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Fuck it up

Summary:

Desear a su hermano está mal, pero Minho no puede evitarlo, no cuando Felix lo provoca de esa manera.

Y Minho no para hasta lograr lo que quiere, incluso si eso significa joderlo todo con Felix.

Joderlo, literalmente.

Notes:

Tenía planeado justificar por qué escribí todo esto, pero honestamente mi mejor excusa es que estoy jodidamente estresada y suelo escribir smut para relajarme. Solo que esta vez quise incursionar en el dead dove porque llevo muchísimo tiempo con esta idea en mente.

A grandes rasgos, Minho y Felix son hermanos y tienen sexo de consentimiento dudoso (porque Lix está demasiado ebrio y drogado) (nadie lo obligo a emborracharse y drogarse). Hay menciones de Chanlix, Seunglix, Minsung y Lino con Minju, nada demasiado explícito dentro de lo que sí es demasiado explícito. Por favor, lee las tags, si hay algo que no sea de tu agrado, no continúes bajando. Todos son unos cabrones en este fic.

Demasiado importante: Boypussy! Felix

Espero que les guste jaja en algún momento haré correcciones y eso.

Muchos besitos y tengas una excelente noche o un bonito día. Bendiciones.

Work Text:

 

 

Desear a su hermano está mal. 

 

Minho lo sabe.

 

Pero no puede evitarlo.

 

Desde que vio al pequeño Felix montado en la polla de Chan, con sus caderas subiendo y bajando de manera errática sobre la pelvis de su hyung, empalándose en toda la erección y gimiento tan alto y con completa libertad, no puede pensar en otra cosa que no sea en Lixie tocándose hasta que de sus labios no salen más que gimoteos ahogados y mezclados con su respiración agitada; lo memoriza jugando con su pecho con una mano, tirando de sus pezones; con Chan acariciando torpemente su clítoris antes de correrse en el interior de ese apretado coño que lo envuelve tan bien. 

 

En el video que le muestra su mejor amigo, Felix parece una de esas putas que a Minho tanto le gusta llenar, de las que no callan sus gemidos y piden, entre gritos y palabras inentendibles, por más hasta quedar cubiertas de semen y fluidos.

 

Se pregunta, en silencio, qué tan delicioso debe verse el más joven de los Lee, con sus dos agujeros goteando la semilla de su hermano mayor, completamente arruinado y temblando bajo su agarre alrededor de su cuello. 

 

Cuando es consciente de sus propios pensamientos su semblante cambia de sorpresa a uno más oscuro, sus cejas se juntan y sus labios se hacen un mohín casi angustiado, porque sabe que debe estar realmente jodido para pensar así del pequeño Lix.

 

Pero sus ojos van directamente al video que se reproduce de nueva cuenta en el celular de Christopher y se obliga a sí mismo a ignorar esa vocecita que le dice que quizás pueda estar mal sentir tanta excitación viendo a su hermano menor. 

 

Lee Minho contiene el aire un par de segundos, cuando termina el video lo suelta y se da cuenta que él debería estar molesto con Chan por grabar a su hermano teniendo sexo, y luego mostrárselo al propio Minho y al resto de sus amigos, aún cuando prometió no hacerlo. Minho debería estar realmente furioso al escuchar a su mejor amigo hablar de manera altanera y despectiva sobre Felix, presumiendo haberse comido el pequeño coño rosado hasta que el rubio no pudo más. 

 

Lo correcto hubiera sido enfrentar a su mejor amigo —porque se está comportando como un imbécil—, obligándolo a eliminar el video de una maldita vez y también a respetar la relación que tiene con el menor de los Lee.

 

También sabe que debió reprender a Jeongin tras pedir un trío con la pareja solo para que pudiera poner la polla alrededor de los labios de Felix; y quizás la idea de cerrarle la boca a Changbin no hubiera estado mal, después de todo, el musculoso acaba de sugerir que el precioso Lixie no es más que la puta necesitada de polla, de Christopher. 

 

Minho sabe que debió de hacer tantas cosas para defender a su hermano, desafortunadamente ponerse jodidamente duro con el video de Lixie abierto de piernas para la cámara, no es una de ellas.

 

Ni siquiera siente rabia cuando los otros dos piden que el video sea compartido en el grupo que los cuatro cabrones tienen en común, porque él también quiere —necesita— tenerlo.

 

Debería sentirse terriblemente culpable, porque no solo no ha sido capaz de defender a su hermano, sino porque tiembla ante el oscuro deseo de cogerse a Felix y ser él quien cumpla todo lo que quieren hacer sus amigos con su precioso hermano.







Horas después, en la intimidad de su baño, Minho no siente remordimiento alguno mientras tira de su erección, imaginando que son las pequeñas manos de Felix las que hacen el trabajo, también piensa en su boca de color fresa, y en su coño húmedo e hinchado por la excitación. 

 

Minho no es un mal hermano, no. Minho simplemente es humano.

 

Es débil. 

 

Y Felix no es precisamente un santo. 

 

Minho ha sabido reconocer la belleza de su hermano. Siempre ha hecho hasta lo imposible por cuidarlo y protegerlo de aquellos quienes solo lo desean de manera sexual; pero, si el menor comienza a comportarse como una puta, no es culpa de Minho que su cuerpo reaccione ante la sensual imagen de Felix retorciéndose en el video que Chan no ha tenido problema en compartir.

 

Si Minho no puede dejar de reproducir la escena donde el semen de Chan escurre desde su agujero hasta perderse entre sus piernas antes de que la grabación finalice, es enteramente culpa de Felix. 

 

Porque Felix no sabe cerrar las piernas

 

Y ahora, ahí en el cuarto de baño, imagina que no es Chan, sino el propio Minho quien lo llena, que es su polla la que llega al fondo y la que se marca en su abdomen de tan profundo que penetra. Que son sus dedos los que acarician su clítoris. Desea que sea su lengua la que saborea cada uno de los gemidos de Felix hasta volverlos gritos de placer. 

