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Category:
Fandom:
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Characters:
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Language:
Español
Series:
Part 2 of Fiddlestan
Stats:
Published:
2015-10-28
Updated:
2016-06-14
Words:
9,203
Chapters:
4/?
Kudos:
1
Hits:
97

El final es donde comienzo

Chapter 4: Reencuentros

Notes:

Después de meses de estar desaparecido, solamente criticando fanfics ajenos vuelvo con este capítulo, uno que escribí primero en un cuaderno y después pase a la computadora.
Tengo un one shot que pasare a la computadora mañana, está relacionado con esta historia.
Espero les guste o si viene a insultarme como yo lo hice, el recuadro de abajo es todo tuyo.

(See the end of the chapter for more notes.)

Chapter Text

Fue increíblemente tragicómico como todo se fue por el desagüe. El día había empezado de una forma más que estupenda, Dipper y Mabel habían estado hablando sobre usar unos fuegos artificiales que habían encontrado y Stan les había obligado a que lo hicieran con él, no por querer ser un tutor responsable sino porque no se había querido perder de la diversión. Hasta había despertado a Fiddleford para que fuera con ellos, cosa que no le gusto mucho pero al final termino aceptando.

Fue mientras que se estaban divirtiendo que Fiddleford hubiera tratado otra vez el tema de cómo le molestaba estar usurpando la cama de Stan pero este lo ignoro, lo estaba haciendo como una forma de reivindicarse con él, aunque este se quisiera hacer el mártir, cosa que era más que molesta.

Las cosas no quedaron así de maravillosas porque mientras Stan estaba yendo a buscar una lata de gaseosa nueva fue apuntado por unos punteros laceres, cosas que el confundió por unos segundos por algún tipo de bicho pero que se dio cuenta que no lo eran cuando lo estaban aprisionando sin importar las cosas que les dijera.

También se llevaron a los niños pero a Fiddleford no lo pudieron atrapar, algo que no había perdido a pesar de estar mucho más cuerdo era esa capacidad para escaparse, algo que se había tenido que enseñar con los años y que nunca le había sido tan útil en su vida como lo había sido en ese momento.

De haber hecho caso a su sentido común, algo que no había hecho durante treinta años, se habría ido como alma que llevo el diablo, todo en su alma le decía que era lo que tenía que hacer pero su amor por Stan y los niños fue lo que le obligo a quedarse y más aún a entrar a la cabaña y tuvo suerte que lo hizo cuando lo hizo porque minutos después de que él entrara al laboratorio fue que Soos fuera a vigilar la máquina de dulces, como Stan se lo había pedido y no le habría dejado pasar porque había pocas cosas que harían que esa persona desobedeciera a Stan.

A Fiddleford le dolió de una forma casi física como Dipper no confiaba en Stan, todo lo que había en ese sótano oculto lo interpretaba como algo malo de su tío y no había forma de convencerlo de lo contrario y por eso estaba seguro en tener que apagar la máquina pero por suerte para todos entre Stan y él lograron que no se apagara y de esa horrible maquina salió la que una vez hubiera sido una de las personas más importantes de su vida, no tanto como en la vida de Stan pero si había sido muy importante.

Claro que la forma de actuar de esta persona no fue para nada como se la esperaban,  el intento de abrazo de Stan fue respondido con una piña en la cara y después de eso Fiddleford trato de alejarlos, en especial porque estaba seguro que el que Stan estuviera siendo sujeto de esa forma no podía ser bueno para su espalda, la verdad es que con los golpes que había recibido ese día dudaba que Stan se pudiera mover mucho el día siguiente, o en unas horas, dependía de la suerte de Stan.

Fue la sorpresa de ver que había otra persona, una que hubiera ignorado lo que hizo que Stanford soltara a su hermano.

— No puedo creer que hayas ayudado en esto Fiddleford ¿Es qué no te importa nada? Realmente pensé que eras mucho más inteligente pero veo que me equivoque — se notaba lo decepcionado que estaba pero eso a Fiddleford no le importaba, sentía que había hecho lo correcto.

