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Love bites

Summary:

Liu Kang cede a sus deseos carnales más primitivos ante Kano.

Notes:

En realidad esto es solo un experimento para familiarizarme con el LiuKano, así que perdón si llega a sentirse fuera de personaje alguno de los dos.

Work Text:

Liu Kang despertó de golpe, un dolor punzante en su cabeza y sus manos atadas detrás de su espalda. El lugar estaba oscuro, una tenue luz se filtraba a través de una ventana sucia.

—¡Vaya, el bello durmiente por fin despertó! —escuchó una voz; sus ojos se abrieron en sorpresa al identificarla, examinó el lugar hasta que vio el rojo brillante de aquel ojo cibernético —¿Me dejarás hablar antes de querer agarrarme a patadas?

—¿Qué es lo qué quieres ahora, Kano? —finalmente dijo el monje, tan amenazante como su estado le permitía.

Escuchó el rechinido de una silla y las botas de Kano contra el suelo terroso. El criminal se acercó, agachándose hasta quedar cara a cara con Liu Kang, sacó su cuchillo y colocó la punta ligeramente contra la barbilla del monje.

—A ti —dijo mientras su sonrisa se hacía más grande.

Liu Kang frunció el ceño, no hizo ningún movimiento, simplemente se quedó quieto en completa confusión.

—No logro entender, ya me tienes aquí, ¿Qué más quieres?

Kano parecía ahora molesto —¡Ah, vamos! ¡Deja de jugar al niño inocente conmigo! ¿Me harás hacerlo por las malas? —colocó el cuchillo ligeramente sobre el abdomen desnudo de Liu Kang.

El monje no apartaba la mirada de Kano, una expresión llena de confusión mientras miraba al criminal. Sus piernas se tensaron cuando el cuchillo comenzó a bajar, sin embargo, no hubo ningún corte, Kano parecía extrañamente cuidadoso, lo que confundió más a Liu Kang.

—¿Qué haces? —suspiró, el metal recorriendo su piel le daba escalofríos. Hasta que el cuchillo se detuvo a la altura de su entrepierna, justo sobre la tela de sus pantalones —¿Qué-?

—¿Qué tan fuertes son esas piernas, princesa? ¿Podrías mantenerlas abiertas para mí? —se burló Kano.

Una ola de sensaciones golpeó a Liu Kang, soltó un jadeo de sorpresa mientras sentía su rostro calentarse de vergüenza. Por mera inercia, empujó a Kano lejos con las piernas, retrocediendo él también. El criminal simplemente rió, burlándose de la reacción de Liu Kang.

—Debí imaginar que eres un pervertido —dijo ocultando su vergüenza con un tono amenazante.

—Vamos, cariño, no actúes como si no quisieras —sonrió, se levantó del suelo para acercarse a Liu Kang, quién retrocedió hasta tocar con la pared, entonces la usó de apoyo para levantarse. Sin embargo, Kano estaba a poco centímetros de él; el cuerpo grande y musculoso contra el suyo —Sé que lo quieres, sé lo que pasa en esa cabeza tuya, no eres tan inocente, nadie puede serlo.

El aliento de Kano apestaba a cerveza, estaba tan cerca de su boca que el olor llenaba sus sentidos, podía sentir un escalofrío recorrer su columna y un cosquilleo en su entrepierna.

—Estás loco si crees que me acostaría con un tipo como tú —volteó el rostro para no tener que ver a Kano de frente.

Solo escuchó la risa engreída —Todos tenemos algo de locos ¿No te parece? Te estoy ofreciendo hacer realidad tus fantasías, Liu Kang, yo qué tú aceptaría.

Liu Kang no dijo nada, su respiración se volvió pesada mientras sentía las manos enguantadas de Kano acariciar sus brazos; intentaba provocarlo. Pero lo que más le asustaba era el hecho de querer ceder.

—¿Por qué yo? —intentó mantener la compostura.

Kano jadeó con satisfacción, se inclinó y sus labios tocaron el cuello de Liu Kang, comenzó a frotar su nariz y murmuró —Digamos que tengo mis gustos, cariño —siguió frotando su nariz mientras sus manos sostenían firmemente las caderas de Liu Kang.

—N-no entiendo —tragó saliva y luchó por no soltar algún gemido —¿Por qué yo? ¿Por qué alguien como tú querría-?

—¿Qué? ¿Eres mucho para mi, elegido? —se apartó del cuello de Liu Kang, tomando su rostro con su mano obligándolo a verlo de frente, sus labios estaban muy cerca y murmuró, su voz rasposa y grave —¿O yo soy mucho para ti?

—Tú no tienes honor —su compostura firme flaqueaba, luchando contra la idea de ceder.

—¿Y de verdad te importa eso? —dijo, y antes de que Liu Kang tuviera oportunidad de responder, Kano tomó sus labios a la fuerza.

