Chapter Text
Song Lan fue contagiado por la emoción en los ojos de Xingchen al saber que Wei Wuxian y Hanguang-jun adoptaron a una niña lo que causó que en su rostro también se dibujara una sonrisa.
Por su parte, Xiao Xingchen seguía sorprendiéndose más y más ante los cambios en la actitud de Song Lan, en el pasado no era algo habitual verlo sonreír, ahora se sentía como si estuviera ... vivo- sus pensamientos se cortaron allí pues le dolía pensar que la persona que tenía frente a él era un fantasma y gran parte de ello era su culpa.
*
Después del almuerzo, Song Lan y Xiao Xingchen decidieron reservar una habitación para cada uno en la misma posada pues les llevaría más de un día cumplir con sus tareas, luego salieron del lugar con dirección al pequeño mercado.
Desde que Xiao Xingchen volvió junto a su maestra, había bajado más de una vez al pueblo para comprar víveres por lo que conocía la ubicación de cada tienda, pero fue sorprendido por Song Lan, cuando este sugirió visitar una tienda de ventas de juguetes.
— Hermano Zichen, ¿qué quieres comprar?
— Algo para A-Ye y también algo para Baiyue.
Una vez que eligieron algunos juguetes entre ellos destacaba el jiuche que consistía en un pájaro tallado en madera con dos ruedas a los costados, este juguete era para A-Ye en cambio para su gatita Song Lan eligió una pelota hecha con hojas de bambú tejidas y una bara con con plumas en el extremo, Xiao Xingchen eligió una muñeca de trapo para la hija de Wei Wuxian, después de haber escuchado que habían adoptado una niña, estaba deseoso de conocerla.
— ¿Tú crees que podamos ir a verla? —preguntó a Song Lan mientras tomaba la muñeca entre sus manos.
— Podemos ir a visitarlos luego de la celebración, tengo forma de entrar a la secta por el camino que habitualmente usaba con Wen Qionling.
— Oh, cierto, aún me cuesta creer que te hiciste amigo del General Fantasma —la manera en que dijo General Fantasma no fue despectiva sino de admiración, como si hablara de un gran héroe, era muy diferente de la manera que lo llamaban otras personas. — Y, ¿cómo es él? Cuéntame.
Song Lan soltó una pequeña risa— Siempre tan impaciente ante los chismes.
— Shh, no te burles, que tú fuiste el que me acostumbró contándome todo lo que sabías. ¡Hmmp! —se cruzó de brazos haciendo un puchero.
—Te lo diré luego, tendrás que ser paciente —dijo con malicia.
Xiao Xingchen asintió derrotado, luego sacó su bolsa de dinero, pero Song Lan puso su sobre la suya y negó con la cabeza — Déjame pagarlo — dijo, luego él sacó su propia bolsa de dinero.
Xiao Xingchen soltó un suspiro de derrota ante la actitud protectora de su acompañante, pero luego no pudo evitar reír y burlarse de Song Lan. — Acaso tengo tres años para que me cuides de esa manera —dijo en voz baja mientras le daba un suave codazo.
— No lo tienes, pero eres igual de inocente.
— ... ―Tosió para disimular el sonrojo, por la pena al recordar como siempre se aprovechaban de su poca experiencia comercial.
Luego fueron a comprar víveres, Xiao Xingchen estaba convencido en demostrarle a Song Lan lo independiente que era actualmente pues él era todo un experto regateando y seleccionando las mejores hortalizas y tubérculos.
Lo que no sabía era que al tener al lado a Song Lan solo lograba que con solo su presencia nadie se atreviera a engañarlo ni aprovecharse.
— Mira, mira, he comprado todo esto por tan poco, mi shifu estará muy feliz— dijo Xiao Xingchen con una gran sonrisa, muy orgulloso de su capacidad.
Song Lan volvió a sonreír diciendo "bien hecho".
Xiao Xingchen sonrió en respuesta.
— ¿No es esta la tienda donde debemos comprar las prendas? —Song Lan apuntó a una tienda que tenía gran variedad de telas colgadas fuera.
— Si, es esta, ven vamos adentro, luego seguiremos hablando, no creas que te has librado —tomó de la mano de Song Lan y lo llevó dentro del local.
