Actions

Work Header

good graces

Summary:

Break my heart and I swear I'm moving on with your favorite athlete

 

su ex le es infiel, y atsumu idea un plan con su atleta favorito

Notes:

pudiera escribir otra cosa que no sea sakuatsu o atsumu carpenter pero dónde está lo divertido ahí vdd

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

“En serio no creo que esto sea buena idea.” Dijo Osamu sobre su hombro, observando la pantalla de su celular con el perfil del chico abierto.

 

Pero Atsumu solo chasqueó la lengua silenciando a su gemelo. Kageyama y él habían terminado su relación hace menos de un mes, cuando se dió cuenta de ciertos comportamientos extraños en el peliazul y al confrontarlo se encontró con que el chico había empezado a conocer a otra persona, que no había pasado nada, pero que ya no tenía más interés en su relación.

 

No le afectó tanto como creería. Sí, su relación había sido algo que pasó a segundo plano en cuanto su carrera despegó por completo y ganó la lotería al sacar la canción más escuchada del año, un álbum igual de exitoso y otros. Mientras más crecía, más ocupado estaba y entre tantos conciertos, entrevistas y otros proyectos él y Kageyama dejaron de lado la relación.

 

Igual no le pareció justo ser tratado así, no cuando estuvo con Tobio en momentos difíciles y su relación por más turbulenta que haya sido, se habían amado. El chico no lo cuenta como una infidelidad, pero Atsumu sí.

 

“¿Se te ocurre una mejor venganza?” Le dijo a su hermano pero sin voltear a verlo, mirando su celular. ¿Cómo es que alguien tan famoso tiene tan pocas fotos?

 

“Podemos decir que se droga. Tengo contactos que pueden falsificar todo.” Suna, su mejor amigo que había estado escuchando toda la conversación desde el principio para luego Osamu invitarse a la conversación, se cree que puede sólo porque viven juntos.

 

“¡A nadie le importa!” Lloriqueó, ahora sí alzando la mirada. “Es un actor, raro es ver un actor que no se drogue.” 

 

“Pues podemos decir que vende droga—”

 

“Arruinar su carrera tampoco es buena idea. Y además es difícil, teniendo en cuenta que ahora es casi intocable.” Rodó los ojos Osamu, el peliazul había tenido éxito tras éxito en taquilla en los últimos años y estaba nominado a quién sabe cuántos premios este año. “La industria del cine debe ser otra cosa distinta.”

 

“Claro que no, Atsumu es cantante pero bien que sabe fingir unas disculpas cuando lo están cancelando en Twitter.” Suna bromeó, siendo un cojín arrojado a su rostro por un rubio furioso mientras Osamu se burlaba.

 

“¡Cállate!” Gritó enojado pero la pareja seguía riéndose, sobre todo el castaño más alto con su risa de hiena. 

 

“Es como si quisieras volver con él después de esto, si estás poniendo tanto esfuerzo en pensar una venganza.” Suna dijo ahora más calmado.

 

“Ew, no.” Sintió un escalofrío en su cuerpo de solo pensar en volver con Kageyama. “Solo quiero joderlo, es todo. Yo no doy segundas oportunidades a los infieles.”

 

“Bueno—”

 

"No."

 

“En fin, es solo aparecer un par de veces con los paparazzis frente a él, ser trending unos días y acostarme con ese atleta que le gusta… uh…” Atsumu quedó pensando. “Sukuna, Sakura…”

 

“Sakusa.” Suna le corrigió y chasqueó los dedos con una sonrisa triunfante. “¡Ese mismo!” Exclamó alegre, pero el rostro de Osamu mostraba confusión total e incluso susto.

 

“Momento.” Sacudió las manos. “¿Un atleta? ¿Sakusa Kiyoomi?” Preguntó y Atsumu asintió con frenesí con la cabeza, su cabello rubio rebotando. “¿Te quieres acostar con el pitcher de los Black Jackals?” Hizo una mueca al decirlo.

 

“¿Qué tiene? Es lindo.” Hizo un puchero y juró que Osamu tuvo que resistir sus fuerzas para no saltarle encima.

 

“¡Es un imbécil! ¿No lees noticias?” 

 

“No sabía eras fanático del béisbol, Samu.” Su novio apretó con fuerza las mejillas del mencionado.

 

“No tanto, pero siempre salen noticias de ese tipo y no puedo recordar una sola que haya sido buena. Siempre está contestando mal a los reporteros y algunos fanáticos. No sé cómo puede ser titular con esa actitud.” Atsumu no dijo nada ante el comentario del otro, más allá de un gruñido y alzar los hombros con indiferencia.

 

Claro que ha leído noticias, nunca las busca, pero a veces Kageyama hablaba al respecto o el nombre del atleta aparecía en su página de inicio por alguna actitud que haya tenido pero nunca le dió importancia, los medios siempre exageran los hechos y ponían al chico como enemigo público cuando seguramente se haya equivocado o ya haga cosas para molestar adrede, y Atsumu piensa que es gracioso si llega a ser lo último.

