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En un día caluroso, a través de una ventana, una joven mujer arreglaba sus bocetos para entregárselos a su superior, realmente estaba nerviosa por la respuesta hacia su sugerencia y sus ideas. Cada minuto que pasaba al caminar por ese pasillo lleno de oficinas de otros empleados, la idea de que su jefe la despidiera aumentaba en cada paso que daba. Le había fallado y él había rotó cada boceto anterior en frente de ella. Había dolido ver esos retazos de papel, tirados en el piso, pisados luego por el Señor Choi, sí, su superior de quién dependía la agencia de organización de eventos a celebridades (Jour Spécial).
Yashiro Nene, la mujer del inicio, quién diseñaba lindos vestidos a las celebridades, como también se encargaba de la decoración del evento. Tocó cuidadosamente la puerta del Señor Choi, quién no se veía molesto o irritado, a lo que Nene empezó a presentar sus ideas. Sin embargo, fue callada por el Señor Choi.
- “Señorita Nene, por alguna vez en su vida cállese”
- “Escuche, … tengo a alguien a quién presentarle” Se puso de pie y dijo:
- “Puedes pasar”
Nene vio como entraba un joven hombre alto, con un elegante traje azul marino, con unos ojos color almendra y una sonrisa encantadora, cuya sonrisa dejó embobada a Nene.
- “Este es mi hijo, Hiroshi Choi, tu nuevo superior. Desde ahora en adelante a él es a quién ofrecerás tus …. Ideas, sí así podemos decirles”
El silencio guardo en la oficina, Nene contemplaba al joven alto, como si se tratara de una bella obra de arte. Mas Hiroshi estaba impacientado por conocer la enorme belleza misteriosa que guardaba la señorita Nene.
- “Encantado de conocerla señorita, como sabe seré su nuevo superior” dijo Hiroshi para luego dirigirse hacia la puerta y guiar a Nene
Ella simplemente hizo una reverencia y siguió por detrás a Hiroshi, quién solo soltó una risilla.
- “No tengas miedo, no muerdo.” Nene lo miró a los ojos y vio un brillo en ellos.
Nene no sabía que eran aquellos brillos que veía en los ojos de Hiroshi, pero eso la confundía tanto, porque era inexplicable el sentir sus mejillas arder de tan solo verlo, digo ¿A quién se le ocurriría pensar que le gustaba una persona que apenas acababa de conocer? Que de tan solo pensar en cada facción de su rostro …. Incluso de su cuerpo, la tenía tan embobada, en especial aquella mirada y sonrisa que le dedico la primera vez que lo vio.
- “Desde ahora seremos como amigos, me gustaría tener una relación amistosa entre mis empleados, aunque sea tu superior aprecio esa sinceridad” Sonrió Hiroshi, para luego dirigirse hacia Nene y mirar sus preciosos ojos rubí.
Ambos se encontraban entre una mirada que parecía pedir algo más…, pero Nene fue quién rompió la mirada para luego reír levemente y esconderse detrás de sus bocetos, podías ver sus mejillas tornase de un color rosa tierno, para luego volver al trayecto hacia la oficina de Hiroshi, mientras que, dentro de él, una chispa se encendía, la cual no tenía una explicación alguna, se sentía cálido, sentía que con ella podía lograrlo todo, tenerlo todo…, pero tan solo la había conocido hace un par de horas entonces ¿esto podía ser amor?
Al entrar a la oficina Nene y Hiroshi, hablaron por horas, pero no necesariamente de trabajo, y aunque en algún momento tuvieron que tocar ese tema, las risas no faltaron durante ese momento, algunos sonrojos y una especie de coqueteo salía de aquella oficina. Ambos salieron riendo dulcemente.
Hiroshi había planeado acompañar a Nene hasta su oficina, sin embargo, el tiempo había pasado volando y la noche había caído.
- Nene se dio cuenta de lo tarde que era y apresuro el pasó hasta la puerta de su oficina “Hiroshi, fue encantador conocerte, pero me debo retirar, por la mañana ordenaré los materiales para la confección…”
Nene estaba apuntó de retirarse, pero una mano sujeto su muñeca con delicadeza.
- “Nene, si no te molesta mañana ¿te gustaría ir por un café?” Yashiro pudo sentir un ligero rubor en sus mejillas y como unas pequeñas mariposas surgían dentro de ella “Y no, no como tu superior, sino más como amigos, … algo más que eso…”
Lo último lo dijo entre susurros, palabras que Nene no había escuchado en lo absoluto, mas Nene era una de esas personas que se ilusionaban y empezaban a especular algo romántico, así que sí, Nene lo tomo como una cita. Algo que a ella le encantaba, entonces ¿Por qué no aceptar y tomarlo de esa manera?