La tienda pertenecía a la familia Xu, quiénes han estado en el arte de corte y confección por cientos de años, no solo eso, eran especialistas en diseñar las prendas tal como el cliente solicitaba, además de que mantenían todo registrado, es por ello que Baoshan los había escogido para que se encargaran de los uniformes de sus discípulos, pues a diferencia de las grandes sectas ella debía ingeniarse para obtener lo necesario.
Cuando Xiao Xingchen visitó por primera vez el local era aún un niño pequeño que había llegado de la mano de su maestra para solicitar un uniforme de aprendiz, luego con el tiempo mientras fue creciendo ya lo había hecho por su cuenta, en todas esas veces un hombre joven lo había atendido.
Ahora que volvía al lugar se encontró que la persona encargada del lugar era una mujer, al parecer era la hija de aquel buen hombre.
La encargada les dio la bienvenida y fue muy amable en todo momento.
— La Maestra Baoshan Sangren nos ha enviado para solicitar algunas prendas —dijo Xiao Xingchen sacando un sello de su manga, ese sello era de exclusividad entre los clientes y la tienda, esto aseguraba que nadie pudiera obtener las prendas que eran exclusivas.
La mujer se sorprendió, luego se disculpó un momento para girarse y extraer unos rollos de bambú de un estante, al desenrollarlo se podía observar los distintos diseños de los uniformes de los discípulos de Baoshan.
— Están buscando uniformes para discípulo o discípula? —preguntó la mujer.
— Para discípulo, aquí tiene las medidas— respondió Xingchen extendiendo la mano para entregar las anotaciones de las medidas de A-Ye.
Madan Xu tomó el papel luego de darle un vistazo respondió— Estará para mañana por la tarde, ¿necesitan alguna otra cosa más?
— ¿Podemos probarnos algunas prendas? — preguntó Xiao Xingchen.
— Por supuesto, allí pueden cambiarse— respondió la mujer amablemente luego hizo sonar una campanilla, momento después aparecieron un joven y una joven, la mujer pidió al joven que asista a los dos cultivadores en lo que necesite y luego indicó a la joven que preparara una tetera y dos tazas y trajera té para los clientes, ambos asintieron y fueron a cumplir su trabajo.
— Hermano Zichen que te parecen estas prendas? mira la tela es muy buena —decía Xingchen luego se giró hacia el joven —disculpe no tendría uno igual para su altura? —apuntó a Song Lan.
Song Lan levantó ambas manos negando — no es necesario.
— Necesitas cambio de prendas, no puedes usar siempre las mismas —llevo sus manos a la cintura.
Song Lan soltó un suspiro y asintió. Tomó una de las prendas y se las probó detrás de un biombo de bambú.
Xingchen se sentó a tomar el té mientras esperaba, pero la varilla de incienso se iba consumiendo y Song Lan no salía, lo que lo puso ansioso.
— Hermano Zichen, sal quiero verte.
— No es necesario.
— Pero quiero verte.
Se escuchó algunos pequeños ruidos luego se asomó desde detrás del biombo.
La risa de Xiao Xingchen explotó, las prendas que Song Lan se había probado le quedaban cortas.
Después de haber encargado algunas prendas más se sentaron a beber el té en lo que eran empacadas.
— Señora, me preguntaba si podría diseñar un nuevo uniforme para una nueva secta — preguntó casualmente Xiao Xingchen.
Song Lan lo miró sorprendido.
La mujer como intuyendo algo sonrió y sus mejillas se sonrojaron luego asintió— tiene algo en mente, Daozhang?
— Un uniforme que combine el color negro y el blanco —respondió decidido Xiao Xingchen, luego se giró hacia Song Lan — Hermano Zichen, lo recuerdas?
En esos años que ambos soñaban con formar una secta sin conexión sanguínea, se habían puesto de acuerdo en que el uniforme combinaría sus colores.
Song Lan asintió mostrándole una leve sonrisa.
— Cuando vengan a retirar los uniformes para el pequeño discípulo tendré listos varios diseños para que puedan elegir.
Ambos agradecieron a la mujer y a los jóvenes que los ayudaron, luego se retiraron.
Xiao Xingchen estaba muy feliz con una gran sonrisa se abrazó a uno de los brazos de Song Lan— de repente recordé aquello y quería ver cómo se vería un uniforme con nuestros colores, creo que recuperaré a A-Ye de las garras de mi maestra y lo traeré a nuestra secta.