— Yo no tenía ganas de tener nada que ver con esta cosa y la verdad es que trate de no hacerlo pero tu hermano no aceptaba un no por respuesta — lo decía enojado, no podía creer lo malagradecido que estaba siendo Stanford, la respuesta de este habría sido nada apta para menores de no ser porque Mabel se dio a notar queriendo que saber que era lo que estaba pasando.

— No me dijiste que había niños aquí, eso y una especie de topo sin pelo — acercándose a los niños porque el tipo alto no le daba para nada de confianza, a pesar de que su comentario no lo hubiera enojado.

— Son tus nietos Ford, son los hijos de Alex — dijo Stan con un tono algo cansado mientras que Fidds se estaba calmando, por suerte las cosas ya estaban más tranquilas pero no sabía por cuánto tiempo.

Ford estuvo paralizado unos buenos minutos hasta que la niña lo abrazara pensando que era algo que ella tenía que hacer. El abrazo no fue rechazado pero Ford no hizo nada, al parecer eso lo estaba calmando bastante.

Eso duro hasta que se enterara que los del gobierno estaban dos pisos por encima de ellos. Eso solo sirvió para que Stanford odiara aun más a su hermano pero por suerte lograron calmarlo cuando le pidieron que contaran su historia.


Stan y Ford siempre habían sido inseparables, hacían todo juntos y se defendían de todo, ya fueran de los bullys o de algún ejercicio de matemáticas especialmente difícil, de esos que aparecen como enemigo certero y que amenazan con arruinar un fin de semana perfecto lleno de diversión.

Uno de los peores enemigos que tenía y probablemente el único que no podían derrotar de forma alguna era el papá de ellos, Filbrick Pines, no había estado para nada feliz cuando le contaron que había tenido dos hijos en lugar de uno y menos porque eso llevaría a tres las bocas improductivas a las que tenía que alimentar en su casa, su esposa tenía suerte de ganar algo de dinero con esa estupidez de la línea psíquica porque de no hacerlo no le importaría lo que las otras personas pensaran de él, le pediría el divorcio y la echaría de la casa con los niños.

Una de las pocas cosas buenas que hizo por sus hijos fue hacer que hicieran boxeo, cosa que a ellos no le gustaba para nada pero que después resultó ser mucho más útil de lo que ninguno de los dos se hubiera esperado. Claro que fue lo único que alguna vez le pudieron llegar a agradecer, en especial por lo que pasó cuando estaban por terminar la preparatoria.

La secretaria los había llamado a la oficina del director, los dos odiaban a esa idiota porque siempre los llamaba a los dos, claro que tenían nombres parecidos pero no podía ser tan difícil, no eran para nada iguales en las cosas que hacían y eso tenía que servir para algo.

En esa oficina hablaron maravillas de Ford mientras que decían todo lo malo de Stan y de no ser por el miedo que ambos le tenían a su papá Stan se hubiera enojado de que Ford no lo defendiera por las cosas que estaban diciendo sobre él, no era bueno hacerse el valiente con él, eso era algo que Stan había aprendido de la forma difícil.

Fue después del colegio que fueron a los columpios en la playa a hablar, los mismos que hubieran usado de niños.

— Es ridículo que crean que te puede interesar esa universidad tan nerd —esperaba que su hermano le diera la razón, en especial por cómo estaba sentado mirando al suelo.

— Yo quiero ir — dijo en un tono no muy alto de voz, no entendía como su hermano no comprendía lo importante que era eso para él, estaba siendo muy egoísta — igual tu tienes el boxeo, hasta eres muy bueno, solo tienes que esforzarte un podo más y hasta puede que seas uno de los mejores — de todas las cosas que le pudo haber dicho esa no era la que se esperaba, ya no estaba acostumbrado a que lo alentara, ni siquiera su hermano.

