Work Text:
Dijiste «te amo» primero. Qué tenue era tu sonrisa en ese momento, Levi, un gesto como el primer resplandor del amanecer, un suspiro de luz luego de una larga noche; creció poco a poco, hasta que fue todo lo que pude ver, un amanecer del que era imposible escapar. Ojos negros de la taza de té a los míos. Eras todo calma. La más difícil de las confesiones verbalizada con suma firmeza. Ah, Levi, cuánta valentía. Aquella madrugada confirmé: eres el más fuerte entre nosotros.
Sin ataduras, no como un deber, porque el amor no es nada como eso. Libre. Me hacías sentir tan libre. El amor tiene alas, lo mismo que la libertad. Un «te amo» pronunciado con claridad en un comedor vacío. No te presionaba la necesidad, nada te urgía a confesarlo, en aquel entonces la ilusión del tiempo suficiente todavía nos protegía, pero lo dijiste de todas formas. Y, sí, yo indico ahora “dijiste”, pero en realidad fue más bien una canción que entonaste para arrullarme en mi cansancio.
Efusivos besos no hubo. Una vez más la taza de té a los labios. Silencio, tranquilidad, paz, libertad. Un sueño bonito como tu sonrisa. Desperté en mi cama. Sé que quise devolver el suspiro de luz que habías dado a mi madrugada, pero entre titubeos y desafortunados “Ahora no es momento”, no hubo… te diré que no hubo tiempo, porque yo, a diferencia de ti, no soy tan fuerte, Levi.
«Más tarde, Levi».
Te lo digo ahora.
—Te amo.
Articulación sin voz, un instante solo para ti. No sonrío al decirlo, porque si lo dije tardíamente, no lo diré hipócrita. Estoy triste y amarte no lo hace cambiar. Estoy triste y amarte no lo hace más fácil, solo no quería irme sin que lo supieras. Que no te quede ninguna duda.
Pasos en reversa. Una última vez adiós. Levi, ya te echo de menos, pero no me encuentres pronto. Quédate un tiempo, ¿de acuerdo?
Nos vemos luego, sonrisa de amanecer.
