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Language:
Español
Stats:
Published:
2024-06-04
Updated:
2024-06-04
Words:
4,708
Chapters:
1/?
Comments:
3
Kudos:
17
Hits:
359

Drunz Oneshots

Summary:

Oneshots de Drunz porque se me dio la gana.

Notes:

Dudo que alguien use traductor, mis condolencias si hay palabras/frases sin sentido.

(See the end of the work for more notes.)

Chapter 1: Fantasía cumplida

Chapter Text

Desde el escape de la prisión de Dream y su reencuentro con Punz, las cosas cambiaron demasiado hasta un punto el cual nunca creyó llegar. Lo veía como un aliado cuestionable, sí, todavía tiene una ligera desconfianza a Punz desde el incidente con Tommy, donde este lo compró para recibir toda la información necesaria sobre cada uno de sus planes. Información que Dream le confió a Punz en nunca ser revelada. Fue cruelmente apuñalado por la espalda por la persona que más confío en este servidor. Y al final de todo, terminar encerrado en su propia creación de prisión espeluznante donde paso los peores seis meses de su vida siendo torturado por un loco desquiciado psicópata, Quackity.

Y... ¡Santa mierda! Ese rubio sexy lo había traicionado, pero, en su inesperado encuentro, lo perdono. Así de simple fue.

El lado bueno de toda la situación tensa, incómoda y estresante para Dream, fue que Punz le ofreció vivir en su casa, al menos temporalmente. Dream no pudo rechazar la oferta, ni siquiera lo dudo tanto o tan siquiera se puso a pensar que se trataría de alguna trampa; ya que Dream realmente desesperó por tener algún lugar donde descansar. Él necesitaba un digno sitio para sanar y recuperarse de todas las heridas que el idiota de Quackity le infligió indeterminadamente dentro de esa caja de obsidiana.

La casa de Punz ha sido lo más agradable y cómoda hasta el momento que incluso Dream podría mudarse bajo su techo y vivir sin preocupaciones por lo que pasara en su servidor. No peleas, no guerras, no muertes. Nada. Sólo él y Punz, nada más.
Después de todo, ya no le importa tanto lo que los demas hagan, al menos que lo involucren en algo. Pero sabe que a toda costa evitaría eso, la idea de volver a prisión no es tan atractiva. Que se jodan todos.

Dream olvidaba algo por mencionar... Dormir al lado de Punz, en la misma cama, ha sido lo mejor hasta el momento y agradece poder pasar cada noche junto a él por la simple excusa de sus pesadillas nocturnas.

Ya que, probablemente, Dream en este mismo momento no estaría compartiendo la misma cama con Punz.

Dream miraba con ansias el techo, perdió la noción del tiempo desde que estuvo en prisión y calculó que hace al menos una hora no ha logrado conciliar el sueño.

El silencio y oscuridad de la habitación lo pone paranoico.

Dream volteaba de manera constante hacía la figura de Punz dormido a su lado. Y en su mente pasaban mil pensamientos intrusivos. Él no puede negar lo que siente por Punz. Dream lo desea cada noche y es una tortura no poder hacer nada al respecto cuando lo tiene en el mismo colchón.

Tal vez puede robarle un beso mientras esta dormido, o tocar su piel y explorar cada detalle que oculta bajo su ropa, Punz no lo sentirá ni lo recordará. Él debería hacerlo... No, no podía hacer eso, tiene que controlarse. Primero quiere el consentimiento de Punz, tomarlo a la fuerza y arriesgar a perder la relación que volvieron a reconstruir, no valía la pena.

Se pregunta. ¿Cuánto tiempo más puede resistir así?

No por tanto tiempo, lo sabe y es consciente de ello, siempre tenía que arreglárselas; masturbarse a solas y escondidas imaginando escenarios eróticos con Punz no siempre eran suficientes para saciar esa hambre carnal.

 

 

—Hoy no saldré a ningún lado. Cero pendientes. Sólo un día libre.— Menciono en un tono apacible mientras limpia su espada, sentado con las piernas cruzadas sobre la silla. Más tarde tendría que sacarle filo.

Dream miró al rubio frente suyo, embobado por lo que Punz se encuentra haciendo. Punz se dio cuenta de esto. Últimamente Dream se comportaba extraño con él y no sabe que pensar respecto a eso. Levantó la vista hacía Dream con una ceja levantada.