 

Se corre con un gemido ahogado que es más parecido a un gruñido frustrado, manchando su mano de semen y también un poco del azulejo del baño. Recarga su cabeza contra la pared, mientras el agua de la ducha le recorre el cuerpo entero, llevándose los restos de la viscosidad blanca entre sus dedos. 

 

Su respiración se regulariza en cuestión de segundos, cierra la llave del agua y busca a tientas algo para secarse. Con una toalla envuelta en sus caderas, sale de la regadera en silencio, sintiendo un poco de calma después de haber eyaculado.

 

Toma su celular del tocador y con la misma calma, sale del cuarto, cerrando la puerta con cuidado y en completo silencio y sumido en sus pensamientos.

 

Se dirige a su habitación.

 

Minho camina lentamente mientras desliza su dedo sobre la pantalla de su celular, entrando a KakaoTalk para escribir un mensaje —ligeramente— desesperado. Sí, se ha corrido pero no es suficiente, así que busca el nombre de Minju entre sus chats; sabiendo que su galería está llena de nudes y videos de la joven tocándose, no duda que ella esté dispuesta a tener un polvo esa noche, después de todo, han estado acostándose en las últimas semanas.

 

El mayor de los Lee necesita desesperadamente descargar la frustración sexual que su hermano menor está provocando en él. 

 

Y si no tiene suerte con Minju, Jisung siempre dice que sí.

 

Siempre le ha dado lo mismo acostarse con un chico o con una chica, pero a esas alturas, lo único que quiere es un buen amante en el que pueda correrse dentro cuantas veces quiera. 

 

Envía el mensaje a Minju justo en la entrada de su habitación, esperando tener una respuesta rápida por parte de ella para dirigirse de una buena vez al departamento que la más joven comparte con varias de sus amigas. 

 

Las burbujas que indican que alguien está escribiendo no tardan en aparecer, al igual que la sonrisa de Minho al saber que estará recibiendo un “Sí” sin dudar en los próximos minutos. Sus facciones gatunas se relajan y en su rostro aparece una expresión casi traviesa cuando Minju le dice que puede llegar cuando él quiera. 

 

Si existe un Dios, quizás Minho pueda estar agradecido con él. 

 

Pero la devoción le dura pocos segundos. A sus oídos llega un sonido lastimero que identifica rápidamente como un gemido que lo detiene antes de entrar a su habitación.

 

—¿Qué demonios? —farfulla, girándose de manera rápida hacia el pasillo.

 

Los Lee viven solos, desde que el más joven fue a la capital para estudiar como su hermano mayor, sus padres se encargaron de buscar un lugar en el que ambos pudieran estar cómodos y con suficiente espacio para no tener problemas entre ellos o con cualquier otro roomie o persona indeseable. 

 

Dada la situación, Minho ubica de inmediato el origen del sonido en la habitación de su hermanito

 

Pasa de su habitación y camina un poco más por el pasillo, hasta llegar a la última puerta. La recámara de Felix se encuentra al fondo y al parecer el más joven se encuentra ahí y no con Chan como Minho hubiera creído. 

 

Su puerta está entreabierta, las luces al interior prendidas y dentro hay un espectáculo que Minho puede ver con claridad a través de la rendija que ha quedado y que le da una buena visión desde el pasillo.

 

Esta vez la maldición se pierde en su garganta y no logra ser pronunciada. 

 

Honestamente, lo que menos esperó fue encontrar a Felix en medio de la cama, con Kim Seungmin moviendo la cabeza entre sus piernas.

 

El más joven, Minnie como suelen decirle, mantiene sus manos sobre los muslos del rubio, para impedir que las cierre involuntariamente por los espasmos que provoca su lengua sobre su entrada húmeda por la saliva y por sus fluidos naturales.

 

Felix mantiene su espalda pegada al colchón, arqueándose ocasionalmente cada que Seungmin lame los pliegues de su coño, con un ritmo lento pero sin vacilar cada movimiento que hace. Un dedo se entierra en él sin problemas, al mismo tiempo que Seungmin chupa el clítoris antes de dejar una suave mordida que no llega a lastimar. 

 

Minho se da cuenta que está conteniendo la respiración hasta que Seungmin se despega de Felix y gira su rostro levemente hacia la puerta de la habitación, encontrándose con la mirada enfadada y sorprendida de Minho sobre ellos dos. Minnie le sonríe con travesura antes de regresar a su tarea y dar una larga lamida mientras ingresa un segundo dedo en Felix. 

 

El rubio aprieta las cobijas con sus pequeñas manos y deja que las sensaciones placenteras inunden su delgado cuerpo. Seungmin parece meter un tercer dedo más en el interior del muchacho de pecas, separando sus dígitos y haciendo gancho para buscar su punto dulce. Con su mano libre, comienza a desabrocharse los pantalones para liberar su erección. 

 

Cuando Felix da un grito especialmente agudo incluso para su tono de voz, Minho nuevamente comienza a sentirse duro y tiene tantas ganas de correr a Seungmin de ahí, aprovechando que su hermano ha sido preparado para recibir una polla. Su polla caliente

 

Quizás desear a Felix está mal, pero a Minho ya no le importa. No cuando a su hermano parece no importarle con quién se acueste siempre y cuando esté bien follado.

 

Sintiendo el enojo subir por su pecho, Minho termina por darse media vuelta y alejarse antes de ir hacia Seungmin y quitarlo de encima de su hermano. 

 

Lo último que alcanza a ver es a Seungmin enterrándose de manera lenta en Felix. 

 

Minho no quiere quedarse a ver a su hermano siendo cogido por alguien que no es él.

 

Está molesto, demasiado enojado porque Chan puede tener a Felix cada que quiere y porque al parecer a su pequeño hermano menor no le basta con estar en una relación con el mejor amigo de Minho, quizás Changbin tiene razón y el rubio no es más que una completa puta que está a merced de cualquier persona que le ofrezca una polla gruesa y larga.

 

Cualquier persona menos Minho. 

 

Por eso, cuando recuerda que Minju le ha dicho que lo espera a la hora de siempre, Minho no tarda en ponerse algo de ropa y salir de su departamento hecho furia, dejando a Felix gimiendo desvergonzadamente, pidiendo a Seungmin por más. 







