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"Dale Mario, decime que te pasa" habían terminado una de sus tantas operaciones, dejaban de ser compañeros de trabajo para volver a ser amantes.
"No me pasa nada Ravenna" Mario Santos era tan frívolo como el hielo, con una mirada que te deja con hipotermia, pese a tener ese poder y más solo en los ojos, el hombre no le devolvía la mirada.
"Ayer a la noche era Emilio" el actor le tomo y jalo hacia sí al hombre frio que huia de el.
"Ravenna, soltame" Santos era frio, era una cuchilla, una navaja.
"No te suelto hasta que me digas que te pasa" Ravenna atraía al hombre mas hacía si, lo sostenía fuerte pero no demasiado.
"Soltame, Ravenna" no hacia amago de escapar, se quedaba ahí, firme y sin devolverle la mirada a quien le apresaba.
"Dale no seas así, decime que te pasa, que te pico, te hice algo? Dije algo? Paso algo?" Se ilumino algo en su mente de pronto "vos estás celoso?" Por una vez en la vida alguien le saco una reacción al mismísimo Mario Santos.
"Emilio Ravenna, soltame ahora mismo" esas ganas de huída le atacaron, el rubio no se encontraba frívolo ni calculador.
"Na na na, de quién estas celoso vos? De la que me dio el número? De la vecina?" Ravenna estaba totalmente divertido, le apretaba al hombre bajo el, lo abrazaba y se le pegaba como chicle. "O te celaste por el trabajo de hoy?" Bingo "Que atrevido que sos, yo creo que a vos te gusta"
Emilio conocía bien al hombre, el podía salirse fácilmente de ahi, pero no lo hacía, se estaba dejando.
"A Mario Santos le gusta ponerme en papeles con minas para hacerse el celoso después" se le acercaba al cuello, le respiraba encima. "Vos sabes que solo te quiero a vos" besaba su cuello, le sacaba suspiros.
"Demostramelo" Santos finalmente hablo, Ravenna sonrió contra su cuello.
"Sos re posesivo vos" Emilio empezó el toqueteo, manoseandolo desesperadamente. "Vos sabes que no tengo ojos mas que para vos" continuaba besándole el cuello "Dale Mario, mírame, decimelo, decimelo que se que lo queres gritar"
Santos se dio la vuelta para mirar al hombre que lo abrazaba.
"Emilio" su mirada era fría, pero su rostro delataba calor "Sos mio" Ravenna sonreía mientras le basaba la mandíbula.
"Mario Santos, soy tuyo, soy todo tuyo" empezó a besarle pasionalmente, lo tocaba, lo apretaba contra si.
Ravenna tomo al rubio de la cintura, lo podía sentir, era totalmente diferente este hombre al que planifica con la mas absoluta precisión, Santos era frío y calculador, Mario era cálido y necesitado.
"Emilio te necesito, adentro, ahora" Mario estaba hecho un desastre entre sus brazos, Ravenna no necesito una sola palabra mas, empezo a desabrocharle los pantalones y rápidamente a acariciar por encima del boxer al hombre.
"Dónde mismo? En la cama? En el sofa? En-"
"Contra la pared" Santos se retorcía ante su toque, pero rápidamente fue llevado de cara a dónde pidió.
"Que sucia que sos"
"No me hables así que no soy una mujer"
"Perdón"
El control mental que tiene Santos sobre el, es tan castrante como excitante, aún teniéndolo de a la pared, expuesto y atrapado, aún así tiene absoluto poder sobre él.
"Emilio apúrate" el mismo mencionado, se puso a trabajar en el hombre bajo el, metió un dedo, masajeandolo lentamente en movimientos circulares, era cálido, era abrasador.
"Avísame cuando-" "Mete otro Emilio" su voz empezaba a temblar, sus deseos se hicieron ordenes y Ravenna metió otro dedo, Santos temblaba y arqueaba la espalda ante los movimientos de tijera de su amante.
"Ahora Emilio"
"Pero"
"Ahora te dije" se las arreglaba para imponer aún en la situación en la que estaba.
"Si señor"
"No soy señor, me la estas, ngh, poniendo contra una pared"
"Perdón mi amor"
"Me empalagas" su frivolidad se vió interrumpida por un fuerte gemido al entrar Ravenna en su interior.
"Estoy en mi derecho" Ravenna volvió a besarle el cuello mientras entraba en Mario, empezo a masturbarlo para hacerlo mas ameno.
"Sabes amor, no hacía falta montar una escenita de celos, me podías decir directo que te de" le gustaba picar a Santos durante estos momentos, quedaba con la guardia baja, se mostraba débil.
"Cállate Emilio que dormís en el sofá" respiraba dificultosamente, estaba rojo, totalmente duro y lleno por Ravenna.
"Pero es mi casa esta" Ravenna penetraba directo al punto dulce de su amante.
"Te parece que, Ah, ahi, me importa?" Ya no podía ni sonar imponente sin gemir, pero tampoco sería la primera vez que Santos le hacía dormir en el sofá de su propia casa, nadie le iba a quitar su cucharita hoy.
Mario temblaba y gemía, se acomodaba las gafas de tanto en tanto, estaba próximo a terminar y el propio Ravenna también, sentía a Santos apretarse y contraerse contra su miembro, empezó a morder y besar el cuello del rubio.
"Más rápido emi" Ravenna sabía que lo estaba haciendo bien cuando lo llamaba así, acelero sus embestidas, sentía como Mario se contraía y lo veía temblar, sudar y gemir.
El momento de cúspide llego cuando Santos soltó un fuerte y largo gemido, se había corrido y con una cuantas embestidas mas, llevo a Ravenna al mismo destino.
"Querés que te limpie Mario?" Santos le dió un beso tierno, casto, casi puro.
"Ya te ganaste tu cucharita Emilio" su voz fue ronroneante y suave, se sintió repleto de cariño por Santos.