—¿Qué tienes hoy? Estás muy callado... Y raro, hombre, a veces me preocupas.—

Los iris azules de Punz contra los suyos lo hicieron reaccionar.

Dream soltó un suspiro agotado y miró a otro lado, con esa reacción Punz se dió la idea de que se trataba la situación.

—Ya sabés, lo de siempre. El insomnio cada día y noche me hace perder la cordura.—

—Ujum. Me lo imaginaba.—

Punz volvió a centrar su atención al objeto en manos. Sabe lo que sucedió dentro de esas paredes de obsidiana. El tan sólo pensar vivir allí por meses y en tales condiciones inhumanas, más aparte ser torturado y tratado como un muñeco de trapo, provocaba que su estómago se revolviera. Se compadece de Dream por todo lo que tuvo que soportar en ese infierno de prisión. Reconoce que Dream hizo cosas malas, pero, mierda... no merecía ser sometido a eso.
Todavía recuerda el estado deplorable en el que estaba Dream, tanto fue el sentimiento de pena y remordimiento que por eso lo tiene aquí viviendo en su hogar.

Y hasta ahora sigue dudando si hizo lo correcto.

Punz limpió por última vez el material de netherite antes de volver a dirigirse al rubio sucio, el cual mantenía la cabeza baja y los brazos cruzados al otro lado de la mesa.

—La mayoría esta empezando a creer que estás muerto y dejaron de buscarte por todos lados. Eres afortunado, Dream— Punz dejó la espada encima de la mesa y se recostó en su silla posicionando sus antebrazos detrás de su cabeza. —Sapnap se ve tan miserable, deberías verlo, esta desesperado por encontrarte con vida.—

Por un momento hubo silencio.

—No me importa ni me interesa, no quiero saber nada sobre él.— Con un tono seco responde, levanta la vista para mirar a Punz. ¿Por qué Punz hablaba de él? Él no quiere oír ese nombre pues sigue detestando al hipócrita de Sapnap.

Punz tararea y se queda en silencio mirando la pared. Ninguno de los dos dice nada, hasta que Dream rompe el silencio nuevamente:

—Entonces... si hoy vas a estar todo el día aquí. ¿Tal vez podamos pasar tiempo juntos?—

Cambio de tema con esa pregunta. Y para Punz le pareció muy estupido eso.

—Dream, todos los días pasamos tiempo juntos. No ha habido día que no este contigo.— Dream pudo notar un atisbo de sonrisa en Punz. —Deberías intentar ir a dormir algo, se ve que lo necesitas. No vaya a ser que me contagies tu locura.—

Punz tiene razón. Cada vez que pueden hacen algo diferente o la mayoría de veces entrenan. Es un desafío prolongado ayudar a Dream a recuperar sus habilidades de combate, las cuales fueron perdidas durante todo el tiempo que estuvo encarcelado. Y ni hablar de la condición física que tenía antes. Al menos ya había recuperado masa muscular.

El sentido de razón golpeo a Dream, se sentía estúpido luego de esto. ¿En qué estaba pensado? Tiene que pensar bien, no dejara que otra tontería salga de su boca. Aunque... ver a Punz burlarse de él fue agradable.

—No sera necesario. No soy tan débil como crees, este cuerpo todavía es capaz de aguantar muchas más cosas.— Enorgullecido de sí mismo habla con tanta seguridad.

Este es el Dream que Punz conoce antes de prisión.

Punz rodo los ojos de manera juguetona y vacilante. —La última vez que entrenamos tu cuerpo dijo lo contrario y te rendiste fácilmente. Duraste solo cinco minutos.—

—Oh, vamos, Punz. ¡Eso no cuenta, hiciste trampa esa vez!— Dream reprocho haciendo un ademán y con eso se gano una risa y sonrisa de Punz.

Verlo de tal manera fue alentador. Un consuelo cálido a su corazón lastimado. No habría forma en que Punz lo volviera más propenso por su amor.

Dream pensó que todo estaba acabado y perdido. Que todo lo que él construyó se había ido a la mierda, años de esfuerzo para todo esto. Hasta que Punz volvió a traerle de regreso la esperanza. Al principio la tensión estuvo fuertemente presente en cada interacción que tenían; con el paso de las semanas eso disminuyó, y claro, no fue fácil. Especialmente para Dream.