Kim Minju es realmente bella.

 

Tiene un precioso rostro de muñeca, caderas anchas, pechos redondos y muslos largos. 

 

A Minho le gusta, le gusta el sonido de su voz y la manera en la que sus ojos se cierran con fuerza cada que él la besa; le gusta sentir su respiración jadeante y la manera en la que se estremece al tocarla; le encanta que siempre está tan apretada para él, no importa cuántos dedos meta en ella o cuantas veces la folle hasta el cansancio.

 

Minju siempre es garantía de una buena follada. 

 

Minju es preciosa y podría ser un excelente partido para Minho, sí, pero Minju no es Felix. A Minho le molesta que no tenga pecas en su rostro, que sus labios no sean como los de Felix y que en su rostro de porcelana no exista esa expresión encantadora que ha visto en los videos de Chan, después de que Felix llega al orgasmo.  

 

Podría ser perfecta y una buena novia, pero ahora no es lo que Minho quiere, porque Minju no tiene la vagina con la que no ha parado de fantasear. 

 

Aún así, Minho la toma de las caderas y se hunde en ella una y otra vez, tomándole el pelo y tirando de los mechones para hacerla sollozar, hasta que su rostro se pone rojo y de sus labios no salen más que gritos pidiendo por más.

 

Sabe que a Minju le gusta rudo, por eso la muchacha no se queja cuando Minho la pone en cuatro y lentamente deja caer parte de su peso sobre su delgado cuerpo, pegando su pecho contra la espalda de ella, poniendo su mano alrededor de su cuello para cortar un poco su respiración antes de volver a penetrarla tan duro como puede.

 

Ella desfallece al llegar al orgasmo y su cuerpo cae sobre el colchón, dejando sus caderas en alto para que Minho la use como quiera. Cuando el hombre finalmente se corre, sale lentamente de ella para quitarse el condón que ha usado y tirarlo en el baño de la habitación.

 

Al regresar Minju aún está recuperándose y no se ha molestado en cubrirse, su coño queda a la vista y Minho frunce el ceño. Sabe que esa es la manera de Minju para pedir una segunda ronda, pero él no está de ánimos, así que solo se acuesta a su lado y la atrae en un abrazo que para él es vacío, pero que para Minju significa algo demasiado íntimo. 

 

Puede tener a la joven Kim entre sus brazos, con ella besando parte de su pecho y de su cuello, pero en sus pensamientos solo existe la sonrisa altanera de Seungmin antes de follarse a su hermano. Minho sabe que esa sonrisa estuvo llena de sorna, como si Seungmin se burlara de él.

 

Minho cree —está seguro— que podría golpearlo si el más joven vuelve a poner un solo dedo sobre su Felix. 

 

Se distrae de sus pensamientos cuando Minju le llama por su nombre. Ella lo mira con brillo soñador en los ojos, tal vez en cualquier otro momento esa expresión le hubiera hecho sonreír porque le parece ridículamente tierna, pero al mirar los ojos de Minju, solo ve la misma expresión de cachorro que Seungmin suele ponerle a Lixie para que el rubio cumpla cada uno de sus caprichos. 

 

A veces quisiera que Minju no fuera la hermana de Seungmin, porque hay ocasiones en las que le es difícil ignorar la similitud de sus ademanes y gestos, volviéndolo un poco incómodo. Pero luego piensa que incluso puede ser algo justo, al parecer Seungmin se está follando a su hermano, mientras Minho hace lo mismo con la hermana de Minnie. 

 

Casi poético, jodido universo. 

 

Minju le pide un beso en silencio y Minho no se niega, y aprovecha para acariciar sus pechos nuevamente antes de que se separen y Minju le pida que se quede a dormir con ella. 

 

—No puedo —dice secamente antes de separarse de su agarre. 

 

Minju hace el ademán de querer protestar, pero al final no sale ninguna petición de sus labios. Minho lo agradece porque lo que menos necesita, es que Minju comience a creer que existe algo de amor entre ellos y sabe que ella puede llegar a ilusionarse si él accede a compartir una cama para algo más que solo sexo, como si fueran novios. 

 

Esas cosas no le van a él.

 

Antes de salir de la habitación, Minju habla de nuevo.

 

—¿Te veré en la fiesta de Nayeonnie? —pregunta con suavidad, demasiado adormilada como para ver a Minho. 

 

—Quizás.

 

Es todo lo que Minho dice antes de dejar a Minju con un vacío creciente en su interior. 







Minju encuentra rápidamente a Minho en la fiesta.

 

Lo ve en el rincón más alejado del lugar, sentado en uno de los sillones, al otro lado del mar de gente que los separa.

 

Quiere gritar su nombre y acercarse hasta él para pasar el rato, ya sea besándose en medio de la sala saturada de jóvenes, o haciendo algo más en una de las muchas habitaciones que la casa de Im Nayeon ofrece. Pero, cuando está a punto de dar un paso con dirección al hombre, su sonrisa se borra de inmediato al ver la delgada figura de Han Jisung sentado sobre las piernas de Minho. 

 

No puede evitar que un resoplido salga de sus labios pintados de rojo. En ese momento entiende que se ha puesto guapa para Minho, en vano. Después de todo, sabe que no puede competir contra Jisung y su odiosa y coqueta sonrisa. 

 

El más joven se ve bonito y parece resplandecer bajo las luces de colores en medio de la fiesta. Su cabello azul resalta entre todas las cabezas, usa una sombra de ojos llena de brillos y sus labios atraen toda la atención de Minho, quien no para de acariciar su cintura de manera posesiva. 

 

Cuando las bocas de los dos jóvenes se encuentran, Minju solo suspira y decide tomarse su bebida de un trago antes de buscar algo más fuerte, algo que la haga pasar una buena noche que probablemente no recordará. 

 

Minho ni siquiera se entera de la presencia de Minju, está demasiado concentrado comiendo la boca de fresa de Jisung. El más joven jadea y separa sus labios para recibir con gusto la lengua del mayor, suspirando dentro del beso.