 

También lo han tratado así los medios y el público general y piensa que no es tan mala persona como lo hicieron creer al principio, por lo que no es quién para juzgar a alguien hasta conocerlo por lo que hacer oídos sordos a lo que dijera su hermano era la mejor opción. Y también porque esto es lo único con lo que puede molestar a su ex. Arruinar a su famoso favorito por siempre, podría subir una foto con el pene del atleta en su boca de ser necesario.

 

“No es como que importe mucho y él es lindo, así que mucho mejor. Además que le vendría bien salir conmigo un par de veces, ¿no?”

 

“¿Para sufrir de migraña?”

 

“El público piensa bien de mí ahora, si nos ven salir un par de veces juntos seguro van a cambiar un poco su percepción de él. Un poco.” 

 

“Solo quieres una excusa justa para coger con él y decir que fue por beneficio de ambos.” Osamu palmeó su frente con decepción en su rostro. 

 

“Seh, es eso.” Sin más preámbulos presionó el botón de ‘seguir’ en el perfil del atleta y procedió rápidamente a dar like a dos fotos recientes y una vieja, o no tanto, en serio tiene pocas publicaciones y solo una de su rostro. Mostró su celular con las pruebas a la pareja y Suna soltó una risa junto a Osamu con un gruñido.

 

“¿Qué procede? ¿Rezar a los astros para que te siga de vuelta y caiga a tus pies pidiendo una cita?” Suna preguntó con su clásica sonrisa sarcástica antes de interrumpirse a sí mismo. “Ah, no, él no parece ser de los que ruegan. Vas a tener que lastimar tu ego por quinta vez en el día y pedirte tú la cita.”

 

“¿Otro golpe al ego? Es como sacarle oxígeno de los pulmones.” Osamu se recostó contra el sofá mientras el castaño oscuro pasaba sus manos por su cabello con cariño. Atsumu hizo una mueca de asco.

 

Admitía que estaba más nervioso con cada minuto que pasaba y pensando en que quizá su plan no fuera tan bueno como pensaba, quizá deba hacer otra cosa para acercarse al pitcher o recurrir a otra opción en cambio pero nada sería igual, su pierna rebotando con nervios hasta que un milagro sucedió y sus oraciones dieron resultados. Su teléfono se iluminó con la llegada de la notificación que le haría formar la sonrisa más radiante y grande que tuvo.

 

La pareja frente suyo interrumpió su conversación sobre él y se enfocaron en el celular del rubio, mostrando la notificación triunfante mientras que Suna y Osamu quedaron en silencio ante la sorpresa, uno más entusiasmado que el otro.

 

— sk.kiyoomi ha empezado a seguirte.

 

 


 

 

No es como que odie estos eventos, al contrario, ama los eventos sociales. Le gusta la atención de las cámaras en él, los periodistas detrás suyo rogando por una sola entrevista, reencontrarse con varios colegas y amigos que no puede ver siempre. Pero hoy estaba cansado y realmente podría necesitar el descanso que su hermano tanto le insistió en tener pero teniendo en cuenta que es el cumpleaños de su mejor amigo, una noche de fiesta no hace daño y más cuando a dicha fiesta asistirá cierto invitado especial.

 

Cuando le preguntó a su asistente si era cierto dijo que en realidad fue una invitación a los Jackals en sí ya que Iwaizumi es su entrenador y aparentemente su pareja también es amigo de varios jugadores del equipo personalmente. Solo le tocaba rezar que Sakusa estuviera en la fiesta ahora que se encontraba frente al edificio con paparazzis fuera de su auto con las cámaras esperando a que saliera.

 

No esperaba que su primer encuentro con Sakusa fuera así, quizá algo mucho más elaborado que Atsumu planearía para que se viera como lo más orgánico y espontáneo posible, como cruzarse dentro de una librería (a donde nunca va) o una tienda (a la que nunca compraría) y engatusar al pelinegro con sus encantos, pero esto era con lo que tenía que trabajar.

 

Cuando se bajó de su auto pudo esquivar a varios de los periodistas y paparazzis que se lanzaron una vez salió y logró entrar al edificio sin problema pero para su mala suerte había por lo menos tres reporteros dentro que no pudo esquivar, forzando la sonrisa de entrevistas y aunque sabía que ninguno de ellos tenía una cámara, en algún lado la había y es mejor prevenir que lamentar.

 

Justo cuando estaba por la segunda pregunta de quién sabe cuántas, un salvador apareció, un salvador alto con cabello pelinegro y un traje que aunque era sencillo no le quita lo atractivo, tenía algunos diseños de encajes minimalistas por toda la tela que lo hacían ver más elegante. Los periodistas estuvieron aún más emocionados por su aparición y rápidamente empezaron a preguntarle al otro hombre a su lado.

 

Atsumu alzó la mirada y juró que sus piernas flaquearon por un segundo cuando se dió cuenta que tenía al mismísimo Sakusa Kiyoomi a su lado y peor aún, que se dió cuenta de su casi caída y rápidamente lo tomó de la cintura como si fuese algo preciado a punto de ser quebrado.

 

“¿Estás bien?” Su voz barítono pero a la vez delicada. Atsumu estaba seguro que estaba sonrojado ahora que miraba con sorpresa al rostro de Sakusa, porque Dios santo, las fotos en línea no le hacen justicia a toda la belleza que carga el pelinegro. Es casi absurdo lo divino que es en persona.