Volver a confiar en Punz fue un trabajo difícil para Dream. Todavía quedaba tanto trabajo por delante.

En fin, ese jodido rubio lo libró de su posible depresión. Le iluminó su camino oscuro y lúgubre, volvió a conocer el significado de felicidad.

Su prioridad se volvió Punz. Su simple presencia lo volvía loco, de alguna manera u otra lo haría suyo. Punz nunca más lo traicionará. Se asegurará de eso.

A Dream le cuesta admitir que tiene una obsesión por él.

 

 

¿Cuánto tiempo Dream llevaba intentando seducir al rubio traicionero? Hace al menos unas tres semanas. Siempre era lo mismo de todos los días; Dream nunca notó que Punz tuviera el mínimo interes hacía él o sus palabras. Se maldecía a sí mismo.

Se sentía patético por estar desesperado en tener sexo con Punz. Él no era así. Nunca lo fue hasta hace un mes atrás. De manera repentina se convirtió en una especie de animal cachondo. ¿Cómo? ni él mismo lo sabe. Que vergüenza.

Por el amor de Dios. ¿Era realmente malo coqueteando o Punz se estaba burlando de sus vagos intentos de cortejo?

Dream sobrepenso una y otra vez. Con la mente llena de ridículas teorías y conclusiones.

¿Punz se está haciendo el difícil?

¿Punz sentirá algo por él?

¿Punz lo amará algún día?

¿Punz es gay?

¿Punz es virgen?

Ir directo al grano no sonaba tan divertido y no cree que sea lo ideal, siente que le quitaba lo bueno a su diversión, o mejor dicho, su tortura.
La idea profanaba su cerebro a cada instante. Está seguro que sus insinuaciones deberían surgir el efecto que buscaba tener en Punz.

Pero lo único que recibe es una burla o una mirada cautelosa rara.

Los pensamientos de Dream se desordenan y su mente se nubla por pensar tanto en Punz, por pensar en su amado. Dream anhelaba tomarlo ya. Punz sería suyo y de nadie más; cuando finalmente él tuviera el mando, se aseguraría de marcarlo bien.

Punz no es de nadie más. Él ya lo tiene predestinado como parte de sus pertenencias, sera solamente suyo.

Una molestia demasiado familiar se sitúa en sus pantalones. Una maldita erección. Dream tragó y pensó: ¿Por qué siempre le pasaba esto cada vez que pensaba de más en Punz? No sabía si debía sentirse disgustado consigo mismo o simplemente tomarlo como algo normal. Muchas veces él mismo se convertía en un conflicto de emociones y pensamientos.

Tiene que arreglar esto antes de que Punz vuelva a casa. Una vez más tendría que fantasear en lo profundo de su cerebro, era realmente patético, apetenece por tener aquí mismo al mercenario y esté le ayudará con su problema. Era tan lamentable para Dream tener que satisfacer su lujuria sin Punz. Para su suerte él tiene la ropa de Punz, cualquier pertenecía suya le servía para estimularlo.

La mano de Dream tiembla mientras sujeta con fuerza la camisa de Punz y la lleva hacía sus fosas nasales, respira profundamente y exhala; en un par de segundos queda intoxicado con el dulce olor embriagador del ámbar. Era su droga favorita.

No perdió más tiempo y uso su mano desocupada para bajarse el pantalón hasta los muslos, acto seguido liberó su verga a través de la bragueta del boxer.

Dream gimió. —Mierda, Punz... Punz. Te deseo tanto, Punz.— Su pene duro necesita urgentemente atención. Dream no tenía de otra más que usar su mano y liberarse de este malestar.

Expulsará todo deseo sexual de su organismo y esperará a que su querido llegue a casa para recibirlo con los brazos abiertos y fingir que esto nunca paso.

Algo casi cotidiano.

 

 

Detrás de la casa de Punz, en el patio se encuentran ambos hombres entrenando como era de costumbre. Hoy Dream se mostraba con vigor, algo que Punz no esperaba pero lo llenó de interés al ver cuanto tiempo su compañero aguantaría en duelo.

Dream con un movimiento rápido balanceó el arma y Punz por reflejo propio detiene el ataque con su propia espada usándola de escudo, ambos ejercieron fuerza en sus armas, ahora compitiendo por ver quien aguantaba más.