 

El pelinegro no deja de acariciar su cuerpo, desde esa pequeña cintura que le encanta, hasta bajar por sus muslos y tocar, discretamente, la entrepierna del peliazul. Jisung gime quedito, contento por la atención que está recibiendo por parte del hombre del que está perdidamente enamorado. 

 

Se separan solo para acomodarse de tal manera que sus cuerpos se peguen más, con Jisung quedando a horcajadas sobre Minho, sus rodillas caen despacio sobre el sillón que usa para impulsarse y besar nuevamente a su hyung, esta vez en un beso que se siente demasiado íntimo para las personas que están a su alrededor. 

 

Algunos se apartan de inmediato, otros solo los miran con morbo y curiosidad cuando las caderas de Jisung comienzan a moverse sobre Minho, de manera lenta y suave para darle un espectáculo a todo aquel que voltee a mirarlos. Siente la erección de Minho contra sus nalgas y jadea dentro del beso que el mayor le da. Rebota una vez más, haciendo que la fricción de sus pieles y las telas sea deliciosa. 

 

Minho acaricia sus piernas, sonriendo dentro del beso porque sabe lo desesperado que está Jisung por cabalgarlo toda la noche, hasta que sus cuerpos ya no aguanten.

 

Pero aún sabiendo lo ansiosos que ambos están, deciden tomarse su tiempo porque disfrutan de juegos como aquellos, casi siendo el centro de atención para el resto de la fiesta. Después buscarán una habitación o un baño desocupado, cualquier lugar que les permita follar, pero por ahora solo se concentran en recorrer el cuerpo del contrario con parsimonia sobre la ropa que les resulta estorbosa.

 

Ah, la manera en la que Jisung se mueve hacia delante y hacia atrás le ayuda a Minho a saber que quizás pueda deshacerse de la frustración sexual que ha estado cargando toda la semana. 

 

Jisung incluso es dulce al besarlo, sabe cómo moverse y sus suspiros y gemidos son como un canto para el mayor. Su bálsamo labial de sandía, mezclado con el vodka que han bebido, le sabe a gloria y es en lo único en lo que puede pensar mientras muerde su lengua y la succiona, creando sonidos húmedos que lentamente terminan por ahuyentar a las pocas personas que se mantenían a su alrededor. 

 

Todo se siente tan bien que piensa que nada puede deshacer la efervescencia que siente en su pecho —y en su entrepierna—; hasta que su celular comienza a sonar en el bolsillo de su pantalón.

 

Lo ignora la primera vez, completamente concentrado en arrancarle suspiros a Jisung, pero cuando vuelve a sonar, Minho termina por separarse unos centímetros del más joven, con un gruñido frustrado. 

 

Toma su celular y al ver el nombre de su mejor amigo en la pantalla sabe que debe responder.

 

—¿Qué mierda quieres? —bufa tan pronto contesta.

 

Jisung solo frunce el ceño y espera paciente con un puchero caprichoso en los labios. Minho le da un beso fugaz al mismo tiempo que las palabras de Chan llegan a sus oídos 

 

Ven por Felix —la voz de Chan es torpe y suena fastidiada, bastante ebria. 

 

Minho no puede evitar poner una mala cara ante las palabras de su hyung, por el cansancio de su voz puede adivinar que él y su hermano han estado intimando antes de la llamada, no es la primera vez que ocurre. 

 

Rueda los ojos, ligeramente colérico. 

 

Jisung busca su mano libre para entrelazar sus dedos y entretenerse un poco con su mano mientras espera que Minho finalice la llamada.  

 

—Estoy ocupado, Chan —dice con desinterés, correspondiendo el tacto de Jisung—. Hazte cargo de Lix, eres su novio .

 

Lo último lo escupe con molestia que no pasa desapercibida ni por Chan, ni por el peliazul que para sus caricias, curioso por el repentino enfado en Minho. 

 

Christopher gruñe maldiciones y dice cosas que Minho no entiende del todo. Si bien el mayor suena fatal, el pelinegro también ha estado bebiendo y le cuesta poner atención a su hyung, está más concentrado en el adorable rostro del joven que tiene sobre sus piernas que en las palabras atoradas de Chan. 

 

Ven. Por. Felix. Carajo. 

 

Es todo lo que dice antes de comenzar a balbucear instrucciones que, de nuevo, le cuesta entender a Minho, su mejor amigo parece estar demasiado borracho como para formular oraciones de manera correcta y le toca adivinar a él qué quiere decir, como pueda. 

 

Jisung lo contempla con paciencia antes de inclinarse y esconder su rostro en la curvatura que une el cuello y el hombro de Minho. Ahí comienza a besar y a succionar mientras se atreve a llevar su mano a la erección del pelinegro para acariciarla por encima de su pantalón.  

 

Chan no para de insistirle a Minho que vaya por su hermano y el mayor de los Lee mayor ni siquiera puede concentrarse en la manera que Jisung lo acaricia. 

 

—De verdad no es buen momento, Chan —Minho se traga un jadeo y echa su cabeza hacia atrás cuando Jisung mete la mano por debajo de la ropa, finalmente acariciando el glande de Minho—. Estoy demasiado ocupado. 

 

Y tu hermano está tan mal que no está reaccionando —Chan hace un último esfuerzo, su voz suena cada vez con más sueño mezclado con enojo. Minho está apunto de responder una negativa y colgar, pero el mayor se le adelanta—. Ven por él, Honnie. Yo lo llevaría si pudiera, lo sabes. Estamos en una de las habitaciones de arriba.

 

Minho trata de que su mente no se pierda en las caricias de Jisung. La voz de su mejor amigo ahora suena estrujada y sabe que Chan no es de los que pide ese tipo de favores simplemente porque nunca llega a tal nivel de alcohol —y sabrá Dios de qué más— en su cuerpo.

 

—Puta madre, Chan. 

 

Es todo lo que dice al colgar la llamada. Minho no quiere perderse la oportunidad de cogerse a Jisung, pero también le preocupa su hermano y Chan tiene razón , si no estuviera tan jodidamente ebrio, él se encargaría de cuidar al menor de los Lee. 