— Si la maestra escucha como hablas de ella, te castigará —comentó Song Lan.
Xiao Xingchen comenzó a reírse divertido por el tono de seriedad de Song Lan.
"¡Atrápenlos! ¡Quién se atreva a protegerlos, lo mataremos!" Se escuchó repentinamente el grito de un hombre seguido por murmullos. Xiao Xingchen y Song Lan fueron sorprendidos por un grupo de niños liderado por una jovencita, que corrieron hacia ellos huyendo de un grupo de hombres armados.
Ambos permitieron que los niños se escondieran detrás suyo y con sus espadas en mano frenaron a esos hombres.
— Esos niños pertenecen a Huā Xiāng, devuélvanlos y se les perdonará la vida.
— ¡Mentira! Eso es mentira Daoshang, por favor sálvennos— gritaron los niños.
Xiao Xingchen apretó la mano en la empuñadura de la espada, Huā Xiāng ese nombre le traía malos recuerdos— Huā Xiāng había prometido que no volvería a tocar a los niños —dijo con el tono seco.
Song Lan no era de la zona por lo que no comprendía la situación, pero estaba dispuesto a apoyar a Xiao Xingchen.
El líder del grupo comenzó a reír— esa mujer a que llaman inmortal nos obligó a prometerlo, pero nunca apareció, todo fue una farsa además su último discípulo ya no existe, quién se atrevería a hacernos cumplir —remató escupiendo al suelo, los demás hombres que lo acompañaban también escupieron...
Eso solo provocó que Song Lan se enojara, haciendo que la energía resentida de su interior se manifestara.
Xiao Xingchen no intervino ni buscó calmarlo, en cambio, aprovechando la situación dio un paso al frente— El discípulo de Baoshan Sangren, Xiao Xingchen ha vuelto y hará cumplir la palabra de su maestra —después de decir estas palabras desenfundó su espada y atacó al líder.
Las personas que eran testigos de lo que estaba ocurriendo al escuchar su identidad se avergonzaron pues nunca intentaron oponerse ni rescatar a los niños.
Los demás hombres malvados querían intervenir, pero Song Lan los mantuvo bajo la presión de su densa energía resentida, poniendo en práctica lo que aquel manual cedido por Baoshan indicaba.
Para Xiao Xingchen fue fácil derrotar al hombre, lo presionó bajo su espada para luego con un movimiento limpio de su espada cortarle una mano cobrando así su falta a la promesa, aunque él no acostumbraba a actuar de esta manera, pero debía ser justo, dando la cara por su maestra y por él mismo.
El hombre no soportó el dolor por lo que cayó desmayado. — La próxima vez será tu vida y la de los demás —dijo Xiao Xingchen volviendo a enfundar su espada.
Song Lan se acercó a él— Xingchen quédate con los niños, acompañaré a estos caballeros para ver si hay más niños en ese lugar.
Xiao Xingchen le tomó de la muñeca y negó con la cabeza― esto es algo entre mi maestra, yo y ellos, no puedo dejar que te arriesgues por ello. ―con los dedos escribió algunos carácteres en la palma de Song Lan a lo que él asintió.
Los hombres tomaron en brazos a su líder y huyeron.
Los niños estaban escondidos detrás de la mayor de ese grupo, quien dio un paso y se presentó acompañado de un saludo marcial, que era exclusivo de los cultivadores, lo cual sorprendió a Xiao Xingchen y Song Lan pues no percibieron energía espiritual en ella.
― Saludo maestros, mi nombre es Lin Xia y estos son mis shidis— hizo un gesto para que los demás niños saludaran.
Eran tres niños, dos de la misma edad y uno más pequeño el cual no se despegaba de la joven mirando con desconfianza a su alrededor y a los dos mayores.
Xiao Xingchen los invitó a ingresar a la posada, mientras Song Lan se acercó al dueño del establecimiento para solicitar la asistencia de una mucama pues no era bueno que la joven esté sin compañía femenina mientras era asistida por ambos cultivadores.
En lo que la mucama llegaba, los niños y la joven se sentaron en una de las mesas y Xingchen se encargó de que no les faltará agua y comida mientras les sacaba algo de información.
"Lin Xia y su hermana Lin Tiaosi habían sido acogidas por un cultivador errante muy entrado en edad y en sus recorridos fueron encontrando a estos niños quienes vivían desamparados en las calles.