El beso fue brusco y violento, sin embargo, no hubo resistencia alguna. Liu Kang sabía que Kano insistiría hasta obtener lo que quiere y, muy dentro de su mente, él también lo quería.

Cuando se separaron, Kano se apartó mientras mantenía su lengua afuera, asegurándose de que Liu Kang observara la saliva conectando sus bocas, cayendo sobre la barba y el pecho peludo de Kano. El rostro de Liu Kang se sentía caliente, su respiración se agitó y sintió que sus piernas se debilitaban.

—Si lo hago... Me dejarás en paz, no me buscarás ni a mi, ni a mis compañeros —dijo con la poca firmeza que le quedaba.

—Eso dependerá de que tan bien aprietes —sonrió Kano.

Liu Kang simplemente respiró hondo y cerró lo ojos, ¿En qué se había metido?

Kano lo arrojó sobre el suelo terroso, le dio vuelta sin ningún cuidado y cortó el nudo que mantenía las manos de Liu Kang atadas; después, volvió a empujarlo boca arriba contra el colchón.

—Nada de esa mierda karateka ¿Entendido? —dijo de una manera amenazante, muy inquietante.

El monje simplemente cerró los ojos y asintió con resignación, su lucha interna entre entregar su cuerpo o salir huyendo solamente le daba más oportunidad a Kano de aprovecharse, estaba vulnerable y lo sabía.

Mientras Kano saboreaba el momento, Liu Kang simplemente apartó la mirada, observó las botellas de cerveza vacías acumuladas en el suelo; tal vez Kano estaba borracho, no era posible que Liu Kang, el campeón de la tierra, haya atraído la atención de una persona como el líder del dragón negro. El monje aún no lo entendía.

—Tienes piernas bonitas, cariño —dijo Kano en cuánto arrancó los pantalones de Liu Kang, acariciando con la hoja de su cuchillo los muslos bien entrenados.

—Por favor, mantén tu cuchillo alejado de mi —dijo a través de su propia vergüenza.

Pero para su horror, eso solo incitó más a Kano —Mierda, ¿Ya me vas a suplicar? Apenas estamos empezando.

—¿Podrías callarte al menos? —comenzó a molestarse, su rostro estaba completamente rojo.

—Aw, ¿No te gusta que te hablen sucio? —se burló. Entonces alzó su cuchillo y lo lanzó; el arma se enterró en una de las paredes del lugar —Está bien, princesa, no tengo intenciones de matarte.

Entonces, Liu Kang sintió su cuerpo menos tenso, su respiración parecía normalizarse. ¿De verdad le temía a Kano? El sabía que era un tipo despiadado y psicópata, pero sabía que tenía debilidades; muchas, es por eso que no entendía su repentino temor.

—Dime, elegido, ¿Es la primera vez que alguien te coge? —parecía genuinamente intrigado.

—No lo digas así —dijo en voz baja, aún avergonzado.

—Oh, lo siento, princesa —dijo en un tono completo de ironía —¿Es la primera vez que te hacen el amor?

Liu Kang rodó los ojos, se sentía incómodo con la pregunta, pero su mente le pedía ser sincero, así fuera con alguien como Kano.

—Sí —suspiró —Es la primera vez.

Kano sonrió, genuinamente contento de ser el primero en tener relaciones con Liu Kang, como si hubiera estado predestinado.

—Escucha amigo, eres una belleza —murmuró. Había coqueteo en su voz, claramente, pero también seriedad detrás de su sonrisa engreída —Me sorprende que nadie haya querido ponerte las manos encima, debe ser aburrido crecer entre un montón de vírgenes.

—Ahórrate tus halagos, Kano.

Kano no respondió, tampoco se molestó, estaba demasiado concentrado en el placer creciente que en cualquier otra situación. Deslizó sus dedos a través de su cinturón y quedó igualmente desnudo. Un escalofrío recorrió la columna de Liu Kang ante la vista frente a él, jamás había estado ante la presencia de un hombre desnudo, al menos no con las mismas intenciones; pero había un creciente calor en su pecho, su corazón aceleraba y su sangre se disparó por todo su cuerpo, no podía luchar contra sus deseos carnales más primitivos.

Kano se inclinó para acercarse al rostro de Liu Kang, sus cuerpos desnudos uno contra el otro, sintiendo su respiración y su aliento a cerveza cerca de su rostro. Los dedos de Kano tocaron con firmeza la entrepierna de Liu Kang; sintiendo el calor y la humedad de su entrada, ligeros gemidos ahogados llegaron a sus oídos incitándolo a continuar con rapidez.

Cuando sus dedos se abrieron paso dentro del monje, Liu Kang no pudo resistir más y un gemido agudo escapó de su boca, su rostro ardía en vergüenza, pero eso no detuvo a Kano.

—Lindo —gruñó Kano antes de torcer sus dedos dentro de Liu Kang.

