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Español
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Published:
2024-03-29
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3
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slumber party

Summary:

Cristian se duerme.

Enzo y Julián lo aprovechan en el sillón.

Notes:

escribí esto a las 3am perdón si es ree choto.

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Los tres se encontraban sentados alrededor de la mesa, con una taza de té en sus manos. Pero solo uno de ellos se notaba triste, tomando cada tanto un sorbito de su bebida ya fría.

- Es un bajón lo que te pasó.

Sin rastro de falsedad, el morocho dice en voz baja. Su amigo lo mira y le sonríe dejando sus labios en una fina línea, sin ganas de fingir que estaba todo bien.

- Nunca creí que mis viejos podrían hacerme algo así, me re duele que venga de parte de ellos, ¿Entendés? - Cistian lo mira y asiente, dándole su taza a Julián que recién se paraba a lavarlas. - Si me lo hacia otra persona no me doleria tanto, es más, incluso si me lo hacía sólo mi viejo, ¿Pero mi mamá?

Enzo baja la cabeza, con la voz quebrada. Ya no quiere hablar más del tema.

- Igual vos sabés que te podés quedar todo el tiempo que quieras, con Juli no tenemos problema.

Cristian le da un apretón de manos para que el chico sintiera su apoyo, este se la devuelve y le sonríe, esta vez mostrando sus dientes. - Gracias amigo. Y gracias Ju, también.

- No me agradezcas. - Responde y sigue con lo suyo, ya casi terminando de lavar los platos que habian quedado de la cena y del postre.

Enzo ve como su amigo se para mientras bosteza, estirando su cuerpo como un gato perezoso. Quiere mirar para otro lado cuando el morocho se acerca a su novio y le da una palmadita en el culo, manteniendo su mano ahí mientras escondo su rostro en el cuello blanquecino del más bajo. Ve tambíen, los rastros de besos que Cristian deja en el lugar, como lo manosea un rato por toda la zona de las caderas y muslos.

En serio que quiere quitar su mirada de aquella escena, pero no puede.

Se obliga a hacerlo cuando su amigo lo mira y se aleja de su novio, que sigue en lo suyo como si nada, con esos shorts violetas de Argentina que le van apretados y un poco cortos, con esa remera negra que lo hace ver mas delgado y pálido.

-Yo me voy a dormir porque mañana laburo temprano, ¿Ustedes se quedan acá?

Cristian pregunta con sus ojos notablemente cansados. Julián y el visitante comparten una mirada y, mientras Enzo se siente un poco nervioso e incluso puede decir que una gota de sudor corre por su frente, Julián con cara de nada se encoje de hombros y responde con un "Sí".

Enzo traga su espesa saliva y mira para otro lado cuando la pareja se despide con un beso y un buenas noches entre susurros. Y es que la verdad, a Enzo siempre la había gustado Julían, desde la secundaria, pero su amigo le ganó de antemano y se terminó quedando con el premio.

Sin embargo, era demasiado notable su enamoramiento por el chico perteneciente a otro hombre. O así le había dicho su amigo Gonzalo hace un tiempo. Es por eso que decidió mantenerse alejado del novio de su amigo, siempre lo evitaba y cada vez que Cristian quería llevarlo a alguna juntada, Enzo saltaba con que a esas reuniones no se pueden llevar a sus parejas. Todos se reían y lo burlaban por ser, supuestamente, un soltero celoso.

Y, celoso estaba, pero solo de la relación de Cristian y Julián.

La unica razón por la cual acudió y aceptó la ayuda de su amigo en esta ocasión, fue porque de todos sus amigos, Cristian era el único que tenía casa propia, no vivía con sus padres hace ya un tiempo, ademas que, fue él quién se ofreció a hospedarlo en su hogar.

Ya los dos solos en la cocina, el clima es un poco tenso, Enzo no sabe qué hacer, si hablarle o no, asi que carraspea y se para, obteniendo así la atención de Julián que secaba lo que había lavado.

- Yo me voy a ver un toque la tele, ¿Te jode?

Julián lo mira con una leve sonrisa y le contesta: - No, no, andá tranquilo que ahí yo voy, ¿Comemos helado?

El menor lo piensa unos momentos y se dice a sí mismo que no tiene que ser un cobarde, que negarle su tiempo a Julián rozaría lo malagradecido. - Dale, busco algo para ver, ¿Querés?

- Sí, vos sentite como en tu casa.

- Ah bueno, puedo andar en calzones, ¿Entonces?

El mas bajo suelta una leve carcajada, y Enzo puede respirar tranquilo sabiendo que su comentario no ofendió u incomodó al chico.

+++++++++++++++++++++++++++++

Julián se sorprende un poco, pero no se espanta cuando entra al living con dos tazones de helado y ve al amigo de su novio sentado en el sillón con unos boxers negros, mientras mira One piece.

