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Era un día de entrenamiento medianamente normal en el Barca, como tan normal podía darse. Gabi venía de una pequeña lesión en su tobillo derecho, un esguince más de poca monta, por el cual se le había dicho que tomará las cosas con cuidado para no empeorarlo.
El día de trabajo había sido bueno pero constante, demandando el doble que siempre debido a esa pequeña molestia que podría llegar a incitar una lesión si se ponía bruto.
Para su suerte, ninguno de sus compañeros logró darse cuenta de la lesión. Por el simple hecho de que Gavi sabía de primera mano que seria lo primero que saltaría de boca a boca entre el plantel que le encantaba burlarse de lo obstinado y enojón que podía ponerse Gavi arriesgándose siempre a ser golpeado y lastimarse en el proceso.
Ansu, el bueno de Ansu, estuvo a punto de preguntarle con cierta malicia cuando tres tiros al arco que en su estado normal hubiera embocado todos terminaron desastrosamente mal.
Gavi no sabía en qué pozo meterse, y su mente se quedó en blanco. En su cabeza no había planeado una excusa creíble y empezó a ver hacia su alrededor para encontrar algún apoyo divino.
Cuando por su espalda sintió una mano conocida pasarle por los hombros y su cuerpo sintió una seguridad que su razón no entendía.
-Vale Ansu, ni el más animal de aquí es capaz de hacerlas todas bien todo el tiempo. - Ansu frunció el ceño y una sonrisa le surcó el rostro, no parecía para nada convencido de lo que decía Pedri.- Ni tampoco tenemos el número 10 que otorga poderes.-
Ahí hasta Gavi que a veces era conocido por ser una roca en tema emociones soltó un ruido parecido a un silbido. Era sabido los comentarios que le hacían a Ansu sobre tener tan místico número.
La mueca de su compañero no desaparecio pero fue acompañada por un empujon amistoso hacia Pedri.
-Tu y yo, tanda de penales, el que pierda va por agua del otro.-
Pedri solo largó una risa y se apartó de Gavi para aceptar el reto, por que no se quedaría picado.
Gavi intentó continuar sus ejercicios sin éxito, ya que no podía dejar de mirar de reojo la pequeña competencia entre los dos jóvenes que terminó con Pedri derrotado y un Ansu tirado en el piso de la risa.
Pedri desapareció dentro del edificio y volvió con tres botellas en la mano, le dio el premio prometido a Ansu quien la aceptó con una sonrisa de oreja a oreja y se dirigió a Gavi para ofrecerle la segunda.
-Pero si yo no participe.- Dijo torpemente Gavi mientras su mano lo traicionaba y agarraba el agua fresca al mismo tiempo.
Pedri se encogió los hombros como si fuera nada. -Parecías con Sed-
Gavi se terminó la botella de una sentada, sintiendo como el líquido frío era gloria. Al darse vuelta noto que Pedri, al contrario de lo que Gavi creía, seguía al lado suyo concentrado en unos ejercicios de pesas.
Luego de esa divina intervención Pedri no volvió a separarse muy lejos de Gavi y nadie más se atrevió a preguntar sobre el asunto.
Por lo que Gavi se fue contento, completamente inocente de lo que pasaría después.
Estaban en la casa de Pedri, con Gavi dando la simple excusa que no había comida en su refri había ligado comida y un puesto en la play con el fifa en la casa de su compañero.
Pedri había ingresado a la cocina para traerles un yogurt natural recomendado en sus dietas, aunque los cereales dulces que le echaban de contrabando no ayudará, mientras Gavi se sentaba en el sillón y prendia la play.
Pedri llegó en corto y Gavi sintiéndolo acercarse estiró su mano hacia atrás para que Pedri le pasara su querido yogurt cuando sintió algo muy extraño y helado que lo acompañaba.
No se hubiera imaginado que tendría en sus manos una bolsa de hielos que lo dejó helado por completo cuando apenas si tocaba la punta de sus dedos.
-Para tu pierna.- comentó Pedri mientras se sentaba a su lado en el sillón y buscaba el segundo mando como si lo de la lesión lo hubieran comentado mil veces.
-¿Pero como…?-
-Cojeas- Dijo Pedri con el cuerpo suelto, como si no hubiera descubierto los secretos mas intimos de Gavi, o por lo menos a Gavi eso se le pasaba por la cabeza.