 

“Um. Sí, gracias.” Acarició con suavidad la muñeca ajena y con una sonrisa coqueta o al menos el intento, sus nervios le estaban ganando. Esto no fue como lo había imaginado y no le gusta no tener el control de la situación.

 

Sakusa asintió comprensivo y se volvió a los periodistas que ahora tenían toda la atención en ellos pero el pelinegro lo empujó con cuidado lejos de ellos y luego sus guardaespaldas lo llevaron a donde estaba la fiesta. Y no es por engañarse, pero sintió algo de pena cuando tuvo la ausencia de las manos del otro.

 

Volteó un par de veces a ver al atleta quien al parecer estaba librándose con más facilidad de la que él pudiera haberlo hecho. Sonrió viendo al más alto responder con expresión seria las preguntas que le hacían y luego fue a buscar a Oikawa quien decidió que la mejor manera de saludarlo era dándole el golpe más doloroso en el brazo con emoción.

 

“Feliz cumpleaños, cara de verga.” Le dió un abrazo cariñoso y resistió las ganas de despeinar al castaño. Sabía que ese no jugaba con su cabello. “¿La estás pasando bien o aún no han llamado a los strippers?”

 

“¿Me estás jodiendo? En lo que salga de acá y llegue a mi casa voy a quemarle toda la ropa a Iwa y vamos a coger tres días seguidos.” Oikawa habló con una sonrisa en su rostro y sin vergüenza alguna como si lo que estuviera diciendo no fuese nada.

 

Atsumu lo empujó levemente. “¡Ew! Yo no necesito saber nada de eso. No puedo estar sobrio escuchando tus aventuras sadomasoquistas con tu novio.” Aunque Atsumu también tiene lo suyo, pero prefiere cortarse las orejas que saber lo que hace su mejor amigo en la cama.

 

“Oh, sí, me olvidé que ahora eras cristiano, Señor ‘Hago un trío en pleno concierto.’” Hizo las comillas con sus manos y cuando pasó el mesero con la bandeja de tragos tomó dos vasos para ambos.

 

“Técnicamente no fue un trío.”

 

“Técnicamente no me importa.” Atsumu rodó los ojos y pudo notar la mirada del castaño suavizarse un poco. “Leí lo de Kageyama, ¿es verdad? ¿por qué no me contaste?” Su voz, aunque era con un tono de queja exagerado y haciendo puchero, sabía que había también preocupación en él.

 

“Estabas ocupado con mil cosas y no quise preocuparte.” Oikawa estuvo a punto de hablar y Atsumu rápidamente le cubrió la boca. “Ah-ah. No te ablandes conmigo, Tooru. Lo que pasó pasó y ya lo superé.” 

 

Ahí el castaño alzó la ceja intrigado con una sonrisa. “¿Sí? ¿Y se puede saber qué te ayudó a superarlo tan rápido?”

 

Vió ladeado cómo el pelinegro entraba a la fiesta y era saludado por varios de su equipo y el novio de Oikawa que parecía más contento de verlo. Tenía una sonrisa mínima la cual nunca le mostraba a los medios, como si fuese algo que solo sus cercanos tenían el privilegio de ver. Sin darse cuenta Atsumu se había volteado completamente a verlo y cómo se sentaba en su mesa y conversaba casualmente con sus compañeros. “¿O alguien que te haya ayudado?” La voz del actor lo bajó de la nube y volteó casi sonrojado.

 

“Todavía no, pero lo hará pronto.” Oikawa entrecerró los ojos tratando de entender qué quería decir. Quizá después de esto le cuente mejor la situación. “Hoy me siento en el pastel.”

 

“Ew.” Soltó una risa antes de irse al bar y pedir unos tragos, Atsumu quedándose con un sex on the beach y el otro en su mano izquierda de camino a la mesa de Sakusa quien sus amigos apenas se habían levantado para irse a bailar y él quedándose solo. Era perfecto, no ideal y bastante arriesgado, pero puede correr el riesgo.

 

Deslizó la bebida por la mesa y el pelinegro volteó a verlo con sorpresa y luego con curiosidad, Atsumu sonrió. “Para agradecerte por lo de ahora. Esos reporteros son una molestia.”

 

Pareció dudar en si aceptar o no, pero ladeó su cabeza al costado y tomó el trago en sus manos. “No es nada. Hubiera pensado que una estrella como tú amaba ser el centro de atención.” Atsumu rió levemente ante el chiste, al menos asume que lo fue, raramente le hizo gracia.

 

“Me gusta pero hoy no andaba de humor.” Necesitaba tener al menos una gota más de alcohol en su sistema. Tomó un sorbo de su trago. “Suerte para mí que mi príncipe azul llegó a mi rescate.”

 

“No pareces una damisela en apuros.” No sabe cuándo ni cómo, pero Sakusa tenía su brazo en el respaldo de su silla como si estuviera queriendo abrazarlo. Atsumu inconscientemente se inclinó más a él. “Aunque fue agradable ver al Príncipe del Pop tan de cerca.” Su tono fue burlón en lo último haciendo a Atsumu rodar los ojos ante la mención del título.

