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Language:
Español
Series:
Part 2 of City of Blinding Lights
Stats:
Published:
2026-06-24
Words:
4,987
Chapters:
1/1
Comments:
7
Kudos:
49
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3
Hits:
820

Dallas

Summary:

Argentina clasifica a la siguiente ronda del mundial.

Notes:

Continuación de NUEVAYoL nomás porque me divierte escribir a Juli tword hablándole en inglés a Enzo.
Ignoremos el hecho de que el pelado Infantino optó por ir al partido de Francia y me arruinó el canon.

Work Text:

 

 

AT&T Stadium, Dallas, Texas

 

Luego de una cómoda victoria en el encuentro inicial frente a Argelia, el conjunto albiceleste ya se encuentra pensando en aplastar a su siguiente rival. Arribaron temprano, por lo que el plantel entero hace un reconocimiento del estadio y sus instalaciones. El campo de juego ya se encuentra en condiciones y han abierto las puertas; los primeros hinchas comienzan a ingresar, posicionándose en sus respectivos asientos.

Aún quedan algunos minutos libres antes de tener que reunirse todos en el vestuario, por lo que Enzo sigue deambulando por los pasillos con Cristian, Lisandro y Nahuel.

–Nunca jugamos acá ¿No? –Pregunta el Cuti.

–Nosotros no –responde el entrerriano– pero me fijé y la selección jugó un amistoso en 2015 contra México.

–Quiero creer que ganamos –acota Nahuel cebando un mate y pasándolo.

–No, goles de Lio y el Kun, pero empatamos.

–Bue, malísimo. Hoy nos vamos con una victoria de acá.

Están tan metidos en la conversación recorriendo las zonas internas del estadio que una persona de seguridad debe advertirles que no avancen más allá del final del pasillo en que se encuentran.

–Bue, que ortivas –dice uno de los cordobeses dándose media vuelta, comenzando a caminar en sentido contrario, seguido muy de cerca por dos de sus compañeros.

Enzo elige seguir hasta el final del recorrido al que tienen permitido acceder. Puede divisar mucha gente de traje.

En una cancha.

Sí… definitivamente está en la zona VIP. Entre todas esas personas, presumiblemente muy influyentes, se encuentra el presidente de la FIFA.

Lo último que necesita es meterse en problemas innecesariamente otra vez, tiene como una especie de facilidad nata para eso. Está a punto de huir sigilosamente del lugar, pero Infantino parece reconocerlo y lo llama para que se acerque. Enzo cierra los ojos y frunce la nariz.

Que no me cague a pedos, es lo único que puede pensar.

–What an honor to have a world champion in the room.

Uh, no está enojado, menos mal.

No le queda más remedio que acercarse a saludar para no ser descortés. Camina algo tenso, acortando la distancia hasta llegar a Infantino, quien lo recibe como si de un conocido de la casa de tratase.

Pero lejos de relajarse, su respiración queda atrapada en sus pulmones cuando la persona con quien previamente estaba manteniendo una conversación el presidente se voltea lentamente; elegante, con gracia.

Un par de brillosos zapatos, pantalón negro de vestir, una blanca e impoluta camisa y lentes oscuros, a pesar de encontrarse en el interior del edificio.

–Enzo, let me introduce you. This is Julián.

–Mr. Fernández –saluda cordial el castaño, estirando su brazo para estrechar su mano, la cual Enzo toma instintivamente, antes de que alguien pueda percatarse que tiembla ligeramente–. It's a pleasure to finally meet you. I am a big fan of yours.

–He’s also from Argentina –agrega Infantino–. He came from New York to watch the game.

–No me lo perdería por nada.

Y es una oración que no levanta sospecha en ninguno de los presentes. Pero Enzo puede oír el tono imperceptiblemente sugerente de su voz, la forma en que sus ojos se clavan en él, ocultos detrás de los cristales. La sutil caricia de su pulgar sobre su mano aún estrechada.