-¿Pero cuando te diste cuenta? .- Gavi forzó la salida de las palabras de su boca, sintiéndose tremendamente derrotado.
-Desde que te fui a buscar.- La voz de Pedri se volvió un suspiro y cubriendo su boca con una mano como si estuviera contando una picardía en cancha.
-Aparte, no le digas a Ansu pero entre nos, nunca fallas de penaltis en entrenamiento.-
Gavi no pudo evitar que su mandíbula cayera totalmente, esta era la gota que rebalsaba el vaso, el cabrón había sabido perfectamente que Ansu tenía razón e igual le había defendido.
Una mirada directa de Pedri hacia él fue dirigida por primera vez en el día hacia su cara. Con tan solo ver ese rostro de complicidad Gavi no necesito palabras para entender que Pedri nunca abrió la boca si sabía que Gavi odiaba que lo lingunearan por una lesión.
Esta fue la primera vez que un sentimiento profundo y cálido se extendió por su pecho y sintió que sus pies no tocaban el piso.
La sensación fue tan repentina y atropelladora que Gavi tuvo que apartar la vista de Pedri de manera brusca.
Pedri podía no saberlo en ese instante, pero Gavi se dio cuenta de la cantidad de atención que le ponía encima como para darse cuenta de ese detalle como ningún otro.
Algo raro le pasaba a Pedri.
….
La segunda vez que pasó el partido estaba a 2 minutos de empezar.
Barca tenía un partido amistoso contra el Liverpool de comienzo de temporada. Gavi estaba algo nervioso, como lo estaba en casi todos los partidos.
Tanto que había pasado completamente de atarse los cordones. En sí era un poco vergonzoso verlo, siendo el propio Gavi alimentando los comentarios que estaba tan joven que todavía no se sabía atar los cordones.
Araujo como buen amigo que era había intentado hacerle entrar en razón que solo bastaba un malintencionado contrincante para hacerle trastabillar con absoluta facilidad. Pero a Gavi poco le importaba.
Incluso ante cámaras dio el comunicado que podía jugar perfectamente así y no afectaba para nada su rendimiento. Él había tomado una decisión en su juego y todos los demás debían respetarla.
Por ese simple pensamiento, todos sabían de antemano que Gavi se ponía muy a la defensiva y parecía dispuesto a derribarte si le sugerías atarle los cordones por él, como niño pequeño.
Por eso el no-
Gavi estaba tan enfrascada en su monólogo interno que no detectó a tiempo lo que había pasado. Solo que Pedri estaba subiendo de una posición en cuclillas limpiándose la rodilla derecha con la huella de botín.
De ahí los ojos de Gavi se dirigieron hacia los botines que parecían cuidadosamente atados y no parecían salirse en ningún momento cercano.
Pedri se paró con un suspiro y sin mirarlo a los ojos en ningún momento volvió a su posición inicial. Gavi tuvo que forzarse a no quedar boquiabierto de nuevo.
Las reacciones del equipo no logro distinguirlas porque en ese instante el silbato sonó y tuvieron que salir sin retraso a la cancha.
Gavi se sentía extraño, la situación en la manga parecía haberlo sacado de eje, aunque no estaba ni la mitad de enojado de lo que había sugerido sus pensamientos anteriormente.
Como si su cuerpo estuviera acostumbrado a los cuidados de Pedri.
A Gavi le ganó el subconsciente al conectar vistas con Pedri mientras se colocaban en sus posiciones y vio como este apenas le dedicó dos segundos de su atención dividida.
No, era una ridiculez. El cuerpo de Gavi no estaba acostumbrado a los cuidados de nadie en cancha, mucho menos de su compañero que era apenas dos años mayor que él.
El conocido pitido del árbitro sonó otra vez y el partido por fin dio comienzo después de lo que Gavi había hecho horas.
Gavi lo dio todo en el partido, como siempre lo hacía. Al final había un dicho que se le decía repetidamente que él ponía la cabeza donde nadie se atrevía a poner el pie y a pesar de no saber a ciencia cierta si se trataba de un halago o una advertencia de su propia estupidez, él lo tomaba como un incentivo en cancha.
El partido, de igual manera, fue bastante exitoso. 3 a 1 ganando Barca era un resultado bueno vieras donde lo vieras y Gavi podía declarar que se festejó cado uno de los aciertos.
