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El viaje en auto duraría casi tres horas.
Jungkook, su hermano mayor Seojun, Jimin y Taehyung (Amigos de Seojun) habían decidido hacer un viaje juntos a la casa de playa de la familia Jeon. El maletero ya estaba lleno hasta arriba, y todavía quedaban tres maletas medianas que no entraban.
—Pues... Taehyung va atrás con Jungkook —dijo Seojun, cerrando el maletero con esfuerzo—. Pero como no hay demasiado espacio, Kook va a tener que ir sentado en tus piernas, Tae.
Jungkook se sonrojó levemente, pero asintió. Llevaba una faldita negra bastante corta, de esas que tanto le gustaban, con una camisa blanca y calcetines hasta las rodillas. Se veía como todo un omega afeminado, lindo y peligrosamente tentador.
Taehyung tragó saliva, pero mantuvo la compostura.
—Está bien, no hay problema —dijo con voz ronca, subiendo primero al asiento trasero.
Jungkook subió después. Tuvo que subirse a horcajadas sobre las piernas del alfa para caber, quedando sentado directamente en su regazo. La faldita se le subió un poco por detrás, dejando ver la curva de sus nalgas y la fina tanguita negra que llevaba debajo, apenas un hilo que se perdía entre sus glúteos suaves y redondos.
Taehyung sintió cómo su polla reaccionaba al instante, endureciéndose debajo de Jungkook.
El auto arrancó segundos después. Seojun y Jimin iban adelante, hablando animadamente y poniendo música.
Nadie podía ver bien lo que pasaría atrás, así como tampoco podrían oler, ya que tanto Jimin como Seojun eran betas.
El pequeño se removió un poco para acomodarse mejor, y el movimiento hizo que su culito restregara directamente contra la varga ya dura de Taehyung.
El alfa apretó la mandíbula, agarrando con fuerza la cadera de Jungkook por sobre la faldita.
—Quédate quieto... —susurró Taehyung contra su oído, la voz baja y ronca.
Pero el omeguita no se quedó quieto.
Cada vez que el auto pasaba por un bache, su cuerpo saltaba ligeramente, frotando su culito contra la verga del mayor. La faldita se le había subido lo suficiente para que Taehyung pudiera ver perfectamente la tanga fina metida entre sus nalgas, apenas cubriendo su agujero.
Taehyung ya estaba completamente duro, la polla palpitando contra el culito del niño. Con disimulo, deslizó una mano debajo de la faldita y acarició la piel suave de su muslo, subiendo hasta agarrar una nalga con posesividad.
Jungkook soltó un suspiro tembloroso, mordiéndose el labio inferior. Miró hacia adelante para asegurarse de que su hermano y Jimin seguían distraídos con la música, y luego se movió despacito hacia atrás, restregando su culo contra la erección del alfa con más intención.
—Hyung... está muy dura... —susurró el pequeño con voz temblorosa.
Taehyung apretó la nalga con más fuerza, metiendo los dedos por debajo de la tanga hasta rozar el hoyito caliente y suave del pequeño.
—Porque te pusiste esta faldita sabiendo lo que me haces... pequeño provocador —el niño se removió otra vez, frotándose descaradamente contra la verga gruesa, sintiendo cómo palpitaba debajo de él. La tanga ya estaba mojada de su propio lubricante anal—. Estás empapado, cachorro...
Taehyung empezó a acariciarle el agujero húmedo, presionando suavemente sus dedos. El pequeño tuvo que taparse la boca con ambas manos para no gemir cuando el alfa empujó la punta de un dedo dentro de él.
—Sh~ no hagas ruido pequeño, si tu hermano nos descubre jamás podrás sentir mi polla de nuevo —susurró Taehyung cerca de su oído.
Jungkook obedeció dejando escapar un tembloroso suspiro antes de morderse el labio. Abrió un poco más las piernitas, apoyando los pies en el asiento para darle mejor acceso.
El alfa quitó sus dedos de ese lindo agujero y escupió en ellos sin disimulo, mojándolos aun más, y los pasó suavemente por sobre su entrada antes de meter dos dedos de una sola vez.
