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Antojo de media noche

Summary:

La inseguridad de Abner Krill no lo ayudaba en nada, lo limitaba en todo su círculo social. Pero aprovechando una reunión, tomó la decisión de que esto debía parar.

Notes:

Nose, es un trueque con mi compa (?

Work Text:

La vida que llevaba el Escuadrón era, por decirlo de una forma amable, estable. Claro que debían estar huyendo casi todo el tiempo de aquellas garras que solo querían tenerlos presos hasta que la hora de su muerte llegara, así que debían disfrutar su vida al máximo, eso significaba tener buenas amistades sin importar cuanto discutieran.

Y un día, la alegre y desquiciada Harley Quinn se sentía de muy buen humor, rentó un montón de películas (las cuales claro que no devolvería), consiguió mucha comida chatarra y mucho alcohol. No quería estar sola, así que llamó a todos los amigos que podía, claramente algunos aceptaron, otros se negaron y otros con solo ver su número colgaron la llamada de inmediato.

Pero alguien se había quedado dudando de su respuesta, era el mismísimo Abner Krill. Jamás le apetecía salir con aquellos conocidos que llamaba amigos, aunque habían dos excepciones; su mejor amiga y la persona que hacía que su corazón se acelerara. La mayoría de veces Cleo lograba convencerlo y se tenían tanta confianza uno con el otro que se sentían cómodos con su compañía. Eran muy buenos amigos.

Y por otro lado estaba aquel australiano que lo volvía loco desde hace unos meses. Cada que se juntaba el Escuadrón para hacer cualquier cosa, deseaba desde el fondo de su corazón que él asistiera. Las pocas veces que se dirigían la palabra bastaron para caer profundamente enamorado.
Sabía que Harley y Digger eran muy cercanos, así que estaba casi seguro de que él asistiría en esta ocasión.

Llamó de inmediato a su mejor amiga para preguntarle si iría, y en cuanto dijo que si, su corazón se aceleró, por lo que fue a buscar lo mejor de su closet y prepararse psicológicamente para convivir con más gente. El día de hoy quería perder el miedo e incluso quería ser capaz de sostener una conversación con aquel hombre de los boomerangs.

Luego de una hora, los invitados comenzaron a llegar a la casa de Harley, el coronel Rick Flag fue el primero en llegar junto a Robert DuBois. Cuando Abner y Cleo llegaron, el de piel pálida se empezó a notar un poco inquieto luego de unos minutos, Cleo estaba por preguntarle que es lo que le pasaba pero volvieron a tocar la puerta.

Y ahí lo vio, saludando alegremente a la anfitriona de la tarde mientras su corazón se aceleraba y sus manos temblaban un poco.

—¡Buenas! —saludó alegremente para luego tomar un vaso de vidrio y servirse algo de cerveza.

Las piernas de Abner temblaban por puro impulso, era algo entre nervios, deseo y presión. Iba al baño constantemente para tirarse agua fría en la cara y finalmente reaccionar, pero parecía que ni siquiera eso funcionaba, y lo peor es que la tarde continuaba avanzando y no había podido decirle una sola la palabra, incluso, no había hablado tanto con su mejor amiga.

Había algo dentro de él que lo detenía, probablemente era ansiedad de pensar en lo peor, miedo de no agradarle, odio hacía él mismo por ser un cobarde. Su mente era un completo desastre, su corazón sentía una presión horrible y extraña, sus ojos ardían.

—¡Oh no! Es bastante tarde —exclamó Harley mientras miraba la hora. —Bueno, quienes deseen, saben que pueden quedarse a dormir —soltó una carcajada y abrió otra de las muchas botellas de cerveza.

—Ugh, que pereza ir a mi casa —dijo el australiano mientras se servía de la botella recién abierta y reía un poco.

—Nosotros si nos iremos, tenemos cosas importantes que hacer mañana —dijo el coronel después de beber su último trago y yendo junto a su “amigo” hacia la puerta de entrada.

Abner estaba profundamente decepcionado de si mismo, no logró hacer ningún avance ni con el sujeto de sus sueños, ni con quienes se supone deben ser sus amigos. Estaba listo para la respuesta que daría Cleo, pero luego de unos minutos volteó a verla y se encontraba profundamente dormida en el sillón. Eso creó un enorme shock en él.