 

Jisung busca sus labios de nuevo para retomar lo que han pausado. Minho lo muerde y juega un poco con él antes de detener esa mano que acaricia su erección y pedirle a Jisung que se baje de su regazo, prometiéndole que en otra ocasión van a terminar lo que empezaron. 

 

Debe ir por Felix y, seguramente, regresar a su casa antes de que el rubio consiga una congestión alcohólica, de nuevo. 

 

—Esta noche no, bonito —le dice antes de darle un último beso y alejarse de él.

 

Hannie lo deja ir de mala gana.

 

Cruzar el mar de personas resulta un poco complicado, hombres y mujeres se pegan a su cuerpo y lo tocan repetidas veces, Minho no puede evitar poner una mueca de desagrado que no borra hasta que logra llegar al segundo piso de la casa —mejor dicho, mansión— de la familia Im. 

 

Desafortunadamente, es un pasillo largo con varias puertas y Chan no ha sido lo suficientemente específico para dar más detalles de la habitación en la que él y Felix se encuentran. Le toca ir revisando habitación por habitación hasta que las opciones comienzan a reducirse.

 

Encuentra a su mejor amigo y a su hermano en una de las habitaciones del fondo. La recámara es amplia con una cama igual de grande al centro, podría ser de Nayeon o de sus padres, pero la decoración sencilla le indica que es una para invitados. Minho arruga la nariz, en el aire hay una mezcla de aromas que le provocan dolor de cabeza. 

 

La habitación huele a perfume para hotel, y también a alcohol y un poco a marihuana. 

 

—Tardaste —es lo que dice Chan para recibirlo. 

 

—Agradece que vine, hyung —dice secamente mientras comienza a caminar hacia la cama.

 

Chan suelta una risa en la que no hay nada de felicidad, solo amargura. Se ve fatal, con la ropa desacomodada, su cara adormecida por el alcohol y los ojos rojos; a su lado, Felix está hecho un ovillo y respira muy lentamente, pero no se mueve. El rubio parece estar profundamente dormido, pero la expresión tensa que mantiene es señal de que se encuentra demasiado intoxicado y seguramente está haciendo lo posible, inconscientemente, para no desfallecer ahí mismo. 

 

Minho acaricia su rostro, retirando el fleco de su frente y asegurándose de que respire sin dificultad. Felix se ve jodidamente mal, pero aún así el mayor de los hermanos piensa que es lo más bonito que ha visto en su vida. Se ve precioso incluso con el delineador corrido y la ropa hecha desastre. Sus largas y delgadas piernas están protegidas sólo por esa falda rosa que pocas veces se pone debido a  que a Chan no le gusta, es demasiado corta y suele atraer miradas que ponen celoso al australiano.

 

Minho observa a su hermano con tanta devoción que por un momento Chan se siente fuera de lugar. Hay un brillo especial en sus ojos que el más grande de los tres jamás ha visto, incluso su expresión se suaviza al ver al más joven.

 

Solo después de asegurarse de que su hermano parece estar fuera de peligro, Minho gira sus ojos hacia Chan, quien parece un poco ausente, también mirando a Felix con un sentimiento completamente diferente al de Minho.

 

—¿Qué carajos pasó, Christopher? —pregunta sin realmente querer conocer la respuesta.

 

Chan no responde, solo se incorpora de la cama para poder acercarse a Felix y acariciar su cabello desde atrás, ignorando por un momento a su mejor amigo, como si de nuevo solo fueran Felix y él en esa cómoda cama. Sus movimientos son torpes, demostrando lo ebrio que está. Minho no tiene intenciones de repetir la pregunta, así que espera a que el mayor se atreva a hablar. 

 

Lo que sale de los labios de Chan hace que la expresión de enfado de Minho cambie por una de sorpresa. 

 

—¿Desde cuándo Felix se acuesta con Seungmin? —pregunta en voz baja, con un tono dolido y Minho puede adivinar que sus ojos rojos no se deben exactamente a la mierda que parecen haber estado fumando todo ese rato. 

 

Chan se ve… perdido.

 

Minho suspira y mueve un poco el cuerpo de su hermano para acomodarse a su lado. Se siente mal por su mejor amigo, porque parece afectarle, pero no piensa consolarlo, no cuando Chan es más cabrón que el propio Felix.

 

—¿Desde cuándo tú te acuestas con Sana? —pregunta de manera filosa, escupiendo veneno. 

 

De nuevo Chan no responde. Minho resopla con cansancio porque lidiar con una persona ebria no es sencillo. 

 

—¿Qué carajos pasó, Chan? No quiero volver a preguntar. 

 

El mayor parece tomarse su tiempo, como si su mente nublada por alcohol estuviera tratando de ordenar los sucesos de esa noche para poder explicarlos, balbucea un poco antes de dar una respuesta coherente.

 

—Amo a Felix, pero hay veces que no entiendo a tu hermano —Christopher se ríe frustrado—. Se deja tocar por Innie toda la noche, toma y fuma con él frente a mí, y luego me pide que vengamos a la cama y… y maldita sea, Minho, ¡No voy a tocar a tu hermano si está tan ebrio que no puede ni moverse! —comienza a desesperarse y evita mirar a Minho porque sabe que hay decepción en su rostro—. Luego sale con esa mierda de que Seungmin hace lo que él pide siempre que quiere y… me hizo enojar tanto.

 

Al final su voz se quiebra un poco. Busca a Minho con la mirada, queriendo que su amigo culpe a Felix, a su propio hermano.

 

Sosteniendo la respiración, Minho se talla el rostro con una mano y cuenta en su mente, comenzando a sentir que los efectos del vodka finalmente dejan su cuerpo para darle paso a la ira. Decide concentrarse en su hermano, se inclina hacia Felix y quita el cabello que cae por su rostro.

 

—¿Sabes algo, hyung? —pregunta con la voz molesta y un poco estrangulada, honestamente quiere soltar un buen golpe al mayor—. A veces pienso que no eres lo mejor para Felix, ni él para ti. 

 

—Es culpa de Felix.