El omeguita abrió mucho los ojos y soltó un gemidito que murió ahogado por sus manos. El estiramiento fue delicioso y ardiente. Taehyung empezó a mover los dedos despacio, sacándolos y metiéndolos, abriendo ese hoyito apretado con paciencia pero firmeza.
—Hyung... ahh~... —gimió bajito Jungkook, su voz ahogada contra sus palmas.
Se removió sobre el regazo de Taehyung, enterrándose un poco mas los dedos en su ano, antes de quitar sus manos de su boca, llevando una a su falda para levantarla un poco más y bajó la otra hasta su pequeño pene duro, acariciándolo despacito mientras el alfa le follaba el hoyito con los dedos.
El sonido húmedo y succionante era apenas audible por la música, pero para Jungkook era ensordecedor.
Taehyung escupió otra vez en sus dedos y los metió más profundo, curvándolos, buscando ese punto sensible. Jungkook se retorció en su regazo, sus piernitas temblando, su ano apretándole los dedos con fuerza.
—Quiero comerte el culo... —gruñó Taehyung contra su oreja al ver todo el lubricante natural que el omeguita dejaba salir a chorritos con cada movimiento de sus dedos—. Pero no puedo... haz algo, pequeño.
Jungkook, con la respiración agitada y la carita roja, asintió. Se levantó un poco, fingiendo que quería mirar los coches de adelante. Apoyó las manos en el respaldo del asiento delantero y se inclinó hacia adelante, cubriendo completamente la visión de su hermano y Jimin.
Taehyung no perdió ni un segundo. Levantó la faldita hasta la cintura, movió la tanga a un lado y enterró la cara entre las nalguitas suaves del omega. Su lengua caliente y húmeda atacó el hoyito rosado al instante, lamiendo con hambre, metiendo la punta dentro, saboreando los jugos dulces que solo salían de aquel ano por él.
Jungkook soltó un gemido ahogado y apretó los labios con fuerza, sus piernas temblando mientras Taehyung le comía el culo con devoción. La lengua entraba y salía, rodeaba el borde, chupaba y lamía sin parar. Solo duró unos veinte segundos, pero fueron suficientes para dejar a Jungkook temblando y goteando.
Taehyung se apartó, bajó rápidamente la cremallera de su pantalón y sacó su polla gruesa y dura, la guió hacia las nalguitas de Jungkook y le susurró:
—Siéntate otra vez, despacito.
El pequeño obedeció enseguida, bajó lentamente hasta que la verga gruesa del alfa quedó perfectamente encajada entre sus nalguitas, presionando caliente y dura contra su hoyito baboso.
La tanga no fue un impedimento, ya que estaba completamente corrida a un lado.
Taehyung agarró las caderas del pequeño por debajo de la faldita y lo movió despacio, frotando su polla contra ese agujero caliente y mojado.
Jungkook sentía el glande grueso rozando su hoyo con cada movimiento, amenazando con entrar. Su pequeño pene chiquito estaba durísimo, goteando sobre sus dedos con los que se tocaba.
Taehyung afirmó el agarre en el pequeño, moviendo su cadera para restregar toda su polla por entre esas nalgas jugosas. Jungkook solo pudo soltar gemidos bajitos, moviendo su culo en círculos lentos, frotándose contra esa polla gruesa mientras intentaba no hacer ruido.
—Quédate calladito, angelito... no quiero que te escuchen.
El pequeño asintió con la cabecita, mordiéndose el labio inferior con fuerza. Taehyung escupió directamente entre la punta de su polla y el agujero de Jungkook antes de comenzar a empujar.
El hoyito de Jungkook se abrió con resistencia. El chico soltó un gemidito ahogado y tapó su boca con ambas manos cuando la punta gruesa entró en él.
—Mhm~... es muy grande... —lloriqueó bajito, su voz temblorosa.