—Está vez vienes con todo, ¿eh?—

—¡Por supuesto que sí!— Dream replicó con osadía.

Con ojos desafiantes y de entusiasmo se miraron por un rato antes de que Punz retomará como ventaja y finalmente empujó con todas sus fuerzas a Dream, como consecuencia desequilibró su cuerpo provocando que cayera de espaldas contra la hierba verdosa.

Punz flaqueó al momento que escuchó un quejido proveniente de Dream. Esperaba que no le haya hecho algún daño grave. —¡Dios, Dream!, ¿estás bien?— Preocupado dejó caer su espada y se acercó directo al rubio sucio que desde su lugar hacia una mueca dolorosa. —No fue mi intención, lo siento tanto, vamos, déjame ayudarte a...—

Antes de que Punz estirará la mano para ayudar a levantarlo del suelo fue recibido con un fuerte golpe en las piernas, gritó por el impacto y ahora él también cayó sobre el césped, la diferencia es que está bocabajo.

Diablos, Dream realmente lo había engañado.

—Maldita sea... Baje tanto la guardia. Bien hecho, debo admitir que me tomaste desprevenido.— Levemente aturdido, Punz intenta pararse usando de apoyo sus codos. Sin embargo, es detenido por un peso arriba suyo. Se puso rígido.

¿En qué momento Dream se había movido? Y más aún. ¿Por qué está arriba de él?

—Dream, qué... ¿Qué crees que estas haciendo?— Giró un poco la cabeza y miró mejor al hombre que hace un momento atrás había derribado. No obtuvo respuesta alguna, eso lo puso nervioso.

Punz jadeó al sentir la respiración de Dream contra su nuca. Esto no era de su agrado y desconocer las intenciones ajenas empeoraba la situación.

Dream había perdido los estribos y cedió a los deseos que por mucho tiempo estuvo reteniendo con Punz, hoy es su oportunidad perfecta de quitarse ese peso que cargaba en hombros a diario. Hoy, finalmente, él hará suyo al rubio traidor. Tiene tantas ideas en mente que no sabe por donde empezar.

—¡Dream! ¡Déjate de tus tonterías y déjame ir! ¡Esto no es gracioso!— Punz intentó apartarse de Dream ignorando el hecho de que tiene a Dream tan cerca y cada movimiento creaba fricción en sus cuerpos. Específicamente, la cadera de Dream contra su trasero. Sin embargo, no lo hizo mover ni un sólo centímetro y en respuesta fue sujetado de ambas muñecas tirando de ellas hacia arriba a un lado sobre su cabeza.

Dream solamente usó una maldita mano para ponerlo más vulnerable.

Punz siseó, esta vez el horror se filtró por su rostro. ¿Desde cuando Dream tenía tanta fuerza? Antes de volver a protestar, Dream le interrumpió:

—Punz, no puedo más...— Sonó tan desesperado. —Quiero follarte. Por favor, déjame follarte.— Las palabras y aliento ahora chocaron en la mejilla de Punz, obligándolo a mirar al frente.

Oír eso lo dejó desconcertado. —¿¡Qué!?— Punz muy pronto se exaltó. — ¡Hombre, estás loco! ¡N-no dejaré que... que hagas eso!— La cara se le calentó, no supo con determinación sí era por el enojo o la vergüenza.

Todo se había vuelto un revoltijo de emociones para el rubio, Dream hace unos minutos antes estaba normal, el mismo idiota y terco se encuentra aquí inmovilizandolo suplicando por tener sexo. Aunque no le guste admitirlo, una pequeña parte de él está tentado, pero no lo suficiente para dejarse.

—Por favor... Punz, esperé tanto para este momento.— susurró, con voz ronca incitándolo. Dream llevó su mano desocupada al glúteo de Punz, tomándolo y dándole un apretón. —Vamos, te necesito. Te hare sentir bien.—

Súplicas y acciones tontas que comenzaban a hacerle papilla el cerebro. Punz trató seguir siendo racional pero Dream se lo estaba impidiendo. ¿Cuánto tiempo Dream estuvo anhelando esto? ¿Por qué con él? ¿Por qué?

