Work Text:
Hay algo en la sonrisa de Coco que pone muy mal a Agott.
La forma en que ella sonríe tontamente cuando algo relacionado a la magia se presenta ante sus ojos, como se ríe y salta de un lado para el otro, teniendo una sobre dosis de fanatismo o azúcar, la manera en que comienza a hacer miles de preguntas o, por el contrario, su vocabulario se reduce a una sola palabra que expresa su fascinación por el hechizo nuevo.
Todos esos detalles, como la imagen tan clara permanece en su mente durante el día, aparece en las mañanas y se interpone en sus sueños es algo que a Agott pone realmente mal.
Es un fastidio.
Que alguien como Coco tome tanto de sus pensamientos, en contraparte con su objetivo principal es un igual a que un hechizo que trabajó durante meses no funcione correctamente.
Una pesadilla.
No ayuda que la tenga a unos metros de distancia cuando estudian, o lo ruidosa que es durante el día, como corre apresuradamente para tomar el desayuno llamando su nombre con dulzura y entusiasmo, o los buenos días que grita llena de alegría cuando llega a desayunar con el resto.
Mucho menos que en los paseos, cuando Coco corre emocionada hacia Agott para comentarle algo que vio, alguna maravilla de la magia, cosas que Agott ya conoce y son normales pero, a los ojos inocentes de Coco, es un descubrimiento valioso.
Uno que la llena de alegría y desea compartir con Agott.
¿Qué se supone que haga con eso? Con la sonrisa amable, con esa mirada llena de brillo, con la suave voz que le hace sonrojar las mejillas y temblar las rodillas.
Es tan injusto.
Sin embargo, Agott se ve a sí misma esperando que nueva magia hará a Coco brillar y correr a ella para mostrarle la nueva maravilla.
¿Qué tan brillante será la mirada de Coco cuando descubra más hechizos?
Agott desea secretamente ver eso.