—Espera —jadeó, completamente inconsciente de que estaba comenzando a suplicar —, ten cuidado, p-por favor...

Kano no dejaba de sonreír ante las reacciones de Liu Kang; sus jadeos y ahora sus suplicantes gemidos.

—S-se más cuidadoso ¡Mierda! —los dedos de Kano tocaron en el lugar correcto, Liu Kang jadeó alto y arqueó la espalda, desesperado.

—Vaya, el elegido puede maldecir —se burló mientras movía sus dedos con fuerza dentro de Liu Kang —¿Se sintió bien eso, princesa?

Liu no dejaba de retorcerse, sus manos se aferraban firmes al suelo terroso mientras sentía el placer abrumador de su cuerpo siendo reclamado, su mente y sus sentidos cedieron completamente a tal deseo.

—Te pregunté si se sintió bien —gruñó con agresividad, presionando más profundo sus dedos y llevando su otra mano al cabello de Liu Kang; jalándolo con firmeza.

—¡S-sí! ¡Sí! —jadeó desesperado, abrumado por el placer, su mente no le permitía ya sentir vergüenza.

Kano rió engreído, retiró sus dedos de un solo movimiento y comenzó a acariciar su erección mientras miraba a Liu Kang recuperar el aliento.

—Tienes... Dedos muy gruesos —suspiró entre agitadas respiraciones.

—Y tú un culo muy lindo —su voz era profunda, se acercó a Liu Kang; a una corta distancia de sus labios, sintiendo el jadeo incesante del monje contra su propia boca.

Entonces Kano sintió el extraño toque gentil de Liu Kang sobre su mejilla, debajo de su ojo robótico. Se separó un poco confundido, el monje lo miraba a los ojos mientras recuperaba su respiración, Kano simplemente lo miraba con el ceño fruncido; casi molesto.

—¿Alguna vez tuviste sentimientos, Kano? —murmuró Liu Kang.

—¿Qué tipo de pregunta estúpida es esa? —dijo con un tono molesto. Apartó la mano de Liu Kang a pesar de que hubo algo de resistencia —No te dije que hablaríamos de mierda así, princesa, así que cierra la boca.

—¿Te gusto porque crees que puedes corromperme? ¿O porque crees que yo puedo arreglarte? ¿Ayudarte a encontrar paz?

Entonces Kano gruñó, sus manos se posaron sobre el cuello de Liu Kang; a pesar de verse furioso no hubo fuerza con intención de hacerle daño.

—Ya veo que estás haciendo, cabrón, ¿Crees que puedes provocarme así y no sufrir las consecuencias? —siseó.

Liu Kang sintió la dureza de Kano presionar contra su entrada, un excitante temor invadió su cuerpo, jadeó ligeramente mientras sentía como su pecho rozaba contra el ajeno, sus sentidos se dispararon cuando Kano lo besó con agresión mientras se enterraba hasta el fondo. Sus manos rápidamente se aferraron a los brazos de Kano, sin tener en claro si quería alejarlo o acercarlo más. Algunas lágrimas pincharon sus ojos mientras los cerraba con fuerza, concentrado en las sensaciones y tratando de ignorar a la persona que las provocaba.

No esperó ni le dio ningún respiro a Liu Kang antes de comenzar a mover sus caderas, su erección rozando contra el dulce y virgen interior del monje mientras sus manos se aferraban a la tierra, justo a cada lado de la cabeza de Liu Kang.

—¡Mierda! Te sientes mucho mejor de lo que esperaba, princesa —dijo Kano entre jadeos.

Liu Kang no pudo siquiera protestar o quejarse verbalmente, de sus labios solo salían gemidos que fácilmente podían ser sollozos. Sus uñas rasgando la piel en los hombros de Kano, sus piernas en el aire y su torso doblado por la fuerza de las embestidas, podía escuchar la carne chocando; un sonido extrañamente placentero.

El largo cabello oscuro se había pegado a su frente por el sudor, cubriendo sus ojos entrecerrados y llenos de lágrimas, Kano no podía saber si lo estaba mirando, así que su mano jaló del cabello de su frente, jalando también la banda roja de su cabeza.

—¡Mírame mientras te hago mío, carajo! —gruñó Kano, haciendo movimientos circulares que arrancaron un alarido de placer de los labios de Liu Kang.

—N-no soy tuyo —se las arregló para hablar entre gemidos, su boca húmeda de saliva y su respiración pesada.

Entonces gritó cuando repentinamente los dientes de Kano perforaron en su cuello como un animal salvaje. En ese momento, su interior se contrajo y sintió su orgasmo llegar; piernas tensas alrededor de la cintura de Kano; enterrándolo más para exprimir su erección cuando él también terminó.

Lentamente, la vista de Liu Kang comenzó a nublarse, lo último que miró antes de que todo estuviera oscuro fue a Kano sobre su cuerpo, oliendo con placer la banda roja que había arrancado de su cabeza.