenalina y la frustración por el segundo lugar. —Algo decepcionarte, ¿No?— Yunho se cruzó de brazos mientras trataba de no reírse por lo bajo de sí mismo.

—¡Claro que no! Eso estuvo increíble.— Wooyoung exclamó al instante tratando de animar al corredor.

—Por un segundo creí que habría un accidente.— Seonghwa dejó salir su pensamiento más profundo, cuando se dio cuenta de lo que dijo ya era demasiado tarde, porque Yunho y Wooyoung le observaron con los ojos engrandecidos. —Digo... Es que todo fue muy rápido y solo... Me dio miedo.— Se sentía como un cobarde por expresarse así, pero de todos modos lo dijo para no quedar aún peor de lo que ya estaba.

Yunho se rió, ya sin mostrarse afectado por sus palabras, mirando hacia su coche que ahora tenía rayones nuevos y abolladuras que debía reparar.

—Miedo hay que tenerle a la manera que tuve de perder, fue estúpido, pero si no frenaba habría volado por los aires.— Y fue igual de puntual en sus palabras, para causar el mismo efecto. Seonghwa frunció el ceño mientras se cruzaba de brazos, mirando directamente a Yunho. —¡Pero estoy entero! Y con otra medalla para la colección.— Y aunque en ese momento prefería una que marcara el primer lugar, de todos modos agradecía que el desalmado de Seo no le había matado.

—Eso no quita el hecho de que fue muy arriesgado.— Seonghwa remarcó, su corazón todavía latía con una fuerza desmedida, casi insoportable.

—No, no, no... Eso no fue nada a comparación de otras carreras, créeme.— Yunho tuvo el atrevimiento de acercarse más, para no gritar tanto y asegurarse de que Seonghwa le estaba escuchando. La mirada de esos ojos negros era realmente poderosa, marcaba demasiado carácter y... Eso le agradaba.

Wooyoung miró la escena, procesando la manera en la que esos dos se miraban, como si en cualquier momento pudiera pasar algo que, si lo llegaba a ver, se arrepentiría. Así que simplemente se alejó poco a poco para poder esperar a Seonghwa.

—Apenas te conozco y casi me muero por pensar que te podías lastimar.— Yunho se sorprendió ante eso, viendo como el modelo se enojó al decir aquello. Sus cejas estaban a punto de tocarse entre sí debido a lo fruncido que estaba su ceño. —La próxima vez ten más cuidado y si se meten contigo... No sigas insistiendo en querer llegar de primero.— Seonghwa respiró profundamente, tratando de calmar sus nervios y la creciente necesidad que tenía de salir corriendo.

—Solo quería ganar para cumplir con mi parte de la apuesta.— Yunho le restó importancia, metiendo las manos en los bolsillos de su chaqueta. Seonghwa no podía creer que estuviera actuando como si nada hubiera pasado... Tal vez era la costumbre que inundaba a Yunho, pero él seguía teniendo las rodillas temblorosas.

La multitud en las gradas seguía gritando y la música parecía estar más fuerte, a la espera de la próxima carrera, los autos de la anterior salieron de la pista y los motores resonaron en todo el lugar, haciéndolo encogerse en sí mismo cuando uno de ellos pasó a una velocidad insana muy cerca de ellos, se cubrió las orejas por reflejo. Y Yunho al notar esa reacción no pudo evitar tomarlo de los hombros para acercarlo más a él y por ende, llevándolo más cerca de su Mustang para mantenerlo alejado del camino.

—Te noto algo saturado.— Murmuró él, dejando libres los hombros delgados pero debajo de la tela satinada se sentían firmes, Yunho no quería hacerle creer a Seonghwa que estaba invadiendo su espacio personal al ponerle las manos encima sin su permiso. —¿Cómo te irás a casa, en taxi?— Aún así, siguió hablándole para que pudiera concentrarse en su voz y no en el molesto ruido de fondo. Seonghwa le miró, bajando las manos y dando un ligero paso atrás.

—¿Qué?— Dijo, parecía distraído. Yunho sonrió con levedad, porque los ojos de Seonghwa pasaron de mostrar firmeza y desafío, a verse vulnerables y brillosos.

—¿Te vas con tu amigo? ¿O se irán en taxi?— Volvió a preguntar, con más cautela. Seonghwa sentía su cara arder por el simple hecho de ser interrogado de esa forma.

—Oh... En taxi, supongo, aunque creo que vino con otros amigos...— Realmente no tenía idea de lo que estaba diciendo, el ruido de fondo le distraía mucho de sus pensamientos. —De todos modos Wooyoung ya se quiere ir... Te quería ver ganar y está frustrado... Y yo también, no fue justo que perdieras así, a pesar de todo el primer lugar era tuyo — Confesó, llevándose una mano a la nuca para rascarse apenado, sintiéndose tan pequeño en ese instante al estar frente a Yunho.

—Yo los llevo.— Seonghwa abrió la boca para decir algo, pero Yunho se le adelantó. —Es lo mínimo que puedo hacer como disculpa por haber perdido, seguramente tu amigo se pondrá más contento si lo ayudo, ¿No?— Yunho vaciló, a pesar de que se sentía con el ego destrozado por la derrota descarada. 

—N...No tienes que... No, en serio.— Seonghwa se avergonzó demasiado, balbuceando mientras temblaba terriblemente. —Debes estar cansado y... No quiero que te preocupes por eso, vamos a estar bien.— Se rió, pero no porque hubiera algún chiste de por medio, sino porque estaba tan nervioso que no podía dejar de decir estupideces. 