Taehyung no se detuvo. Siguió empujando las caderas hacia arriba, hundiendo más y más de su polla dentro del culito apretado de Jungkook. El omega sentía cada centímetro abriéndolo, estirándolo, invadiéndolo. Su vientre bajo se abultó ligeramente cuando la verga del alfa llegó casi hasta el fondo.
—Joder... qué rico y apretado estás... —gruñó Taehyung en su oído, empezando a mover las caderas con embestidas cortas pero profundas.
El pequeño intentaba aguantar. Mordía sus dedos, apretaba los labios, pero cada vez que Taehyung empujaba hacia arriba, un gemidito agudo y puto se le escapaba. El sonido húmedo y succionante de su agujero tragándose esa polla gruesa era demasiado evidente para él, aunque la música del auto lo cubriera un poco.
—Hyung... ahh... despacio... me estás abriendo mucho —suplicó bajito, las lágrimas de placer acumulándose en sus ojitos.
Pero Taehyung no tenía intención de ir despacio. Agarró las caderas del pequeño con más fuerza y empezó a follarlo con embestidas más largas y firmes, levantando el culo de Jungkook para luego dejarlo caer sobre su polla. Cada vez que bajaba, la verga entraba hasta el fondo, abultando su pancita con la forma de su miembro.
Jungkook estaba perdiendo el control. Su carita estaba roja, los ojitos vidriosos, la boquita entreabierta mientras intentaba no gemir como una putita. Cada embestida profunda le sacaba un gemidito ahogado.
—Hyung... me llega muy adentro...
Taehyung le mordió el lóbulo de la oreja.
—Shh... si sigues gimiendo así tu hermano va a voltear y te va a ver con mi polla metida hasta el fondo, angelito.
Eso solo hizo que Jungkook lubricara más. Su pequeño pene chiquito estaba durísimo, rozándose contra la tela de la faldita con cada movimiento. Taehyung metió una mano por delante y empezó a masturbarlo despacio mientras seguía follándole el hoyo con embestidas profundas y controladas.
El auto pasó por un tramo con muchos baches. Cada salto hacía que Jungkook se clavara más fuerte en la polla del alfa, sacándole gemidos que apenas podía contener. Su agujero estaba cada vez mas suelto, con abundante lubricante, hinchado y completamente abierto alrededor de esa verga gruesa, tragándosela una y otra vez.
Taehyung aceleró un poco más, follándolo rico y profundo, sintiendo cómo las paredes calientes y apretadas lo succionaban.
—Tan putita... —susurró Taehyung, mordiéndole el cuello—. Me estás apretando tanto que quiero correrme dentro de ti ahora mismo...
Jungkook solo pudo sollozar bajito, moviendo las caderitas en círculos mientras intentaba disimular, la faldita moviéndose con cada embestida, su culito tragándose esa polla gruesa con cada movimiento, su carita de angelito completamente deshecha de placer. Intentaba mantenerse callado, pero cada embestida de Taehyung le sacaba un gemidito ahogado que apenas podía contener contra sus manos.
De repente, el auto redujo la velocidad y la música bajo unos tonos.
—Chicos, voy a parar un momento en esta gasolinera —dijo Seojun desde el asiento del conductor—. Necesito ir al baño. ¿Alguien quiere algo?
Tanto Taehyung coml Jungkook negaron, pero Jimin respondió que sí, y el auto entró al área de servicio.
El pequeño se tensó, su corazón latiéndole fuerte. Taehyung seguía con la polla enterrada hasta el fondo dentro de él.
—Hyung... van a bajar... —susurró Jungkook, la voz temblorosa.
Taehyung sonrió con malicia contra su nuca y le agarró las caderas con más fuerza por debajo de la faldita.
—Entonces quédate muy quietecito...
Seojun y Jimin bajaron del auto y caminaron hacia la tienda. El estacionamiento estaba medio vacío, pero había algunos autos cerca. Taehyung esperó unos segundos... y luego empezó a follarlo otra vez.
Levantó un poco el culo de Jungkook con ambas manos y lo dejó caer con fuerza sobre su polla. El chico soltó un gemido agudo que tuvo que ahogar contra su propia mano.
—Hyung... por favor... nos van a ver... —lloriqueó bajito.