 

“No me digas que leíste el artículo.” Un periodista que solo quiso acariciar más su ego y terminó pareciendo casi una burla. Incluso para Atsumu fue casi patético, aunque algunos fans no parezcan darse cuenta de lo irritante que es el título. Quizá en otro momento lo merezca, pero ahora piensa que es demasiado temprano.

 

“Todos hablan de tí, eres el favorito del mundo.” Tomó un sorbo a su trago y Atsumu trató de ignorar lo suave que sonó su voz, trató. “No sabía quién eras hasta que mi manager me dijo que empezaste a seguirme, tuve que investigar y ahora no puedo abrir una red sin verte.” 

 

Atsumu quiso simular el golpe en su ego al oír que Sakusa no supo quién era. Él supo de su existencia todo este tiempo, y él nunca supo nada de él lo cual es— ridículo, casi. ¡Sus canciones suenan en la radio al menos 3 veces al día! Su nombre le da de comer a todos los foros de chismes y llena estadios con sus conciertos.

 

“No frunzas tanto, te saldrán arrugas.” Sakusa habló de nuevo como si supiera el daño emocional que hicieron sus palabras. 

 

“Bueno, al menos demuestra cuánto has investigado sobre mí.” Dió un gran sorbo a su copa y miró con una sonrisa al pelinegro. El otro contuvo una sonrisa y echó su cabeza hacia un costado para empezar a recordar detalles del rubio. “Solo sé lo básico. Eres de Osaka.”

 

“Mhm.”

 

“Tienes un hermano gemelo.”

 

“Eso lo saben todos.” En realidad no muchos, parecen olvidar de tanto en tanto.

 

“Tenías un rubio horrendo cuando eras joven.”

 

“¡No es cierto!”

 

“Lo es.” Atsumu lo golpeó suavemente en la pierna como juego, el otro sonrió ladeado. “Tienes un novio. Un actor.” Su voz era casi susurrada pero su expresión estaba alerta, esperando una respuesta del rubio.

 

Suspiró con una sonrisa en sus labios. “Tenía. Deberías buscar información más actualizada.” 

 

Sus rostros estaban cada vez más juntos y no creía poder pensar en más nada. Habían reporteros cerca, famosos y amigos por todos lados y alguien podría verlos, todos podrían estarlos viendo en este momento y no le importa. Sakusa tampoco parecía importarle si no se esforzaba en alejarse y Atsumu no le permitiría hacerlo.

 

“Creo que es la primera vez que me alegra equivocarme en algo.” No sabía si podía contenerse otro segundo más teniendo la mirada penetrante del pelinegro en él. Atsumu sabía que tenía el mismo deseo intenso en su mirada que el otro, quizá hasta más. Deslizó su mano por el cuello ajeno y lo jaló hacia él, sellando sus labios en un beso incontenible.

 

Sakusa tenía cuidado con él, dejándolo tomar todo lo que Atsumu quisiera con él y lo hacía perder un poco la cordura. Saboreaba el suave sabor a menta y tuvo que resistirse en no abrir la boca y rogar que el otro lo convirtiera en un beso más apasionado, aunque no dudaba en que tomarían esa ruta pronto.

 

Sintió la mano del más alto tocar con suavidad su mejilla y apartarse del beso que se estaba volviendo cada vez más adictivo a pesar de que no habrían pasado más de unos segundos que se sintieron como una eternidad. Rozando sus narices y sus respiraciones chocando, Sakusa tenía las pupilas dilatadas y respiraba agitado como si estuviera conteniendo fuerzas en no volverlo a besar. Si el atleta se veía así ahora, no querría imaginarse cómo sería verse en un espejo en este momento pero ya se le había escapado una sonrisa al ver al otro.

 

“Solo— Tengo una pregunta.” Su voz quebrando al principio y aclaró su garganta rápido. Atsumu se mordió el labio. “Esas poses de tu canción… Uh… Juno.” 

 

Atsumu sonrió ladeado sabiendo a qué se refiere Sakusa, acariciando tentativo su pierna con su otra mano que subía y subía lentamente. “Puedo mostrarte algunas si quieres, te daré un trato especial.” Le dió un pequeño beso en su mandíbula. El pitcher siseó haciéndolo sonreír contra su piel.

 

“Te veo en la entrada en cinco minutos.” Miró a los lados y sorprendentemente nadie los estaba viendo por lo que se levantó de la mesa. “Ni se te ocurra tardar un minuto más.” Advirtió y la verdad sería mentira decir que no le calentaba escucharlo así.

 

Atsumu soltó una risa tratando de ocultar su calentura que iba creciendo más y más. “No me atrevería a perder ni un segundo contigo, estrella.” Guiñó el ojo coqueto. 

 

“Como sea.” Sakusa rodó los ojos y parecía volver a su personalidad de siempre. Atsumu sonrió para sí mismo y empezó a contar mentalmente los minutos mientras se despedía de todos en la fiesta y Oikawa lo bombardeó con preguntas que solo tenían respuestas poco elaboradas.