— ¿No importa lo que diga te vas a ir igual? — lo decía con un tono de voz dolorido, cosa que molesto a su hermano pero estaba tratando de entender el por qué lo hacía.

— De esta forma los dos nos esforzaremos en lo que somos realmente buenos y la verdad es que no sé si me aceptaran, seguramente deben de ver experimentos mucho mejores que el mío — estaba asustado, aterrado con la idea de que vieran su experimento y pensaran que era malo, poco imaginativo o alguna cosa por el estilo.

— Tu eres la persona más inteligente que conozco, deberían de ser más que idiotas para no aceptarte y una vez que vayas vas a denostarles a todos los idiotas que alguna vez se burlaron de tus manos lo genial que podrás ser, en especial cuando tu seas un famoso científico y ellos estén trabajando en un local de comida rápida — tan ocupado alentando a su hermano que ya se había olvidado de lo mal que lo estaba pasando él. Es como cuando eres pequeño y le tienes miedo a la oscuridad pero si estás con otro niño que también le tiene miedo por alguna razón todo el miedo abandona tu cuerpo y de esa forma eres capaz de evitar que la persona que está contigo se asuste. Eso era exactamente lo que Stan estaba haciendo sin darse cuenta.

Esa noche ninguno de los dos pudo dormir, sus razones eran diferentes pero los dos estaban muy nerviosos.

Como era de esperar Stanford fue aceptado en la universidad y no mucho tiempo después se tuvo que ir a California pero no sin antes prometer a su hermano que se escribirían todas las veces que pudiera porque quería saber todo lo que pasaba en la vida de este.

La vida de Stan sin Ford  era demasiado vacía y odiaba cada segundo de ella, lo que más odiaba era como su propio papá parecía estar siempre buscando razones para estar enojado con él, para recriminarle por cosas aunque él no las hubiese hecho y siempre lo apuraba a conseguir un trabajo y eso que él ganaba algo de dinero con las peleas, no era tanto pero era suficiente como para que no le tuvieran que dar plata para pagar por la gasolina de su auto.

Así fue como a los dos meses de que su hermano se hubiera ido que Stan fue echado de su casa.

— Ya es mucho con los gastos que nos trae tu hermano, no puedo darme el lujo de mantener a un idiota como tu — había ido al cuarto de Stan a despertarlo temprano en la mañana para decirle eso, cualquiera podría decir que lo había pensado toda la noche y que no había podido esperar para decírselo.

— Yo gano dinero — respondió tratando de sacarse el sueño frotándose los ojos, esta era una conversación demasiado importante como para estar medio dormido, su futuro dependía demasiado para eso.

— No lo suficiente y te di más que tiempo para que consiguieras algo mejor, quiero que empaques y te vayas de mi casa ya mismo o tirare todo lo que crea que es tuyo a la calle y espero no te olvides nada porque no te voy a dejar volver a buscarlo — eso era algo que no se había esperado.

Lo quedo del día se la paso empacando, solo paraba para comer y en cada una de las comidas su padre lo miraba como si tratara de asesinarlo con la mirada, la única razón por la que le permitían comer era porque la madre había insistido, aparentemente era la única cosa en la que lo había logrado convencer.

Nunca en su vida se había sentido tan patético, estaba solo y tenía todas sus cosas amontonadas en su auto. Su hermano siempre había pensando que Stan tenía un auto solo para lucirse y en parte lo era pero también le daba una libertad y en ese momento le estaba dando una especie de techo. Por suerte podía asearse en el gimnasio al que iba a hacer boxeo pero eso no era lo ideal tampoco.

Para empeorar las cosas había estado comiendo una hamburguesa en su local de comida favorito cuando el amor de su vida se sentara en el asiento del otro lado de la mesa en la que estaba sentado, se la veía bastante enojada y nada bueno podía salir de eso.

