Actions

Work Header

Oscuridad

Summary:

La oscuridad nunca fue un enemigo

Work Text:

 

 

 

El mutismo sórdido mancha las noches. Es callado, pero no del tipo generoso; es del tipo que provoca disonancia en las ondas cerebrales. Es un silencio tan pesado que termina por hundirse en el alma.

Contemplo cómo pasan los minutos. Puede que las personas normales no lo noten; la vida las mantiene distraídas, enajenadas, ensimismadas, tan llenas de sentimientos superfluos que son incapaces de distinguir el instante exacto en que la luna se desplaza un milímetro sobre el cielo.

Hace una eternidad que dejé de prestar atención a las personas. En algún momento, algo me tendió la mano. Me susurró al oído dulces notas de melifluo convencimiento y, antes de que pudiera darme cuenta, en menos de un suspiro, ya descansaba entre sus brazos.

Había algo reconfortante en ella. No era todo aquello que de niños temíamos. No era una frialdad gélida y mortal; tampoco una penumbra absoluta, mucho menos la encarnación de la maldad.

La oscuridad está hecha de maravillas desconocidas, temidas únicamente porque nadie las comprende, aisladas por el simple hecho de ser diferentes. Es el refugio de quienes nunca encontraron un lugar bajo la luz.

Hay un aspecto muy simple sobre ella que nadie parece querer entender: la oscuridad existió antes que la luz. No importa cuán intenso sea el sol, siempre habrá una sombra detrás de él. Del mismo modo, la luz no puede apreciarse sin la oscuridad que le da contraste.

Nadie podría admirar los colores si no existiera aquello que los hace resaltar. Toda existencia necesita el oscuro cobijo de la noche para descansar, incluso quienes jamás consiguen dormir. Igual que yo.

Las penumbras resguardan a los monstruos que espantan durante la noche. Los protegen del dolor de la vida. Cuando aprendes a vivir en ellas y de ellas, ya no necesitas nada más; la oscuridad te alimenta y también te abriga.

Dejas de ser un alma más. Te conviertes en algo extradimensional, sin rumbo y sin hogar, aunque no por ello triste. Simplemente existes, libre de las cadenas que atan a las relaciones humanas.

Las estrellas y la luna te acompañan. Te guían. Te reconfortan como el sol jamás pudo hacerlo. Solo procura no contemplar demasiado tiempo la luna llena; cuentan que, si la observas durante demasiado tiempo, ya no regresarás del viaje.

El lugar donde estoy es peligroso, no lo niego, pero no es malo. Mis acciones ya no me torturan. Hace mucho tiempo ella se llevó mi dolor. No necesito que me salven; solo necesito que no me obliguen a volver a la luz.

Por eso, Takemichi, no puedo permitir que vengas a salvarme. Estoy exactamente donde nací para estar.

Pero si al final decides venir...

Entonces quédate conmigo.

Quédate en la oscuridad del mundo.

Aunque ambos sepamos que terminarás ahogándote en ella.

 

 

Series this work belongs to: