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Language:
Español
Stats:
Published:
2023-07-14
Words:
950
Chapters:
1/1
Comments:
1
Kudos:
79
Bookmarks:
2
Hits:
732

Mi caramelo

Summary:

Enzo cursa la secundaria y mientras tanto, también está perdidamente enamorado de su compañero Julián.

Work Text:

Sentado solo y pensativo, mira sus zapatillas Topper desgastadas. Tiene la mente perdida, hasta ignoró la invitación de sus amigos a jugar un partidito rápido antes de que termine el recreo. Pero él, prefería otra cosa, pensar otra cosa.

¿Y cómo no hacerlo? Si Julián se veia así...tan lindo.

Lo mira intentando no ser tan obvio, de vez en cuando, cuando el otro chico lo nota y le sonríe, Enzo se hace el ajeno, desviando sus ojos para cualquier lado.

Se siente un poco agobiado, no le cabía duda de que estaba perdidamente enamorado de su compañero. Y era que, Enzo no paraba de pensarlo, todas las cosas que lo rodeaban, le recordaban a él, tenían su cara. En cada esquina, en cada árbol, en cada almacén, todo, absolutamente todo, le recordaba a Julián.

Tira su cabeza hacia atrás, apoyándose contra la pared. Suelta todo el aire de sus pulmones y sonríe bobo, burlandose de sí mismo. No podia creer lo perdidamente, locamente y hasta desquiciadamente enamorado que estaba. Era cerrar sus ojos recordando los ojos de Julián y abrirlos pensando en los labios de Julián.
Suelta otra leve risa, porque nunca imaginó pasar por una situación así, donde se emocionaba por tener que ir a la escuela, sólo para escuchar a Julián hablar con sus amigos, para observarlo en los recreos y si se animaba, hablarle y robarle uno que otro beso, que gracias a algún dios, santo u la vida misma, Julián se los aceptaba e incluso se los devolvía.

Se pone de pie y camina hacia donde está la razón de su suspirar cada diez minutos.

Julián está con su amiga, quien lo codea al cordobés entre risas cuando ve que Enzo se acercaba hasta ellos. Enzo agranda más su sonrisa cuando nota los cachetes medios colorados de su compañero.

La chica se va entre risas y lo deja a Julián solo y el morocho sin perder el tiempo toma asiento junto a él.

- Hoy ni me saludaste. - Con tonito de broma dice, sin poder despegar sus ojos del rostro de Julián, que también lo mira. - ¿Te da vergüenza?

El mayor de los dos niega, bajando un poco su mirada para recomponerse y tomar un poquito de valor y asi poder mirar nuevamente a Enzo que estaba más cerca ahora y que seguramente a la primera, le arrebataría un beso. Y Julián no espera la hora de que eso pase.

- No es vergüenza, bobo.

- ¿Entonces? - Enzo le acaricia un poco la mejilla, con ojos brillantes que lo delataban. - ¿Me saludás ahora?

Julián duda un poco, entonces cierra sus ojos para intentar ignorar el barullo y el hecho de que toda la escuela podía verlos, y lo besa.

Sus labios se tocan y ambos cuerpos tiemblan un poco. Enzo sonríe en el beso y contagia a Julián, los dos se miran entre pequeñas risas, juntándose una vez mas, hasta que el timbre suena y Enzo se ve obligado a quitar sus manos del rostro del mayor.

- ¿Vas al asalto mañana?

Julián asiente y Enzo le deja otro besito más largo como forma de despedida.

[...]

Creyó que en realidad no iría, porque las horas pasaban y Julián no llegaba.

Enzo se encuentra en una esquina del lugar cuando lo ve llegar. No puede asimilar todavía lo loco que lo volvía, con esos jeans que moldeaban tan bien su cuerpo y esa remera negra que lo hacía ver más pálido, más delicado, y más precioso.

No ignora las miraditas que otros chicos le dan, pero tampoco los culpa cuando Julián tenía esa cola, esa cintura y esa sonrisa que destroza a cualquiera que fuera apenas un poco débil ante la luz que Juli irradiaba al caminar.

Se acerca hasta él y lo toma de la cintura por atrás, Julián se voltea y le sonríe sincero. Enzo se aguanta las ganas de besarlo. - Que lindo que estás... sos un caramelo.

Susurra lo ultimo, y lo suelta, tomando asiento en el suelo junto a su amigo.

Estaban por jugar a la botellita, como en todos los asaltos, y era por eso también que Enzo disfrutaba tanto esas reuniones, porque no habia nada mas entretenido que esperar a que ellos giraran la botella, esperando a que el destino los hiciera cumplir con el reto de compartir saliva, para despues terminar besándose con mas libertad y un poquito más subido de tono detrás de algún árbol o en los baños.

El recién llegado toma asiento con su grupito y se anima a ir él primero.

Los dos miran atentos el envase de cerveza vacío girar, sonriendo cuando éste apunta a Enzo.

- ¡Ah, qué sorpresa!

- ¡Éstos algo hacen para que siempre les toque!

Todos se burlan y comentan, pero ellos dos no dan importancia, besándose en el medio de la ronda, mientras Enzo toma por la cintura al mayor, apretando un poco antes de separarse.

Significaba que el juego había terminado, que era mejor seguirla en otro lado.

[...]

"Quisiera arrancarte un día, y morirme en un telo con vos".

Quiere decir, pero no lo hace, solo lo piensa mientras ve a Julián apoyado sobre un arbol, donde hace unos segundos estaban enredados entre ellos. El mayor le cuenta algo que Enzo no puede entender bien porque tiene la cabeza en otro lado, concentrado en los labios rojos e hinchados de Julián de tanto ser besados.

- Que excitante que estás. - Dice y Juli le pega apenas en el hombro, por el atrevimiento del menor y por la timidez. - tendrías que saberlo. - Concluye.

Enzo lo mira y piensa que le gustaría hacerlo en un auto con Julián y tal vez, amarse en el proceso.

Quizás la próxima, si Julián se lo permitía, podrían cumplir la fantasía.