—No insistiré más, si es que te incomoda.— Yunho desistió, pero de todos modos no dejó de sonreír, Seonghwa tenía un encanto único que le impedía apartar la vista, incluso se veía lindo al tener esa cara de susto. —¿Nos volveremos a ver, chico lindo?— Y aunque esa parecía ser otra insistencia por su parte, no lo era, solo... Quería asegurarse de que podría verlo de nuevo.

Seonghwa no supo qué responder, de verdad estaba algo pasmado debido a todo lo vivido, la noche aún parecía ser joven y él ya estaba saturado de información, demasiados estímulos como para poder controlarlos. 

—Pues... No lo sé, si me animo a venir otra vez o... Ugh, qué vergüenza.— Se frenó a sí mismo para no seguir diciendo tonterías, se sentía como un imbécil. Yunho volvió a reírse por lo bajo, viendo a ese chico sufriendo internamente. —Mejor dame tu número, me da miedo volver a este lugar.— Y no supo de dónde sacó la confianza para decir eso, pero lo hizo y... La parte del arrepentimiento en sí mismo era casi nula, pero debía intentarlo.

Así como le había dicho su compañero, debía arriesgarse, buscar algo nuevo para vivir experiencias y... Yunho parecía tan dispuesto a algo... Algo que Seonghwa quería descubrir.

—Estás viviendo un momento histórico, ¿Sabes?— Seonghwa escuchó atento, sacando el teléfono de su bolsillo para poder buscar la agenda y así, extenderlo hacía Yunho. El corredor no dudó ni tres segundos en aceptar el ofrecimiento, la mano de Seonghwa tembló ante el roce de sus dedos. —Es la primera vez que alguien pide mi número aquí y accedo a darlo, es un privilegio para ti... Supongo.— Yunho dijo, mientras anotaba con paciencia cada dígito para no cometer ningún error, que estuviera perfectamente escrito era un asunto de vida o muerte en ese instante.

—Solo te lo pedí porque se notó en tu cara que te asusta que no vuelva a aparecer por aquí nunca más.— Seonghwa bufó una risa al decir aquello, tratando de mantener la calma, queriendo sonar serio... Sin lograrlo. Yunho le miró, sonriendo suavemente al guardar su contacto tras verificarlo mil veces. —Y porque... De verdad quería que ganaras la carrera, al menos esto puede servirte como consolación... ¿Verdad?— Tomó de vuelta su teléfono, para poder mirar el contacto y reírse por lo bajo al ver cómo se auto nombró el conductor. Guardó el aparato en su bolsillo nuevamente, como si el contenido tuviera un tesoro escondido.

—Me sirve bastante bien... Si le digo a mi hermana que le di mi número a un modelo se va a volver loca.— Yunho rió, se sentía muy cómodo al hablar con Seonghwa. —¿No te molesta que le diga, no?— Preguntó, la conversación podía seguir y seguir... Yunho no quería irse, no sin disfrutar un poco más de esa compañía.

—No me molesta... De verdad.— Seonghwa rió apenado, sintiendo su rostro caliente siendo golpeado por el aire frío de la noche. —Creo que... Ya me iré.— Yunho hizo un ocurrió al escucharlo, el cual Seonghwa miró para luego, dar un paso atrás, pero uno muy pequeño, casi imperceptible.

—¿Estás seguro de que no quieres que los lleve a casa? Se podría considerar como una vuelta.— Se ofreció de nueva cuenta, con tranquilidad para no parecer un maldito intenso.

—Muy seguro... Por hoy ya vi suficientes vueltas en esa carrera... De todos modos tomaré eso como una futura invitación... Ya serían dos.— Las palabras no paraban de brotar como locas, sin pensarlas antes, como un autoreflejo que se extendía a su alrededor para no dejarlo mal. —Cuando llegue a casa... Te avisaré, ¿Está bien?— Seonghwa sentía que sus palabras tenían un peso enorme, como una promesa que no estaba dispuesto a romper.

—Me parece perfecto.— Yunho le guiñó un ojo, mientras Seonghwa se alejaba para poder irse de una vez por todas. Le despidió con la mano y al verlo llegar junto a su amigo, los vio abrazarse y comenzar a murmurar entre ellos, así que no pudo evitar reírse por lo bajo.

¿Cuánto tiempo debía esperar para recibir ese mensaje...? ¿Media hora? ¿Dos horas...? Era demasiada espera.

Pero lo fue pensando mientras se iba de camino a casa, tan solo teniendo presente lo lindo que era el modelo y lo bien que le cayó por su personalidad... Quería conocerlo más, saber lo más posible de su persona para saber de qué manera sería mejor tratar con él, de verdad... Quería intentar algo nuevo, vivir al máximo cada una de las emociones.

Todo el trayecto de vuelta a su apartamento se la pasó sonriendo como un idiota, imaginando escenarios desde el primer momento, como un estúpido ilusionado.

Ignoró por completo el celular al llegar, dejando que este se cargara mientras se aseaba y cambiaba de ropa para poder intentar conciliar el sueño. Pero al tratar, una notificación llegó y él saltó como un lunático para saber de quién se trataba... Y era un número desconocido, era él, no cabía duda alguna.

Leyó desde la barra de notificaciones los mensajes que le estaban llegando del modelo, diciéndole que tomó un taxi y que llegó a casa sano y salvo hace media hora... Yunho no pudo describir el tipo de emoción que le recorrió el cuerpo al tener presente que podía intentarlo. 

Era como regar un jardín para saber si crecían un par de bonitas flores.