 

Minho suelta una carcajada, incrédulo. Mira Felix una vez más, acaricia su rostro y pasa sus dedos sobre sus labios, a Minho le molesta que Chan, siendo un idiota en letras grandes, pueda besarlo cada que quiere, hacer y deshacer a su hermano cuantas veces quiera. 

 

—Quizás —responde después de un momento, sabiendo que su relación no es precisamente sana—. Pero también es tuya, si su relación no funciona no es solo porque Lix esté acostándose con alguien más; tú haces lo mismo y cosas peores, Bang —lo encara y cada palabra parece reducir a Chan—. Si Innie estuvo sobre él toda la noche, es porque tú mismo le has permitido eso a Jeongin.

 

—Yo no…

 

—Piensa, Chan, ¿quién es el que se refiere a Lixie como si solo fuera una puta? ¿quién lo graba para después enseñarle a sus amigos? ¿Quien lo ofrece como si mi hermano solo sirviera para calentar una polla? —Minho finalmente encuentra el enojo suficiente para echarle a la cara lo terrible que es como novio—. Eres un cabrón.

 

El enojo le pone rojo el rostro, siente impotencia ahí mismo y aprieta los puños. 

 

Sí, Christopher es un cabrón, pero Minho lo es más, porque hay un mal sabor en su boca al decir todo eso. Porque está vendiéndole una faceta de un hermano preocupado cuando la verdad está demasiado alejada. 

 

Minho quiere ser quien arruine a Felix por completo. No Christopher, no Seungmin, ni siquiera Jeongin.  Minho quiere que todos esos idiotas se alejen de su hermano para tenerlo él solo. 

 

Él puede cuidarlo y amarlo, Felix no necesita correr a los brazos de nadie más. 

 

Es una sensación enfermiza la que le recorre el cuerpo, pero ya no puede suprimirse más.

 

Le da una mala mirada a Chan antes de pararse de la cama y tomar el delgado cuerpo de su hermano entre sus brazos y cargarlo hacia la salida de su habitación.

 

—Te aviso cuando estemos en casa —susurra sin siquiera mirar a Chan— deberías irte tú también, hyung.

 

Chan los mira marcharse del lugar. 

 

Se queda ahí, sintiéndose una mierda porque sabe que Minho tiene razón. Quizás Felix se merece algo mejor. 







Todo la mierda moral que Minho le ha dicho a Chan se va al diablo tan pronto deja a Felix sobre su cama; lo observa dormir en completo silencio, se acerca a su lado y le retira un par de mechones que caen sobre su rostro.

 

Primero se dedica a contar los puntitos cafés en su rostro, acariciando sus pecas como si quisiera grabarlas en su memoria, para después hacer lo mismo con sus labios. Los toca con su pulgar, primero arriba para desplazarse lentamente hacia el labio inferior, delineando la comisura antes de mover su dedo hacia el centro e introducirlo solo un poco. 

 

A Minho se le hace agua la boca al pensar que ese dedo bien podría ser su polla. Se imagina lo bonito que se vería Felix chupándolo.

 

Se aleja de su rostro para deshacerse de las prendas más estorbosas en ambos: el suéter color azul pastel de Lix, y sus zapatos; después hace lo mismo con su cazadora de cuero y sus botas militares para tener más comodidad. 

 

Nuevamente Felix queda hecho una pequeña bolita en la orilla de la cama, con sus mechones rubios esparcidos por la almohada y con una expresión tranquila en su semblante. La falda que Felix usa queda ligeramente más arriba, mostrando parte de las bonitas bragas azules que usa y Minho no puede evitar pensar en las palabras que le escupió a Chan.

 

Genuinamente piensa que su mejor amigo no merece la compañía ni el amor de una persona tan adorable como Felix. Su hermano menor merece alguien mejor que Christopher Bang, el Lee más joven necesita a alguien que lo cuide, que se preocupe por él y que lo ame con sinceridad. 

 

Lee Felix necesita de alguien como Lee Minho.

Desear a su hermano está mal , lo sabe.

 

Pero al verlo descansando sobre su cama le hace creer que la única persona que puede protegerlo de los demás es él, su hermano mayor. 

 

No es solo deseo por poseer su cuerpo. No, eso ha quedado atrás en el momento en el que abandonó la casa de los Im, con su hermano casi inconsciente. En Minho nace la intensa necesidad de que Felix sea solo suyo en todos los sentidos.

 

Quizás Lee Minho solo ha nacido para complacer a Lee Felix y viceversa. Si están juntos ni Chan ni nadie más podrá dañar al dulce Lix.

 

Minho solo necesita tomarlo ahí mismo, tal vez de esa forma las cosas se aclaren entre ellos, tal vez así Felix entienda que no necesita ir de cama en cama, entregándose a cualquiera que le prometa las estrellas, cuando Minho es todo y lo único que necesita.

 

Relame sus labios de manera inconsciente al ver las largass piernas de Felix, entiende por qué a Chan le molesta tanto que use esa falda que apenas si cubre su trasero. Felix verdaderamente es una belleza que atrae la atención de aquellos que no merecen respirar el mismo aire que él.

 

Se ve incluso frágil, ahora respirando con más tranquilidad, profundamente dormido. Completamente vulnerable y a merced de su hermano mayor.

 

No sabe cuánto tiempo ha estado parado al lado de su hermano, casi hipnotizado por la deliciosa oportunidad que tiene frente a él. Extiende su mano, tomando con cuidado la orilla del pequeño top que usa el más joven, tirando de él para revelar la piel de su abdomen que no tarda en acariciar con parsimonia, deleitándose con la suavidad de su vientre contra la punta de sus dedos que comienzan a recorrer camino hacia su falda.

 

No la retira, pero su mano se cuela ansiosamente por debajo de los olanes de la falda hasta dar con la tela de las bragas que cubren pobremente su zona íntima. La prenda aprieta tanto que los pliegues de Felix se marcan, y Minho no puede hacer más que morder la parte interna de su mejilla al mismo tiempo que se aventura a tocar su entrepierna.