—Eres un imbécil.— Derrotado suspiró, toda emoción de pavor abandonó su cuerpo. Está bien, dejarse dominar y ceder al maldito capricho de Dream un rato no tiene nada de malo. Confía en él. —Hazlo... Hazlo antes de que me arrepienta.—

Dream en un silencioso "gracias" liberó las muñecas de Punz. La emoción era más que clara en su rostro. Una vez enderezó su postura no perdió más tiempo, agarró la petrina del pantalón negro y bajó de ella junto a los boxers de Punz con suma facilidad hasta las rodillas. Dream se lamió los labios ante la apreciable vista.

—Que bonito trasero tienes. No puedo creer que todo esté tiempo me perdí de esta maravilla.— Antes de continuar con su trabajo, Dream logró escuchar un chillido tímido, joder, Punz es tan adorable así.

Pasó ambas manos en el culo desnudo, palpando toda la superficie suave y delicada, fácilmente puede dejar marcas rojas como adornos. Pero no era lo principal que buscaba.
Separó las nalgas de Punz al igual que sus piernas, al fin encontrando lo que tanto ansiaba; un lindo agujero fruncido. En su agarre sintió el cuerpo del rubio estremecerse. Su emoción es inexplicable en este punto, el corazón se le acelera y la verga se le pone más dura, todo lo que esta sucediendo parece casi surrealista.

Todo sucede tal y como lo planeó.

Era una pena no tener lubricante a la mano, pero siempre existen alternativas. Se llevó los dedos índice, medio y anular a la boca, chupándolos bien, asegurando cubrirlos con la suficiente saliva. Una vez que estan llenos de saliva, introduce el primer dedo.
Las manos de Punz se cierran en puños, haciendo el mejor esfuerzo en no ponerse tenso. Sintió como el dedo entraba y salía de él, una sensación tan rara aunque relativamente excitante. Jadeó cuando el segundo dedo entró, dolió, pero rápidamente se adaptó y Dream siguió estirando sus paredes estrechas por un rato antes de meter el tercer falange. Esta vez Punz se vio obligado a gemir. Tres dedos fueron suficientes para llenarlo, se sintió terriblemente cohibido. Mientras Dream continuó deslizando los tres dedos, de un momento a otro un gemido increíblemente lascivo salió de los labios de Punz. Dream había encontrado su próstata, y orgulloso por tal hallazgo sacó sus dedos, dejando al pobre rubio sin aliento y vacío. Con esto Punz ya debería estar preparado.

Punz casi arañando el césped intenta ver al hombre por el rabillo del ojo, la visión casi le falla por un momento. Observó como Dream se bajaba el pantalón, luego la ropa interior... Se tragó su respiración al ver el tamaño que Dream escondía bajo su ropa. Dioses, Dream lo iba a romper.

Dream utilizó la misma mano de antes y escupió sobre ella en la palma. Dream se acarició la verga, lubricando con su propia saliva toda su longitud, una vez hecho, jugueteó maliciosamente su punta con el agujero, burlándose por como Punz se retorció un poco. Dream introdujo la punta lentamente, conteniendo las ganas de empujar todo hasta el fondo y follarse a Punz sin piedad. Dream tragó seco al momento que deslizo más, las paredes vírgenes apretando contra su pene. Punz se sintió lleno a pesar de que Dream todavía no entraba por completo.

De manera mortificada Dream al adentrarse volvió a encontrar la próstata de Punz, o eso cree por la manera en que reaccionó, decidió golpear de nuevo esa parte y sus afirmaciones fueron ciertas con el gemido ahogado de Punz.

—No te contengas, Punzie, gime para mí.— Dream lo animó.

A este punto, Punz esta perdiéndose en el placer, todo por complacer el deseo de Dream. Toda esta mierda está mal. Punz lo reconoce. ¿Estaba igual de necesitado como Dream para acceder? O simplemente fue por la tensión sexual que siempre hubo entre ellos. Cualquiera de las dos opciones, las odia.

Con gozo se dió la libertad de gemir, son sólo ellos dos aquí en el aire libre, nadie más tendría que escuchar sus sonidos obscenos.

Dream empujó hacia atrás y delante repetidas veces, unos cuantos empujones más contra su punto débil lo llevaron al otro extremo. La mente se le nubló de placer una vez que el dolor desapareció. Hasta se dió el valor de mover sus caderas en busca de más movimiento. Una sonrisa victoriosa se dibujó en los labios de Dream, con mucho gustó se lo concedió.