—Bueno, creo que ustedes dos también se quedarán. —le dijo la rubia para luego soltar un bostezo —Yo ya dormiré, pueden comer y beber tanto como quieran. —Se acurrucó en otro sillón y pronto cayó dormida.

Y comprendió rápidamente que solo quedaban ellos dos.
El de pelo negro quedó paralizado, no se movía más que para respirar lentamente, pensaba que así el contrario no notaria su presencia, pero obviamente fue inútil.

—Oye tu, deja de estar como estatua y ve a la cocina a buscar algo de chatarra, tengo hambre, ¿tu no? —dijo Digger antes de tomar un trago su de vaso.

El contrario solo asintió con la cabeza y fue a la cocina, pero al no conocer nada sobre la casa de Harley tenia inseguridad de abrir el cajón equivocado y que una bomba le saltara a la cara o algo por el estilo.
Pasaron unos cinco minutos y el australiano se desesperó, llevó con el su bebida y fue a la cocina a ver que sucedía.

—¿Que? ¿Nunca habías estado antes en una cocina? —lo miraba desde el marco de la entrada.

—Si, pero no quisiera meter la pata y tomar algo que no debo —dijo en voz baja como era su costumbre mientras lo miraba de reojo.

—Harley dijo que podíamos tomar lo que sea —dejó el vaso en la barra de la cocina, se acercó a unos cajones de la alacena y abría uno por uno, la mayoría estaban vacíos hasta que encontró una gran bolsa de papas y sonrió —esto funcionará.

Mientras buscaba, Abner se acercó hacía él para mirar como buscaba y también para sentir un poco más de su presencia, así que cuando Digger volteó estaban uno frente al otro. Se miraron unos instantes y luego el australiano habló.

—No se si es efecto del alcohol, pero te ves realmente lindo —soltó una pequeña risita y tomó del mentón al contrario —¿me dejas robarte un beso? —volvió a reír.

Abner no sabía si estaba soñando o si había bebido de más (aunque no haya bebido ni una gota de alcohol), su pálido rostro se coloreo de un rosa suave y apretó sus labios.

—Si, por supuesto —quería no sobre pensar tanto en ese momento y mejor aprovechar la oferta, tal vez estaba mal pero sabia que no volvería a tener esta oportunidad cuando el contrario estuviera sobrio.

Digger se sorprendió bastante al escuchar tan inesperada respuesta, pero no le molestó en lo absoluto. Se acercó a su rostro lentamente y le dio un suave beso. Pero el castaño jamás quedaba satisfecho con un solo beso, por lo que lo besó de nuevo, ahora de manera más profunda e intensa.

El de piel pálida temblaba un poco de los nervios, era su primer beso y era con la persona que realmente le gustaba, sentía que estaba en las nubes, era todo un sueño. Puso sus manos con algo de timidez en la espalda de Digger.

Y como el australiano deseaba jugar un poco con él, poco a poco metió su lengua en la boca de Abner mientras sus manos bajaban lentamente hacia su trasero y lo acariciaba de manera suave. Por lo que las piernas de Abner comenzaron a temblar un poco y se separó del beso mientras jadeaba un poco.

—¿Que pasa lindo? ¿No te gusta como se siente? —y aprovechándose de la sumisión del contrario, le dio una nalgada algo fuerte —Eres una ternura, ¿lo sabías? —dijo mientras volvió a acercarse al rostro de Abner y lamia sus labios suavemente, este se quedó inmóvil y su sonrojo solo incrementará, todo el tacto que le estaba otorgando, no era lo que realmente deseaba pero parecía que las cosas podían ponerse mejores.

Digger quería ir más lejos y más rápido, sentía una presión en su vejiga y sospechaba lo que era, debido a tanto alcohol que había bebido, así que tomó a Abner de la cintura y lo puso sobre la barra de la cocina, quitó sus pantalones y se agachó para comenzar a morder sus muslos. El contrario tapó su boca para evitar gemir y despertar a las otras dos chicas, pero su respiración se aceleraba y sus piernas temblaban.

—Eres tan suave y tierno, quiero saborearte por siempre… —el australiano le susurró al ver como tapaba su boca, cosa que le pareció adorable.