 

Se detiene solo para dejar a Felix boca arriba sobre la cama. Minho sube con cuidado, colocándose entre sus piernas que separa lentamente para que el más joven no despierte. 

 

Dobla sus piernas un poco y Felix se queja, aunque no despierta. Entonces aprovecha la oportunidad y lleva dos de sus dedos hacia los labios vaginales que se dibujan en la tela de la delgada ropa interior.

 

Minho se deleita cuando la prenda comienza a empaparse por las repetidas caricias que sus dedos dejan sobre la zona. Es una sensación viscosa que hace que aparezca un bulto entre sus piernas, está poniéndose jodidamente duro por acariciar a su hermano.

 

No deja su labor de dar placer a un inconsciente Felix, hasta que el rubio se remueve un poco por la insistencia de los dedos del mayor y comienza a abrir sus ojos con pesadez. Pero a Minho realmente no le importa, el gimoteo que deja salir su hermano solo lo alienta a tomar el elástico de la prenda para retirarla, dejando al descubierto ese bonito coño rosado con el que no ha parado de fantasear en los últimos días.

 

Minho sostiene la respiración por unos segundos, tiene el impulso de inclinarse y chupar, pero no lo hace. En vez de eso, solo se dedica a admirar la zona bien depilada, rosa e hinchada por la constante atención que ha recibido. Lo ha visto en los videos que a Chan no le molesta compartir, pero ver la vulva con sus propios ojos hace que su polla brinque con más fuerza, atrapada dolorosamente en sus pantalones. 

 

Guía su mano hacia la entrada de Felix, acariciando solo por encima con su dedo índice sintiendo que su dígito se llena del líquido que chorrea su hermano. Repite el movimiento una, dos, tres veces más, hasta que oye a Felix comenzar a suspirar, cada vez más despierto.

 

Cuando Minho finalmente se aventura a llevar su dedo entre los pliegues de ese jugoso coño, Felix termina por quejarse, abriendo sus bonitos labios para que de ellos salga un sonido tan necesitado que Minho quiere liberar su erección para enterrarse en el rubio. 

 

Minho sabe que su hermano finalmente ha despertado, pero aún está lo suficientemente ebrio como para hacer un movimiento más complicado para quitárselo de encima; no quiere soltarlo y debe aprovechar al máximo que finalmente lo tiene, literalmente, en sus manos.  

 

—¿Hyung? —Felix pregunta con la voz ronca, tratando de incorporarse. La luz de su habitación le impide abrir sus ojos por más de unos segundos y solo empeora el dolor de cabeza que comienza a tener. 

 

Pero Felix no puede pensar en su migraña provocada por el alcohol que ha ingerido, su mente se llena de su hermano penetrándolo con los dedos . Se siente, hasta cierto punto, desorientado.

 

—Tranquilo Lix, yo te voy a cuidar—le susurra el mayor al mismo tiempo que mete su dedo más profundo, ganándose algo similar a un gemido doloroso por parte de Felix—. Estás tan húmedo, bebé.

 

Felix está por preguntar qué está haciendo, pero se ve callado por los labios de Minho moviéndose vigorosamente sobre los suyos. Minho sabe a vodka pero, increíblemente, no le resulta del todo desagradable.

 

Su hermano mayor lo está besando, comienza probando sus labios antes de morderlos fuertemente y tirar de ellos. Aunque no se opone al beso, Felix se queja, sin poder corresponder el ritmo del beso por el estado en el que se encuentra, aún demasiado atontado por el alcohol que ha consumido. 

 

Gime cuando son dos los dedos de Minho que se entierran más profundo en él, al igual que su lengua que, sin pena, recorre su boca.

 

De repente es demasiado para Felix, quien no puede hacer algo por impedir el beso. Sus manos solo se abrazan a la espalda de Minho, quien comienza a meter y a sacar sus dedos del interior de su hermano. 

 

El rubio abre más las piernas, de manera inconsciente, solo dejándose guiar por el placer que ha comenzado a sentir de un momento a otro. Minho sonríe al despegarse del beso, sabiendo que el cuerpo de su hermano está aceptando sus carias. Su pecho se le llena de orgullo y es en ese momento en el que decide que nunca más va a dejar que alguien que no sea él, toque a su hermano.

 

Con su mano libre, Minho comienza a acariciar el pecho de Felix por debajo de su top, alcanzando uno de los pezones que no duda en apretar y acariciar repetidamente hasta dejarlo erecto y sensible ante el roce de la tela. 

 

Es demasiado para Felix .

 

Los dedos en su interior, las manos traviesas apretando sus pezones, la boca que lo besa casi con desesperación. No es ajeno a ninguna de las sensaciones, ha estado en situaciones más intensas; en realidad, lo que lo descoloca un poco, es el hecho de que es Minho quien recorre su cuerpo con firmeza, su hermano .

 

Cuando la visión de Felix se esclarece un poco, este comienza a sollozar en silencio, un par de lágrimas caen por su rostro por lo abrumado que se siente. 

 

—¿Qué haces, hyung? —pregunta en un hilo de voz, retorciéndose porque ahora son tres los dedos que se mueven en su interior sin darle tregua. Sus lágrimas se ven opacadas por el gesto de placer en su rostro.

 

—No llores, bebé —le susurra contra sus labios, Minho comienza a dejar repetidos besos que no logran ser correspondidos del todo—. Confía en mí, sabes que tu hyung jamás te lastimaría. Quiero que te sientas bien cuando entre en ti.

 

Sus intenciones son claras, Minho es sincero y ahora Felix sabe que su hermano lo está llevando hasta el final, no tiene planeado para hasta correrse dentro de él. Una parte de Felix le dice que eso está mal, que son hermanos y que sus lazos de sangre deberían impedir que sientan atracción el uno con el otro, pero hay una parte retorcida en él que quiere averiguar qué se sentiría tener a su hermano muy en el fondo, demasiado adentro.

 

Esa misma parte hace que Felix se quede quieto, asimilando lo que el pelinegro le ha dicho. Sabe que tiene razón, automáticamente sus piernas se abren más, dejando que los dedos de Minho lleguen tan profundo como se pueda. 