Pero Taehyung no paró. Al contrario, separó las nalguitas suaves de Jungkook con ambas manos, abriéndolas bien para poder ver cómo su polla gruesa entraba y salía de ese ano rosado y baboso.
—Mira qué rico se abre tu hoyito... —gruñó en voz baja, admirando el espectáculo—. Está tan rojo e hinchado... tragándose toda mi verga.
Cada vez que sacaba la polla casi por completo, el ano del omega quedaba abierto como un túnel pequeño y rosado, palpitando, incapaz de cerrarse del todo. Cuando volvía a empujar, entraba con un chasquido húmedo y delicioso, haciendo que más lubricante saliera por los bordes.
Jungkook temblaba entero, sus piernitas abiertas sobre las de Taehyung, con la faldita subida, su pequeño pene chiquito duro y goteando. Intentaba aguantar los gemidos, pero cada embestida profunda le sacaba un quejidito puto y agudo.
Taehyung separó más las nalguitas, mirando con hambre cómo su polla gruesa desaparecía dentro de ese agujerito apretado, escuchando fascinado los gemidos del pequeño y el sonido húmedo de cuando el aire entraba, como un suave plop succionante.
Taehyung escupió directamente sobre el agujero abierto cuando salió y volvió a meterse de golpe, follando más rápido, más profundo.
Jungkook ya no podía más. Las lágrimas de placer le caían por las mejillas sonrosadas mientras intentaba no gemir alto. Su carita era una mezcla perfecta de inocencia y depravación.
En ese momento, Seojun y Jimin empezaron a regresar hacia el auto.
Taehyung no se detuvo. Al contrario, aceleró las embestidas, levantando un poco el culito de Jungkook para follarlo mejor. El sonido húmedo de su polla entrando y saliendo del hoyo era constante.
—Hyung... ahí vienen... por favor detente —suplicó el pequeño con voz rota, pero su ano apretaba la verga con más fuerza, traicionándolo.
Taehyung le mordió la oreja y susurró:
—Entonces aprieta bien ese culito y aguanta como una buena putita...
Cuando Seojun y Jimin abrieron las puertas delanteras, Taehyung tenía la polla enterrada hasta el fondo dentro de Jungkook, moviéndose en embestidas cortas y profundas. El pequeño omega tenia la cara fija al frente, mordiendo su propia camisa para no gemir, sus piernitas temblando violentamente.
A los segundos, el auto arrancó de nuevo.
Taehyung separó una vez más las nalguitas de Jungkook y siguió follándolo sin piedad, viendo cómo ese hoyo rosado se abría y cerraba alrededor de su polla gruesa, chorreando sus jugos y soltando ese sonido delicioso y húmedo con cada metida.
El niño solo podía llorar de placer en silencio, completamente lleno, destruido y adicto a la sensación de que lo follaran mientras su hermano y su amigo estaban a solo unos centímetros.
Pero ya no podría soportarlo por mucho más tiempo.
Las embestidas profundas del alfa lo estaban destrozando por dentro. Su ano estaba hinchado y abierto alrededor de esa polla gruesa que entraba y salía sin parar.
Para disimular, Jungkook se dejó caer hacia atrás, moviendo ligeramentesu cuerpo para quedar con la carita apoyada contra el cuello de Taehyung, fingiendo que se había quedado dormido por el cansancio del viaje. Su cuerpo pequeño quedó pegado al pecho ancho del alfa, la faldita cubriéndolos apenas.
Taehyung entendió al instante y lo rodeó con un brazo, como si solo estuviera abrazando al niño dormido.
Pero obviamente Jungkook no estaba dormido. Escondió su cara completamente en el cuello del alfa y empezó a llorar bajito, sus lágrimas cayendo sobre la piel del mayor. Sollozaba en silencio mientras apretaba con fuerza su agujero alrededor de la verga gruesa que lo llenaba.
Cada vez que Taehyung empujaba hacia arriba, Jungkook apretaba más, como si quisiera retenerlo dentro para siempre.