- ¿Dibujitos? - El mayor pregunta con burla y Enzo lo mira ofendido aceptando el postre que le entregan. - Creí que ya tenías como veinte años.

- Casi, tengo diecinueve. Y no sos dibujitos. - Aclara.

Julián se ríe y se siente a un lado del menor. - Ahh, sos un nene todavía. Me acuerdo cuando eras re chiquito y te hacías el grande juntandote con el grupito de Cris en la secu.

Enzo también se acuerda de Julián en la secundaria, iba dos grados más adelantado que él. Recuerda mirarle el culo en el recreo y en la fila para comprar en el kiosquito, se acuerda tambíen cómo murió de celos ese día que vió a su amigo besandolo en la entrada del lugar, cuando Enzo un año atrás le había confesado que el chico de 5to A lo volvía loco, se acuerda como su amigo y el resto se le rieron porque él "era muy guachín" y a Julián ya le faltaba poco para terminar el colegio.

No quiere emocionarse por saber que Julián lo recuerda, pero lo hace.

- No me hacía el grande, ellos eran tan boludos que parecían de mi edad.

- Igual sí. - Le responde el mayor, mirándolo fijo. Enzo le mantiene la mirada, hasta que el otro se la corre y mira al frente. - ¿Tanto te gusta este dibujito? Hasta ví que tenés al de pelo verde en tu fondo de pantalla.

Enzo come una cucharada de su helado de chocolate y asiente. - Sí, me falta re poco para terminarlo, tiene como dos mil capitulos.

- Fuaa, yo ni loco me veo tanto. - Enzo se encoje de hombros y le dice por lo bajo que está bueno. - Tenés sucio.

- ¿Dónde? ¿Por qué te reís? ¿Dónde tengo?

Julián sigue riendo, porque los ojos saltones del menor le hacen gracia y el como intenta limpiarse la boca tambíen.

- Yo te limpio.

Dice, y el menor se queda duro como una estatua, completamente paralizado porque la figura de Julián parece desplazarse lentamente hacia él y el sillón se hace infinito hasta que llega hasta donde él está y queda muy cerca de su rostro, el aliento frio por el helado golpeando su nariz, sacandolo del trance.

- A ver, quedate quieto. - Julián moja el borde de su remera con saliva, dejando ver así su abdomen y sus estrechas caderas, Enzo intenta no mirar y deja que el mayor lo limpiara con la tela humeda, como una madre limpiando a su hijito, algo inocente, algo normal, no habia porqué de sexualizar la escena y tener una erección.

Pero la tiene. Pero la tiene y es un pendejo pajero.

- ¿Listo? - Pregunta en un hilo de voz y el mayor asiente.

- ¿ Por qué no ponés otra cosa? - Dice como si nada, mientras Enzo se siente morir en la otra esquina del sillón. - ¿No te gusta El increíble mundo de Gumball?

- Eem, Sí... Poné, Poné. Poné lo que quieras.

Enzo ve como Julián se pone de pie y se acerca hasta donde está la tele para agarrar el control. Él aprovecha y se sienta en el piso, con su cabeza apoyada contra el mueble en el que anteriormente estaba sentado, quiere disimular que no tiene una erección en sus boxers.

Ahora maldice haberse hecho el bueno y sacarse los pantalones.

Se da cuenta que la razón de tenerla dura como fierro, no pone nada en la tele y la deja prendida en la sección de busqueda. Qué pasa, le pregunta, y Julián solo se da vuelta y lo mira serio.

- ¿Te pensás que no me dí cuenta que se te paró la chota?

Empieza a titubear nervioso, buscando las palabras correctas para excusarse, pero no le sale ninguna y solo termina pidiendo perdón. - Perdón, perdón. No te quise incomodar, ¡Te juro!

- Ya sé, estoy jodiendo, es normal.

Enzo se queda helado, esperando que Julián le dijera una cosa más, prediera la tele o se fuera y lo dejara solo con una erección que él mismo deberia encargarse. Pero no, le termina hablando.

- ¿Te vas a quedar ahí como boludo y no vas a hacer nada?

- ¿Ah?

Julián bufa y rueda los ojos, acercandose al menor sin titubear, mirándolo desde arriba. - ¿Te animas? ¿O no te da el cuero?

Hay malicia en su voz y sus ojos brillan. A qué, le pregunta el menor, quedando aún más como un virgen boludo, boludo y virgen.

- A sacarte las ganas que me tenés.

Él asiente despacio y siente como el mayor le hace chocar sus labios contra la piel de sus gordos y duros muslos. Traga un poco de saliva, cierra los ojos y se mentaliza, "ya fue" se dice, y alza su cabeza para mirar al dueño de todas sus fantasias mas sucias.

- Sos hermoso desde acá. - Julián le dice y él no quiere mas charla.