El más pequeño era sordo, posiblemente desde nacimiento por lo que se le dificultaba comunicarse y confiar en otros.
El maestro un día había caído muy enfermo y no duró mucho por más que intentaron por todos los medios proveerle de medicina, después de haber partido tuvieron que gastar su último dinero en obtener una sepultura digna para el hombre.
Al ser la mayor, Lin Tiaosi tuvo que hacerse cargo de todos y para poder protegerlos sin que nadie los molestara había optado por usar vestimentas masculinas. Al principio intentó obtener algún trabajo, pero no tuvo éxito, el estómago no perdonaba, por lo que no encontró otra opción que salir a robar.
Para no ser atrapados, no duraban mucho en un lugar, solo robaban lo que podían comer, pero la última vez que se mudaron en una casa abandonada, se encontraron que el pueblo donde estaban quedándose había muchas personas, la mayoría ancianos que también pasaban por su misma situación. La joven Tiaosi no pudo hacer la vista ciega a ello, por lo que comenzó a compartir su motín. Estos ancianos en agradecimiento le ayudaban a cuidar a los pequeños, les proveían de prendas viejas y usadas, de algún modo se ayudaban entre todos, pero nadie sabía que ese joven en realidad era una mujer.
Duraron unos meses así hasta que las víctimas de robo acudieron a la secta Gusu Lan, después de un enfrentamiento tuvieron que huir.
Durante la huida, la joven volvió a vestir prendas femeninas, quién pensaría que por esa razón se convertiría en el blanco de un grupo de alquimistas que estaban secuestrando mujeres"
La joven Lin Xia comenzó a llorar durante la última parte de su relato— nos capturaron a mi hermana y a mí, los niños se habían escapado, entonces mi hermana luchó... Ella es una gran cultivadora, logró herir a varios de ellos, pero no había estado comiendo bien desde semanas y a último momento usó toda su energía para lograr que yo escapara, me entregó esto para buscar ayuda— de la solapa de su hanfu sacó una pequeña caja de madera, en ella se encontraba una cinta de Gusu Lan.
Song Lan ya había vuelto al lado de Xiao Xingchen en la mesa, justo a tiempo para ver la cinta de la frente bordada con motivos de nubes en hilos de plata, ambos contuvieron su respiración.
La joven al verlos sorprendidos volvió a hablar sonrojándose— yo nunca la toqué con mis manos, desde que mi hermana supo el significado de esta cinta nos prohibió tocarla, ella no tuvo opción pues ella fue la que la arrebató a aquel joven cultivador de Gusu Lan. —cerró nuevamente la cajita y la volvió a guardar.
— Entonces, ¿qué piensas hacer con esa cinta? —preguntó Xiao Xingchen.
— Estábamos camino a Gusu Lan cuando fuimos capturados y nos trajeron aquí. Tenía pensado devolver esa cinta a cambio de que me ayudaran a recuperar a mi hermana, ella es la única familia que tengo.
*
El cielo afuera comenzó a oscurecerse anunciando la llegada de la noche.
Después de que acabaron con todos los platillos, Song Lan pidió a la mucama que llevara los niños a una habitación con camas dobles que había reservado con antelación, la mucama asintió luego guio a los jóvenes. Una vez que todos ellos dejaron la mesa, Xiao Xingchen soltó un suspiro. — Esto no estaba en nuestros planes, pero no podía dejarlos desamparados, siento mucho arrastrarte en esto, hermano Zichen.
— No tienes que disculparte, aún sin tu intervención yo lo hubiera hecho —se acercó un poco más a Xingchen y habló en voz más baja— ¿estás seguro de querer hacerlo?
Xiao Xingchen asintió.
Se pusieron de pie y subieron a otra habitación, después de cerrar la puerta Xiao Xingchen abrazó a Song Lan, este le devolvió el abrazo, sus siluetas podían ser vistas fácilmente a través de las cortinas claras de la ventana. Los ojos de Song Lan tenían la capacidad de ver en la oscuridad por lo que su mirada fue más allá de la cortina, luego se acercó al oído de Xiao Xingchen y susurró— Son cuatro...—mientras describía las ubicaciones, fue apuntando en la palma abierta de Xingchen con exactitud.
Los caracteres que había escrito en la palma de Song Lan fueron " ir, noche" lo que se entendía que irían más entrada la noche por la noche.