Taehyung sonrió con una ternura oscura y siguió follándolo despacio pero profundo, moviendo las caderas en círculos cortos para rozar ese punto sensible dentro del omega. Su mano grande bajaba disimuladamente por la espalda de Jungkook hasta agarrar una nalga por debajo de la faldita, abriéndola un poco más para poder meterle la polla más profundo.
Jungkook mordía la camisa de Taehyung para no hacer ruido. Su pequeño pene chiquito estaba durísimo, rozándose contra el abdomen del alfa con cada movimiento.
El riesgo bajó cuando Seojun subió el volumen de la música y empezó a cantar junto con Jimin.
Taehyung aprovechó y aceleró un poco las embestidas. El sonido húmedo y succionante del hoyito de Jungkook tragándose su polla se escuchaba más fuerte.
De repente, el auto pasó por un bache grande. La polla de Taehyung salió casi por completo... y luego volvió a entrar con fuerza.
Pero nuevamente pasaron por otro, en el que la verga se salió completamente por un segundo, en el cual se escuchó un perfecto sonido fuerte, húmedo y obsceno de un pedo mojado, seguido de un chorro de lubricante que salpicó sobre el respaldo del asiento de Seojun.
Jungkook soltó un gemido agudo contra el cuello de Taehyung, su cuerpo entero temblando. Su ano quedó abierto por un instante, palpitando visiblemente, rojo e hinchado, antes de que el alfa volviera a meter la polla de golpe, enterrándola hasta el fondo.
—Shh... calladito, mi amor —susurró Taehyung, abrazándolo más fuerte contra su pecho, cubriéndolo con su cuerpo grande. Le besó la cabeza con ternura y siguió follándolo despacio pero profundo, moviendo las caderas con cuidado, disfrutando de cómo ese culito pequeño y caliente lo succionaba con desesperación—. Qué rico sonido hizo tu ano... —susurró contra su oreja—. Tan mojado y abierto...
Jungkook solo pudo sollozar bajito y apretar más, moviendo las caderitas en círculos lentos, follando la polla de Taehyung mientras fingía dormir plácidamente sobre su pecho.
El riesgo de que su hermano o Jimin voltearan y los descubrieran solo hacía que todo se sintiera aún más intenso y delicioso.
Taehyung lo follaba deliciosamente.
No eran embestidas fuertes, sino movimientos profundos, lentos y circulares de caderas. Sacaba la polla casi por completo, dejando que el hoyito hinchado de Jungkook quedara abierto un segundo, palpitando, antes de volver a meterla hasta el fondo con un suave pero firme empujón.
—Hyung... ahh~... —gimió el niño bajito contra su cuello.
—Shh... —susurró Taehyung, acariciando su espalda por debajo de la faldita—. Tu ano me está apretando tan rico... esta tan caliente y mojado.
Jungkook apretaba su ano alrededor de la polla gruesa con cada palabra y embestida del alfa, recibiéndola como si estuviera hecho para eso. Su pancita se abultaba ligeramente cada vez que Taehyung entraba hasta el fondo, marcando la forma de su verga bajo la piel suave y pálida.
Taehyung no tenía prisa por correrse. Quería disfrutarlo. Movía las caderas con maestría, follándolo lento pero profundo, rozando ese punto sensible dentro de Jungkook una y otra vez.
De repente, Jimin se giró en el asiento delantero, haciendo que Taehyung detuviera sus movimientos en seco.
—¿Todo bien atrás? Oh, Jungkook se durmió muy rápido.
Taehyung le regaló una sonrisa calmada y natural, comenzando a mover las caderas nuevamente y despacio debajo del pequeño.
—Sí, parece que estaba muy cansado —respondió Taehyung con voz tranquila, casi indiferente—. El pobre se quedó dormido en cuanto arrancamos.
Jimin sonrió y volvió a mirar al frente.
En cuanto Jimin se giró, Taehyung aceleró un poco las embestidas, follándolo más rico, más profundo. Jungkook mordió con fuerza la camisa de Taehyung para no gemir alto, las lágrimas cayendo sin control mientras su ano era abierto una y otra vez.
