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Mother's Love.

Summary:

Jungkook no recordaba la última vez que algo había sido suyo, hace años que su cuerpo y su intimidad habían quedado atrapados bajo la asfixiante devoción de su madre, quién haría lo que sea para protegerlo del mundo, sin dejarlo escapar de su lado, por supuesto.

Notes:

Es mi primera vez escribiendo esta temática en específico, y la última vez que escribí un ff para postearlo fue en 2023/2024, así que espero estar a la altura de lo que podrían esperar quienes lean esto. Y ojalá les guste, aún no tengo muy claro el ritmo que llevará la historia o cuántos capítulos tendrá.

Disclaimer: Escribir o consumir este tipo de contenido es puramente un ejercicio de exploración narrativa y no refleja en absoluto mis valores, mi moral ni mi persona en la vida real. No apoyo, apruebo ni normalizo las dinámicas aquí descritas en el mundo real. Don't like, don't read.

Jungkook tiene 12 años.
Seon-hee (Madre de Jungkook) tiene 34.
El nombre de Seon-hee es completamente ficcional para los propósitos de esta historia.

Chapter 1: I.

Chapter Text

I. Absolution.

Jungkook estaba aterrado, de todas las formas en las que podría decepcionar a su madre, la peor era que supiera su secreto, cuándo escuchó a Seon-hee hablando por el teléfono de la cocina con quién parecía ser la mamá de uno de sus compañeros, algo se retorció en su estómago, podía escuchar lo que respondía entre escéptica y horrorizada, dándole suficiente contexto apenas para saber de que trataba la conversación.

"Mi Koo está bien educado, él nunca haría algo así."

"Los niños no deberían hacer esas cosas."

"Jungkook sabe que no está bien, que es pecado."

"Mi hijo va a una escuela cristiana por una razón."

"¿Insinúas que se va a ir al infierno entonces?"

"Tal vez ella debería cuidar más dónde se mete su hijo si anda provocando así a mi pobre bebé."

Escuchó cómo el teléfono fue devuelto a la pared con un golpe seco y corrió hacia su habitación tan silencioso cómo pudo, cerrando la puerta (aunque fuera inútil por la falta de cerrojo) con prisa para sentarse en su escritorio, fingiendo que hacía la tarea. Jungkook temblaba con un sudor frío que le recorría la espalda, juntó sus piernas con fuerza al sentir un pequeño chorro húmedo y caliente en su ropa interior, últimamente el estrés del divorcio de sus padres había empeorado y las consecuencias eran directas en ese fallo tan sucio que aún no lograba corregir, antes sólo era por las noches, mientras dormía, pero los picos de estrés ahora le provocaban accidentes durante el día, a veces pequeñas gotas, y en otras ocasiones, cuándo era demasiado, fallas completas.

Ya la condición era vergonzosa por sí sola y el control de su madre lo volvía una especie de círculo vicioso, odiaba que lo despertara todas las mañanas con su voz melosa e infantil, revisando dos cosas muy importantes: que el pañal que le había puesto meticulosamente la noche anterior siguiera en su lugar, y que tanto lo había utilizado, Jungkook debía seguir reglas muy estrictas cuándo se trataba del cuidado de su enfermedad.

1. Seon-hee se encargaba de todos los cambios.
2. La cama siempre debía tener un protector plástico.
3. Jungkook no podía usar pantalones para dormir, por si algo llegaba a filtrarse.
4. Jungkook no podía tocar su pañal bajo ninguna circunstancia, incluso si llegaba a despertar por las noches para usar el baño, debía ir con su madre y recibir su ayuda.

Esa última regla lo había orillado en muchas ocasiones a preferir un accidente antes que someterse a que su madre lo recostara en la cama, le quitara el pañal, lo ayudara a usar el baño, y luego se lo volviera a poner, ya era humillante de por sí a sus 12 años estar en esa situación, no quería experimentar el ritual del cambio más veces de las necesarias.

La puerta se abrió con lentitud, Seon-hee no parecía molesta, pero algo no estaba bien en el ambiente.

—¿Qué estás haciendo, nenito?—.
—Tarea, mami—. Respondió Jungkook en voz baja.
—Amor, ven aquí—.

Jungkook se levantó de su asiento con lentitud, su madre lo miró con atención, notando el pequeño charco amarillento en la silla, pero no dijo nada.

—Me llamó la mamá de uno de tus compañeritos, dijo que te vio dándole besos a un niño más grande a la salida—. El menor no se atrevía a levantar la mirada. —Sabes que eso no está bien, seguramente es un mal entendido, ¿Verdad? ¿Ese niño te obligó?—.

—Sí, mami—. Decidió aceptar la salida que le fue ofrecida, no lo habían obligado a nada, pero Seon-hee no tenía porqué saber eso.

—¿Sabes quién era?—. Un escalofrío volvió a recorrerle el cuerpo mientras negaba con la cabeza.

—Ma-mamá...—. Comenzó a articular una frase para interrumpir la conversación al sentir que la presión en su vientre comenzaba a crecer con rapidez, dándole poco tiempo para evitar la humillación, pero Seon-hee no le hizo caso, continuando el interrogatorio.

—¿Estás seguro, Jungkook? No me gusta que me mientas—. Por un momento la voz de Seon-hee se tornó seria, el tipo de seriedad que anticipaba gritos, bajó la mirada y durante un segundo una sonrisa se curvó en sus labios cuándo notó la humedad bajando por los shorts y las piernas del más pequeño, pero su hijo no se movió, paralizado por el accidente. —Oh, mi bebé...—. Comentó con lástima mientras el charco bajó los pies del menor se extendía hasta alcanzar sus zapatos.

Seon-hee se arrodilló frente a Jungkook. —Déjame revisar...—. Comentó cómo si no fuera evidente el estado de su hijo, desabotonó sus shorts con calma, bajándolos para revelar la ropa interior empapada. —No puedes seguir arruinando tu ropa así, mi amor—.

—Lo-Lo siento, mami...—. Susurró con la voz quebrada y los ojos ya picándole por las lágrimas.

—Está bien, mi amor, eres el bebito de mami, y los bebitos tienen accidentes...—.