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-Incluso si solo es por esta noche… -fueron las últimas palabras que Xiao alcanzó a escuchar del alegre bardo antes de volver a desmayarse por toda la deuda kármica que su cuerpo estaba soportando en ese momento. Las medicinas que había creado Baizhu especialmente para él nunca eran realmente suficiente para aligerar la carga, pero a pesar de todo se había atrevido a decir que quería descansar.
Era increíble la tranquilidad con la que había declarado que tomaría un descanso justamente esa noche, en pleno rito de la linterna, cuando el mal acechaba más que nunca; pero el simple hecho de haberlo visto a él ahí, en la posada, esperando por él, había sido más que suficiente para dejarse llevar por el cansancio.
Xiao ya no pudo ver el rostro lleno de desesperación de Venti cuando lo vio desmayarse, tampoco sintió cómo el viento evitó que cayera de lleno al suelo y mucho menos percibió las suaves pero preocupadas caricias que le dio Barbatos mientras lo acomodaba sobre su regazo para enseguida comenzar a cantarle. Si bien era cierto que Venti se había alegrado de que Xiao decidiera descansar en lugar de seguir lastimando más su cuerpo, también era verdad que odiaba verlo de aquella manera. Venti sabía que Xiao se sentía en deuda con Liyue, o mejor dicho, con el arconte de esa nación luego de haberlo rescatado de aquel tirano que por tantos años lo lastimó y justamente por eso, a veces combatía sin descanso hasta acumular una gran deuda kármica.
La primera vez que se habían encontrado no había sido del todo una coincidencia, pero por supuesto que eso Xiao no lo sabía y Venti tampoco tenía planeado contarle sobre aquel encuentro en el Pantano Dihua; prefirió dedicarle toda la atención posible en ese momento, así que siguió cantando sin dejar de darle una que otra caricia en la mejilla o pasear sus dedos por la cabellera del yaksha . Después de unos minutos, hizo aparecer su arpa e inmediatamente comenzó a tocar otra melodía, la música que Venti sabía que tranquilizaría más rápido a Xiao, una que Venti había hecho exclusivamente para él.
Era increíble el poder que las suaves notas de aquella melodía tenían sobre Xiao, pues casi inmediatamente comenzó a recuperarse. Se le veía tan sereno descansando, que Venti se preguntó si era el mismo yaksha que conocía desde hacía ya varios años, aunque la verdad es que siempre trataba de no llamar tanto la atención cuando estaba en Liyue, Venti era bastante bueno para que nadie lo notara, a excepción del mismísimo Xiao. No sabía cómo lo hacía, pero de alguna u otra manera, siempre se terminaban encontrando.
Aún existían cosas que ni siquiera Venti lograba comprender, pero tenía la sensación, de que los destinos de ambos estaban estrechamente ligados, y sin importar cuánto tiempo llevaba viviendo, no lograba comprender el verdadero objetivo de estar conectado a él; es decir, Venti no podía asegurar que dentro de algunos años siguiera existiendo, y aunque pensar en esa posibilidad era algo cruel, tampoco dejaba la idea de lado.
-Pero si es solo por esta noche, entonces creo que puedo quedarme a tu lado -le susurró Venti a Xiao que seguía descansando en su regazo antes acariciarle el rostro y acercarse lo suficientemente a él para darle un suave beso en los labios a su querido yaksha.