—Qué buen actor eres, angelito... —susurró Taehyung contra su oreja, mordiéndole el lóbulo—. Sigues apretándome tan rico aunque estés llorando... tu culito está hecho para mi polla.
Jungkook sollozaba bajito contra su cuello, el placer era demasiado. Su pequeño pene chiquito estaba durísimo, rozándose contra el abdomen del alfa con cada movimiento. Taehyung metió una mano entre sus cuerpos y empezó a masturbarlo despacito, frotando la cabecita sensible con el pulgar.
—Hyung... me voy a correr... —lloriqueó Jungkook casi sin voz, su cuerpo temblando violentamente.
—Córrete, mi amor... córrete con la polla de hyung dentro de ti —susurró Taehyung, follándolo un poco más rápido.
Jungkook se corrió con un sollozo ahogado y tembloroso. Su pequeño pene soltó chorritos calientes y abundantes de semen que manchaban su pancita y el abdomen de Taehyung. Su ano se contrajo con fuerza alrededor de la polla gruesa, apretándola cual manto caliente mientras llegaba al orgasmo.
Taehyung gruñó bajo, aguantando las ganas de correrse. Siguió follándolo despacio, disfrutando de cómo el hoyito baboso del infante palpitaba y succionaba su polla después de correrse.
—Buen chico... te corriste tan rico para mí —susurró, besando su cabello—. Ahora quédate quietecito... es el turno de hyung.
Jungkook solo pudo sollozar bajito contra su cuello en asentimiento, su cuerpo sensible y tembloroso, su ano todavía lleno y palpitando alrededor de la polla gruesa del alfa mientras el auto seguía avanzando por la carretera
Taehyung ya no podía más. Llevaba demasiado tiempo follándolo despacio y profundo, demasiado tiempo sintiendo cómo ese hoyito apretado, caliente y baboso lo succionaba con desesperación.
—Kookie... ahora hyung se va a correr —gruñó bajo contra su oreja, su voz ronca y temblorosa—. Te voy a llenar bien rico, mi amor...
Jungkook solo pudo apretar más su agujero alrededor de la verga, moviendo apenas el culito en círculos.
Taehyung lo agarró fuerte de las caderas por debajo de la faldita y empujó hacia arriba con fuerza, enterrando su polla hasta el fondo. Empezó a follarlo con embestidas brutales, profundas, haciendo que la pancita de Jungkook se hinchara con cada golpe a su próstata.
El pequeño omega gemía ahogado contra su cuello, su pequeño pene flácido frotándose contra el abdomen del alfa.
De repente, Taehyung se tensó por completo.
—Ahh... joder~... ahí viene, angelito.
Se corrió con un gruñido bajo y ronco, casi animal. Chorros calientes, espesos, potentes y abundantes salieron disparados dentro del ano de Jungkook, llenándolo hasta el límite.
El niño sintió cada pulsación, cada chorro grueso inundando sus entrañas. Su pancita se hinchó visiblemente mientras Taehyung seguía corriéndose sin parar, llenándolo más y más.
—Está muy caliente... me estás llenando tanto... —lloriqueó Jungkook contra su cuello, su cuerpo temblando en espasmos.
Taehyung no paraba de correrse. Chorros y más chorros de semen espeso seguían saliendo, desbordándose un poco por los bordes del agujero antes de que el nudo en la base de su polla empezara a hincharse.
El nudo del alfa creció rápidamente dentro del infante, atrapando todo el semen dentro.
El omega soltó un gemido largo y tembloroso cuando sintió cómo ese nudo grueso lo estiraba aún más, sellando su hoyito completamente, impidiendo que ni una gota del semen caliente saliera.
Ambos temblaban.
Taehyung abrazaba fuerte el cuerpo pequeño de Jungkook contra su pecho, gruñendo bajito mientras seguía soltando los últimos chorros dentro de él. Jungkook sollozaba de placer contra su cuello, dando una que otra lamida, sus piernitas temblando, su pancita hinchada presionada contra el abdomen de Taehyung, completamente lleno y anudado.
