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We were never just friends

Summary:

Norman y Ray llevan un año en una relación secreta más del tipo amigos con beneficios.
Norman ya está cansado de que ningún aspecto de su vida le brinde seguridad y piensa terminar lo que tiene con Ray para buscar algo serio con otra persona.
Ray no tiene el valor para decirle que realmente le gusta, ni la madurez emocional para llevar una relación seria con Norman.

O en resumen: ambos se quieren pero están pendejos. Norman solo quiere a alguien que lo trate como se debe y Ray tiene apego evitativo. El final es abierto pero inclinado hacia el Norema

Notes:

He leído a mucha gente quejarse de la poca exposición que tienen los fics en español en AO3 pero es algo que agradezco con este fic en específico. Llevo más de un año con esto terminado en mis borradores, quería publicarlo desde hace tiempo pero por alguna razón me daba pena, así que voy a aprovechar que nadie me conoce por aquí.
Este es uno de los únicos trabajos que realmente he terminado desde hace mucho tiempo, porque a mí a TDAH no diagnosticado le encanta armar borradores para escribirles cinco palabras y luego abandonarlos

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

“No soporto la idea de que el universo tenga que destruirse cada vez que te marchas”

- Edgar Allan Poe


 

— ¿Qué tal si...?— Ray acercó sus labios seductoramente al cuello del chico.

Norman no lo detuvo al momento, simplemente se limitó a reír por el atrevimiento de su "amigo", disfrutando de su cercanía.

Ray tomó esto como un consentimiento, acercándose más, hasta que solo quedaron unos pocos centímetros para establecer contacto. La piel de Norman se erizó al sentir la respiración de Ray sobre su cuello, un escalofrío lo recorrió por completo desde la zona baja de su espalda, y se tomó unos segundos para cerrar los ojos y respirar hondo, exigiendo un poco más del autocontrol que sabía que tenía, pero había salido huyendo en el momento en que ambos habían quedado a solas.

Soltó una risita una vez más para, ahora sí, detenerlo colocándole una mano sobre su pecho.

El pelinegro no abrió los ojos, ni siquiera se alejó, pero se detuvo inmediatamente.

— Me gusta Emma, Ray—. Dijo, negando ligeramente con la cabeza, pero manteniendo una sonrisa en su rostro.

El chico gruñó en respuesta.

— ¿Y qué? A mí me gusta Anna—. Soltó con voz ronca intentando acercarse de nuevo. Pero la mano de Norman no se movió y el Ray tampoco se atrevió a cruzar aquel límite.

Está vez la risa de Norman se transformó en una carcajada haciendo que Ray bufara. Dado que aún no se movían de aquella posición comprometida, la acción envió un escalofrío a través de todo su sistema. Se obligó a no pensar en ello y continuó con lo que había llevado semanas queriendo hacer.

— No, no. Hablo en serio—. Dijo aún entre risas, las cuales fueron disminuyendo poco a poco hasta quedar como una brillante sonrisa en su rostro— Vamos, Ray. Sé que no estás tan borracho, deja de fingir.

Aplicó áun poco de fuerza en su mano para comenzar a alejarlo. Ray al principio no cedió, pero segundos más tarde suspiró, como venganza quizás, dado a que aquel estímulo envió nuevamente un escalofrío a través de su cuerpo, para finalmente enderezarse, e incluso, alejarse un poco devolviendole su espacio personal.

Norman agradeció el gesto, pues no sabía cuánto tiempo más podría resistir la cercanía del pelinegro.

¿Que le gustaba Emma? Joder, claro que sí. Lo había traído loco desde pequeño. Cuando estaba cerca suyo, o incluso oía su voz o hablaba en ella, su corazón latía fuertemente. Y sentía la constante necesidad de hacerla sonreír y asegurarse de que estuviera bien.

Pero, de una u otra forma, siempre terminaba cayendo en las redes de Ray. Su cuerpo reaccionaba antes que su mente y sus sentidos se nublaban con solo oler su aroma, haciendo completamente nula su capacidad de racionar en el momento.

Tomó unos segundos para organizar sus pensamientos antes de alzar la mirada.

La expresión de descontento en el rostro del pelinegro se asemejó a un puchero por un momento, pero luego se las arregló para convertirla en una más estoica.

— ¿Y bien? ¿Qué pasa? —cuestionó Ray, con un deje del tono frío y neutral que solía usar normalmente, no lo suficiente como para demostrar que le había molestado, pero bastante lejos del tono habitual que utilizaba con Norman cuando se encontraban a solas.

Norman no pudo identificar si realmente lo había herido o simplemente era Ray siendo Ray. Su sonrisa flaqueó y tomó aire profundamente antes de continuar.

—Tenemos que acabar con esto, Ray. No nos está llevando a ninguna parte—Espero unos segundos para calibrar su reacción.

Pero la expresión del chico no le dejó entrever lo que realmente pensaba.

— ¿Qué quieres decir?

— Me gusta Emma,— Repitió— lo sabes, y si realmente voy a tener alguna oportunidad de estar con ella, tiene que ir en serio— No lo había dicho todo, lo sabía y Ray también, pues levantó una ceja, alentándolo a seguir.

Habría sido mejor dejarlo así, incluso sería más fácil, después de todo entre ellos "no había nada".

Esto -relación secreta, amistad con derechos o lo que sea que tuvieran- solo lo hacían por diversión, para pasar el rato y ahogar el despecho. En cuanto alguno se aburriera o consiguiera una oportunidad con quién realmente les interesaba, estaban en todo su derecho de dejarlo sin que el otro se molestara por ello; Así lo acordaron.

Tan sólo decir que realmente quería intentar algo con Emma habría sido suficiente excusa para ponerle fin a todo, pero sus sentimientos se arremolinaron con todos los pensamientos que había guardado durante semanas, dejando escapar una única frase:

»— Necesito que vaya en serio, Ray— Y con eso algo se quebró dentro de Norman, aquella pared que mantendría sus sentimientos a raya para no sucumbir a lo que ellos le dictaban. Finalmente su sonrisa se borró por completo—. Lo que intento decir es que la universidad, mi familia, Lambda... lo nuestro. Me gustaría que al menos uno de los aspectos de mi vida se mantuviera estable por una maldita vez—. Suspiró, intentando recuperar un poco de la serenidad que lo caracterizaba antes de terminar diciendo algo de lo que sabía que podría arrepentirse—. Quiero tener algo serio y hay que admitirlo, ni yo te gusto de esa forma, ni estás dispuesto a tener realmente una relación.

«Conmigo» Fue la palabra que quedó flotando en el ambiente sin llegar a ser dicha.


 

«¡Pero si te quiero de esa forma!» Quería gritar aunque en parte fuera mentira.

Es decir, ¿le gustaba Norman? Sí. De otra forma nunca le hubiera propuesto comenzar con esto, aquella tarde hacía casi un año.

Pero, ¿realmente estaba dispuesto a ser su "novio"? La respuesta a eso era, indudablemente, un no.

Nunca se había imaginado siendo su pareja fuera de las cuatro paredes que conformaban su apartamento, allí era donde las tardes, viendo películas, besos, risas, caricias, jugarretas y miradas sugerentes, habían quedado atrapados.

Fuera del apartamento de Ray y ante cualquiera de las personas cercanas a ellos, él y Norman solo eran amigos, las miradas y los celos ni siquiera se hacían presentes. Simplemente actuaban con normalidad, como si aquella tarde de verano nunca hubiera existido, como si no se comieran a besos cada que estaban a solas.

Y eso estaba bien para él, nunca se había imaginado saliendo en citas, contándoselo a sus amigos o tomándose de las manos al caminar...

Exceptuando, quizás, aquella vez cuando apenas comenzaban con esto.

Él y Norman habían hecho ese viaje juntos. Se habían hospedado en la misma habitación, con dos camas. Aunque Ray nunca había salido de la que le correspondía a Norman, habían ido al cine y luego a comer, para terminar caminando tomados de la mano por la plaza, como si fueran una pareja real. Aquella vez hasta Ray se lo creyó por un rato; Podrían ser una pareja formal, salir a citas y decirles a tus amigos de su relación.

Luego regresaron y todo volvió a la normalidad, incluso comenzó a valorar más lo que fuera que tenía con Norman. No necesitaban formalizarlo, podían encerrarse en el apartamento de Ray y disfrutar de todo lo que haría una pareja allí.

Ray podía olvidar escribirle, desaparecer por días y hasta dejarlo en visto. Norman no se molestaría, le daría su espacio y no exigiría más atención de la que Ray estaba dispuesto a darle.

Poniéndolo desde esa perspectiva, comprendía completamente el por qué Norman consideraba ponerle fin a lo suyo como la opción más viable para obtener un poco de estabilidad.

— Está bien—. Terminó por decir con un encogimiento de hombros, «Eso es, finge indiferencia hasta que deje de doler», dijo.

— ¿En serio? — El albino se veía genuinamente sorprendido.

¿Que esperaba?