La manera de festejar el tercero fue la más eufórica de todas, donde se hizo una ronda y como Gavi tenía acostumbrado salto sin dudarlo arriba de todo el resto de jugadores.
El festejo siempre era efusivo y confuso, dándole poco tiempo a un Gavi con gran adrenalina de darse cuenta de ciertos detalles.
De esos detalles se dio cuenta tiempo después, cuando ya estaba más tranquilo luego de una ducha en los vestuarios. Estaba levemente encorvado mirando la pantalla del teléfono.
Gavi acostumbraba a mirar resúmenes del partido apenas jugado, para guardarlo en su cabeza ya despejada cada momento clave y error tonto que podria haber evitado con un poco mas de sangre en la cabeza y menos en sus piernas.
Un video de la ronda de festejo del tercer gol le apareció y Gavi iba a pasarlo sin más pero noto algo raro en la miniatura.
Gavi podía identificarse fácilmente en el festejo, siendo la única figura que había saltado arriba de sus compañeros. Pero estaba tan al borde, apenas y un empujón lograria tirarlo varios centímetros contra el duro suelo.
Lo único que parecía parar su cruel destino era la mano de Pedri.
Entro al video apresurado esperando que esto solo fuera una trampa hecha por un frame sacado de contexto.
Pero ahí estaba el video con toda su gloria. Gavi vio con sus propios ojos como apenas había concluido el salto Pedri fue lo más rápido que pudo para sostenerle y evitar su posible caída.
La prueba estaba ahí pero Gavi no le daba mucha fe a sus ojos. Tuvo que ver otros dos videos más donde la situación había ocurrido sin mucho cambio y el que ni cuenta se había dado.
En ese mismo instante, como si le hubiese llamado apareció un pedri recien cambiado y con el pelo todavía goteandole la camiseta morada.
-¿Y qué Ipad Kid? ¿Ya estás para que te lleve a tu casa?-
Su actitud era tan suelta como si nada. Como si no se hubiera arrodillado ante Gavi para atarle los cordones, como si no hubiera salido corriendo cada vez que viera que Gavi saltaba para protegerle.
Porque aunque Gavi no quisiera darle crédito antes, ahora no le quedaba duda que el contrario realmente se preocupaba por él sin esperar nada a cambio.
¿Pero era solo eso no? Preocuparse por un compañero, menor que tú, para que no termine haciéndose daño.
El corazón de Gavi se aceleró sin su permiso.
-IPad kid serás tú, parguela- terminó diciendo con una sonrisa de confirmación en la boca.
….
La tercera vez Gavi debe admitir que no se lo esperaba para nada, mucho menos para el bueno de Pedri.
Desde que la ridícula idea se le había pasado por la cabeza a Gavi que Pedri lo trataba de manera especial su cerebro no había soltado la idea, sin siquiera saber a primera mano qué era lo que realmente esperaba como respuesta.
Era un partido de los clásicos rompe huesos contra el Real Madrid y la tensión en el aire era casi palpable.
Otra vez le tocaba a Gavi ser titular, aunque muchos probablemente cuestionaron a Xabi por poner a uno de sus muchachos más volátiles en un partido que era sabido que correría sangre.
Pero a pesar del poco entendimiento de la cabeza del técnico, la realidad es que Gavi ya había llegado al campo de juego y no había más marcha atrás.
Gavi se juró mentalmente que lo intentó, que realmente quiso controlarse pero hubo un detalle mínimo que le jodia constantemente y tardaría mucho en desaparecer, como un grano en el culo apenas salido.
Ese grano en el culo era Vinicius.
Hace varios partidos que el Barca sabía de los comportamientos tan erráticos y antideportivos de aquel peculiar madridista.
No había falta obvia pitada de la que no se quejara y tarjeta roja que no resbalara de su espalda como si los árbitros se volvieran sordos y ciegos ante su presencia.
La ley de no pitar a los de remera blanca.
Aun así, Gavi intentó con todo su autocontrol no ceder ante los provocamientos. Lo logró todo el primer tiempo con bastante dificultad. Aquel jugador infame parecía tener una rara obsesión con molestarle a él específicamente.
El silbido del medio tiempo resonó en sus oídos y una mano terminó machacando su hombro. Al voltear con fastidio no encontró ni a nada más ni menos que Vinicius con la cara de que venía a joderle el descanso, y si le era posible la vida.