Mordía y besaba cada vez más arriba de sus muslos, hasta llegar a su entrepierna. Se detuvo un momento y luego comenzó a tocar su vulva suavemente sobre la tela, poniéndole especifica atención a su clítoris mientras se deleita a con las reacciones del contrario.

—¿Ya tan rápido estas mojado? Que lindo.

Comenzó a lamer a lo largo de su vulva sobre la tela, hasta que la desesperación ganó y quitó su ropa interior para disfrutar de verdad. Y pese a lo ebrio que estaba, se le ocurrió una idea, recargó su cabeza y parte de su espalda sobre la barra y dio unas palmaditas en el muslo del de cabello negro.

—Ven, ponte sobre mi —dijo mientras sonreía muy alegre.

—¡No!... Podría lastimarte… —juntó sus manos con inseguridad.

—Para nada, solo sostente de la pared si te da miedo —continuaba sonriendo le para hacerlo entrar en confianza y lo consiguió. El contrario se acercó poco a poco y justamente puso su clítoris en la boca de Digger. —Buen chico —susurró y comenzó a lamer con mayor intensidad mientras tomaba sus muslos con fuerza para acercarlo más.

Abner era un desastre, su rostro estaba demasiado sonrojado, algunas lagrimas de placer se deslizaban por sus mejillas y un poco de saliva goteaba de la comisura de su boca mientras que sus gemidos comenzaban a ser más sonoros, pues sentir aquella lengua ajena entrando y saliendo rápidamente de su vagina era una sensación nueva y estaba fascinado.

Luego de un rato, el australiano le dio unas palmaditas en su muslo para que se levantara. Mientras bajaba su pantalón, volvió a sentir el cosquilleo en su vejiga, era señal de que debía darse prisa si no quería hacer el ridículo. Así que en cuanto sacó su pene de su ropa interior, lo metió inmediatamente en la vagina del contrario, por lo que Abner sintió algo de dolor pero sobretodo sorpresa, se quedó inmóvil unos segundos al sentir como sus paredes se separaban con el miembro del otro entrando.

—Lo siento lindo, es que estoy emocionado —en parte era cierto, en parte tenia prisa.

Tomó las piernas de Abner y las puso sobre sus hombros, penetrándolo con fuerza y rapidez, intentando llegar más profundo con cada estocada que daba. Los gemidos del de piel pálida comenzaban a ser más sonoros, esto preocupo a Digger, así que introdujo dos dedos en su boca para hacerlo callar un poco.

—Me encanta escucharte precioso, pero debes guardar algo de silencio si quieres que no nos descubran —rió un poco.

Al ser la primera vez de Abner, su vagina apretaba bastante el miembro del contrario, lo que le provocaba una sensación increíble en cada movimiento que daba, hasta que finalmente se corrió dentro de él… Pero igual no pudo aguantar más y ocurrió lo inevitable.

—Ugh, perdón por esto, hermoso —sacó lentamente su pene y orinó en el abdomen de Abner.

El contrario se quedó inmóvil viendo como el liquido caía en su cuerpo caía en su cuerpo y escurría por sus piernas, por alguna razón lo encontraba bastante sexy y no se negó en ningún momento, de hecho, con sus dedos tomó un poco del liquido y lo llevo a su boca para poder saborearlo de verdad.
Al terminar, Digger rápidamente tomó un trapo que estaba ahí cerca y secó las piernas del contrario, con la mirada baja pues estaba algo apenado, hasta que sintió una mano ajena acariciando su mejilla suavemente.

—No te preocupes, todo estuvo muy perfecto —dijo el de piel pálida mientras lo miraba directamente a los ojos y le sonreía.

Con esa sonrisa, Digger acabó flechado y se sonrojó. Tomó su barbilla y besó su mejilla con ternura, luego continuó limpiando el suelo para no dejar un desastre en la cocina de Harley.
Cuando ya estaba todo listo y limpio, Digger tomó de la mano al contrario y besó sus labios suavemente.

—Deberíamos salir solo nosotros, ¿no crees? Eres bastante lindo y realmente me gustaría conocerte —el corazón de Abner latió con fuerza al escucharlo decir eso, así que asintió con emoción y una gran sonrisa, se lanzó a sus brazos para abrazarlo cálidamente, Digger se sorprendió y correspondió con calidez.