 

Sakusa lo esperó en la entrada y ambos salieron de camino al auto ignorando los paparazzis que les preguntaban a dónde iban o fotografiaban. Pero Atsumu es un ser humano a fin de cuentas y uno muy atractivo; posó alegre para las fotos hasta ser interrumpido por el pelinegro que lo jaló de la cintura y lo hizo entrar al auto, Atsumu riéndose al ver lo apurado que estaba y de inmediato arrancaron en camino a la casa del atleta.

 

“Te encanta la atención.” Gruñó contra su cuello teniendo con una mano agarrando firmemente en el muslo del rubio, el tacto y aire caliente contra su cuello haciéndolo suspirar.

 

“No voy a estar mucho tiempo con esta ropa encima, debería tener un recuerdo al menos.” Sus labios estaban rozando jugueteando con el hambre del otro en besarlo, aunque si fuera así, Atsumu no se quedaba atrás.

 

“Voy a dejarte más recuerdos de esta noche que solo ropa.” Sus cuerpos estaban más unidos que antes y su beso era más fervoroso y caliente que antes.

 

La lengua ajena invadía su cavidad bucal e hizo el mejor esfuerzo en resistirse y tratar de tomar control, pero las manos talentosas de Sakusa que recorrían su cuerpo y sus besos lo hacían derretirse en él por lo que recurrió a morder y besar su cuello escuchando los suspiros del otro mientras sus manos agarraban posesivamente el culo de Atsumu haciéndolo jadear. Con suerte podrían llegar a casa sin haber acabado aún.

 


 

Gruñó al tener los reflejos del sol contra su rostro, arrugando su nariz abriendo lentamente los ojos mientras le daba la espalda a la ventana, dándose cuenta de inmediato lo adolorido que estaba una vez trató de sentarse en la cama. Pasó su mano por su cabello rubio despeinado y bostezó cansado.

 

Atsumu no estaba tan borracho como para no saber por qué no había despertado en su habitación, ni para olvidar todo lo que había pasado la noche anterior. Los recuerdos de Sakusa con su torso desnudo encima de él mientras le hacía abrir las piernas por completo y embestía con fuerza— Quizá podría pensar en esto en otro momento.

 

Algo que llamó su atención era el espacio vacío a su lado en la cama, supuso que por la hora no era muy temprano, pero no lo detuvo a pensar que quizá el atleta pudo haberse ido a hacer otras cosas y lo habría dejado solo. “Nah.” Se dijo a sí mismo, ¿como por qué lo dejaría solo en su apartamento? El cual por cierto, era bastante grande y lindo, ser pitcher debe pagar bien.

 

Creyó que podría estar en el baño pero no había rastro del pelinegro además de sus productos para el cabello los cuales eran bastantes—demasiados— y un olor a lavanda agradable. En cuanto terminó de lavarse la cara y mirarse en el espejo abrió los ojos con sorpresa y completamente sonrojado.

 

Estaba lleno de chupones y mordidas de pies a cabeza, sobre todo en la parte de su cuello y muslos sin mencionar la marca de las manos ajenas en su cintura y su pecho también repleto de mordidas. Sus glúteos no se quedaban atrás, brillando en un rojo suave que seguro anoche era mucho más intenso. Jamás se imaginó que Sakusa fuese ese nivel salvaje en la cama, y aunque no estaba borracho al punto de olvidar, lo más seguro es que se desmayó más veces de la cuenta. 

 

Voy a dejarte más recuerdos de esta noche que solo ropa.” La voz de Sakusa en su mente lo hizo sonrojarse aún más. Quién diría que fuese tan dedicado en que Atsumu lo recuerde. Lavó sus dientes y arregló un poco el desastre de su cabello antes de salir del baño.

 

No puede negar que el silencio del apartamento empezaba a preocuparle más y más. Creyó que escucharía algo en el otro baño porque quizá Sakusa quiso darle algo de privacidad pero nada, pensando que lo encontraría en la cocina como cualquier película cliché donde el hombre atractivo que parece un imbécil es una dulzura por dentro y te hace el desayuno.

 

Pero no, cuando se acercó solo vió una cocina pulcra y vacía, sin pistas de que alguien hubiese hecho algo antes. Suspiró ahora molesto porque Atsumu no quería admitir que en el fondo le dolía. Quizá Sakusa no parezca un imbécil, es un imbécil. Mordió su labio inferior con fuerza y respiró hondo, empezando a caminar de vuelta a la habitación a buscar sus prendas e irse ya que no pretendía extender su estadía.

 

El ruido de la puerta principal abriéndose lo hizo voltearse rápidamente con los ojos fijos en ella, viendo a Sakusa entrar con una bolsa marrón y mirándolo sorprendido y a la vez curioso con una ceja alzada.

 

“Buenos días.” Dijo sin molestia en su tono. “Pedí el desayuno.” Alzó la bolsa y se acercó al mesón. Atsumu no sabía cómo reaccionar. No se había ido, no lo había dejado solo ni pretendió hacerlo y buscó el desayuno para que ambos comieran juntos. Sakusa puede parecerlo, pero no es imbécil.

 

Aún así. “Imbécil.” 

 

“¿Perdón?” Volteó a verlo ofendido y Atsumu posó sus manos en su cadera.