Traga saliva duramente y oye sus latidos retumbar en sus oídos. Siente cosquilleos. Muchos, y en varias zonas de su cuerpo, pero principalmente en la mano que Julián está sosteniendo.

–Thank you, emm gracias –no sabe en qué idioma hablar, el cerebro apenas le responde–. Nice to meet you. Con permiso, me tengo que ir.

Hace una reverencia con la cabeza en dirección a él y otra hacia el presidente de la federación y se apresura a abandonar el lugar, prácticamente trotando de regreso por los pasillos.

¿Cuáles eran las posibilidades?

Once largos meses desde aquel encuentro que aún le quita el aliento de solo recordarlo. De esa silueta que, así como llegó, decidió simplemente esfumarse. Casi un año sin dar señales de vida y ahora se aparece frente a él como si nada.

El castaño sonríe de lado sutilmente hasta marcar apenas uno de sus hoyuelos, regocijándose de verlo visiblemente afectado con su sola presencia. Le encanta tener ese efecto en él.

–He seems nice.

 

✧ ✧ ✧

 

El partido fue bastante más trabado de lo que esperaban durante los primeros minutos del primer tiempo, pero por suerte supieron sobreponerse a ese penal fallido; la presión por hacer un buen partido disipándose un poco con el primer gol de Messi, al cual corre a abrazar de inmediato para festejar.

Enzo fue titular y jugó noventa minutos impecables, con precisión en los pases y varios despejes. Y tal vez, solo tal vez, se sintió un poco más motivado que de costumbre, sabiendo que estaba siendo observado por él. Al terminar el partido elevó su vista hacia los distintos palcos VIP, pero fue en vano, no logró divisarlo.

Ahora todos cantan y festejan en el vestuario. Una victoria más al contador y clasificados primeros de grupo. Ya varios han dado notas a periodistas de distintas nacionalidades, otros ya están duchados y listos para marcharse.

Enzo aún no. Hay algo que lo tiene anclado en su lugar, moviendo la planta del pie contra el piso insistentemente.

Deja que el agua corra por su cuerpo mientras piensa si debería buscarlo. Aprieta sus puños con fuerza, a sabiendas de que eso solo lo haría quedar como un desesperado.

Y es que lo está.

Daría lo que fuera por tenerlo otra vez. Aunque sea por un instante. Pero no está en posición de exigir nada.

Aún tiene la adrenalina del partido corriéndole por las venas, pero entremezclada con la ansiedad que le provoca estar en el mismo edificio que él. Observa la mano que estrechó más temprano ese día, fingiendo no conocerlo, como si nada. Sonríe.

Que hijo de puta.

Al salir del sector duchas ya muchos de sus compañeros se han marchado del vestuario.

Se reclama haber demorado tanto, porque tal vez también él haya abandonado el estadio.

Se cuelga su bolso al hombro y emprende su camino hacia la salida aún recriminándose internamente, cuando lo ve…

Tiene su peso recargado, muy despreocupadamente, sobre una de las paredes que conducen a los túneles del campo; aún vestido de esa forma elegante. Continúa emanando ese halo de liviandad que lo rodea desde aquel día que lo conoció en el muelle. Lo hace parecer todo tan fácil.

Parece percatarse de su presencia, porque voltea a verlo mientras lo ve acercarse hasta donde se encuentra, acortando la distancia; una ancha sonrisa surcando su rostro. Le encantaría descifrar lo que está pensando, pero es imposible.

–Great game.

Enzo se limita a observarlo, está tan hermoso como lo recordaba.

–Hola ¿No?

Julián sonríe al notar el tono de reclamo en su voz, le divierte la tendencia que tiene de hacer de todo una escena.

–¿Cómo es que estás acá?

–Gianni invited me. He’s a client of mine. That bald man really knows how to throw a party –dice como recordando–. But what do I know? Los caballeros no tenemos memoria.