— Acabo de ver tu auto está lleno de tus cosas ¿Planes mudarte sin decirme? — lo dijo y se notaba lo decepcionada que estaba y ni siquiera con el ceño fruncido dejaba de ser la hermosa castaña con la que siempre le gustaba salir a bailar.

— No es eso Carla, el maldito de mi papá me echo de la casa por no ganar el suficiente dinero — eso enojo a su amada.

— No puede echarte por eso pero si quieres puedes venir a mi casa, puedes vivir en el sótano hasta que ganes lo suficiente como para alquilar algo — su orgullo fue lo único que le impidió aceptar lo que le estaban proponiendo.

— No creo que tus padres estén muy felices con la idea, no quiero usurpar aunque sea el sótano — por lo menos sus padres no estarían para nada felices con eso.

— Ellos te aman y solo será por un tiempo — sabía que no era verdad pero también tenía que tener en cuenta lo persuasiva que podía ser Carla y así fue como acepto.


Por su parte Ford llego a West Coast Tech sintiendo que iba a tener el mundo a sus pies, que nada lo iba a poder parar y eso duro hasta que su padre abriera la boca cuando estaban en el estacionamiento.

— Aparentemente no eres tan inteligente como nos hiciste creer y por eso solo te dieron media beca, por eso lo que haremos es lo siguiente, vas a conseguir un trabajo y te pagaras todo lo que sea posible, yo pagare lo que creo que te mereces  y te lo digo porque no pienso sacrificar a la familia para que tu puedas jugar al gran científico y no creo ver algún beneficio económico de esto en el corto plazo — lo dijo todo con ese tono neutral que tiene siempre al hablar, ese con el que deja más que en claro que no le interesa lo que le pasa a la otra persona y por eso fue que dejo las cosas en el piso y se fue dejando a que Ford tuviera que llevar sus cosas solo al cuarto, cosa que le tomo varios viajes.

No había tenido suerte de que su compañero estuviera en la habitación y por eso tuvo que hacer todo y no fue hasta que fuera a comer el almuerzo que se encontrara con Fiddleford, este se sentó en la misma mesa que él y eso era porque le había parecido una buena persona o por lo menos eso fue lo que le dijo, después le contó de cómo había estado todo el día dando vueltas por el campus con casi toda su familia porque estaban más que orgullosos que él fuera a la universidad, era el primero de la familia en hacerlo y por eso era que había varios familiares ayudando a pagar porque no había logrado una beca pero nadie de su familia le iba a permitir no ir a un lugar que le ayudaría a ser todo lo que él quisiera ser.

Se hicieron amigos de la noche a la mañana, en especial porque compartían su amor por el estudio y muchas de las clases y Fiddleford parecía entender lo que era sentirse fuera de lugar en una ciudad. Siendo de Pinola, Mississippi, un lugar que podía ser descrito como un lugar de dos gatos locos, se sentía demasiado raro en una ciudad como Los Angeles, por eso iban juntos cuando salían del campus.

— Toda mi familia estaba muy emocionada con le hecho de que yo venga a la universidad, muchos ayudan a mi ma a pagar y casi todos vinieron a despedirse, eso hizo que muchos se rieran cuando los vieron curioseando por todos lados — los dos trabajaban en la misma cafetería en el campus, los dos eran camareros y estaban aprovechando una pausa para poder conversar.

— Mi papá no quiere gastar dinero en mi y menos porque me dieron una media beca y de eso él quiere pagar lo menos posible — la cara con la que le estaba mirando su amigo era una de las que odiaba, era una mezcla de lastima y enojo. Por suerte no dijo nada al respecto, aparentemente no quería enojar a su amigo.

El tiempo siguió pasando, Ford conoció a quien sería la más importante de su vida y al quedarse le dieron mucho dinero por sus investigaciones y con ese dinero se fue a Gravity Falls a investigar las cosas paranormales.