Hiroshi quién era un chico guapo, alto, simpático y de una sonrisa encantadora, la parte favorita de Nene. Esperaba la respuesta de ella, con una mirada suplicante, pero sin perder el encanto.
¿Cómo podría decirle “No” a un chico tan guapo y simpático como él?
- “SÍ” salió de la boca de Nene, pero ¿eso no era algo tonto? “Quiero decir, ¡Claro!, me encantaría pasar por un café contigo” ella solo le podía regalar una sonrisa tan cálida y bonita, que hacía que cualquier rostro que la veía podía sentir su sinceridad y su amor.
Hiroshi simplemente no pudo evitar tener un pequeño sonrojo en su rostro, después de todo Nene era un chica linda y dulce. Pero la hora seguía corriendo, a lo que Nene después de dar una respuesta, tomo su bolso y sus papeles y se dirigió corriendo hacía el auto.
Sin embargo, como damisela en apuros, Hiroshi volvió a tomar su muñeca, pero está vez, la acercó más hacía el, tanto que Nene podía sentir la cálida respiración de Hiroshi.
Esto era demasiado pronto, pero el cuerpo de nene pedía a gritos besar a aquel chico que la tenía tan sonriente e hirviente a la vez.
-“Señorita Nene, no puedes dejarme con la duda de saber cómo te volveré a encontrar o donde volver a vernos” dijo entre risas Hiroshi, “¿Por qué no me das tu número~?”
Ante esto Yashiro solo podía soltar un pequeño suspiro de alivio, y poder calmarse a la vez. Tomó un papel de entre sus hojas y escribió su número para luego dejarlo envuelto en las manos de Hiroshi, con mucha dulzura.
Al poder llegar a su auto, apenas pudo abrocharse el cinturón de seguridad, y conducir hacia su apartamento, pues su corazón no dejaba de estar acelerado y su mente no podía salir de ese trance. Tan solo pensar en que tendría una cita con su Superior la volvía loca, sus pensamientos se alteraban y podía sentir como hervía por la idea de que algo más podría suceder.
Entre tantos pensamientos, por fin había llegado a casa.
Quizás un cambio no le vendría mal, después de todo es el hijo del Sr.Choi. Él no sería igual que su padre, alguien que le dé un mal trato, que no la valoré, él no era como su padre… ¿O sí?
En fin, Nene tomo sus cosas y soltó un largo y pesado suspiro. Se disponía a descansar y tratar de dormir. Después de todo había sido un día tan bipolar, entre romance y los tratos de su ex jefe, este había sido uno de los mejores. Y aunque los tratos que le daba el Sr. Choi eran horribles y hacían que Yashiro perdiera cada vez más confianza en ella mismo, ella seguía tratando de ignorar los comentarios y en algunas ocasiones, guardando sus lágrimas.
Los pensamientos en ella se nublaban, a medida que se iba quedando dormida, tanto que cuando despertó, ya era de día. Nene se quedo estupefacta mirando el día y la posición en la que estaba durmiendo, demasiada incomoda. Para luego voltear a ver la hora, afortunadamente era temprano y los rayos de luz habían salido.
Tomó su chaqueta, las llaves del auto, y con sus delicadas manos trato de alisar la falda que traía puesta. Después de todo era la única falda “apropiada” para el trabajo. Una falda que para nada esta acorde a su edad, era larga y por debajo de las rodillas, algo suelta y por supuesto para nada de su talla.
Y justo cuando estaba por salir, … ¡oh sorpresa! Le llega una notificación de recomendaciones nada importantes, para así percatarse que era … ¡sábado! No tenía porque alistarse y mantener la rutina, sino ¡arreglarse para su cita! Tenía que estar lo más linda posible para Hiroshi, aunque Yashiro ya tenía esa belleza encantadora por sí sola.
Nene, ahora sí, estaba lista para arreglarse, tomarse su tiempo y ver si recibía un mensaje, porque tampoco tenía el número de Hiroshi o incluso ella no pudo quedar un lugar para encontrarse. Pero, aunque tuviera todos esos obstáculos, ella no perdería esa pequeña esperanza de poder tener una cita con su superior. Pero ¿Eso no suena mal?, pues claro, salir con tus empleados no está bien visto, trabajo es trabajo y … menos si esté estaba casado.