—Tan lleno... hyung me llenó tanto... —susurraba el omega con voz rota y dulce, apretando apenas su ano alrededor del nudo grueso. Cada vez que se movía un poco, se escuchaba un sonido húmedo y lleno dentro de él.
Taehyung besó su cabello con ternura, acariciando su espalda por debajo de la faldita mientras el nudo los mantenía unidos.
—Buen cachorro... —susurró contra su oreja—. No se va a salir ni una gota... vas a llevarme dentro de ti todo el camino.
Jungkook solo pudo asentir, apretando más su culito alrededor del nudo, sintiéndose completamente lleno, usado y satisfecho, mientras el auto seguía avanzando por la carretera.
Después de la intensa corrida de Taehyung, el nudo se mantuvo hinchado dentro de Jungkook por varios minutos hasta que poco a poco el nudo empezó a bajar, pero Taehyung, exhausto por el viaje y el esfuerzo, se quedó profundamente dormido con la verga aún medio dura dentro del culito del niño.
Jungkook, también agotado de tanto placer, se acurrucó contra el pecho del alfa y se durmió, con el culo aún lleno, con la faldita cubriéndolos apenas.
El auto siguió avanzando.
Unos minutos después, Jimin, que iba en el asiento del copiloto, se giró casualmente hacia atrás para preguntar algo... y se quedó congelado.
La escena que vio lo dejó sin aliento.
Jungkook dormía plácidamente sobre el regazo de Taehyung, con la carita relajada contra su cuello. La faldita que el niño usaba estaba subida hasta la cintura, con la tanguita completamente corrida a un lado. La polla gruesa de Taehyung, ahora flácida pero aún muy grande, estaba parcialmente metida en el culito rojo e hinchado de Jungkook.
Poco a poco, la polla empezó a salir sola por la fuerza de la gravedad y los movimientos del auto.
Jimin vio todo en detalle:
La polla gruesa y brillante saliendo lentamente del hoyito abierto de Jungkook, cubierta de jugos transparentes y semen espeso. Cuando la cabeza por fin salió con un plop húmedo y audible, el agujero del pequeño quedó completamente abierto: un túnel rojo, hinchado y palpitante, incapaz de cerrarse. De inmediato empezó a pujar suavemente, expulsando chorros lentos y espesos de semen blanco que caían sobre los muslos de Taehyung y el asiento.
El hoyito se contraía y relajaba, como si estuviera respirando, tirando más semen en hilos gruesos y obscenos. Estaba tan abierto que Jimin podía ver el interior rosado brillando, completamente destruido y lleno.
Jimin sintió su polla endurecerse dentro de su pantalón. Se quedó mirando fijamente ese culito abierto y chorreante, con la boca seca y el corazón latiéndole fuerte.
"Joder..." pensó, mordiéndose el labio "Qué culito más rico y abierto... parece que todavía quiere más polla".
Jungkook soltó un suspiro dormido y su culito pujó otra vez, expulsando otro chorro espeso de semen. El agujero quedó aún más abierto, palpitando, como si estuviera invitando a que lo volvieran a llenar.
Jimin no podía apartar la mirada. Su polla dolía de lo dura que estaba, imaginando cómo se sentiría meterse en ese culito caliente, abierto y lleno del semen de Taehyung.
Se removió incómodo en su asiento, intentando disimular la erección evidente en su pantalón. Desde su ángulo tenía una vista perfecta: el agujero rojo e hinchado de Jungkook abriéndose y cerrándose lentamente, tirando más semen, brillando bajo la luz que entraba por la ventana.
Taehyung seguía dormido, con la polla flácida descansando contra el muslo, todavía brillando de jugos y semen.
Jimin tragó saliva, la respiración pesada, sin poder dejar de mirar ese culito destruido y chorreante, deseando con todo su ser poder bajarse la cremallera y meterse en ese hoyito caliente y abierto que parecía suplicar por otra verga.
Fin...
(...)
Este es otro fic que tenia de hace tiempo escrito, no me gusta en lo absoluto, pero igual se los subo jeje