La sonrisa socarrona del más bajo va ensanchándose a medida que el calor va subiendo por el rostro de Enzo, quien agradece que no muchas personas estén transitando por el lugar, no hay manera de disimular la tensión entre ellos, flotando en el aire, denso y cargado.

–Do you know who played a match right here last week? –Pregunta inocentemente. La respiración de Enzo se va tornando cada vez más pesada–. Reece.

Por mero impulso Enzo posa la enorme palma de su mano sobre la pared a un lado del rostro de Julián, con su pecho subiendo y bajando. Siente una gota de agua cayendo desde su cabello aún húmedo, se siente helada sobre su piel hirviendo.

–Do it –lo desafía.

Enzo traga saliva y su vista cae irremediablemente desde sus ojos directamente a sus labios. Se muere por probarlos, por morderlos.

Pero no puede.

Desvía su mirada cuando escucha pasar gente por el pasillo a sus espaldas. No puede arriesgarse a ser visto de esta manera.

–So… –acaricia suavemente con la yema de sus dedos el antebrazo tatuado junto a su cabeza, erizándole la piel– are you gonna stay the night?

Aprieta los dientes. Nada quisiera más en el mundo, y eso lo frustra tanto.

–No. Volvemos a Kansas –responde en seco, volviéndole la mirada.

–Mmh –hace una mueca con su boca– that’s a shame…

El pecho le aprieta, mientras recorre cada facción del rostro frente a él. La forma en que Julián lo observa tampoco es de ayuda, esa forma en la que se hace desear, en que lo provoca. ¿Sería realmente tan grave si tan solo…?

Lleva su enorme mano hasta la delgada cintura del castaño y comienza a acercarse. Necesita al menos algo, lo que sea. El contrario sonríe encantado.

–¡Enzooo! ¿Andás por acá?

La estruendosa voz de uno de sus compañeros a lo lejos hace que lo suelte de inmediato, como si quemara. Aprieta los dientes con muchísima fuerza y responde en algo que sale más como un gruñido.

–¡Voooy!

Le da un último vistazo a Julián, que sigue inmutable, como si la situación no le afectara en lo más mínimo. Y es que Enzo no logra dilucidar qué parte de Julián es la que realmente quiere estar con él y cuál es la que simplemente disfruta de jugar este juego del gato y el ratón en las que él siempre lleva las de perder.

Niega con la cabeza, resignado, emprendiendo su camino por el pasillo. Sus compañeros aguardando por él en la entrada del recinto, preguntándole por qué se demoró tanto. Pese a la victoria y la clasificación, Enzo abandona el estadio con el corazón un poquito más roto que al llegar.

 

✧ ✧ ✧

 

De regreso en la sede, todo es festejo y alegría. Ya tendrán tiempo de pensar en Jordania y los dieciseisavos, hoy todo es griterío y celebración. El día fue larguísimo, y Enzo no tiene ganas de pensar en cierto encuentro, por lo que se despide de todos haciendo un saludo general con su mano en el aire y se marcha a su habitación.

Una vez tumbado en su cama, toma su celular y scrollea por distintos portales deportivos, responde algunos de los cientos de mensajes felicitándolo, entra y sale varias veces de Instagram, dirigiéndose múltiples veces al buscador, pero el problema es siempre el mismo: no sabe el apellido de la persona que intenta buscar.

Es frustrante lo fugaz que fue el encuentro más temprano. El no saber si el sábado va a estar en Dallas. Si lo va a volver a ver mientras esté en Estados Unidos.

Aún siente el roce de sus dedos sobre su brazo, ese estúpido acento que se cuela entre sus palabras al hablar, aun cuando lo hace en otro idioma.

Gruñe y se acomoda de lado, cubriéndose de mala gana y cerrando los ojos con fuerza. Con el cansancio y el bajón de adrenalina no demora mucho en quedar profundamente dormido.

