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Language:
Español
Stats:
Published:
2023-01-27
Updated:
2025-12-15
Words:
3,859
Chapters:
3/?
Comments:
1
Kudos:
5
Hits:
175

Caja de Pandora

Summary:

Solo una sección de ideas que no tendrán comienzo ni final.

Son ideas surgidas a partir de la calentura o de la emoción por leer otra cosa. También, ideas que están en mi mente y que no me dejan dormir.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Chapter 1: Último deseo (1)

Summary:

Para aclarar: esto no tiene ni pies ni cabeza, son sólo mierdas que he pensado y he querido escribir cuando estaba caliente. Discúlpeme, soy así. Me obsesiono con algo y quiero escribirlo, además de que mi personaje favorito es Lucy Heartfilia.

Chapter Text

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Luchar contra los caballeros del jefe final no fue nada para Jin-woo, que había ganado demasiado explorando esa mazmorra.

Sin embargo, Jin-woo comenzó a flaquear cuando se encontró sobre una hermosa mujer. Ella estaba acostada debajo de él tras haber tropezado por error y dejó a la vista sus generosos senos redondos.

Jin-woo no era una persona con deseos sexuales, quizá antes de renacer lo había sido, pero el actual él no prestaba atención a cosas hormonales. Había conocido a bastante mujeres hermosas mientras crecía como Monarca de las Sombras, por lo que no debería causarle ni un cosquilleo tener a una mujer desnuda.

Pero parecía que había una primera vez para todo.

Observó fijamente su rostro sonrojado y labios rojos, perdido en la suavidad de su piel y en el calor para nada escondido en sus ojos cafés. Su largo cabello rubio brillaba incluso en la oscuridad.

Jin-woo se descubrió a sí mismo sintiéndose incómodo y ansioso. Ya no había nada por lo que luchar en esa mazmorra, pues tenía al jefe final bajo sus manos en un estado vulnerable y a uso único de él.

—¿Tienes algún deseo que quieras cumplir antes de morir? —le preguntó a la mujer rubia que intentaba soltarse de su agarre con clara intención de cubrirse los pechos.

Si Jin-woo no sintiese nada la habría dejado ir, pero hubo una reacción caliente que le impidió. Se puso de excusa momentánea que ella podría volver a luchar hasta la muerte.

Ella frunció el ceño.

—No lo sé. No recuerdo nada y me temo que incluso si tuviera uno dudo que tú, mortal, puedes ayudarme a realizarlo. —Se oía agitada y, por cómo apretaba las piernas, Jin-woo notó lo afectada que estaba—. Matarme rápido me haría el infierno mejor.

—Pero no escaparás, ¿lo sabes? Puedo convertirte en un miembro de mi ejército sombra, como has visto anteriormente que hice con tus caballeros dragón.

Ella le lanzó una mirada enojada.

—Eran mis queridos amigos, ¿por qué tuviste que entrar aquí?

Jin-woo torció los labios y se inclinó un poco más, respirando sobre los carnosos labios de la diosa. Sí, de alguna manera esta mujer me gusta.

—Amigos o no, ya están muertos. Eran ellos o yo, y decidí vivir. Entonces, ¿cuál es tu respuesta? Puedo conceder un deseo y luego llevarte a los confines de mi sombra, donde permanecerás como mi fiel soldado.

Jin-woo disfrutó la intensa mirada de la mujer, que demostraba los guerrera que era. No sabía qué tenía ella sobre sí que lo volvía loco, pero con solo oler su aroma envió una corriente eléctrica a su miembro. Bajó lentamente los ojos de aquel rostro hacia sus senos llenos y suaves, y la ansiedad empezó a molestarlo.

Quería probarla antes de matarla y hacerla su sombra, lamerla mientras aún vivía. Ella se frotó los muslos, y la sonrisa de Jin-woo se profundizó.

Ella lo quiere también, solo que su resistencia no la deja demostrarlo.

Jin-woo respiró hondo en un intento de traer control. Necesitaba la confirmación de la mujer antes de pensar siquiera en devastarla, después de todo aún era una persona con sus derechos.

—Tú... —Ella se relamió los labios, lentamente dándose cuenta de que ya no había que luchar—. ¿Cómo te llamas? Me presento: me llamo Lucy Heartfilia, Diosa de las Constelaciones.

Una gran título para una gran mujer.

—Sung Jin-woo. —Se dejó caer sobre el voluptuoso cuerpo de la mujer, quien abrió sus piernas para dejarlo ponerse entre ellas—. El monarca de las Sombras.

Lucy asintió.

—Te queda bien —y luego acortó la distancia entre sus labios para darle un beso efímero—, Jin-woo.

Jin-woo no necesitó que abriera la boca nuevamente cuando sus acciones dejaron en claro lo que quería de él como último deseo. Soltó su agarre de sus delgadas muñecas mientras asaltaba su boca en un beso abrasador, el cual la estaba poniendo más caliente.

Lucy lo rodeó por los hombros y sus gemidos salían ahogados por la boca que la devoraba. Jin-woo descendió suavemente por sus lados y, sin prisa, agarró uno de sus senos. Lo apretó y la carne se derramó entre sus dedos.

Sintiéndose ya caliente por algo más, movió sus caderas contra el núcleo húmedo de la mujer, meciéndose y haciéndole sentir a Lucy lo duro que estaba por ella. Sintió que ella lo rodeaba con sus piernas, ella misma asegurándose de darse placer. La desesperación que parecía sentir al no tener nada dentro lo hizo sonreír entre dientes. Pero burlarse era una cosa, él también estaba en un poco en el que quería hundirse en ella sin preparación alguna.

En un rápido movimiento, se bajó los pantalones juntos a su ropa interior y gimió aspirando aire entre dientes. La sensación de piel contra piel, de sentir lo húmeda que ella estaba por él, y la suavidad de su coño le voló la cabeza.

Antes de su renacimiento tuvo sexo una sola vez, y esa experiencias no fue nada. Luego, mientras subía de nivel y se hacía más poderoso, lo hizo con Cha Hae-in un par de veces ya que ella estaba interesada y él no podía negar que quería volver a sentirse unido a alguien. Sin embargo, debido a sus problemas para sentirse completamente excitado no pudo disfrutar todos esa sesiones de sexo sucio y rudo con Cha Hae-in.

Pero cómo esta mujer me afectaba tanto.

El solo besarla ya lo había puesto duro, y el mero roce de sus entrepiernas lo tenía al punto de venirse. Le debía crédito que ella le hubiera dado una buena batalla, ser hermosa y oler bien. Quizá, para atraer su atención, solo se debía ser poderosa, hermosa y tener un aroma dulce y puro. Cha Hae-in era hermosa fuerte y cálida, pero Jin-woo la vería siempre como una amigo incluso después de arrojarse uno al otro durante días en la cama. No pensó en ella como alguien con la que pasaría su vida entera, a lo mejor su pensamiento cambiaba con el tiempo, pero por lo pronto quien estaba sacándolo del aburrimiento constante de no poder disfrutar su vida sexual era Lucy.

—¿Es alguna habilidad tuya oler bien? —preguntó tras darle tiempo para respirar. Al ver sus ojos aún lejanos, decidió bajar con besos por su cuello hacia el exuberante bulto en su pecho.

—No... agh... no hay tal poder.

 

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