Las cosas que le dijo Vinicius cerca del oído Gavi intentó no escuchar mientras intentaba sacarlo de encima pero cada fibra de su ser quería estallar y hacer algo que le llevaría tres rojas del arbitro mas comprado.
Dijo algunas cosas en el calor del momento, que tampoco le gustaría repetir específicamente.
Por el rabillo del ojo noto como un grupo de compañeros se acercaba rápidamente para separarlos.
Lewandoski fue el que lo agarró de los hombros separándolo inmediatamente y Gavi se sorprendió a sí mismo de haber estado esperando el toque de Pedri, pero rápidamente cambió de parecer cuando vio lo que pasaba.
Vinicius parecía estar peleando por su vida, Y pedri era el responsable.
Gavi no sabía cómo ni porqué pero Pedri había salido del banquillo y estaba gritando un par de verdades al jugador que ni Gavi podía escuchar muy bien.
Pero la imagen lo había dejado totalmente petrificado.
Algunos compañeros que no estaban intentando detener la pelea, en especial los más jóvenes parecían divertidos, mientras los más grandes movían la cabeza desaprobatoriamente e intentaban no soltar una sonrisa.
Lewandoski inclusive y esto extraño a Gavi de tal manera que tuvo que preguntar. -Pero qué te pasa en la cara gilipollas de que me perdi?-
Lewandoski pareció querer obviar el insulto mientras miraba cómo Pedri daba por concluida la riña y se iba a los vestidores escoltado por unos guardias.
-Me sorprende que aguantara tanto. Yo ya le hubiera roto la cara al primer toque.-
Estas palabras de las boca de su mentor no le aclararon nada al pobre de Gavi, mientras veía como a Pedri le clavaban una roja por un fino hilo de sangre que le caía por la comisura a Vinicius, quien no parecía arrepentido de sus acciones.
Gavi terminó jugando el segundo tiempo con la cabeza totalmente en otro lado, todavía intentando entender el comportamiento de su mejor amigo.
Para su suerte, Vinicius pareció aprender su lección ya que no volvió a buscarlo para reñir y a Gavi se le hizo mucho más sencillo controlar su agresividad en cancha.
Al terminar un partido empatado sin pena ni gloria la prórroga se hizo presente y Gavi tuvo que pedir ser cambiado. Ya no le daba más la cabeza de darle vueltas al asunto.
Luego del cambio el lugar de Gavi estaba en el banquillo pero con la divina excusa de ir a cambiarse la sudada remera se escabulló al interior del edificio.
Pedri estaba en el vestidor todavía, parecía estar reuniendo sus cosas del locker.
-Creo que es la primera vez que te veo pelear.- Le comento Gavi apoyando la espalda contra el locker continuo a Pedri y cruzando los brazos haciéndose el casual.
Un suspiro de derrota se escuchó de la boca de Pedri y Gavi tuvo el deseo de mirar la expresión aparecer en su cara. ¿La he liao parda, verdad?.-
-Nooo que va, si esa roja te la dieron porque estás muy lindo.- Las palabras en su cerebro habían sonado sarcásticas pero al sacarlas por su boca el tinte había cambiado sospechosamente.
Gavi hubiera jurado que había puesto a Pedri nervioso con la manera que cerró el locker con una rapidez y fuerza inusual. Pero la voz sonó extrañamente normal.
-Pues la verdad no me arrepiento, bien merecido lo tenía.El tren alguien se lo tenía que parar y yo ya lo tenía entre ceja y ceja.-
Gavi iba a soltar una risa pero se dio cuenta de que iba en serio y realmente empezó a preocuparse.
-Pero qué te pasa tio, si el que se pone rojo fuego con rivales soy yo. ¿Quieres quitarme el trabajo?.-
Pedri lo miró fijo y a Gavi se le paró el mundo. Gavi hubiera jurado que estaban 5 pasos más cerca del otro. -Podrias intentar calmarme tu por un cambio.-
A Gavi se le cruzaban por la cabeza varias maneras de callarlo y ninguna parecía ser lógica.
Pedri parecían estar genuinamente esperando que Gavi lo calmara de algún modo, pero antes de que Gavi fuera capaz de reaccionar de cualquier manera un estruendo se escuchó por la puerta indicando que el partido había concluido al fin.
Gavi se forzó a quitar la vista de Pedri y recibir a sus magullados compañeros con sonrisa blanca, por lo que se dio cuenta que después de todo, le habían ganado a los de blanco.
No volvió a ver a Pedri entre todo el lío del festejo pero su cabeza no dejaba de rondar sobre ese último momento con él.
Lewandoski volvió a su lado con una sonrisa de borracho y una mueca de conocimiento guardado en la boca y Gavi dejó que este se acercara a su oído de la curiosidad.
-¿Sabes qué le dijo Pedri a Vinicius cuando le volteo la piruleta? "Con mi Gavi no te metes hijo de puta"-
Lewandoski se echó un hipido y con una risa se fue a festejar con un Frankie con sombrero de cotillon como si no hubiera dejado a Gavi congelado.
Por que Gavi podia ser joven pero no era tonto y se habia dado cuenta de algo muy importante.
Esos celos y esos ojos eran todo menos amistosos.
…
La cabeza de Gavi era un lio. Aunque Pedri no se lo hubiera confirmado en la cara Gavi tenía el fuerte sentimiento de haber descubierto la rareza de Pedri y el pobre joven todavía no sabía cómo sentirse ante la información.
Los primeros días después de haberse dado cuenta entre los dos amigos no hubo más diferencia que Gavi teniendo extra cuidado en cada una de sus acciones y confirmando todas sus sospechas con cada risa y contacto visual. Para su sorpresa en vez de sentir algún tipo de asco simplemente se dejaba hacer, acostumbrado a su cariño. Retrasando la pregunta que rondaba en su cabeza todo el tiempo que le fuera posible.
Las circunstancias parecían bendecirlo al mismo tiempo que castigarlo, porque poco después de completar su condena de roja una lesión en los entrenamientos dejó a Pedri imposibilitado de jugar indefinidamente.
Pedri había ofrecido su ayuda de igual manera pero lo último que quería Gavi era que su recuperamiento tardará mucho más.
Ir a la casa propia de Pedri sin ser invitado y sin una excusa realista le parecía estar jugando con fuego por lo que también desistió de ir a visitarlo.
Gavi ya no compartía espacio en el entrenamiento, tenía que ser llevado por Lewandoski quien quería conversar a las 7 de la mañana y el estres empezaba a notarse. En los partidos su enojo carecía de barreras y sus lesiones se multiplicaban.
Xavi terminó sacándolo después del segundo partido que logró jugar Gavi.
Gavi intentó discutir pero Xavi parecía inamovible.
-Este consejo no va de entrenador a Jugador, Ya ve a verle.- y con una palmada en los hombros Xabi se desentendió del tema y volvió a concentrarse en las cosas que Xabi hacía.
Gavi estaba tan confundido que terminó comentando el asunto a Frankie y Araujo terminó parando la oreja y escuchando también.
Ambos jugadores se miraron sospechosamente para luego soltar una risa que no hizo más que agregar enojo a la confusión de Gavi.
-¿Pero hoy es el dia de no explicarle a Gavi de lo que puto hablan gillipollas o que?-
A pesar de sus amenazas nadie parecía tomarlo lo suficientemente serio para responderle directamente.
"Pedri no me haría esto"
Y con ese pensamiento repentino, Gavi tomó la decisión en ese instante de ir a visitar a la casa de Pedri. Si una conversación incómoda era lo que bastaba para tenerlo devuelta, no que lo hubiera perdido, eso haría.
Se esperó a que terminara el entrenamiento por que al final de cuentas no se manda solo y decidió tomarse un colectivo para no explicar y pasar vergüenza con cualquiera de sus compañeros.
Para su suerte el micro iba casi vacío si no fuera por un par de ancianos y unos adolescentes que parecían muy nerviosos pero logró llegar sin mayor inconveniente.
Al quedar en la puerta los nervios se le habían puesto a flor de piel, pensando que había sido una terrible idea no avisarle de su llegada a su compañero.
Si ni siquiera le abría la puerta se iba a morir de vergüenza.
Al final un adormilado Pedri con el pelo alborotado y las sábanas marcadas en la cara le abrió la puerta y Gavi tuvo que contener la respiración. - ¿Y como está tu pierna?- Dijo intentando romper el hielo.
Pedri parecía un maniquí con los ojos más abiertos de los que Gavi se los había visto nunca.
El ambiente estaba totalmente tenso y ninguno de los dos muchachos parecían saber cómo actuar.
-¿Puedo entrar?-
Pedri se quitó del camino dejandole libre el paso pero todavía se notaba que a su cerebro recién levantado le costaba generar pensamientos complejos.
Apenas entró Gavi y sintió que Pedri cerraba la puerta se quedó estático en su lugar, sin saber realmente cómo proseguir aunque hubiera entrado a esa casa miles de veces.
Pedri se había ido a la cocina a buscar dos yogures con cereales como ya era costumbre. Venía más despierto y parecía haber hecho un intento, remarcando en intento, de arreglarse un poco el pelo y la ropa aunque a Gavi no le molestara la vista.
-No le hice nada al sillón desde la última vez que viniste, te puedes sentar.- Remarcó extrañado Pedri cuando Gavi todavía seguía estático en la misma posición incómoda.
Si, ahí estaba su Pedri despierto.
Con bastante vergüenza Gavi obedeció inmediatamente y se sentó en la orilla derecha de este, dejándole un espacio para que se sentara.
-¿A qué viene la visita?- Gavi casi se atraganta con una cucharada de yogurt.
-¿Acaso ya no te puedo visitar?- Dijo limpiándose la boca con el puño y evitando el contacto visual.
Pedri parpadeo seguido, como si no hubiera esperado la respuesta, o no supiera cómo contestar.
-Y Tío, si hace días que ni me mandas mensaje y estoy aqui en mi casa mas solo que loco malo, que tendría que pensar.-
-¿Y qué piensas?- Largo Gavi sin pensarlo mucho.
-¿Perdona?-
Gavi se dignó a mirarlo de frente y se dio cuenta de cuán realmente cerca estaban en ese sillón. Si iba a preguntar lo que estaba volviéndolo loco hace tanto tiempo, este era el momento justo.
-¿Qué piensas cuando me tienes cerca?- La confianza de Gavi lo sorprendía hasta a sí mismo.
Pedri tenía una mueca rara en la boca. Sus ojos se desviaron a su boca por unos segundos.
-Pedri, ¿Eres gay?-
No se podría describir la cara que tenía Pedri porque era todo un cuadro incomprensible. Estaba blanco papel.
-¿Quién te dijo eso?.-
Gavi no era extraño al concepto, y lo había estado especulando hace un tiempo, pero de igual manera se sintió extraño soltar la pregunta. Como si en su cabeza la pregunta hubiera confirmado algo que Pedri no sería capaz de decirle por si mismo.
-Lo deduci supongo.- Gavi se echó para atrás en el sillón y agarró el pote de cereal para terminarlo.
Gavi notó la confusión del mayor en su cara y se dio cuenta que necesitaba contexto.
-La manera en que me miras, en que me cuidas, la verdad no tiene mucho misterio. Cuando simplemente sabes lo que necesito sin yo tener que decírtelo, cuando no te despegas de mí y puedo mirarte siempre.- Gavi empezó a sonreír para sí mismo.
-Cuando puedo contarte chistes y siempre te ríes de ellos de una manera tan bonita aunque sean unos que ya sabías, cuando me defiendes en la cancha aun sabiendo que yo no soy ningún santo allá afuera y me muestras que harías todo por mi sin pedirme nada a cambio.-
Gabi se relamió los labios inconscientemente antes de decir la frase final.
-Cuando me pides que te calme con unos ojos que me hacen querer besarte.-
Gavi quería convencerse que lo último había sido una sorpresa tanto para Pedri como para él, pero sería mentirse a sí mismo descaradamente como venía haciendo hace tanto tiempo.
Pero Gavi lo sabía, Gavi lo sabía desde hace tanto tiempo y sólo ahora podía admitirlo.
Gavi sintió como una mano lo tomaba de la mandíbula para girarlo y solo se dejó llevar.
Porque a cada señal positiva su alma se llenaba de esperanza sin su permiso. Porque no tuvo certeza de cuánto aliento le robaba el contrario hasta que Pedri le hizo recuperarlo con un simple beso.
Era lento, tocando lentamente la superficie del turbulento mar con la yema de los dedos, y Gavi no podía pedir nada más bello.
Porque simplemente era Pedri, y con eso ya no le quedaba ninguna sospecha.