¿Que Ray lo amarrará en una silla, lo encerrará en su sótano y lo mantuviera solo para él?

Se oía como una buena opción, una muy tentadora opción, pero Ray no tenía sótano.

— Sí—. Le dedicó una sonrisa ladina— Lo hemos acordado ¿no? Si realmente quieres intentarlo con Emma, yo no soy quien para impedirlo—. Eso fue todo, no le dijo que realmente le gustaba o qué extrañaría sus tardes juntos.

Norman sonrió, genuinamente. Y eso fue suficiente para Ray.

¿Quedaría destruido luego de esto?

¿Y eso a quién le importaba? Era capaz de ponerlo en bandeja de plata, con un lazo rojo sobre su cabeza e ir a llevarselo personalmente a Emma, con tal de poder seguir viendo a Norman sonreír de aquella forma.

Como si lo hubiera invocado, el celular de Norman comenzó a sonar en la mesita de café. Ambos los miraron inmediatamente para leer el contacto en la pantalla.

Emma

Estaba escrito en letras bonitas con un corazón naranja a cada lado y brillitos. Ray contuvo una risa al ver lo obvio y cursi que podía ser Norman.

Por un momento se preguntó cómo lo tendría agendado a él. Pero deshechó el pensamiento tan pronto llegó a su mente.

Los ojos del albino se iluminaron mientras tomaba el aparato entre sus manos y alzaba un dedo dispuesto a deslizarlo por la pantalla, luego titubeó y miró nuevamente a Ray.

— Y-yo...—Señaló el teléfono, su sonrisa flaqueó como si realmente le apenara tener que contestar o, al menos, tener que hacerlo frente a él.

Ray se esforzó por darle una pequeña sonrisa mientras sentía una mano invisible estrujar su corazón—: Adelante.

— Hola, Emma— Ladeó la cabeza escuchando con atención lo que la chica al otro lado de la línea le decía —. Si, tengo la tarde libre— Tomó su chaqueta y sus llaves antes de mirarlo nuevamente haciendole señas que, conociéndolo, significaban "No te molesta si me voy ¿no?"

Ray gruñó, no tenía que pedirle permiso. Aún así sentía la gran tentación de decirle que sí, si le molestaba, no quería que se fuera. Se limitó a agitar una mano en dirección a la puerta.

Norman le dedicó una última sonrisa antes de reír por lo que fuera que Emma le estaba contando. Escuchó sus pasos alejarse, cerrar la puerta tras de sí y el mecanismo del ascensor abrirse en su piso. Esperó pacientemente a que el sonido mecánico desapareciera de su campo de audición para levantarse.

Tomó el vaso de Whisky, que había quedado olvidado en la mesita de café, y bebió lo que quedaba de un solo trago.

Se quedó un momento allí, suspirando y mirando al techo. Maldiciendo aquella tarde donde comenzó todo, aquel impulso que lo había alentado a proponerle eso y aquellos sentimientos que se había forzado por ocultar todos estos años.

Finalmente se dejó caer boca abajo en el sofá, ya Norman no regresaría para sacarlo, nuevamente, de su miseria.

Notes:

Este es un trabajo de un solo capitulo, está terminado y no tiene continuación aunque el final sea abierto.
Por algún tiempo quise continuar está historia e incluso tengo algunos borradores de cosas posteriores, pero no me he sido capaz de darle la continuación y (sobre todo) el desarrollo de personajes que siento que esto se merece; ni siquiera ahora, después de un año de haber escrito esto.

A Ray le hace falta trabajar en su confianza hacia las personas, en su apego evitativo y su madurez emocional; y dejar de tratar a Norman como si siempre fuera a estar allí para cuando él quiera.

A Norman le hace falta tomar las riendas de su vida y dejar de ser demasiado complaciente con las demás personas, lo cual está intentando comenzar a hacer aquí.

Dicho esto, pueden ver que aún queda mucho de Norman y Ray en este universo por contar. Así que si alguien quiere inspirarse en esta obra o adoptarla es libre de hacerlo, solo avíseme para leerlo.

Puede que algún día me anime a hacer una continuación pero, como dije, por ahora esto es todo.
Edit: Finalmente me decidí a editar esto (mas que todo por errores en el formato al pasar del block de notas a AO3)... Mala idea, llevo una hora y entre pasar de aquí a un convertidor a HTML y de nuevo al block de notas para editar, entre cambios de formato se me desmadró más de una parte y como soy perfeccionista aquí sigo hasta que quede conforme con todo. ¿Moraleja? Aprendan lo básico de código HTML o utilicen un editor que ya les traiga la conversión para que no les pase como a mí.