 

✧ ✧ ✧

 

Tres golpes secos en la puerta logran interrumpirle el sueño. Distanciados, como para que puedan ser escuchados. Se queja, removiéndose entre las sábanas y entreabre los ojos solo lo suficiente para percatarse que su compañero de habitación no está en su cama, perfectamente tendida. Vuelve a gruñir y se levanta a regañadientes, arrastrando los pies.

–¿Otra vez te olvidaste la llave? ¿Sos boludo? –Rezonga y abre la puerta con la peor de las ondas.

Como si le hubieran dado una cachetada, abre los ojos y se espabila de golpe al verlo entrar a Julián muy campante, empujando la puerta a su espalda hasta cerrarla. Una sonrisa enorme, traviesa incluso, adornándole la cara.

¿Está soñando?

–¿Cómo entraste? –Es lo primero que atina a decir.

–I have contacts, sweetheart –responde casi en tono de obviedad, dando un paso al frente.

A Enzo le late desbocado el corazón, tal vez sigue algo desorientado porque acaba de despertar, pero realmente no comprende cómo es que Julián está ahí. Mira de reojo la cama vacía y frunce el ceño.

–¿Dónde está…?

–Your roomate? –Pregunta como adivinando cada pensamiento sin esfuerzo alguno–. Let’s just say he got upgraded to a very nice hotel –Enzo lo mira confundido, casi aturdido. El castaño sonríe de lado–. Cortesía de la casa.

Julián acaricia el costado del torso desnudo de Enzo, subiendo su mano muy lentamente, sabe que está jugando con fuego.

–So… –ronronea insinuante– did you miss me? –dice inocentón, mirándolo desde abajo con esos enormes ojos marrones y pupilas dilatadas.

Enzo lo empuja desde las caderas, estampándolo bruscamente contra la puerta y besándolo con un hambre voraz. Lo último que le preocupa es que alguien haya escuchado ese ruido en medio de la madrugada. Siente la sonrisa socarrona y triunfal de Julián bajo sus labios y eso solo lo desespera más, apretándolo con aún más fuerza.

Una de sus enormes manos tatuadas sube hasta su rostro sujetándolo sin cuidado buscando intensificar aún más el beso, caliente y húmedo, como si eso fuera humanamente posible.

Cuando se separan por falta de aire, ambos jadean y sus labios brillan, sin querer alejarse demasiado.

–I’ll take that as a yes.

A Enzo no le importan las constantes provocaciones, no cuando finalmente lo tiene frente a él para abrazarlo y sentir el calor de su cuerpo, y eso es precisamente lo que hace, envolverlo completamente entre sus brazos. Están tan cerca que sus cuerpos podrían fundirse en uno solo. Tan cerca que Julián es capaz de sentir todas las palpitaciones provenientes del cuerpo de Enzo.

Lleva su mano juguetonamente hasta su bóxer, posándolo peligrosamente cerca de la temprana erección, dura como piedra, arrancándole un tembloroso suspiro.

Se acerca a su oído y susurra sobre él, con ese tonito provocativo que lo vuelve loco de solo escucharlo.

–So needy…

Enzo lo toma con fuerza de los rulos sobre su nuca y gira sus cuerpos, comenzando a empujarlo por el pasillo de la habitación mientras lo besa, hambriento.

Llega hasta los pies de la cama de su compañero y no aguanta un segundo más sin tocar la piel de Julián, quien permanece vestido en su totalidad. No cuenta con la paciencia suficiente para desabotonar su camina por lo que simplemente tironea con excesiva fuerza hacia lados opuestos, abriéndola en un segundo, haciendo que múltiples pequeños botones caigan al piso; y lo empuja sin mucho cuidado, haciéndolo caer de espaldas sobre el colchón. Julián sonríe a más no poder, casi riendo.

–Easy, big boy. We have all night.

Pero Enzo hace oídos sordos. Está demasiado ocupado trepándose a la cama, acomodándose entre sus piernas abiertas, abrazándose a su torso por debajo de la camisa abierta y volviendo a besarlo.