No mucho tiempo después invitaron a Fiddleford a que se uniera a ellos y al hacerlo conoció en el pueblo a Susan y no tardo en enamorarse de ella, a pesar de que él fuera un ingeniero y ella una camarera. Camarera que cuando el dueño del local se retirara, ella con sus ahorros de ella y ayuda de él compraron el local.

Fiddleford trabajaba en una universidad porque no le había ido bien con el diseño de su computadora portátil, no había dejado de tratar pero quería algo que le diera más dinero, en especial cuando se casara con Susan.

Fue bastante tiempo después de eso que Stan se les uniera, tuvieron los problemas con Bill y Stanford terminando del otro lado del portal.

Lo único que tuvo que hacer Stanley fue trabajar en el portal, agradeciendo que su hermano le hubiera dejado la casa cuando se mudara a Gravity Falls hacía ya bastante.

Helen sabía lo que había pasado pero siempre dijo que  su esposo estaba muerto y no pudiendo soportar el vivir en ese pueblo fue que se mudo a California con su hijo, esperando que su esposo volviera, tiendo fe en que pasaría.


Volviendo a la actualidad, todavía tenían que deshacerse de las personas que estaban invadiendo la casa en los pisos superiores.

Por suerte Dipper tenía la pistola de borrar recuerdos y evitando que Fiddleford la agarrara se la dio a Stanford, este haciéndole unos pequeños cambios logró que funcionara en forma de ondas de sonido y de esa forma logro que olvidaran todo lo que estaban haciendo en ese lugar, después solo tuvo que salir con unos dibujos de su nieta diciendo que eran papeles que informaban lo que estaba  pasando y de esa forma hizo que le dieran la información y se fueran.

Una de las cosas más complicadas fue lograr que los niños se fueran a dormir, en especial Dipper que querría que Stanford le contara todo lo que sabía del pueblo, los diarios y algunas cosas que s el podían ocurrir mientras le hablaba.

La forma en la que lo miraba asustaba bastante a Ford pero no se pudo enojar porque estaba más que seguro que de encontrarse en una situación parecida él estaría más o menos igual o peor pero eso no le sacaba el hecho de no estar acostumbrado a ese tipo de atención, él no era una celebridad en lo más mínimo.

Ya más tranquilos, Stanford se fue a cambiar por algunas ropas viejas que estaba guardada en su casa y ya más cómodo fue a la cocina donde lo estaban esperando para tomar gaseosas mientras charlaban, habrían preferido algo más fuerte pero Stan se negaba,  no desde que Wendy le hubiera robado su cerveza una vez.

— Nunca pensé que llegaríamos a ser tan viejos — dijo Stanley en forma humorística logrando que los otros dos se rieran un poco.

— Ahora te pareces a papá — dijo Ford logrando que Stan se ofendiera un poco pero nada serio.

— ¿Cuándo vas a hablar con tu esposa Ford? — dijo de la nada Fiddleford quien había estado callado, él estaba con Stan y quería que su amigo se reconciliara con su esposa.

Eso puso muy nervioso a Ford y por eso se puso las manos atrás de la espalda, cosa que hacía cuando estaba nervioso.

— No creo que sea un buen momento para eso , por ahora voy a encargarme de arreglar cualquier problema que pueda haber pasado al abrir el portal pudo haber provocado, me puedes acompañar si quieres Fiddleford — al ver como este negaba con la cabeza continuo — puede que me vean poco pero en cuanto todo esto termine veremos cómo seguimos con nuestras vidas — dicho eso se levanto y fue sin decir nada más, estaba claro que se iba a quedar a dormir allí abajo. Por suerte había un catre escondido en por ahí.

Lo vieron irse antes de ir los dos a dormir en el cuarto de Stan,  se lo había ganado por todo lo que había pasado y estaban más que seguros de que ninguno de los dos podría dormir.

Notes:

Así termina esto, espero les guste y como ya dije antes cualquier opinión será bien recibida.

Notes:

Espero les haya gustado, como siempre las críticas no me molestan.

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