 

“¡Creí que te habías ido!”

 

“No tenía ganas de cocinar y preferí pedir algo.” Explicó brevemente y pareció querer decir otra cosa pero lo pensó antes de soltarlo. “Además que estabas durmiendo y no quise despertarte.” Su voz se suavizó y sus mejillas ahora con rubor quizá al recuerdo del rubio dormido.

 

Atsumu no se queda atrás en sonrojarse ni en notar la sonrisa ladeada de Sakusa al verlo. “Bueno, cuando desperté y no te ví pensé que me ibas a dejar solo.” Miró a otro lado avergonzado.

 

“Solo alguien que esté mal de la cabeza te dejaría solo.” Se acercó más al rubio y tomó con cuidado sus mejillas para darle un beso en la frente delicado. 

 

“Sí, y alguien que sea un salvaje me usaría como un juguete para perro.” Dijo con un tono molesto sin apartarse del tacto del otro. “¡Tengo una entrevista en dos días! El maquillaje no cubre todo esto.”

 

“No te quejes, tú también hiciste lo tuyo.” Rodó los ojos y aunque ahora tenía una camiseta puesta podía ver por encima algunos chupones y moretones en el cuello de Sakusa que no podrían nunca confundirse por otra cosa, ya queriendo saber cómo había quedado su espalda. Atsumu sonrió.

 

“Heh, no es mi culpa que seas tan irresistible.” Apretó la mejilla del pelinegro y éste se dejó por más que su rostro decía que odiaba cada segundo. “Ugh, tengo hambre. Vamos a desayunar, Omi-Omi.”

 

Sakusa se tornó violentamente en un rojo intenso hasta la punta de sus orejas. “No me vuelvas a llamar así.” Dijo entredientes pero Atsumu soltó una carcajada mientras caminaba al mesón y el otro empezaba a preparar algo de café. La mañana siguió transcurriendo normal, siendo el rubio que terminó en ofrecerse para hacer el café ya que el otro nunca había probado un espresso.

 

Lo extraño era lo simple y doméstico que se sentía, casi como si no hubiese problema en que el día de ayer no se conocieran y hoy actuaban como si fuesen amigos de toda la vida, o peor aún, una pareja. Y no podía negar la buena química que existía entre ambos incluso hasta en la cama. Hablar con Sakusa era sencillo y agradable y aunque sus personalidades y profesiones fueran distintas, parecía que ninguno podría perder el hilo y siempre seguir hablando o molestarse el uno al otro.

 

Obviamente Atsumu tenía que irse, por mucho que le doliera tener que dejar atrás un apartamento con vista hermosa y un hombre más hermoso todavía pero él es una persona ocupada y por lo menos debería ir a casa a tener un cambio de ropa, por lo que se despidió de Sakusa y salió de su apartamento no sin antes lanzarle un beso y el otro solo rodó los ojos y espantarlo como si fuese una mosca haciéndolo reír.

 

En cuando llegó a casa y por fin pudo mirar su teléfono se encontró con varios mensajes de su equipo, mánager y varios amigos como Oikawa y Suna, el último enviándole varios links de artículos mencionando su salida del cumpleaños de Tooru con Sakusa y que se habían ido juntos en el mismo auto a quién sabe dónde. 

 

Luego, envió una imagen que era ni más ni menos que una screenshot del perfil de Sakusa con una publicación reciente siendo el mismo café que le había preparado en el desayuno. Era una foto sencilla, sin atractivo ni gracia pero una vez que vió la descripción de esta soltó una risa para ignorar el calor que sintió en sus mejillas por un segundo y rápidamente comentó, probablemente esto cause que más personas hablen al respecto, pero no podía importarle menos.

 


 

[Imagen]

sk.kiyoomi : working late

 

[Comentarios]

atsumiya : Se ve bien Omi! ;)

[Comentario gustado por el creador.]

 


 

Los próximos meses fueron quizá—no, está seguro que fueron los mejores de su vida.

 

Después de aquella mañana juntos continuaron viéndose a pesar de sus ocupados horarios, al principio todo era algo sexual, terminando ya sea en su apartamento o en el del pelinegro a pasarla bien y despertar a su lado. Se sentía débil cada que Sakusa acariciaba su cuerpo y se volvía más experto en volverlo un desastre cada vez que volvían a acostarse juntos. No se quejaba, también era agradable poder besar al más alto hasta dejarlo suspirando y sentir cómo se ponía duro con un simple beso.

 

Con el pasar del tiempo, los encuentros en los que solo usaban para explorar sus cuerpos se convirtieron en algo más sencillo, más inocente como una simple noche de películas o una cena común y corriente. Atsumu tuvo que enseñarle varios juegos de mesa a Sakusa y rápidamente se arrepintió cuando éste empezó a ganarle más seguido, pero le gusta ver cómo el otro no puede contener una sonrisa cuando está a punto de ganarle ni cómo lo mira con admiración cuando el rubio celebra al ganar.