—Te sientes tan bien... tan apretado y delicioso.—

Punz gimió, esta vez sí arañó el cesped, las uñas enterrándose en la tierra. Las lágrimas picarón en sus ojos y la saliva se le escapó de la boca. Todo es demasiado bueno para él.
Dream salió bruscamente de su agujero y tomó su muñeca forzándolo a cambiar de posición, poniéndolo bocarriba, apenas y reacciono con un quejido. Ojos relucientes lo miraron con hambre y posesión.

—Tan sólo mírate el desastre que eres.— Gruñó, logrando ponerle la piel de gallina a Punz. —Nunca pensé que fueras tan puta.—

El apodo fue raramente entrañable a los oídos de Punz. No le dió importancia. Ni siquiera registró bien las palabras, mucho menos lo pensó.
Manos rápidas y ágiles se encargaron de quitarle por completo el pantalón y boxer que quedaron en sus rodillas anteriormente. Lo único que cubre su exhibido cuerpo es su suéter.

Ahora Dream sostuvo ambas pantorrillas de Punz y maniobró para dejar las extremidades descansando sobre su lumbar. La hermosa imagen desordenada bajo él lo impulso a arruinarlo mucho más. Eso es lo que siempre quiso. Tomó la cintura de Punz y volvió a alinear su pene, esta vez no fue misericordioso. La espalda del rubio sensible se arqueó al mismo tiempo que gimió entre dientes. Sintió el palpitante pene desgarrar sus entrañas sin parar un sólo segundo. El sonido de sus pieles chocando resonó por el área, los testículos de su depredador golpearon su trasero al ritmo que salía y entraba. La sobreestimulación comenzaba a afectarlo. Punz deseó internamente darle atención a su verga que ya goteaba líquido preseminal, pero ni de eso era capaz en este momento. Tampoco era capaz de hablar, abrió la boca pero lo único que salió fueron gemidos de placer.

Estiró los brazos en dirección a Dream, atrayendolo hacia él y comenzar a besarlo con un frenesí imparable. Dream lo enfrentó siguiéndole el paso. Sus respiraciones se volvieron pesadas y entrecortadas en su beso animalejo. Punz enterró las uñas en la piel llena de cicatrices viejas ganándose un gruñido áspero. Ambos dieron fin a su beso hasta quedar con los pulmones sin aire y jadeando en busca de éste. Punz apretó las piernas y entornó los ojos hacía Dream. Desde su lugar observo lo majestuoso y bestial que Dream se veía.

—Punz, oh, Punzie... no sabes cuanto me lastimaste...— Fingió un tono lamentable y dramático. —Me dolió tanto ver como me traicionaste y cambiaste de bando con esos cobardes.—

Escupió con amargura. Dream confesó lo que tenía guardado hace tantos meses atrás. A Dream todavía le duele el día que Punz lo traicionó, el día que le arrebataron sus dos vidas y Punz le veía con indiferencia. Fue un gran idiota, nunca se puso a pensar que tarde o temprano alguien terminaría dándole un mejor pago que el que él mismo le daba a Punz. Pensó que tenerlo siempre de su lado siempre le sería fiel, pero, él fue quien confundió las cosas, olvidó que Punz simplemente era un mercenario, trabaja por dinero y ya, nada más fuera de contexto. Que pena.

Fue su aliado, su amigo, su todo hasta aquel día. Quizás, al final sí tenía razón, debió haberle pagado más. Hasta hoy seguía discutiendo contra eso.

Y en lo profundo de su alma reprimió el odio, rencor, indignación e impotencia. Que sino hubiese sido el día que escapó de prisión y Technoblade lo echó de su armadura tanto como vivienda dejandolo nuevamente inerme en medio de la Tundra, hubiera matado a Punz en el momento que lo encontró y cobrar su venganza. Aunque, ni siquiera lo hubiera logrado aún teniendo la oportunidad a causa de su escasa motricidad y estado físico. Ese día pasaron tantas cosas que ya no las recuerda, sólo recuerda como lo perdonó por estupidas causas suyas...

Quedó en el pasado, pero para Dream no era fácil olvidar.

—Eres mío.— Se inclinó hacía la curva del cuello de Punz. Asegurándose que después de todo esto, sus palabras se le queden grabadas en alguna parte de su cerebro. —Juro el día que vuelvas a traicionarme...—

Sin darse cuenta, comenzó a descargar el odio a través de sus embestidas, creando el sexo más duro y feroz. Rompiendo aún más a Punz.