Julián gira sus cuerpos para ser él quien quede por encima del cuerpo contrario, sentado osadamente cerca de su entrepierna. Se quita la camisa, arrojándola hacia alguna parte de la habitación, para luego inclinarse a besar y delinear con su lengua la mandíbula del menor, que se aferra a esa diminuta cintura como si su vida dependiera de ello, dejando escapar pequeños jadeos.

El castaño sigue recorriendo la longitud del cuello tatuado del jugador con su lengua, dejando un rastro húmedo y caliente a su paso. A Enzo se le escapa un sonoro gemido cuando siente como esos labios chupan y muerden la piel a un lado de su cuello. Y abre los ojos de golpe.

–¡Pará! –Jadea, exaltado, alejándolo apenas con una mano sobre su pecho–. Sin marcas…

El mayor alza una ceja y vuelve a atacar su cuello.

–I like to mark what is mine –murmura entre chupones.

Y eso envía una descarga eléctrica directo a la entrepierna de Enzo, que traga saliva y reúne toda su fuerza de voluntad para alejarlo una vez más.

–No, en serio, la van a ver… –suplica.

Julián resopla, revoleando un poco sus ojos.

–Fine! –dice, claramente fastidiado.

Aunque no demasiado, porque está bastante seguro de haber dejado una marca sobre el ala de una golondrina.

Aun así, quiere cobrárselas por el hecho de haberle dicho que no a algo. Se sienta sobre el enorme pecho del morocho y desabotona el bonito pantalón de vestir que lleva puesto bajo la atenta mirada del otro, salivando inconscientemente a modo de anticipación.

–Last time you didn’t use these pretty lips of yours… –dice deslizando su pulgar derecho sobre el labio inferior de Enzo.

Con esa misma mano lo atrae lentamente desde su nuca hasta que su cara impacta directo a su entrepierna, y por mero reflejo Enzo se refriega contra ella para luego tomar parte del tronco en su boca, por encima de la tela del bóxer. Julián sonríe, mirándolo desde arriba a través de sus largas pestañas.

–So desperate… –le acaricia el pelo–. Do you want it? 

Enzo asiente de inmediato. No lo piensa. Queda hipnotizado con los movimientos de Julián, quien baja su pantalón junto con su ropa interior hasta su cadera, liberando la prominente erección justo frente a su rostro.

Traga saliva. Nunca ha hecho esto antes, pero el solo hecho de tratarse de Julián hace que se le haga agua la boca.

–Look at me.

Alza la vista y puede ver los ojos inundados de lujuria del cordobés viéndolo directamente mientras toma su erección y apoya la punta húmeda sobre sus labios, deslizándola sobre ellos. Siente el aliento tibio sobre esa zona sensible cuando Enzo abre su boca, asomando apenas su lengua, comenzando a lamerlo, despacio e inexperto.

Julián exhala ante la sensación, no solo física, sino por el placer que le provoca el poder que tiene sobre él. Y puede apostar que Enzo tiene un praise kink.

–Yes, just like that… –murmura complacido, acariciándole el pelo.

Lo ve cerrar sus ojos y lo siente gemir de forma ahogada mientras lo toma en su boca a raíz de esas simples palabras. Julián sonríe sin detener el suave vaivén de sus caderas, mientras agarra algo del interior de uno de sus bolsillos.

Con un obsceno y húmedo pop, Julián libera la boca del contrario y se levanta de la cama un instante para quitarse lo que queda de su ropa, quedando completamente desnudo. Enzo devorando cada centímetro de su blanca piel con la mirada. Cuando en cuestión de segundos regresa a la cama, lo hace trepando a la altura de sus piernas para remover sin mucho preámbulo el bóxer del jugador, arrancándole su áspero suspiro cuando su erección es liberada, dando sobre su vientre.

