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Hoy los de la preparatoria de hechicería de Tokio tenían el día libre. Por eso decidieron ir los de primero y segundo a pasear por la ciudad y luego reunirse en un restaurante de sushi.
Inumaki paseaba solitario por las calles, matando el tiempo antes de la hora acordada. Acordaron estar en Shibuya todos y se dedicaban a mirar con desinterés los carteles y la muchedumbre. Los oía hablar tan alegres que sentía envidia de no poder hacerlo por su Discurso Maldito. No pasaron más de 20 minutos y se sentía aburrido que deseaba que ya fuese la hora del restaurante. Agradece que sus compañeros pensarán en él al escogerlo para facilitarle hablar aunque fuera un poco.
Miró su celular y se fijó que solo faltaban 10 minutos y decidió ir ya a sentarse y pedir algo. Camino relajado, sin prisas, al llegar mostró la reserva y lo guiaron a un reservado de estilo tradicional. Pidió unos onigiris para picotear y esperó hasta que llegó alguien. Era su kohai de primero: Kugisaki Nobara.
-Inumaki-senpai -saludó ella.
Cargaba varias bolsas de compras (seguramente ropa y accesorios).
-Alga/Hola -saludó.
-Alga -repitió divertida.
La menor se sentó enfrente suya mirándolo, la miró impasible. No tenían mucha relación en sí pero a la hora de colaborar podían entenderse mutuamente. La chica sacó su celular y se dedicó a ver sus fotos, entonces él también sacó el suyo para ver YouTube.
Lo que no sabía era que la chica estaba nerviosa. Resultaba que a Kugisaki le interesaba su senpai como un interés amoroso. Es cierto que también le interesaba de esa misma forma Itadori pero al ser de la misma naturaleza tenía la creencia de que podrían acabar mal por ser iguales. Pero hoy decidió aprovechar su oportunidad para pedir algo importante, lo estuvo espiando cerca de la misma zona y al verlo entrar vió que era su momento. Como dicen… quien no tenga miedo a morir que no nazca y siguiendo ese principio se abalanzó hacia él.
El estaba mirando sobre una recta Mukbang para hacer próximamente cuando no pudo evitar que la chica le cogiera de los hombros, posicionado su cuerpo por encima de la mesa.
-Senpai quiero pedirte un favor.
-Salmón -dijo nervioso.
El peliblanco estaba algo incómodo por el contacto y no podía evitar estremecerse.
-Una cita -se atrevió a preguntar.
El pedido le dejó sin habla y dejó caer su celular. Pasaron unos minutos tensos, la chica dejó de tocarlo y se puso a mirar sus bolsas como si fueran lo más interesante del lugar.
-Salmón/Sí -respondió, dejando ver su boca.
Cuando le respondió en ese momento llegaron los demás que saludaron sin saber nada. Sonrieron discretos, al final sí consiguió una cita con el del clan Inumaki.