 

Recuerda cuando un día sugirió ir al próximo juego contra los Adlers vestido con la camiseta que tenga el número del pelinegro. Sakusa se quedó mirándolo sin saber qué responder además de mostrar sus mejillas cada vez más rojas. “Haz lo que quieras.” Quiso actuar como si no importara, pero su voz lo traicionaba. Atsumu pensó que era tierno verlo así de tímido ante él y no pudo resistir en acercarse y besarlo, sonriendo contra sus labios. Y desde ese momento los besos que guardaban para sus noches apasionadas ahora eran la norma cada vez que se veían.

 

Por meses, se veían en secreto de los demás. Caricias bajo las sábanas, besos distraídos y susurrando palabras llenas de cariño al otro. Durmiendo y despertando juntos, comiendo juntos y Atsumu se dió la dicha de dejar varias prendas en el lugar de Sakusa quien nunca le pidió que se las llevara. A veces estaba cocinando o viendo televisión mientras el otro miraba videos en línea y veía de reojo su sonrisa, una que podría hacerlo desmayar o iluminar su vida entera y en un momento, Atsumu supo que quería que él fuera el causante de esa sonrisa, que solo fuera él quien pudiese verla.

 

La gente tampoco es tonta y saben que hay algo entre ellos dos pero nunca hay certeza de nada. En las entrevistas nunca pierden la oportunidad de preguntarles si están en una relación y Atsumu, gracias a su personalidad encantadora puede desviar la pregunta con un chiste o dos y un “Si estuviera en una relación, serías el primero en saber.” Distinto a Sakusa, quien respondía “No diré nada sobre mi vida privada.” Sabiendo perfectamente que esa mañana había capturado a Atsumu en sus brazos y casi no logra salir de la cama con vida.

 

No eran una relación —por más que Atsumu fantaseara que sí— pero no sé podía negar la química y atracción que había entre ambos, y quizá solo lo estaba viendo de esa manera porque le gusta, pero esperaba que Sakusa pensara en él en algo más que en alguien que calienta el otro lado de la cama.

 

A veces, imagina cómo sería poder llamar al atleta su novio públicamente, hablar de él y su relación en entrevistas y presumirlo. Que Sakusa vaya a sus conciertos o Atsumu a sus juegos y no ser cuestionados en por qué estaban allí. Poder despertar a su lado sin tener que irse a casa luego y seguir con su día, como si no quisiera estar en los brazos de Sakusa. 

 

Miró de reojo al otro chico sentado a su lado, enfocado en la película que se supone estaban viendo juntos más él estaba sumergido en sus pensamientos. Es gracioso que ahora están así sabiendo cómo empezó todo. Por qué empezó. A veces el sentimiento de culpa se hacía insoportable y él no sabía cómo arreglarlo. 

 

Sabía que las personas hablan, bien y mal de ellos. Sabe que dicen que Atsumu solo lo utiliza para darle celos a su ex o para olvidarlo y aunque sabe que es verdad no puede negar que lo pone nervioso imaginarse a Sakusa leyendo esos comentarios, el pelinegro es conocido exactamente por no importarle en nada la opinión pública pero si se trata de él. ¿Qué pasa si lo lee y cree que es verdad? ¿Pensará que Atsumu solo lo utiliza? Tal vez no le diga nada por inseguridad, y todo se veía tan conveniente como para creer en esos rumores…

 

“¿Atsu?” Acarició su hombro con la misma delicadeza de su voz. Recuerda cuando pasó de Miya a Atsumu y el rubio casi salta de alegría. “No estás viendo la película.”

 

“Ah, perdón.” Carraspeó su garganta. Sakusa volvió a mirarlo y darle caricias.

 

“Estás distraído.” Atsumu miró a otro lado nervioso. Sakusa aprendió a leerlo tan bien como él puede hacerlo con él en tan poco tiempo por lo que no valía la pena negar o mentirle, solo debía ver la manera de afrontarlo.

 

“Tú… ¿En algún momento te importa lo que digan los demás?” Dijo suave, el otro alzó la ceja queriendo saber de dónde venía la pregunta.

 

“No vivo de caerle bien a los demás. Eso es para los de tu mundo.” Su mano pasó a acariciar su cabello y Atsumu casi se derrite en ese momento pero se recompuso.

 

“No contigo, quiero decir, si alguien dijera algo sobre alguien que conoces. O alguien dijera algo sobre mí, ¿te importaría lo que digan?” Mirándolo a los ojos y esperaba que con la poca luz que había en la sala además de su televisor, no pudiese ver el temor en su mirada.

 

Sakusa tardó un poco más en contestar. “Solo me importaría lo que tú digas.” Dijo firmemente. “Todos pueden hablar lo que quieran, siempre lo hacen. Pero tu palabra es la que vale para mí.” 

 

Para mí. Respiró entrecortado antes de seguir, acariciando con cuidado la mano ajena. “O sea— no te vayas a enojar, por favor.” Sakusa lo miraba con confusión y luego de unos segundos pareció atar cabos. Atsumu tragó fuerte.

 

“Es por lo que dicen de tu ex, ¿no?” Atsumu se paralizó por un segundo y quedó en silencio, Sakusa lo entendió como un sí. “Atsumu—” Pero rápidamente fue interrumpido.