—Me aseguraré de quitarte tus vidas restantes.— Murmuró amenazante, suspirando a través de la piel cubierta con una ligera capa de sudor, tomó los mechones rubios con una mano, entrelazando sus dedos y después hacerlo inclinar la cabeza a un lado, exponiendo mejor el cuello de Punz. —Gime mi nombre, demuestra la Perra obediente que eres y lo leal que serás sólo para mí.— Chupó la piel y talló sus dientes sobre ella, dejando hematomas de recuerdo. Los débiles brazos de Punz se aferraron a él, temblando debajo suyo.

—Dre... Dream...— Con esfuerzo formuló sus palabras, casi sin aliento, él sólo sabe que quiere estar cerca de su hombre.

Joder, sí, su hombre.

—Eso es, buen chico, sigue así hasta que te corras.—

Le había dado una orden, no puede desobedecer, no puede serle ingrato. No de nuevo.

—Por favor... D-Dream, hah.— Estaría tan avergonzado y humillado de sí mismo sino fuera gracias a la vehemencia que lo domina cuerpo y alma.

Dream gimió y clavo los dientes con fuerza en la frágil piel de Punz, pequeñas gotas de sangre goteando de la mordida recién hecha, paso su lengua en la herida, saboreando a su máximo esplendor el sabor metálico. Con esto quedará a mano con su amado.

Punz chilló con una mezcla de dolor y placer. —Dream... Dream no puedo más... V-voy a... ¡Ohh, Dream!— retorciéndose por última vez, Punz se corrió en su propio vientre, manchando su sudadera.

Dream en un rato más penetró por última vez la abusada próstata de Punz y acto seguido se liberó dentro del agujero maltratado, pintando de blanco su interior. Punz se soltó de Dream dejando caer sus brazos a los costados, exhausto cerró los parpados e intentó recuperarse de su euforia. De un momento a otro se sintió entumecido por todo el cuerpo, especialmente su trasero. Dream se apartó del rubio, dándole algo de espacio, lo que sus ojos vieron a continuación fue su obra de arte perfecta.
Las palabras llenas de satisfacción se le escaparon de los labios:

—Joder, estuviste genial.—

A Punz por alguna razón le puso de mal humor oír eso. Tal vez sea porque esperaba alguna ñoñería amorosa o cualquier otra cosa dulce y romántica menos eso.

—Vete a la mierda, te odio.— Refunfuñó de manera débil y agotada. Apenas volviendo al mundo real luego de tener un orgasmo que nunca antes ha experimentado. Punz hizo una mueca dolorosa cuando Dream salió de su agujero.
Luego de un rato, Punz abrió los ojos y miró a Dream, el muy desgraciado burlandose de él con su sonrisita.

Dream se inclinó de nuevo y le tomó por las mejillas, juntando sus labios humedos e hinchados, Punz no rechazo y respondió. Podrían pasar todo el día entero comiendose a besos, pero, esto había llegado a su fin. Sólo fue una experiencia más del montón. O al menos eso piensa Punz.

Dream rompió el beso. —Te amo.— Dream le miró con cariño y causó un deleite en Punz.

O tal vez no... A la mierda todo, será el amante de Dream, ya lo decidió.

Pasaron un breve momento cariñoso el uno con el otro, Punz se dejó mimar. Punz recibió la ayuda de Dream para vestirse e ir adentro a su hogar, Punz necesitaba un buen descanso luego de la increíble follada que recibió, que cuando apenas tocó su cama se durmió al instante.

Y Dream... Él esperaba que Punz no lo matará cuando despertara y viera todas las marcas que le hizo, eran muy visibles a simple vista. Entonces Dream lo pensó bien y llegó a la conclusión de que definitivamente Punz lo matará, o sí es que lo logra por un posible dolor de piernas.

Al menos ya había cumplido su cometido, su fantasía finalmente fue cumplida y quedo más que satisfecho. Esperará a que algún día vuelvan a repetirlo.

Notes:

Tarde dos meses en escribir esto y hasta apenas se me dio por publicarlo. La procrastinación me tiene muy mal.
Y discúlpenme si hay muchos errores, hace como 3 años que no escribía algo e intente hacer lo mejor que pude. 😔