Chapter Text
Ser cogido por Miyagi me hacía sentir patético. Apenas lograba hacerme acabar y estaba muy lejos de satisfacerme. Era un hombre mediocre por dónde lo observaras: se dejaba el pelo largo para esconder su calvicie, era un insomne irrecuperable y además tenía prendido de las tetas a un adolescente que se había obsesionado con él. Sin embargo, era la única opción que me quedaba. Era sexo bruto, pero fácil y rápido. Y a pesar de su mediocridad, me hacía sentir menos sucio que masturbarme. Además me ahorraba tener que orquestar encuentros furtivos con extraños en bares.
El niño era la peor parte. Me enteré por los rumores que era el hijo del director y además su ex cuñado. Me daba bastante igual él en sí (¿Quién no tiene un muerto en el placard?), mí problema con él era que nos había obligado a llevar nuestros encuentros a otros sitios. Se ve que los tipos que me atraen siempre van a preferir a los adolescentes que se les instalan en la casa.
El pendejo se le había mudado a la casa de un día para el otro, haciendo que los revoltijos que nos dábamos ya no pudieran ocurrir en la casa de Miyagi porque le dio pudor que su jefe se enterara que era un desviado (como si no fuera lo suficientemente obvio). A mí ya no me quedaba reputación por mantener, ya que con solo escucharme la voz los alumnos salían corriendo. Por ende, cuando el decrépito de Miyagi me cogía en la escuela, con tan sólo aclararles a mis alumnos que estaba ocupado, ya no se me acercaban.
A pesar de lo mucho que me calentaba tener sexo en lugares en los que me pudieran encontrar, esto para Miyagi era peor. Si no se desempeñaba en la comodidad de su hogar, apenas lograba moverse. Ya era un logro que me pudiera hacer acabar fuera de su casa, no pensaba pedirle más. Llevarlo a mí casa no era opción: hay lugares que son sagrados y no voy a permitir que Wilde y Akutagawa me vean en este estado deplorable. Sí, mejor que me garchara torpemente en una de las aulas. Al final, el único que nos espiaba era el muchachito obsesionado con Miyagi. No me importaba tanto.
Yo creo que fue él quién hizo la denuncia contra mí.