 

Él confía en su hermano, sabe que  jamás le haría daño. Respira profundamente y comienza a relajarse. Cierra sus ojos y deja que su hermano continúe besando su cuello, sin parar el movimiento de sus dedos. 

 

Felix abre sus labios, comenzando a gemir suavemente, alzando sus caderas un poco. Está demasiado concentrado pensando en Minho, en la manera en la que dobla sus dedos y cómo succiona su cuello de manera lenta y dedicada. 

 

Finalmente su mente termina cediendo por completo al mismo tiempo que su cuerpo se tensa; primero siente presión en su vientre, bajando hasta su entrada y luego se relaja completamente mientras suelta un profundo gemido que demuestra que se ha corrido sobre los dedos de su hermano.

 

Su ceño se frunce un poco mientras intenta respirar profundamente. Minho se inclina y atrapa sus labios en un dulce beso que se siente jodidamente bien. Por primera vez en la noche, Felix le corresponde, saboreando a su hermano. 

 

Las piernas del rubio hormiguean, al igual que su cara, pero no se debe al orgasmo, sino porque sigue ebrio. Aún así, Felix cree que está lo suficientemente consciente para saber que ha disfrutado lo suficiente como para querer llegar a más con Minho. 

 

El beso se rompe demasiado pronto. Felix está dispuesto a protestar, pero tan pronto Minho libera sus labios, lleva su índice a la boca del rubio, haciendo que el menor de los hermanos pruebe su propio sabor. 

 

El rubio gime ahogadamente cuando Minho empuja su dedo hacia adentro, pero entiende la tarea de inmediato. Felix succiona lentamente el dedo de su hermano, mirándolo directamente a los ojos, sin perder detalle de Minho comenzando a bajar sus pantalones junto a su ropa interior. 

 

Minho mete y saca el dedo un par de veces más antes de liberar su erección por completo. Su polla es ancha, es lo primero que Felix nota, quizás no es tan larga como la de su novio, pero el grosor es mayor que el de Chan. Se le hace agua en la boca. 

 

Sin romper el contacto visual, lleva sus manos a sus muslos y abre las piernas lo más que puede, invitando a Minho a penetrarlo. 

 

El mayor sonríe de lado, tomando su erección con cuidado, acariciándola de la punta hacia la base. Le encanta cómo Felix no puede dejar de mirar su longitud. Bombea un poco antes de jalar a Felix, hasta que sus caderas chocan; el más joven jadea cuando la punta de la polla de su hermano comienza a hundirse lentamente en él. 

 

—Tan necesitado, tan abierto de piernas para mí —susurra Minho antes de enterrarse de golpe en el más joven.

 

Ambos gimen sonoramente. Felix se aprieta alrededor de Minho, sintiendo el ardor de ser penetrado tan abruptamente, de sus ojos escapan un par de lágrimas que Minho limpia con ternura. 

 

Su hermano se ve tan bonito, con los ojos fuertemente cerrados y sus labios entreabiertos, respirando de manera lenta y pausada. Minho lo besa una vez más, esta vez de manera lenta, tragándose todos los quejidos que Felix comienza a soltar tan pronto el mayor de los Lee comienza a mover sus caderas contra el rubio. 

 

Todo comienza a ser más rápido, más feroz. Ya no son besos sobre sus labios, sino mordidas que tiran de su belfo inferior, las manos de su hermano mayor le recorren los costados, la cadera y los muslos. Felix solo siente la manera en la que Minho se entierra cada vez más profundo en él, no puede parar de gemir varios “hyung” deshechos. 

 

—Te gusta esto, ¿verdad? —habla Minho, llevando su mano al vientre de Felix. Se marca un bulto que aprieta lentamente, haciendo que el rubio se retuerza debajo de su agarre—. Tan desesperado por la polla de tu hyung, Lixie. ¿Quieres que me corra dentro? ¿Que te llene de mi semen?

 

—Hyung, por favor…

 

—¿Quieres que ponga un bebé aquí? —presiona su vientre, sin dejar de penetrarlo— ¿Eso quieres, lindura? ¿Quieres llevar los bebés de tu hyung?

 

Felix susurra varios “sí” demasiados desesperados, alzando las caderas para recibir de mejor manera la polla de su hermano. Lo siente cada vez más profundo y más duro.

 

El menor se corre por segunda vez, con un grito especialmente largo. Minho no tarda en seguirlo, le bastantan un par de estocadas más para eyacular en el interior de su hermano; sale con un gruñido y observa maravillado cómo gotea su esperma del coño de Felix. 

 

Sonriendo, lleva un dedo para recoger el líquido blanquecino y llevarlo a su entrada, metiéndolo nuevamente.

 

Felix gimotea, sintiendo una extraña pero cálida sensación en su pecho. Ni siquiera notó el momento en el que sus ojos se llenaron de lágrimas, hasta que Minho besa sus párpados con parsimonia. Su hermano menor rápidamente se aferra al cuerpo de su hyung, sintiendo que el calor abandona su cuerpo, al igual que el alcohol que ha tardado demasiado en desaparecer. 

 

No quiere abrir sus ojos, está demasiado abrumado por todo lo que acaba de ocurrir.

 

Felix sabe que desear a su hermano está mal

 

Pero lo hecho, hecho está, se repitementalmente. No quiere pensar en las consecuencias, solo quiere concentrarse en las caricias que Minho deja sobre sus muslos, muy cerca de su coño hinchado por toda la estimulación que ha recibido. 

 

Llora una vez más, en silencio y reprimiendo cada lamento que puede salir de su garganta, para que su hermano no se preocupe por él.

 

—No voy a dejar que Chan vuelva a poner un dedo sobre ti —le dice antes de besarlo lentamente, sus labios son dulces esta vez; Felix corresponde tragándose un último sollozo—, no voy a dejar que ni él, ni Jeongin, ni Changbin se acerquen a ti; ni siquiera Seungmin. Eres mío, solo mío, Yongbok-ah.

 

Felix tiembla, pero asiente, entregándose a su hermano una vez más.