El cordobés ignora adrede cualquier tipo de necesidad de atención en la zona baja de Enzo y gatea hasta quedar en la posición anterior. Ahora despojado de toda prenda, es libre de separar sus muslos a su antojo, los cuales son inmediatamente acariciados y apretados por Enzo. Aunque no pasa demasiado antes de que Julián le restriegue su erección pornográficamente por toda la zona de su boca, delineando sus labios hinchados y rojizos con ella, la humedad de ambos cuerpos encontrándose una vez más. Enzo vuelve a engullirlo con gusto, y a Julián le brillan los ojos porque le encanta ser el único que puede verlo así.

Con una mano libre toma la muñeca de Enzo, que sigue degustándolo fascinado, logrando que entreabra sus ojos, algo vidriosos por la falta de costumbre, cuando siente el viscoso líquido siendo esparcido sobre la longitud de dos de sus dedos. Julián separa aún más sus rodillas para darle un mejor acceso que Enzo aprovecha de inmediato, llevando su mano hacia la espalda baja de Julián, tanteando, buscando, hasta finalmente dar con el punto exacto.

El castaño se aferra con fuerza al cabello corto y renegrido de Enzo cuando siente el primer dedo hundiéndose exquisitamente en un interior al tiempo que delinea con su lengua cada vena de su longitud. No pasa demasiado hasta que un segundo dígito se suma al primero, entrando y saliendo fácilmente. El cordobés sonríe y muerde su labio inferior por lo bien atendido que está en este momento y decide que ya fue suficiente juego previo.

Aparta sin mucho cuidado la mano de Enzo y en una de las suyas coloca una generosa cantidad de lubricante para luego llevar su brazo hacia atrás, masturbando perezosamente la erección de Enzo que deja salir un gruñido gutural ante la tan ansiada atención recibida. 

–You know… –dice casi desinteresadamente– last time we did use protection but… I’m clean and so are you, so… –se acerca hasta su oído y muerde el lóbulo de su oreja antes de susurrarle de la forma más lasciva que encuentra– I wanna feel you this time.

El cuerpo de Enzo se estremece por completo mientras Julián retrocede con las piernas a cada lado de su cuerpo alzando sus caderas en el aire, alineando la resbaladiza punta con su entrada y comenzando a enterrarse a sí mismo sobre ella, bajando lentamente. La sonrisa de Julián abarca todo su rostro, él realmente está disfrutando esto. Enzo tiene que hacer un esfuerzo sobrehumano para no acabar cuando el calor de Julián lo envuelve y lo aprieta, sin nada interponiéndose entre ellos.

Ha soñado, anhelado y fantaseado con estas curvas desde aquel día tantas veces que ha perdido la cuenta. La sensación es casi irreal, sublime, aún mejor de lo que la recordaba. Una mano acaricia su cintura, y otra le aprieta uno de sus blancos y enormes muslos. Cuando Julián abre los ojos, lo encuentra a Enzo viendo directamente en dirección a su abdomen, y ladea la cabeza.

–What?

–La última vez –apenas puede hablar– tenías una…

–Hmm, do you miss that thing?

Julián se inclina sobre Enzo, con cuidado de no salir de él, quedando cuerpo con cuerpo, y con total tranquilidad le desprende la cadenita que lleva alrededor de su cuello. Es delicada y tiene un dije de una llave. Si tiene un significado especial, a Julián no podría importarle menos. Hábilmente la coloca alrededor de su propio cuello para luego apoyar las palmas de sus manos a los lados de Enzo, haciendo que la cadenita quede colgando en el espacio que los separa.

–I know it’s not the same but…

Alza sus caderas, comenzando un delicioso vaivén, el movimiento meciendo la cadenita incesantemente, brillante y delicada sobre su tersa piel bañada en una fina capa de sudor. Es hipnótica, todo en Julián lo es.

Enzo posa sus enormes manos en las caderas de Julián, hundiendo la yema de sus dedos con fuerza en la suavidad de la zona, separándolas, apretándolas, en tanto las sube y baja frenéticamente. Sabe que Julián disfruta de esa brusquedad, lo sabe porque cuanto más lo hace, más se inclina hasta alcanzar sus labios, uniéndolos para ahogar sus gemidos en la acción de sus bocas.

El sonido del chapoteo de sus cuerpos al chocar inunda la habitación, el aire es denso y caliente. Enzo no va a resistir mucho tiempo más y Julián lo sabe, por lo que se sienta sobre él y comienza a montarlo de forma errática, meneado sus caderas a un ritmo que Enzo no va a poder soportar. La cadenita rebotando sobre su pecho una y otra vez. Enzo intenta decir algo, pero no logra formular palabra alguna, solo gruñidos y jadeos inentendibles que culminan en un explosivo orgasmo. Arquea su espalda y sostiene las caderas de Julián hacia abajo, cerciorándose de estar lo más físicamente profundo que sus cuerpos le permiten. El castaño echa la cabeza hacia atrás y cierra los ojos para sentir el momento. Para sentir a Enzo.

Lleva su mano hasta su propia erección, acariciándola enérgicamente hasta finalmente liberarse sobre el abdomen tatuado del jugador, humedeciéndolo.

Permanecen así durante un instante, aun sintiendo las réplicas del clímax, con sus cuerpos sumamente sensibles ante cualquier mínimo toque.

Es Julián el que finalmente sale de Enzo y se recuesta a su lado, momentáneamente exhausto. Enzo lo rodea con uno de sus brazos, mientras que el cordobés traza vagas caricias por el pecho desnudo del jugador. El recorrido llega hasta ese cuestionable tatuaje bajo su ombligo, ahora salpicado de semen.

–A family of lions? Seriously? –Pregunta irónico.

–Callate.

–Callame.

Enzo le estampa un beso en esa enorme, estúpida y hermosa sonrisa socarrona que tiene en su cara angelical. Al separarse, un poco detesta la forma en que lo mira, casi con devoción. Casi como si le importara.

–Once meses –dice y el tono que usa deja en evidencia el reclamo.

Julián desvía la mirada, tratando de no esbozar una sonrisa, era cuestión de tiempo antes de que Enzo le hiciera una escena. Se acomoda despreocupadamente sobre su pecho, como si fuera a dormir, dejándole en claro que no tiene intenciones de discutir.

–Podrías haber llamado.

–I don’t have your number –y a pesar de ser verdad, es obvio que está tomándole el pelo luego de no haber dado señales de vida durante todo este tiempo.

–Un mensaje tampoco te iba a matar ¿tampoco sabés como encontrarme en Instagram?

Julián suspira y alza la mirada.

–What for? We were on different continents. What were we supposed to do? Sext like a couple of horny teenagers?

Y Enzo no le responde.

No quiere quedar como el gil que se enganchó con alguien que se suponía era algo de una sola noche. Aunque eso sea precisamente lo que pasó.

Le acaricia la mejilla con el dorso de su mano tiernamente, con cariño. Como añorándolo, a pesar de tenerlo frente a él. Siente una opresión en el pecho de solo pensar que todo lo que le pasa no es correspondido, o al menos no en la misma medida.

–¿Por qué estás acá?

Julián hace una mueca.

–I thought it was pretty obvious –responde con cierto grado de diversión en su voz.

–No –responde más seriamente–. Quiero decir ¿Por qué yo?

El castaño lo observa fijamente unos segundos.

–I told you I like exclusive things –explica simplemente–. Right now, you’re the only person in the world to be a champion at both levels. That makes you really…

Julián se voltea hasta quedar completamente encima suyo una vez más, y poder hablarle muy cerca de su rostro, a una distancia casi inexistente, murmurando sobre sus labios antes de besarlo.

Really unique.

