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Después de rescatar a Nan y llevarla al hospital la adrenalina dentro de Great buscaba una forma de salir, y la encontró soltando un gran grito bajo el cielo nocturno de una desolada carretera.
Tyme, quien iba con él puso una mano sobre su hombro y le agradeció su ayuda, Great gracias a su recién adquirido poder de ver el futuro no podía dejar las cosas así después de ver a Nan ser asesinada frente a él, al terminar de explicarle esto al doctor, ambos acordaron que por el momento era mejor ir a un lugar alejado para pasar la noche.
Al llegar ni siquiera el mismo Great, quien había menjado, sabía donde estaban, pero poco pareció importarle a ambos cuando se soltaron a reír por la situación.
El chico todavía sentia la adrenalina correr por sus venas, y el doctor le explicó que era normal, tras largas y desordenadas respiraciones Great pudo clamarse, y las suaves caricias en su cabello por parte de Tyme ayudaron.
Dichas caricias desencadenaron suaves besos en la frente de Great, acompañados de una juguetona mordida en su nariz, ambos rieron tímidamente, sus ojos se miraban con profunda atención, ambos a la expectativa de cual seria el siguiente movimiento del otro.
Tyme comenzó dejando besos tiernos y lentos en los labios de Great, colocando su mano detrás de su nuca para acercarlo más a él.
A Great le encantaba esa sensación, pero quería más, aceleró sus movimientos pero fue detenido por el doctor rompiendo el beso, Great entendió que Tyme quería ir más lento y no se opuso.
Volvieron a besarse, Tyme agradeció qué el chico entendiera y fuera más lento, esto le daba tiempo de pensar que carajos iba a hacer, él nunca había tenido sexo con un hombre, y esperaba que no fuera tan diferente a lo que ya estaba acostumbrado.
Esta vez fue Great quien rompió el beso y fue directamente al cuello de Tyme, dejando su peso recargado en su codo y antebrazo, dicha posición le daba acceso al cuello del doctor, en el cual se dio la libertad de dejar un recorrido de besos que hicieron temblar al otro el cual solo podía echar la cabeza hacia atrás y disfrutar.
En cuestión de segundos Great estaba recostado entre las grandes almohadas y Tyme estaba encima de él con una pierna en su entrepierna, Great podía sentir su ereccion al igual que Tyme podía sentir la suya.
Los besos se inensificaron, la respiración de ambos era más agitada, comenzaron a quitarse las camisas y entre risas nerviosas traban de quitarse los pantalones, Great notó como las manos del doctor temblaban al tratar de quitar su cinturón, él también estaba nervioso pero no de esa forma.
—P'Tyme ¿estas bien? ¿No quieres hacerlo?
Tyme tomo una bocanada de aire para poder responder. —Quiero hacerlo.
—¿Entonces que pasa P’Tyme? Estas temblando.
—Yo… Nunca lo he hecho con un hombre.
Great ahora podría entender su nerviosismo y no lo culpaba, probablemente él estuvo igual en su primera vez con un chico, tomó las manos de Tyme y las acaricio, el doctor está de rodillas sobre él con el pantalón a medio desabrochar.
—Tranquilo, hagamos esto juntos, si en algún momento quieres parar, nos detendremos ¿esta bien? —Tyme solo pudo asentir y se inclinó para darle un pequeño beso, Great paseaba sus manos por el torso del doctor jugueteando con sus pezones, besaba y mordía provocando pequeños gemidos qué se perdían en el aire.
Great, aún con su cabeza entre los pectorales de Tyme, terminó de quitar su cinturón e introdujo su mano dentro de su pantalón dando un suave apretón en su pene, Tyme apretaba con fuerza el hombro del chico y soltaba sueves jadeos.
Al poco tiempo regresaron a la posición anterior, ahora sin ropa de por medio seguian besándose intensamente, Tyme ahora con un poco más de confianza, acariciaba los muslos de Great, mientras las manos del chico recorrían su ancha espalda, en medio de los besos el doctor se detuvo abruptamente.
—¿Qué pasa? —preguntó Great.
—Los condones… —respondió el otro con su respiración agitada.
—En mi pantalón —dijo señalando el suelo donde se encontraba su recién abandonado pantalón blanco.
Tyme rápidamente fue por él, tomó la pequeña tira con dos condones y regresó a su posición.
—Eh, yo… o tú… quien debería —dijo el doctor haciendo varias señas desordenadas.
Great sonrió con ternura al ver el nerviosismo y la duda en el doctor. —Creo que por hoy seria mejor que lo hicieras tú ¿te parece bien?
—Oh, si, esta bien —respondió y procedió a abrir el envoltorio y con sus manos temblorosas colocó en condon en su propio pene, separo las piernas de Great y se puso en medio de ellas.
Restrego su pene en la entrada del chico y lentamente se abrió paso, el doctor cerró los ojos abrumado por el intenso calor que rodeaba su intimidad, la sensación de estar lleno provocaba que Great apretara fuertemente los hombros de Tyme, este se tomo unos cuantos segundo para finalmente introducirse por completo, y ambos soltaron un gemidos desde lo profundo de sus gragantas.
—¿Estás bien? —preguntó él doctor.
—Estoy bien ¿y tu?
—Muy bien —dijo Tyme y ambos sonrieron.
—Puedes moverte, esta bien.
Tyme rápidamente obedeció, con movimientos lentos y profundos disfrutaba de la calidez y la presión que le brindaba él interior de Great, los besos siguieron, ahora era el doctor quien dejaba marcas rojas en el cuello del chico, besaba sus labios y poco a poco su ritmo iba aumentando.
Great trataba de morder ligeramente el labio inferior de Tyme, pero debido al constante movimiento terminó mordiendo más fuerte de lo que quería, al doctor poco le importó y siguió besando al chico pero ahora con un ligero sabor metálico qué no tardo mucho en desaparecer.
En medio del movimiento Great llevo su mano a su propio pene y comenzó a estimular de arriba a abajo, Tyme lo notó y puso su mano sobre la mano del chico.
—¿Puedo?
—Adelante.
Great retiro su mano, y ahora Tyme estimulaba su interior y su pene a la vez, los gemidos y jadeos inundaban la habitación, el calor era más intenso al igual que los movimientos de ambos, Tyme estaba encantado con la fuerza con la que Great apretaba al rededor suyo y juntos disfrutaban las sensaciones en la entrepierna avisando que se asercaba un orgasmo.
Great terminó primero después de que Tyme golpearía repetidamente ese lugar que le hacía sentir tanto, el doctor se perdió en los gemidos y en el como Great lo envolvia qué poco segundos después él también terminó.
Con sus respiraciones pesadas se dieron tiernos besos en el cuello y los labios, después de tomarse unos segundos para calmarse, Tyme salió de Great, se quitó el condon y lo desecho, para después recostarse junto a Great.
Ninguno de los dos dijo nada más, en sus caras se podía leer que ambos habían disfrutado el momento, Great dejaba pequeños besos en los labios de Tyme en forma de disculpa por la pequeña herida que hora tenía en ellos, el doctor solo sonreía y aceptaba con gusto los besos.
Tyme acariciaba la frente de Great y este gracias a los suaves roces y el cansancio no tardo en quedarse dormido, él doctor dejó un pequeño beso su frente y decidió dormir el también, cobijo ligeramente ambos cuerpos, apagó las luces y se dispuso a dormir, esa noche ambos durmieron con una profunda satisfacción y con una gran sonrisa.