 

“Yo sé que se ve mal, en serio, pero no es lo que parece.” Miró a otro lado avergonzado, todavía sin soltar la otra mano. “Eras, o eres su celebridad favorita por alguna razón y yo estaba enojado porque me fue infiel y pensé que era buena idea que nos vieran en la fiesta de Tooru juntos para que se enojara, pero nunca pensé en volver con él o—” Enamorarme de ti.

 

“Y pensé que no iba a ser nada serio, que te ibas a aburrir de mí y dejarme al otro día, pero cuando desperté y no estabas fue distinto. Me sentí…” Respiró profundo queriendo calmar su corazón que parecía confundirse entre explicar la verdad y ser perseguido por un león. “Triste, de no verte. Y después volviste, y después nos veíamos seguido y hablábamos todos los días y— ¡De pronto! Quería besarte todo el tiempo y despertar a tu lado siempre.” 

 

La sala quedó en silencio, ni siquiera sabe cuándo la televisión dejó de hacer ruido pero lo único que podía escuchar ahora era sus latidos que hacía parecer que el corazón le saldría del pecho en cualquier momento. No esperaba contarle la verdad así, tampoco esperaba contarle sus sentimientos así pero lo peor de todo es que Sakusa no se movía ni decía nada. Atsumu preferiría que le estuviera gritando que esto.

 

Sorbó su nariz con nervios. “Está bien si no me correspondes, y también está bien si estás enojado y no quieres volver—”

 

“Atsumu.” Volvió a hablar con firmeza y lo hizo callarse rápido. “Mírame.” 

 

Sus ojos avellana lagrimosos se encontraron con los orbes oscuros del otro que lo miraban intensamente, resistiendo todas las ganas de mirar a otro lado y prefirió concentrarse en los dos lunares encima de su ceja, algo que por alguna razón lo hacía ver más atractivo y que le encantaba pasar su pulgar encima mientras el otro dormía.

 

Sakusa suspiró, pero no era un suspiro enojado o uno que exigiera explicaciones. Estaba calmado, como si quisiera ayudar a Atsumu a tranquilizarse y entender. “No me importa lo que digan los demás.”

 

“Omi—”

 

“¿Me quieres?” Y la respuesta llegó a los oídos ajenos más rápido que nunca.

 

“Sí, Omi, te quiero demasiado.” Su voz se quebró a lo último pero no le importó. Sakusa sonrió suavemente y sujetó su rostro con cuidado.

 

“Yo también te quiero, así que no necesito nada más.” Susurró con cariño. “No importa cómo empezó, ahora me quieres, eso es lo importante.”

 

“Entonces… No estás molesto conmigo.” Parpadeó rápidamente, sus ojos aún llorosos. Sakusa negó con la cabeza acercándolo más. “Ni vas a dejarme.”

 

“No, no voy a dejarte.” Rodó los ojos pero no había ninguna molestia real. Atsumu suspiró aliviado. “Al principio me imaginé que fue así y pensé que no lo haría, pero creo que es imposible despertar a tu lado y no enamorarse.” 

 

El rubio rió nervioso. “La otra vez me desperté en la madrugada y te había babeado todo el pecho.”

 

“Lo sé, supe que me gustabas cuando eso no me dió asco.” Recuerda haberlo limpiado con cuidado con la sábana y volverse a dormir con miedo a no despertar al rubio. Atsumu se sonrojó rápidamente.

 

“Perdón por no haberte sido sincero antes, te juro que iba a hacerlo, quizá más organizado y con menos lágrimas.” Posó sus manos en los hombros de Sakusa y el otro acarició su espalda baja.

 

“Ni siquiera me importaba.” Unió sus labios en un suave y cálido beso, justo lo que el rubio necesitaba en estos momentos y que lo ayudó a calmarse más rápido, sonriendo entre besos. “¿Qué es gracioso?” Preguntó dándole otro beso.

 

“Mmh, ¿significa que ahora somos oficiales?” Sonrió alegre y Sakusa quisiera que esa sonrisa siempre permanezca en ese rostro y en su vida.

 

“No dejaré que vuelvas a escribir sobre tu corazón rompiéndose.” Besó con cuidado la mandíbula de Atsumu y éste suspiró contento.

 

“Puedes romperme otra cosa.” Sakusa gruñó y rápidamente lo empujó en el sofá con molestia, Atsumu riéndose fuerte mientras se acomodaba encima de él para acorralarlo.

 

“Vaya que sabes arruinar un momento.” Sus manos metiéndose por debajo de la camiseta ajena, sintiendo las uñas del otro empezar a rasguñar sus bíceps mientras dejaba besos húmedos en su cuello. Atsumu estaba a punto de responder de la misma manera cuando Sakusa se dió cuenta. “Ni siquiera hables.”

 

No perdieron el tiempo en deshacerse de sus camisetas y Atsumu sonrió satisfecho. “Si no quieres que hable, deberías hacer algo al respecto.” Y Sakusa no perdió más tiempo, besándo frenéticamente a su ahora novio sabiendo que no iba a contenerse y la noche sería más larga para ambos.

Notes:

no me gustó el final KDSKDK bueno ya estoy esperando q salga el deluxe de short n sweet de ahí voy a sacar más atsumu carpenter contenido 🙌🙌

Series this work belongs to: