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Es una verdad reconocida universalmente que todo alfa soltero que posee una gran fortuna le hace falta un omega.
Por poco que se conozcan los sentimientos o las opiniones de un alfa recién llegado a la comarca, esta verdad está tan bien fijada en las mentes de las familias de los alrededores que al alfa se le considera propiedad legítima de algunos omegas.
—Daemon,¿Te has enterado de que la casa de winterfell se a arrendado por fin?
Su esposo no respondió.
—Pues lo está—Repuso ella—Ya que la señora arryn acaba de estar allí y me lo a contado todo.
Daemon volvió a no responder.
—¿No te interesa saber quien la ha arrendado?—exclamo rhaenyra con impaciencia.
—Eres tú quien quiere contármelo, y yo no tengo inconveniente en oírlo.
Esta invitación fue suficiente.
—Pues, querido, has de saber que la señora Arryn dice que Winterfell lo a ocupado un joven con una gran fortuna procedente del norte; que llego el lunes en carruaje de cuatro caballos a ver la finca y le agrado tanto que cerro el trato con el señor Bolton de inmediatamente.
—¿Como se llama?
—Cregan stark.
—¿Esta casado o soltero?
—¡Oh!¡Soltero, querido, desde luego! Es un hombre soltero de gran fortuna; de cuatro o cinco mil libras de renta al año. ¡Que cosa tan buena para nuestros chicos!
—¿Por qué?¿En que les puede afectar?
—Daemon…—Rhaenyra hace una pequeña pausa antes de seguir hablando—Obviamente sabes que estoy pensando de que uno de nuestros chicos se case con él.
—¿Se ha establecido aquí con esa intención?
—¡intencion! Que tontería ¿cómo puedes hablar así? Pero es muy probable que él pueda enamorase de uno de ellos, y por eso debes visitarlo en cuanto llegue.
—No veo motivo para ello. Podeis ir tú y nuestros niños o puedes mandarlos solos, lo que fuera mejor, pues en vista que tú eres tan hermosa como cualquier omega, podría suceder que el señor stark le agrades más tú que a nuestros chicos.
—Me adulas, querido. Es cierto que sí he tenido mi atractivo, pero no pretendo ser nada extraordinario a estas alturas de mi vida, cuando una omega tiene ya cinco hijos crecidos y tres que a un son solo infantes, debe dejar de pensar en su propia belleza.
—Si tú lo dices querida…
—Debes ir a ver al señor Stark cuando llegue al vecindario.
—No puedo prometértelo, la verdad.
—Pero ¡Piensa en tus hijos! Piensa simplemente en el partido que sería para uno de ellos. Los Baratheon y los Lannister están decididos en ir nada más llegue, ya sabes que ellos no visitan regularmente a los recién llegados , tu y yo sabemos que él señor Baratheon solo irá porque está desesperado por casar a una de sus desagradables hijas. Por eso debes ir.
—Eres demasiado escrupulosa, sin duda. Me atrevo a decir que el señor stark se alegrará mucho de veros, y le puedes asegurar que concierto de buena gana que se case con uno de nuestros omegas que el elija, aunque deberías recomendarle al pequeño lucerys.
—Lucerys, si, es hermoso, pero no es ni la mitad de agradable que jace, puede ser muy tímido o no pensar en absoluto lo que dice, no tiene la calma de rhaena o la firmeza de baela. A pesar de lo cual, tú siempre lo prefieres a él.
—Algo de razón tienes…—responde él—Todos son tan tontos he ignorantes como él restos de los omegas de aquí; pero lucerys tiene un poco más de viveza que sus hermanos.
—Daemon, ¿Como eres capaz de vilipendiar de esa manera a tus hijos? Te complace mortificarme, no tienes ninguna compasión de mis pobres nervios.
Su esposo tome de su mano mientras jugaba con uno de sus anillos.
—Me interpretas mal, querida. Tengo un gran aprecio hacia tus nervios, los conozco desde que eras pequeña.
Daemon era una combinación extraña de sarcasmo, violencia y capricho que con sus casi cincuenta años de vida no había calmado casi nada de él.
Rhaenyra era una mujer hábil que sabía como obtener lo que quería, sabía que lo que pidiera se lo darían, caprichosa igual que su tío, no es que estuviera desesperada en casar a sus hijos pero desde que perdió su herencia por casarse con Harwin strong sin el permiso de su padre su vida ya no estaba llena de lujos como estaba antes.
Estar con Daemon era su seguridad, desde la muerte de su anterior esposo en un incendio las cosas no habían vuelto a ser igual, sabía que debía ya asegurar a sus hijos con un alfa adinerado que pudiera mantenerlos y cuidarlos.
Rhaenyra hará lo que sea para encontrar al alfa adecuado para sus hijos.