Enzo comprende en medio de los besos, que él no es más que un entretenimiento para Julián. Un juguete caro y exclusivo para su colección.

Y de alguna forma, él está bien con eso. Se va a conformar con lo poco que pueda tomar de él. Porque considera que algo es mejor que nada. No está dispuesto a soltarlo.

Debería. Antes de que sea demasiado tarde. Pero no puede. No cuando sus manos lo acarician de esa forma y sus finos labios se posan sobre la piel de su cuello.

No cuando lo observa con esos enormes ojos marrones cargados de deseo, pidiéndole una segunda vuelta. 

No cuando Julián sonríe, disfrutándolo, como si estuviera hecho para esto. No cuando tiene su mano enredada en los rulos color chocolate, ejerciendo presión sobre su cabeza contra el colchón, haciéndolo suyo sin ningún tipo de piedad.

No cuando está viendo esa inmaculada espalda, con esa diminuta cintura, tomándolo como si nada mientras él descarga toda su frustración e impotencia. 

Simplemente no puede.

 

✧ ✧ ✧

 

Siente que ha dormido apenas unos cuantos minutos cuando una voz logra despertarlo demasiado temprano en la mañana, ni siquiera ha amanecido completamente a pesar de ser verano. Entreabre los ojos y ve que Julián está al teléfono; con una mano sostiene el celular y con la otra abotona su pantalón de vestir.

–I had an urgent meeting out of town.

A juzgar por el tono serio y profesional de su voz, asume que se trata de algo del trabajo. Enzo voltea a ver la hora, al hacerlo divisa la cadenita sobre la mesa de luz y vuelve su vista a Julián que, al sentir sus ojos sobre él, le devuelve la mirada pero sin decir nada y se dedica a buscar su camisa, olvidada en algún rincón de la habitación.

–Well, it’s a simple task. They should know how to handle it. –Hace una mueca con su rostro, visiblemente fastidiado–. I’ll be there by noon. Bye.

Corta la llamada y arroja su celular sobre la cama, para terminar de vestirse.

–Sorry I woke you up.

–No pasa nada.

Julián se pone la, ahora bastante arrugada camisa, y recuerda que hay un pequeño problema. Los botones son prácticamente inexistentes.

–Right… –murmura recordando los sucesos de la noche anterior y se dirige al armario donde Enzo tiene sus pertenencias–. Lend me a shirt.

Enzo lo ve agarrar una remera blanca de su marca propia de indumentaria. No sabría decir si lo hizo a propósito o se trató de una mera coincidencia. Le queda enorme, y aún así se ve hermoso. Algo en él cosquillea al verlo usar su ropa.

–¿Te tenés que ir? –Pregunta tratando de sonar casual.

Para entonces se encuentra caminando hacia él, que está camino a la puerta de entrada mientras busca la credencial que le dio acceso al lugar y la cuelga alrededor de su cuello.

–Yeah, that place can’t function without me.

Enzo asiente, anímicamente afectado, pero lo entiende. Lo rodea con sus brazos en un fuerte y sentido abrazo, escondiendo su rostro en el cuello de Julián.

–¿Te voy a volver a ver?

–Yes.

–¿Sí? –Pregunta algo sorprendido ante la casi inmediata respuesta y se aleja un poco para poder verlo directamente a los ojos.

–The final match is in New Jersey –explica con total naturalidad.

Enzo se lo queda observando fijamente.

El partido de la final tiene sede en el lugar donde ambos se conocieron. Pero la incertidumbre lo invade.

–Pero ¿qué pasa si…?

No quiere siquiera pensarlo. No puede siquiera pronunciar esas palabras. Julián alza las cejas.

–What if you lose?

Enzo asiente muy lentamente y su corazón se oprime ante la posible respuesta, imaginando el peor de los escenarios posibles. Pero Julián simplemente se cuelga de su cuello, rodeándolo con ambos brazos, besándolo suave y profundamente al mismo tiempo.

–You won’t.

 

 

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