Manda todo a la mierda y deja un beso en uno de los muslos, para después bajarle de un tirón los shorts y encontrarse con una tanga de encaje negra, que dejaba ver la concha gordita y blanca por los pequeños agujeritos.

Se le hacía agua la boca, y si era necesario pecar para sacarse las ganas, lo haría.

Julián es todo un atrevido, la lujuria en pinta con solo la luz de la televisión olvidada. A Enzo le encanta sentirse algo indefenso estando debajo de Julián, que en esa posición parecía más alto y dominante.

El mayor sube uno de sus pies al borde del sillón, dándole mejor acceso a su intimidad apenas mojada, lista para ser estimulada por la boca casi inexperta de Enzo. - Haceme acabar.

Le demanda, le ordena, y Enzo no se niega.

Corre hacia un lado la molesta tela de la tanga, probando de un bocado los labios vaginales del mayor, recorriendo en el proceso las paredes internas con su lengua, ansiosa por degustar los fluidos que esta le otorga.

Succiona el clítoris y siente cómo Julián tira su cabeza hacia atrás, con un gemido casi silencioso, obligandolo al menor a mantenerse en el lugar, precionandolo contra su mojado sexo dejandolo casi sin respirar, Enzo saca la lengua y deja que el mayor se resfriegue contra ella, de arriba abajo, mientras dos dedos curiosos se introcucen dentro de su vagina, acariciando por dentro el cuerpo tembloroso que se deja devorar.

Los ruidos son obsenos, las piernas de Julián ya cuestan sostenerse, pero el menor de los dos se niega a parar, siendo él ahora quién se mantiene presionado a sí mismo, sosteniendo al cuerpo encima suyo por las caderas. Su lengua se mueve de un lado a otro, jugando con el clitoris sobre-estimulado que no para de generar ese jugo delicioso que embarra el mentón de Enzo, que disfruta el leve ahogamiento.

No quiere que la cosa pare, asi que como puede arrodilla al mayor en el sillón mientras él acuesta bien su cabeza, ahora con sus dedos empapados del jugo vaginal de Julián masturbando su verga, espera que el mayor vuelva a sentarse sobre su cara y monte su boca y nariz como más se le cante.

Enzo agarra con fuerza el culo del mayor, generando un ruido de pieles que retumba en todo el living. La intensidad aumenta porque la idea de ser descubiertos en esa situción los excita más, acelerando los movimientos. Julián montando la cara del amigo de su novio como si su vida dependiera de ello, mordiendo el cuello de su remera para no gritar como una putita que pide más y más y Enzo, que con una mano lo ayuda con los movimientos sintiendo ya cada parte de su rostro mojada por fluidos, mientras su otra mano acelera el ritmo de su paja, ya al borde del orgasmo.

- Un poquito más, Enzo, un poquito más. - Suena como un suspiro, agitado, apretando con sus muslos los costados del rostro del menor, casi asfixiandolo por complento.

El otro se deja gustoso, abriendo su boca hasta hacerla ver enorme, para que toda la carne cabiera y así no perderse el minímo detalle, el mínimo sabor.

El orgasmo le roza el estomago, pero no quiere venirse así. Deja que su mano se deslize fuera de sus boxers y se dirija hasta la vagina ya roja por la fuerza del constante roce, metiendo dos de sus dedos nuevamente en ella pero esta vez con embestidas más rápidas y repetitivas. "Sí, sí" se escucha con voz desesperada, mientras salta sobre el rostro maltratado del menor y los dedos largos que con los saltitos se hunden más profundos, gustosos por explorar la cavidad caliente y empapada.

Julián llega al orgasmo con un gritito cansado y Enzo, que ya no aguanta más, lo empuja con sus dos manos contra el sillón, dejandolo tirado sobre este con su respiración agitada y su frente llena de sudor. Se levanta de un tirón y se sube junto al mayor al mueble, quien le abre las piernas dejandole ver su conchita recién saciada un poco abierta por los dedos, el agujero cerrandose a la nada por el vacío, con sus labios superiores un poco irritadas y maltratadas.

Enzo se ríe un poco porque no sabe en qué momento Julián se habia sacado la remera y sólo teía su ropa interior para un costado, sucia y abandonada.

Se anima, lo duda pero se anima, y se agacha un poco para besar esos labios que lo vuelven loco. Sente como Julián lo ayuda a masturbarse, dejando que el orgasmo del menor ensucie su carne maltratada y un poco también su abdomen, saboreando sus propios fluidos en los labios de Enzo, que hunta con sus dedos su propio semen y lo dirige hasta la entrada de Julián, quien se deja enchastrar y abre su boca sacando la lengua para saborear toda esa mezcla de orgasmoos que los dedos de Enzo le convidan.

- Me encantó.

Julían dice y Enzo se jura que no dejaría que fuesa la última vez en hacerlo. Aún si eso significaba traicionar a un amigo.

Notes:

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